Bueno, calmaaaaa! Ya tengo el siguiente capi! :D

Muchas gracias a todas las que comentais! Me gusta leer que os parece!

Mama Shmi: Que calor NO! Que calorazo! ^^

Patybenededmalfoy: Hot y más hot! Por que Alan, digo Snape, lo vale! ;)

Brenkis: lo dejo interesante por que me gusta dejar grandes interrogantes en el aire. Así os tengo algo enganchadas al fanfic! Así que tus ansias se calmaran con el capi, pero seguirán adelante supongo! Hohoho!

Jisi Snape: XDD Siiii soy cruel lo sé, pero en el fondo soy igual que Snape...es decir, bueno^^

A todas vosotras!:

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- Si quiere pensarlo mejor y parar, hágalo ahora Granger o ….

- O qué? -dijo condenadamente decidida y con su mirada fija en él-.

- Me vea obligado a no parar.

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Hermione le dio una de sus mejores sonrisas y el corazón de Snape dio un vuelco. Era una de las cosas más bonitas que veía en mucho tiempo. Todo era para él...Ahora podía ver un significado para todo lo que había pasado. Podría llegar a ser feliz? Estaría siempre ella a su lado? Su vida de verdad podía volver a empezar de cero?

- Y cuando digo no parar...-hizo una pausa y se separo levemente de ella, obtó poner tono profesor y...- Señorita Granger como sabe, ya no tengo su edad para ir de flor en flor.

A Hermione se le disparó el corazón. Eso era una declaración de él? A ella? Notó como la sangre le circulaba cada vez más deprisa por cada pulsación acelerada, quería besarle, podía él amarla igual que ella lo amaba a él?

En ese instante se sintió la chica más feliz del mundo, o al menos de Hogwarts.

- Entonces usted...yo le...le...?

- De no ser así, mis maneras de hace unos segundos no tendrían perdón.-dijo soportando la situación lo mejor posible viendo como ella no dejaba de aguantar su rojez estoicamente-.

- No pare -fue casi una orden, pero su sonrisa la delató. Ella quería algo serio y duradero-.

Snape la miró todavía perplejo.

- Está segura de que no es...algo...pasajero?

- Y usted? -dijo levantando el mentón-.

Snape se tensó. No estaba preparado para contestar a algo así. Le daba vergüenza, había estado solo tanto tiempo...como no iba a querer estar con una mujer tan bella y tan lista?

- ….-después de una larga pausa- Nunca es pasajero.

Hermione le miró a los labios directamente mientras su propia lengua se relamía el labio inferior y creyó que no hacía falta más palabras cuando se acercó a él desprendiéndose de la blusa y quedándose a pocos centímetros de él en sujetador verde de encaje.

- Demasiado Slitheryn?

- -sonriendo casi de un modo cínico- Nunca hay demasiado Slitheryn.

Snape acortó la distancia y besó a Hermione con todo el amor y la pasión que había guardado hasta dar con ella. Se separó y la miró con deseo, pero sabía que ya era la hora de ir a cenar y ella tenía que ir. Si iban a tener una...relación, sería secreta hasta que ella dejara Hogwarts.

- Señorita Granger, es hora de ir a cenar...

Hermione le miró asombrada y avergonzada, sabía que tenía razón, pero se moría de ganas de estar besándolo una y otra vez ahora que había comprendido que él también sentía algo por ella.

- Además, creo que tenemos que disimularlo. No cree?-intentó sonar lo más suave posible-.

Hermione asintió.

- Quedan muchas cosas por decir señorita Granger...-la miró a los labios y la besó tiernamente- confío en que sabrá actuar...bien.

- Claro señor. -Snape cogió su blusa del suelo y se la puso sobre los hombros-.

Snape respiró hondo y evitó mirar más el cuerpo que tenía delante.

- La veo en la cena.

Hermione terminó de abotonarse la blusa y le miró deseosa.

- Podremos vernos...verdad?

Snape la miró detenidamente mientras ponía ambas manos en los hombros de la joven.

- Tendrá detención cuando quiera-dijo sonando hasta divertido-. Pero ya sabe que todo ha de ir a su tiempo...-le miró a los ojos-. Feliz Navidad. -dijo para que ella no se retrasara más y saliese por su puerta, cosa que hizo, pero no sin antes mirarle y decir:

- Feliz Navidad...Severus.

Diciendo esto, los dos sonrieron y Hermione salió de las mazmorras con la rapidez y la inseguridad que sólo la repentina felicidad otorgaba.

No podía creer lo que acababa de pasar! Snape...enamorado de ella. Snape besándola, Snape recorriendo su cuerpo con sus manos, Snape apretado a ella...Snape en todas partes.

El profesor de pociones quedó parado ante la puerta del despacho, oliendo ese aroma dulzón y notando como su excitación volvía a su estado normal. Al final una sonrisa asomó en sus labios. Esa mujer le había llamado Severus de un modo que le hizo estremecerse. Esa misma mujer había estado y estaba enamorada de él. Entonces, notó como algo dentro de él cambiaba. Agitó la cabeza. Pocas veces le habían salido bien las cosas...estaba seguro de que esta vez no pasaría nada que lo destrozara todo? El estómago se le cerró por un momento. Era correcto dejarse llevar por sus sentimientos como lo estaba haciendo? Todo era muy precipitado. Además al final no le había respondido a la pregunta de si pensaba que de verdad era amor...o simplemente una tontería provocada por sus hormonas...o las de él. -suspiró-.

Pensó en no ir a cenar, después de todo la felicidad que sintió se vio solapada a la inseguridad en que vivía desde ya no recordaba cuándo. Tenía miedo de ser feliz y volver a sufrir por amor.

Hermione se sentó en la mesa aún recordando todo lo que había pasado. Se acercó a Ginny y le guiñó un ojo. Por la cara de la chica, Ginny se dio cuenta de que algo bueno había pasado.

- Qué? -dijo en voz baja a su lado-.

- Me corresponde.

- Qué! -dijo más alto sin querer-.

- Sssshh

- Perdón, perdón...pero es...es...genial! Vaya!...-la pequeña Weasley estaba ilusionada por su amiga, pero a la vez tenía miedo de que Snape no supiera tratarla bien después de todo-.

- Lo sé. Nos hemos besado.

Ginny abrió la boca de la sorpresa y se rió.

- Entonces es oficial? -dijo contenta-.

- No. Es mejor no revelar nada hasta final de curso.

- Bueno ya...supongo que si. Estoy tan feliz por ti Hermione!-dijo en voz baja-.

- De qué habláis?-dijo Harry sentándose al otro lado de Ginny-. Hermione, pareces muy contenta.

- Oh, es que Snape no me castigó mucho...

- Cómo?

Oh, oh. No había dicho nada de la detención de Snape.

- Es que Snape me dijo que tenía algo con lo que le podía ayudar...Yo pensé que sería algún tipo de castigo. Pero al final solo he tenido que ayudarle con unas pociones para Poppy.-dijo intentando sonar despreocupada-.

- Ah...-Harry sabía de sobra que eso era una excusa, pero quiso seguir haciéndose el loco-. En ese caso me alegro.-le sonrió-.

Empezaron a cenar cuando Hermione miró con disimulo a la mesa de profesores sin ver a Snape en ella. Eso la alarmó un poco. Por qué no venía? Se había arrepentido después de todo? Miró a su plato algo enfadada por el comportamiento del profesor, así que disimulando y una vez terminada la cena, decidió bajar a las mazmorras antes de que alguien la encontrara merodeando por el castillo.

Snape miró al reloj. Ya deberían estar terminando de cenar. Esperaría un rato corrigiendo exámenes y después iría a hacer su ronda por el castillo. Aunque tenía cientos de preguntas por corregir, muchas veces sus ojos se quedaban embobados en algún punto de su mesa, recordando lo que había pasado. Se estremeció y su pantalón volvió a molestarle un poco.

Al final tendría que salir de allí otra vez para intentar pensar lo menos posible y que el aire fresco le despejara la mente. Aunque sabía que tenía que tener claro qué temas iba a tratar con Granger. Tenían algunas cosas en el aire que debían resolverse.

Abrió la puerta para salir al pasillo y una vez fuera vió a Hermione acercarse en dirección a su puerta. Ella al ver que salía del despacho se quedó quieta. Pero siguió adelante, mirándolo. Hasta quedarse relativamente cerca. Snape la miró.

- Qué hace aquí..?-dijo pensando en voz alta-.

- Me extrañó no verle...

Snape la miró y su mirada, podría decirse, se enterneció. Él mismo lo notó y su corazón volvía a latir más rápido. Granger era una mujer digna de amar -pensó de nuevo-.

- No tenía hambre. Pero usted no debería estar por aquí...-dijo acercándose más a ella-.

- Lo sé...-dijo en voz baja. Miró a la puerta cerrada de su despacho y quiso poder entrar para besarle de nuevo, sin más le preguntó- Podemos..hablar? -mirando a la puerta-.

Snape, supo qué quería y miró a su al rededor.

- No hay nadie más que quiera bajar por aquí a estas horas...

Hermione le miró algo ofendida. No quería tomarse eso como un reto, porque sin duda ella misma le besaría ahí en medio.

- Yo de usted, abriría la puerta...-susurró-.

Esas palabras perturbaron a Snape. De nuevo las ganas de besarla le recorrieron cada poro de su piel. Sin mirarla, empujó un poco la puerta y la dejó pasar. Después entró él cerrando con llave a su entrada. Eso, no pasó inadvertido para Hermione y sus mejillas se encendieron de golpe. De nuevo los nervios cabalgaban en su cabeza y sus piernas temblaron al recordar todo lo que su cuerpo había sentido hacía unas horas. Estaba delante de ella, parado, mirándola.

- Y bien...?-dijo acercándose-.

Hermione le miró a los ojos y se acercó más. Lentamente su mirada bajó a los labios de su profesor y habló.

- Vengo por la detención...

- No tiene detención.-dijo alzando una ceja. Estaban tan cerca que su cuerpo ya no sentía el frío de las mazmorras-.

- Creo que sí.-diciendo esto acortó la distancia y le besó apasionadamente. Snape la cogió por la capa y la estrechó más hacia él. Sus lenguas volvían a probarse. Snape se separó y la miró.

- Acaso echaba de menos esto...?-dijo retándola. Ahora más que antes sintió la fuerza necesaria como para atreverse a hablarle así-.

Hermione le miró y supo que su mirada estaba llena de lujuria. Dios, ese condenado hombre...esa voz!. Sin embargo, todo eso le vino por sorpresa y no tuvo ninguna respuesta coherente ni audaz con la que contestarle.

Snape la miró esperando respuesta, pero la chica solo le miraba con ojos de...lujuria? Cada vez sus pantalones le molestaban más, sin duda.

A falta de palabras, Hermione solo puso sus manos al rededor del cuello del hombre y volvió a besarle como si le fuera la vida en ello. Al necesitar aire, se separó y habló.

- Tiene alguna otra duda? -por fin la frase perfecta, pensó-.

Snape la miró y también se quedó sin palabras, cosa que aprovechó para bajar sus manos de su cintura hasta su trasero. Vio como la cara de Granger cambió en el momento exacto que sus manos se posaron en sus nalgas. No había miedo. Eso era una buena señal. Por qué demonios pensó que podría ir mal? Se despegó de ella y dijo:

- Su dormitorio la espera...-dijo apartándole un mechón de la cara y tirándolo hacia atrás-.

- Puedo...quedarme?

Snape tragó saliva. Todo iba muy rápido maldita sea! Pero la necesitaba como hacia mucho no lo hacía. Y eso le estaba destrozando el alma. Solamente, miró en sus ojos miel y no necesitó legeremancia alguna.

Antes de poder contestar, la chica le besó nuevamente los labios de forma sensual y tentadora. Sus manos recorrieron el pecho de Snape y se posaron en su cadera. Notó como su cuerpo volvía a emanar calor, y al pensar en lo que había sido capaz de palpar hacia unas horas la hizo estremecerse. Quería volver a sentirle. Así que apretó más su cuerpo contra el suyo.

- Yo diría que quiere que me quede...-le miró sonriente. A esto Snape solo pudo gruñir. Pero esa frase solo había hecho que se muriese de ganas de hacerla suya ya mismo. Así algo dentro de él optó por dejarse llevar.

Snape la separó. En ese momento Hermione creyó que la iba a sacar a gritos de su despacho por comportarse así, pero lo que vio la dejó perpleja. Snape la había cogido de la mano y la guió por un pasillo hasta un cuarto. Sus habitaciones.

Entró seguido de Hermione. Cerró la puerta con una mano. Dejando a Hermione entre su cuerpo y la puerta.

- Feliz Navidad señorita Granger-dijo cerca de su oído-.

Se miraron y volvió a ponerse de puntillas para besarle ferozmente. Snape puso sus manos en su estrecha cintura y la levantó un poco del suelo para que ella le envolviera con sus piernas. La apoyó de nuevo contra la puerta y gracias a esa posición, ahora tenía los pechos de Hermione más cerca. Bajó besando el cuello de Hermione dando pequeños besos, todo iba a cámara lenta para él. Pero quizás estaba yendo todo demasiado rápido. Algo dentro de él se encendió.

Fue bajando a Hermione de esa posición hasta dejarla en el suelo y la miró.

- ...no. Esto es demasiado precipitado. -Ella era tan joven, con tanto por delante...y..no sabía como podía merecer algo tan hermoso como ella. Simplemente tenía miedo de empezar algo y después volver a sufrir de nuevo-.

- Pe-pero...señor!-dijo enfadada-.

- No olvide quien soy.

- No lo hago! Pero...-estaba agitada, con la espalda en la puerta y Snape derrotándola con la mirada. Por qué le costaba tanto a ese hombre reaccionar?

- Granger, sé lo que siente. Y usted sabe lo que yo...siento. Por usted. -dijo mirándola aguantando las ganas de besarla. Solo le acarició brevemente la mejilla- Pero no es sabio precipitarse.

- Sabe cuanto hace que deseo esto? -dijo de golpe. Snape se quedó en blanco. No, no lo sabía, pero sabía que no era reciente-. No quiere saberlo? -dijo sacando la rabia contenida. Una lágrima asomaba en su lagrimal pero la contuvo estoicamente-.

Snape la miró de cerca. Si, quería saber.

Si? No? Yo que sé! Dejad lo que queráis en el REVIEW y a ver que pasa en el TBC!

Besossss!