Pasaron los días, y las cosas iban avanzando. La más importante en ese momento era la graduación de Mío, Ritsu, Mugi y Yui. Como tenía que estudiar arduamente para su examen de ingreso, Yui ya no pudo volver a hablar con Azusa del asunto, y eso propició a que poco a poco las cosas se fueran clamando. Las escapadas de Sawako y Mugi se convirtieron en noches de estudio arduo y pesado, pero, todo era por su bien. Mío lo tuvo más complicado con Ritsu, pero al final, logró hacer que esta misma se concentrara, a pesar de pasar mucho tiempo solas.
Pasó el tiempo, y por fin llegó el día, durante el examen, los nervios de las cuatro chicas eran notorios, pero, tal vez, más nerviosas estaban Ui, Azusa y Sawako, que esperaban tener noticias de ellas. Al fin, Ui recibió un mensaje de su hermana, diciéndole la buena noticia de que lo habían logrado, y por su parte Sawako también por parte de Mugi; al ver el mensaje, Ui no tardó en decirle a Azusa, en silencio (dado que estaban aún en clases), y ella no pudo evitar soltar un par de lágrimas al escuchar la buena noticia.
Unos días después de su graduación, y ya al final sin ningún compromiso por cumplir, Azusa iba caminando a su casa, un fin de semana, luego de comprar las cosas para la cena, cuando de pronto escuchó una voz que la estremeció.
- ¿Necesitas ayuda con eso, Azusa?
Ella inmediatamente volteó para ver que sus sospechas eran ciertas. Yui estaba parada, sonriendo. En no supo cómo reaccionar ante ese enorme impacto de verla así, sin previo aviso, pero sin chance de reaccionar, Yui se acercó y tomó una de las bolsas.
- ¿ Te molesta si te acompaño a casa
- E... es tu decisión...- dijo nerviosa Azusa desviando la mirada, y levemente sonrojada.
Cada paso resultaba pesado para Azusa; ya había pasado un tiempo que no hablaba con ella, o que estaban a solas. Aún sentía que había pasado un día desde la vez que estuvieron juntas, y el colmo era que no habían dicho absolutamente nada al respecto después. Se preguntaba si ella quería hablar de eso, o si sólo quería acompañarla, aunque no podía ocultar que en verdad extrañaba su compañía.
- ¿Cómo han ido las cosas con las nuevas miembros del club? -se animo a preguntar Yui.
- Bien, bueno, al menos trabajan más que antes, aunque ahora extraño un poco el te y los postres.
Yui no pudo evitar reír levemente al escuchar eso, y Azusa se contagió de ello. Era relajante verse reír junto a ella después de lo que había pasado.
El camino a casa de Azusa fue más tranquilo a partir de ese momento. Hablaron de cosas muy casuales, poniéndose al día con lo que había pasado ese tiempo; al fin, llegaron a la casa de Azusa, y eso significaba que ahora debían separarse.
- Gracias por acompañarme, Yui-sempai, a decir verdad, extrañaba el hablar contigo- dijo Azusa intranquila, bajando la mirada.
De nuevo hubo un silencio incómodo. Azusa esperaba que Yui dijera algo más, pero, en lugar de eso, bajó la bolsa que aún tenía en sus manos, y abrazó a Azusa con fuerza; esta se exaltó al sentir como se abalanzaba a ella, pero, antes de poder protestar, sintió una ligera humedad en su hombro, precisamente, donde Yui tenía apoyado su rostro.
- Lo siento- dijo Yui sollozando-. Lo siento mucho, por todo lo que te hice...
Azusa le devolvió el abrazo. Eso era lo único que se le ocurría hacer en el momento, ya que sentía que su mente se había tomado unas vacaciones, y no sabía cómo reaccionar en ese momento.
- Te extraño... te extraño demasiado, Azusa...
- Yo también te extraño demasiado...- dijo Azusa con la voz quebrada, y abrazándola con más fuerza- . Me has hecho mucha falta...
En el fondo Azusa sentía que no podía perdonarle tan fácilmente por lo que había pasado, pero, no podía evitarlo en ese momento. Sus palabras tenían mente propia, y salían de sus labios sin que ella pudiera hacer algo para evitarlas.
Por unos instantes, lo único que podía escucharse eran las.lágrimas y sollozos de ambas chicas, fuertemente abrazadas, sin ánimos de soltarse. Azusa de pronto recordó que ella aún tenía consigo las compras, pero, aún no quería separarse de Yui.
- ¿Por qué no te quedas? aún tenemos mucho que contarnos- le propuso Azusa separándose levemente para verla a los ojos.
Como era de esperarse, Yui tenía los ojos enrojecidos, y las mejillas mojadas por sus lágrimas. Sólo asintió con la cabeza, y ambas chicas se soltaron para limpiarse las lágrimas, y respirar para que no se notara que habían llorado.
Ya había pasado un tiempo desde la última vez que Yui había dormido en casa de Azusa, y, a pesar que la última vez las cosas no habían terminado bien, ambas se concentraban en simplemente pasarlo bien ese dia. De nuevo fue la cena con toda la familia, que había sido tan tranquila como la última vez, pero ahora, al terminar la cena, e ir a su habitación, no habría nada menos que hacer que hablar. Y así fue que al llegar a su habitación, y Azusa cerrar la puerta, ambas chicas se abrazaron fuertemente.
- Lo siento- dijo de nuevo Yui con tristeza-. Pero, quiero arreglar las cosas.
Azusa sintió un escalofrío al oírla decir eso, pero, antes de decir algo más, Yui la tomó de la mano y la llevó a la cama. Azusa sentía nervios, no se sentía lista para "eso", pero, se calmó cuando Yui sólo se sentó, e hizo que Azusa se sentara en sus piernas.
- Verás, cuando Ui se me confesó, sentí muchas cosas, entre ellas tristeza por no haber sido capaz de darme cuenta de sus sentimientos, por que, al final de cuentas, yo soy su hermana, y ella se sentía mal por que creía haberme perdido... en ese tiempo fuimos a esa casa, alejadas de todas, para poder hablar con calma de las cosas, y al final ella me dijo que se rendiría si yo hacía ella...
- ¿Qué. era ese algo?- pregunto Azusa nerviosa.
- Al principio no quería decírtelo por que ella me pidió que guardase el secreto, pero, al ver que eso fue lo que me trajo problemas contigo, no pude guardármelo más... quería decírtelo antes, pero ya no pude por el tiempo, pero, ahora, por cosa del destino, te encontré.
- "Dilo ya" - pensaba con nerviosismo Azusa, aunque en parte si le interesaba saber que es lo que había pasado.
- Y bueno, lo que pasó fue...- hizo una pausa para agarrar aire, y entonces agregó-... ella ó... que cantáramos un dueto...
Y una vez más ese día, un silencio incómodo envolvió a las chicas. Yui se tapaba el rostro como si hubiera confesado un crimen, pero, el rostro de Azusa era más extraño, serio, y, levemente molesto. Sin previo aviso tomó las mejillas que Yui,y las estiró casi como queriendo arrancarlas.
- ¡¿Eso es todo?!- exclamó Azusa molesta, y con un par de lágrimas asomándose por sus ojos-. Todo este tiempo, imaginé mil cosas que pudieron haber pasado, siempre queriendo saberlo de ti...
- ¿Qué clase de cosas te imaginaste?- pregunto Yui confundida, y adolorida de sus mejillas.
- ¡Eso ya no importa!- reclamó Azusa llorando-. Eso ya no importa...
Ambas chicas se abrazaron una vez más, y con ese abrazo las lágrimas de Azusa se sacaron, y ahora, un sentimiento de alivio reemplazó a la angustia que sentía antes de ese momento. Entonces, Azusa sintió como Yui retiraba una de sus manos, y buscaba en su bolsillo.
- Sé que quizá no sea el mejor momento, pero... - Yui sacó de nuevo el anillo que le había regalado antes, y, una vez más, lo puso en el dedo anular de Azusa-... no puedo imaginar mi vida sin ti, Azusa... aceptarían...
Sin dejarla terminar su frase, Azusa ocupó los labios de Yui; era un beso que ambas se habían guardado por largo tiempo.
- Si, acepto- dijo Azusa después del beso, mirándola a los ojos, sonriendo.
Lamento haber tardado bastante en subir este capítulo, pero en si ha sido mucho lo que he pasado estos meses, por eso no he tenido la oportunidad de hacerlos. Espero que lo disfruten, y ya después de esto haré uno o dos capítulos más, pero, ya esta serie esta por así decirlo terminada. Gracias a las personas que siguieron este relato, y no olviden visitar mis otros relatos, además de mi canal de Youtube y mi página de Facebook. Sin más que agregar, buen día a todos.
Los personajes de este relato pertenecen a Kakifly, y solo los uso para fines de este fanfic.
