12. El comienzo del torneo
La primera categoría en competir sería la juvenil, la cual estaba dividida en femenina y masculina. Los chicos que venían de Baelor eran Josmym, Gendry, Podrick Payne y Shireen Baratheon, sobrina de Renly.
Los combates se sucedieron rápido. Jaime, como coach, permanecía en una de las esquinas dando instrucciones a los chicos que tenía a cargo. Al mediodía, Peck y Gendry ya habían clasificado. Mientras que Pod había sido derrotado por Bran Stark. A los tres finalistas se sumaron: Edric Dayne, de Campoestrella, Walder Frey "el pequeño" y Harrold Hardyng.
Luego de un entretiempo, comenzó la categoría juvenil femenina. Shireen combatió muy bien y clasificó a la semifinal del torneo junto a Arya Stark, Willow Ríos y Obella Arena.
Jaime se encontró con Brienne, quién había estado practicando con Asha. Al regresar, le tocaría competir.
— ¿Estás nerviosa? —le preguntó.
—Más o menos—respondió ella.
Se servía un almuerzo en los jardines de la academia para todos, pero ellos estaban entusiasmados con un restaurant que habían visto la noche anterior, por lo que fueron a comer solos.
Brienne pidió un plato con arroz de base acompañado del mejor pescado de la zona. Y Jaime, una parrillada.
— ¿Comerás solo eso? —le preguntó.
— Necesito carbohidratos para esta tarde.
Jaime puso los ojos en blanco, él nunca se preocupaba mucho de su alimentación. Sólo luchaba…
"Luchaba" En su interior, lamentaba mucho no poder competir ahora. En la categoría masculina había muy buena competencia. Desde Jon Umber en el norte hasta Oberyn Martell del sur. Varios de ellos habían sonreído burlonamente cuando lo vieron en las gradas o en su labor de coach.
"Si mano estuviera bien, los haría morder el polvo a todos".
Levantó la vista hacia Brienne y vio que ella lo estaba mirando con sus grandes ojos azules, en ellos nunca veía lástima, solo comprensión.
—Jaime, me encantaría que compitieras…
—A mí también, pero…
Ella le tomó su mano lesionada y se la acarició, luego como arrepintiéndose la iba a retirar, su rostro ya tenía un leve rubor.
"Se avergüenza con tanta facilidad" Con dificultad debido a la torpeza de sus dedos, le retuvo la mano.
— ¿Ganarás por mí? —le preguntó.
—Sí…me esforzaré por los dos…
Ahora su rostro estaba como un tomate. Él retiró su mano y acto seguido, le quitó el tenedor y le sacó un trozo de pescado. Brienne frunció el ceño y se lo quitó de una fuerte palmada.
—Siempre tan agresiva, chiquilla—le dijo sobándose. Ella rió.
El primer combate de Brienne sería contra Ygritte Nieve, una chica que pertenecía a la escuela del Norte. Su combate sería el cuarto.
Luego de que Alysanne Mormont ganara su combate, él se sentó en su esquina del ring y al rato llegó ella lista para luchar. Peleaban con el traje de la academia, ceñido con un cinturón. También debían usar guantes. El árbitro llamó a las combatientes, y ambas subieron a la plataforma. Luego del saludo correspondiente y del toque de silbato, comenzó la pelea.
Si bien la pelirroja norteña, no tenía la fuerza de Brienne, era sagaz y rápida como un gato. Por lo que Jaime, desde su puesto, le aconsejó defenderse y esperar su ataque. Brienne así lo hizo.
"Es la misma táctica que usó contra mí en nuestro primer combate".
Las técnicas que empleaba Ygritte y su estilo de lucha eran completamente diferentes a lo que aprendían en Baelor. Brienne bloqueaba y contraatacaba. Ninguna de las dos mostraba signos de cansancio. En un momento, su contrincante se agachó y dio un salto impulsándose con una patada dirigida a la cabeza de Brienne.
"Patadas impresionantes, pero poco efectivas en un combate real" pensó él y gritó:
—¡Brienne, anticipa ahora!
Y ella, tan rápida como siempre, se adelantó con un fuerte puño a su estómago, lo que la hizo caer de pie con precario equilibrio. Y luego de un barrido a sus tobillos, la norteña quedó fuera de la plataforma.
El árbitro tocó el silbato.
Ygritte se incorporó y luego de recibir unos cuantos consejos de su coach, un chico de pelo negro y barba, subió nuevamente. Estaba sonriendo. Ambas se pusieron en guardia y al segundo toque del silbato, se reanudó el combate.
Ambas contrincantes lucharon con energía, Ygritte ya se abstenía de hacer patadas impresionantes y ahora atacaba a Brienne, tratando de aprovechar su velocidad como ventaja. De pronto le hizo una técnica de agarre, tomándola del cuello y del brazo a la vez. Sin embargo, Jaime ya le había enseñado varias formas de liberarse cuando practicaban a solas, en su casa. Con una sonrisa, recordó como ella se turbaba con su cercanía. Pero luego de varios intentos había logrado zafarse de todas sus técnicas.
Así lo hizo ahora, con un giro de muñeca liberó su brazo y a continuación, le dio en su abdomen con una técnica de codo. El impacto hizo que la chica la soltara del cuello lo suficiente para permitirle a Brienne zafarse y atacarla con fuerza con una patada circular que la hizo traspasar el borde de la plataforma. Ygritte cayó y el árbitro tocó el silbato. Brienne había ganado. Ella bajó exultante.
Él la tomó de la mano y la atrajo para sí.
—Muy bien, chiquilla—le sonrió, acariciándole la espalda.
Ella lo miró sorprendida, tímidamente le devolvió el abrazo. Sus ojos estaban más brillantes que nunca. Con esta victoria, ya había clasificado entre las ocho mejores.
Se separaron y fueron a las gradas a ver el resto de los combates, al final del día habían clasificado: Obara Arena, Dacey y Alysanne Mormont, Osha y finalmente Asha luego de un apasionante combate con Nymeria Arena.
Esa noche, terminaron en un bar junto al resto del equipo, con el fin de celebrar la victoria de Brienne y Asha.
Él nunca se había llevado muy bien con los demás, pero luego de un par de cervezas el ambiente estaba bastante distendido. Loras y Renly hicieron reír a todos con sus anécdotas.
Brienne, sentada a su lado, no hablaba mucho y bebió más bien poco. En su estadía en Baelor, la chiquilla sólo había hecho relación con Asha y con él, además de Renly. Recordaba lo poco que le hablaba en un principio y cuanto lo divertía hacerla enojar con sus bromas. Ahora las cosas eran distintas. Mientras los demás hablaban, él le murmuraba cosas al oído y la hacía reír.
—¿Ustedes son novios? — les preguntó en un momento Horas Redwyne.
Todos los miraron.
—Somos amigos…—respondió ella visiblemente turbada.
—No lo parecen— respondió Renly.
—En realidad si estamos saliendo—respondió él—Pero la chiquilla se niega a hacerlo público.
Ella lo miró sorprendida, mientras Asha emitía un sonoro "Owww"
—Jaime, no…—comenzó a decir ella. Le hubiera gustado que las luces del local le permitieran apreciar el rubor en su rostro.
—¡Claro que sí!—le dijo él con su sonrisa más radiante y la abrazó juntando su cabeza con la de ella.
Ella se sobresaltó y trató de apartarse, mientras los demás reían.
Era tarde cuando estaban de regreso en el hotel. Antes de que Brienne se despidiera, él la retuvo.
—Quiero entregarte algo—le dijo.
Ella lo miró sorprendida y él la condujo hacia la habitación que compartía con su tío y los otros coach. La dejó esperando en el living y luego volvió con un viejo cinturón, lo puso en sus manos.
Brienne lo extendió, era un viejo cinturón de artes marciales, gastado por el tiempo.
—Perteneció a mi tío Gerion—le explicó—Él fue maestro de Baelor y me lo regaló antes de partir hacia su aventura en Valyria.
—Jaime, no puedo aceptarlo…
—Claro que lo harás, lo tenía destinado para cuando volviera a competir…pero ahora quiero que lo tengas tú…pensaba entregártelo luego de la primera ronda...
Brienne asintió, no dijo nada pero se acercó y le dio un rápido beso en la mejilla. Se alejó rápidamente.
—Gracias…por todo, Jaime—se dio la vuelta y se dirigió a la puerta.
—Quédate un rato—le propuso él—Kevan duerme como un tronco.
Ella se volteó y meneó la cabeza.
—Deberíamos dormir…—desvió la mirada y salió por la puerta.
Jaime la observó alejarse, antes se preguntaba por qué ella era tan tímida e insegura. Pero ahora, luego de conocer a ese maldito Ronnet Connington conocía la respuesta.
"La han herido" pensó "Un día de estos le pediré que me cuente".
Llegó a su habitación y se desvistió.
"Es tan inocente" pensó antes de dormirse "Un toque o un abrazo la dejan desconcertada".
Su celular vibró.
Brienne: Nos juntamos a las 8 para trotar?
Yo: Rayos, chiquilla…
Yo: Quieres que madrugue otra vez
Brienne: Puedo ir sola, no te preocupes…
YO: Ok, ahí estaré.
Brienne: Oki (sonrisa)
Yo: (sonrisa)
