¡Pip! ¡Pip!

- ¿Qué pasó anoche? Te vi besando a una chica en el muelle. ¿Qué pasa con Emma?

+ Ruby, no te metas. Emma y yo no somos nada ni lo seremos, déjame hacer mi vida.

- Te estás equivocando, tienes que luchar por Emma.

+ Pues deja que me equivoque, es mi vida.

Y Regina dio por finalizada la conversación con Ruby. Ya empezaba a molestarle la insistencia de la muchacha. Regina entendía que Ruby quisiera que ella y Emma estuvieran juntas, pero una tiene que admitir cuando se está equivocando y Ruby estaba tardando demasiado en darse cuenta.

¡Pip! ¡Pip!

- Oh dios, Ruby, ¡déjalo ya! – Regina cogió su móvil dispuesta a escribir algo no agradable a la otra chica, pero el mensaje provenía de un número desconocido.

- Hola guapa, soy Kat. ¿Te acuerdas de mí?

+ Claro, ¿cómo voy a olvidarme de ti? ¿Lo de la cita de esta tarde sigue en pie?

- Por supuesto, ¿un helado en el muelle? A las 6 en el banco de ayer.

A las 6 menos 10 ya estaba Regina sentada en el banco de la noche anterior. Estaba nerviosa, no sabía ni siquiera cómo saludar a Kathryn. Tampoco sabía cómo comportarse con ella, ni de qué hablar.

- ¿Regina? ¡Regina! Cuánto tiempo, ¿cómo estás?

- Neal… ¿Qué haces aquí? No esperaba verte… veros – Neal se acercaba por su izquierda y agarrada a su mano se encontraba Emma. – Hola, Emma.

- Pues estábamos dando un paseo, disfrutando del buen tiempo. ¿Tú qué haces aquí? ¿Has quedado con Daniel?

- Mmm no, de hecho Daniel y yo ya no estamos juntos. Estoy esperando a... – y señaló a una chica que se acercaba a ellos – Mira, Kat, éstos son Neal y Emma. Bueno, nosotras nos vamos, que os vaya bien el paseo. – Regina trató de alejarse rápidamente, cogió de la mano a Kathryn y la arrastró consigo, pero ésta paró en seco para despedirse – Encantada de conoceros, nosotras vamos a tomarnos un helado aquí cerca, por si queréis apuntaros.

Neal miró a Emma y, sin esperar a que ésta dijera nada, respondió – Claro, vamos.

La cara de Regina era un poema. No sabía cómo actuar con Kathryn estando a solas, teniendo a Emma cerca iba a ser mucho más difícil. Kathryn, por su parte, parecía muy tranquila. Incluso se acercó al oído de la morena para susurrarle lo mucho que le gustaba cómo iba vestida, recibiendo como respuesta un codazo en las costillas y una sonrisa de medio lado. Regina debía admitir que, aunque no era una situación ideal, la tranquilidad que desprendía Kathryn hacía que se sintiera mejor.

- No pareces muy contenta de que vengan tus amigos. – Dijo Kathryn con voz lo suficientemente baja para que solo la escuchara Regina.

- No son mis amigos, exactamente. Luego te cuento.

El grupo llegó a la heladería, cada uno pidió y se sentaron en una mesa que daba al exterior.

- Bueno, Kathryn, cuéntanos, ¿quién eres? Emma nunca nos había hablado de ti.

- Eso es porque Regina no me conocía hasta ayer. – Sonrió ampliamente, orgullosa de haber conseguido esa cita tras un solo día.

Regina decidió participar en la conversación antes de que ésta se desviara hacia detalles más privados.

- Kat es prima de David, mi amigo, os he hablado de él. – La pareja asintió – Está aquí porque tiene una entrevista de trabajo el lunes. – Regina miró hacia Kathryn para que ella continuara, la conversación ya había sido redirigida lo suficiente.

- Sí, exacto. Terminé Derecho y el lunes tengo una entrevista con un bufete de la ciudad. – La rubia le devolvió la mirada a Regina, quien se la mantuvo.

Quizás la mirada entre ambas duró demasiado tiempo, pues solo la interrumpieron cuando Neal carraspeó.

- ¿Y qué pasó con Daniel? Ashley nos dijo hace un par de semanas que os iba genial.

- Regina descubrió que no era su tipo – Kathryn respondió mientras acariciaba una mano de Regina muy sutilmente. Regina sabía que Kathryn conocía la historia de Daniel, pues Mary Margaret la había puesto al tanto, pero no se esperaba que fuera tan directa.

- ¿No es tu tipo? ¿Te gusta otro chico? – ¡Neal no se había dado cuenta de nada! Las tres mujeres se sorprendieron por la carencia que acababa de mostrar el chico.

- No, Neal, lo que pasa es que a Reg…

- Neal, que no me apetece estar con nadie ahora mismo – lanzó una mirada amenazante a Kathryn, que coqueteara con ella no le daba permiso para contarle su vida a los demás.

Emma observaba la situación y escuchaba la conversación. Para ella no habían pasado desapercibidos los roces ni las miradas entre la morena y la rubia. Regina no había mirado a Emma, se sentía culpable por estar allí con Kathryn, aunque sabía que no había nada por lo que debía sentirse culpable. Cuando Neal y Kathryn cambiaron de tema, Regina se relajó y se atrevió a elevar la mirada hacia Emma, quien le correspondió. Sus ojos mostraban el azul más profundo e intenso que Regina jamás había visto en unos ojos y no supo interpretar si lo que le transmitían era tristeza, enfado o simple indiferencia.

- Bueno, cariño, sigamos con nuestro paseo, ¿te parece? – Emma se levantó sin apartar sus ojos de los de Regina mientras acariciaba todo el brazo de Neal, desde la mano hasta el hombro – así dejamos que Emma y Kathryn se sigan conociendo. Hasta luego, chicas. – Neal se levantó, le dio la mano a Emma y ambos se alejaron.

Regina se quedó mirando a la pareja y, cuando desaparecieron de su campo de visión, siguió con la mirada perdida en el horizonte, totalmente absorta en sus pensamientos, sin ser consciente de la chica que tenía a su lado y que la observaba como quien lee un libro, interpretando cada una de sus expresiones.

- Así que Emma, ¿eh?

- ¿Perdona?

- Emma es la chica que te rompió el corazón, ¿verdad?

- ¿Cómo? ¿Por qué dices eso? ¿Cómo… cómo piensas eso?

- Mary Margaret y David me habían hablado de ti, ¿recuerdas? Me contaron que había habido una chica que… bueno… no te había ido muy bien. Y no hay que ser muy observador para darse cuenta de cómo rehuías la mirada de Emma… Solo te dirigías a Neal en todo momento y tu cuerpo se tensaba cada vez que algo se dirigía a ella…

Regina se apoyó en el respaldo de su silla, cruzó las piernas y puso ambas manos sobre la mesa que tenía delante. Miró a Kathryn y volvió a bajar su mirada, se incorporó un poco y empezó a tamborilear con sus dedos sobre la superficie de la mesa, se aclaró la voz, elevó sus ojos de nuevo hasta encontrarse con los de Kathryn y comenzó a hablar.

- Emma… - La joven morena le contó todo a Kathryn, que la escuchaba atenta. Le habló de antes de conocerse y de cómo se conocieron, de su cita, de sus bromas inocentes y no inocentes, de su beso, de sus sentimientos, sus deseos, sus miedos, su desesperación… - Emma se acabó, he decidido que no quiero esperarla, que necesito ser feliz y ella no es quien me aporta esa felicidad. Estoy aquí – envolvió en sus manos las manos de Kathryn – contigo, dispuesta a conocerte y pedirte que me ayudes a conocerme a mí misma – entrelazó sus dedos con los de la rubia -. Entendería que no te quieras involucrar en esta situación y que no te corresponde a ti solucionar un problema que te pilla muy de lejos.

Kathryn liberó sus manos y se levantó de su silla, se acercó hasta Regina y se agachó hasta que sus caras quedaron a la misma altura, acarició la mejilla de la morena terminando en su barbilla, que empujó suavemente para quedarse mirándola directamente a los ojos – Estoy aquí y no me iré si no me echas – depositó un suave beso en los labios de la joven y la abrazó.


¡Hola de nuevo! Antes que nada, disculparme por dos cosas:

1. El retraso (más de un mes, creo).

2. Por el capítulo en sí, no es uno de los que más me gusta y se me ha quedado un poco corto.

Muchas gracias a todos por seguir ahí, de verdad que siento haber tardado tanto... entre exámenes, que uní varios viajes y la falta de inspiración... es lo que pasa! Tengo algunas idea de cómo continuar la historia, pero tengo que meditarlas, procuraré no tardar mucho en subir un capítulo nuevo.

Estoy deseando ponerme al día con vuestros fics (ya veréis reviews míos en breve). Un beso y gracias por vuestra paciencia!