Este es último capitulo de Sin Caer, aunque debió haber terminado un poco antes, me encontré picada escribiendo mi otra fic haha :) gracias a JackieVodka, ladylibra10, yasliz, Kdl94, basketcase89, GinebraRemyHadley, silvia1381 y Tamy M por sus reviews y a todas a las que leyeron mi historia desde el principio =) la verdad que me divertí escrbiendola y hace mucho que eso no me pasaba, espero la hayan disfrutado como yo lo hice, gracias! =D

VALENTINA

Los rayos de sol que entraban por la ventana alcanzaban a golpear directamente mi cara, incomodando mis ojos. Estando aún semi dormida pasé mi mano por mis ojos, tallando fuera el sueño. Estos poco a poco se fueron abriendo, observando la luz que alumbraba el cuarto, después de una noche lluviosa se sentía un ambiente cálido y cómodo, acogiéndome. O tal vez solo era mi cuerpo, que se encontraba envuelto con una gran calidez. Mientras abría mis ojos lo primero que pude notar fueron esos mechones negros y lacios desplegados en toda la almohada. Sentí esa sonrisa dibujarse en mis labios de la misma forma que lo habían hecho los últimos 6 meses, delicadamente puse mi brazo alrededor de la cintura de Pía, acurrucándome hacia su cuerpo. Cerré mis ojos absorbiendo su esencia, los eventos de anoche corriendo por mi cabeza y gemí satisfecha mientras mi nariz acariciaba su nuca. Gentilmente planté un beso en su desnudo hombro y la acerque hacia mí, debajo de mis brazos la sentía estirarse, despertando del profundo sueño.

"¿Cómo dormiste?" le murmuré al oído dejando un pequeño beso sobre de él. Escuché un gemido dejar sus labios mientras la sentía voltearse entre mis brazos, viéndome de frente. Me sonrió encantadoramente y estiró sus brazos "Como nunca lo había hecho antes" me contestó con su voz ronca de todas las mañanas. Con mis labios rizados en una pequeña sonrisa mi mirada se encontraba congelándose con la suya, sus ojos almendrados mirándome de regreso, estaba sorprendida con semejante belleza a mi lado.

Sus ojos centellaban mientras miraban a los míos y la piel suave de su cara estaba forrada con una luz resplandeciente, con ese brillo que solo reluce cuando te enamoras. Podían pasar años y años y estaba segura de que nunca me acostumbraría a ver sus ojos sonreírme, sin pensarlo más acerque mis labios hacia ella y la besé. La besé como si hubiera sido la primera vez, porque cada beso, siempre se sentía como la primera vez. Nuestros labios se movían tiernamente, saboreando la suavidad que desprendían, con cada movimiento me volvía adicta, incluso aunque la respiración me faltará me encontraba intensificando aún más nuestro beso, simplemente había algo en la forma que sus labios tocaban los míos que lograban que todo se me olvidará y solo me concentraba en mover mis labios con el ritmo de los suyos, logrando una magnifica sinfonía, la única que en toda tu vida hace que tu corazón lata con un propósito significativo.

Lentamente mis labios dejaron los suyos e instantáneamente extrañaron el contacto. "Te amo" la escuché decirme, si fuera posible mi sonrisa hubiera incrementado aún más, escucharla decir que me amaba era como música para mis oídos, una canción de la cual nunca podría cansarme y de la cual nunca me cansaría de cantar "Te amo" le respondí con el amor y la sinceridad dirigiendo mi voz. Su mano suavemente acarició mi mejilla y mis ojos se cerraron con el contacto. ¿Desde cuándo despertarse había sido tan perfecto?

Mientras nos mirábamos a los ojos escuchamos el ruido desvanecido de la alarma, se escuchaba como un eco cuando estábamos fijamente atrapadas en la mirada de la otra. Sin romper la conexión mi mano se estiró hacia la mesita de noche, golpeando la alarma para apagarla. "Hm, 5 minutos más" Pía gimió acurrucándose entre las sabanas. Su ternura calentaba todo mi cuerpo con cariño.

Una pequeña risa salió de mis labios al ver su cara desaparecer entre la almohada. "No creo que tengamos 5 minutos más" le respondí mientras mis manos pasaban delicadamente por su espalda, sonreí maliciosamente cuando mis dedos caminaron hacia sus costados "Pía…" la llamé mientras mis dedos pinchaban su piel. Simplemente la escuché emitir un murmuro sobre la almohada.

"Pía!" le exclamé más fuerte con mis dedos cosquilleando sus costados. Reí fuertemente al verla retorcerse con risa, movió su cuerpo para estar boca arriba mientras trataba de detener mis manos. Mis dedos cosquillearon su abdomen, y lo sentí contraerse con risa, reí aún más fuerte al ver sus intentos fallidos de detenerme. "Valentina!" la escuché exclamar entre risas, y antes de que supiera lo que pasaba sentí sus manos empujarme hacia un lado, mi cuerpo cayendo libre hacia el suelo y mi mano jalando de ella.

Mi espalda tocó el suelo con un ruido sordo y exclamé cuando sentí el cuerpo de Pía caer sobre el mío. Escuché su risa resonar en el cuarto al ver mi cara quejándose con dolor "¿Estás bien?" me preguntó riendo. Levanté mi mirada hacia ella y me moví un poco debajo de su cuerpo. "Tendré un moretón" le contesté seriamente. Pía soltó una risita y mis ojos se suavizaron al sentir esa contracción familiar en mi pecho. "¿Esto lo hará mejor?" Me preguntó mientras sus labios tocaban mi mejilla. Le sonreí y sacudí mi cabeza. Pía levanto una de sus cejas y se inclinó nuevamente hacia mí "¿Y esto? Me preguntó con sus labios milímetros de los míos. Cerré el contacto con los suyos y nos dimos un beso breve pero dulce. "Mucho mejor" le respondí cuando sus labios dejaron los míos.

"Niñas" Escuchamos una voz venir desde el pasillo y en pánico Pía prácticamente se lanzó hacia el suelo, quedando de lado mío. Con mis codos me impulse para ver a Maca entrando a la puerta. La vi mirándonos con sospecha pero aún así lo dejo ir "Las veo abajo en 15 minutos, ¿Está bien?" Las dos le asentimos y la vimos dejar el cuarto.

Mis ojos voltearon hacia Pía y reí al verla sobando su hombro "¿Moretón?" Me hizo una cara de desagrada logrando que solo riera más "Por burlarte de mí" le dije riendo. Pía sacudió su cabeza con una sonrisa maliciosa en sus labios y con gran fuerza empujó mi hombro, haciéndome perder el balance "Y eso por burlarte de mí" me dijo victoriosa mientras yo sobaba mi cabeza, la cual había caído contra el suelo.

Traté de agarrar su mano pero ella rápidamente se puso de pie "Me daré una ducha" me dijo mientras caminaba hacia el baño "Puedes acompañarme si quieres" agregó mirándome pícaramente desde la puerta del baño. Boquiabierta la vi desaparecer, dejando la puerta abierta, y sin siquiera pensarlo y olvidando el dolor vibrando en mi cuerpo, salté del suelo, mis pies automáticamente siguiéndola.


"¿Qué sucede Maca?" escuché a una de las chicas preguntar, nos encontrábamos todas reunidas en la sala como Maca lo había pedido. No pude distinguir la voz de quién preguntaba, mi atención estaba en otra parte, mi mano se entrelazaba con la de Pía detrás de su espalda, mis dedos jugueteando con los suyos, podía escuchar pequeñas risas salir de sus labios, inaudibles para las demás, pero para mí eran el sonido más dulce que había escuchado.

"Anoche..." Maca comenzó a decir mientras mis ojos trataban de despegarse del cuello de Pía, sonreí al ver un pequeño chupetón en su punto de pulso. "…Estuve analizando su estadía en esta casa" Pía me dio un pequeño codazo en las costillas tratando de que prestara atención "Que miedo…" respondí por impulso, escuchando las risas escapar de las demás chicas. Mis dedos pasaron a acariciar los mechones de Pía, sintiéndome desinteresada con la conversación, escuché a Maca suspirar con mi comentario "Y tomé la decisión de quienes se van y quienes se quedan en esta casa".

Me enchino la piel el escuchar su voz suavizarse maternalmente, de pronto sentí una extraña melancolía rodearme, sintiendo temor por lo que viniera después. La mano de Pía instantáneamente apretó la mía y yo la apreté de regreso mirando a la mujer que se había convertido en una madre para todas nosotras en los últimos seis meses.

"Todas las experiencias que han vivido me han llevado a decidir quiénes están listas para irse". Sentí la mano de Pía resbalarse de la mía y vi sus brazos cruzándose sobre su cuerpo, con una sonrisa triste lancé mi brazo sobre su hombro, acercándola hacia mí, reconfortándola. "Y quienes necesitan más tiempo en esta casa…" Tenía miedo de que volviera a suceder la misma situación en la que Pía se fue, y yo me quede sin ella. Mi mano inconscientemente apretó gentilmente su hombro, con angustia, ella sintió mi incomodidad porque automáticamente puso su mano sobre la mía. "Siéntense por favor." Las seis obligamos y alcancé a notar que cada una de las caras de las chicas estaba revuelta en nostalgia, era un extraño sentimiento, nunca piensas en el que pasará cuando salgas.

Deje a Pía guiarme hasta el sillón y lado a lado nos sentamos sobre él, mi mano recorriendo su brazo suavemente. Estaba demasiado sorprendida como para decir algo, mis manos se aferraban a Pía como si fuera la última vez que la tocarían. A lo lejos escuché la voz de Adela levantarse "¿Y? Ahórranos la agonía" Adela dijo en desesperación "Dinos quienes se quedan y quienes se van" Mis ojos se dispararon hacia Maca y la vi morder su labio inferior, sentía mi corazón latir rápidamente con impaciencia.

Lentamente observé sus ojos mirar hacia donde Pía y yo estábamos sentadas, inhalé dolorosamente esperando escuchar lo que ya sabía que venía. "Pía" Maca dijo con una voz gentil. Mis ojos miraron la cara sorprendida de Pía mientras ella levantaba su mirada tímidamente. "Tú estás aquí por un convenio de trabajo, pero…" Mi mano soltó su brazo y la llevé hacia mi boca, mordiendo ansiosamente mis uñas mientras veía los labios de Maca moverse. "Yo te liberó de esa deuda…"

Cerré mis ojos por un segundo mientras sentía mi cara acalorarse con ansiedad, esperando la decisión "Puedes irte" A mi lado vi a Pía darle una media sonrisa, mientras sus ojos se veían igual de sorprendidos que los míos. "Gracias Maca" Pía dijo prácticamente en un suspiro y mis ojos la miraron curiosamente, mi mano bajando hacia su hombro. "Gracias por darme un hogar…" La escuché decir, su sonrisa mostrando melancolía y agradecimiento, por segundos olvidé que yo seguía aquí. "Gracias en verdad por todo lo que hiciste por mí" Una sonrisa solidaria se creó en mis labios al escuchar tal emoción salir de su voz y sin pensarlo envolví a mi Pía en un gran abrazo.

"Te amo" le murmuré en su oído antes de que las demás chicas vinieran a apretarnos entre sus brazos. Después de unos cuantos segundos las chicas se separaron de nosotras, pero mis brazos aún se encontraban rodeando su cuerpo, con miedo de que si la soltaba no podría abrazarla de nuevo. Sentí sus labios tocar ligeramente mi cuello y la voz de Adela hizo que nos separáramos. "¿Y quién sigue Maca?" Adela preguntó mientras todas mirábamos a Maca de nuevo. Ella pareció pensar por un segundo y durante ese intervalo vimos a Nina salir corriendo del cuarto con Marisa siguiéndola detrás.

Mis hombros cayeron en angustia al tener que esperar aún más. Sentí a Pía alejarse de mí y mis ojos voltearon a verla, mi corazón se hincho con adoración al verla lanzarse en los brazos de Maca, quién más había obtenido ayuda de esta casa, era ella, y me sentía orgullosa de que Pía sería la que se fuera, por más triste que pudiera ser el quedarme aquí sin ella, no pensaba en alguien más que merecía salir de aquí, que ella.

"Alguien puede hablarle a Nina y Marisa?" Maca preguntó mientras rompía el abrazo con Pía, dándole esa última sonrisa materna. Con la ansiedad carcomiéndome me puse de pie rápidamente y camine hacia el cuarto de las chicas, mi cabeza daba vueltas con angustia al no saber qué pasaría conmigo. No podía soportar estar sin Pía de nuevo, la última vez sentí una gran soledad envolverme.

"Niñas!" les exclamé cuando entre al cuarto "¿Qué hacen acá?" pregunte con desesperación "Bajen ya" les ordené con irritación mientras daba la media vuelta hacia la sala de nuevo. Mis pies moviéndose con rapidez, esperando saber quién era la siguiente, pero mi cuerpo cayó en el sillón decepcionada, al darme cuenta que Greta faltaba, la espera sería aún más larga.

Vi a Pía sentada con Adela cerca de la ventana mientras yo me recargué en el mueble tratando de controlar mi ansiedad, pero estuve agradecida cuando el tono desesperado de Adela volvió a relucir "¿Entonces Maca? ¿Quién se va? ¿Y quién se queda?" Mis ojos voltearon a ver a Maca e implorándole le dije "Si Maca, no más suspenso, dinos quién mas se va" Maca tomó un suspiro y me miró directamente a los ojos, haciendo que esa esperanza de irme con Pía creciera dentro de mí.

"¿Has aprendido algo aquí Valentina?" Casi resoplé con la pregunta, era muy mala con las pregunta cripticas de Maca, y sin saber que contestarle simplemente me encogí de hombros "Pues así de aprender, aprender, yo creo que no Maca" le conteste sacudiendo la cabeza, un poco asustada de esperar el veredicto de Maca, creía que la respuesta que le había dado no era lo suficiente buena para ella, pero de pronto la voz de Pía se levanto detrás de mí "Mentira!" la escuché exclamarme y Maca y yo volteamos a verla "Has aprendido demasiadas cosas acá" la escuché decirme con una sonrisa en sus labios "Por eso mereces irte de acá" Le sonreí de vuelta no queriendo nada más que irme de aquí con ella.

"Esto no es contigo Pía" escuché la voz de Maca casi reír detrás de mí, y de nuevo la angustia me consumió. "Pero si es conmigo Maca" Pía dijo de nuevo, mis ojos quemando los suyos con toda la atención del mundo "Yo estuve en el foso por dos años" Pía comenzó con sus ojos mirando los míos "Y Valen en unos días, q segundos" dijo sonriéndome "lo cambio todo" Sentí esa calidez familiar recorrer mi cuerpo de nuevo al escuchar su voz suavizarse con sus palabras "Me cambio todo" agregó con sus ojos vidriosos de lágrimas y alegría, no pude evitar la sonrisa que creció en mis labios, ya no tenía miedo de perderla, y yo sabía que no haría nada para perderla.

A su lado alcancé a ver la sonrisa boba de Adela, la realización de nuestra relación rizándose en sus labios. Sin siquiera importarme que Maca estaba ahí, me levante del sillón y caminé hacia ella, vi el brillo de sus ojos aumentar con cada paso que daba y pronto mis brazos se encontraban rodeando su cuello, abrazándola cerca de mí, ella río al verme prácticamente lanzarme hacia sus brazos, mientras que Adela solamente fingía ver a otro lado, aunque aún permanecía esa media sonrisa en sus labios.

"Ya estamos todas aquí" Escuché la voz de Nina resaltar en el cuarto y forzadamente me alejé de Pía, pero con un rápido movimiento entrelacé sus dedos con los míos. Detrás del sofá donde Maca estaba sentada apareció Nina junto con Marisa y Greta, esta última con una cara de seriedad que no se le había visto desde la situación con Kike. "Bueno, ya sabemos que Pía puede irse" Maca dijo, como si le gustará provocar intencionalmente la tensión entre nosotras, lo único que obtuvo como resultado fueron quejas y rugidos por parte de todas nosotras, necesitaba saber que pasaría conmigo y con Pía.

"Valentina" escuché mi nombre salir de sus labios y automáticamente mis ojos se levantaron hacia ella, mi mano apretando más fuerte la de Pía. "A pesar de la defensa de Pía…" Una pequeña sonrisa salió de mis labios al recordar el tan emotivo discurso que ella había dicho sobre nosotras. "Considero que eres la más fuerte de todas" Casi la miré sorprendida, yo creía que la más fuerte era una morena sentada a mi lado, yo no me consideraba ni la más fuerte ni la más valiente, pero el sentir que Pía apretaba mi mano me hacia dar a entender que ella estaba totalmente de acuerdo con Maca. "Y tu problema no lo vas a resolver en esta casa ni en ninguna otra parte que no sea contigo misma" Sentía ganas de reír por dentro, mi situación estaba más que clara en este momento. Sentí los brazos de Pía circular mi cuerpo al escuchar las siguientes palabras salir de la boca de Maca "Eso quiere decir que puedes irte".

Creo que nunca me había sentido más feliz y aliviada en mi vida, me iría de aquí, y me iría con la persona más importante de mi vida, todo parecía irreal, demasiada perfección para ser real, era libre por fin. Abracé a Pía igual de fuerte que ella a mí, todo sería diferente ahora, por fin podíamos experimentar nuestra relación como algo real y por supuesto, como algo especial y duradero.

Lo siguiente fueron palabras que entraron y salieron por mis oídos, aunque me daba gusta que Marisa saldría con nosotros, ella como todas, se había convertido en una gran amiga para mí, y añoraba poder verla fuera de esta casa, compartir cosas que de otra forma no podríamos hacer encerradas aquí. Por un instante pensé que Maca por fin nos dejaría salir a todas, especialmente después de todo lo que habíamos hecho para esta casa, pero un grito de Adela me dio a entender que eso no sería posible, ella, Nina, y Greta aún tenían cosas por resolver, según Maca. Entre protestas de nosotras y de las tres niñas mal, Maca decidió corrernos al resto de las tres, a las que ya estábamos libres. "Salgan por favor" exclamó en voz alta, y no nos quedaba más que salir del cuarto, le di un apretón al brazo de Adela para mostrarle mi apoyo y con mi mano aún entrelazada con la de Pía salimos de la sala.

"Ay no!" Marisa exclamó mientras Pía y yo nos sentábamos en el sofá frente a la televisión "Yo necesito algo de comer antes de que me mate la angustia" Reí junto con Pía mientras observábamos a Marisa salir corriendo hacia la cocina. "Menos mal que nos vamos de aquí, si no Marisa nos deja sin comida" Pía rió mientras se acomodaba debajo de mi brazo.

Le sonreí amorosamente al verla acurrucarse en mi hombro, con sus brazos alrededor de mi cintura "Gracias…" le dije suavemente mientras plantaba un beso sobre su cabeza "Gracias porque?" escuché su dulce voz preguntarme "Por todo lo que le dijiste a Maca de mí" le respondí con mi mano acercándose hacia la suya. Sentí a Pía encogerse de hombros, sus brazos apretándome "Es solo lo que yo siento".

Suspiré profundamente y puse mi mano sobre su barbilla, levantando gentilmente su cara hacia mí "Te juro que me encanta haberme enamorado de ti". Me sonrió tiernamente y sacudió un poco su cabeza "No me digas eso" Levanté mi ceja en confusión pero con la sonrisa aún rizada en mis labios "¿Porque? Si es la verdad" Una pequeña risa salió de sus labios y gentilmente juntó su frente con la mía "Porque solo hace que me enamoré más de ti" Las dos compartimos una sonrisa enorme mientras sentía el rubor crecer por mis mejillas, lentamente me incliné hacia ella, cerrando el espacio entre nuestros labios, mi corazón latía locamente con cada movimiento, con mi mente volando entre las nubes.

"Te adoro" le dije cuando mis labios dejaron los suyos "Te adoro, te adoro, te adoro" le repetí con las risas de Pía inundando mis sentidos "Te amo" me dijo con una media sonrisa, me quedé callada por unos segundos, admirando sus hermosos ojos almendrados y sin pensarlo mis labios capturaron de nuevo los suyos, en un beso más intenso. Sentí la necesidad de devorarla, de tener su cuerpo entre mis dedos de nuevo, era mágica la forma en que nuestros labios encontraban el ritmo perfecto, no solo logrando que mi sangre corriera aún más rápido, si no logrando que la amara aún más.

"Vayaaa, vayaaa" nuestros labios instantáneamente se separaron al escuchar una voz reír a nuestro lado. "Se habían tardado" Adela nos dijo mientras yo sentía mi cara enrojecerse, escuché a Pía reír tímidamente y volteé hacia ella, para verla aún más roja de lo que yo estaba. "¿Qué pasa Adela?" le pregunté mientras evadía su mirada y mis ojos miraban el piso "Vengan a la sala, rápido" Adela nos ordenó mientras salía del cuarto, mi mirada se levantó hacia Pía, quien fruncía el entrecejo en confusión, me encogí de hombros y le indique que la siguiéramos.

"¿Qué pasa?" Pía y yo preguntamos al ver al resto de las chicas, incluida Maca, paradas cerca de la ventana observando hacia afuera. "Pasa que Greta es mi heroína" Adela dijo sonriéndole orgullosamente a Greta. Nos acercamos hacia ellas y desde la ventana pude observar a dos policías dirigirse hacia su patrulla, y para mi sorpresa, Kike se encontraba entre los dos, con las manos esposadas.

"Se merece salir Maca" escuché la voz de Pía indicarle, y como señal, las seis dirigimos nuestras miradas hacia Maca, esperando su último veredicto "No hace falta!" Maca exclamó, sus ojos abriéndose enormemente "Adela, Greta y Nina se van de la casa!" Era imposible no notar la felicidad que radiaba en su cara, junto con el orgullo de que se sentía segura de que todas podíamos salir, escuché a Adela gritar con felicidad a mi lado y toda esa melancolía que se había sentido al principio, terminó en un segundo. "Vamos a empacar!" Gritó Marisa y con su misma emoción, corrimos detrás de ella, todas, a excepción de Nina.


"Dame mi tortuga Valentina!" Pía rio mientras trataba de quitarme la tortuga de mis manos. "Regálamela!" le rogué con voz chillona mientras alejaba el peluche de ella. Pía sacudió su cabeza mientras me empujaba con sus manos "No Valentina!" Hice un puchero con mi labio inferior y puse la tortuga en frente de ella "Pero no quiere que nos separemos" le dije en voz baja. Pía río de nuevo y me miro a los ojos "Sabes que no pasará." Compartimos una mirada tierna, sintiendo el amor crecer cada vez más.

Es verdad en un lugar tan lejos de todos…

En ese instante escuchamos la puerta de nuestro cuarto abrirse y las dos volteamos hacia ella, encontrándonos a Adela, cargando su mochila terminada de empacar.

Tu sonrisa es la que me acompaña en cada día…

Le sonreí cariñosamente, después de Pía, con Adela había establecido un lazo igual de especial y le tenía un tremendo cariño ya.

Y me envuelve…

Se me hacía extraño que de ahora en adelante no iríamos a sentarnos al techo a tener una de nuestras profundas conversaciones mientras cantábamos junto con nuestras canciones favoritas.

Porque todo lo que tengo, porque todo lo q hago, es para ti…

Levanté mi mano, manteniéndola abierta, y con un saludo que era familiar entre nosotras chocamos las palmas de nuestras manos, para después, chocar juntos los nudillos.

Porque todo lo que tengo, porque todo lo q hago, es para ti…

Aunque Adela no era de esas a las que les gustaba expresar mucho cariño, creí que hoy debía ser la excepción.

Y es por ti…

Sin pensarlo abrí mis brazos enormemente y justo como lo había predicho, la sentí lanzarse hacia mí, envolviéndonos en un gran abrazo. "No te pierdas" le murmuré al oído. La sentí sacudir su cabeza y me murmuró de regreso "Ni tu..."

Mil palabras no pueden describir lo que yo siento…

Pía y yo salimos de nuestro cuarto, el cual a partir de ahora, ya no sería de nosotras, con nuestras mochilas sobre nuestros hombros y con mi guitarra sujeta a una de mis manos, deje que mi mano libre se entrelazará con la suya, mientras caminábamos los pasillos de la casa de Maca. De una de las puertas de la casa salió Marisa, con una sonrisa esperanzada en sus labios y una risa que no podía controlar.

No es extraño lo supe siempre desde el inicio y lo sabes…

"Niñas!" exclamó mientras nos envolvía en uno de sus grandes abrazos. "Ay! Las voy a extrañar mucho" Marisa dijo mientras su abrazo se volvía cada vez más fuerte.

Porque todo lo que tengo, porque todo lo q hago, es para ti…

"Nosotras también Mari" alcancé a decir con un poco de dificultad. "Aww" La escuché decir mientras sentía el aire llenar mis pulmones de nuevo. "Que bonitas se ven" dijo con una risilla saliendo de sus labios al ver nuestras manos juntas.

Porque todo lo que tengo, porque todo lo q hago, es para ti…

"Cuentan conmigo" le sonreí al sentir la sinceridad radiar en su voz. "Gracias" escuché a Pía decir a mi lado, nos miramos por un momento a los ojos antes de lanzarnos hacia Marisa, envolviéndola con uno de nuestros abrazos.

Y es por ti…

Sin soltar nuestras manos hicimos el resto del recorrido hacia la puerta principal de la casa, sin voltear atrás ni un solo segundo, dejamos el pasado justo donde debía de quedarse, encerrado dentro de los cuartos de la casa de Maca. Cada paso era un paso más hacia la libertad. Es extraño como 6 meses de tu vida te cambian todo, y en un abrir de ojos pasa lo inexplicable, desde la muerte de una de tus mejores amigas, hasta encontrar uno y si no el único amor de tu vida.

Eres todo lo que tengo…

Habiendo dicho nuestros adiós hacia las demás, salimos juntas como debería ser, entramos en tiempos separados, pero lo más importante es que Pía no salió con nadie más, espero dos años a salir de estas puertas a mi lado.

Eres todo lo que amo…

La casa parecía ser más chica ahora, y en pocos pasos estábamos en la reja de las afueras del lugar que temporalmente era nuestro hogar.

Eres todo lo que siento…

"¿Y ahora qué?" Pía me preguntó sintiendo como yo el nuevo aire de libertad, tantas cosas que se podían hacer, y en momentos como estos no tenias en la cabeza ni un lugar a donde ir.

Por qué todo lo que tengo…

"Pues…" comencé a decir mientras sujetaba sus manos con las mías, una idea creándose en mi mente "Parece que aquí dentro todo lo hicimos al revés" le dije con una sonrisa, sintiendo el aire pegar frescamente en mi cara.

Por qué todo lo que hago…

Pía arrugo ligeramente la frente pero sonriendo espero a que prosiguiera. "Hay algo que quiero hacer" le dije tomando un paso hacia ella, nuestras caras poco a poco acercándose. "¿Y qué es eso?" Pía murmuró, su mirada bajando hacia mis labios. "Pues…" le murmuré de regreso con mis labios centímetros a los suyos.

Por qué todo lo que siento…

"¿Quieres salir conmigo?" le pregunté y mi corazón dio giros al ver sus labios rizarse en una sonrisa al estar milímetros de los míos, mi aliento se contuvo en mi garganta al sentir la colisión de nuestras bocas.

Es por ti…

Era un beso diferente, era una unión repleta de esperanza, de llevar nuestra relación a un nivel completamente diferente, de llevarla al mundo real y hacerla crecer cada día más, fuera de la seguridad de la casa de Maca.

Todo es por ti…

Sentí mis labios sonreír durante el beso, al escuchar una serie de claxons desatarse a nuestro alrededor, sin siquiera levantar mi cara podía saber quienes venían dentro de esos carros, el resto de aquellas que dieron el giro importante en mi vida.

Es por ti…

Separando lentamente mis labios de ella, la miré directamente a los ojos "¿Entonces?" le pregunté de nuevo.

"Me encantaría" Escuchar su voz me enchinaba la piel, y aunque conocía sus secretos, su cuerpo y sus pensamientos, en el momento que mis labios tocaron de nuevo los suyos parecía que la conocería de nuevo. Con un gran respiro de libertad supe que a mi lado venía alguien en un millón, alguien a quien podría llamar destino…

Es para ti…

FIN