Ángeles y demonios combatían en la entrada al oráculo, las Sakuyamon y Kuzuhamon que protegían y guiaban a quienes deseaban entrar intentaban combatir a ambos bandos.
-Wormmon, debes irte…
-Ya les he dicho que no, me quedaré con ustedes, ahora si me disculpa señorita… -Se soltó hábilmente de las manos de Angewomon y se transformó en Stingmon, luego, y para sorpresa de ambos, se transformó en MegaKabuterimon, un insecto más grande que ellos, de color escarlata -Creo que seré más útil de esta forma.
-Angewomon -Beelzemon se puso frente a ella y la miró fijo -No pasará nada si es que tú no quieres, esta batalla no tienes por qué librarla.
-Beelzemon -Ella tomó las manos del demonio y se acercó más a él -Te amo, y quiero que estés conmigo. Juntos pelearemos.
-Moriría por ti, ángel...
-No. No moriremos. Ganaremos esta batalla y salvaremos a este mundo de la ruina -Soltó sus manos para darle un beso apasionado, soltó una pequeña lágrima, y entre besos le dijo -Te amo
-También yo. Ángel o demonio, te amo -La abrazó fuertemente, ocultando entre su rubia cabellera su rostro y su miedo a perderla.
La derrota era inminente, para ambos. Ya que ángeles y demonios los buscaban a ellos. Se tomaron de la mano y MegaKabuterimon voló con ellos en su espalda, que tenía una esfera verdosa en la que se encontraban cómodamente. Al verlos llegar, ambas tropas se reagruparon en sus bandos, los demonios gritaban que uno de ellos había traído a un ángel, mientras los ángeles observaban preocupados la escena, ¿habían capturado a una de las suyas? ¿O era al revés?
-Estamos aquí en son de paz -Dijo Angewomon con su femenina voz, que fue audible por todos quienes allí se encontraban -Queremos terminar esta guerra inútil que se ha librado por tantos siglos, que causa terror, destrucción y muertes a ambos bandos -Padre, -Dijo mirando a Lucemon -He descubierto que la bondad y la luz son mi mayor fortaleza, y que es esta la forma que debo aceptar como mía, como verdadera. Pero no negaré ni ocultaré mi pasado como ángel caído, ya que es parte de mi.
-Seraphimon, Ophanimon -Dijo Beelzemon mirándolos a los dos -Yo no soy un demonio cualquiera, y este ángel me lo ha demostrado. Soy sólo un ser oscuro que ha sacado todo el odio de su corazón, porque he conocido la bondad.
Lilithmon se acercó a Beelzemon y a Angewomon, les sonrió amablemente y luego se dirigió a los demonios.
-Lucemon, debes rendirte.
-¿Por qué habría de hacer tal cosa, querida? -Preguntó extrañado
-Porque yo me rindo, no voy a librar una pelea en la cual no tengo ganas de participar y en la que tenemos todas las de perder. Beelzemon es mi amigo, y lo más cercano a un hermano que he tenido y no voy a abandonarlo como has hecho tú tantas veces. En toda ocasión que los ángeles y demonios se ven enfrentados, tú te escondes cual roedor y luego haces el que lamenta las muertes de los caídos en batalla, pero no te creo. Tú no te preocuparías por nadie más que no fueras tú.
-Me ofendes, Lilithmon, sin embargo, ¿qué puedes hacer tú uniéndote a ellos? Eres un demonio como todos quienes estamos a este lado.
-No le veo problema a eso -Dijo la gran demonia.
Daemon, que se encontraba entre la multitud de demonios observando la escena se acercó a Lilithmon.
-Esta lucha ha durado siglos, y como saben, yo fui una vez un Seraphimon, participé en la creación del mundo tal y como lo conocemos. Es por esto que quisiera unirme a este bando. Tantos años de pelear con mis hermanos me ha agotado, y es esto lo que debemos recordar siempre, somos hermanos, quizás tomamos caminos diferentes, pero al final, comenzaremos en el mismo lugar. Lucemon, repito el llamado de Lilithmon a rendirte, es una guerra que perderás.
Angewomon se acercó a las LadyDevimon que allí se encontraban, quienes la observaban con odio, otras con miedo y las otras evitaban mirarla.
-Hermanas, miren a los ángeles -Dijo señalando con el brazo el bando que se encontraba frente a ellas -Ellas no son diferentes a ustedes -Se quitó el anillo sagrado que llevaba en su tobillo y se transformó en LadyDevimon -¿Lo ven? Yo soy igual que ustedes e igual que ellas. No tienen que librar esta batalla -Una de las LadyDevimon que se encontraba escondida entre sus hermanas se acercó a ella.
-Yo me he sentido igual… -Las LadyDevimon se abrazaron y la asustada chica corrió al lado de Lilithmon.
El ahora ángel caído volvió a ponerse su anillo sagrado y se transformó en el ángel que era hace un rato. Ahora se acercó a Lucemon.
-Detén esta batalla, ahora.
-Sí, Lucemon -Dijo Beelzemon acercándose a él -Debes detener esto ahora.
-¿Beelzemon? Casi no te reconozco. ¿Dónde está el cruel demonio que solías ser? Ese que atormentaba a las chicas, que mataba sin piedad y al que no le importaba nadie.
-Desapareció… Como vas a desaparecer tú si es que no paras esto. Mira a tu alrededor, te estás quedando sólo -Era cierto, los otros Señores Demonio se estaban retirando del campo de batalla, sólo quedaba Barbamon, quien se acercó a Lucemon, Beelzemon y Angewomon.
-Lucemon, mira a los ángeles, no quieren batallar; las Sakuyamon y las Kuzuhamon han entrado en esta batalla sin siquiera ser llamadas. Tú comenzaste esto. Nosotros ni siquiera queríamos unirnos, nos amenazaste a todos. -Dijo calmadamente con su voz grave.
-¿Ahora están todos en mi contra?
Seraphimon y Ophanimon caminaron hacia ellos.
-Lucemon, nosotros tampoco queríamos esto, tú, tu codicia y tu odio nos arrastraron a esta batalla -Dijo Ophanimon -¡Ángeles! No combatiremos con nuestros hermanos, ya no más.
Lucemon se veía acorralado, los demonios estaban comenzando a dudar de su bando, y las LadyDevimon ya habían cruzado en su mayoría al otro lado, junto a los digimon tipo ángel, quienes se apuraron a curar a las heridas.
El híbrido de ángel y demonio alzó el vuelo y gritó desde ahí.
-¡No voy a rendirme hasta acabar con todos los ángeles! ¡Paraíso Perdido!
De su mano derecha salió una esfera de energía blanca, y de la izquierda, salió una esfera de energía oscura, las cuales se unieron, cayendo directamente hacia Beelzemon, Angewomon, Ophanimon, Lilithmon, Seraphimon, Barbamon y Daemon. Barbamon no esquivó el ataque, muriendo en el acto. Angewomon no alcanzó a escapar por completo, siendo herida gravemente por Lucemon.
-¡ANGEWOMON! -Gritó Beelzemon volando en dirección hacia ella. Otros ángeles acudieron a rescatarla -¿Estás bien? -Dijo entre lágrimas.
-Beelzemon… -Dijo suavemente, no se encontraba bien.
-No… No digas nada… -Miró a los ángeles y les dijo -Llevenla al castillo. Volveré por ti Angewomon, no voy a dejarte sola nunca. ¡Llevenla rápido!
Los ángeles se llevaron a la Angewomon herida hasta el castillo. Beelzemon se sintió como la primera vez que le dijo que se fuera, cuando se encontraron con Rosemon. Esta vez, ella no volvería.
Beelzemon disparó, pero Lucemon esquivó todas las balas. Las Angewomon que quedaban lanzaban anillos para intentar atrapar al híbrido, mientras un ejército de MagnaAngemon volaba en su dirección para atacarlos con la espada de energía que salía de una de las protecciones de sus brazos. Lucemon golpeó a todo aquel que se quisiera acercar a él; algunas LadyDevimon se acercaron a distraerlo con olas de murciélagos mientras, los Devimon batían sus alas para herir a Lucemon. Un grupo de IceDevimon también lo atacó con rayos congelantes que salían de sus bocas.
Estaban todos en contra de Lucemon, los WarGreymon y los BlackWarGreymon unían sus esferas de energía y atacaban a este mitad ángel mitad demonio, que comenzaba a debilitarse. Las Angewomon cambiaron su estrategia y comenzaron a lanzar flecha hechas de luz que no fallaban. MegaKabuterimon lanzaba rayos desde su gran cuerno, pero lucemon los evitaba todos. El mitad ángel mitad demonio lanzó un golpe al pecho del gran escarabajo, lo que hizo que sus datos desaparecieran de inmediato.
-¡Lucemon, ríndete! -Rogó Lilithmon -¡Detén esto!
-¡Nunca! ¡No me detendré hasta verlos destruidos; destruiré el mundo si fuera necesario!
Daemon se acercó a atacarlo con sus puños, esto hizo Lucemon cayera al suelo, dejando una gran nube de polvo a su alrededor. Bajaron rápidamente a su encuentro.
-Por última vez, ríndete -Le dijo Ophanimon.
-Beelzemon, vamos, mátame -Rió Lucemon.
-Lo haré, lo haré por Angewomon y por todas aquellas veces en las que fui un cerdo gracias a ti. Este será mi último acto de maldad, y estará completamente justificado.
Beelzemon dibujó su característico pentagrama cerca del cuerpo de Lucemon y pronto, las llamas lo abrasaron e hicieron desaparecer sus datos. Ophanimon lanzó un rayo con su jabalina dorada, lo que purificó los datos de Lucemon que había desaparecido.
