Capítulo 12: Insoportable Espera

Caminaba junto a Jace por las calles de Nueva York dirección a Taki's. Él sujetaba su mano mientras la acariciaba con su pulgar haciendo pequeños circulitos en su piel. Se sentía a gusto… pero como ya le había icho a él, no podía perdonarlo el todo, aún no. Pero le miraba de reojo mientras él caminaba y el sentimiento de felicidad que invadía su cuerpo era mucho más grane que las dudas que pudiese sentir. Era Jace, el amor de su vida… pero estaba claro que no iba a dejarse manejar como una muñequita indefensa cuando él quisiera… y eso se lo tenía que demostrar.

Estaban prácticamente en la puerta de Taki's cuando Clary paró en seco haciendo que Jace se girase a mirarla.

"¿Qué pasa?" – le preguntó con gesto preocupado.

"Nada. Quiero decirte algo antes de entrar" – le dijo seria.

"¿Estás bien?" – le preguntó él llevando una mano a la mejilla de Clary.

"Si. Es solo que esto no lo va a saber nadie" – le dijo levantando sus manos unidas.

"¿Qué?" – contestó Jace desconcertado.

"Lo que has oído. No quiero que nadie sepa nada de lo que pasó anoche por ahora"

"¿Por qué?" – le preguntaba confuso.

"No me apetece tener que contestar ahora a nada… porque nos van a preguntar, lo sabes"

"Sí… lo sé. A mí no me importa contestar si tú no quieres hablar" – le dijo encogiéndose de hombros y dedicándole una tierna sonrisa.

"No, no quiero que hablemos ninguno de los dos. Para el resto, seguimos odiándonos"

"Nunca te he odiado Clary" – se apresuró a contestar él asombrado por su reacción.

"Lo sé. Me refería a que… bueno, que tú sigues sin querer tenerme a tu lado y yo intentando ignorarte. ¿Mejor así?"

"No. Sigo sin entender por qué quieres hacer esto así" – dijo llevándose una mano al pelo, claramente nervioso. Clary estaba consiguiendo lo que quería, que é dudase de si ella de verdad quería volver con él, o al menos eso parecía.

"Necesitas un escarmiento. Te dije que no estabas perdonado" – le dijo comenzando a andar y sintiendo cómo la adrenalina se acumulaba en su pecho pidiéndole gritar.

Estaba orgullosa de lo que había hecho. Dejar a Jace pasmado no era fácil y ella lo había logrado con unas pocas palabras que le desconcertaron por completo. Sabía de sobre que la situación en la que ella misma los había puesto a los dos no iba a ser nada fácil para ninguno de los dos, pero Jace se merecía un castigo… y ese era sólo el principio.

Clary llegó a la puerta e Taki's y se giró un momento para ver que Jace la seguía. Cuando él la hubo alcanzado, tras salir de su pequeño shock, ella abrió la puerta y entró en Taki's ignorándole todo lo que podía. Vio a Isabelle y Simón sentados en la mesa donde siempre solían sentarse y se dirigió hacia ellos.

"Hola chicos" – dijo cuando llegó hasta ellos y se sentaba junto a Simón.

"Hey, hola Clary. ¿Cómo te encuentras?" – le preguntó Simón girándose para verla.

"Bien. Sólo fue un pequeño mareo" – dijo quitándole importancia con un gesto de la mano mientras Jace se sentaba frente a ella, junto a Isabelle, que les miraba curiosa.

"Magnus nos dijo que la llevaste al instituto" – dijo Isabelle mirando a Jace con cierta incredulidad en el rostro.

"Si. Se sentía mal y yo me estaba aburriendo en la fiesta. Me daba igual llevarla como que no, me iba de todas formas" – inventó Jace evitando las miradas de todos.

"Podrías habérnoslo dicho a Alec o a mí" – le dijo Isabelle – "Estábamos preocupados"

"No quería molestaros. Además, no tiene importancia" – contestó Jace.

"¿Entonces… volvéis a estar juntos?" – preguntó Isabelle mirándoles a los dos de hito en hito esperando sus respuestas. En ese momento Alec y Magnus llegaron junto a la mesa y escucharon la pregunta.

"¡Guau! ¿En serio tortolitos?" – intervino Magnus sentándose junto a Clary dejando a Alec junto a Jace.

"No" – contestó Clary en tono cansado – "Nos toleramos y punto"

"No me lo creo" – dijo Isabelle negando con la cabeza.

"Cree lo que quieras Izzy…" – contestó Clary encogiéndose de hombros, pero fue interrumpida.

"Pero hay cosas que no se pueden perdonar" – dijo Jace dejando a Clary totalmente asombrada. Él mismo se había dado cuenta de lo que ella quería decir y eso la alivió un poco. Al fin y al cabo Jace la entendía más de lo que ella se imaginaba.

Un incómodo silencio se hizo entre los seis que sólo se rompió cuando la camarera, una chica nueva como Clary pudo notar, llegó para tomarles nota. Todos pidieron un montón de cosas, estaban hambrientos después de la noche de fiesta y eso se notaba. Cuando la camarera se retiró, continuaron hablando.

"Bueno… ¿entonces qué os pareció la fiesta de anoche?" – preguntó Magnus en un claro intento de cambiar de tema.

"¡Genial Mags! Ya sabes que me encantan tus fiestas" – contestó Isabelle emocionada.

"Bueno" – intervino Simón – "Yo desde luego puedo decir que mucho mejor que la anterior a la que fui"

"Era imposible no mejorar aquello Simón" – rió Clary recordando a su amigo convertido en rata.

"Yo, la verdad, es que nunca había estado en una fiesta así" – dijo Alec tímido.

"Ni así ni en ninguna Alec" – le cortó Jace.

"Bueno… eso es cierto" – contestó encogiéndose de hombros.

La camarera llegó con sus pedidos y los chicos comenzaron a comer. Clary tenía tanta hambre que se había pedido una hamburguesa doble con todo, patatas y un batido grande de vainilla. Miró a Jace de reojo y vio que él la miraba también. Le dio una pequeña sonrisa cuando se cercioró que los demás no la miraban y notó que Jace se relajaba notablemente. Quería darle un escarmiento, pero tampoco quería que sufriese como ella lo había hecho por él. Jace no lo había hecho a propósito, pero no era tan mala.

"¿Y Jordan?" – preguntó Alec.

"No sé si vendrán. Les dejamos una nota por si cuando se despertasen les apetecía venir" – dijo Simón.

"¿Les?" – preguntó Magnus.

"Maia" – aclaró Isabelle.

"Vaya… parece que anoche nadie durmió solo" – dijo Magnus riendo mientras todos veían cómo Alec enrojecía por segundos.

"Bueno, no todos" – dijo Jace sorprendiendo a Clary. En verdad habían pasado la noche juntos, abrazados. Pero supuso que le estaba haciendo caso e intentaba ganarse su favor dando a entender que no tenía nada con ella.


Los días pasaron y a Jace se le hacían eternos. Ya había pasado una semana desde la fiesta de Magnus y desde que pudiese haber pasado la noche con Clary. La echaba tanto de menos. Desde ese día que le dijo en Taki's que no quería que se supiese que volvían a estar juntos… o algo así… no había podido pasar con ella ni un minuto a solas. Siempre estaban con alguien más y siempre tenía que ignorarla como si su presencia lo molestase, como si la odiase, como Clary le había dicho. Ella le había pedido tiempo, y él se lo estaba dando, pero la espera se le estaba haciendo insoportable.

Para soltar su rabia se había estado entrenando sin parar junto a Alec, para recuperar su resistencia para la lucha después de haber estado tantos días en reposo; pero cuando su parabatai se cansaba de su ritmo o quedaba con Magnus, él se quedaba sólo practicando movimientos o haciendo algo de ejercicio. No podía estar parado. Si lo hacía, pensaba en Clary, y prefería no hacerlo, ya que no poder estar con ella como le apetecía le estaba matando.

Ahora comprendía qué era lo que Clary se había propuesto con todo esto. Que él sintiese también cómo era el estar junto a una persona que te ignora deliberadamente delante del resto, aunque te ame con todas sus fuerzas. Ahora lo entendía… y sabía lo que dolía.

Serían cerca de las once de la noche cuando salía de su entrenamiento en solitario, ya que Alec se había marchado a pasar un rato con Magnus, cuando iba pensando en todo esto. Entró en su cuarto y se metió directo a la ducha, intentando despejase un poco. Pero no paraba de pensar en ella. Llevaba todo el día sin verla y eso le consumía. Aunque no pudiesen hablar, ni abrazarse, ni acariciarse… por petición de ella, sólo el verla frente a él le reconfortaba y le bastaba, de momento. Sabía que no estaba en posición de exigirle nada y tenía que aceptar las condiciones que ella le impusiese si quería recuperarla y lograr que leo perdonase. Pero no lo soportaba más.

Salió del baño aún con el pelo mojado y se puso unos pantalones grises de chándal y una camiseta blanca. Descalzo como estaba, salió de su cuarto y se dirigió confiado al de Clary. Cuando llegó a su puerta ni se molestó en llamar, porque sabía que ella lo echaría de allí. Así que abrió despacio y entró a la oscuridad del cuarto cerrando el pestillo. Se giró y vio a Clary sentada en la cama leyendo un libro con tan sólo la luz de una pequeña lamparita en su mesilla.

"¿Qué haces Jace?" – preguntó desconcertada.

"Clary" – le dijo sentándose al borde de la cama junto a ella para poder verle la cara – "No puedo más"

"¿Qué te pasa?" – peguntó ella dejando el libro a un lado e incorporándose para ver si le pasaba algo.

"Que no lo soporto… Te necesito" – le dijo atreviéndose a levantar la mano para acariciar su mejilla.

"Jace…" – dijo bajando la mirada.

"Lo sé… necesitas tiempo" – confirmó él decepcionado.

"No es fácil perdonar algo como lo que me hiciste pasar, Jace"

"Dime qué tengo que hacer, por favor. Necesito estar contigo2 – le suplicó él.

"No quiero que hagas nada Jace… Sólo necesito que me prometas que siempre vas a estar conmigo, pase lo que pase"

"Te lo prometo. Sabes que siempre estaré a tu lado"

"El problema es que eso ya me lo dijiste… y al primer inconveniente me apartaste. Yo no quiero eso"

"Lo sé… y fui un estúpido. No volverá a pasar. Sé que no puedo vivir sin ti"

"¿Entonces esto sólo lo haces por ti… porque no puedes vivir sin mi?" – le preguntó ella dejándole desconcertado.

"¿Qué? ¡No!" – se apresuró a decirle mientras acunaba sus mejillas con sus manos – "No puedo vivir sin ti porque te quiero"

"¿Me quieres?"

"Más que a nada"

Y entonces, ante la sorpresa de Jace, Clary cubrió la poca distancia que había entre ellos y le besó. Pasó sus manos por su cuello atrayéndola hacia ella mientras Jace reaccionaba y comprendía lo que estaba pasando. Entonces él respondió a su beso con ganas, con pasión, bajando sus manos a su cintura y sintiendo cómo su corazón se aceleraba. Aquello estaba pasando de verdad.

Entonces, en un impulso de valentía, empujó un poco a Clary hacia atrás tumbándola en la cama y quedando él junto a ella, abrazándola y sintiendo las curvas de su cuerpo después de tanto tiempo. Ella se apretaba contra él, abrazándole cada vez más fuerte y besándole con intensidad. Jace estaba verdaderamente asombrado que Clary estuviese actuando de aquella manera cuando había sido ella la que le había pedido tiempo y que se alejase. Pero quizás, al estar en la intimidad de su cuarto y con el pestillo echado, sus propias barreras se vinieron abajo y se dejaba llevar.

"Te echo de menos" – le susurró Jace mientras seguía besando sus labios.

"Yo también te echo de menos" – le dijo ella apartándose un poco para mirarle a los ojos – "No sabes cuánto"

"Pues termina con esto y vuelve conmigo de verdad" – le suplicó.

"Aún no"

"¿No?" – preguntó sin entender del todo – "Dios… Clary. Me vas a volver loco. No quieres que haga nada… pero mira cómo estamos ahora y no parece que te importe"

"Y no me importa, ya sabes que quiero esto tanto como tú"

"¿Entonces?"

"Quiero saber algo antes"

"Lo que quieras" – le aseguró.

"Pero me tienes que decir la verdad. Sabré si me mientes" – le advirtió ella.

"La verdad" – prometió Jace temiendo lo que ella le pudiese preguntar.

"¿Cómo te has sentido?"

"¿A qué te refieres?"

"¿Cómo te has sentido teniéndome al lado y no poder tocarme… ni si quiera hablarme?" – le preguntó ella dejándole un poco aturdido. No se esperaba esa pregunta, pero sabía perfectamente que ella esperaba que él sintiese lo que ella sintió cuando él la apartó de su lado.

"No sé qué decirte…" – dijo avergonzado.

"¿No lo sabes? Creí que me echabas de menos"

"Y te echo de menos. Mucho. Me he dado cuenta aún más de lo imbécil que fui alejándote" – dijo por fin.

"¿Por qué?"

"Porque me has demostrado lo que duele"

"¿Lo que duele?"

"Si… el daño que te hice a ti… ahora lo comprendo"

"Bien, me alegra oírte decir eso"

"¿Eso es lo que pretendías alejándome tú a mí?"

"No Jace, nunca he querido hacerte daño ni que sintieras lo que yo sentí… simplemente necesitaba tiempo. Pero parece que tu cabecita va a una velocidad mucho más rápida que la mía y piensa de mí cosas que no son" – le dijo y Jace vio cómo fruncía el ceño molesta por la acusación.

"Lo siento… pero pensé que querías algún tipo de… ¿venganza?"

"Yo no soy así… aunque si este tiempo te ha servido para darte cuenta de lo que en verdad me hiciste pasar… no puedo decir que no me alegre de que al fin lo comprendas de verdad"

"Pues lo comprendo… y muy bien, créeme" – le dijo mirándola a los ojos y sintiendo que por fin estaban avanzando de verdad, que aquella conversación, que tendrían que haber tenido hace tiempo, les estaba viniendo bien a los dos.

"Siento haberte hecho daño" – le dijo ella acariciando su rostro, enviando una descarga eléctrica por todo su cuerpo.

"No Clary, tú no tienes que decir lo siento. Soy yo el que tiene que repetirlo una y otra vez"

"No, tu tampoco tienes que decir más lo siento"

"¿No?" – preguntó intrigado.

"Te perdono, Jace"

"¿Me… me perdonas?" – dijo emocionado, incorporándose un poco en la cama para verla mejor.

"Si" – contestó ella con una sonrisa.

"Clary…" – susurró mientras bajaba a sus labios para besarla con dulzura. Acariciaba su rostro y abría los ojos de vez en cuando para asegurarse de que aquello era real, que Clary estaba allí de verdad y que acababa de decirle que le había perdonado. En esos momento se consideraba el hombre más feliz del mundo.

Comenzó a bajar por su cuello, paseando sus manos por todo su cuerpo mientras escuchaba cómo a ella se le escapaban gemidos de placer. Y estaba tan perdido en el momento que cuando ella le sujetó la cara para que subiese a su altura y dejase de besarla, hizo un sonido de disgusto que hizo que ella se echase a reír.

"¿Qué pasa?" – preguntó confuso.

"Acabo de caer en algo"

"¿En qué?"

"Antes has dicho que yo quizás buscaba venganza… y no era así"

"¿Era?" – preguntó él nervioso ante la sonrisa de Clary.

"Ahá… era. Sin quererlo me has dado una idea"

"¿Yo?" – preguntó maldiciéndose a sí mismo por tener esa bocaza tan grande – "¿Y qué se te ha ocurrido?"

"Quiero que hagas algo"

"Lo que tú me pidas" – dijo con algo de miedo, aunque logró que no se le notase.

"¿Seguro?"

"Seguro"

"Está bien. Antes de… bueno, de seguir con todo esto que estábamos haciendo…" – le dijo señalándose a ambos entre el hueco que quedaba entre los dos – "… me gustaría verte darte un baño"

"¿Verme darme un baño?" – preguntó muy desconcertado, aunque su ego subió a niveles insospechados en ese momento. Que Clary le pidiese verle mientras se bañaba… desnudo… era algo que realmente no esperaba de ella.

"Sí… muero de ganas"

"Está bien… acabo de ducharme, pero no me importa hacerlo de nuevo. ¿Vienes tú conmigo?" – le preguntó pícaro.

"De eso nada, tienes que ser tú solo. Además, sacaré fotos" – le dijo sonriente.

"¿Fotos?"

"Ahá"

"Está bien… vamos" – le dijo incorporándose, pero Clary le sujetó del brazo y le tumbó de nuevo junto a ella.

"No, mejor mañana. Ahora quiero dormir, Jace"

"¿Dormir? ¿Estás segura?" – le preguntó mientras le sonreía.

"Sí, estoy segura" – le dijo mirándole a los ojos. Jace pensó que seguramente se estaba riendo de él y que lo del baño no era más que una broma. Empezó de nuevo a incorporarse para marcharse a su cuarto cuando Clary le sujetó de nuevo – "Ey, ¿a dónde vas?

"A mi cuarto. Has dicho que quieres dormir"

"Sí… contigo"

Jace se quedó aún más anonadado de lo que ya estaba. Clary no dejaba de sorprenderlo y eso le gustaba. Vio cómo ella retiraba las sábanas y se metía bajo ellas, mirándole a los ojos y pidiéndole que se acostase con ella. Cuando por fin pudo reaccionar, se metió en la cama junto a ella. Clary se arrimó a él y le besó en los labios, suave, tierno. Jace notaba que un estremecimiento recorría su cuerpo de pies a cabeza y la abrazó acariciando su espalda bajo la camiseta, sintiendo su piel. Clary imitó sus movimientos metiendo sus manos bajo la camiseta de él, subiéndosela para tener mejor acceso a su piel. Jace notaba su respiración entrecortada y cómo su corazón rebotaba contra sus costillas cuando Clary le sacó la camiseta por la cabeza. Siguió besándole de la manera más dulce que Jace creyó que podría ser un beso. La abrazó más fuerte mientras ella paseaba sus manos por su espalda, acariciando sus marcas, enviando descargas por allí donde lo tocaba. Era la sensación más increíble que Jace podía recordar que había vivido jamás. Se colocó sobre ella, aún besando sus labios y acariciando su piel, cuando supo que si ella no le paraba ya, quizás él no podría hacerlo después. Así que se obligó a dejar de besarla y a mirarla a los ojos, aquellos profundos ojos verdes que brillaban aquella noche de manera especial.

"Clary…" – dijo con dificultad – "Vas a tener que pedirme que pare de besarte"

"¿Qué?" – preguntó ella extrañada recuperando aún la respiración.

"Si no quieres que esto vaya a más, párame"

"Ya…"

"Tú misma has dicho que quieres que antes de esto haga algo por ti…" – le dijo recordando que le había pedido hacerle fotos mientras se daba un baño.

"Lo sé… ha sido el momento" – dijo ella mientras Jace veía cómo se avergonzaba.

"Tranquila. Lo entiendo. Yo también he sentido el momento"

"¿Un último beso? – le pidió ella haciendo un puchero.

"Los que quieras mi niña" – le dijo dándole un beso para después tumbarse junto a ella y abrazarla sobre su pecho.

"Jace" – lo llamó sin mirarlo.

"Dime"

"Te quiero"

"Yo también te quiero pequeña"


Ya era de día cuando Alec entraba por la puerta del instituto. Había pasado la noche en el apartamento de Magnus, como muchas otras noches en esa semana. Entró en la cocina y sacó la leche de la nevera para servirse un vaso con algunas galletas. Se sentó a desayunar pensando aún en las caricias del brujo, así que no pudo evitar que una tonta sonrisa se le dibujase en la cara. Y estaba tan ensimismado en sus recuerdos que no se dio cuenta que su hermana había entrado en la cocina. Solo cuando empezó a hacer aspavientos con las manos delante de él, se dio cuenta de su presencia.

"¡Ey, Alec! ¿Me estás escuchando?" – le preguntaba ella poniendo sus brazos en jarras.

"Si… lo siento. Dime Izzy" – le dijo avergonzándose de sus propios pensamientos.

"Te preguntaba que si habías recibido algún mensaje de mamá" – le dijo ella sentándose frente a él y robándole una galleta del plato.

"No lo sé. Aún no he ido a revisarlo"

"¿Acabas de llegar?" – le peguntó su hermana con total naturalidad, por lo que él decidió no ponerse nervioso ni avergonzarse y le contestó intentando imitar sus formas.

"Si. No me ha dado tiempo más que a venir a desayunar"

"Bueno, pues cuando sepas algo me avisas" – le dijo levantándose cogiendo otra galleta.

"¡Ey, que me quedas sin desayuno!" – le dijo molesto.

"En el mueble hay más… no seas quejica" – le dijo saliendo de la cocina y dejándole con la palabra en la boca.

Se levantó molesto y fue hacia el mueble. Lo abrió y cogió el paquete de galletas y se lo llevó entero a la mesa. Cuando se sentó, Jace entró en la cocina sonriendo.

"Ey Alec… buenos días" – le dijo el rubio.

"Hola" – contestó extrañado por su comportamiento – "Te veo muy… contento"

"¿Contento?"

"Si… muy sonriente"

"No sé, estoy normal"

"¿Ha pasado algo?2 – le preguntó sabiendo que su amigo quizás tenía motivos para estar así.

"Nada en especial. Es sólo que me siento bien" – le contestó encogiéndose de hombros.

"Ya…" – Alec no se creía ni una palabra.

"Por cierto, ¿qué haces levantado tan temprano?" – le preguntó cogiéndole una galleta.

"¿Y tú? No acostumbras a levantarte hasta el medio día y son las diez de la mañana nada más"

"Quería salir a correr un poco por la calle. Tanto tiempo aquí encerrado me asfixia. Pero tú no me has contestado"

"¿Y qué quieres que te diga?" – contestó encogiéndose de hombros.

"Pues que vienes de casa de Magnus. No es tan difícil Alec"

"Ya… tampoco sería difícil para ti decirme por qué estás tan contento… sin embargo, me mientes" – le dijo intentando no ponerse nervioso.

"¿Yo miento?"

"Si… no te hagas el inocente. Sé que ha pasado algo y lo voy a averiguar"

"No es de tu incumbencia Alec"

"¿Y que yo venga de casa de Magnus es de la tuya?" – le preguntó alzando una ceja.

"Vaya… me dejas sin palabras. De verdad que ese brujo está haciendo magia contigo…" – le dijo con los ojos muy abiertos y reprimiendo una sonrisa.

"¡Cállate Jace!"

"Está bien… lo siento" – dijo levantando las manos en señal de disculpa – "Y tienes razón… ha pasado algo"

"No hace falta que me cuentes nada si no quieres"

"Quiero contártelo… pero de momento no puedo" – le dijo su parabatai.

"Entiendo" – y claro que entendía. Sabía que tenía que ver con Clary, pero comprendía del todo por qué no le podía contar que estaba pasando. Así que se atrevió a preguntar – "Te lo ha pedido ella, ¿no?" – pudo ver la cara de sorpresa de Jace al preguntarle aquello.

"Si"

"Bien. Entonces cuando sea el momento" – le dijo quitándole importancia al asunto. Sabía que en cuanto Jace pudiese, le contaría lo que estaba pasando… aunque intuía, por la actitud de Jace, que las cosas iban por buen camino.

"Oye, ¿me harías un favor?"

"Dime"

"¿Vienes conmigo esta noche de caza?"

"¿De caza? ¿Seguro que estás bien?"

"Si… me siento bien. Llevo toda la semana entrenado y necesito probar que estoy en forma de nievo para cazar demonios. Y no puedo hacerlo sin ti"

"Jace… no sé si sea buena idea"

"Por favor Alec. Te prometo que si veo que no puedo, salimos pitando"

"¿Lo prometes?" – preguntó Alec receloso.

"Ahá… lo prometo"

"Está bien. Esta noche"


Magnus acababa de despedir a un cliente. Había tenido la mañana bastante ajetreada y necesitaba descansar un poco. Después de la noche que había pasado con Alec y tener que hacerse levantado temprano para sus clientes, estaba agotado. Se encerró en su cuarto y con un chasquido su ropa desapareció, quedándose tan sólo con unos pantalones de seda verde brillantes. Se metió en la cama y Presidente Miau se subió de un salto junto a él, haciéndose un ovillo sobre la almohada de Alec. El brujo se acercó un poco y aspiró el aroma que el chico había dejado de la noche anterior. Con sólo sentir su olor ya se le erizaba la piel y notaba cómo su cuerpo reaccionaba contra su voluntad. Se giró y cogió el teléfono móvil que tenía sobre la mesilla. Marcó y esperó a que Alec descolgase.

"Dime Mags" – contestó Alec sabiendo que era él quien le llamaba, pues nadie más lo hacía.

"Hola amor"

"Hola. ¿Estás bien?"

"Sí, ¿por?"

"Te noto las voz rara"

"Sólo estoy cansado. Mucho trabajo esta mañana"

"¿Ya has terminado?"

"Si, acaba de irse el último cliente"

"Podrías venir a comer conmigo al instituto" – le pidió el joven sorprendiendo a Magnus.

"Lo siento cariño, pero estoy muy cansado. Ya sabes que usar la magia tanto tiempo me agota… además de todo lo que hicimos anoche, claro" – le dijo con una sonrisa pícara, aunque Alec no pudiese verla.

"¡Mags!"

"¿Qué? ¿Acaso te avergüenzas ahora?"

"No… pero…"

"Lo sé, no te gusta que hablemos de eso"

"No, no me gusta"

"Está bien, lo siento"

"¿Para qué me llamabas Mags?"

"Sólo quería oírte. Estoy en la cama y noté tu olor. Me gustaría que estuvieses aquí conmigo"

"Y a mí, pero sabes que no puedo"

"Lo sé. Oye, ¿te apetece venir a cenar esta noche? Prepararé algo rico"

"No puedo… le prometí a Jace que iría de caza esta noche con él"

"¿De caza? Jace no debería salir aún de caza Alec"

"Él está bien Magnus, no te preocupes"

"Bueno, pero prométeme que tendrás cuidado"

"Claro, no te preocupes. Es lo que somos cariño"

"Alec, ¿acabas de llamarme cariño?"

"Uh… eso creo" – escuchó la voz nerviosa del joven a través del teléfono.

"Me gusta" – dijo Magnus con una enorme sonrisa en los labios.

"Bueno… hablamos luego… ¿vale?" – le decía Alec notablemente nervioso por lo que acababa de decir.

"Claro amor. En cuanto llegues de caza, llámame"

"Si. Adiós Mags"

"Te quiero"

"Y yo a ti"


Siento haber tardado en actualizar... pero la inspiración no venía y he estado bastante ocupadilla...

En fin, el capítulo de hoy me ha quedado muy "clace", pero tenían temas que resolver jeje! Espero que os guste y dar gracias por los reviews!

Mua! ;)