N/A: Teniendo en cuenta que estas semanas ando muy liada, es probable que tarde más de una semana en actualizar el siguiente capítulo, pero para compensar, este y el próximo serán más largos. Este en concreto, transcurre justo después del capítulo 4x14 Frío consuelo (Cold Comfort). Espero que los disfrutéis.
DISCLAIMER: Los personajes de Mentes criminales y el hilo conductor de esta historia no me pertenecen, son propiedad de CBS.
Capítulo 12: Zodiac
Rocas y agua. Hotch no pudo evitar sonreír tras ver el mural frente a la ventana de la habitación donde habían rescatado a Brooke Lombardini. Él no creía en videntes ni cosas por el estilo y sin embargo había sonreído ante el descubrimiento. Evidentemente, a Rossi no le hizo la misma gracia y se pasó todo el viaje sin hablar.
-¿Estás bien? –Le preguntó sentándose frente a él.
-Claro. ¿Por qué no iba a estarlo? –Ante la mirada de Hotch continuó. –No creo en esas tonterías. Ya he tenido experiencias con médiums o videntes y no salieron bien. En lo único que tengo fe es en nuestro trabajo.
Desde entonces no le molestó más con el tema. Dave tenía razón, en lo único en lo que podían tener fe era en su trabajo. Volaban de noche. Tenían unas seis horas de camino, así que se acomodó en el asiento. JJ estaba tumbada en uno de los sofás, durmiendo plácidamente. El otro lo ocupaba Prentiss, que también se había quedado dormida. Reid también dormía en un asiento al lado de Morgan, que escuchaba música en su mp3. Dave seguía absorto en sus pensamientos.
Hotch cerró los ojos y recordó el día. El caso de Brooke Lombardini y de las otras tres chicas muertas, la desconfianza que sentían hacia Stanley Usher, cuando Morgan le llamó para decirle que el SUDES era necrófilo, el interrogatorio de los señores Gless y el de Bakunas, cómo atraparon a Roderick Gless y rescataron con vida a Brooke. Un flashback se le vino a la mente…
Prentiss y él, se encontraban junto al inspector Fullwood en su despacho. Acababan de llamar a García para ver si había descubierto algo acerca de un sospechoso.
-¿Has encontrado algo sobre Bakunas? –Preguntó Prentiss apoyada en el escritorio del detective. García no tardó nada en contestar.
-En menores no, pero le expulsaron de la Universidad por agredir a su novia.
-¿Sexualmente? –Preguntó Hotch. Podía ser el sujeto.
-Le daba tranquilizantes y le hacía el amor mientras dormía.-Declaró García desde el otro lado.
-Pues eso encaja.
-Espera Emily, a lo mejor este es el posible amor que predecía tu horóscopo. –Dijo con tono desenfadado.
-Adiós García. –Le cortó Emily divertida al tiempo que colgaba.
Hotch abrió los ojos y miró en la dirección donde Prentiss dormía. Sonrió ante la idea de ver a García y Prentiss leyendo el horóscopo en el periódico. Se las imaginó discutiendo, sabía que Emily pensaba que todas esas cosas en las que García creía eran simples supersticiones. Entonces le entró la curiosidad y se le ocurrió algo. Se levantó y fue en busca de su portafolios, sin hacer mucho ruido para no despertar a sus compañeros. Recordaba haber comprado el periódico la mañana que volaron hacia Olympia. Ahí estaba. Intentó recordar la fecha del cumpleaños de Prentiss, sabía que era poco antes del suyo. Lo cierto es que no recordaba el día exacto, pero sabía que no compartían signo del zodiaco. Dado que él era escorpio, dedujo que su subordinada sería libra y leyó su horóscopo:
"Una posible relación romántica podría sufrir un ligero contratiempo debido a una molesta influencia lunar que puede estropear un tanto su carácter. Si le resulta difícil mostrarse sociable y afectuosa neutralice ese pasajero frente frío con algún detalle que sea espontáneo".
Sonrió astutamente. "Así que a eso se refería García…". Recordó su conversación en el Hotel la noche de Navidad, lo cerca que había estado de besarla y como ella le había apartado. Desde entonces buscaba tomar ventaja. Lo había conseguido la vez que visitó su despacho y la arrinconó frente a la puerta, pero esa jugada no había estado a la del nivel del plantón de Prentiss en Navidad. Siendo honesto, eso le había molestado. Se pasó aquella noche pensando en lo cerca que había estado de ella y en cómo le había apartado con cierta maldad. Para colmo, el avión no pudo salir hasta la tarde por la nieve, discutió con Haley y no pudo ver a Jack hasta la noche, con lo cual se pasó el día de Navidad de muy mal humor. Era la primera Navidad que se perdía. Le costaba admitirlo, pero la segunda cosa que más odió ese día (la primera era no haber podido pasar el día de Navidad con Jack) fue que Emily Prentiss frenara su beso.
No es que desde entonces hubiera cambiado su comportamiento hacia su subordinada, pero le molestaba pensar en ello. Estaba claro que Emily era más hábil en este juego que él, así que como en una batalla de ajedrez, se anticiparía a sus movimientos.
-¿En qué piensas tanto? –Le preguntó Dave sin quitarle ojo.
-En nada importante. ¿Te apetece jugar al ajedrez? –A Dave le extrañó esa sugerencia.
-Nunca te he visto jugar al ajedrez, creía que eras más de póker. –Comentó extrañado.
-Y lo soy, pero me hace falta practicar. –Confesó mientras Dave levantaba las cejas y se acercaba a por el tablero de ajedrez.
El avión aterrizó en Virginia a las cuatro de la madrugada, con lo cual tenían unas cinco horas para descansar y volver a la central. Cuando Hotch llegó a la oficina, vio que Dave y JJ ya habían llegado, les saludó y con una taza de café en la mano se fue a su despacho.
JJ se asomó con un montón de informes en las manos.
-Hotch, me temo que Strauss está merodeando por aquí. –A Hotch le extrañó. Hacía tiempo que no tenía sus más y sus menos con la jefa de sección.
-Gracias por el aviso. –Contestó con media sonrisa.
Al rato, la jefa Strauss pasó por su oficina para informarle de todo el trabajo que se había acumulado. Era cierto, desde hacía dos semanas llegaban más y más casos y cuando parecía que los tenían controlados les tocaba viajar y a la vuelta se encontraban desbordados. Así que le instó no muy amablemente a que se pusieran al día antes del lunes, aunque tuvieran que sacrificar el fin de semana. Perfecto. Y estaban a miércoles.
El resto del equipo llegó antes de las diez y se acercó a ellos para comunicarles la noticia. Todos pusieron caras de cansancio o decepción.
-¡Pero había hecho planes con Kevin para San Valentín! –Hotch no lo había recordado, pero en efecto, ese sábado era San Valentín.
-Venga, si se nos da bien podremos tener al menos el domingo libre. –Dijo Dave intentando animarles, sabiendo que era imposible ponerse al día para el viernes.
-Adiós a mi fin de semana en una preciosa cabaña… -Lloró García mientras JJ la consolaba.
Todos se pusieron inmediatamente a trabajar. A Hotch le sorprendió lo en serio que se lo tomaron. No quería decir que no se lo tomaran en serio siempre, si no que apenas hacían descansos ni charlaban entre ellos. Esa actitud se mantuvo hasta el viernes.
-¡Ya no puedo más! –Oyó decir a Morgan. –Llevo dos días hasta el culo de papeleo y esto no se acaba. –Dijo de mala gana mientras tiraba un informe encima de una montaña de papeles. –Es imposible que acabemos esto para el lunes.
-Ya lo sé. –Le dijo Prentiss en tono cansado. –Pero Hotch confía en que lo tengamos. –Añadió mientras se estiraba en su asiento. Hotch sonrió ante el comentario. Prentiss era la que se solía quedar hasta más tarde, después de él.
-Morgan. –Le llamó Hotch haciendo que Prentiss diera un gracioso respingo en su asiento. –Si necesitas un descanso, tómatelo. –Le sugirió con gesto comprensivo. –Es mucho trabajo y no habéis parado en varios días. Salid a comer por ahí o distraeros un par de horas. Tomar un respiro os vendrá bien. –Dijo mientras regresaba a su despacho.
-¡El jefe tiene razón! –Exclamó Prentiss. -¿Vamos a un indio? –Sugirió sabiendo que le agradaría la idea.
-A veces me pregunto por qué no estamos casados… -Bromeó Morgan haciendo rodar su silla hacia el escritorio de su amiga a la vez que le ofrecía su encantadora sonrisa.
-Ambos sabemos la respuesta, Derek. –Contestó la morena con picardía a la vez que se ponía en pie y cogía su abrigo.
La sugerencia no causó el mismo efecto en el resto de sus compañeros, porque solo Reid les acompañó a comer.
Tras la comida, les cundió mucho más el trabajo, la verdad es que agradecieron el descanso.
-Oh, oh… -Reid miraba como cierta persona volvía a entrar al despacho de Hotch. –Strauss ataca de nuevo. –Morgan suspiró resignado.
-Bruja… -Susurró Prentiss con rencor, provocando una sonora carcajada de Morgan y una mirada de sorpresa en Reid.
-¿Qué es tan divertido? –Preguntó Rossi llegando por detrás.
-Lo encantadora que es Prentiss a veces. –Contestó Morgan riendo.
-Strauss ha vuelto a entrar en el despacho de Hotch. –Le explicó Reid.
-¿Otra vez? –Preguntó contrariado. –Nada más iros a comer estuvo 20 minutos ahí dentro… -Los tres le miraron estupefactos.
-Pues o está jodiendo con nuestro jefe o nos va a joder a todos nosotros. –Dijo Morgan ganándose una mirada reprobatoria por parte de Rossi.
-Modera tu lenguaje. –Le reprendió.
-¿Creéis que están juntos? –Todos se giraron para mirar a Reid como si fuera de otro planeta.
-¿Lo preguntas en serio? –Le dijo Rossi con la expresión desencajada.
-Lo tuyo no es normal… -Señaló Prentiss.
-Oye… ¿Te imaginas? –Sugirió Morgan. –Lo mismo a Hotch le va ese rollo… -La morena rodó los ojos.
-¿Qué rollo? –Preguntó Reid sin entender.
-Ya sabes… El rollo jefa dura... ¡Whoa! –Dijo mientras hacía un gesto simulando un latigazo.
-Este sí que no tiene remedio… –Le dijo Prentiss a Rossi negando con la cabeza.
-¿Celosa, Prentiss? –Preguntó Morgan con mirada traviesa.
-Ofendida, más bien… -Declaró dándole un puñetazo juguetón en la tripa. Strauss salió y les dirigió una mirada reprobatoria mientras disimulaban y rápidamente volvían al trabajo.
-¿Quién se atreve? –Preguntó Morgan con temor.
-Yo no pregunto ni loco. –Admitió Reid girando en su silla.
-Rossi… -Suplicó Emily.
-¿Por qué no le preguntas tú? Me duele que siempre te aproveches de mí… -Dijo fingiendo estar dolido. Emily vaciló.
-¿Qué me dais a cambio?
-Te invito a cenar mañana. –Propuso Morgan.
-¿Eso te gustaría eh? Pasar la noche de San Valentín conmigo… -Le dijo coqueta. –Buen intento, Morgan. –Se giró hacia Rossi de nuevo. –Dave, no me obligues a obligarte… -Le pidió con dulzura.
-Soy un blando… -Dave se dirigió al despacho de Hotch y tocó la puerta.
-¿No vas a hacer un descanso? –Le preguntó para romper el hielo mientras se sentaba sin molestarse en cerrar la puerta. Hotch le miró. -¿Qué quería Erin?
-¿Además de meterme prisa para que nos pongamos al día? –Dave sonrió con complicidad. –Desde que volvió de vacaciones la tengo encima. Quiere que le entregue una evaluación de Prentiss. –Eso descolocó al mayor.
-¿Por lo de Mandel? –Preguntó recordando el caso de Navidad. Hotch asintió, esta vez con gesto de preocupación.
-No es solo eso. Cuestiona mi forma de proceder en el caso.
-Pero no teníamos evidencias de que Mandel fuera el culpable. Somos perfiladores, no adivinos. Y no había tiempo, teníamos que rescatar a ese niño. –Dijo tratando de calmarle.
-Lo sé, pero tendría que haberlo visto venir, no tendría que haberla mandado sola. –Explicó con pesar.
-No te tortures por eso. Tomaste una decisión. Prentiss se las arregló bien, es una chica dura. –Dijo sonriendo. –Solo avísala para que no la pille por sorpresa. –Aconsejó mientras se levantaba. –Bueno… será mejor que vaya a informar a los demás de que no mantienes una relación sexual con la jefa Strauss. –Dijo a modo de despedida, dejando a Hotch con cara de idiota.
El viernes transcurrió sin más complicaciones, el trabajo les cundió más y empezaban a pensar que si seguían así al menos tendrían el domingo libre, así que el sábado volvieron a la carga. García y JJ estaban tomando un café en la mesa cuando se les acercó Morgan. Al verle llegar se callaron y éste las miró extrañado.
-¿Qué es lo que no me queréis contar? –Dijo analizándolas detenidamente. –García… -La llamó con dulzura aprovechándose de que él era su punto débil.
-¡Nada! Solo estábamos cotilleando… -Morgan se acercó y la miró con las cejas levantadas. -¡Vale! –Era tan fácil sacarle la información a García… -Mira lo que llegó esta mañana. –Dijo señalando una bonita rosa. –La trajeron a nombre de Emily. –Explicó emocionada.
En ese momento Hotch y Rossi llegaron de hablar de nuevo con Strauss. Dave tenía el efecto apaciguador en la jefa que no tenía Hotch y prometió no presionar tanto al equipo con el papeleo.
-¿Un enamorado? –Oyó que decía Morgan.
-¿Quién tiene un enamorado? –Preguntó Dave curioso metiéndose en la conversación. Los tres vacilaron, pero García no pudo mantener la boca cerrada.
-Hace rato han traído una rosa a nombre de Emily. JJ la recibió porque ha salido no-sé-a-donde. Y vino a contárselo a la Diosa del amor y los datos. –Dijo ganándose una queja de JJ. Hotch oyó interesado la conversación.
-Ya veo. Así que Emily tiene un admirador… -Empezó Dave.
-¿Un admirador? –Cuestionó JJ. –¡Es San Valentín! Lo que tiene es algo más que un admirador…
-¡Un novio! –Gritó García haciendo que Hotch diera un bote sobresaltado.
-¡García! –Le reprendió.
-Lo siento, Señor. –Se disculpó rápidamente para volverse después. -¡Oh Dios mío! ¿Quién creéis que es? ¿Le conoceremos? –Hablaba muy rápido. Morgan reía mientras los demás la miraban divertidos.
-¿Por qué íbamos a saberlo? –Se preguntó Rossi. –Emily nunca nos cuenta nada sobre su vida privada… -Dave tenía razón. Salvo por las bromas que hacía, Prentiss nunca hablaba de su vida fuera del trabajo, y eso que Morgan siempre se esforzaba por sacarle algo.
Era curioso, porque siempre había oído algo acerca de las vidas de los demás: Morgan hacía comentarios sobre sus amigas o sus planes, JJ y García hablaban habitualmente de sus novios y Dave también le contaba que hacía fuera del trabajo. Incluso a Reid le había oído alguna vez hablar de una camarera, mientras Morgan y JJ le interrogaban. Pero todo lo que había oído de Prentiss, se lo había oído directamente a ella, mientras bromeaba.
-Habla por ti. –Le dijo García acercándose a ellos. Hotch hizo un esfuerzo por oír lo que iba a decir. –Emily me contó que hubo un hombre…
-¡No! –Dijo Dave simulando sorpresa y provocando la risa de JJ.
-... cuando estuvisteis en Las Vegas.
-¿El guaperas del hotel? –Curioseó Dave.
-¿Tú le viste? –Le preguntó García eufórica.
-No me puedo creer que a ti te lo contara y a mí no. –Se quejó JJ.
-Lo que sé es que la besó pero se retiró caballerosamente porque ella había bebido demasiado y no quería aprovecharse de la situación. –Dijo con un suspiro soñador. A Hotch le costó no atragantarse con el café. Era obvio que Prentiss no le había hablado del "guaperas del hotel".
-¿Qué hombre que acabas de conocer hace algo así? –Preguntó Morgan extrañado ganándose una mirada por parte de las chicas. –No me malinterpretéis, pero si invitas a una desconocida a una copa en Las Vegas es porque quieres algo más que un beso.
-¡Eres muy poco romántico, Derek Morgan! –Se quejó García.
-Sabes tú que eso no es verdad. –Protestó ofendido.
-Romántico o no, Morgan tiene razón. –Añadió Rossi.
-El caso es que ese hombre conquistó a nuestra compañera en tan solo un par de horas. –Compartió una mirada cómplice con JJ.
-Pues tratándose de Emily, tuvo que ser un hombre… -Pensó un adjetivo.
-Excepcional. –Sugirió García.
-Único. –Concluyó JJ al tiempo mientras los hombres las miraban negando con una sonrisa.
Reid se acercó con una bolsa del McDonalds mientras le daba un sorbo a su bebida.
-¿De qué habláis?
-Prentiss tiene un novio misterioso que le envía flores. –Le contestó Morgan mientras le robaba una patata frita.
-¿Reiner le ha enviado flores? –Preguntó dándole una palmadita a Morgan en la mano para que no se comiera su recién adquirido almuerzo. Sus compañeros rieron.
-Spence, no te enteras de nada. –Le dijo JJ con una sonrisa tierna. Reid la miró sin comprender.
-Bueno, eso explicaría porque estaban tan acaramelados abajo. –Hotch y Morgan le miraron desconcertados y Rossi arqueó las cejas divertido.
-¿QUÉ? –Preguntaron las chicas prácticamente tirándose encima de él.
-¿Qué es lo que has visto, joven doctor? –Le interrogó amenazante García. Reid se asustó. Parecía un corderito a punto de ser ejecutado por una loba.
-Solo sé que cuando me fui a por mí almuerzo estaban hablando y cuando volví seguían charlando muy juntos. –Explicó aterrado.
-¡No me lo creo! Suertuda… ¡Su enamorado es el chico más guapo del FBI!
-¡Ey! –Protestó Morgan.
-El segundo más guapo. –Rectificó la analista. –Dime Reid, ¿Cuánto de cerca estaban? ¿Cómo se miraban? ¿Escuchaste lo que decían? –Preguntaba sin darse cuenta de que Prentiss acababa de llegar tras ella y estaba escuchando todo lo que decía. JJ intentó avisarla disimuladamente para que cortara y Rossi se escabulló silbando. –¡Necesito saber!
-¿Qué necesitas saber, García? –La aludida se sobresaltó y no sabía dónde meterse.
-¡N…nada! Ya me iba, que Hotch nos acaba de ordenar que volvamos al trabajo. –Dijo saliendo corriendo hacia su cueva. Los demás se escaquearon de igual manera, dirigiéndose a sus escritorios.
-Ya… -Susurró la morena desconfiando de sus precipitadas huidas.
Desde su despacho, Hotch vio cómo su subordinada se acercaba a su escritorio y veía la flor sobre la mesa. No parecía extrañarle el regalo. La sujetó un instante en sus manos y encontró la mirada de Hotch a través del cristal de su despacho. Sonrió y negó con la cabeza soltando la flor sin interés encima de los informes acumulados, volviendo al trabajo.
Hotch pensó en la conversación que acababa de escuchar. Sonrió al pensar en las palabras que había dicho García, pero luego recordó las declaraciones de Reid y no pudo evitar sentir cierta molestia. Era natural que saliera con hombres, que le regalaran flores y que celebrara San Valentín, aunque para ser honesto, Emily no le parecía del tipo de mujer que celebraba el día de los enamorados; pero a la vez, sentía cierta incomodidad ante la idea de imaginar a su subordinada coqueteando con Reiner en vez de con él. Decidió dejar el tema de lado y volver al trabajo, aunque lo cierto es que se sentía inquieto.
Casi al final de la jornada laboral, Hotch salió de su despacho para dar una buena noticia a su equipo.
-Chicos. –Les llamó para que le prestaran atención. –Aunque no hayáis acabado el papeleo, mañana no hace falta que vengáis, podéis tomaros el día libre. Os lo habéis ganado. –Finalizó para volver a su despacho. Los chicos se alegraron y empezaron a comentar sus planes de San Valentín.
-Bueno, yo me voy ya, que tengo planes para esta noche. –Dijo Morgan. –Y necesito despejarme.
-Mi madre está de visita y se va a quedar con Henry unas horas, así que podremos tener por fin una noche romántica. Después de tanto tiempo…
-¡Eso es genial JJ! Yo le voy a preparar a Kevin una romántica cena con sorpresa incluida en casa. Quiero compensarle por tener que haber cancelado la reserva en la cabaña. –Dijo resignada mientras JJ le acariciaba el brazo consolándola.
-Pues yo no tengo más plan que ponerme al día con Doctor Who. –Confesó Reid contento mientras los demás sonreían.
-¿Y tú Emily tienes plan para esta noche? –Preguntó García intentando curiosear. Prentiss vaciló mirando la rosa.
-Tal vez. –García y JJ intercambiaron una mirada.
-En fin, os veo el lunes. –Se despidió Morgan, no sin antes darle un amistoso beso a García.
Poco a poco se fueron yendo, hasta que Prentiss se quedó sola en la sala y Rossi salió de su despacho reparando en ella. Se acercó y cogió la rosa.
-¿Puedo preguntar quién es tu enamorado? –Dijo mientras la olía.
-Puedes, pero que te conteste es otra cosa. Además sé que habéis estado hablando del tema a mis espaldas. –Le lanzó una mirada astuta.
-¡Pillado! Aunque en mi defensa diré que García y Reid fueron los bocazas. Los demás simplemente escuchamos sus teorías. –Intentó justificarse. –Así que el cadete irresistible… -Emily sonrió ante la insinuación.
-En realidad, Reiner ya no es cadete. Oficialmente es un Agente del FBI.
-Está bien saberlo. Y dime, ¿es el nuevo Agente del FBI quien te ha regalado esta bonita rosa?
-Sí, fue él. –Contestó secamente. –Pero creo que su intención era más una disculpa que una declaración de amor.
-¿Eso crees? –Preguntó curioso.
-Eso espero. –Respondió contundente.
-¿Y por qué?
-Volvimos a salir hace unas semanas y al día siguiente de quedar me lo encontré con otra. –Confesó mientras Dave hacía una mueca. –En realidad dejamos claro que no tenemos una relación ni nada por el estilo, así que puede hacer lo que quiera. Pero desde la última cita no me apetece volver a verle y creo que él se ha tomado mi actitud como una ofensa en lugar de como una evidente falta de interés.
-¿Y entonces por qué Reid dice que estabais tan acaramelados? –Emily sonrió ante la pregunta.
-He de reconocer que ese hombre es realmente bueno en el campo de la seducción. –Contestó un poco avergonzada. –Pero al final se tuvo que conformar con un "tal vez".
-Eres mucha mujer para ese Reiner. –Prentiss sonrió. Rossi podía ser un auténtico encanto.
-¿Tú tienes plan para esta noche? –Preguntó cambiando de tema.
-Ya lo creo… Aunque te aseguro que no lo vas a querer escuchar. –Le dijo guiñándole un ojo. –No te quedes hasta tarde. Te veo el lunes. –Se despidió.
Emily acabó un informe y dirigió la vista hacia el despacho de Hotch. Volvió a coger la rosa, la olió y meditó durante un momento, para finalmente tirarla a la papelera.
Antes de irse a casa, Emily pasó por el despacho de su jefe.
-Hotch, me voy ya. –Asintió pero se acordó de algo.
-Espera. Tengo que hablar contigo. –Prentiss le interrogó con la mirada y tomó asiento. Hotch le explicó que Strauss andaba encima de él por lo del caso de Mandel y le contó lo de su evaluación para que estuviera pendiente.
-Es bueno saberlo… -Dijo levantándose. -¿Era eso lo que te preocupaba? –Hotch no entendió su pregunta. –Llevas todo el día evitándome y absorto en tus pensamientos.
-No encuentro otro motivo. –Prentiss asintió resignada, aunque intuyendo el motivo de su molestia. Salió por la puerta pero se lo pensó mejor y volvió a entrar desafiante.
-¿Por qué estás molesto conmigo? –Aunque desafiante, su tono era simplemente curioso. Hotch no se esperaba eso. Ella le miró expectante. –¿Sabes qué? No me voy a ir hasta que me lo digas. –Dijo cruzándose de brazos.
-No estoy molesto. –Dijo a la defensiva.
-Si lo estás, sé analizar. –Contestó sagaz. –Y de hecho intuyo el motivo, pero en primer lugar no me quiero pasar de lista; segundo, no quiero ser irrespetuosa; y tercero, creo que deberías confiar en mí y contármelo tú mismo. –Hotch vaciló. El tema le incomodaba demasiado, así que mantuvo el gesto impasible.
-Deberías controlar tu carácter. –Le advirtió volviendo la vista a sus documentos. Emily se quedó pasmada. No esperaba esa advertencia de su jefe. Se había precipitado al pensar que no la trataría como a su subordinada en ese momento. Volvió a asentir y fue hasta la puerta. –La influencia lunar te lo estropea. –Dijo cuando estaba a punto de salir. Emily se sobresaltó "¿Dónde he oído eso?". Tras un par de segundos cayó en la cuenta. Le miró sorprendida, mientras él se esforzaba por no sonreír.
-¿Pero cómo te enteras de todo? –Le preguntó desconcertada.
-Sé investigar. –Respondió sin apartar la vista de los papeles.
-Ya… -Dijo con recelo y se le quedó mirando un rato, hasta que él levantó la mirada para ver qué pasaba.
-¿Algo más? –Preguntó.
-¿Y qué más has descubierto? ¿O qué más te han contado? –Hotch meditó su respuesta. No le parecía prudente comentar la información que había soltado García sobre Las Vegas, pero no veía por qué no podía torturarla un poco con lo del cadete.
-¿No tienes nada mejor que hacer esta noche que hablar con tu jefe? –Dijo mientras volvía la vista a los documentos. Prentiss sonrió satisfecha "¡Lo sabía!".
-No creo que haya algo más interesante que hablar contigo. –Respondió coqueta.
-Eso no es lo que yo he oído. –Emily se acercó curiosa hasta tocar su escritorio.
-¿Y qué es lo que has oído? –Preguntó mirándole divertida.
-Teorías del resto del equipo sobre tu misterioso admirador. –Contestó con malicia, dejando su pluma en el escritorio. Emily analizaba sus movimientos e iba tres jugadas por delante.
-¡No! –Exclamó cómicamente fingiendo sorpresa. –Y dime, ¿Qué teorías son esas? –Hotch la miró por fin, con expresión suave.
-Pues dicen que has recibido un regalo de un enamorado.
-¿Si? –Preguntó divertida. Hotch asintió. –¿Y cuál es tu teoría? –Cuestionó mordiéndose ligeramente el labio.
-Teniendo en cuenta la información aportada por Reid, diría que estás saliendo con Reiner, pero viendo el poco interés que tenías en el regalo, me inclino a pensar que o bien es de otra persona, o… -Hizo una pausa, pensando su respuesta.
-¿O qué? –Le apremió para que contestara.
-O tú estás interesada en otro hombre. –Finalizó.
-Y dime, Hotch. ¿Tienes alguna hipótesis sobre quién puede ser el sujeto de mi interés? –Preguntó apoyándose seductoramente en el escritorio, inclinándose hacia él.
Ese acto puso tenso a Hotch, que desvió la mirada instintivamente hacia el ventanal. Las persianas y la puerta estaban abiertas, aunque no había nadie al otro lado. Hotch se levantó y miró a través del ventanal que les separaba de la oficina, comprobando que efectivamente no había nadie. Luego se giró con media sonrisa.
-La tengo. Pero prefiero que me lo digas tú.
Emily sonrió y pensó en lo que leyó García en el periódico días atrás: "Un acto espontáneo…". Entonces se acercó en un par de pasos y cerró la distancia entre ellos juntando sus labios con los de él. Era algo que no tenía pensado, pero simplemente lo hizo. Hotch correspondió el beso. Fue tan impulsivo como gratificante. Emily puso las manos sobre su pecho y Hotch la agarró de la cintura para atraerla más hacia él. Tras un momento se separaron para coger aire. Hotch intentaba controlarse, pero no podía. Esta vez fue él quien la besó ansioso atrayéndola aún más hacia sí mientras Emily le agarraba del cuello.
A Hotch le encantaba tenerla entre sus brazos, sentir su cuerpo y saborear sus labios, pero odiaba estar en la oficina. Deseó estar en aquel hotel de Las Vegas, evitando arriesgar tanto. Interrumpió el beso para mirarla y dedicarle una sonrisa. Ella se la devolvió.
-Creo que debería irme. –Le miraba embelesada. Hotch volvió a besarla, esta vez lentamente, acariciando su rostro. Pidiendo permiso para entrar en su boca. Sus lenguas chocaron y se movieron con armonía.
-Entonces vete. –Dijo Hotch mientras apoyaba su nariz en la de ella en un gesto cariñoso. Emily sonrió.
-Si haces eso no me voy a poder ir. –Tenía los ojos cerrados y una expresión serena. –¿Por qué no nos vamos? –Sugirió. Hotch sonrió con pesar.
-He de acabar el trabajo para poder pasar el domingo con Jack. –Emily le sonrió con ternura.
-Entonces será mejor que te eche una mano. –Sugirió mientras alcanzaba un informe y Hotch la soltaba. Prentiss se sentó frente al escritorio y empezó a trabajar en el formulario mientras su jefe la miraba cautivado.
Ambos trabajaron hasta tarde codo con codo, lanzándose de vez en cuando alguna mirada o sonrisa cómplice. Y aunque ese San Valentín no pasó nada más, Emily creyó que era el mejor que había tenido en años.
N/A: ¡Por fin! Ahí tenéis el beso que tanto se estaba haciendo esperar. Reiner (que no es ningún Gary Stu) no es tan malo, ha propiciado este momento, ¿verdad? Y ya sabemos lo que pasó el día de Navidad y cómo se sintió Hotch. En el capítulo 13 le confesaba al padre de Cate Hale que no sabía si le había gustado el regalo de Navidad a su hijo, así que me pareció bien hacer una referencia a ello. Y bueno, lo del horóscopo me hizo demasiada gracia y por eso lo elegí como hilo del capi.
El título "Zodiac", imprescindible película de David Fincher si te gusta Mentes Criminales, se refiere al tema del horóscopo, no al asesino en serie que se hizo llamar así y en el que está basado el filme.
Hotchnissminds: Mil gracias por tu comentario. Me siento muy halagada y espero que os sigáis riendo con esta historia.
Como siempre, admito críticas y sugerencias. Muchas gracias por los comentarios, los follows y los favs. Sois mi inspiración.
Gracias por leer y un saludo.
