Capítulo 12
Se encontraba mirando por la ventana de su habitación, tan solo podía distinguir un tenue resplandor que le ayudaba a serenarse. Le gustaba imaginar que era capaz de fundirse con esa semipenumbra que divisaba a través de la ventana y de ese modo conseguía alejarse del sentimiento de culpa que llevaba permanentemente a cuestas. Un doble sonido seco llamó su atención, estaban llamando a la puerta. Sin dar el permiso para ello ésta se abrió.
- Imaginaba que estarías despierta
- Y yo imaginaba que habrías aprendido modales.
- Ya ves que no – replicó convencido
Ella dirigió de nuevo la mirada hacia afuera mientras Logan se acercaba, sentándose en el borde de la cama. Su vista se acostumbró rápidamente a la poca luz de la habitación, permitiéndole observar la figura de Jean recortada sobre la ventana. Ladeó la cabeza y sonrió con tristeza.
- Esto no es fácil para ninguno de los dos, ¿verdad?
Jean asintió levemente con la cabeza dando un suspiro profundo.
- Ha habido muchos cambios en nuestras vidas – se giró hacia él - ¿qué haces aquí? Te hacía a miles de kilómetros - preguntó con desdén
- ¡Vaya! ¿Me atacas? - frunció el entrecejo - ¿por qué?
- Te alejo. Es distinto.
- ¿Por qué? - insistió
- Porque no puedo estar contigo. No te merezco. No merezco ni siquiera tu atención.
- Eso lo tengo que decidir yo, ¿no crees?
Jean resopló hastiada. Mantener una conversación con Logan siempre le resultaba agotador. Bajó la cabeza y se pasó la mano por el pelo. De pronto notó algo cálido en su vientre. Entornó los ojos para distinguir que era y percibió los dedos de Logan tocándola, justo a la altura de la herida. No pudo evitar ponerse nerviosa y se le aceleró la respiración de manera involuntaria. Él deslizó su mano por debajo de la camiseta hasta alcanzar de nuevo la cicatriz. Pasó los dedos con delicadeza por cada una de las 3 marcas tan características. Sonrió con tristeza.
- ¿Piensas que para mi es fácil vivir sabiendo que tuve que matarte por el bien de la humanidad? - retiró la mano – es de locos, Jean. Completamente absurdo. ¿Cuándo me ha importado a mi la humanidad?-
- Hiciste lo que te pedí. No te guardo rencor. Tuviste que elegir - respondió dedicándole una sonrisa conciliadora
- Elegí perderte. Aunque en realidad nunca te tuve.
- Eso no es cierto. Si me tenías pero yo no era capaz de reconocerlo. Yo siempre lo supe Logan. Desde la primera vez que te vi supe que me cambiarias la vida.
- ¿Y ahora? - Levantó el rostro y el tenue resplandor le bañó el rostro.
Ella le acarició la mejilla con suavidad. Se recreó en su permanente barba de tres o cuatro días. La había echado tanto de menos... Cuando despertó del letargo sintió un vacío en su interior cuya causa le era desconocida. A medida que avanzaba su recuperación comprendió que aquello se debía al anhelo por una persona insustituible que se hizo un hueco en su corazón y simplemente no había sitio para nadie más. Ni siquiera para Scott.
Cogió su mano y la puso en su cicatriz de nuevo, le pareció que temblaba ligeramente aunque él jamás lo admitiría. Respiró profundamente y cerró los ojos. Se inclinó sobre él, le sostuvo la cara con ambas manos y le besó. No hubo titubeos de ningún tipo, fue un beso sincero, necesario para responder una pregunta tan simple y tan complicada a la vez. Logan sintió como se le agarrotaban los musculos del estomago y se le encendía cada milimetro de piel. Se puso de pie sin romper el contacto y pasó los brazos por su cintura sin aferrarla, tan solo la rodeó, necesitaba todo el contacto posible. La besó con pasión pero sin fuerza, firme pero no brusco, profundo pero no sexual. Fue un beso para demostrarse el uno al otro lo que sentían.
Lo lógico hubiera sido que Logan la poseyera allí mismo, que le hubiera arrancado la ropa y hubieran pasado el resto de la noche fundidos en uno pero no era eso lo que él deseaba en aquellos momentos.
El sexo era superfluo para él, estaba recibiendo amor.
Fin
