Chapter 11
Bella se despertó encontrando una bandeja de comida en el extremo de la cama. Edward se había ido, pero ella todavía estaba en su habitación. Eso tenía que ser buena señal.
Utilizo la unidad de limpieza y se puso una camisa de Edward. Durante todo el tiempo que comió se estuvo preguntando que estaría hablando Edward con James. ¿Y si james la vendería de regreso?
Seguía doliéndole un poco que Edward la haya vendido en primer lugar. Termino de desayunar. Paseaba. Estar encerrada en el cuarto de Edward era aburrido. Él no tenía unidad de entretenimiento. La mayoría de los cuartos tenían reproductores de vid o de música. El de Edward no. Pasaron horas antes de que las puertas se abrieran.
Edward entro, vestido con su uniforme. Su expresión sombría hizo que su corazón fuera más lento por el temor.
— ¿Está todo bien? —Pregunto Bella con miedo.
Edward vacilo, mientras las puertas se cerraron detrás de él.
—James no estaba contento cuando le pregunte si te vendía de nuevo a mí o cuando le recordé nuestra larga amistad. Tuve que decirle lo mucho que quería mantenerte para tratar de revocar la venta.
—Pero, ¿me vendió de vuelta?— Ella escucho su desesperación en su propia voz. Edward vacilo de nuevo.
—Con condiciones— Ella se movió a la cama y se sentó.
—Eso no suena bien. ¿Qué condiciones?— Edward cruzo los brazos sobre su pecho, sus rasgos se encontraban en una máscara lúgubre.
—Él quería utilizar tu cuerpo por unas horas. — El pavor la golpeo duro.
Ella sacudió la cabeza.
—No, ¿por favor Edward?— Los ojos de él se estrecharon.
—Yo me negué— El alivio la arraso cuando asintió con la cabeza.
—Gracias.
—No me lo agradezcas todavía. Él nunca ha tenido relaciones sexuales con una humana, pero le fue dada una hembra nueva de las que hemos tomado del trasbordador que hemos abordado. Él está nervioso acerca de tocarla. Las mujeres cyborg y las mujeres del placer de la nave en el espacio no son completamente humanas. No voy a dejar que te tenga, pero le gustaría ver una demostración. —Sorprendida, ella dejo que sus palabras entraran.
—No entiendo. ¿Qué tipo de demostración?
—Nos va observar. Él quiere que yo le enseñe a tener relaciones con una humana— El pánico la golpeo.
—De ninguna manera.
— ¿Prefieres que no te venda de nuevo a mí? La única razón por la que te quería en primer lugar, parece que fue porque tú habías tenido relaciones sexuales conmigo. Él no quería mantenerte a largo plazo, porque tenías mi marca, pero él quiere que su nueva esclava disfrute de su toque. Él pensaba alquilarte para hacerse del dinero que pago por ti. No voy a forzarte, Bella, es tu elección. No estoy particularmente encantado con la idea de llevar a alguien durante el coito. No es algo en lo que yo esté de acuerdo, pero estoy dispuesto a ignorarlo para quedarme contigo. ¿Está dispuesta a no ignorarlo para quedarte conmigo? Él no va usar tu cuerpo. Le hice jurar eso.
Bella se quedó mirando a Edward en estado de shock. Ni siquiera estaba segura de que responder a tal solicitud. ¿Realmente tenia opción? Si ella dijera que no entonces James se negaría a romper la venta y se la llevaría lejos de Edward.
— ¿Solo será James? ¿Nadie más va estar aquí?
—Solo James y no le permitiré utilizar tu cuerpo.
— ¿Así que él estará en el cuarto con nosotros?— Edward asintió con la cabeza.
—Él puede hacer preguntas. James es muy curioso.
— ¿No es el sexo conmigo al igual que el sexo con una mujer cyborg o una trabajadora del placer?
—No. Tú eres más frágil. Él no quiere dañar a su mujer.
—Bueno, te la ingeniaste. ¿No puede el ingeniárselas también?— Edward vacilo.
—Yo soy único por el hecho de que he trabajado con humanos. He tratado mucho con simpatizantes a nuestra causa que ayudan a pasar de contrabando las cosas para nosotros desde la tierra. Hice amigos humanos masculinos y he tenido muchas conversaciones con ellos sobre sexo cuando algunas hembras humanas se interesaban en tener sexo conmigo. No tuve que seducirlas y hacer que me desearan como James tendrá que hacer con su esclava. Él está interesado en hacer una familia con ella también. Ella se resiste a él así que él quiere aprender acerca de seducir a una mujer humana para darle placer así su esclava lo deseara.
— ¿Así que voy hacer un espectáculo y decirle como encender una mujer humana? En resumidas, ¿no? — Edward asintió con la cabeza.
—Fue la condición que él me dio para liberarnos de nuestra venta. Es tu elección, Bella. No te voy a forzar— Ella lo estudio.
—Sin embargo ese no es el punto, ¿no? ¿Esta mujer no está dispuesta y quiere seducirla? Tú podrías seducirme. Lo tienes — Los ojos de él se estrecharon.
—Ya veo. Tú estás de acuerdo, pero no lo quieres decir en voz alta, como si tú no estuvieras dispuesta. — Ella paso saliva y repitió.
—Tú me puedes seducir. Lo único que pido es que me vendes los ojos. — Ella vio la sorpresa en sus rasgos.
— ¿Por qué?
—Yo estaría muy incómoda mirándolo, a sabiendas que está viéndote tocarme. ¿Juras que no permitirás que él me use?
—Te juro que nadie más que yo te tomara. Yo pelearía con el si tratara de poseerte. Tú eres mía, Bella. — Ella miro sus ojos.
—Confió en ti. Tengo que estar con los ojos vendados así puedo fingir que solo estamos nosotros. — Edward asintió con la cabeza.
—Cualquier cosa que lo haga más fácil para ti, será más fácil para mí— Él fue a los cajones y tomo algunas cosas. Las puso debajo de su brazo.
—Vámonos— Ella palideció.
— ¿Ahora?
—Ahora. Él está impaciente por tocar a su nueva adquisición— Ella estaba nerviosa.
—Está bien— Ella camino cerca de Edward y lo miraba.
—Creo que es un pequeño precio a pagar.
—Se vendaran tus ojos. No tengo ningún escudo que esconder y yo realmente soy reservado en mis asuntos— Ella se ruborizo.
—Yo también— Él la cogió del brazo.
—Vámonos. Él está esperando.
— ¿A dónde vamos?— Ella dejo que Edward la sacara de la habitación para guiarla lejos del elevador.
—Hay un cuarto bajo en el pasillo que no está en uso en este momento. Yo no lo quería en nuestra habitación y él tiene a su hembra atada a la cama—Edward se detuvo de la puerta para presionar su mano en el escáner. Las puertas se abrieron y Bella vio que James ya estaba en la habitación. El hombre estaba apoyado contra una pared. El vio a Bella con su fría mirada luego paso a Edward.
— ¿Esta ella de regreso conmigo o está de acuerdo?—
—Está dispuesta, pero quiere que se le venden los ojos para que no esté consciente de que tú la miras— James sonrío, mirando divertido mientras se encontraba con los ojos de Bella, arqueando la ceja.
— ¿En serio?— Edward soltó a Bella y señalo la cama.
—Desnúdate y acuéstate sobre tu espalda— Bella se sonrojo cuando miro la cama que no era como la de Edward. Esta era solo de metal del tamaño de una cuna, aunque era más grande al tamaño estándar de la tierra.
Los cyborg eran altos. Ella le dio la espalda a James mientras se desnudaba rápidamente. A ella le daba mucha vergüenza porque él le podía ver el culo. Una mano le agarro el brazo y se quedó sin aliento, su cabeza giro alrededor mientras se cubría los senos con las manos. Edward la miro a los ojos y arqueo una ceja.
—Estas un poco nerviosa. Te dije que soy el único que te poseerá.
—Me has asustado, no te oí llegar por detrás.
—No tengo vendas para los ojos, pero me traje un cinturón de uso de combate. ¿Lista?— Él la soltó. Mostro a Bella el cinturón, una tela suave de por lo menos 10 centímetros de ancho. Lo coloco sobre sus ojos. La banda pasaba desde la punta de la nariz hasta la frente. La ato con cuidado antes de darle la vuelta para encararlo. Ella estaba casi ciega. Podía ver un poco de luz si veía por debajo de su nariz, donde el cinturón no cubría ya que Edward había sido cuidadoso de no bloquear completamente su nariz para que pudiera respirar.
Se dio cuenta que ella también le daba la cara a James. La venda le ayudo a no sentirse completamente avergonzada de que James estuviera mirando su cuerpo.
Decidió cerrar sus ojos con fuerza y mantenerlos de esa manera.
Edward la agarro con suavidad y la ayudo a bajar sobre el catre. Sus grandes manos la guiaron hasta que estuvo tendida de espaldas sobre le blando colchón.
—La voy a atar— dijo Edward en voz baja. —La humana no quiere que la toques lo que vamos a simular con precisión. — Edward la soltó. Segundos después, su mano grande se enrosco alrededor de su brazo.
—Tranquila, Bella. Te ves malditamente tensa. Voy atarte los brazos por encima de ti. Tus muñecas siguen lesionadas, así que voy atarte encima de los codos. Soy solo yo tocándote como lo habíamos comentado —Ella asintió con la cabeza, se obligó a relajarse lo más posible. Estaba desnuda sobre su espalda en la cama mientras Edward ataba cada uno de sus brazos. Los aseguro juntos palma contra palma y las ataduras iban desde justo por encima de los codos hasta solo debajo de ellos.
Edward la soltó dando un tirón de la unión experimental. Sus brazos no vendrían abajo y no se moverían más que unos pocos centímetros. Ella tiro más dándose cuenta de que no estaba libre.
—Usar un catre como este es preferible a tu cama. Es posible que quieras tomar uno de estos de los suministros para tu cuarto— Edward dijo en voz baja.
— ¿Por qué?— La voz de James sonaba más ronca que de costumbre.
—Las barras son ideales para contener a una mujer. Permíteme desnudarme y te mostrare lo que le puedes hacer a tu humana. Quítate la camisa y dámela. No traigo un repuesto y me acabo de dar cuenta de lo perfectas que son estos catres para tener el control total.
Bella entro en pánico. ¿Le estaba pidiendo a James que se quitara la camisa? ¿Edward le había mentido? ¿Iba dejar que James la tocara? Le había dado su palabra a Bella. Tal vez debería pedir que le quitara la venda de los ojos para que ella supiera que James no estaba cerca de ella.
—Por favor, quítame la venda de los ojos— dijo en voz baja. —Quiero asegurarme que no dejes que James me toque, Edward— El silencio recibió su demanda hasta que un profundo suspiro sonó.
—Yo te di mi palabra, Bella. Debería ser suficiente. Nadie va disfrutar de tu cuerpo más que yo.
—Por favor, Edward— Parecía enojado cuando hablo.
—Te juro que seré el único que te follara. ¿Tu dudas de mi palabras?— Mierda. Ella lo había cabreado. Bella negó con la cabeza.
—Voy a usar mi camisa y la de el para atarte las piernas. No pelees conmigo— Eso fue el único aviso que recibió antes de que el material envolviera alrededor de su pantorrilla derecha debajo de la rodilla y luego su pierna fue empujada hacia arriba y de lado. Edward obligo a su rodilla a doblarse en su agarre. Ella jadeo por la sorpresa. Ella trato de jalar sus piernas pero Edward solo rio entre dientes mientras ataba las mangas de su camisa alrededor de los costados del catre.
Cuando el agarro la otra pierna ella lucho pero no pudo hacer nada. Edward era más fuerte cuando la puso como él quería. Ella termino atada justo debajo de sus rodillas con las piernas totalmente abiertas. No se podía mover, solo sus pies ya que el material de la camisa se extendía desde la rodilla hasta el tobillo.
Ella no podía estirar las piernas o cerrarlas.
Bueno, demasiado por su plan de ser seducida, pensó ella. Esto no iba por el camino que ella había imaginado. Ardía de vergüenza. Sus rodillas estaban casi a la altura del pecho, su culo apenas tocaba la cama. Estar completamente expuesta la hizo estremecer. Cada centímetro de su coño se rebeló a Edward y se inclinó James para ver.
—Ella tiene el bello permanentemente eliminado. Las humanas suelen tener bello aquí— La punta de un dedo rozo el montículo de Bella, lo que hizo tensarse.
—Es piel muy suave. Yo la prefiero sin bello.
— ¿Puedo?— James sonaba muy cerca.
— ¡No— Edward casi gruño. –No tocar.
—Yo solo quería tocar su piel.
—Tú descubrirás la suave piel de tu humana en cuanto vayas a tu habitación, James. No toques esta. Ella es mía.
James no sonó feliz cuando dijo —Continua.
—Tienes que ser un poco cuidadoso con las humanas. Ellas no están construidas para soportar nuestras violentas tendencias. Tú lastimaras a tu mujer si la tomas como a una de las nuestras. Recuerda que cuando tu entres en ella. Nuestras pollas son más grandes que la mayoría de los hombres humanos. Introdúcete lentamente y con cuidado para darle tiempo al cuerpo para adaptarse.
—Entiendo. Ella se ve malditamente pequeña— El colcho del catre cayo con el peso de él, haciendo que Bella se tensara de nuevo. Edward estaba a punto de follarla, obviamente, no habría juego previo, no preparación. Ella estaba experimentando mucho temor y vergüenza por estar encendida. Ella espero a sentir el dolor cuando el empujara dentro de ella en su lugar sus dedos se deslizaron desde lo alto de su monte hasta debajo de su hendidura. El quito su mano.
—Dame eso. Gracias por recordarme de traerlo. Pensé que podría estar estresada.
—Darle ¿Qué?— Bella estaba nerviosa. Edward se rio entre dientes.
—Silencio, Bella. Tu eres mostrar—y— decir. Mostrar—y—decir no hablan
— Ella contuvo una respuesta desagradable solo porque se quedaría con Edward.
Ella sabía que Edward no quería hacer esto más que ella. Lo que al menos podía hacer era callar y sufrir, aunque sin hacerlo peor.
—Ella te obedece— se rio entre dientes James. Los dedos de Edward regresaron a la hendidura de Bella. Un suave jadeo se le escapo. Sus dedos le aplicaron algo húmedo, resbaladizo y frio mientras frotaba en círculos su clítoris. Él estaba usando algún tipo de lubricante en ella.
—Este es su núcleo— Edward dijo en voz baja.
—Juega con ella aquí con tus dedos y lengua, pero no muy duro. ¿Qué se siente mejor Bella?— Él le froto arriba y abajo y luego el hizo lentos círculos otra vez. Un gemido salió de Bella. Ella estaba horrorizada de cómo se encendía pero el dedo lubricado de Edward no dejo de frotar su clítoris, no pudo dejar de sentir la sensación de placer que fue enviada a través de ella.
Intento resistirse en contra de su dedo, pero estaba atada demasiado fuerte. Su nudo parecía hincharse y el índice de Edward dio vueltas enviando la sobrecarga de placer, haciendo casi imposible pensar.
— ¿Que se siente mejor?— Edward cambio de círculos a frotar de arriba abajo. —Respóndeme—
—Ambos— jadeo.
—Ella se está mojando y puedo oler que tan excitada esta— la voz baja de James sonó ronca. –Pon tus dedos dentro de ella y muéstrame— Edward no cedió con el dedo en su clítoris Bella pensó que ignoraría la demanda de James, pero en vez de eso uso su otra mano. Sus dedos frotaron la entrada más debajo de su coño.
Bella grito cuando empujo dos dedos dentro de ella. El estiramiento de sus paredes interiores era pura felicidad. El empujo sus dedos profundos y luego se detuvo. Se retiró casi por completo. La sorpresa le golpeo cuando la incómoda presión que experimento cuando el separo los dedos, extendiendo su vagina. Comenzó a darle dolor.
—Edward me duele— El quedo paralizado.
—Ella esta apretada— La presión se alivió cuando junto los dedos de nuevo.
—Es igual adentro, pero siempre recuerda que debes ser suave y entrar poco a poco. Ella es malditamente apretada. Casi le lastima cuando se corre. Ella me abraza casi como un puño fuerte— James suspiro.
—No creo que me dejes sentir, ¿verdad?
—No.
—Solo mis dedos— dijo él en voz baja. Ella se sintió aliviada de que se había negado pero la sensación duro poco ya que los dedos de Edward dejaron su clítoris. Quería protestar porque había parado. Ella estaba tan condenadamente cerca de correrse.
Antes de que pudiera expresar su objeción su dedo pulgar presiono su clítoris, aplicando más presión contra el nudo sensible, masajeo con movimientos de arriba abajo. Ella gimió cuando su cuerpo se tensó contra la restricción. Edward se movió un poco en la cama, haciendo que el colchón cambiara por su peso.
—A ella le gusta rápido y duro. Adentro tú debes frotar arriba. Si tú la sientes en su interior...— hizo una pausa. –Podrás aplicar presión con cada empuje o dos de tus dedos.
—Entiendo— James estaba cerca. Su voz estaba al lado de Bella, por el nivel de sus caderas y estaba respirando más rápido y pesado. Bella apenas podía pensar. Ella se resistió contra la restricción. No podía moverse mucho.
Gimió y sacudió la cabeza. Dos dedos llenaron su coño y empujaron hacia dentro. Bella hecho la cabeza hacia atrás, gimiendo más fuerte mientras Edward empezó a follarla con los dedos mientras su pulgar acelero el ritmo contra su clítoris. El aplico presión contra su punto G como le explico a James.
Era demasiado.
Su cuerpo se tensó y sus músculos se apretaron cuando el placer estallo a través de su cuerpo. Bella grito el nombre de Edward. Las paredes de su vagina se cerraron sobre los dedos de Edward, temblando. El clímax continúo ya que Edward no aflojo su clítoris a pesar de que había dejado de follarla con los dedos. Sus dedos estaban encerrados en su interior mientras sus músculos se contraían a su alrededor.
—Maldición— gruño James. El pulgar de Edward lanzo presión sobre el clítoris mientras sacaba los dedos de su cuerpo. Bella se quedó inerte, tratando de recuperar el aliento.
—Te lo dije— dijo Edward en voz baja. — ¿Has aprendido lo suficiente?
—Quiero ver que la posees— Ella oyó a Edward casi gruñir, sonaba enojado.
—Creo que pague más de la deuda James.
El hombre vacilo.
—Entonces te dejo. Gracias Edward.
—Gracias por liberarme del contrato— Bella oyó las puertas abrirse y cerrarse. La cama cayó sobre peso pesado desplazándose sobre el mismo. El sonido de roce de ropa se distinguió.
—Te voy a poseer— gruño Edward.
— ¿Se ha ido?— Edward extendió la mano empujo la venda de los ojos. Sus miradas se cruzaron cuando se acercó a ella, entrando en su cuerpo, duro y rápido enterrándose hasta las bolas en su coño. Bella lanzo un grito de sorpresa y placer. Los pantalones de Edward estaban solo abajo en los muslos.
Ella estaba empapada, lista para él mientras empezó a follarla duro y profundo. Apoyo los brazos a lado de su cabeza. El hecho de que ella no se podía mover, no tenía ningún control, que estaba a merced de Edward no era su perdida, pero para su sorpresa estaba realmente caliente por eso.
—Te voy a compensar más tarde— Ella no podía hablar. Edward estaba embistiendo fuerte en su cuerpo. El placer era casi doloroso. Ella lo miro a la cara, luchando contra la necesidad de cerrar los ojos después ella vio casi una mirada agonizante en su cara unos segundos antes de que su cuerpo se tensó mientras su boca se abría. El tiro en su interior cada chorro de semen que disparo dentro de ella cuando se corrió.
Los hermosos ojos de Edward se abrieron cuando dejo de mover su polla dentro de ella. Su expresión era solemne.
—Sabía que no iba durar. Sentí la necesidad de reclamarte y estaba demasiado caliente para aguantar.
—Está bien— Él se rió entre dientes.
—Te voy a compensar en nuestra habitación— El cambio su peso para que pudiera mantener el equilibrio sobre solo un brazo. Echo un vistazo a las ataduras y luego sonrió lentamente. Su mirada bajo a la suya.
—O podría hacerlo ahora.
—Me gustaría volver a la habitación— El sonrío.
— ¿Tu no me puedes detener, sin embargo, verdad?— Ella lo miro fijamente, sin saber que iba hacer. El sonrío ampliamente mientras retrocedía y se puso de rodillas entre sus extendidos y atados muslos. Sus ojos se levantaron y vio sus sexys ojos estrecharse.
— ¿Cuántas veces puedo hacer que te corras para mí?— Ella se quedó sin habla. No sabía la respuesta. Edward se rió entre dientes cuando alzo la mano sus dedos se jugaban con su clítoris. Nunca quito la mirada de ella.
—Vamos averiguarlo— Su corazón latió con fuerza cuando la otra mano alcanzo su cuerpo. Sus dedos tomaron su pecho. El apretó con fuerza suficiente como para hacerla gemir, pero no le hizo daño.
—No quiero que olvides que me perteneces, Bella. Voy hacer que te corras una y otra vez. A veces te voy a follar entre los encuentros que gritaras mi nombre.
—Edward— gimió ella.
—Eso es. Dime que me perteneces— Él le pellizco el clítoris, jugando con él, dándole tirones ligeros con el pulgar y el dedo de su otra mano repitió la acción en su pezón. Ella estaba caliente de nuevo.
—Soy tuya, Edward. Te pertenezco.
—No lo olvides nunca, Isabella Swan. Nunca huyas de mi otra vez. Júramelo.
—Lo juro— ella gimió.
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Continua.
