Buenooooo HOLA!

aqui les traje un capi algo... inesperado... creo

espero que les guste!

haganme saber sus opiniones!

Nos leemos!


Yami vio como el rostro de Joey se transformaba ante sus palabras: pasar de la sonrisa tranquila y despreocupada a una expresión atónita y ojos abiertos como un ciervo deslumbrado por los faros. ¿De verdad le sorprendía lo que le acababa de decir? El tricolor pensó que Joey estaría de acuerdo con él.

-No puedes- balbuceo el rubio, sin poder quitar a expresión de sorpresa de su rostro.

-¿Por qué no?- cuestiono Yami, frunciendo el ceño- ¿No te parece que es lo mejor? Ya van casi tres meses ¡Tres meses mintiéndole a Tea… y las demás chicas! No me gusta esto, Joey…

-Pero… pero- Joey se aclaró la garganta, se paró derecho y trato de defender su punto- Pero si no fuera por esto, seguirías viviendo con tus padres. Además, toda esta cosa de ser "gay" ha vuelto a reunir al grupo. Tea está muy feliz, ¿no lo has notado? Tienes un lindo apartamento, una buena compañera de piso, todos tus amigos están ahí. En serio, amigo ¿Qué más quieres?

Esa última pregunta, solo esas tres míseras palabras, bastaron para colmar la poca paciencia que tenía el Mutou. Adiós a su calma, chao al poco control que tenía sobre su temperamento. Dos segundos después, su puño estaba estampado en la mejilla derecha de su "novio".

Joey se tambaleo hacia atrás, sin poder creer lo que su amigo acababa de hacer. Sentía como el lugar afectado palpitaba con dolor, poniéndose rojo y, seguramente, en poco tiempo, se hincharía. Esta vez, no se lo perdonaría.

Se empujó al frente y devolvió con ganas el golpe que le había dado Yami. No estaba Yugi, ni Tristan, ni tampoco Ryou o Duke; ninguno vendría a detenerlos, esto sería hasta que solo uno quedara en pie.

No se contuvieron por el hecho de ser amigos, ni se limitaron a solo puñetazos. Ambos trabajaban en el mismo gimnasio y habían recibido el mismo entrenamiento, eran expertos en diferentes artes marciales y estaban dispuestos a demostrarlo.

Yami sentía como le ardían los nudillos, al igual que cada lugar en el que Joey lo había golpeado a él. Sin embargo, no se detuvo. En su mente habían flashes de los momentos que había pasado con él, los buenos momentos, esos que le daban la seguridad de llamar a Joseph Wheeler, su amigo. Aun así, siguió golpeándolo. Su mente era un caos en el mar de furia, no solamente con Joey, quien lo había metido en todo ese asunto de la pareja gay, sino también con el mismo, por haber sido el imbécil que permitió que todo el engaño empezara en primer lugar.

Sintió el sabor metálico de la sangre en la boca, y eso lo hizo echarse atrás, apartándose de los golpes de Joey, que ahora eran débiles, pero en su cuerpo magullado continuaban lastimando.

Miro el rostro del rubio, y sonrió Supongo que mi cara esta igual. Se lo merecían, ambos, por ser un par de idiotas.

-Has mejorado tu gancho izquierdo- comento Joey, casualmente.

¿Pero que tenia de casual un par de muchachos tirados en el suelo del estacionamiento de un edificio residencial, todo magullados? Yami había escogido el estacionamiento subterráneo del edificio donde Tea vivía para tener su "pequeña charla" con Joey.

-Y tú practicaste tus llaves. Te felicito, casi me matas de una asfixia- Yami le sonrió, apenas. Su cara comenzaba a hincharse. Igual que la del Wheeler.

-Mi papa estaría orgulloso ¿no crees?

Se quedaron en silencio un rato, un silencio cómodo. Cada quien tratando de respirar sobre el cansancio, o tal vez, costillas rotas.

-Sé que me merecía parte de esa paliza, pero no toda- dijo Joey, con suma tranquilidad, luego de unos instantes- puedo saber ¿Qué te pasa?

Yami respiro profundamente por la nariz y soltó lentamente por la boca, luego respondió.

-Creo que me gusta Tea. Pero cuando ella se entere de que le mentí para poder vivir con ella, pensara que soy un pervertido como Mai le había dicho. Y cuando sepa que tú y yo la engañamos todo este tiempo, y que además engañamos a tu hermana, la hermana de Ryou y Rebecca, para mantener la mentira inicial, mas nunca volverá a hablarme. No creo que pueda soportar eso, ella de verdad me importa.

Se sentía bien decirlo en voz alta, ahora solo faltaba la contestación de Joey.

-Entonces ¿Mai creyó que te habías metido en casa de Tea porque eras un pervertido que quería espiarla y así?- silbo- wao, tiene una buena imaginación.

-De todo lo que dije ¿fue eso lo único que escuchaste? ¿En serio, Joey?

-Calma, amigo. Solo bromeaba- el rubio alzo las manos, en un gesto de rendición, antes de ponerse serio- Te gusta Tea ¿eh? Créeme que no me extraña, fuera pensado que eras gay de verdad si ni siquiera fueras pensado en tener una cita con ella. Y probablemente nos odie cuando se entere de todo, pero no es rencorosa. Nos perdonara, aunque no esperes que vuelva a hablarte.

-¡Eso es justamente lo que no quiero!- grito Yami, sin poder contenerse- no quiero que deje de hablarme, no quiero que se aleje de mí. No quiero.

-Ah, de ser ese el caso, Tea no te gusta- Joey se encogió de hombros. Agrego, cruzándose de brazos y achicando los ojos- estás enamorado de ella.

-…- ante tal declaración, el tricolor se quedó sin palabras. Antes de que pudiera pensar algo para contestar, su amigo dijo:

-Y por mi hermana no te preocupes, cuando hable con ella en tu apartamento, le conté la verdad. Sabe sobre toda la mentira y los porque… no estaba muy feliz, pero dijo que entendía y que no le contaría esto a nadie.

-¿De verdad?

-Así es- Joey casi sonrió, o lo intento- ella es la razón por la que no quiero terminar con esta farsa- Yami lo miro con curiosidad- sabes que ella se graduara de la escuela el año que viene, y yo quiero hacerle un regalo. Pero soy de fondos muy limitados, tu sabes, entonces…

-Entonces…- Yami hizo ademanes para que continuara.

-¿Para qué crees que he estado usando el dinero que me has pagado este par de meses?- Joey lucía un poco tímido, hablar de su hermana y lo mucho que la quería lo ponía así- pienso ahorrarlos, junto con una parte que me paga mi padre en el gimnasio, y de aquí al año que viene creo que tendré lo suficiente para darle algo… algo que ella de verdad se merezca- el rubio giro el rostro para mirar a los ojos amatistas de Yami, dejando claro que no tenía segundas intenciones y que no le mentía- pero no podré hacerlo sin el dinero que me das, de verdad. Necesito tu ayuda.

Yami no encontró que decir. ¿Cómo le repetía que ya estaba harto de todo, sin hacerlo sentir mal pues eso significaría que ya no le "pagaría" más? ¿Si le decía que ese ingreso extra venia de los bolsillos de Seto Kaiba, lo desanimaría lo suficiente para dejar el asunto? Estaba casi seguro que la respuesta era sí, pero no tenía corazón para eso. No en ese momento. Ya se habían golpeado lo suficiente físicamente, no tenía por qué darle otro puñetazo al corazón de Joey al decirle que ese regalo que quería darle a su hermana no podría ser.

Si ya metí la pata ¿Por qué no meter la pierna completa?

-Está bien- dijo, aun no muy convencido- seguiremos con esto.

-¿Lo dices en serio?- Joey lo miro, parpadeando repetidas veces, sin poder creerlo.

-Solo te advierto que tarde o temprano esto se sabrá, y Tea pateara nuestros traseros fuera de su vida- el tricolor le sonrió, aunque no llegaba del todo a sus ojos.

-No te preocupes, no será tan grave como te lo imaginas- Wheeler desestimo el asunto con un movimiento de la mano.

Se puso de pie con mucho dolor y trato de ayudar a Yami a hacer lo mismo, logrando únicamente arrástralo por el suelo y hacerlo quejarse por el dolor. Al final, el Mutou tuvo que ponerse de pie por si solo.

Se dirigieron al apartamento de Tea.


Tal vez subir siete pisos no era la mejor idea en las condiciones en las que se encontraban, y mucho menos habían considerado quien se encontraba en casa.

-¿Pero que les paso?- el grito de Tea debió haberse escuchado en todo el edificio.

Sus ojos llenos de preocupación los recorrieron de arriba abajo repetidas veces. Yami se sintió avergonzado, pues si Tea se enteraba que era porque se habían golpeado entre si primero querría saber qué razón y después los mataria ella misma, entonces tendría tiempo de pensar y vería la traición que el par de difuntos le habían hecho.

Quizás se habían golpeado de más en la cabeza.

-Nos asaltaron- dijo Joey, haciendo temblar su voz, para exagerar el asunto.

-En realidad, solo fue a Joey- Yami sabía que Tea no caería en ese juego ¿Cómo iban a asaltar a Yami si todavía tenía su celular y billetera?- yo deje mis cosas aquí.

-¿Los asaltaron?- Tea no podía salir de la impresión. Solo cuando los vio intentar tomar asiento, reacciono- ¿Pero que creen que están haciendo? No pueden simplemente sentarse, hay que ir a la policía y poner la demanda…

-¿Y tú crees que de verdad van a atrapar a esos sujetos?- Joey no estaba de ganas para seguir con mentiras, ni hablar de Yami- además, no me robaron casi nada, olvide el teléfono en casa. Solo me quitaron algo de efectivo…

-Entonces iremos al hospital- decidió la castaña, firmemente.

-Harán preguntas- respondió el tricolor, no muy seguro con la idea. Aunque no le vendría mal una revisión y pastillas para el dolor- y querrán avisar a la policía.

-Díganles que se pelearon entre ustedes y ya- ella dijo, yendo a su cuarto para tomar su cartera y poder irse al hospital.

Los dos muchachos se miraron entre si, pensando en lo que acababa de pasar. A una sola voz, dijeron:

-Si tú insistes, Tea.


Bajar las escaleras había sido menos horrible que subirlas, pero dolió y era lo que a ellos les importaba. El sujeto del taxi, quien resultaba ser el mismo que los había llevado a casa de Yugi, los miraba con suspicacia a través del retrovisor y parecía estar buscando una excusa para dejarlos en el camino.

Era obvio que no los quería en el taxi y Yami tampoco tenía ganas de que ese tipo fuera su chofer.

Le dieron la verdad en forma de mentira, para Tea, a la doctora como explicación de su actual condición. La mujer sacudió la cabeza, como si viera ese mismo tipo de caso todos los días; les hizo algunos chequeos y exámenes, concluyendo que ellos estuvieron muy cerca de partirse los huesos entre sí. Les colocaron vendajes, de forma que casi parecieron momias y les dieron reposo por veinte días.

Joey estaba más que feliz ante las pequeñas vacaciones pagas, si es que su padre se tragaba la mentira del robo y decidía pagarles. Yami, por otro lado, tenía miedo de quedarse a solas con Tea tanto tiempo, él no podía moverse bien y estaba seguro de que ella intentaría ayudarlo en la mayor cantidad de cosas que le fueran posibles. Teniendo la revelación de sus sentimientos hacia ella, y la vergüenza de las cosas que estaba haciendo, no era capaz de mirarla a la cara sin sentir que todo lo que sucedía se reflejaría en su rostro y se echaría al agua, como un tonto.

No estaba listo.

Ya no.


El cumpleaños de Yami llego, y el todavía no había salido de su reposo.

Habían sido días tranquilos. Solo había tenido pocas visitas por día, si las tenía. Generalmente era Ryou, quien iba y veía televisión con ellos un rato o películas. Yugi también, junto con su abuelo, pasaba a verlo y le llevaba cosas: comida, videojuegos, revistas, juegos de mesa y ese tipo de cosas. Yami se estaba preocupando, estaba perdiendo su condición física.

-¿Tienes miedo de engordar?- Tea arqueo una ceja, sonriendo con diversión.

-Yo lo tendría- exclamo Mai, ese día que andaba de visitante- ¿has visto los abdominales que se gasta este sujeto? No es algo que sale de un día para otro, además, perdería la única buena vista que hay en este lugar.

Tristan y Duke iban de vez en cuando, al igual que Bakura. El albino iba por su hermano, pero pasaba por allí para molestar y luego se iba. Ese era su concepto de visita. Incluso Seto se había tomado la molestia de ir sin que lo llamaran, ese había sido el día más entretenido, le había pateado el trasero a Kaiba un par de veces en Duelo de Monstruos y se había enterado de los chismes sobre Kisara.

-Mokuba dijo que la invitaría a salir- le comentaba Seto, aunque algo renuente- pero son los días y no ha hecho nada.

-Yo estaría asustado- Yami estaba conversando tranquilo, Tea no estaba en casa- uno de los hermanos de la chica es un psicópata. ¿Tú no deberías estar asustado también?

-Seto Kaiba no se asusta con nada.

-No hasta que invoco a mi Dragón Alado de Ra en su forma de Fénix.

-NOOO.

Ahora ya no tenían que visitarlo, Tea le permitió salir del apartamento luego de que se pudo quitar los vendajes. A casi veinte días de haberse peleado con Joey, aun le dolía el cuerpo, pero podía caminar sin la incomodidad de ser una momia, lo que era para el todo un progreso.

Todos sus amigos lo llamaron ese día, incluidas Serenity, Rebecca, Kisara e incluso Emma, quien siempre se mostraba tímida a interactuar con los demás amigos (hombres) de Ryou. Pero ninguno le dijo nada para salir, quizás reunirse y cantarle cumpleaños antes de picar un pastel.

¿Por qué a Yugi si se lo celebraban y a él no?


Había tomado una siesta luego de tomarse una aspirina para el dolor, ya no era tan fuerte pero no dejaba de ser incómodo. Eran las cinco de la tarde, en pocas horas su cumpleaños llegaría a su fin.

Le llego un mensaje de texto y lo leyó, con los ojos apenas abiertos.

Joey: Adivina que hice.

Yami: El ridículo frente a alguna chica.

Joey: ¡No, idiota! Adivina que hice.

Yami: No sé qué hiciste, Joey. Y a este punto me da miedo saber, pera ya, escúpelo.

Joey: Pues si me lo pides con tanto amor -.-'… ¡Te conseguí una cita con Tea!

Esto hizo que el ojiamatista se sentara de golpe, sintiendo la queja de sus huesos, articulaciones y músculos en el proceso, para leer mejor el mensaje.

Yami: ¿A qué te refieres?

El rubio tardo en responder, haciéndose el rogar, como siempre. Cuando Yami no insistió, Wheeler, dijo:

Joey: Supongo que te deje tieso y sin palabras por la impresión. Pues bueno, como lo lees: te conseguí una cita con Tea. Y convencí a los chicos para que te dejaran en paz en día de hoy. Tú y ella, solos esta noche para ir a cenar. Disfrútalo. Ella te estará esperando a eso de las seis. Yo hice la reservación y le dije que fuera contigo con el pretexto de que pasaras un cumpleaños tranquilo y todo eso, y le pedí que no te dijera para poder darte la sorpresa yo. ¿Y? ¿Te sorprendí? ¡Feliz Cumpleaños!

Yami le quería contestar, pero cuando vio la hora faltaban veinte para las seis ¡No debía hacerla esperar! Salió de la cama y corrió al baño.


Se vistió, tan guapo como pudo en el menor tiempo posible; el mejor traje, su mejor colonia, dinero, porque estaba seguro que la cena no era paga. Cuando se aseguró de que todo estaba en orden, salió de su habitación.

Encontró a Tea en la sala, esperándolo, aunque faltaban aun cinco minutos. Se veía hermosa. Aunque… siempre que la veía se veía hermosa. Se sintió feliz con la idea de pasar ese día con ella, sin embargo, la imagen frente a él tenía algo mal.

Estaba Tea, allí todo bien. Las cosas de la sala, como debería. La luz de la luna entraba por la ventana, era un lindo detalle de parte del universo. Y, finalmente, Mai Valentine en el sofá junto a la ventana, mirándolo con una mueca divertida.


-Esa cena estuvo deliciosa- exclamo Joey, muy contento.

-Y que lo digas- Mai rio con el- y lo mejor es que comimos gratis.

Yami pensó que ya que Mai se había sumado al plan sin invitación, él podía traer a Joey. Claro, la idea era irritar a la rubia, el problema fue que en algún momento Wheeler y Valentine comenzaron a charlar, a llevarse bien y hacerle la noche imposible al cumpleañero. Ademas de que el tuvo que pagar la cena de los cuatro.

Todo estaba en su contra ese día.

Solo que no lo pensó con tantas ganas hasta ocho minutos después.

Una moto se montó en la acera por la que ellos caminaban, empujándolos dentro de un callejón. La moto se detuvo y los sujetos que iban en ella se bajaron, navajas en mano y pasamontañas cubriéndoles el rostro.

-El dinero y las cosas de valor- dijo uno de los sujetos, con voz áspera- rápido, o podrían lamentarlo.

La primera reacción de ambos chicos, fue empujar a Tea y Mai detrás de ellos para protegerlas, la segunda, fue pelear.

-Dos peleas en un mes- en la voz de Joey se escuchaba su sonrisa- no te contengas, hermano.

Yami asintió, sonriendo ante la idea de pelear en serio. Sería la primera vez que usaba sus habilidades para verdadera defensa personal, y ya que también tenía que defender a Tea, la adrenalina comenzó rápidamente a esparcirse por su sangre. Ya ni siquiera le dolía el cuerpo.

Los sujetos los atacaron al ver que se reusaban al robo, blandiendo sus navajas, verdaderamente dispuestos a herirlos con ellas. Cada uno tenía su oponente, Yami no tenía tiempo de mirar cómo le iba a su amigo. Su atención estaba en el ladrón, su navaja y, de vez en cuando, los chillidos de las chicas detrás de ellos. En algún momento el hombre con el que peleaba quiso pasarlo e ir por alguna de las chicas.

Nunca se lo permitiría.

Se atravesó en el camino, viendo de reojo el arco que dibujo la hoja carmesí de la navaja del sujeto. Le hizo una llave, inmovilizándolo y asfixiándolo. Solo lo soltó cuando pudo ver las luces azules y rojas de un auto de policía.

-¡Yami!- Tea corrió junto a él, habían lágrimas en sus ojos, cosa que lo alarmo.

-¿Qué sucede?- el levanto una mano, limpiando el camino que las lágrimas habían trazado en la mejillas de la castaña.

Poco a poco la adrenalina disminuyo, dejándolo con el dolor en los músculos y articulaciones, además de una fuerte y ardiente punzada en el costado. Se sintió algo mareado cuando miro a los ojos azules de Tea.

La hoja de la navaja no era carmesí, era su sangre.

-Estas sangrando- murmuro ella, con nuevas lagrimas resbalando por sus mejillas, mientras él perdía estabilidad- ¡Yami!


Una ambulancia llego instantes después de que el tricolor se desmayara. Los paramédicos lo atendieron y subieron al vehículo. Joey veía cada movimiento que realizaban los especialistas, sin ocultar toda la preocupación que sentía.

-Tea, ve en la ambulancia con el- dijo seriamente a su amiga.

-Pero…

-Ve con el- insistió- yo llegare junto con Mai al hospital. Tomaremos un taxi. Además llamare a los chicos para que nos veamos allá.

Gradner no tuvo oportunidad de dar una réplica, cuando ya la habían empujado dentro de la ambulancia junto a la camilla en la habían puesto a Yami. Tea estaba verdaderamente conmocionada, ella tenía que ir con Yami.

En el primer taxi que paro Joey se subió, luego de que Mai estuvo dentro, y se dispuso a llamar a sus amigos. Incluso a Seto.


-¿Qué le sucedió?- Seto parecía molesto cuando pregunto; en sus ojos castaños, muy en el fondo, podía ver algo de preocupación. Sin embargo, Joey no fue quien le contesto, dejo eso a Tea y Mai.

Ya habían llegado Yugi, Tristan, Duke y Ryou. Kaiba había llegado de ultimo, pero más rápido que los demás. Diez minutos después de ser avisado, en mitad de la noche, había llegado al hospital. Joey al fin veía un indicio de esa amistad entre Yami y Kaiba.

Llevaban horas atendiendo a Yami, estaba en cirugía, pues al parecer la navaja estuvo muy cerca de rozarle un pulmón. Tea había estado temblando, solo Yugi pudo calmarla. Pasaban de medianoche, y todos estaban cansados.

Joey necesitaba un buen café.


Yami fue llevado a una habitación individual a eso de las seis de la mañana, una vez que vieron que estaba estable. Sus amigos pasaron la noche en el hospital, durmiendo en la sala de espera.

Sin embargo, Yami no despertó hasta dos días después, para volver a desmayarse, lamentando no haber muerto en la pelea.

El día antes de que Yami despertara…

Joey apenas había ido a su casa a bañarse, cambiarse de ropa y dormir. El resto del tiempo había estado en el hospital, en la habitación de Yami en las horas de visita y en la sala de espera cuando las enfermeras los habían corrido de allí.

En ese momento estaba dando una vuelta por el edificio, estirando las piernas pues llevaba más de una hora sentado. Aún estaba de reposo, sin embargo sabía que de no haberlo estado, su padre le fuera dado permiso de faltar para acompañar a su amigo.

-Wheeler- giro en redondo para encontrarse con Seto Kaiba, quien estaba reclinado de una pared.

-Kaiba- dijo Joey, casi como una pregunta. No era común que el castaño le dirigiera la palabra.

-Necesita hablar contigo- Esto no puede ser bueno pensó Joey- sobre tu "relación" con Yami.

-¿Y eso que te importa a ti?

-Yami me conto que quiso "terminar contigo". Que no lo permitiste y el por qué- Joey estaba a punto de reclamarle que no era asunto suyo y que el Mutou no tuvo por qué haberle contado esa parte- sé que él te esta… pagando para fingir ese noviazgo…

-SHHHHH- lo interrumpió Joey- alguien podría escucharte.

Seto rodo los ojos pero bajo un poco la voz.

-No es un secreto para ninguno que esta farsa de ustedes es un entretenimiento para mí, tampoco ha sido mi intención ocultarlo. Quiero hacer un trato contigo.

-¿Un trato? ¿Contigo?- Joey bufo con burla- Eso nunca.

-Te daré quinientos mil dólares- escuchar esa cantidad de dinero dejo sin aire a Joey- supongo que esa cantidad te ayudara para darle un buen regalo a tu hermanita cuando salga de la escuela.

-Quinientos mil dólares… ¿A cambio de qué?

El día que Yami despertó…

Todos estaban reunidos en el cuarto del tricolor mayor, esperando que este abriera los ojos.

-Saldré por un café- dijo Duke, levantándose de su lugar en el sofá junto a la ventana. Era una habitación costosa en el hospital, Seto estaba pagando los gastos- ¿Alguien quiere?

-Cuando quiera beber alquitrán, te avisare- respondió Tristan, con una mueca ante la idea de tomar café de hospital. Los demás se negaron a la oferta de manera más cortes, pero pensando igual que Tylor.

-Mmm…- vieron movimiento en el rostro de Yami unos minutos después, todos rodearon la cama, pero dejando un par de pasos de distancia entre ellos y el- mmm.

Yami abrió apenas un poco sus ojos, el amatista de su mirada se veía algo apagado y desorientado.

-Yami- exclamaron Tea y Yugi, pero ninguno más fuerte que Joey, quien lo hizo de manera exagerada.

El rubio recorrió esos dos pasos de distancia en uno solo y se acercó al tricolor. Por dentro, su alma lloraba mares por la humillación.

Esto es por Serenity. Tea, Yami, perdónenme.

Se inclinó sobre la cama, dejando sin palabras a todos, menos a Seto, quien tomaba fotos con su celular disimuladamente.

En eso entro Duke en la habitación, dejando caer su café y poniéndose pálido.

-Creo que fuera sido más productivo no detener esa caída que casi tengo en las escaleras- farfullo, saliendo de nuevo por otro café y tratando de borrar esas imágenes de su mente.

Yugi y Tristan, de repente se antojaron de café también.


La luz de la habitación lastimaba sus ojos ¿Cuánto tiempo había estado dormido? Le dolía el costado un poco y se sentía atontado, tal vez estaba algo sedado. No podía saberlo con seguridad. Miro el techo, buscando fuerzas para poder girar sus ojos y mirar a su alrededor.

Escucho la voz de Tea y Yugi, sintiéndose contento de que ellos dos estuvieran allí para él, para verlo despertar. Sin embargo, la voz de Joey se escuchó por encima de las demás, escucho pasos y luego sintió unos labios posarse sobre los suyos.

Sus ojos se abrieron de golpe, pero la cercanía de aquel rostro no le permitía distinguir sus facciones, aunque no fue necesario cuando vio un mechón de cabello rubio miel.

Ay, no gimió todo su ser ¿Por qué, Dios? ¡¿Por qué?!

No pudo con la conmoción, y se hundió de nuevo en la oscuridad de la inconsciencia.

Maldito Seto, esto debió ser idea suya.

No supo más nada después de allí.