Advertencia: pequeño Lemmon

Cap.12

Luego del día en que Edward se confesó a mí y viceversa, pasábamos casi todos los días juntos. Siempre me decía cuanto me amaba y me lo demostraba, aunque nunca pasamos a un nivel muy…pasional. Si antes me trataban con cariño, los Cullen ahora me trataban como parte de la familia, eran tan buenos, la familia que siempre desee.

Estábamos en mi habitación, Edward tarareaba alguna composición que escribió; él había vuelto a tocar el piano, una vez le pregunte porque antes había dejado de hacerlo

FLASH BACK

Miraba como pasaba sus manos por las teclas, parecía como si las acariciase. Cerré los ojos deleitándome con el sonido del piano, los abrí cuando deje de escucharlo. Él me observaba, sentí como me sonrojaba.

-Que sucede?

-Eres hermosa…-dijo mirándome, sentí como mi cara ardí, se levanto y se acerco hasta donde estaba recostada y se sentó a mi lado

-Tocas hermoso…-dije, pero recordé algo que Alice me contó una vez mientras hablábamos- Puedo preguntarte algo?- asintió- porque habías dejado de tocar?

-…-no respondió enseguida- bueno…no tenía ninguna razón para hacerlo…

-Que cambio?- dije confusa, él me sonrió y acarició me mejilla

-Por fin encontré algo que me inspira a hacerlo…- sonreí y lo abracé; Edward lo era todo para mí, y haría lo que pudiese para hacerlo feliz

FIN DEL FLASH BACK

-Edward…-me miro- …te amo- me miro y sonrió levemente, se acerco y me beso con suavidad

-Y yo a ti Liz- nos separamos y suspiré

-Edward!- se escucho un grito desde afuera, nos asomamos al balcón, allí se encontraban Rose y Emmett- ven!- dijo Emmett y salieron disparados

-Tú también Liz!- se escuchó a lo lejos, nos miramos. Salté de la ventana y Edward e siguió, corrimos hasta llegar a la casa de los Cullen

-Que sucede?- dije al entrar, Edward se acerco a mí y me abrazo por detrás. Allí estaban todos, sonreían; que estaba pasando?

-Liz- hablo Carlisle acercándose- sabes que siempre fuiste mi familia, aun cuando yo no tenía la que hoy conformo- sonreía- ahora que Edward y tú están juntos queremos acerté un obsequio

-Qué?- dije sorprendida, me gire para poder ver a Edward, este solo sonreía mirando a los demás. Alice apareció con una cajita forrada en terciopelo azul. Carlisle tomo la tomó y la abrió, dentro de ella había una hermosa cadena de plata con el escudo de los Cullen. Se acerco más, me corrió el pelo y me la abrochó

-Eres una Cullen, y como tal debes tener el escudo familiar- sonrió y se alejo, estaba completamente sorprendida no sabía que decir

-Es… increíble- dije agarrando el collar en mi cuello y observándolo con ternura- …gracias- los miré a todos agradecida, sentí que unas lagrimas rodaban por mis mejillas, Edward me apretó más a él- significa mucho para mí- sonreí entre lagrimas

Habían pasado dos meses desde aquello, estábamos hablando con Rose en su cuarto cuando entro Alice

-Rose- ella la miro- hoy saldremos todos menos Edward!- parecía muy feliz, se giro hacía mí- y tú tendrás una maravillosa noche

-Eh?

-Ahora te maquillaré y Rose te peinará

-Alice de que hablas!?

-Sorpresa!- luego de eso Alice me comenzó a maquillar y Rose peino mi pelo- te verás encantadoramente sexy, Edward se volverá loco, Listo!

Me mire en el espejo, Rose había soltado mi pelo y marco mis ondas, dándole un aspecto salvaje; Alice me maquillo los ojos resaltándolos

-Te ves hermosa

-gracias Rose

-Bien ahora a cambiarte!- apareció con un vestido color azul marino, este se ajustaba a mi cuerpo, tenía un escote en V moderado, y era corto hasta un poco arriba de las rodilla, y unas sandalias finas con taco. Saco una bolsa del armario, cuando ví lo que tenia adentro me sonroje furiosamente, era un conjunto de lencería negro muy revelador- Vamos ve a cambiarte- me entrego todo, me cambie y salí- hermosa! Bien, nosotros nos iremos por unos días pásala lindo!

-Como?

-No volveremos hasta dentro de tres días, la familia se va de caza- dijo Rose

-Oh…

- Adiós!- desaparecieron. Después de unos minutos escuche un ruido abajo en la cocina, baje despacio, la estampa con la que me encontré me dejo con la boca abierta.

Edward estaba parado mirándome junto a una mesa con velas. Traía puesta una camisa gris clara algo abierta, y unos pantalones negros.

-Sexy- pensé

-Te ves hermosa- dijo cuando llegué a su lado

-Que es todo esto?- dije aun en shock

-Una sorpresa-sonrió- espero que te agradé

Luego de eso me senté, y Edward trajo comida, más bien yo comí. Estuvimos hablando, o yo comía y él me miraba. Terminé de comer y me guió hasta el sillón donde decidimos ver una película; estaba recostada en su hombro mientras él me acariciaba la cintura por sobre la tela del vestido

-Liz…-llamó bajito, lo mire pero antes de que pudiera decir algo su boca calló sobre la mía. Me beso suave y sin prisas, era un beso que demostraba amor, cariño, ternura e infinitas cosas que no se podrían describir y solo se podrían demostrar, nos separamos

-Edward…- me miro- te amo- Volvió a besarme, y creo que si alguien me preguntara alguna vez como me gustaría morir, hubiera contestado que besando a Edward seria la muerte más hermosa de todas

Me sentó en sus piernas y comencé a jugar con su cabello desordenándolo aun más, se levanto llevándome con él y para no caerme pase mis piernas enrollándolas en su cintura, en un abrir y cerrar de ojos nos encontrábamos en su habitación.

-Liz- lo miré- si quieres parar…

-No- dije firme- te deseo Edward, solo dios sabe cuanto

-Y yo a ti Liz, yo a ti- susurró bajito mientras tomaba mi cara en sus manos y me besaba con ganas

Sentí como bajaba el cierre de mi vestido, sus manos rozaban mi piel, era una tortura; de un momento a otro me encontraba en ropa interior parada delante de él mientras me recorría con la mirada

-Eres tan hermosa…- sus manos recorrían cada centímetro, cada curva y cada pedazo de piel a la vista, beso mi cuello y gemí

-Edward…por favor…

-Tranquila…-sonrió con cariño y volvió a besarme, con suavidad me recostó sobre la cama y se subió sobre mí- no sabes cuánto te deseo…- sus ojos aunque negros por el deseo, mostraban una pequeña aureola dorada a su alrededor, sus ojos de un color tan opuesto a los míos pero tan hermosos. Cerré los ojos cuando sentí sus manos en mi estomago, estas subieron entre caricias hasta mis senos y sus dedos se colaron por debajo de mi corpiño, suspiré con fuerza.

Desprendió mi sujetador, que tenía el cierre por delante entre medio de mis pechos y apenas lo hizo intente cubrirme pero no me dejo

-No tengas vergüenza. Eres preciosa…- lo mire, tenía demasiada ropa para mi gusto, en un microsegundo su camisa se encontraba rota en una esquina del cuarto, sonrió con ganas. Me tome mi tiempo para acarícialo, memorizar cada musculo y besar cada porción de su hermoso pecho. Escuche como aspiraba aire con fuerza, gemí sobresaltada cuando su boca se poso sobre uno de mis pezones y su mano amasaba con cuidado el otro. Dios! Su lengua jugaba, lamia y mordía mi pecho, mientras yo aspiraba y soltaba con fuerza el aire, disfrutando

-Ah…-gemí y lo miré, tenía los ojos puestos en mí y una sonrisa perversa en su cara, fruncí el seño confusa, unos segundos más tardes ambos nos encontrábamos sin ninguna ropa, me sonroje

-Me encanta cuando te sonrojas- dijo besándome, lo abracé sintiendo como nuestras pieles, cálidas para nosotros, pero frías para los demás se unían y nuestros cuerpos no tenían espacio entre sí. Su mano abrió con suavidad mis piernas acariciándolas en el proceso, estaba ansiosa por lo que vendría, gemí con fuerza cuando uno de sus dedos se deslizo dentro de mí

-Estas tan húmeda…

-Edward, por favor- rogué, el deseo me nublaba, lo único que quería era sentirlo en mi interior

Sonrió y acarició mi mejilla, se posiciono entre mis piernas y me miro a los ojos como pidiendo permiso, lo bese y entró. Era increíble, sentirlo dentro de mí, tan duro, tan cálido, tan perfecto; comenzó a moversé lentamente, sus manos estaban a un costado de mí para evitar que cargara con su peso. Unos segundos más tarde nos encontrábamos gimiendo con fuerza, Edward me embestía con fuerza y rapidez, lo sentí en lo más profundo de mí, el placer puro y pleno, gruñíamos y gemíamos como animales, en este momento todo rastro de cordura habia sido alejada y remplazada con puro placer. Estaba en mi propio cielo, uno en dónde solo existíamos nosotros; sentí como comenzaba a formarse en mí algo, como me acercaba al éxtasis… y todo exploto. Me vine y Edward me siguió en el proceso, fue tan hermoso, tan perfecto, me sentí completa y plena, caímos en la cama, uno al lado del otro. Respire un poco, si bien era mitad vampiro necesitaba aire.

Sentí como Edward me tomaba y me abrazaba contra su pecho

-Te amo Elizabeth, no te imaginas cuanto- murmuro mientras cerraba los ojos y olía mi cabello

-Te amo Edward, y siempre lo haré- sonrió y me beso, comenzó de nuevo, pero esta vez bajo por mi cuello y se quedo allí, lamiendo y mordiendo suavemente, reí

-Que sucede?- escuche que dijo mientras seguía en lo suyo

-Me haces cosquillas- dije mientras sentí como se acercaba mas a una de las venas más sobresaliente de mi cuello, dude por un segundo si pararlo, pero era Edward, y sabía que no haría nada, además no me pasaría nada si me mordía y ciertamente si pensaba en eso me parecía existente. Lamio y gemí, sentí como sonrió

-Me encanta el sonido de tu corazón…es tranquilo- dijo mientras apoyaba la cabeza en mi pecho, le acaricie el pelo y levanto la cabeza besándome el cuello, gemí- En que piensas?- dijo mirándome curioso

-…- no le diría que me excitaba el pensar que me mordiera- fue…fue lo mejor que he vivido en mi existencia- sonrió

-También para mí- me beso

-Pero no creas que esto acaba aquí- dije sonriendo y subiéndome encima de él

-No?

-No no, señor Cullen- río- esto apenas comienza…

Luego de esa noche, los días y las demás noches en donde la familia no estaba no salimos de la cama prácticamente fue una de las mejores de mi larga existencia.