Chapter 12: Fatum Serpentis
Perdón por la tardanza. Por ponerme a escribir el fallido one shot del bicho, que al final no fue, me atrasé con el capítulo. Por ende, es más corto que de costumbre -_-
-¿Y bien, Melissia? ¿De qué querías que habláramos?
-De…de..., bueno, de lo que hice allá abajo. Parecía peligroso.
-Oh, lo era, dijo despreocupadamente, mientras le daba un sorbo al té.-pero no te preocupes, añadió, viendo mi cara de miedo,-todos los ataques de los santos son peligrosos a su manera. Es cuestión de aprender a dominarlos.
-Shaina dice que es una mezcla entre el ataque de Escorpio y el de Ofiuco.
-Así es. Por alguna razón que aún no logro comprender, la armadura está muy ligada a Ofiuco. Es posible que sea porque sus constelaciones se atraviesan una a la otra. El cloth habrá tratado de guiarte a exteriorizar de una manera tu cosmos, de una forma eléctrica, pero el entrenamiento que recibiste de Milo, también ha pesado. Ese muchacho se ha salido con la suya, sonrió.
-Shion... ¿entonces podría decirse que es un nuevo ataque?, pregunté. Mi cabeza se estaba haciendo bolas.
-Así es, en cierta forma.
-¿Entonces debo buscarle un nombre?, gemí.
-Ven conmigo, resolvió Shion, mientras apuraba lo que quedaba del té y caminaba hacia la salida del templo. Me apresuré a seguirlo.
-¿Qué vamos a hacer?
-Ya lo verás, dijo, mientras me dirigía una enigmática mirada.
Subimos hasta el último templo, y caminamos a través de la estancia hasta el cortinaje que había detrás del trono. Él lo apartó y me hizo un gesto con la mano para que lo siguiera.
Tras las cortinas había un pequeño habitáculo con un pasillo a cada lado. Shion caminó hacia la izquierda y abrió una puerta. Entré despacio y me descubrí en la biblioteca. Detrás de una de las estancias descubrí a Camus con la nariz metida en un libro. Apenas se inmutó cuando pasamos por su lado.
-Maestro, ¿qué?...
Me hizo un gesto de silencio con los dedos y me indicó que me acercara a él.
Me acerqué con una pregunta en los labios que murió cuando vi lo que quería enseñarme. Cajas de Pandora.
-¿O sea que...?, pregunté, perpleja.
-Ya es hora de que conozcas la que será tu Cloth, dijo una voz entre las sombras.
-¡Maestro! ¿Usted...usted lo hizo a propósito?
-No, pero lo pensé. Ya sería hora de que te familiarices con ella, dijo con una sonrisa algo torcida.
- Mira aquí, Melissia, me dijo Shion. Sostenía una caja con la mano y la dejó frente a mí.
El objeto tenía hermosos grabados en el bronce que la constituía y estaba decorada por una serpiente enrollada sobre sí misma. Empecé a sentir una pulsión misteriosa proveniente de la caja y alargué la mano sin pensarlo. La caja soltó un suave resplandor y se abrió despacio dejando ver su contenido. La serpiente brilló con reflejos rojizos.
-¿Sabes de qué están compuestas las Cloths?, me preguntó Shion.
-Eh...de Orichalcum, Gamanium,* Stardust Sand y, en este caso, bronce, ¿no?
-Así es, sonrió.- ¿Por qué extendiste la mano?, me preguntó.
-No…no lo sé, reconocí.
-Sentiste la pulsión, ¿cierto?
-Algo así.
-Todos hemos sentido eso. Es símbolo de nuestra unión con las Cloths. Yo todavía puedo sentirla, aunque la armadura de Aries ya no me pertenezca. Lo mismo experimentó Kanon al ver la cloth de Géminis por primera vez
-Está algo dañada, dictaminó el maestro, que se había agachado detrás de mí, posando las manos en mis hombros y examinaba la armadura con mirada crítica.
-Es el paso del tiempo, el polvo ha hecho de las suyas. Nada que no se pueda arreglar. Le diré a Mu que se encargue de eso.
-¿Por qué me la enseñaron? ¿No se supone que no debería verla hasta ganarla?, pregunté.
-Sí...eh...estuvimos revisando los registros...parece que está armadura escoge por sí misma quién debe portarla. Tú podrías entrenar para obtenerla, pero ella es la que decide si eres lo suficientemente digna para ser su portadora.
-¿Se refiere a que ella me probará?
-Así parece ser.
-¿Y cómo lo hará?
-Bueno..., titubeó Shion.
-El ataque que desarrollaste, es una variante del Blue Lightning Fang*, el ataque correspondiente a Serpens. Al parecer, la armadura te pica, en otras palabras, te lanza el ataque a tí. Sí lo resistes, significa que eres digna de portar el Cloth, me explicó el maestro.
-Escuché que la cloth de Escorpio hace algo similar, dije, levantando la cabeza.
Empezó a reírse a carcajadas.
-¿Qué?, dijo, incrédulo... ¿QUÉ?, repitió, muerto de risa.
-¡Milo, cállate!, se oyó a Camus. Éste se tapó la boca para ahogar las carcajadas.
-Melissia... ¿cuántos rumores corren por el pueblo?, me preguntó Shion.
-Supongo que...demasiados.
-Ya lo creo. Demasiados, me confirmó Shion.-Serpens es uno de esos cloths especiales, que se salen de la media por sus propiedades. Por lo mismo, no cualquiera puede portarlas. Las otras son el Cloth del Fénix, que permite a su portador (siempre y cuando la lleve sobre su cuerpo) renacer más poderoso cada vez que se lo mate, y no necesita de reparación alguna. La otra es el cloth de Coma Berenice, que se dice, es la clave para sellar a Typhon, y no pertenece a ningún rango. La cloth de Serpens se caracteriza por poseer una voluntad superior a la de las demás. Deberás tener un cuidado especial con lo que haces y con los motivos que te mueven.
-Vale...no quiero que me pase como a Death Mask...por cierto, ¿quién es Typhon?, interrogué.
-¿Has escuchado de criaturas como el can Cerbero, la quimera o Ladón?
-Sí, asentí con la cabeza.
-Ellos son hijos de Typhon y Equidna. Hace mucho tiempo, este, digámoslo así, "dios" trató de quitarle a Zeus la supremacía sobre los dioses. A esta guerra se le llama Tifonomaquia. La leyenda dice que él y sus hijos fueron sellados en el monte Etna, en Sicilia y que el cloth de Coma es la clave para volver a sellarlo, en caso de que despierte. Pero claro, es sólo una leyenda, nunca se ha sabido nada de tal cloth, el maestro se encogió de hombros.
-Figura en los registros, Milo, interrumpió Shion.-Así que debe de existir de verdad.
Éste se volvió a encoger de hombros.
-Todas las leyendas tienen su base real, dijo solamente.
Yo volví a observar la cloth. Había algo en ella que me atraía poderosamente. El brillo broncíneo que emitía me intrigaba, pues no había ventana alguna que dejara entrar la luz y produjera los reflejos. Casi sentí que me llamaba. Alargué la mano y sentí como mi cosmos se elevaba suavemente y hacía resonar el cloth.
Creí oír que me llamaban pero escuchaba la voz muy lejana y como radio mal sintonizada. Toda mi atención estaba puesta en el cloth frente a mí.
-¡MEL!, reconocí la voz de Camus.
Aparté los ojos del cloth sobresaltada.
-¿Qué? ¿Qué?, dije mirando a todos lados.
-¿Qué opinas Shion?
-La cloth la atrae, eso es obvio. Y parece que otra vez las estrellas me guiaron correctamente.
-¿Guiarte correctamente?, preguntó Camus.
-Hace veinte años, cuando ustedes los más jóvenes nacieron, las estrellas más brillantes de vuestras constelaciones, (Sadalmelik, Hammal, Aldebarán, Regulus, Spica, y Antares) me anunciaron vuestro nacimiento. Igual pasó con los demás. Hace unos meses, la estrella más brillante de Serpens parecía querer indicarme que algo relacionado con ella iba a pasar. Cuando escuché el relato de la señorita Athena acerca de aquella niña, algo me dijo que tú eras de la que me habían advertido las estrellas. Por eso decidí darte el cloth de Serpens.
La revelación de Shion me sorprendió. No tenía idea de que eso había pasado. Cuando volví el rostro hacia el cloth, la caja ya no estaba a la vista.
-Bueno, jovencita, mejor aprovechas tu día que mañana debes de volver a tu entrenamiento, y será más duro, ¿eh?, me recomendó el maestro.
-¡Claro!, dije. Me despedí de los tres y salí con paso presto de la biblioteca.
El Destino...qué cosa misteriosa. Recordé que tanto el maestro como la señorita Athena habían mencionado que quizás había ido a parar al Santuario por cosas del Destino. ¿Y sí había sido así? Igual, yo siempre había sentido una atracción especial por el lugar.
Empecé a bajar las escaleras despacio. Cuando pasé por Piscis, vi a Afrodita dormido sobre el sillón con el cabello rubio sobre la cara y la cabeza ladeada.
Bajé los templos restantes hasta llegar a Virgo. Encontré al guardián sentado sobre su flor de loto, en la misma posición.
-¿Shaka?, pregunté.- ¿Puedo hacerte una pregunta?
Arqueó las cejas, para demostrar que me estaba escuchando. Me senté a los pies del pedestal.
-¿Qué es el Destino?
-¿Tú qué crees que es?, contrapreguntó.
-Pues...no sé. ¿Algo que hace que las cosas pasen?
-¿Y por qué pasan las cosas?
-¿Porque deben?, aventuré.
- ¿Hasta las cosas que no debieron pasar?
-Pues...-ya me arrepentía de haberle preguntado a Shaka,-¿todo pasa por una razón?
-¿Sabes qué es el karma?
-¿Tienes lo que mereces?
Abrió los ojos despacio.
-¿Qué era el Destino para los antiguos helenos?
-Algo que no se puede cambiar y al que hay que sujetarse sin oponer resistencia. Las Parcas ya tenían decretado el destino de cada quién cuando nacía y todo lo que le pasara, bueno o malo no podía evitarse.
-Ahí tienes tu respuesta. El Destino es algo misterioso e inescrutable, que el ser humano siempre ha tratado de explicar y de eludir sin grandes resultados. Talvez nunca lo sepamos realmente.
-¿Entonces es una ilusión eso de ser dueño del propio destino?
-Es cierto que nuestras acciones presentes determinan las futuras, pero hay cosas que parecen pasar sin razón, de todas maneras. ¿Por qué Shion puede leer el futuro en las estrellas? ¿Por qué tú sentías esa atracción tan fuerte por este lugar? ¿Puedes explicarlo?
-Eh...creo que no.
Sonrió enigmáticamente.
-Es uno de los grandes misterios de la vida, Mel. Quizás nunca sepamos exactamente qué es. Es como tratar de explicar el instinto sexual. No podemos. ¿Por qué te rompes la cabecita con esas cosas?
-Eeeeh...sólo quería saber.
-¿Segura?, algo en su voz me dijo que me había pescado in fraganti.
-Shion comentó que las estrellas le anunciaron de mi llegada aquí, me rendí.
Soltó una sonora carcajada
-Ay, Mel. No te rompas la cabecita, me aconsejó.
-¿Afrodita no está durmiendo?
-Creo que no. Anda malhumorado y con ojeras, y se duerme de día. A lo mejor está estresado con algo. Él es así.
-Ojalá que se le pase.
-Fue interesante lo que hiciste hoy. Toda una sorpresa. Probablemente termines pronto el entrenamiento.
-Me dijeron que sería más duro esta vez.
-Claro que sí, lo necesitas. Debes aprender a controlar tu ataque y quizás desarrolles algún otro más. Pero sí es cierto que estás resultando ser un prodigio.
-Shaka, ¿tú percibiste mentira en la voz de Perséfone cuando le aseguró a Hades que no iba a intentar nada?
-Ya muchos me lo han preguntado. Yo no percibí nada pero eso no quiere decir que la diosa no mintiera. Tratar de percibir sí un dios miente no es fácil para un mortal. En cambio, a ellos sí les es fácil saber si nosotros mentimos. Ironías de la vida.
Le agradecí al santo de Virgo su charla y seguí adelante. Sabía que no podía salir del Santuario...y tenía ganas de ir a Cabo Sunión...maldición.
Levanté la vista hacia el cielo...el sol brillaba sin impedimento alguno...grandioso.
-Estás muy reflexiva hoy, me saludó una voz.
-¿Qué opinas tú del destino?
-Que apesta, me respondió simplemente el santo Géminis.
Me reí.
-Para tí todo apesta, Saga.
-¿Puedes culparme? Mi vida ha sido un asco.
-Seguro que no todo ha sido malo.
-No me digas, dijo con tono mordaz.
-Bueno, algunos nacen bajo una estrella funesta y otros bajo una estrella afortunada.
-Eso aplica con más razón a nosotros los geminianos. Lo sabrás cuando estudies los mitos de cada constelación, que seguro ya lo pronto lo harás.
-Espero hacerlo. El maestro me da largas y Camus se hace el tonto, me quejé.
-No te preocupes. Conociendo a Milo, te pasará los textos originales en griego clásico y latín y por eso estará dando largas. Seguro quiere que domines un poco más el idioma.
-Ya leo un poco de Hesíodo...
-Ten paciencia linda, me aconsejó.
-¿Cómo tú con Kanon? ¿Cómo le estará yendo?
-No sé, pero espero que escarmiente y deje de lloriquear.
-Tú fuiste el que lo encerró, le recordé.
-Él se lo buscó, murmuró, mientras se pasaba la mano por el cabello.
-¿Era su destino?, aventuré
-Quizás. ¿Quién sabe?
-Bueh, desde luego que yo no.
Soltó una ligera risa.
-¿Qué vas a hacer en tu día libre?
-No sé...ya me estoy aburriendo. No sé cómo pude pasarme el día haciendo nada alguna vez.
-Es lo que pasa cuando te acostumbras a estar ocupado. Cosa que Kanon no sabe ni que es.
-Venga, que Kanon no es un vago.
-Ocupa su tiempo sólo en gamberradas, ¿no te dice eso algo?
-Por lo menos hace algo.
Suspiró.
-Bueno...peor es nada.
-No he vuelto a ver a Seiya
-Está enfurruñado porque Athena no lo dejó ver a Hades. Pero sabiendo que lo que quería era gritarle las verdades...mejor no. Aunque el dios esté arrepentido, no es bueno provocar un conflicto.
-¿Dónde se está quedando?
-Con Marin. Y temo que eso le pesa al gato, porque la está acaparando.
-Pobre Aiolia. Por cierto, al único que no he conocido es al discípulo de Dohko, a Shiryu, ¿no viene nunca?
-No suele venir tanto como los demás, pero ahora que Shunrei está aquí de doncella, seguro que vendrá más a menudo. Es un muchacho prudente, a diferencia de Seiya, que es un imprudente, burro, bocón.
-Ay no exageres.
-Exagero, dijo tranquilamente.
-Tampoco logré ver a Ikki.
Arqueó una ceja.
-No me extraña. El muchacho es tan antisocial como su hermano busca la compañía de los demás.
-Shion mencionó el cloth del Fénix.
-Te enseñó tu armadura, ¿verdad? Ay, ¿quién será más cabezota? ¿Él o Milo?
-Yo pienso que fue genial.
-Yo no. No estabas lista. Ahora no dejarás de pensar en eso. Bueno, ¿ya qué?, se encogió de hombros.
-Podrías empezar a ver el vaso medio lleno.
-Lo veo medio vacío, se empecinó
-Bueno, cada quién con su visión de la vida, dije, mientras lo abrazaba.
-Creo que es lo bueno de vivir aquí. Ni uno sólo piensa igual al otro, murmuró él.-Pregúntale a Death lo que piensa del destino y verás lo que te contesta.
-Creo que prefiero ahorrarme esa opinión, aseguré
-No es tan terrible.
-¿Ah sí?, yo que tú no me confiaba para nada, dije mientras empezaba a bajar las escaleras. A medio camino me volví y vi que Shaka había salido y se quedaba en la entrada junto a Saga. Un escalofrío me recorrió entera. No por nada se decía que ese par eran los más fuertes entre los doce. Aunque fueran sólo rumores.
Sí mi destino era ser la santa de Serpens, entonces así sería. Después de todo, era algo ineludible, ¿o no?
Todo el asunto de Tifón y el cloth de Coma lo saqué de la Gigantomachia, que estuve leyendo estos días. Se supone que Mei era el único que podía sellar a Tifón, porque ese era el destino del que portara el cloth de Coma Berenice, el que era negro como el cosmos y no era ni oro ni plata ni bronce.
Con el cloth de Fénix: No sé cuántas veces he oído decir que Ikki es inmortal. Ikki no es inmortal, sí se lo mata sin su cloth hasta ahí llegó. La cloth es la que posee esa capacidad de renacimiento. La prueba más clara la tenemos cuando Saga mata a Ikki en la saga Santuario y no aparece hasta bien entrada la saga de Poseidón.
Las estrellas están agrupadas según el orden en que nació cada uno: primero Acuario, luego Aries, después Tauro, Leo, Virgo y Escorpio. Milo es el más pequeño entre sus compañeros.
La estrella más brillante de Serpens se llama Unukalhai (o Unuk)
El asunto de los componentes de las cloths: El único componente que menciona Kurumada además del correspondiente metal, es el Stardust Sand. En el manga clásico no se dice nada acerca de otros componentes.
Ahora, el Hipérmito, una enciclopedia escrita por la editorial para llenar huecos en la historia de Kurumada, se mencionan el Orichalcum y el Gamanium como otros componentes de éstas. Sin embargo, eso no se menciona en el manga clásico. (Que yo recuerde)
¡Gracias por leer! ¡Se les agradece el review! Perdonen la tardanza ^^U
