"Concurso de hielo"
Jamás en mi vida había estado en un concurso de hielo pero, según los Fabray, era algo muy popular en invierno.
El trayecto desde el pequeño aeropuerto de New Bedford hasta el lugar donde se daba aquel concurso, fueron unos 35 minutos. En el camino la Sra. Fabray nos iba contando todos los antecedentes del evento, bueno, realmente me los contaba a mí, y Quinn asentía de vez en cuando con la cabeza para confirmar aquellas historias.
El concurso de hielo no era nada relacionado con juegos de invierno, trineos, patines, esquí, nada de eso. El concurso iba para algo más artístico, esculturas de hielo hechas por familias.
Aburrido y fastidioso, eso fue lo primero que pensé, pero obviamente, no lo dije.
Al llegar al gran galpón, en el estacionamiento de un centro comercial, se podía leer el letrero de: "Concurso de hielo para familias" Era bastante imponente y sin duda había mucha gente allí.
- Quizás puedas participar con nosotros, Rachel –Habla Judy.
- Oh, no, no creo –Me niego una vez que bajamos de la Jeep Wagoneer marrón de 1980 de la Sra. Fabray. Aun las maletas seguían allí.
- ¡Claro que sí! Mi marido no participa y las familias pueden entrar con cuatro miembros.
- Es que no tengo idea de qué va esto –Señalo la entrada, pero hacía referencia al concurso.
- Ya lo veras, si te gusta, te apuntas y te inscribo como Rachel Fabray –Me dice emocionada mientras apresura su paso- ¡Las veo dentro, buscare a tu padre y a tu hermano! –Aquello se lo grito a Quinn, obviamente.
La rubia a mi lado la veía un poco aturdida, Judy Fabray siempre aturdía un poco a Quinn con su comportamiento extrovertido y aquel acento sureño remarcado que te hacía sentir dentro de una película con Matthew McConaughey, pero no la aturdía porque ella odiara que fuera así, estaba acostumbrada, sino que ambas eran muy diferentes, como todo lo contrario a la otra y Quinn se tomaba algunos minutos para procesar toda la verborrea de su progenitora.
- No te preocupes, si no quieres participar, no lo harás, no te dejes envolver por mi madre, se que a veces es complicado rechazarla –Espeta Quinn cuidadosamente mientras me tocaba el hombro. Como si me tuviera que tranquilizar por las ocurrencias de la Sra. Fabray.
- No me molesta que me lo ofrezca, es halagador, pero no tengo idea de nada –Miro de reojo aquella gran entrada. Ambas quedamos paradas un poco lejos de la misma.
- Bueno… Ya lo veras, es divertido –Dice antes de enlazar su brazo con el mío para que camináramos juntas. Se sintió muy bien y no pude evitar sonreír con satisfacción.
Gente abrigada, luces y pinos naturales estaban alrededor de varios cuadros de hielo sobre mesas de madera. Eso había dentro de aquel galpón.
La Sra. Fabray agitaba su mano tan eufórica como cuando la vimos en el aeropuerto, pero esta vez no tenía un cartel sino algunas cosas colgando de la mano.
- Ella siempre hace eso –Murmura Quinn mientras caminábamos hasta su madre.
- ¿Qué hace?
- Saludar como si no la hubiésemos visto. –Me mira fugazmente y luego abraza a un joven rubio que estaba cerca de su madre y que, hasta ese momento, yo no había visto. Era su hermano.
- ¡Chicas, les tengo las credenciales! –Exclama Judy mientras Quinn abrazaba al chico.
De inmediato procede a colocarme una dejándome un poco sorprendida. Yo no quería participar en aquello, yo no había hecho figuras con hielo jamás en la vida, sin embargo, deje que me pusiera la credencial mientras buscaba a Quinn con la mirada, quizás ella me pudiera salvar, pero estaba muy entretenida riendo con el adolescente rubio.
Era una familia de rubios, el Sr. Fabray también lo era, un rubio menos ruidoso que Judy.
- ¡Russel, deja eso y ven a conocer a Rachel! –Exclama la Sra. Fabray al hombre alto que no dejaba de inspeccionar su cámara.
El Sr. Fabray se sobresalta un poco cuando lo llaman y entonces nota mi presencia.
- Mucho gusto, hija, nos alegra que estés aquí –Extiende la mano y me da un fuerte apretón.
Me estaba comenzando a sentir un poco cohibida ante el recibimiento.
- El gusto es mío, Sr. Fabray.
- ¿Qué tal te ha parecido New Bedford, ya Judy te mostro el puerto? –Intercambia la mirada entre su mujer y yo.
- No hemos podido ver mucho, Russel, se hacía tarde para el concurso. –Le informa ella y yo solo asiento con una amable sonrisa.
- Ya tendrás tiempo, a muchos no les gusta esta ciudad porque es pequeña, prefieren otras como Boston –Hablaba con un tono de burla que me causo gracia, sin embargo, no reí.
- Allí vive nuestra Quinnie ahora, no hables así. –Judy replicaba seria.
- Pero es que menosprecian las ciudades pequeñas, además tenemos un puerto muy hermoso –Me mira de nuevo.
- Espero conocerlo pronto, entonces –Digo y él sonríe aun mas, antes de prestarle atención, de nuevo, a su cámara.
- No le hagas caso, ha trabajado toda su vida en ese puerto y por eso quiere que todos lo conozcan –Susurra Judy muy cerca de mi oído.
- ¿De qué hablan? –Quinn nos mira curiosa. Sabía que su madre podía salir cualquier cosa.
- Hablamos de que Rachel tiene su credencial, mira –Le señala lo que yo llevaba colgado en el cuello y Quinn abre los ojos sorprendida.
Yo suspiro y la miro apenada buscando ayuda. Por un lado, no deseaba participar en aquello y por otro, me daba vergüenza decírselo a la Sra. Fabray.
- Mamá, Rachel aun no sabe mucho de esto, ella puede mirar –Le dice seria.
- ¡Pero seremos cuatro y estaríamos igualados a los McGregor!
- Mamá tiene un buen punto. –El chico habla por primera vez.
- Ahora hablamos de eso –Quinn señala a su madre con el dedo, pero esta la ignora moviendo la mano y yendo hasta su esposo.
- Rachel, te quiero presentar a mi hermano favorito –Dice Quinn con una sonrisa que abarcaba casi toda su cara.
El chico atlético, guapo, rubio y con gran boca se acerca sonriente.
- Soy el único hermano que tienes –Le dice a ella sin perder la sonrisa y luego me mira a mi- Mucho gusto, Rachel, nos alegra tu visita –Espeta con amabilidad antes de darme un fugaz abrazo que no me molesto en absoluto.
La familia de Quinn era muy acogedora, mucho más que ella en nuestro primer encuentro.
- También me alegra estar aquí –Le respondo al chico. Quinn solo nos miraba con ojos vivaces.
- Aunque mi madre ya te está obligando a hacer cosas sin preguntar antes -Señala mi credencial de participante.
- Eso lo vamos a arreglar –Espeta Quinn y se gira hasta donde estaban sus padres conversando. A los pocos segundos se vio como hablaba con su madre, probablemente haciéndole entender que yo no pintaba nada con las esculturas de hielo.
- ¿Conoces a Quinn desde que se mudo a Boston? –Me pregunta Sam una vez que estábamos a solas y mirábamos a lo lejos como Judy intentaba convencer a Quinn de que era una buena idea que yo participara.
Es como si yo no estuviese presente para opinar sobre aquello.
- No, la conozco hace un poco más de un mes.
- Ohh… -Se muestra levemente sorprendido- Eso es poco tiempo.
- ¿Poco tiempo para qué?
- Para que te trajera a casa. –Dice él y aquello sonó como si Quinn llevara a mucha gente a casa luego de un tiempo.
- Solo, solo… Me dijo que podía conocer la ciudad. –No sabía que responderle.
- A pocos les interesa New Bedford –Opina- Pero es bueno que estés aquí. –Me mira estirando su gran boca.
- ¿Para participar en el concurso? –Alzo las cejas tratando de comprender al chico.
- No, solo es bueno porque es diferente. –Dijo y yo frunzo el ceño mientras lo sigo mirando, aun no sabía de que hablaba- No me hagas caso –Ríe aun mas- Nos alegra que estés aquí. –Repite tranquilo antes de irse a merodear por allí. Sonaba sincero, pero no lo comprendí.
Yo me quedo en el mismo sitio un tanto sorprendida porque en algún momento, me perdí en la conversación con Sam Fabray.
- Llegamos a un acuerdo –Me dice Quinn llegando a mi lado- Estarás en el concurso de hielo –Me informa y abro los ojos en pánico- Pero no participaras.
- No entiendo… –Ya esta familia me estaba comenzando a desesperar, se los juro.
- Estas inscrita porque mi padre no puede estar en la mesa de hielo –Se refería a donde estaban los bloques- Su credencial es la tuya, pero no tienes que hacer nada, probablemente me pases las herramientas o te sientes a mirar
- Entonces no tiene sentido que tenga esto –Le enseño el carnet.
- Lo sé, pero mi madre tiene la esperanza de que solo con ser cuatro, aunque no hagas mucho, podamos ganar. – Dice y suelta aire con pesadez.
- ¿Y porque no participa tu padre?
- Él toma las fotos.
- ¡Yo puedo tomar las fotos!
- Eso le he dicho pero…-Una fuerte voz la interrumpe anunciando que el concurso debía comenzar- Es hora, vamos. –Me invita y yo la sigo luego de unos segundos maldiciendo en mi cabeza.
Todas las familias, con un máximo de cuatro miembros, se reunían alrededor de los grandes bloques de hielo. Yo en ese momento era parte de los Fabray aunque no tenía ni puta idea de que hacer.
- No te preocupes, Rachel, aquí la artista es mi hermana, nosotros no hacemos mucho –Sam me hablaba mientras ordenaba algunas herramientas al lado del hielo.
- Me alegra porque yo no seré de mucha ayuda.
- Claro que serás de ayuda, ya verás –Me dice Judy motivada.
- Deja a Rachel tranquila, mamá –Quinn la miraba con cierta suplica.
- No le estoy haciendo nada. –Muestra sus manos en un gesto de ser inocente.
- Estoy bien –Miro a Quinn y ella me sonríe con pena.
- ¿Qué haremos? –Sam le pregunta a su madre.
- Esto, creo que se ve bien ¿Qué dices, Quinnie? –Le muestra un papel grande donde se podía ver un Santa Claus saliendo de la chimenea de una casa.
- Es divertido, aunque tiene muchos detalles en la bolsa –Quinn entrecierra los ojos.
- Mejor, el muñeco de jengibre del año pasado fue muy tonto –Opina Sam.
- ¿Qué dices tú, Rachel? –Me pregunta Judy, yo hasta el momento era una mera espectadora.
- No sé que opinar sobre esto…
- Colocamos ese papel sobre el hielo y vamos tallando, luego le vamos dando forma con esto –Me explica Quinn y señala las herramientas. Había un soplados de fuego, cinceles y lijas.
- ¿Dónde aprendieron a esculpir? –Pregunto a todos.
- En ningún lado, te dije que solo lo sabe hacer Quinn –Sam reía.
- Yo sé un poco y ellos me ayudan –Responde la rubia con modestia y algo me decía que era buena en eso.
"Buenas tardes, familias de New Bedford, es un placer estar con ustedes para otro concurso de hielo en navidad" se escuchaba una voz a través del micrófono. Ya todas las familias estaban listas.
- Ponte esto –Quinn me da unos guantes y ella misma comienza a deslizarlos por mis manos.
Yo la miro y dejo que haga aquello.
- Quinn, no creo que…
- Estarás bien -Dice suavemente mientras me mira a los ojos con aquel brillo que tanto me hipnotizaba. No me pude negar.
Escuchar y mirar a Quinn de cerca, directo a los ojos, a veces era más delicioso y embriagador que cualquier postre o afrodisiaco.
En mi rol de competidora, me pare al lado de los Fabray, con guantes y delantal, para comenzar a esculpir, por primera vez en mi vida, un muñeco de hielo.
Fui entendiendo poco a poco. Se trataba de marcar el dibujo, que estaba en el papel, sobre el hielo usando un martillo y un cincel. Primero lo hizo Quinn, luego Sam y luego Quinn de nuevo. La participación de la Sra. Fabray era casi tan poca como la mía, que me limite a darle a Quinn un cincel más fino en tres ocasiones.
De hecho, el trabajo de la Sra. Fabray era ser "Capitana del equipo", según ella. En su mayoría se dedico a informar como iba el resto de las familias mientras Quinn le reclamaba que la desconcentraba.
Yo mire el reloj, habían pasado 40 minutos y la competencia era de 3 horas. Ustedes dirán que era un tormento, yo también lo pensé así cuando vi el cronometro, pero ver a Quinn tan concentrada esculpiendo… Era digno para la eternidad, incluso cuando usaba esos grandes lentes que le evitaban algún pedazo de hielo en el rostro.
- Ya está tomando una buena forma –Opina Sam con la cabeza ladeada.
- Falta mucho –Murmura Quinn martillando.
- ¿Quieres ayuda? –Pregunto porque ya tenía unos 15 minutos sin cambiar de posición.
- ¿Quieres darle fuerte aquí? –Señala con el dedo una zona de la chimenea.
- ¿No lo dañare, cierto? –Pregunto aterrada por estropear el premio anhelado por Judy.
- No, solo dale fuerte aquí –Vuelve a señalar y se aleja.
Yo me coloco unos lentes; tomo el martillo y le doy un fuerte golpe al cincel, pero el mismo se resbala y hace que caiga un pedazo de hielo que no era el correspondiente.
- ¡Soy un asco! –Me lamento.
- Es cosa de práctica. –Quinn reía, no parecía molesta por mi torpeza en la escultura.
- Es mi primera vez.
- Me alegra no ser la única que tiene primeras veces… -Susurra quitándome de nuevo el martillo para dárselo a Sam, era su turno.
Ambas nos alejamos un poco mientras el chico golpeaba la chimenea que yo debí esculpir.
- No te aseguro que tenga más primeras veces –Le digo retomando la conversación.
Quinn me mira en silencio y yo le correspondo la mirada, pero ella no dice nada, segundos después vuelve a mirar a su hermano esculpir.
- Ya llevas mas primeras veces –Me dice sin dejar de mirar a Sam- La primera vez que estas en New Bedford, la primera vez que estas en un concurso de hielo y… -Deja las palabras en el aire en un gesto incomodo de su rostro, como lamentándose de lo que podía haber dicho.
Yo no sabía que significa aquel gesto, no en ese momento.
- ¿Y que mas? –Pregunto ante su mutismo.
- Los McGregor están haciendo un trineo –Judy espetaba a nuestro lado. ¿En qué momento se acerco?
- Déjalos, mamá. –Quinn alza la vista y yo repito el gesto.
Los McGregor eran dos chicos, un señor y una Sra. El chico que parecía mayor miraba a nuestra mesa con mucha intensidad, incluso en una ocasión saludo con la mano y Quinn le correspondió el saludo amable.
- Ese es Haden –Dice Judy- Espero que no se traiga otra escultura pre-fabricada.
- Mamá… Él no hizo eso –Quinn le explicaba con fastidio.
- ¿Por qué lo defiendes? –Judy se cruza de brazos.
- Porque es su novio –Sam canturrea aun en el hielo y mis músculos se tensaron un poco.
El tal Haden era un chico musculoso, de estatura mediana y rubio, de hecho parece que en la vida de Quinn había muchos rubios, pero este era menos guapo que Sam Fabray. También era el chico que Judy había mencionado diciendo que pretendía casarse con Quinn y ahora el hermano de la rubia, hacía referencia a él como su novio.
No sabía si era un juego o algo parecido, pero no me gustaba.
- No digan tonterías –Espeta Quinn, luego me mira- Haden es mi amigo –Me aclara sin necesidad, porque quizás mis ojos le exigían una explicación sin querer.
Decidí ignorar al tal Haden y sus miradas hacia Quinn, preferí ver como la rubia, con ayuda de su hermano, terminaba de esculpir aquel Santa que quedo digno de un primer lugar.
- ¡Hemos ganado, hemos ganado! –Judy celebraba el premio. Porque la figura en hielo de los Fabray, había resultado ganadora.
Dicho premio constada de un trofeo y una inmensa cesta con productos navideños que incluían cupones a tiendas hasta fin de año. Aunque para Judy todo se trataba de honor. Si me preguntan, yo le hubiese dado el premio solo a Quinn, pero era de todos, incluso a mi me felicitaron cuando no tenía nada que ver.
- ¿Te ha gustado? –Pregunta Quinn.
- No he hecho mucho, pero ha sido divertido, es una buena actividad familiar, supongo…
- Has sido buen apoyo moral. –Me dice tratado de reprimir su divertida risa.
- Gracias, eso me hace sentir menos inútil –Bromeo y Quinn sonríe con aquel hermoso sonrojo que nunca se apartaba de sus mejillas, pero no pude disfrutar mucho de eso, porque alguien nos interrumpió.
- No hay mejor regalo de navidad que este –Espeta el tal Haden extendiendo sus brazos a Quinn.
La rubia se sorprende un poco, pero decide ir hasta él y fundirse en un abrazo que yo presencie en primera fila con mucha curiosidad.
- ¿Cómo estas, Haden? –Le pregunta una vez que se separaron y no dejaban de reír
- Feliz de verte.
- ¿Qué tal tu abuela y su operación de cadera? Mamá me dijo que no dejaba de quejarse en la iglesia.
- Sabes cómo es, pero ahora está bien. ¿Y tú cuando llegaste? No te vi por el vecindario…
- Llegue hace unas horas, vine con una amiga –Me mira y yo seguía mirando al chico que ahora me sonreía- Ella es Rachel, una amiga de Boston –Quinn me presenta sin dejar de mostrar sus blancos dientes.
- Hola, Rachel ¿Qué tal todo? –Él me pregunta amable, pero sin estirar su mano o acercarse mucho, realmente lo agradecí.
- Hola… -Me limite a decir.
- Creo que tenemos mucho que conversar –El chico tomaba a Quinn por los hombros y la rubia asentía con la cabeza.
- Si, sería bueno que nos viéramos luego, tengo que mostrarle la ciudad a Rachel, quizás lo haga mañana.
- Tengo mucho que contarte y también me debes una plática sobre tu trabajo en Boston –Le dice él ignorándome por completo.
- Claro… Claro, lo haremos –Quinn balbucea un poco mientras me miraba de reojo.
- Sabes… Rachel –Haden voltea y me mira al tiempo que decidió posar su mano en la cintura de Quinn.– Quinn Fabray es la chica más hermosa de New Bedford y estoy segura que ahora lo es de Boston.
- Haden… -Susurra Quinn con vergüenza.
- Sabes que es cierto –La mira guiñándole un ojo que no me dio nada de gracia.
Quinn se deshace, con disimulo, del agarre y lo mira nerviosa.
- Esa es una de las cosas que más amo de ella, su modestia. –Me dice y yo estoy de acuerdo en esa modestia, pero no me apetecía darle al razón.
- Sera mejor que nos vayamos, nos deben estar esperando –Quinn me dice y pensé que estaba tratando de zafarse de los comentarios del chico.
- Si, será mejor que nos vamos –Le regalo una sonrisa a la rubia a mi lado.
Haden le dio otro abrazo que casi la alza del piso mientras yo la esperaba. Intercambio unas últimas palabras con el chico y se unió a mi casi en la salida del lugar.
- Veo que es tu gran admirador. –Le digo a Quinn cuando caminábamos hasta el resto de los Fabray.– Y es un poco intenso tu novio –Digo lo ultimo con sorna y burla, recordando lo que dijo Sam.
- Es mi amigo.
- Si, pero le gustas a tu amigo. –Sentencio en un tono que no resulto muy agradable- Lo siento… -Niego con la cabeza- Quiero decir que…
- Esta bien –Me interrumpe- Si le gusto, pero solo somos amigos –Me aclara.
- No debes aplicarme nada, comprendo. –Muevo las manos- Ni siquiera me debo meter.
- Yo te comprendo, aunque no lo creas.
- ¿Qué comprendes? –Frunzo el ceño.
Quinn humedece sus labios que se comenzaban a resecar con el frio, luego mira a su familia y vuelve a mirarme a mí, llevándose el cabello detrás de una oreja.
- Te comportaste con Haden como yo me comporte con tu amiga Lucy. –Me dice con una mirada tan intensa que aclaro todas mis dudas.
Yo le gustaba a Quinn Fabray, tanto como ella me gustaba a mí.
Sam Fabray es Chord Oversreet.
Haden es el mismo Haden de la pelicula que hizo Dianna, "Bare", el actor se llama "Chris Zylka"
