Hola, hola, aqui está el siguiente capítulo y como ayer tuve mucha inspiración terminé también el capítulo 13 así que en un rato más subo el otro. Saluditos a todas y porfis, dejen sus reviews!

Capítulo 12

Es el inventor quien termina el beso.

- Patricia, mi dulce y amada Paty – susurra y siente como la chica desea abrazarlo, pero él lo evita. Tiene que alejarla de él pero no sabe cómo. – ¿Dónde está Candy?

- ¡¿Qué?! – exclama sorprendida – ¿Candy?

- Sí, Candy es quien me cuida

La chica se desconcierta mucho con la pregunta pero le responde que se encuentra durmiendo en su recámara. Stear le pide que vaya por ella, Paty se resiste y le pregunta si requiere algo. Se acerca a él para acomodarle la almohada tras de él pero el inventor se lo impide.

- Deja Paty, ve por Candy

- Stear…

- Aléjate Paty, ve por Candy

- ¡no! – exclama la chica levantándose frene a él.

Él la mira y admira al mismo tiempo. Su Paty está ahí frente a él, imponiéndose como siempre supo que podría, pero que nunca vio hacerlo. «Patricia, mi dulce Paty, eres toda una mujer, estás hermosa… tan fuerte, tan mujer… pero no debes estar a mi lado.»

- Patricia. No quiero que estés a mi lado. ¡Vete! Mañana mismo me iré de esta casa y no volverás a verme nunca más.

Ella da media vuelta y camina hacia la puerta. Por un momento Stear piensa en gritarle para detenerla, pero se contiene. Camina decidida hacia la puerta y antes de abrirla se detiene, voltea y mira al hombre con determinación.

- Lo siento Alister, pero no me iré hasta que me escuches. No hasta que te haya dicho todo lo que he guardado por tanto tiempo.

Stear admira la fuerza que emana su dulce Paty y guarda silencio sabiendo que escuchará palabras de reproche y luego… la perderá.

- Te fuiste a la guerra sin despedirte. – comienza la chica con fuerza y determinación. Camina de un lado a otro frente a la cama del inventor – ¡no! lo siento, te fuiste a la guerra sin despedirte de mí, pero de Candy si lo hiciste. ¿sabes cómo me sentí cuando me di cuenta que no habías tenido la decencia de decirme adiós?

- No tuve la fuerza suficiente – susurra el chico sabiendo que Paty no le escucha y sin querer justificarse, pues se merece todos los reproches que su chica le haga.

Pero ella si lo escucha y en su interior se alegra. Dentro de ella quería pensar que si Stear no se había despedido de ella era por falta de fuerza, porque sabía que si se despedía ella lograría evitar que se enlistara.

- Así lo quise entender, así que recé. Recé todos los días pidiendo a Dios que te cuidara. No hubo una sola noche que durmiera tranquila, me asaltaban terribles pesadillas pensando que podrías morir… – la entereza de la chica se quiebra al recordar todo lo que sufrió pensando en lo que su inventor estaba viviendo y lo que podría pasarle – y cuando nos dieron la noticia de que habías muerto…

- ¡Calla, Paty! Por favor… – le suplica Stear – no digas nada, sé que no merezco estar a tu lado, no debo estar a tu lado así que déjame…

- ¡No Alister! – le dice recobrando su fortaleza – me escucharás. Sufrí mucho al pensarte muerto. Sufrí a diario, no hubo un solo día que no pensara en ti, que no se incrementará el amor que siento por ti. Sufrí hasta el día de hoy.

Paty se sienta frente al chico y le toma las manos acercándolas a sus labios para besarlas con devoción. Sus ojos se llenan de lágrimas y busca la mirada del inventor, cuando la encuentra prosigue.

- Sufrí al perderte, he llorado tu ausencia día tras día y ahora que te tengo aquí, frente a mí, no pienso dejarte ir nunca más. No pienso perderte nuevamente.

- Paty…

- No Stear. Me moriría. No podría soportarlo.

- Claro que puedes. Eres una chica fuerte. Te has convertido en una hermosa y fuerte mujer. Sé que serás feliz. Me he enterado de todo lo que has hecho desde…

- ¡No! – le dice levantándose. Retoma su caminar de un lado a otro – soy fuerte porque es la única manera de sentirte cerca, hago lo que hago para sentirte cerca, hago lo mismo que haría si estuviera a tu lado. Vivo como si estuvieras a mi lado, como si no hubieras muerto… ¡y no lo estás! ¡te amo Alister! ¿Qué no lo entiendes? No podría soportar perderte otra vez.

- Patricia… lo lamento, te abandoné

- No tienes nada que lamentar – le dice con dulzura acercándose nuevamente– siempre entendí tus razones para ir a la guerra y si hubiera podido impedírtelo hubiera sido solo por el temor de perderte. Pero ahora estamos juntos

- ¡No! – exclama soltando las manos de la joven y rehuyendo su mirada – no estamos juntos, tú has hecho tu vida y yo la mía. Nuestros caminos se han separado.

Durante unos momentos permanecen en silencio y Paty se levanta de la cama.

- Ahora sé que estas bien, así que mañana mismo me iré.

- Estas aquí porque me quieres…

- Estoy aquí porque sabía que por mi culpa habías caído, ahora que estas bien, no tengo nada más que hacer en este lugar. Mañana mismo regresaré a Lakewood.

Paty sabe que será difícil convencer a Stear de quedarse a su lado, así que sale de la habitación y entra en la de ella, donde Candy despierta al oír la puerta. La morena llora en los brazos de su amiga mientras le platica lo que ha pasado con su amigo.

- ¿Vas a regresar a su habitación? – le pregunta la rubia al verla ya más tranquila

- Si regreso volveremos a discutir – contesta Paty y le pide que sea Candy quien regresa a cuidar de Stear. La rubia sale de la habitación dejando a su amiga descansar.

Candy entra en la habitación de Stear y lo mira acostado, pero no dormido; espera que le platique o que le interrogue pero él no dice nada. Candy se sienta en el sillón a su lado y cierra los ojos para intentar dormir.

- ¿Qué crees que debo hacer? – le pregunta por fin el inventor

- Sabes perfectamente lo que opino, siempre te lo he dicho

- Pero ahora… ella me pide que esté a su lado

- Nunca he entendido porque la mantienes lejos

- No puedo pedirle que esté a mi lado ahora que estoy enfermo, cuando yo la abandoné para irme a la guerra…

- Déjala tomar la decisión a ella.