Gruño cuando me siento totalmente asfixiada. Tenía calor.
¿Desde cuando mi cama es tan caliente? Odio el calor.
Abro mis ojos a regaña dientes y observo mi habitación, todo estaba bien.. Entonces ¿por qué tengo calor?. Intento incorporarme pero algo me lo impide o más bien alguien. Volteo y veo al idiota de shin pegado a mi cuerpo.
- Quítate de encima pulgoso – Gruño arrimando su cuerpo al otro lado de la cama
El protesta pero igual se hace a un lado para dejarme salir, salgo de entre las mantas y camino al baño. Después de hacer mi rutina de aseo suspiro al recordar que no tengo mucha ropa para ponerme.
Un par de pantalones de ejercicio y una camisa de tirantes fue lo único que encontré para colocarme, calce mis zapatillas y salí del armario para encontrarme a shin despierto esperándome
- Necesito ropa – digo frunciendo el seño
Shin me sonríe – Me lo suponía.. Ven vamos a comprar algo de ropa – Me tiende la mano y yo la tomo luego de soltar un bufido
Ambos salimos de mi habitación tomados de las manos y empezamos a caminar hacia la limusina
- Sabes, eres la única adolescente que no le gusta comprar ropa – Comenta y veo una de las comisuras de sus labios elevarse
Rodé los ojos, principalmente porque ya me habían dicho algo así no hace mucho tiempo. Cuando entenderán que no soy una chica común y corriente?
- Kou dijo lo mismo solo por no tener teléfono celular – Comente
La mano de shin dio un leve apretón a la mía y sentí como su cuerpo se tensaba, creí que empezaría con un sermón pero en cambio se mantuvo en silencio hasta que llegamos a la puerta del castillo
Justo ahí se encontraban los cuatro mukami conversando algo, parecía importante puesto que sus rostros se encontraban totalmente serios. Kou fue el primero en notar que shin y yo pasábamos por su lado, así que cambio su semblante y me regalo una sonrisa
- Hola kitty-chan, a donde te diriges tan temprano? – Me pregunto
Inmediatamente ruki voltea y sus ojos se clavan en los míos en fracciones de segundo, mi estómago dio un vuelco extraño. Aparto su mirada de la mía posándola sobre shin y luego sobre nuestras manos entrelazadas.
Deje de observar a ruki y mire a kou - De compras – Respondí
Kou se sorprendió y luego busco algo en su bolsillo trasero – Toma kitty-chan, te prometí que compraría uno – Dijo tendiéndome un teléfono celular
Era bastante lindo, de color azul y rosa. De nuevo la mano de shin dio un apretón a la mía pero esta vez fue un poco más fuerte que el anterior.
- Gracias – Dije y le sonreí nerviosamente
El vampiro me guiño un ojo y se marchó junto a sus hermanos. Los segundos que vi a kou caminar mi mirada se encontró de nuevo con la de ruki.
"Espero que te diviertas con tu novio"
Ahora entiendo porque su reacción. Sonreí y de inmediato le saque el dedo del medio
-"Púdrete mukami" – articule silenciosamente sin dejar de sonreír
Shin tomo de un poco más fuerte mi mano y me jalo fuera del castillo más rápido de lo normal. Cuando estuvimos afuera solté mi mano de la suya y lo fulmine con la mirada
- Lo lamento – Suspiro mientras se frotaba su rostro desesperado – No me gusta que te miren de esa manera. Como si fueras comestible –
Solté una risita – No te preocupes, puedo cuidarme sola –
Continuo observándome, me miraba con adoración y orgullo. Tomo mi rostro con ambas manos y beso mi frente.
Cosquilleos invadieron todo mi cuerpo, yo le sonreí
- ¿Y eso por qué fue? –
- Porque eres lo más importante que tengo – Murmuró con una sonrisa ladeada
(...)
El resto de la tarde shin se portó extrañamente cariñoso conmigo, hasta un helado me compro sin replicar que he aumentado de peso.
Extraño, muy pero muy extraño.
Tampoco puedo leer sus pensamientos. Y eso me frustra demasiado, tanto que no estoy escuchando la conversación que intenta establecer conmigo. A mitad de nuestro recorrido por el parque decido que ya no me quedaría más con la duda.
Deje las bolsas de ropa en el suelo y me cruce de brazos
-¿Por qué no puedo leer tu mente? –
EL me mira sorprendido, pero después frunce el ceño.
- No tengo idea – Responde rápidamente
Entrecierro mis ojos hacia él, algo me estaba ocultado, lo sabía porque estaba nervioso. No había necesidad de leer mentes para saberlo. Mi mirada recorrió todo su cuerpo sin si quiera disimular, hasta que llegue a su cuello.
- ¿Traes el collar que me dio carla? – Pregunte sorprendida
El asiente– Te extrañaba y decidí colocármelo – Responde avergonzado – Te molesta? –
Sonreí y de un impulso estaba colgada de su cuello
- Para nada, yo también te extrañe – Murmuré
Me devolvió el abrazo un poco más fuerte pero no me sentí incomoda o molesta, solo quería continuar de esa manera hasta cansarme, aunque lo dudo.
Al apartarme (a regaña dientes) Shin comenzó a retirarse de su cuello el colgante y me hiso un gesto para que me volteara. Sus frías manos rosaron mi cuello y lo coloco con delicadeza sobre mi cuello.
Sus pensamientos golpearon en mi mente "Es hermosa"
- Listo – susurro en mi oído Un escalofrió recorrió todo mi cuerpo, pero no le di importancia. Gire sonriéndole ampliamente
- Nos vamos? –
Asentí e hice el intento de tomar mis bolsas, claro pero shin las tomo antes que yo y tras un bufido lo seguí a paso lento hasta el castillo.
Antes de entrar al castillo se detuvo y me observo
- Tengo que hablar contigo de algo importante – Comenta
Arqueo las cejas – ¿Sobre qué? –
Negó – Te lo diré esta noche en tu habitación –
Asentí algo dudosa, podía explorar en su mente a rebuscar la razón, pero respetaría su privacidad por primera vez.
Sonrió y despeino mi cabello solo un poco – Entonces, nos veremos a la hora de dormir –
Caminamos directo a mi habitación a dejar las casi treinta bolsas con ropa. Sé que es exagerado, pro shin ha insistido en comprarme todo lo que necesitara y de verdad necesitaba mucha ropa.
- Que no se te olvide – Dijo antes de salir de mi habitación.
Me quede tumbada en mi cama un buen rato observando el techo de mi habitación. Al fin todo había vuelto a la normalidad, estoy en mi casa con mis hermanos y una bola de vampiros tarados sádicos.
Una punzada se instaló en mi abdomen, de nuevo comencé a sentir ansias y el cuerpo me peso repentinamente. Creo que la sangre de shin no había funcionado para calmar mi hambre. Pero debía conformarme, no podía salir a alimentarme hasta nuevo aviso, aunque podía contar con infinitas raciones de sangre de distintos tipos
- Bueno, eso es mejor que nada – Murmuró
- ¿Qué tanto hablas? –
Me incorporo encontrándome con Ayato recostado sobre la pared mirándome fijamente.
Fruncí el ceño -¿Qué haces aquí cabeza de menstruación? –
Rodo los ojos pero no dijo nada, en cambio pensó algo
"Te dije que no se iba a quedar así, no lo recuerdas? " Una sonrisa sádica se plantó en su rostro
Bufe – Deja se pensar idioteces y lárgate antes de que pierda la paciencia –
Sin pleno aviso se posiciona sobre mí, colocando mis manos sobre mi cabeza mientras hace presión en estas con las suyas, sus ojos me miran burlones y aun sonríe
Continúe mirándolo sin emociones...¿Qué tan estúpido se puede ser para pensar que me dejare someter?
- Te doy cinco segundos para bajarte y olvidare lo que ha ocurrido –
Ayato rió – Olvídalo enana.. Te castigare por faltarle el respeto a su majestad –
¡Demonios! Estoy perdiendo el control de mis sentidos y la cercanía de este estúpido chupasangre no me lo pone fácil.
- Ultima oportunidad ayato – Advertí respirando un par de veces
Acerca su boca a mi cuello, sus dientes chocan contra mi piel – No lo creo enana, ya he esperado lo suficiente –
Mi mente se quedó en blanco por completo, ya no tenía control de mi cuerpo.
- Te lo advertí cabeza de menstruación – susurre
Usando mi fuerza lo estampe contra la pared haciendo un horrible estruendo, quizás si no estuviese fuera de control me importaría pero en este momento lo único que pienso es en la manera de no tener más hambre.
Antes de lanzarme hacia el alguien me tomo por el brazo obligándome a apartarme del peli rojo.
-¿Qué crees que estás haciendo yukino? – Inquirió carla mirándome seriamente
Parpadee un par de veces, pero no pude articular palabra alguna, me sentí débil y con hambre mucha hambre.
Ayato soltó un quejido haciendo que carla posara su mirada en el
-Márchate Sakamaki – Ordeno
Sin replicar desapareció de mi habitación, dejándome a solas con mi hermano. Entre la confusión logre sentarme en mi cama con la vista puesta en el piso.
- Estuviste a punto de cometer el peor error de toda tu vida – A pesar de que estaba al frente de mí, no lo mire, no podía – Te vieron bebiendo sangre, que si mal no recuerdo es una deshonra para cualquier demonio. Y ahora estuviste a punto de perder el control? –
- Soy una mierda – susurre por lo bajo
- Ya es hora de que controles tu hambre – Con su mano hizo que lo observara – Y creo que se quién nos podrá ayudar en eso – Añadió con media sonrisa
Lo observe incrédula, carla me había sonreído?
-¿Quién? –
- Una vieja amiga de tu madre – Respondió
(...)
- Entonces esa es la única solución? – Preguntó shin observándome con desilusión
Asentí – Debo marcharme mañana en la noche junto a ella –
Shin fulmino con la mirada a carla - Scarlett odiaba a esa mujer, como te atreves a llevar a yukino ante ella? –
Carla no se inmuto su mirada seguía concentrada en su libro.
Toque suavemente el hombro de shin – No te preocupes, estaré bien – Afirme con una sonrisa – Rika ha decidido acompañarme también –
Bufo – Ahora me siento más seguro – Dijo sarcástico
- Está todo dicho shin. Yukino se ira mañana con aquella mujer – Sentencia carla
/MARATON
