Nota: No todos los personajes me pertenecen.

Capítulo Doce: Veneno.

Shade se había quedado dormida en los brazos de Ultra.

Lo supo no por el calor que desprendía su cuerpo, sino por el grito de escándalo que profirió lady Allyka.

Abriendo los ojos perezosamente vio a las tres damas reunidas en la entrada de su habitación. Shade se removió del abrazo de Ultra para quedar de frente a las Brilliances.

—Debieron haber tocado.

—No volverá a ocurrir, su alteza —dijo Némesis

—¿Qué quieres, Némesis? —Antes de que la Brilliance pudiera responder, Shade levanto un dedo—. Y espero que sea una buena razón porque no pienso consentir que hayas traído a Allyka a mi habitación cuando sabias que no tengo mi corona para ocultar mi rostro.

—¡Oh, no! —exclamó Allyka preocupada—. Por favor, majestad, no culpe a mi soberana por esto... Yo fui la que las siguió hasta aquí.

Allyka parecía ser una niñita mirando algo brillante por primera vez, ella no apartaba la mirada del rostro de Shade. Estaba sorprendida por lo que veía, todos siempre lo estaban, ya que el Gremio había pasado de pertenecer a un humanoide con una cola de escorpión, cuernos y escamas negras que cubrían más del setenta por ciento de su cuerpo a una menuda y aparentemente delicada joven mujer Terrana.

Shade no iba a negar que su aspecto a veces era muy útil, servía para atraer y engañar presas, generalmente hombres y una que otra mujer, pero la mayor parte del tiempo era fastidioso. Cuando ella salía en anonimato a la sociedad todos la creían una inválida, una bella pero rompible muñequita.

"Ni un poco cerca de la verdad."

—Entonces, si es así, te sugiero que vengas acá.

Allyka miro nerviosa a Némesis, ella debía estar segura que su soberana la protegería, desafortunadamente no era así. Némesis sabía cómo funcionaba esto, la identidad secreta de Shade era sagrada, no porque se avergonzara de que fuera Terrana o porque temiera que con su apariencia perdería respeto, sino porque temía que extraterrestres que conocieron a Cindy la reconocieran.

Era duro, pero si para ella Cindy había muerto para todos debía ser así. Que alguien si quiera se atreviera a pensar que si la Reina del Gremio era Cindy y estaba prometida a Neutron entonces era porque seguía enamorada de él, la volvía loca. Era una blasfemia, ella no podía... Ya no quería amar a un monstruo.

Allyka vacilante se acercó a la cama. Shade se retorció para alcanzar una de las bellas dagas que adornaban el cuerpo de Ultra.

Al parecer se le había olvidado quitárselas, era un milagro que los dos no hayan terminado apuñalados mientras dormían.

—Todos los que conocen mi identidad están ligados a un pacto —dijo Shade jugando con la daga, Allyka se puso a temblar—. Si quieres conocerme tal y como soy debes pagar el precio y por si piensas en traicionarme, ese precio te disolverá. Arrodíllate y dame la mano.

Allyka lo hizo, sus ojos luminosos estaban temerosos, expectantes, pensando lo peor. Pero Shade no hizo nada más que cortarle la palma de la mano así como la suya propia.

—Abre la boca y deja que tu sangre fluya hacia ella.

Shade también acerco su mano y dejo que las gotas de su propia sangre cayeran a la boca abierta de Allyka. Donde la sangre de ella y la de Shade se mezclaban cambiaba el color, pasaba de rojo intenso a púrpura y de púrpura a azul oscuro.

—¿Haciendo pactos de sangre tan temprano, mi reina? —susurro Ultra cuando sangre dejo de caer—. Leviathan no debió haberte enseñado ese truco. ¡No te deja descansar! Temo que te vuelvas anémica.

Cierto, había olvidado que había hecho esto tres veces ayer, con Timmy, Carl y Eustace. Necesitaba comida, mucha comida y litros de agua sino quería estar débil.

—¿Te encargarías de mí? —pregunto Shade.

—Será un placer.

Ultra aparto las revueltas sabanas y se levantó de la cama. Era todo un espectáculo para las damas Brilliances acostumbradas a que sus hombres fueran altos y delgaduchos. Ultra lo sabía y por eso se pavoneaba, le encantaba que las damas se le tiraran encima, cortejar era uno de sus pasatiempos favoritos, aunque su corazón estuviera apartado de todo eso.

Ultra estaba por irse cuando de pronto se inclinó y beso muy sonoramente la mejilla de Shade, ella solo lo empujo con una sonrisa mientras decía:

—Vete ya.

—Lo que usted ordene, majestad, pero antes... —Ultra le arrebató la daga que aun sostenía— Ya eres lo suficientemente íntimamente sin esto, ¡dales un respiro!

Shade solo le enseño la lengua, no pudo evitarlo, se sentía como en los viejos tiempo, antes de que el peso del Gremio se asentará en los hombros de Shade, cuando Leviathan no estaba mirando Ultra y Shade eran así: juguetones, tan inocentes, tan felices. Solo ellos dos contra todos. Una camaradería.

—Señoritas —dijo Ultra antes de salir de la habitación.

El silencio se extendió por la habitación. Las damas simplemente no podían creer que Shade pudiera comportarse como una persona normal con alguien, como alguien que siente cariño, para ellas Shade solo es una monarca fría y peligrosa.

—Eso es todo, Allyka. No te haré nada más.

—¿Qué? —balbuceo tratando de recuperarse. Allyka se levantó sin poder evitar observar que el antes profundo corte en la palma de Shade era solo ahora una línea rosada que iba borrándose rápidamente—. ¿Eso fue todo?

—No lo subestimes —la voz de Shade había vuelto a ser hielo afilado—. ¿Quieres probar? Piensa en contarle a alguien sobre mi apariencia.

Cuando Allyka vacilo la luz de la habitación parpadeo, el anillo de Shade sentía la impaciencia de su ama. Ultra había tenido razón, fue bueno que le quitara la daga.

Sin previo aviso Allyka cayó de rodillas gritando y arañándose el pecho, como si quisiera sacarse el corazón.

Némesis y Merely no hicieron nada para ayudarla, sabían que el efecto se pasaría en unos minutos. Y así fue, cuando Allyka dejo de gritar y estuvo algo estable Shade dijo:

—Y eso solo fue por pensar en traicionarme. Si en verdad estuvieras decidida tu corazón habría bombeado veneno puro que te habría matado en un minuto. El minuto más largo y doloroso de tu vida.

—Esto... ¿Me convierte en parte del Gremio de Sangre?

—No, esto es solo un pacto. Si este fuera en realidad mi veneno sería muy fácil de conseguir, y si fuera fácil muchos que ya no quisieran estar en el Gremio ya me habrían drenado y guardado mi sangre en frascos para cuando necesitarán la dosis. Mi veneno es más complicado de robar. Tranquila, no vas a necesitarme para subsistir.

Shade no tenía una cola de escorpión que secretaba dos diferentes venenos, uno para matar y otro para atar, como Leviathan, pero tenía una cosa que era muy escasa e imposible de robar: sus lágrimas.

Llorar ya no estaba en la naturaleza de Shade, no podían hacerla derramar lágrimas incluso con tortura. Solo cuando el tiempo de darles sus dosis llegaba, en su soledad dejaba que el peso de su culpa y odio la aplastaran y se permitía llorar.

Así que si, desde que Leviathan había llenado un gotero con su veneno y se lo había aplicado a los ojos de su heredera las lágrimas de Shade eran veneno, dosis de vida para sus seguidores. Valiosas como diamantes.

—No me has dicho a qué has venido, Némesis.

Némesis rápidamente se adelantó mientras Merely ayudaba a Allyka a pararse.

—Siento todo este caos que Allyka generó, su majestad. No volverá a pasar... Con ningún Brilliance jamás.

—Ya lo sabes.

—Sí, nos lo dijo un tipo con casco. Mi pueblo fue destruido, mi planeta ahora está prohibido para mí y para ellas, cautivo.

—Dentro de poco Nemestia pasara a ser parte de la IC, como trofeo o como alimento para el agujero negro. ¿Qué crees que escogerá hacer con el Neutron?

—¡Cualquiera de las dos opciones son denigrantes! —esta vez contesto Merely, su voz dura y a la vez delicada. Una rara combinación para la que era la teniente de los ejércitos Brilliances—. Debe pagar por lo que nos hizo.

—He escuchado esas palabras más de las que quisiera y todo sigue igual, pero supongo que son bienvenidas a intentar algo contra él.

—¿Eso es todo lo que tienes que decir? —Shade no contesto, solo observo a Némesis con una fría tranquilidad—. Supongo que es comprensible, ya que ni tu gente ni tu enorme fortaleza fueron las que perecieron.

—Sé a qué viene todo esto y no lo haré, Némesis. Incluso aunque quisiera ayudarlas a cobrar venganza no hay forma de vencerlo. Créeme, ya lo intente.

Una vez y al anonimato, aunque claro, era posible que Neutron haya sabido todo el tiempo que se trataba de ella. No había hecho nada contra Shade y eso era lo peor ya que había esperado que si lo sabía rompería su compromiso con ella. ¡Pero no! Siguieron con los planes de la boda, tal vez ese era su castigo... Para todo.

—El tipo del casco nos dijo que saben una forma de derrotarlo, y le creemos. —dijo Merely—. Nada nos va a detener de encontrar ese Muffin.

—¿Si quiera te estas escuchando? Suenas como una lunática. ¡Postres mágicos! No existe esa cosa, es solo una esperanza vacía de unos desesperados. Deberían resignarse, será más fácil así y con el tiempo aprenderán a vivir con ello —Shade lo sabía por experiencia—. Además aunque existiera ese Muffin está en posesión de Neutron, lo que significa que tendrían que robarlo. Cosa que jamás lograran.

—Pero tú puedes. Eres una sombre, tu nombre lo dice, la mejor asesina, la mejor ladrona, heredera del Temido Leviathan. Además sabemos que eres especial para James, no sabemos por qué pero es así, ¿no es cierto?

—Tú no sabes nada, Merely.

—¿Por qué no quieres ayudarnos? ¿Qué te impide? ¿Tienes acaso miedo, Shade?

Antes de que ella pudiera contestar un Ultra furioso lo hizo, sosteniendo una bandeja llena de comida:

—No voy a permitir que le hablen así a mi reina, así que les sugiero a todas que se vayan de aquí antes de que las eche, y créanme dolerá. Aún tengo la daga conmigo.

Ninguna se movió. Shade sabía que querían aparentar valentía, pero solo estaban empeorando todo.

Ultra entro y dejo la bandeja en la mesita de noche mientras se sentaba en la cama y sacaba, no la daga, sino una enorme espada curva.

—Es nueva, bien equilibrada y me dijeron que corta el metal como si fuera mantequilla. Me pregunto cómo cortara los huesos. ¿La carne se desprenderá limpiamente o habrá uno que otro tendón suelto? Me gustaría averiguarlo.

Con eso las tres Brilliances huyeron de la habitación, casi tropezando unas con otras para salir. Ultra hizo como si nada hubiera pasado, enfundó su espada y luego tomo un plato lleno de olacios, la fruta más parecida a la uva que se podía encontrar, y se lo dio a Shade.

Ella comió en silencio todo lo que había en la bandeja, hasta que termino habló:

—¿Crees que era necesario todo ese discursos de la carne y la mantequilla para hacer que se fueran?

—No era un discurso, hablaba en serio. Te estaban insultando, tienen suerte de que hubiera sido yo el que las oyó hablarte así, Elpis y Dakatho no habrían sido tan generosos, ellos solo habrían cortado sus cabezas sin avisar, y Ashk'... No quiero imaginar lo que habría hecho él, de solo pensarlo me dan ganas de vomitar.

—Tal vez no eran insultos, tal vez era la verdad sobre mí, Ultra, que soy una cobarde que no mueve ni un dedo para intentar detenerlo.

—Ya lo intentamos, no funciono. No pasamos ni su primera defensa, Shade, nunca fuimos una verdadera amenaza para él. Nadie lo es. Además estás comprometida con él, ese es más que un sacrificio.

—Tal vez...

Shade no pudo terminar de hablar porque una sirena empezó a sonar mientras toda la luz se apagaba y era sustituida por una luz roja.

Tanto Shade como Ultra se pararon y corrieron hacia la sala de mando.

Todos estaban ya ahí, y por sus caras algo grave estaba pasando. Eustace manejaba el volante como un loco, apretaba botones y botones que Shade no reconoció, pero supuso que eran para intentar aumentar la velocidad o estabilizar la nave.

Timmy fue el único que hablo al notar sus presencias.

—Nos encontró.

Ninguno de los dos pregunto. Solo podía haber un él involucrado.

—¿Cuánto tiempo tenemos? —pregunto Shade.

—Máximo cinco minutos. Nos tomó por sorpresa, ninguno de nuestros detectores se activó hasta que ya lo teníamos encima. Eustace intenta perderlo pero es imposible.

—Gracias por el voto de confianza, Timothy —gruño Eustace.

—Solo intento ser realista. No hay forma de que desaparezcamos de su vista, además si seguimos así el combustible se agotara en cualquier momento. Estamos acabados.

Shade sabía que solo hablaba por Carl, Eustace y él, tal vez incluso por las Brilliance, porque ella y sus Cinco estarían bien. Neutron no les haría daño, no si eso lastimaba a su prometida. Claro, matar a los otros seis dañaría a Shade, en especial por Carl, pero Neutron tenía sus límites, y los traidores eran uno de ellos.

No sobrevivirían... Y Shade tendría que cargar con sus muertes como cargaba con el fantasma de Libby.

—¿Esta nave cuenta con cápsulas de escape?

—Sí, ¿por qué?

—¿Dónde están?

—En el piso inferior, en la sala donde están los proyectiles —contesto Eustace.

—Bien.

Nadie noto cuando Shade salió, todos estaban demasiado ocupados o rezando por su vida o concentrando sus energías en la nave, como si eso fuera a ayudar a que fuera más rápida o se hiciera invisible.

Shade se dirigió al piso inferior como en trance. Sabía lo que tenía que hacer, pero sabía que no era un acto heroico lo que haría, sería un acto desesperado, egoísta. Lo único que quería era no cargar con más vidas importantes para ella en su alma a sabiendas de que pudo hacer algo para evitarlo.

Entro a la sala de proyectiles rápidamente localizando las cápsulas de escape, era un alivio que estuvieran en posición, perdería tiempo si tuviera que prepararlas.

—¿Qué es lo que crees que estás haciendo?

—Vete, Ultra —ella no se sorprendió porque fuera el único que noto su ausencia—. Esto no te incumbe.

—Claro que me incumbe. Eres mi reina, mi mejor amiga, jure protegerte y eso es lo que voy a hacer.

—Esto es solo entre Neutron y yo —Shade presionó el botón que abría la cápsula, en el programador puso diez segundo para el lanzamiento y contando—. Nadie más tiene que meterse.

—¿Y qué planeas hacer? ¿Llenar esa cápsula con explosivos y enviársela a su nave? No funcionara, sabrá que hay dentro antes de que avanza un metro.

—Lo sé, es la razón por la que no planeaba eso.

—¿Entonces qué?

—Voy a entregarle lo que ha querido durante tanto tiempo, por lo que ha venido hasta aquí... A mí.

Entonces saltó dentro de la cápsula que segundos después se cerró y fue lanzada hacia el espacio exterior, lejos de un atónito Ultra y cada vez más cerca del destino que había pospuesto durante nueve largos años.

Nota de Autor: Espero que les haya gustado. Ellos dos ya estarán juntos… ¿Qué pasara? Me encanta esto. Bueno, por favor no olviden decirme que les pareció y gracias a todos por su apoyo.