*¡Gracias por estar una semana más! Poco a poco vamos viendo cómo uno de los grandes momentos de la quinta temporada de la serie se va acercando. El terreno se lleva preparando hace tiempo y ahora queda el sprint final, aunque con ciertas dudas en el camino.

¡Espero vuestros comentarios!*

12

Se avecina tormenta

Se sentía guerrera, preparada para el futuro incierto de su novio e incluso el suyo propio, con las armas en ristre, cargadas, con la mano en el cinturón que las sostenía. Tras su pequeño altercado con Neil Gross, el chip se había encendido en su mente. Melinda estaba en modo Xena princesa guerrera y no podía disfrutarlo más. A veces se imaginaba cómo reaccionaría ante el momento de oro, la salida de Alicia, Cary y los asociados de cuarto año, con aire triunfante y con cierto toque esperanzador en la mirada, diciendo adiós y buscando un destino mejor, el marcado por ellos mismos. Sin embargo, aunque esperaba que las aguas estuviesen calmadas antes del gran día, parecía que estas estaban más agitadas de lo normal. Una terrible tormenta se iba acercando.

El grupo se había reunido en la casa de Alicia para ultimar los detalles del nuevo bufete como la tipografía que utilizarían para el membrete.

- ¿En serio que vais a discutir eso? ¿Os pondréis de acuerdo también para no llevar el mismo color de corbata? – le preguntó incrédula a Cary con un toque divertido.

- Aunque no te lo creas es importante. Definiría quiénes somos – estaba teniendo mucha paciencia.

- Claro, y vuestra filosofía de empresa no lo hará, ¿verdad? ¡Vamos, Cary, hay mejores cosas en las que pensar que la fuente de la letra! – estaba viendo que se amenazaba la primera discusión así que prefirió dejarlo atrás –. Bueno, al menos voy a conocer la casa de Alicia Florrick. Quién me lo hubiese dicho…

Cuando entró, sintió una extraña decepción. Había imaginado que sería una casa, no un apartamento, aunque pensándolo más tarde era lógico, el escándalo la había golpeado bien, ya no tenía el sueldo de Peter como fiscal del Estado en aquel momento, así que había adoptado un perfil más bajo. Por otro lado, era muy acogedor. Al entrar se veía la cocina con una isla central donde estaba el fregadero y un bonito jarrón con flores, lo que hacía más agradable aquel lugar. A la derecha de allí se encontraba el amplio salón donde los socios se acomodarían, pareciendo más un bar donde pasar el rato que la estancia de un hogar. El resto de la casa se componía de la habitación de matrimonio con su baño, dos habitaciones donde estaban los hijos de Alicia, Zach y Grace, separados por un baño que compartían, y un cuartito de servicio. Poco a poco fue llegando el resto de invitados.

- ¿Quiénes están a favor de la Classic Roman Standard? – preguntó Cary, quien se encontraba al lado de Zepps como si fuese su compinche, un perrito faldero que le seguía a todas partes –. Vale, pues parece que tenemos fuente – sonrió y el resto de la gente empezó a aplaudir.

Melinda estaba en el sofá mientras intercambiaba mensajes de texto con una de sus enfermeras, controlando cómo estaba la situación con sus pacientes. Había preferido mantenerse completamente al margen de aquella discusión, la cual le llegaba a parecer bastante absurda. Sin embargo, y para asombro de ella, Zepps captó su atención.

- Quiero haceros eco de un rumor que corre por el bufete, aunque no sé si es cierto – miró hacia Alicia quien acababa de entrar –. Han invitado a Diane a marcharse de Lockhart & Gardner y los socios están negociando un paquete de compensación – las caras de los asistentes eran un poema. Carey no dejaba de mirar a Alicia.

- No puedo deciros nada. Soy socia y tengo que establecer un espacio entre ese bufete de allí y el de aquí. ¡Tengo una confidencialidad que respetar! – parecía que estaba pidiendo que le perdonasen la vida ante el algarabío que se había formado.

- Vale, vale. Si no te sientas en diez segundos, lo tomaremos como que el rumor es cierto, que Diane siente que tiene que irse – Carey empezó a contar en voz alta ante la atenta mirada de todos. Alicia finalmente no se sentó y la caza a los clientes de Diane empezó en aquel mismo instante.

No eran todavía las diez y media de la noche cuando volvieron al apartamento de Melinda. Estaba exhausta entre el lío que había presenciado, el cansancio del día y el sentirse bastante inútil en aquella reunión; tenía la sensación de que había perdido el tiempo.

- ¿Por qué Diane se va del bufete? ¿Te has enterado de lo que ha pasado? – preguntó nada más abrir la puerta con un gesto de extrañeza en la cara, intentando encajar las piezas de un puzzle que acaba de romperse.

- Si no estoy mal informado, Diane le ha dado una entrevista a Mandy Post en la que habla sobre Will y el dinero que se llevó – parecían dos cotillas intercambiando material un poco pasado.

- ¡¿Will robó dinero?! – Melinda no se lo podía creer. "¡Wow, hasta los grandes pueden caer de su altar!".

- De los clientes, hace muchos años. Por eso estuvo inhabilitado seis meses.

- Y yo que creía que conocía al tipo y ahora me entero de esto – se estaba desvistiendo. Necesitaba una ducha, cenar e irse a la cama. Había sido un largo día.

- Parece que nunca se conoce a una persona de verdad – Cary había empezado a besarla el cuello desde atrás.

- Cary, necesito darme una ducha. Es tarde, tengo hambre y estoy cansada. Hoy tengo el pack completo – un poco más y empieza a suplicarle.

- ¿Al menos podemos ahorrar agua? – y de repente subió la temperatura.

Los rumores y los cuchicheos seguían estando a la orden del día, manteniendo a todo el mundo al tanto del acontecimiento del momento. Era un secreto a voces, y más si se tenía en cuenta las reuniones improvisadas, los portazos y las voces que soltaban por aquí y por allá. La tensión se mascaba en el ambiente y a Melinda le daba casi pavor pasarse por allí, así que prefirió no ir al despacho si no fuese estrictamente necesario o los socios fundadores no estuviesen por allí. Las últimas noticias hablaban sobre el gran desacuerdo entre los socios y Diane sobre el paquete de compensación que estos estaban negociando. Al parecer, ella quería más de lo que se le estaba ofreciendo y Will, David Lee, Howard Lyman, al que todavía no había conocido, y Alicia no estaban de acuerdo en aceptar. La gran tormenta estaba en Lockhart & Gardner y daba miedo de verdad. Todo estaba a punto de explotar y quién sabe qué se podría llevar consigo. Incluso había traído más malas noticias.

- ¡¿Que qué?! – Melinda no daba crédito a lo que estaba oyendo.

Cary y ella estaban sentados en el sofá del despacho de ella tras un día de trabajo que se acababa para uno y comenzaba para otro. Habían pedido una pizza y él había decidido cenar con ella. A Melinda no sólo le pareció una buena idea, así podía compartir ese momento con alguien, sino una muy romántica. "Con pizza todo es mejor. ¡Cómo sabe que te encanta!". Entre unas cosas y otras, ambos estaban hablando sobre las últimas novedades en el viejo y el nuevo bufete.

- Como lo oyes, Will le ha ofrecido a Alicia ser socia administrativa. Sustituiría a Diane, ahora que la echan – estaba preocupado. Esto podía torcer sus planes.

- ¿Has hablado con ella? – intentaba ser el mejor apoyo que tuviese.

Sí, y le he dicho que si lo acepta estará por debajo de Will, como siempre va a estar. Su mejor opción es venirse con nosotros, empezar un nuevo camino, pero no sé lo que va a hacer – por un momento, juró que estaba desanimado, incluso falto de fuerzas.

- ¿Crees que está dudando sobre si venirse con nosotros? – le preocupaba que Alicia saltase ahora de su barco y volviese al antiguo, donde podría delatarles con tal de mostrar fidelidad al viejo pirata llamado Will Gardner.

- Posiblemente. Tampoco me sorprendería, es socia, ha conseguido lo que nosotros no hemos conseguido. Ahora mismo lo tiene todo – y era cierto pero, aunque Alicia hubiese trabajado duro para ello, algo que Melinda no negaba en absoluto, desde el equipo de Cary no parecía totalmente justo.

Aprovechando un momento en el que las aguas estaban aparentemente en calma, Melinda se aventuró y decidió ir a las oficinas de Lockhart & Gardner. La conversación con Cary le había dado una fuerza extraña para lo que iba a hacer, después de terminar su turno de noche y estar más que cansada. No le gustaba verle así, entre enfadado y abatido. Sabía que no duraría mucho porque su novio encontraba fuerzas en la misión que estaba realizando, sacar a toda esa gente de allí y llevarla a un puerto más o menos seguro, pero era algo que le atacaba el alma y no podía quedarse con los brazos cruzados. Con paso firme, se dirigió al despacho de Alicia, donde justamente la encontró mirando algunos documentos que tenía encima del escritorio.

- ¿Llego en mal momento? – preguntó inocentemente Melinda asomándose a la estancia tras tocar la puerta.

- Oh, no, no. Pasa, pasa. Siéntate – Alicia no se esperaba para nada aquella visita.

- Gracias – tomó asiento y repasó mentalmente lo que quería decirle a su interlocutora, quien la miraba atentamente –. Alicia, siento venir sin avisarte, pero Cary me ha contado lo de la oferta de Will.

- Oh, ya – estaba viendo por dónde iban a ir los tiros –. Ha sido una sorpresa para todos.

- Sí, lo ha sido. Voy a ser directa porque creo que no tenemos tiempo para perderlo tontamente. ¿Estás teniendo dudas sobre si venirte a Florrick/Agos? – sin dolor, sin pensárselo dos veces. Lo había soltado y ya no podía hacer nada para volver a atrás.

- Bueno… Estoy sopesando la oferta, viendo los pros y los contras.

- No hay pros, Alicia. Sería igual que ahora, a lo mejor con un mayor sueldo, una mayor responsabilidad, pero seguirías estando por debajo de Will – hizo un ademán para pararla – Cary tiene razón, Alicia. Will no quiere que estés a su mismo nivel, en el fondo eres una amenaza – hizo una pequeña pausa y estudió la actitud de Alicia, comprobando si hacía algún gesto –. Puedes brillar mucho más que él, tener mayor protagonismo. A lo mejor quieres llevar el bufete por otro camino y él hará lo que sea para que eso no pase. ¿Por qué? Porque tiene apoyos aquí dentro, nunca serías libre, Alicia, estarías siempre bajo su yugo, aunque no lo notases. El título puede ser muy atractivo, pero realmente es una farsa, una forma de atarte en corto.

- Creo que te están montando tu propia película, Melinda. Will no es así – intentaba pararle los pies pero ella ya no podía.

- Will es como todos los hombres ambiciosos que he conocido, sólo quiere más y no importa a cuánta gente se lleve por delante o a cuántos tenga que utilizar para llegar a su objetivo. Will Gardner te utilizará como siempre te ha utilizado por ser quien eres más que por lo buena profesional que demuestres ser. Will Gardner seguirá llevándose tu gloria cuando lo necesite porque ahí estás, siempre para él. Da igual lo bien que te lleves con él, lo mucho que lo conozcas, Will Gardner te dejará volar pero luego te podrá cortar las alas cuando quiera. No se puede vivir así por mucho tiempo, Alicia. Hay que salir de aquí y ahora tienes la oportunidad delante de tus narices. Cógela, haz algo por ti misma, crea tu propio bufete y demuéstrale que tú también puedes llevarte la gloria.

- Ya entiendo por qué Cary está contigo, eres de armas tomar – Alicia sonrió.

- ¿Y quién no lo es con los tiempos que corren? – le aceptó el gesto devolviéndoselo.

Lo próximo que supo por Cary es que Alicia estaba dentro. Había que salir de allí a finales de aquella misma semana. La explosión estaba cada vez más cerca.