CAPITULO 012
Las semanas habían pasado sin apenas darse cuenta, entre casos, casos y más casos y muchísimo papeleo. Solo faltaban 5 días para que Kate Beckett, inspectora de homicidios de la 12, cogiera vacaciones, junto a su compañero Richard Castle. Su escritor favorito.
Era un viernes cualquiera y Castle no había pasado por comisaria, llevaba ya toda la semana si aparecer, principalmente porque se encontraba ayudando a su madre a preparar los trajes para la función de final de curso, donde saldrían sus pequeñas. Martha se auto encomendó la tarea de hacer los trajes, mientras Rick las ayudaba con el dialogo.
Y, por fin, llegó la hora. Podía marcharse de comisaria. Iría a casa a cambiarse y pasaría a recoger a Castle y a las pequeñas para dirigirse al colegio.
- ¡Beckett! - contestó al teléfono.
- Kate, ¿vienes o no? Porque estos dos bichos están de los nervios y no paran quietas ni un segundo. - se mostró un poco agotado.
- Castle, pásame con NaNi, por favor.
- Mami, ¿vienes ya? - cogió NaNi el teléfono contenta.
- Cariño, ¿puedes hacerme un favor? - Kate se mostró seria.
- Si, mami...
- Quiero que tú y Alexis os tranquilicéis. Va a salir todo bien. Enseguida estoy ahí. Dame 15 minutos, ¿vale cielo?
- ¿Te paso con Rick?
- Si, por favor, cielo.
- Vale, mami.
- Te quiero y a Lex también, ¿se lo dirás?
- Si, mami. Yo también te quiero mucho. Te paso con Rick.
- ¿Rick? - Kate.
- Dime Kate. Por cierto, ¿qué le has dicho? Porque están sentaditas, muy formalmente, en el sofá.
- Nada. - sonrió - Cosas de chicas. Tardare como quince minutos. Estoy en casa cambiándome.
- ¿Qué llevas puesto, inspectora?
- ¡Castle!
- Te esperamos en la puerta, así no tendrás problema para aparcar. - le informó riendo.
- ¡Rick!
- ¿Sí?
- Acuérdate de las sillitas, por favor. Y...
- Tú dirás...
- Si quieres saber lo que llevo, tendrás que esperar a verme... - Y con esa frase colgó la llamada.
- ¡Kate! – Richard se quedó pegado al teléfono.
15 minutos después, Rick con Martha y las niñas, se encontraban en el portal del loft, esperando que apareciera la inspectora.
- ¡Perdonad el retraso! - se disculpó Kate.
- Venga chicas, preparaos que pongo las sillas y arriba.
Una vez Rick colocó las sillitas y Kate metió en el maletero todo lo necesario para vestirlas para la función, se subieron al coche, en dirección a la escuela de las pequeñas. Sus pequeñas representarían una obra de teatro. Peter Pan.
Martha, era una abuela orgullosa. Su nieta Alexis era Wendy y la pequeña NaNi, interpretaría a campanilla. Las pequeñas, como ella las llamaba, eran todas unas artistas de la interpretación.
Llegaron a la puerta del colegio y Kate encontró un sitio para aparcar con muchísima suerte. Bajaron los cinco del vehículo y se adentraron en el edificio. Rick se quedó en la sala donde se representaría la función para así coger sitio para Kate y su madre. Además de no perder el escenario de vista y grabarlo sin perder detalle.
La hora se fue acercando y los demás padres empezaron a llegar. Rick, a lo lejos, pudo observar como Jim, bastante perdido, entre tanta multitud, se iba adentrando en la sala.
- ¡Jim! - lo llamó.
- ¡Richard! ¡Qué alegría encontrarte! ¿Están ya las chicas listas?
- Kate y mi madre están con ellas. Enseguida saldrán. Ven, siéntate. Te había reservado un sitio.
- Gracias Richard. Tú, siempre, tan considerado.
- No hay de qué. Creo que los chicos dijeron que intentarían acercarse. Mira, hablando de los reyes de Roma, por ahí llegan y Lanie viene con ellos.
- ¡Castle! ¡Señor Beckett! - saludó Espósito.
- ¡Castle! ¡Señor Beckett! - Ryan.
- ¡Hola chico escritor! ¡Hola Jim! - Lanie.
- ¡Hola chicos! ¡Doctora Parish! - Jim.
- Chicos, sentaos, que esto está a punto de empezar. - Castle sonriente.
Las luces del teatro improvisado empezaron a parpadear, dando a entender, a los presentes, que la función empezaría en breve. Kate y Martha aparecieron en el momento justo en que las luces se apagaron, sentándose, así, junto a todos los demás. Como solo quedaba una silla libre, Rick le ofreció la suya a Kate para que ella pudiera sentarse y pudiera ver toda la obra sin perder detalle. Mientras, él, grabaría la actuación de las pequeñas, desde un lugar más acertado, sin perder detalle alguno de sus pequeñas protagonistas.
La función fue espectacular y la actuación impresionante. Para tener 5 años eran unas grandes actrices. El público las aplaudió y las vitoreo hasta casi quedarse afónico.
Cuando cada niño se reunió con sus padres y nuestras pequeñas protagonistas se reunieron con sus seres queridos, quedaron alucinadas. Todos, sin olvidarse ninguno de ellos, habían ido a verlas. Desde el abuelo Jim, a los compañeros de mama y Rick. La abuela Martha también estaba allí.
Sus padres, orgullosos de ellas, invitaron a todos sus amigos para celebrarlo. Acabaron en el loft de Castle ya que allí tendrían mucho más sitio para reunirse todos sin problema. Martha y Lanie se ofrecieron ir a por el postre en el coche de la forense, mientras que los chicos se encargaron de las pizzas. Los orgullosos padres y Jim Beckett, se dirigieron al loft, a disponerlo todo para la gran celebración.
