Bueno antes de empezar el capítulo quisiera que leyeran estas palabras, por eso las puse al principio y no al final del capítulo. Agradezco mucho sus comentarios, los considero muy lindos, pero me gustaría pedirles que dejarán de enviar mensajes, especialmente mensajes privados con relación a los shipps, no he decidido si meteré o no otro shipp en la historia y no creó hacerlo porque la historia se alargaría mucho, fin, espero que con ello se deje el tema, lo decidí así principalmente porque la etiqueta la coloqué como una historia del cuadrado principal y meter otra shipp sería como hacer publicidad falsa.
También quisiera pedirles que no me pidan apresurar la historia, la historia irá conforme vaya creo que es la mejor forma, pero en fin les pido esto no porque no sepa aceptar la crítica; si no porque me está empezando a ser tedioso continuarla y no quiero, no me gusta dejar historias inconclusas, así como tampoco quiero darle un final abrupto.
Finalmente, un último asunto. Preguntan mucho si saldrá Bridgette en la historia, lo siento pero no será así, como dije no quiero enfocarme en otra cosa que en la relación de los protagonistas y con relación a la identidad de Volpina; para ser honesta aun no me decido. ¿Ustedes que opinan? ¿Preferirían que fuera Lila, Alya o un Oc? No sé si llegué a poner la identidad en la historia principal, pero si me gustaría saber lo que opinan y ya finalmente les dejó el capítulo que sé que les gustara porque contiene algo que muchos me han estado pidiendo desde hace tiempo.
Marinette despertó con un horrible dolor de cabeza, solo podía pensar en lo horrible que había sido el día anterior y lo mucho que deseaba dormir; primero el susodicho trabajo de parejas, el ataque del akuma, la nueva portadora, el desastre en casa de Chloé y para regresar a su casa y encontrar a Juleka esperando por ella para pasar las siguientes dos horas hablando de cómo ninguna de las dos tenía la menor idea de que hacer. Al final, se había quedado dormida el resto de la tarde y aun así se levantó tarde para la escuela, bajó apresurada y de mal humor cuando, a punto de salir de su casa, algo llamó su atención, las noticias en la televisión cubrían la nota de lo ocurrido el día anterior por el akuma, pero no solo mencionaban lo ocurrido en la escuela, si no un ataque en el hotel del alcalde donde había resultado en una gran cantidad de destrozos en el mismo.
Con el corazón latiendo a mil por hora, se despidió rápidamente de sus padres y salió corriendo a prisa al lugar donde normalmente usaba para transformarse, pero en lugar de asumir la identidad de la heroína de París, abrió su pequeña bolsa para hablar con su kwami.
– Tikki ¿Cómo es que no me enteré de esto hasta ahora? – preguntó mortificada la chica.
– Estabas muy ocupada – la consoló la criatura – Pero debemos estar atentos, es imposible que Chat haya podido capturar el akuma o purificarlo y si no lo hacemos pronto… –
– Pasara lo mismo que con corazón de piedra – interrumpió la azabache, a lo que el kwami confirmó únicamente con un movimiento de cabeza – Tenemos que llegar pronto a la escuela, tal vez Adrien tenga alguna idea de donde habrá ido el akuma. ¡Oh no! Estará furioso conmigo, lo deje solo. –
Sin dejar que Tikki dijera una palabra más para intentar calmarla, metió su kwami a la bolsa y salió corriendo directo a la escuela; sin embargo, al llegar al lugar se sorprendió de las pocas personas que se encontraban ahí, la estructura todavía estaba ocupando la mayoría del patio escolar mientras unos trabajadores se encargaban de cortarla para llevársela por partes, Marinette podía observar algunas cabezas asomándose por las ventanas de los salones, pero sabía que no era ni la mitad de los estudiantes que debía haber, especialmente a esa hora.
Sin detenerse entró a los casilleros que estaban igual de vacíos que el resto de la escuela y una vez sacó los libros que necesitaba, cuando se disponía a cerrar su casillero una persona se paró justo detrás de ella y coloco un frasco dentro de su casillero delante de ella, dentro del frasco había una enorme mariposa negra y la chica dio un pequeño brincó de sorpresa, era un akuma. Marinette giró sobre si misma para encontrarse frente a frente con los verdes ojos de Adrien, pero ese día no lucían como normalmente lo hacían, se veía cansado, su piel estaba pálida y unas marcadas ojeras colgaban bajo sus irritados ojos mientras la veía con el ceño fruncido. Marinette vio cumplidos sus temores matutinos, Adrien estaba furioso.
– L-lo lo siento – balbuceó la chica apenada bajando la vista de la fulminante mirada de su compañero.
– Ahórratelo – le contestó el chico, a pesar de su molestia su tono de voz no dejaba de ser amable cosa que hizo a la chica sentir peor, hubiera preferido que le gritara o reclamara, ella lo hubiera hecho, se lo merecía y que el chico fuera amable con ella solo la hacía sentir peor. – Solo date prisa y arregla todo, esto está causando muchas molestias. –
La chica asintió mientras volteaba a ver alrededor y no pudo evitar sonrojarse al notar que estaban solos, estaba sola con el chico que no apartaba sus brazos a los lados de su casillero evitando que pudiera escapar, por un momento se preguntó si el chico esperaba que purificara el akuma ahí mismo, pero era imposible, aun si no había nadie era demasiado arriesgado, alguien podía entrar.
–Hoy hay muy pocas personas – dijo la chica, tratando de no sonar nerviosa, mientras pensaba en una excusa para salir de ahí.
– Los padres están asustados – explicó el rubio que ya no la veía si no que miraba la puerta como esperando que alguien entrara en cualquier momento – es la primera vez que ha habido tantos destrozos en la ciudad que no fueron arreglados inmediatamente, los adultos temen que si mandan a sus hijos a la escuela podría repetirse lo mismo que ayer y que sus hijos podrían salir heridos –
Marinette bajó la mirada sintiéndose culpable, no solo había dejado solo a su compañero, sí no que además había contribuido a que hubiera miedo y pánico en la ciudad. Unas lágrimas resbalaron por las mejillas sonrojadas de la chica pero antes de encontrar el suelo fueron detenidas por los pulgares del chico que estaba frente a ella y levantaba su rostro con suavidad.
– No es tu culpa – le dijo con el mismo tono amable y serio que había usado desde que inició la conversación salvó que esta vez la estaba mirando directamente a los ojos.
La azabache sintió algo que no había sentido en meses, un fuerte golpeteo en su pecho mientras el color se apoderaba de sus mejillas, se sintió intimidada por esos ojos verde escarlata que la miraban como si pudieran leer todo de ella con solo ver su cara, por lo que decidió apartar la vista de ellos, pero al bajar la mirada quedó atrapada en los labios del chico. Marinette pensó en que nunca había visto tan cerca los labios de Adrien, salvo aquella vez en que habían estado actuando en esa obra escolar, pero incluso entonces no les había prestado tanta atención como en ese momento. Eran delgados y sonrosados, resaltaban con lo pálido que su rostro lucía en ese momento, por un momento resistió la tentación de juntar sus labios a los de él, pero antes de que juntará el valor para hacerlo, él mismo se inclinó hacia el frente.
Marinette no podía ver su propio rostro, pero sabía que debía estar completamente rojo, cerró sus ojos con fuerza y se concentró en la sensación de los labios de Adrien en su piel, eran suaves y cálidos, a la vez frescos y en cierta forma tiernos, solo duró un momento, pero Marinette sentía que podía estallar de todas las emociones que sentía. Finalmente Adrien separó sus labios de la frente de Marinette, donde la había besado y le dedicó una de sus amables sonrisas.
– Sé que tú eres muy fuerte y valiente – le dijo sin dejar de sonreír – pero tiendes a olvidarlo, así que tendré que recordártelo. París no estaría a salvo sin ti, así que deja de preocuparte y culparte por todo. Todos podemos equivocarnos alguna vez. –
Y dedicándole una última sonrisa el chico dio la vuelta para salir por la misma puerta que había entrado. Marinette llevó una de sus manos al sitio donde Adrien la había besado en su frente y otra a sus labios mientras trataba de controlar su respiración, su corazón latía tan aprisa que le resultaba difícil respirar, otras lágrimas encontraron camino en sus ojos, seguidas de otras y otras mientras la chica se dejaba caer al suelo con el corazón en la garganta.
– Marinette, ¿Estás bien? –preguntó Tikki que en ese momento salía volando de su bolsa para posarse en el hombro de su portadora – Estas llorando –
– Estoy bien, Tikki – dijo la chica con la respiración alterada mientras trataba de respirar al mismo tiempo que intentaba contener sus lágrimas – Solo estoy feliz… y… triste. Feliz por lo que acaba de suceder, por poder tener otra de las muestras de amabilidad de Adrien que hicieron que me enamorará de él la primera vez. Y triste, porque ahora entiendo que es mi culpa, por mi culpa nuestra relación quedó arruinada para siempre. –
La chica abrazó sus rodillas mientras escondía su cabeza para llorar con un poco de más libertad, Tikki intentó decirle algo para tranquilizarla, pero las palabras no le salían, no sabía que podía decirle a Marinette y a la vez sabía que nada de lo que le dijera podría haberla hecho sentir mejor, así que simplemente se acercó y la abrazó tanto como sus pequeños brazos se lo permitían.
Mientras tanto en esos momentos Adrien llegaba al salón de clases, estaba vacío salvo por otras dos personas, Sabrina cuyo padre trabajaba en la policía y que en esos momentos se encontraba en el patio recuperando evidencia y Nino, el mejor amigo del chico que al verlo llegar se quitó los audífonos y se acercó a él rápidamente.
– Amigo, pensé que no vendrías – le dijo con sorpresa – con lo estricto que es tu padre, pensé que serías el primero en quedar recluido en casa –
– Ya pase mucho tiempo recluido en casa – respondió el rubio tratando de forzar una sonrisa, pero era difícil para el hacerlo en ese momento, mientras intentaba controlar el rápido latido de su corazón y el temblor en sus manos.
– Hermano ¿estás bien? – preguntó el moreno con cara de preocupación – tu cara está completamente roja –
Adrien adquirió más color en su rostro ante la declaración de su amigo, su mente rápidamente voló hacia los casilleros, hacia la dulce chica de ojos azules, a esa triste mirada que le lastimó tanto que no pudo evitar besar en la frente, justo como su madre tendía a hacer cuando él se sentía triste y también a la suave piel de la chica al contacto con sus labios, estaba tan perdido en sus pensamientos que no notó que su amigo lo llamaba por su nombre repetidamente hasta que lo sacudió con fuerza.
– ¡Adrien! – llamó el chico casi gritándole en el oído – Despierta de una vez, tal vez deberías ir a casa a descansar –
- ¿Qué? ¡Claro que no! – respondió el rubio mientras negaba con la cabeza, ahuyentando las ideas de labios, besos y ojos azules – Me quedaré, no tengo ninguna razón para no hacerlo –
Y justo en el momento cuando había terminado de pronunciar esas palabras, las bocinas colocadas a lo largo y ancho de la escuela se activaron dejando escuchar la voz del director de la escuela que anunció que las clases habían sido canceladas a petición de la junta de padres de familia hasta nuevo aviso y rogando a los estudiantes que se marcharan a sus casas preferiblemente acompañados de algún compañero.
– Parece que ya tienes un motivo – bromeó Nino hacia su amigo, pero Adrien ya había salido del salón - ¡Hey! ¿A dónde vas? –
Adrien escuchó las palabras de su amigo, pero no se detuvo para responderle, camino lo más rápido que pudo hasta los casilleros, pero al llegar ya estaba lleno de los pocos estudiantes que habían ido a clases, buscó con desesperación entre las cabezas que iban y venían, pero no encontró ni rastro de un solo cabello azabache y finalmente con resignación llegó a su propio casillero, tomó sus cosas y esperó a Nino para volver a casa.
– No entiendo – dijo su amigo mientras salían de la escuela - ¿Qué te sucede ahora? –
– Es solo que – intentó explicar el joven modelo – Creo que tengo que aclarar ciertas cosas con una persona, pero no estoy seguro si esa persona me escuchara. Creó que le hice mucho daño –
– Ya veo, pero no tienes de que preocuparte – respondió el chico que caminaba a su lado – Sé que a veces no sabes la forma correcta en que debes actuar, pero al final eres un buen chico Adrien, estoy seguro que si heriste a alguien, no fue con intención. Solo sé honesto y verás como todo se arreglará rápidamente –
Adrien pensó un poco en las palabras de su amigo, sabía que las cosas no eran tan sencilla como él pensaba, pero al final agradecía tener un chico que tenía tan buen concepto de él como amigo, no creía ser tan buen chico como su amigo pensaba, pero incluso si tuviera que pasar el resto de su vida solo, sabía que mientras su mejor amigo este a su lado, nada de lo demás importaría demasiado.
