Waazzaaaaa!!

Pues por fin llegamos al final con esta lista de retos y vicios y dioses. La última entrega corresponde a Afrodita y debo decir que esta es una historia para mí y para algunas personas. Sí, en esta fui egoista. Si no has leído "El Reflejo del Deso" y los primeros vicios que escribí de Sakura, tal vez no entiendas ni disfrutes al 100% este relato. La realización de éste fue muy interesante, al principio quería hacerlo parte de la aventura que tuvo Sakura con los demás dioses, pero después pensé que se vería muy falso y que había una excusa muy chafa para el limón que quería desarrollar. Fue entonces que mis otros personajes vinieron a rescatarme ^^

Ojalá que lo disfruten y muchas gracias a quines leyeron estos doce Fan Fics.

Enjoy!!


Sakura y los Dioses

Capítulo Décimo Segundo

(Afrodita)

Todavía te falta una. -dijo él.

Aquella tarde era fresca. Espesas nubes blancas se deslizaban por el cielo azul, trayendo la sombra y refrescando más el día. Dentro de algunas horas el sol se ocultaría detrás del horizonte y la noche aparecería con sus brillantes joyas adornando su vestido negro.

- ¡Ya lo sé! No tienes por qué recordármelo siempre. -dijo ella, fastidiada por los constantes recordatorios.

- No lo haría si tu solita fueras a buscarlas. -replicó él con una sonrisa torcida en los labios.

- ¿Por qué no simplemente me dejas y ya?

- ¿En serio? -preguntó él y se detuvo.

"" pensó ella, deteniéndose y mirándolo. "Lárgate de una vez."

Lo miró a los ojos y se dio cuenta de que eso era lo que él quería, que no cumpliera con el trato para largarse llevándose consigo a Vanesa.

- No. Pronto te daré la que falta. -dijo y siguió caminando.

- ¿Cuándo es pronto? -preguntó él, siguiéndola.

- No lo sé. Hoy no, tengo cosas que hacer.

- ¿Qué puede ser más importante que saldar nuestra deuda? Todavía puedo…

- ¡Sí, sí, sí! Ya sé lo que puedes hacer. Tampoco tienes que recordármelo. Pero hoy es el único día que puedo asistir a la convención de psicología y vienen doctores de todo el mundo.

- ¿Y eso qué?

- No puedes ser tan imbécil -gruñó ella y lo miró. Cierto, a él no le importaban esas cosas-. Para mí es muy importante y me gustaría que no me acompañes.

- ¿Por qué no? Podría estar allí la última.

- Lo dudo, pero haz lo que quieras. Sólo no te me acerques mucho.

* * *

Aquella sería la primera conferencia de Sakura. Todavía era estudiante y le faltaban dos años para terminar la universidad. Aquella oportunidad había aparecido de repente y supo que no debía desaprovecharla.

Estaba nerviosa, por supuesto. Aquel era un país distinto, gente muy especializada que iba, quizá a criticar, quizá porque no tenía otra cosa que hacer, quizá a adquirir nuevos conocimientos… y también estaba su profesor; el hombre que había confiado en ella y la había llevado hasta ese país, a ese lugar, para que ella pudiera exponer y explicar algunos de los más recientes descubrimientos acerca del Alzheimer.

- ¿Estás lista, Sakura? -preguntó su profesor, apoyando una mano en su hombro. Sakura lo miró. Él era un hombre mayor, usaba lentes y sus labios estaban rodeados de arrugas.

- Sí, creo que sí. -replicó Sakura y ahora se sentía más preparada.

Salió al escenario y se paró detrás del micrófono. Antes de comenzar a hablar, miró a todos los presentes y pidió que las luces se apagaran un momento.

A lo largo de su exposición presentó varias diapositivas y animaciones de las reacciones que ocurren en el organismo.

Cuando terminó, las luces volvieron a iluminar el lugar y la mirada de Sakura se posó en los ojos verdes de una hermosa joven en la tercera fila. La chica de cabellos color carmín como la sangre parecía estar discutiendo con un hombre de cabello largo y muy oscuro, tanto como sus ojos.

La voz de Sakura fue silenciada por la belleza de aquella joven. La chica de los ojos esmeralda pareció notarlo y la miró, directo a los ojos. Sakura dio un respingo, sobresaltada por lo que aquellos ojos expresaban. La mirada era intensa y estaba cargada de amor, deseo y lujuria. Sakura no comprendió cómo una mirada podía expresar tanto ni que era aquella sensación cálida que sintió dentro de ella.

La chica de la tercera fila sonrió. Los labios rosas eran poco menos que perfectos y provocaron la leve chispa del deseo en Sakura.

- ¿Te sientes bien? -le preguntó su profesor, oculto detrás de la pantalla blanca.

Sakura volvió a la realidad y asintió.

Las palabras volvieron a ella y finalizó su exposición con el corazón acelerado.

* * *

A mitad de la exposición de Sakura, él había comenzado con lo mismo otra vez. Él, al verla entrar al escenario, había reconocido a la chica, quién era la primera persona en el mundo que se había atrevido a golpearlo y seguía con vida.

- La quiero a ella, Esmeralda. -había dicho.

- ¿De qué hablas? -había preguntado ella sin entender sus palabras, no creía que su acompañante estuviese hablando de la glándula que en aquellos momentos Sakura mencionaba.

- Su alma -había replicado él-. Quiero que me ofrezcas el alma de Sakura Kasugano.

- ¿Estás loco? -se había escandalizado ella, girándose para mirarlo.

- Piénsalo bien, lo nuestro podría terminar hoy. -había dicho Aikanáro y el mundo pareció quedarse en silencio.

Esmeralda había mirado hacia el escenario y se había topado con la mirada castaña de Sakura.

"Ella por el fin del trato con el demonio." Había pensado Esmeralda, sería una buena opción, la propuesta sonaba tentadora.

Sí, lo haría. Le había dedicado a Sakura una sonrisa; una de las mejores, debía engancharla para ganarse su confianza y luego… ofrecer su alma al demonio junto a ella.

Cuando la conferencia terminó, se ofrecieron bocadillos y un poco de vino en el lobby del lugar.

Sakura estaba junto a su profesor, platicando con un par de doctores acerca de las enzimas en el cerebro que producen la enfermedad del olvido, cuando ella se acercó.

Los hombres se quedaron mudos admirando su belleza. De pie, allí frente a ellos, parecía una diosa, más hermosa que Afrodita.

- Hola, Sakura. -saludó extendiendo su mano, en sus labios danzaba una sonrisa encantadora que la cautivó.

- Hola -replicó Sakura-. Disculpa, ¿te conozco?

- No, no tenemos el… placer de conocernos -respondió la chica haciendo énfasis en la palabra "placer", jaló a Sakura hacia sí y dijo-: pero podríamos conocernos ahora. ¿Me acompañas?

Sakura no tuvo tiempo de responder cuando la chica ya la llevaba hacia la mesa donde se encontraban las bebidas.

- Me llamo Esmeralda. Tu exposición me pareció muy interesante.

- Muchas gracias, la verdad es que estaba un poco nerviosa.

- ¿Es tu primera vez? -preguntó Esmeralda con picardía. Sonrió y le tendió una copa a Sakura.

- Sí -respondió Sakura y tomó la copa-. Es la primera vez que hablo frente a tanta gente.

- Lo hiciste muy bien para ser tu primera vez. Brindo por eso.

- Salud. -Sakura sonrió, aquella chica parecía estar acosándola pero no estaba del todo segura. Su presencia era agradable, al igual que su voz y su mirada. Bebió de la copa y ambas siguieron platicando durante largo rato.

A medida que las horas avanzaron, el lugar comenzó a quedarse vacío. Los doctores que habían dado su exposición por la mañana, ahora se despedían y por el salón sólo quedaban algunos grupos pequeños en los que el tema que se debatía todavía no llegaba a un punto en el que todos estuvieran de acuerdo.

Sakura y Esmeralda no habían tomado más de dos copas de vino, sin embargo, Sakura ya se sentía un poco mareada y sentía que estaba riéndose de forma estúpida. Esmeralda ya no quiso que su compañera siguiera bebiendo, alegando que no quería emborracharla.

- De ese modo no lo disfrutaremos igual -dijo la chica del cabello carmín y Sakura no supo decir si bromeaba o hablaba enserio.

La distancia entre ellas se había acortado y hablaban en susurros. La voz de Esmeralda era una melodía coqueta que agradaba a Sakura cada vez más. Se quedaron en silencio un momento, mirándose a los ojos. Las copas estaban vacías y el lugar casi desierto.

Esmeralda avanzó un paso, Sakura retrocedió otro y chocó contra la pared. No tenía a dónde correr y tampoco quería hacerlo.

- Eres una mujer preciosa, Sakura -susurró Esmeralda a unos centímetros de su rostro-. Me gustas.

De los labios rosas de Esmeralda emanó una esencia embriagante; su aliento fusionado con el suave aroma del vino. Sakura sintió que el piso se movía. Sus manos se aferraron a las caderas de Esmeralda y sus labios se unieron en un beso exquisito que duró muy poco tiempo, en opinión de ambas chicas.

Las manos hábiles de Esmeralda se deslizaron por los costados de Sakura. Pegó el cuerpo al de ella, besándola todavía con una pasión que no había sentido antes por nadie. El cuerpo, el sabor y el calor de Sakura le inspiraban nuevas ideas, le hacía hervir sensaciones y deseos en lo más hondo de su ser.

"¿Por qué?" se preguntó y apartó la pregunta de su mente. Se abandonó a las emociones que los labios de Sakura le provocaban y puso sus manos en movimiento para regalarle el mejor de los orgasmos a su compañera.

Sakura sintió las manos de Esmeralda subiendo la tela de su vestido, exponiendo sus piernas. Las yemas de los dedos de Esmeralda tocaron la piel de los muslos de Sakura y no pudo evitar que un jadeo escapara de sus labios sellados por los de Esmeralda.

"¿Cómo lo hace?" se preguntó y apartó su duda para seguir disfrutando de las caricias de Esmeralda.

Los dedos exploradores trazaron los límites de la prenda íntima de Sakura. Las piernas le temblaron, amenazando con arrojarla al suelo. Esmeralda la sostuvo, apretando su cuerpo contra el de ella.

- Sakura -era su profesor-. ¡Nos vamos! -anunció entrando a la sala en la que ellas dos se encontraban. Se quedó parado en el umbral, mirándolas con las cejas arqueadas.

Las dos chicas estaban a dos pasos de distancia la una de la otra, las dos jadeaban y el vestido de Sakura dejaba ver sus espinillas.

- ¡Por dios, Sakura! -dijo su profesor, escandalizado y meneando la cabeza de un lado a otro-. Dijiste que dejarías de pelear.

Sakura suspiró aliviada y se acomodó el vestido.

- Discúlpeme, profesor. Lo… lo que pasa…

- ¡Yo insistí! -interrumpió Esmeralda sin vacilación en la voz-. Ha sido culpa mía, y le ruego que me disculpe.

El hombre sonrió y asintió.

- Está bien, supongo que uno no puede dejar de hacer lo que le gusta de un día a otro. Pero ahora debemos irnos, Sakura. Quizá terminen su enfrentamiento en otra ocasión.

- Sí, quizá -Esmeralda sonrió a Sakura-. No puedo esperar.

Sakura se ruborizó.

- Hasta luego -dijo, haciendo una reverencia-. Ha sido un placer.

- Desde luego. -respondió Esmeralda con una inclinación.

Sakura y su profesor salieron del lugar. En el umbral, Sakura se detuvo y miró a Esmeralda. Había tanto en esa mirada castaña; deseo, lujuria y una promesa. Sakura sonrió y salió del lugar.

Esmeralda se quedó de pie, por primera vez, sin saber qué hacer. Estaba deseando que Sakura volviera corriendo para darle rienda suelta a sus pasiones.

Pero Sakura no volvió.

Esmeralda supo que tenía que ir tras ella si quería volver a probar el sabor de sus labios.

- Así que… también se te escapan sin que puedas hacer nada -comentó Aikanáro. Apareció detrás de Esmeralda-. Eso es algo que no se ve todos los días. ¿Qué pasó?

- Nada -dijo Esmeralda alejándose de él. No iría detrás de Sakura, al menos, no todavía. Primero entregaría la última alma para saldar su cuenta con Aikanáro-. Estaré con ella, pero no te entregaré su alma.

- Tienes que hacerlo, Esmeralda -le dijo el demonio-. Con eso podrías olvidarte de mí y ser feliz para siempre con Vanesa. ¿No te gusta la idea?

- ¿Por qué te importa tanto que yo sea feliz? -preguntón dándose la vuelta.

- No digas tonterías -se burló él-. Eso no me interesa en lo más mínimo.

- Entonces es el alma de Sakura -dijo ella, escrutando los ojos negros del demonio-. ¿Por qué te interesa tanto?

Aikanáro no dijo nada. Sonrió y se alejó hacia el umbral.

- Limítate a hacer tu parte del trato y no hagas preguntas. -dijo y salió sin agregar nada más.

Esmeralda se quedó allí, preguntándose el porqué del interés de Aikanáro en Sakura. ¿Se conocerían?

Esmeralda no lo sabía, pero podría averiguarlo. No ese día. En esos momentos estaba demasiado excitada como para hacer cualquier cosa. Se iría a casa y le haría el amor a Vanesa. Después… bueno, después ya vería qué hacer.


1940hrs
20/03/10
Ed.

12/04/10

**Dedicado Especialmente a Mi Maldita Zely**
Fucking Love yaaa, bitch!!

«-( H.S )-»™