Hola hola perdón por la demora T—T es que me vine de mi ciudad a estudiar a viña del mar y este año me voy a apractica y tengo que aprender un monton de cosas me había quedado sin un poco de inspiraion pero hoy escribi espero que les guste!
Capitulo 12: observarte
Caminaba por el pueblo mientras llovía, estaba descalza, por alguna razón estaba muy triste… había llorado demasiado… tanto que sus ojos ardían y aun le quedaban lagrimas… pero ella sabía desde hace tiempo lo que este destino le esperaba, desde que comenzó su aventura, sin saber por qué, atravesó el pueblo en dirección a la casa de Kaede, una debilidad hizo que sus piernas flaquearan y cayó en medio del lodo, comenzó a sollozar desesperada, era patética ¿Por qué se había quedado a pesar de todo? Sabia que iba a sufrir pero nunca imagino que tanto, miró sus ropas de aldeana…¿en que momento se había cambiado? Se acerco a la cabaña de la anciana… sus amigos estaban esperando afuera
Vamos kikyo tu puedes hermana- decía Kaede, su apariencia era de una joven de su misma edad, la jovencita estaba contenta y nerviosa al mismo tiempo mientras que la sacerdotisa kikyo apretaba los dientes del dolor- el bebe ya viene…
A su lado un joven de cabellos oscuros apretaba su mano.
Vamos kikyo… perdóname por esto mi amor…- era inuyasha de forma humana…-
Ya no puedo mas…- lloraba la sacerdotisa-
Ella se quedo estática observando mientras lloraba silenciosamente…
Que haces allí estatica. ¡kagome!- hablo la joven partera – no seas inútil y trae toallas.
Trato de emitir una palabra pero nada salió, se movio lentamente, como si su cuerpo pesara mucho.
Que inútil…- grito sango al momento de entrar en la cabaña.- muévete kagome no estorbes…- mientras buscaba las toallas.
Su pecho dolió al ser tratada asi por su mejor amiga… ¿ desde cuándo había cambiado todo? Si lo sabia… desde que se quedo muda e inservible , un lado de su cuerpo apenas se movia.
Dejala… dejala que siga en su mundo no quiere ayudar que mi hijo nazca…- hablo duramente Inuyasha, eso le dolió.- amo a kikyo con todas mis fuerzas- resalto-
De repente el llanto inundo el lugar era un bebe pequeño… muy pequeño… kikyo reia, se veía feliz radiante, miraba a inuyasha con todo el amor que le tenia y ambos se besaban sin parar mirando a su bebe que reposaba en el pecho de la madre.
Se quedo observando mientras curaban a kikyo y una vez que estuvo lista todos entraron a conocer al pequeño.
Se llamara senkai- hablo kikyo-
Todos rodeaban a la feliz familia… ella quiso acercarse a ver al pequeño bebe, se arrodillo para verlo de cerca
De repente lo recordó… ese bebé era suyo… ella lo había parido, se arrodillo del dolor llorando… si ese era su bebé, senkai era suyo…
Kagome- le hablo coloquialmente miroku… sin ningún respeto como solia hacerlo- que te sucede.
Mi bebe…- logro decir – mi bebe… Senkai…- señalándolo.
Que estas diciendo- agrego kaede- pobre, quedo asi después de que por su culpa la perla desapareció y casi nos quemamos vivos.
La miraron con desprecio… e Inuyasha la miro con una sonrisa arrogante.
Estas loca… ¡ja! Jamás tendría un bebe contigo… - se levanto en su dirección y la hecho de la cabaña, tirándola nuevamente al barro.- no te acerques a mi hijo asi de sucia…
Se paró a duras penas, observo su rostro en una poza cercana, la mitad de su rostro estaba quemado, observo con detalle sus piernas cubiertas por el barro y se dio cuenta.
¡Inuyasha! – gritó hasta desgañitarse.- ¡inuyasha!
-¡Inuyasha! … dejame entrar
Despertó con el grito de su mujer… aferraba la sabana con sus manos y sollozaba, Senkai comenzaba a despertarse, emitiendo unos pequeños quejidos y moviendo sus manitas empuñadas comenzando a hacer un puchero, antes de tomar a senkai tenia que calmar a la muchacha, se aferraba a las sabana con los ojos muy juntos.
Kagome… - la llamo suavemente- kagome despierta- por mas que la mecia la muchacha no despertaba .
La levantó abrazandola y le susurró en el oido – vamos cariño despierta.
Ese hijo es mio Inuyasha… es nuestro…- sollozó – no es de kikyo… devuélveme a mi hijo…- se aferró al Hanyou y abrió los ojos asustada- Inuyasha…
Kagome… fue una pesadilla… - acarició su cabello- solo una pesadilla.
La miko asustada, empezó a tranquilizarse a concentrarse en el aroma de Inuyasha, el sueño había sido tan real, tan real, si aun tenía la sensación de que Inuyasha la tomaba y la sacaba fuera de la cabaña. Miró esos ojos dorados que tanto le gustaban, en los cuales se sentía tan segura.
Besame… - tomo el rostro del albino con sus manos-
El medio demonio se sonrojó,¡ por dios si ya tenían un hijo! Es que un beso podía desatar otras cosas, pero que estaba pensando, la pobre de kagome había dado a luz hace dos días no podía ser tan inconsciente, aun a la muchacha estaba adolorida, aun no se podía parar, necesitó hasta ayuda para ir a bañarse, se notaba cansada.
Le sonrió tiernamente, limpiando las lagrimas de miedo de las mejillas de la joven. Se acercó a ella, atrapando sus labios con toda la tranquilidad que se pudo permitir, no quería prisas, quería tranquilidad, quería … disfrutar a su familia.
Estoy aquí…- dijo en sus labios- no te dejare nunca.
Fue tan real…- paso su dedo índice por los labios del hombre que estaba al frente-
Que soñaste.- mientras la muchacha se recostaba, el hizo lo mismo recostándose de costado para poder abrazarla y además para poder vigilar a su bebe.
Se sonrojó, no quiso contarle, pero tenía que ser sincera tenía que sacarlo a flote.
Me da vergüenza contarlo, pero… - tomó la mano del Hanyou- soñé que kikyo estaba viva, que tu estabas en tu forma humana, tenían a Senkai, osea Kikyo era su madre, yo sabía que era nuestro,- miro una de sus manos, y cerró los ojos con alivio- yo estaba quemada… ustedes me odiaban- sonrio de alivio- cuando dije que senkai era mi hijo, tu te burlabas, me agarrabas del brazo… dolia mucho- decía precipitadamente, Inuyasha escuchaba atentamente. – me, me lanzabas fuera de la cabaña… yo desesperada quería recuperar mi vida… mi hijo… a ti…- entonces miró a su lado…- pero ambos están conmigo…- suspiró aliviada.
Definitivamente kagome estaba loca, lo amaba mucho, si definitivamente kagome lo amaba mucho, cuando comenzó a llorar pensó que le dolía algo, pero solo era una pesadilla.
Baka… era tan solo una pesadilla… - apretó su mano- además casi despiertas a Senkai… con todo lo que reclama antes de dormir.- haciéndose el molesto.
En eso se parece a su padre… - se acurrucó a su lado para seguir durmiendo
¡Hey! - paso un brazo por el costado de ella, apoyando su cabeza en un brazo y mirando a Senkai quien seguía durmiendo sin darse cuenta de nada.- me asustaste… baka.- solo recibió un suspiro de relajo como respuesta.
El verano estaba haciéndose presente, se notaba por el calor y por que las cigarras comenzaban a cantar, en su época sus amigas deberian estar entrando al segundo año de universidad, en cambio ella, estaba recuperándose de haber tenido a su primer hijo, realidad que no cambiaba por nada por que desde que tenía quince años su vida nunca había sido normal, ahora estaba a punto de cumplir diecinueve años y era una sacerdotisa que se preocupaba de la salud de toda una aldea, ¿ como estaría su madre? ¿ su hermano? ¿ su abuelito?, le encantaría poder enseñarle su hijo a su familia.
Au..- como era posible que las madres de su época se repusieran a esto tres o cuatro días después de parir y caminar a sus casas como si nada, Senkai tenía tres días de nacido, y ella apenas se estaba parando, cuando quería moverse Inuyasha la ayudaba, pero no podía depender de los demás por siempre, Sango y Kaede venían a ayudarle , a enseñarle a cambiar los pañales de aquella época, que no era mas que un genero afirmado por un alfiler, después había que lavarlo, Inuyasha se había salvado de aquella clase, ya que se había ido con miroku.- Sango… que puedo hacer para el dolor.
Ay amiga, no se si en tu época era igual, pero aquí, es asi… te puedo dar un té- mientras la sostenía para que caminara.- yo estuve una semana así… cuando nacieron las gemelas imaginate.
No, allá te dan medicina, aunque no se si era tan efectiva… - Sango la recostó en el futon, mientras Kaede tenía en brazos a ese pequeño.
Las gemelas de Sango cuidaban a su hermano en frente de ellas, ambas niñas eran tan cuidadosas con el pequeño Riuji, que a las tres mujeres le daba ternura, mientras una lo sostenía otra le daba de comer.
Nunca pensé que estaría viva para poder ver a sus hijos- sonrió la anciana mientras cargaba el pequeño Senkai.
Con su poder espiritual, puede vivir un poco mas ¿verdad?- preguntó Sango.
Asi es… esto es uno de los aspectos por los cuales me gusta ser sarcersotiza. la verdad en una época de mi vida me hubiera gustado, casarme tener bebes y muchos nietos… pero cuando kikyo one sama murió, mi deseo se fue con ella… me metí en la cabeza que debía ser una sacerdotisa fuerte para poder defender esta aldea, para que el empeño de mi hermana por protegerme no fuera en vano…
Kagome estaba sensible, por alguna razón Sango también lo estaba ambas lagrimearon con las palabras de la anciana.
Pero… pero por que lloran…- cerró los ojos-
Ambas miraron a la anciana, con los ojos aguados
Nosotras somos como sus hijas ¿verdad?- le tomo un brazo Sango como niña pequeña.- usted ha sido como una madre para mi, en estos años.
Yo extraño mucho a mi madre- limpiándose los mocos con una manga como una niña pequeña- como me gustaría que viera a Senkai, usted es mi mama de esta época.
A la anciana eso le hizo temblar el corazón, desde que su hermana había estado sola, cuando un joven conquisto su corazón ella tuvo que elegir entre el amor y la protección de una aldea, eligio proteger a sus pares como su difunta hermana lo hubiera hecho, no se arrepentía, pero cuando era mas joven y escuchaba los llantos de los bebes recién nacidos, cuando veía la mirada llena de amor de los padres hacia sus pequeños le daba envidia, por que ella llegaba a su cabaña completamente sola.
La verdad es que a los muchachos los concidero como a mis hijos. – sonrio la anciana al ver a las dos jóvenes llorando como magdalenas, tan exageradamente que era gracioso verlo, una tentación de risa.
¿Asi que soy tu hijo anciana? Pero que madre mas bruja tengo…- Inuyasha entro por la puerta de su habitación, arrodillándose al lado se la anciana… acariciando suavemente la cabeza de su hijo, el pequeño aun no abría sus ojos.- mira Senkai tu abuela kaede ¿ que te parece?.
Miroku entro se acercó a la anciana y le dio un beso en la mejilla haciendo que esta se sonrojara.
Orgulloso de ser su hijo, anciana kaede… claro que hermano mas cruel tengo¡ mama!... – se mordió el dedo índice y apuntó a Inuyasha- me pegó tres veces en la cabeza desde que volvíamos de la otra aldea…
Ya cállate… tu querías empezar con tus mañas… además…" quería estar con mi hijo"- se sonrojó.- miró nuevamente a su bebé quien estaba en el regazo de la anciana.
Entonces el pequeño abrió sus ojos mostrándoselos a Kaede y a Inuyasha, el joven Hanyou quedo en silencio, al igual que la anciana.
Vaya… es igual a usted amo… cuando era un bebe- hablo una pulguita encima de su hombro- me pregunto si su sangre…¿ será igual? Pero me imagino que debe ser la mezcla perfecta de la señorita kagome y la suya… - tragando con una sed desesperada -con su permiso…
Antes de que pudiera saltar a la mejilla del pequeño la anciana lo atrapo antes de que comenzara a beber la sangre.
No te das cuenta de que tiene la piel sensible aun…- la anciana lo miro severamente-
Inuyasha atrapo a la pulga y le aplastó.
Ni se te ocurra chuparle la sangre a mi hijo… -
Totosai entro por la puerta… sirviéndose un poco de guisado, llegando finalmente a la habitación de los jóvenes padres.
Hola chiquillo estúpido…- se sento a comer el viejo anciano…- oo pero valla que parecido a ti… ojala no sea igual de estúpido- Inuyasha lo golpeo en la cabeza, haciendo que saliera humito de esta- lo único que me consuela… es que kagome también es la madre… al menos sacara lo sensible- otro golpe… y esta vez derribo el cuenco con comida…- eres muy cruel…- comenzando a llorar-
Kaede se rio, pasándole a Inuyasha su hijo, para que lo cargara un rato. Mientras todos comían el anciano demonio hablo
Se me olvidaba… - hablo totosai- Inuyasha quiero que vengas un momento…- lo llamó a un rincón…
Se dirigieron hacia alla mientras todos conversaban sobre antiguas aventuras.
Inuyasha… Mioga y yo hicimos la promesa al igual que todos los sirvientes de tu padre cuidar a tu hijo…-
Si lo se y se los agradezco- agachando la cabeza en un gracias-
Dime Inuyasha… que le vas a enseñar a tu hijo… todos los padres legan a sus hijos algo- pregunto mioga.
Bueno supongo que empezar por lo básico… caminar… trepar arboles… trucos… insultar a miroku… y que aprenda a decir papá.
Como dijiste es que no escuche bien lo ultimo…- se acerco al hanyou-
Que lo primero que le voy a enseñar a decir es "papá"- se acercó mas al anciano.
Persona Inuyasha la edad me esta pasando la cuenta- limpiándose la oreja.
Inuyasha se acerco a su rostro y casi grito la frase, entonces Totosai sacó una especie de alicate y le quito un colmillo haciéndolo gritar de dolor.
¡Me dolio!
Bien ya tengo lo que necesito…- luego de eso un impacto sintió en su cabeza calva, un prominente chichon salía de esta- eres un irrespetuoso. Me voy… nos veremos pronto…- se acercó hasta Kagome quien tenia al pequeño en sus brazos.
Nos veremos pronto…- y salió de allí.
La pulga Mioga lo siguió.
Nos veremos pronto amo… señora kagome y pequeño Senkai algún dia probare tu sangre Yummi…
Atrévete y no vives…- amenazó Inuyasha-
La casa estaba casi silenciosa si no fuera por que cierto hanyou estaba cambiando un pañal, mientras la sacerdotisa le enseñaba…
Dios no puedo creer esto… - decía ligeramente mareado- como haz soportado este olor … dios quiero ser humano en este momento…- aguantando una arcada.
Hay dios pero que exagerado eres… como si tu cuando pequeño no te hubieras hecho del dos en los pañales…- Lo observaba con gracia… a ella el olor de su bebe no era taaaan terrible… hediondo si pero nunca tan feo como para tener arcadas.
El hanyou se sonrojo
Quiero terminar pronto…- cerraba los ojos Inuyasha mientras metia al pequeño en una tijana de madera con agua tibia- kagome lávalo tu –
Aaa no lo tuve conmigo ocho meses… y lo he cambiado todos estos días asi que ahora te toca a ti- burlándose de el – y no cierres los ojos por que tienes que sostenerlo bien.
Ya lo peor había pasado, ahora tocaba vestirlo y bueno eso no lo hizo tan mal. Pero el pobre bebé termino con sus piernitas atrapadas por el pañal, asi que eso lo hizo kagome.
Ya… ya no llores mi Senkai…- meciéndolo kagome trataba de calmarlo… mientras Inuyasha ponía todo en su lugar.
Ese anciano me dejo sin un colmillo pero me las pagara…- dijo sentándose al frente de la miko-
Ay te ves sexy –
Vas a seguir burlándote de mi mala mujer…- observando como el pequeño seguía llorando, eso de alguna manera lo desesperaba, quería calmarlo.- ¿quieres que lo acune?
La muchacha solo sonrio y se lo entregó.
Ya… ya Senkai… papá esta contigo… deja de llorar…¿ no tendrá hambre?-
No creo lo acabo de amamantar…- Inuyasha si que se preocupaba por senkai, lo acababa de notar… bueno desde ayer que lo notaba… cuando el pequeño lloraba el era el primero en cargarlo.- a lo mejor tiene un colico…
Inuyasha ya sabia lo que tenia que hacer, efectivamente el bebe eructo, haciendo reir al medio demonio.
Wow eso definitivamente superó a Miroku.- cargándolo de forma horizontal acercándolo a su rostro, observándolo de cerca.
Asi que nuestro senkai tiene los ojos dorados… - hablo con ternura la joven- será muy guapo… claro si no saca tu genio…-
Hey que te pasa…grr- se enojó Inuyasha.
Kagome se recostó cansada y un poco adolorida.
Bueno ya sabes que me enamore de ti por eso ¿no?
Inuyasha no dijo nada mejor se concentro en su hijo quien se acurrucó a el durmiendo, el hanyou se sonrojo y realmente esto era muy tierno.
-kagome sama- gritaron algunas jóvenes aldeanas-
-hola – sonrió-
Despues de estar una semana enclaustrada en su habitación por el parto por fin podía Salir a tomar aire.
¿Como esta? ¿ se siente bien?- pregunto una muy curiosa-
Si muchas gracias- sonrió-
¿Y su bebe? ¿ donde esta?¿ como se llama?
Inuyasha quien estaba un poco mas adelante con un pequeño bulto en sus brazos se acercó a las aldeanas, sin miedo al rechazo se paro delante de ellas, las muchachas ni se alejaron como antes lo hacían, destapó el rostro del pequeño quien miraba a todos con sus enormes ojos de color oro, y muy orgulloso dijo.
-se llama Senkai-
Las muchachas gritaron de ternura haciendo comentarios sobre lo mucho que se parecía al joven hanyou, bueno no era la primera vez que ocurrían estas situaciones, desde que entraron a la aldea se acercaban a ellos para ver al nuevo integrante de su familia, al final el pequeño se había despertado frunciendo el seño al igual que su padre.
" hay Inuyasha… quien lo diría… siempre me sorprendes… nunca pensé que te sentirías tan orgulloso… jamás me separare de ti pasare toda mi vida observándote, a ti y a tus hermosas manifestaciones de cariño…"
CONTINUARAAAAAA.
