Los mapas de mi vida
By Tenshi Lain
Notas en el diario de abordo:
Los personajes de One Piece pertenecen a Eiichiro Oda, yo solo los cojo prestados para jugar.
Esta historia está centrada en el concepto de Shanks/Fem (Shanks como chica, si te disgusta la idea, el botón para retroceder está ahí arriba). Tendrá un formato drabble, es decir pequeñas escenas que mostrarán la vida de Shanks desde su infancia hasta la edad adulta, no seguirán un orden cronológico y algunos temas se repetirán con diferentes escenarios. También habrá algunos que irán encadenados o tendrán una continuación. He de advertir que voy al día con el manga on-line (capítulo 620 a día de hoy), así que habrá SPOILERS para quien no lo esté. Avisados quedáis, leed por vuestra cuenta y riesgo Muajajajaja
¡Dedicada a Obsidiana Nevada! ¡Gracias por ayudarme a esclarecer escenas y aportar ideas!
Coordenadas: El inicio de la trilogía…
Mapa 12: Apuestas
- Escalera de color – anunció alegremente Shanks dejando las cartas sobre la mesa. Sus compañeros de juego soltaron un gruñido de frustración colectiva.
- Maldita sea…
- Menuda racha.
- ¿Cómo algo tan pequeño puede tener tanta suerte?
Shanks río mientras recogía sus ganancias. El póker era muy divertido, y también lo era ver las caras de sus mayores cuando les ganaba hasta la camisa. Tenía una suerte inaudita en aquel juego, pese a que no lo había conocido hasta hacía un par de meses. La tripulación aún estaba maldiciendo al capitán Roger por enseñarla a jugar.
- Hasta aquí – masculló Taro levantándose de la mesa.
- Oh, venga no te vayas – gimoteó Shanks amontonando las monedas en pequeñas torres – una más…
- Ni hablar. Me has dejado más tieso que la mojama. Lo único que puedo apostar son mis botas y les tengo demasiado cariño.
- Aguafiestas – masculló Shanks hinchando los mofletes.
- Chicos, espero que no estéis jugando al Strip póker – todos alzaron la mirada de la mesa al ver acercarse a Rayleigh desde la barra –, recordad que Shanks solo tiene doce años.
- Pues parece que los haya pasado todos jugando a las cartas – gruñó Doku barajando las cartas con más fuerza de la necesaria, hacía tres partidas que había perdido su reloj de bolsillo, y al intentar recuperarlo solo había logrado perder el chaleco, una sandalia y la bandana de su cabeza.
- Parece que estás en racha – comentó el segundo de a bordo observando la gran cantidad de monedas y prendas varias que rodeaban a la joven grumete.
- Sip – dijo alegremente bebiendo del vaso de zumo que Shakky-san le había dado antes.
- ¿Puedo unirme?
- ¡Claro!
- Ah, no se lo recomiendo jefe… - dijo Teruu rascándose la nuca, se sentía extraño sin su gorro, aunque debía reconocer que a Shanks le quedaba muy gracioso, parecía como si su cabeza fuera a desaparecer en cualquier momento.
- Vamos hombre, tenme un poco de fe – dijo sentándose enfrente de la pelirroja mientras se repartía una nueva mano.
Dos horas después, la partida se había convertido en un duelo entre el segundo de a bordo y la grumete. Las ganancias de ambos estaban igualadas, todos los piratas en la taberna se habían arremolinado en torno a la mesa, curiosos por conocer el resultado.
- Shanks – llamó Rayleigh mientras barajaba de nuevo.
- ¿Sí Rayleigh-san?
- Me parece que esto puede hacerse eterno.
- A mí también – afirmó la grumete.
- ¿Qué te parece si nos lo jugamos todo en la próxima mano?
- ¿Todo o nada? – preguntó con una sonrisa equiparable a la de su capitán.
- Exacto.
- Acepto.
Se repartieron las cartas, ambos las miraron rápidamente antes de dejarlas boca abajo en la mesa y pidieron. Rayleigh dos cartas, Shanks tres. A una vez ambos empujaron sus respectivos montones al centro de la mesa. La taberna entera vibraba con silenciosa excitación. Nadie recordaba una partida tan emocionante.
- Se me acaba de ocurrir… - murmuró Rayleigh dando unos golpecitos a su vaso con los dedos. Shanks alzó un ceja en muda cuestión - ¿Qué te parece si subimos la apuesta?
- Todo lo que estoy dispuesta a apostar está sobre la mesa, y no pienso jugarme mi próxima paga. Tengo planes para ella.
- Tranquila, no era eso lo que tenía en mente. Verás, he recordado que la semana pasada le pediste al capitán que te dejara ir al parque de atracciones de Shabondy, sí ganas yo mismo te acompañaré ¿Qué te parece?
- ¡Genial! – exclamó con una sonrisa, que pronto se convirtió en una mueca de sospecha - ¿Y si ganas tú? – preguntó Shanks entornando los ojos.
- Shakky tiene en la trastienda un cofre misterioso – dijo señalando hacia atrás. La aludida alzó una ceja mientras de su cigarrillo ascendía un fino hilillo de humo -, si pierdes tendrás que enfrentarte a su contenido.
- Lo dices como si tuviera guardado alguna clase de monstruo – replicó la pelirroja mirando a Shakky-san, esta solo le sonrió enigmáticamente. De ella podía esperarse algo así. Pero tenía tantas ganas de ir… había escuchado toda clase de historias de ese lugar ¡Era el más divertido del mundo! Pero el capitán se había negado a dejarla ir sola y nadie más en la tripulación parecía dispuesto a acompañarla -. Está bien, acepto.
- Perfecto – sonrió el rubio -. Cartas arriba.
Los dos dieron la vuelta a las cartas a la vez.
Shanks tenía escalera de color.
Rayleigh Full de Ases.
La pelirroja dejó caer la cabeza contra la mesa, mientras los demás aplaudían la victoria del Rey Oscuro.
Alzó la mirada mientras Rayleigh-san se acercaba el gran montón de ganancias y anunciaba que invitaba a todos a una ronda. Le deba igual haber perdido el dinero. Con lo que tenía ahorrado y su próxima paga podría comprar aquella espada tan chula que había visto; lo que más le dolía era perder la oportunidad de poder ir al Parque de Atracciones. Se había hecho ilusiones para nada…
- Muy bien, ahora tu parte – dijo el mayor con una gran sonrisa. Shanks suspiró, se puso en pie y caminó decidida hacia la trastienda de la taberna. Había que cumplir lo prometido, eso era sagrado.
- Por aquí Shanks-kun – sonrió Shakky-san abriéndole la puerta y encendiendo la luz. La pelirroja parpadeó al ver que la acompañaba.
- ¿También vas a venir?
- Creo que vas a necesitar un poco de ayuda – comentó la morena dando una calada a su cigarro. Shanks frunció el ceño.
- ¿Exactamente que tienes encerrado en ese baúl? – preguntó empezando a temerse lo peor.
- Ya lo verás – contestó con una sonrisa encantadora.
Media hora más tarde la puerta de la trastienda volvió a abrirse. Shakky-san salió, asintió con la cabeza en dirección a Rayleigh, este también sonrió inclinando la cabeza para ver mejor la puerta. Otros dejaron sus conversaciones a medias y también prestaron atención, querían saber que era exactamente a lo que había tenido que enfrentarse la pelirroja.
- Vamos, no seas tímida – animó la morena.
- Esto es degradante… - masculló la voz de Shanks desde el otro lado.
- No, no lo es.
- Es incómodo – aseveró.
- Solo porque no estás acostumbrada.
- Es cruel.
- Ha sido idea de Rayleigh.
- … Cierto – masculló.
Los piratas se miraron entre ellos y de nuevo al segundo de abordo. Este se limitó a dar un trago a su vaso sin mirar a nadie ni perder la sonrisa. Con un gruñido y algunos tacos poco inteligibles, Shanks salió de su escondite.
Los piratas no sabían si reír, llorar o sacar una foto.
Allí estaba su flacucha, malhablada, terca y achicada grumete vestida como toda una señorita. Vestido hasta las rodillas de manga corta y cuello a la caja, con un suave estampado de diminutas florecillas, cabello recogido en una media coleta (no que su corto pelo admitiera otra clase de peinados) y sandalias a conjunto. El sonrojo de sus mejillas combinaba muy bien con los tonos azulados de la tela.
- Rayleigh-san esto no se le hace a un nakama – acusó la pelirroja cruzándose de brazos y frunciendo los labios. Un pensamiento pasó por la cabeza de todos los presente '¡Kawaii!'.
- No te quejes, podría haber sido peor – rió el capitán Roger.
- Supongo – bufó dejándose caer en uno de los taburetes, se removió incómoda, se volvió a levantar y alisó la parte trasera del vestido antes de volver a sentarse. Era tan jodidamente incómodo… - ¿Cuánto tengo que llevar esto puesto?
- Mmh… hasta que regresemos del Parque de Atracciones – contestó Rayleigh con tono indiferente. Los ojos de Shanks se abrieron como platos.
- ¿Entonces me vas a llevar? – preguntó emocionada.
- Sí. La verdad es que tengo curiosidad por saber que es tan maravillosos de ese lugar.
Shanks lanzó al aire un grito de júbilo dando un salto, la falda se arremolinó entorno a sus piernas dándole aspecto de campanilla.
Oh Rayleigh… no sabes lo que acabas de comenzar XD
Gracias por los reviws, espero que más gente se anime a dejar alguno.
Ja ne!
