Disclaimer: Frozen no me pertenece *Se va a lloraral rincón"


Día 12

Prompt: Canon Infantil

Género: Amistad

Rating: K

Propuesta de: Anielha.


Cuando sea grande

Anna estaba realmente emocionada por la visita que llegaría esa tarde, la pequeña primcesa pelirroja había pasado toda la mañana eligiendo su mejor vestidoo; en Arendelle no solían tener muchas visitas. Por otro lado, la pequeña Elsa estaba un poco nerviosa, socializar no era precisamente su especialidad, a pesar de que sus padres insistian en que algún día sería Reina y debia aprender a conversar con otras personas sin timidez.

El barco proveniente de Las Islas del Sur se acercaba al muelle. Anna saltaba mientras decía lo mucho que había esperado ese momento, la menor de las Princesas era todo lo contrario de su hermana mayor; la pelirroja adoraba hacer nuevos amigos y pasar horas continuas charlando sobre cualquier tema, mientras que la Princesa heredera era reservada y preferia pasar el tiempo leyendo.

— ¡Ya estan aqui, ya estan aqui! — Grito Anna mientras saltaba de la felicidad. — ¡Vamos, vamos! — Su madre; la Reina rio con ternura ante la adorable conducta desu pequeña hijita.

— Tranquila, pequeña saltamontes. — Comento su padre.

— ¡No puedo, estoy muy emocionada! — Exclamó la pequeña de 5 años.

— ¿Y tu, Elsa?, ¿También estas emocionada por hacer nuevos amigos? — Preguntó la Reina a la niña de cabellos platinados.

— Eso creo. — Respondio en voz baja la niña de 8 años.

— ¿Ya nos vamos? — Anna jaloneo los pantalones de su padre mientras lo miraba con ojos suplicantes.

La familia real de Arendelle hizo aparición en el muelle. La numerosa familia Westergard comenzó a bajar del barco, unos cuantos niños bajaron por la rampa corriendo mientras jugaban con sus espadas de madera.

— ¡Niños, comportence! — Gritó la Reina sureña. Sin embargo un trio de niños continuaba jugando y gritando. — ¡Linus, Robert y Thomas, quedense quietos!

— ¡Niños, obedezcan a su madre! — Los tres Principes parecieron tranquilizarse, pero justo cuando todo estaba tranquilo aparecieron otros niños y adolescentes jugando, peleando, etcetera.

— ¡Niños! — Grito con desesperación la Reina sureña, quien habia pasado todo el viaje pidiendole a sus hijos que se portaran bien cuando llegasen a Arendelle.

— Mami. — Un niño pelirrojo jalo de su vestido. La Reina Victoria miro al menor de sus hijos, quien le extendía un caballo de peluche destrozado y la miraba con ojos llorosos. — Robert y Linos rompieron a Citron.

La Reina tomo el juguete y le dio un beso a su hijo, prometiendole que ella "curaria" al pequeño caballo.

...

El castillo de Arendelle estaba lleno de gritos y niños jugueteando por todas partes, aunque las Princesas del reino noruego solían juguetear por los pasillos del palacio jamás causaban tantos problemas como los Principes de las Islas del sur.

Kai, Gerda y otros sirvientes sentían que se volverían locos al tratar de evitar que los hijos de los invitados de sus Majestades rompieran algo.

Quien parecía más incomoda aquel día era Elsa, no le gustaba el desorden y para ella esos niños lo representaban. Elsa volteo a mirar a su padre como pidiendole que aquellos niños se fueran, pero su padre solo nego con la cabeza.

Anna se había acercado a Hans, puesto que estaba solo y parecia triste, asi que pensó que ella podría animarlo y seguramente serían amigos por siempre y para siempre.

— ¡Hola! — Saludó la pelirroja. Hans la miró con una ceja alzada. — Soy Anna, ¿Cómo te llamas?

— Hans. — Contestó. La Princesa le sonreía ampliamente y eso le parecía un poco extraño.

— Mucho gusto Hans, ¿Quieres que seamos amigos para siempre? — Pregunto Anna mientras saltaba. El pequeño Príncipe sentía un gran impulso de levantarse e ir corriendo a los brazos de su madre, sin importarle que sus hermanos se burlaran de el por ser "Un niño de mamá" — Ven, vamos a jugar. — Anna jalo Hans del brazo y lo obligo a seguirla. — ¡Ven, Elsa!

Una niña platinada se acerco a ellos. Hans la miro y le parecio bonita, sin embargo no tenia ni el menor interés en acercarse a ella, no queria conocerla ni ser su amigo; se lo había dicho a sus padres, sin embargo sus padres estaban realmente interesados en forjar una alianza entre las Islas del Sur y Arendelle por medio de un matrimonio entre la Princesa Elsa y el menor de los Westergard, pero Hans creía que las personas grandes debían casarse con "su amor verdadero" y él estaba seguro de que Elsa no era el suyo.

Anna saltaba mientras hablaba sobre lo mucho que se iban a divertir, mientras que Elsa había cogido un libro de cuentos y se había sentado en el cesped mientras abrazada su muñeca.

— Podemos jugar a la pelota. — Dijo Anna quien le estaba mostrando a Hans algunos de sus juguetes, entre ellos una pelota rosada.

— De acuerdo, esta bien. — Se encogio de hombros, realmente no le entusiasmaba mucho la idea de pasar tiempo con Anna, aunque parecía ser una niña adorable era demasiado gritona y extrovertida.

Mientras ambos niños se arrojaban la pelota el uno al otro, Elsa leía a su muñeca como si de una bebe se tratara. Todo era tranquilidad hasta que Linus, Robert, Grant y Thomas aparecieron.

— Hola Princesa Elsa. — Saludó Thomas. La platinada levanto la mirada y se dio cuenta de que los cuatro la rodeaban. — ¿Qué haces?

Elsa se sentía atemorizada por los Principes, puesto eran mayores que ella, además no le agradaba la manera en la que la miraban.

— Leo. — Respondío secamente.

— Que aburrido. — Opino Robert, el cual parecía ser el menor de los cuatro. — ¿Sabes? Estabamos jugando y nos hace falta algo.

— ¿Qué cosa? — Preguntó la Princesa con desconfianza.

— ¿Te importaría prestarnos a tu muñeca? — Preguntó Grant. Elsa abrazó a su muñeca contra su pecho.

— No se las presto. — Dijo ella.

— ¿No te enseñaron a compartir?, somos tus invitados y debes complacernos. — Linus de acerco a ella y comenzo a jalonear a la muñeca, sin embargo Elsa la sostenia cin aun mas fuerza a su querida muñeca.

— ¡No! — Grito Elsa. El grito de la pequeña atrajo la atención de Anna y Hans.

— Quitensela. — Dijo con tranquilidad Grant. Mientras Linus jalaba la muñeca, Thomas y Robert jalaban a la pequeña niña, la cual se negaba a soltar su juguete, pero ellos eran mas fuerte que ella y terminaron quitandosela.

— Devuelvanmela, por favor. – Pidió a punto de llorar.

— ¿Qué dices? — Dijo Grant acercandose la muñeca a la oreja simulando que esta le decía algo. — Oh, pobre muñequita, esta enferma.

— No es cierto. — Dijo Elsa quien extendía sus bracitos para tratar de recuperar su muñeca.

— Tiene que ir al doctor, creo que necesita una cirujia. — Grant alzaba la muñeca para que la platinada no pudiese alcanzarla.

— ¡No, damela! — Lloraba la Princesa.

— ¡Hey, dijo que se la dieras! — Gritó Anna. Hans solo observaba con miedo a intervenir, sabía de que eran capaces sus hermanos, justamente en el viaje desde las islas del sur sus hermanos habian destrozado su caballo de juguete con la excusa de que estaba enfermo.

Los hermanos de Hans comenzaron a reír.

— ¿Y si no lo hago, que? — Le pregunto Grant desafiante. El trio restante comenzo a reir y posteriormente Anna pateo a Grant en la rodilla y este se quejo de dolor, ljego empujo a la pequeña pelirroja y Anna cayó de espaldas, comenzó a sollozar y Grant comenzó a burlarse de ella.

— Deja a mis amigas. — Dijo por fin Hans. El pequeño Príncipe temblaba y no podía ocultar el miedo que les tenía a sus hermanos, sin embargo no podía tolerar aie le hicieran a las Princesas lo mismo que a él. Grant se acerco a él y lo miro de pies a cabeza.

— Démosle una lección. — Dijo a los demás. — Somos mayores que tu y no debes arruinar nuestra diversión, estorbo.

Los cuatro niños se echaron sobre de él y comenzaron a golpearlo mientras Hans gritaba y suplicaba que lo dejaran. Elsa tomo una pequeña piedra del suelo y se la arrojó a uni de los hermanos de Hans.

— ¡Ya basta! — Gritó furiosa. — ¡Son malos! — Ellos se echaron a reir. Dejaron al pobre Hans tirado en el suelo mientras sangraba un poco.

— Devuelvanle su muñeca. — Dijo Hans desde el suelo.

— Por supuesto que lo haremos, después de que vaya al doctor. — Elsa trato de arrebatarles la muñeca, pero se marcharon corriendo, la Princesa se aseguro de que tanto su hermana como Hans estuviesen bien.

...

La Reina Victoria curaba las heridas de su pequeño hijo, a pesar de que Hans siempre insisitia es que se había caído jugando ella sabía que los hermanos mayores dd Hans le hacían la vida imposible.

— Esto es mi culpa. — Dijo Elsa mientras observaba a Hans. El mayor de los hermanos Westergard; Klaus se acerco a ella.

— Hey, esto no es tu culpa, fue un accidente. — Dijo el adolescente para tranquilizarla, pero Elsa no podía dvitar sentirse mal por Hans, ya que él la había defendido de los brabucones de sus hermanos y por eso lo habían lastimado.

— Si, fue mi culpa. — Decía la Princesa mientras sollozaba. —, Grant y los otros me quitaron mi muñeca y me estaban molestando, Hans quiso ayudarme, si yo les hubiera dado mi muñeca esto no hubiera pasado.

— Tranquila pequeña, todo va a estar bien, ¿Ok? — Klaus secó las lagrimas de la niña y luego miro a Gerda. —, ¿Por qué no vas con Gerda?, ella te dara un poco de helado.

El ama de llaves se acerco a la Princesa y la tomo de la mano. Elsa se despidió de Hans y se marcho.

Klaus se puso de pie y se acercó a su hermanito y sacó una paleta de su saco. — Bien hecho, campeón. — Hans tomo felizmente el dulce y su hermano mayor revolvió sus cabelllos.

— Ese es mi pequeño heroe. — Le dijo su madre y después beso con ternura su mejilla.

...

Elsa no pudo evitar llorar cuando Grant y sus complices le devolvieron su muñeca hecha pedazos, esa muñeca había sido regalo de su abuela, quien había muerto años atrás y para Elsa esa muñeca era una de sus posesiones más valiosas y shora estaba destruida gracias a los Príncipes sureños.

Salió corriendo con lagrimas en los ojos y se oculto, no queria volver a ver en su vida a esos cuatro malvados hermanos.

— ¿Elsa? — La platinada miró a Hans, quien la observaba con preocupación. — ¿Que tienes?

Elsa le contó lo que los otros niños habían hecho, Hans se acercó a ella y la abrazó.

— Ahora vuelvo. — Se separo de ella y se fue, dejando a Elsa desconcertada. Hans volvió al cabo de unos segundos y le extendió un caballo de peluche a la niña.

— Se que no es lo mismo, pero Citron es un gran amigo. — Dijo Hans. —, ¿Sabes?, lo han destruido muchas veces, pero mi mamá siempre lo arregla. Además, siempre te va a cuidar de los monstruos.

— ¿Me lo estas regalando? — Preguntó ella.

— Si, no quiero que estes triste. — Dijo Hans.

— Pero, es tuyo. — Elsa no podía aceptarlo, parecía ser algo preciado para Hans.

— Entonces supongo que tendras que cuidarlo por mi. — Dijo Hans. —, estoy seguro de que él será muy feliz contigo y tu lo cuidarás. — Elsa sorprendió a Hans al darle un beso en la mejilla.

— Gracias Hans, eres un buen amigo. — La Princesita le sonrío y Hans no pudo evitar una extraña sensación en su pecho, jamás había sentido algo parecido antes, sin embargo era agradable.

Conversaron por horas, bromeaban y reían, em ese momento no había hermanos mayores malvados que arruinara.

— ¿Sabes? Cuando sea grande voy a ser un gran almirante como mi hermano Klaus. — Dijo Hans. —, él dice que cree que si puedo lograrlo.

— Yo también lo creo, eres un niño muy valiente. — Hans se sonrojo. —, estoy segura de que serás el mejor almirante del mundo.

— Y tu serás una gran Reina. — Elsa sonrió timidamente, no estaba muy segura de si sería una buena gobernante cuando mayor, pero le alegro que Hans si lo creyera. — Cuando sea grande voy a vencer a los malos y voy a cuidarte, lo prometo.

— Y yo voy a cuidarte a ti.

...

Abrió los ojos después de un largo sueño, se sentía cansada. Todo era obscuridad y no podía ver nada, trato de moverse y fue cuando se dio cuenta de que estaba atada.

Escucho pasos acercarse y sintió mucho miedo. Un par de manos retiró la tela que cubria sus ojos y lo primero que vió fue un par de ojos esmeralda observandola.

— Hans. — Dijo con miedo. — ¿Qu...qué haces aquí? ¿A donde me trajiste? — Preguntó asustada.

— Shh... Tranquila, prometí que siempre te cuidaría, ¿O no? — Hans acarició el rostro de la Reina de Arendelle. Elsa lo observaba detenidamente, ¿Cómo era posible qie el adorable niño que había conocido a los 8 años se había convertido en el monstruo que tenía frente a sus ojos?


Nota de autor:

¿Qué esperaban?, ¿Un final lleno de diabetes? ¡No señores, esto es una historia de Wildy! ¡Nada termina bien! Ok no xD

Ok Anielha me pidió una historia canon infantil en donde Elsa vaya a las islas y vea como a Hans lo maltratan sus hermanos y ella lo defienda, bueno hice todo al revés xD Hans vino, los hermanos de Hans molestaron a Elsa y él la defendió y bueno ya ven el final, me meti en el canon en donde Hans termina siendo el malo, ¿o no?

*Le arrojan tomates*

Otra cosa, lamento mucho mi prolongada ausencia, estuve ocupada estudiando para el examen de admisión de la universidad y...no se como me fue. Ruegen porque me vaya bien.

¿Qué opinan de este prompt? Dejenme sus comentarios, halagos y amenazas de muerte en la cajita de abajo

- Wildy