Capítulo XI.- por Lily de Wakabayashi.
Genzo y Lily casi no se hablaban desde que Suien había llegado al país. El portero no sabía qué rayos le pasaba a la mexicana, que cada vez que una nueva amiga de él aparecía, Lily le aplicaba la ley del hielo por un buen rato. Primero, había sido con Hady, ya que tras su llegada Genzo pasó muchos días de incómodas situaciones con la estadounidense y la mexicana, por no mencionar que Lily de plano ignoraba a Genzo y se largaba todo el día con Schneider. En fin, como sea, después de varios días de estas situaciones, Lily al fin medio había aceptado a Hady como amiga, cosa en la cual, curiosamente, intervino a favor Schneider. El alemán rápidamente se había hecho amigo de Hady e intercedió por ella con Lily, para que ésta la aceptara y tratara de comportarse con ella lo mejor posible. A Genzo se le parecía muy rara y sospechosa esta situación, pero ya que gracias a Karl, Lily le volvió a hablar, Wakabayashi ya no investigó por ese lado. Bueno, que no había mucho qué investigar, al parecer a Hady le gustaba Karl y, aun cuando éste seguía saliendo con Lily, parecía que él también gustaba de Hady.
Pero después llegó Suien. Ella y Genzo no eran más que amigos, eran más como cómplices que otra cosa pero, otra vez, Lily volvió a aplicarle a Genzo la ley del hielo, y ni hablar de Suien, Lily la trataba con mucha frialdad y, dado que no había nadie que intercediera a favor de la japonesa, parecía ser que las cosas entre los jóvenes no se iban a solucionar...
Y el Mundial Sub-16 ya se les había venido encima. En un par de días el Hamburgo se enfrentaría a la selección de Japón, y Genzo ardía en deseos de enfrentarse a sus antiguos amigos y, sobre todo, a Tsubasa Ozhora... Sin embargo, había muchos rumores con respecto a esto, no se sabía si el mediocampista japonés se recuperaría a tiempo de sus lesiones para jugar en ese partido, pero Genzo tenía sus esperanzas puestas en eso... Pero bueno, mientras tanto, no quedaba más que entrenar y entrenar, no había más remedio, había que estar listo para ese partido.
Si tan solo Lily no lo distrajera, Genzo podría actuar de una forma más normal, pero estando esa chica cerca, él no era él, actuaba de un modo tal, que él que no se reconocía a sí mismo... Una tarde, Genzo regresó a la mansión y vio a Lily charlando con un joven un par de años mayor que ella, quizás, de cabello negro y ojos color miel, el cual charlaba muy alegremente con Lily. Ella se reía y ponía su mano en el brazo del muchacho y ambos se sonreían y se miraban a los ojos. Wakabayashi se sintió desanimado, ¿quién era ese joven que con tanta confianza trataba a Lily?
Buenas tardes.- saludó Genzo, en alemán, solo para ver si el otro le entendía.
Buenas tardes.- respondió el joven, poniéndose de pie, ya que tanto él como Lily habían estado sentados en una banca del jardín.
Llegaste.- dijo Lily, algo seca.
Genzo notó de inmediato el cambio de humor de la chica, la cual había pasado de sonreír con alegría a poner la mueca de quien ve algo tremendamente desagradable. Y todo, por verlo a él. Genzo se estaba cansando de esa situación, no entendía el por qué Lily se comportaba así con él, y si bien Hady le repetía hasta el cansancio que era porque Lily estaba celosa, Genzo no quería darlo por cierto.
Espero no interrumpir.- señaló Genzo, simplemente.- Solo quería presentarme. Soy Genzo Wakabayashi, vivo con Lily.
Sé quien eres, mi padre es amigo del tuyo.- sonrió el joven.- Soy Leonardo Del Valle, el hermano de Lily.
¿Su hermano?.- Genzo experimentó cierto alivio.- No sabía que Lily tenía un hermano.
Te lo comenté alguna vez, pero ocupado como estabas con tus amigas, creo que no me escuchaste.- replicó Lily, con cierta indiferencia.
Ja.- musitó Genzo.- Como sea, bienvenido a Alemania.
Gracias.- Leonardo sonrió.- Ando de paso, quería ver cómo estaba mi hermana, desde que se mudó para Alemania casi no he podido verla.
Siéntete como en casa.- señaló Genzo.- Puedes quedarte el tiempo que necesites.
¿Es ésa una invitación a quedarme en esta casota?.- Leonardo rió.- ¿En serio?
Por supuesto.- asintió Genzo.- Eres el hijo del gran amigo de mi padre, así que puedes quedarte el tiempo que desees.
Gracias, en serio.- agradeció Leonardo.- Mi hermana había dicho que eres un antipático, pero veo que no es cierto.
¿Tu hermana dijo eso?.- Genzo volteó a ver a Lily, la cual se puso colorada de repente.- No sé por qué habrá dicho eso. Yo siempre he creído que ella es increíble.
Con este comentario, Lily enrojeció aun más y Leonardo esbozó una sonrisita de picardía. Había algo entre esos dos, no cabía duda, y al joven mexicano le interesaría mucho el averiguarlo... Sea como fuere, rato más tarde Genzo presentó a Leonardo con su tío y éste lo invitó a cenar, reiterando así mismo la invitación que ya le había hecho Genzo de quedarse ahí. A diferencia del portero, Hatori sí se acordaba de Leonardo y éste de él, y por eso mismo ambos se quedaron hablando de varias cosas después de cenar. Lily se retiró pronto a su habitación, excusándose para continuar con las prácticas de violín, y Genzo fue tras ella, poniendo cualquier pretexto idiota. El portero le dio alcance a la chica a media escalera, pero aun así ella no detuvo su caminar.
¿Qué se te ofrece?.- preguntó Lily, sin mirarlo.
Saber qué te pasa conmigo.- respondió Genzo.- Llevas días sin hablarme, pero no pensé que las cosas estuvieran tan mal hasta que tu hermano me dijo que me consideras un patán.
Leo no dijo eso.- gruñó Lily.- No te considero un patán. Dijo que eras antipático.
El resultado es el mismo, por alguna razón estás enojada conmigo.- señaló Genzo.- ¿Qué pasa?
Nada, solo que no voy a ser otra más de tus amiguitas.- replicó Lily, enojada.- Ya tienes suficientes como para que yo sea otra.
¿Eso es lo que te molesta?.- se sorprendió Genzo, quien no se esperaba eso.- ¿Qué yo tenga amigas?
Me molesta que seas tan ofrecido.- gruñó Lily.- Me da igual que tengas varias amiguitas o no, me molesta que tú te creas tan galán siempre.
Eso no es cierto, yo no actúo como galán.- replicó Genzo.- Dime una cosa: ¿acaso estás celosa?
Por respuesta, Lily lo miró con fuego en los ojos; era evidente que estaba enojada. Los jóvenes habían llegado hasta la puerta de la habitación de ella y, sin decir nada, Lily se encerró con un portazo, dejando a Genzo sin respuesta. Sin embargo, ni falta que le hacía, Genzo empezaba a creer que lo que Hady le decía era cierto...
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Mientras Taro y Claire se besaban, Rika los miraba desde lejos, sin saber por qué se estaba enojando tanto. ¿Qué le estaba ocurriendo? A Rika no debería importarle, ella era novia de Pierre, y Taro no era más que su amigo, pero la chica se sentía mal, se sentía celosa, se sentía furiosa y no sabía qué hacer.
Rika estuvo a un tris de ir a reclamarle a la pareja, a decirle que lo que estaban haciendo era indecente, pero justo cuando ya había dado un paso en dirección a los jóvenes, su celular comenzó a timbrar. La chica dio un salto y se apresuró a callar al aparato, temiendo que el ruido alertara a Taro y a Claire. La chica, al darse cuenta de que se trataba de Pierre, se alejó para responder.
¿Hola?.- saludó ella, hablando en voz baja.
¿En dónde estás?.- quiso saber Pierre.- Llevo rato buscándote.
Lo siento, me distraje.- Rika miró con enojo hacia Taro y Claire, los cuales continuaban besándose con intensidad.
¿En dónde estás?.- preguntó Pierre.- Iré por ti.
¡No!.- gritó Rika.- Quiero decir, no, no es necesario que vengas, iré pronto, ¿está bien? Solo espera un momento, por favor, ya voy en camino.
Como digas.- aceptó Pierre.- Te espero.
Rika colgó, sin esperar más por parte de su novio. La chica guardó su teléfono y se dispuso a marcharse, agradeciendo el que Pierre le hubiese llamado para que así a ella se le pasara el impulso idiota de meterse donde no la llamaban. Sobre todo, porque ella no tenía ningún derecho a enojarse por Taro.
¿Rika?.- Misaki la sacó de sus pensamientos, al abordarla con la sorpresa reflejada en su mirada.- ¿Qué haces aquí?
Nada.- fue lo primero que a la chica se le ocurrió responder.- Solo pasaba por aquí...
Ya veo.- dijo Taro, aun sorprendido.- ¿Ya te vas?
Voy a ver a Pierre.- Rika esbozó una sonrisa enorme, pero más falsa que ninguna.- Y bueno, yo no quiero interrumpir los gratos momentos que pasas con tu novia.
La chica dijo esto último con tanta amargura que Taro no pudo evitar notarlo. Rika intentó marcharse, pero Taro le cortó el paso, muy serio.
¿Qué te pasa?.- quiso saber él.- ¿Por qué estás así?
¿Así como?.- Rika no cedió ni ápice.
Estás muy rara, como si algo que hice te hubiese molestado.- explicó Taro.- De hecho, desde que salgo con Claire, pareces estar enojada conmigo de manera permanente. Sé que tú y Claire no se llevan del todo bien pero... ¿Por qué te enojas conmigo? Somos dos personas por separado y no por ser su novio tienes por qué odiarme a mí también.
No te odio.- negó Rika.- Todo lo contrario...
¿Entonces qué es lo que pasa?.- insistió Misaki, tomando a Rika por los brazos.- Dímelo.
Fue tan solo una fracción de segundo. Rika tuvo el impulso y Claire no estaba cerca, al parecer se había marchado para dejar a Taro con Rika. Fue algo tonto, un impulso idiota, algo que sin embargo ella no se arrepintió de haber hecho... Simplemente, Rika le echó los brazos al cuello a Taro y lo besó. El joven, sorprendido, no atinó más que a corresponderle brevemente, pero esto, en vez de animar a Rika, la espantó. La chica soltó a Misaki y, sin decir palabra, se dio la media vuelta y salió huyendo. Misaki simplemente la miró irse, con sorpresa, duda y remordimiento mezclados...
Pierre sabía que algo raro le pasaba a su novia, le bastaba con ver la cara que traía cuando llegó. Rika, muy colorada y con el labial corrido, le explicó apresuradamente a Pierre que había tenido un contratiempo en el camino. Cuando él quiso saber, ella simplemente respondió que se había topado con Taro y Claire. Rika estaba tan perturbada por lo que había hecho, que no se dio cuenta de que Pierre había hecho una mueca al escuchar estos dos nombres. Sobre todo, porque los escuchó juntos...
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Pasaron algunos días. Leonardo se quedó a vivir momentáneamente en la mansión Wakabayashi alemana. El joven decía que nada más quería visitar a su hermana, pero con el paso del tiempo Genzo y Leonardo comenzaron a llevarse bien y al poco rato se convirtieron en buenos amigos. El mexicano quería ser fisioterapeuta, de manera que ayudaba al japonés con sus lesiones cuando las tenía, y éste ayudaba a aquél a entrenarse un poco en el fútbol. Lily los veía practicar de lejos, y para Leonardo no pasaba desapercibida la mirada que Genzo le lanzaba a la muchacha. Un día, Leo descubrió a Genzo dejando una azucena en el cuarto de Lily y el portero no supo qué responder.
Es una costumbre.- dijo Genzo, intentando justificarse.- Como no siempre puedo ir a sus conciertos, es una manera de decirle que la apoyo.
¿Y mi hermana sabe que tú eres el autor de este gesto?.- cuestionó Leonardo, con las cejas muy arqueadas.- Porque ella me dice que Schneider le hace lo mismo.
Bah, no es él, soy yo.- gruñó Genzo, molestándose por escuchar este nombre.
Uhm.- bufó Leonardo.- Estás enamorado de mi hermana, ¿verdad?
No exactamente.- Genzo intentó cambiar el tema.- ¿Eso importa, de cualquier manera?
Sí, la quieres.- Leonardo sonrió.- No me trates de engañar, Wakabayashi, se nota. A ambos se les nota.
¿Ambos?.- se sorprendió Genzo.
Sí, ambos.- se rió Leo.- ¿No me digas que no te has dado cuenta de que Lily siente lo mismo por ti?
Genzo prefirió no responder. Leonardo, sin embargo, le puso una mano en el hombro a su amigo.
A decir verdad, me agradas más que Schneider y te preferiría como cuñado.- comentó Leonardo.- Y mi hermana es demasiado terca, no va a reconocer tan fácilmente que siente algo por ti. Pero descuida, que yo te ayudaré con Lily.
Ante tan curioso ofrecimiento, Genzo no pudo hacer menos que sonreír, confesándole al fin a Leonardo lo que sentía por Lily. Los jóvenes hablaron por un buen rato, hasta que Lily llegó a interrumpirlos, cosa que hizo que Genzo y Leonardo se callaran abruptamente.
¿Estaban hablando de mí, cierto?.- preguntó Lily, enojada.- No le disimulan ni poquito.
Estábamos hablando sobre el partido del día de mañana.- respondió Leonardo.- El que tendrá Hamburgo contra la selección de Japón, y viendo si te piensas vestir de animadora.
¿Te burlas de mí?.- gruñó Lily a su hermano, más enojada aun.
Claro que no, hermanita.- Leonardo abrazó a su hermana.- En realidad, hablábamos del hecho de que tenemos que ir a apoyar a nuestro amable huésped, ¿no crees? Ya sé, me vas a decir que pensabas apoyar al Hamburgo por tu novio, pero yo le estaba diciendo a Wakabayashi que sería muy descortés de nuestra parte el no apoyarnos, sobre todo porque nos tiene tan amablemente en su casa.
Lily no respondió, pero Genzo se dio cuenta de que Leonardo con su comentario había conseguido desconcertarla. Al día siguiente, Genzo partió temprano para la cancha en donde jugarían el Hamburgo y Japón, no sin antes recibir una señal positiva por parte de Leonardo, indicándole que Lily, sin duda, iría a apoyarlo a él.
Una vez en la cancha, y después de reencontrarse con todos sus viejos amigos, compañeros y rivales, Genzo se encontró con Suien en compañía de una chica, la cual se notaba algo incómoda. Suien, después de presentar a sus amigos, le explicó al portero que ella estaba ahí por el partido.
Venimos a apoyarte.- sonrió Suien, con malicia.
¿Te creeré?.- bufó Genzo, escéptico.
¿Por qué no?.- Suien fingió sentirse ofendida.
Sin embargo, Suien sabía que Kojiro iba a jugar, y que Ken también lo haría, aunque la chica había notado que las cosas entre el portero y Haydee se habían distanciado un poco... El caso es que, secretamente, Suien estaba ahí para apoyar a Hyuga. Ella deseaba que las cosas entre Kojiro y Genzo no se pusieran demasiado tensas, aunque eso era demasiado pedir...
Gusto en conocerte.- le dijo Genzo a Haydee.- Las veré después.
Iremos a buscar un buen lugar.- sonrió Suien.- No te dejes meter tantos goles.
Genzo bufó, por respuesta. Haydee comenzó a sentirse inquieta, y mientras buscaban asiento, Suien intentó preguntar cómo andaban las cosas entre ella y Ken.
No te ves muy feliz.- comentó Suien.- Se supone que también Ken va a jugar.
Lo sé.- musitó Haydee.- Es solo que...
¿Pasó algo entre él y tú?.- quiso saber Suien.
No, no pasó nada.- suspiró Haydee.- Ése es precisamente el problema...
Haydee le contó brevemente a Suien que, poco antes de irse a Europa, ella y Ken se habían reunido, algo así como una cita, pero las cosas no habían salido como ambos se las esperaron. No era que las cosas hubiesen salido mal, sino que simplemente algo había sucedido que la magia se estaba evaporando...
No sé si serán ideas mías.- confesó Haydee.- Me gusta Ken, me agrada, pero no sé... Algo pasó, que cuando al fin salimos juntos no fue lo que ambos esperamos...
Lo lamento, en verdad.- se sinceró Suien.- Pensé que tú y él...
Y yo siempre pensé que él estaba interesado en ti.- rió Haydee.
¿Ken Wakashimazu?.- Suien abrió los ojos como platos.
Sí, bueno, es que él preguntaba mucho por ti, pero ahora sé que era porque Kojiro no se animaba a preguntar directamente por ti.- asintió Haydee.
¿Hyuga?.- Suien se sorprendió aun más con esta declaración.
Bueno, no importa.- Haydee se dio cuenta de que habló de más y optó por cambiar el tema.- El caso es que aunque aun siento que Ken me gusta, creo que no llegaré muy lejos con él...
Suien ya no dijo nada, sorprendida como estaba con el comentario de Haydee sobre Kojiro. Haydee dijo que iría por un refresco antes de que el partido comenzara y se marchó, dejando a Suien sola apartando los lugares. En el camino, Haydee iba un poco distraída pensando en Ken, sin darse cuenta de que perdía uno de los prendedores de mariposa que traía en el cabello.
Leonardo regresaba de la tienda del estadio con un par de sodas para él y Lily cuando se dio cuenta de que a la chica que pasaba junto a él se le caía un prendedor del cabello. Él se agachó a recogerlo y fue tras la chica para entregárselo, aunque ella parecía estar algo distraída.
Disculpa.- Leonardo alcanzó a Haydee y le tocó levemente el hombro.- Se te cayó esto.
¿Ah?.- Haydee salió de su ensimismamiento y miró como hipnotizada a aquel par de ojos color miel, los cuales la miraban con cierta ternura.
Andas algo distraída y no te diste cuenta de que se te cayó tu broche.- Leonardo sonrió y le extendió el prendedor a la chica.
Gracias.- dijo Haydee, y entonces sonrió.
Leonardo no sabía muy bien quién era esa chica cuya sonrisa era la más radiante que él hubiese visto jamás.
Notas:
Je, bueno, a partir de ahora notarán algunos cambios en las parejas y en la trama.
