¡SAAAAAAANDWIIIIIIIICH! (los chilenos entenderán)


Tenía hambre.

Es gracioso que eso fuera lo único en lo que podía pensar mientras se dirigía silenciosamente al baño más cercano.

No pensaba en lo que le haría Madam Pomfrey si le descubriese fuera de la enfermería, o lo frío que se sentía el suelo contra sus pies descalzos, ni siquiera en lo pequeña que parecía la capa de invisibilidad desde la última vez que la usó, hace años.

Tenía hambre, tan simple como eso.

Realmente tuvo suerte, tenía que admitirlo, la medicina del mundo mágico es bastante buena, por lo que la mayoría de sus heridas fueron curadas a base de díctamo y otras pociones. Sin embargo la mayoría de estas ocurrieron durante su pelea en Tokyo, así que mientras estaba allí sus células RC trabajaban constantemente uniendo y regenerando la carne dañada.

Por lo que, incluso aunque las heridas hayan sido curadas de manera externa, su "provisión de RC" bajó considerablemente.

Lo que se resume en hambre.

Se detuvo un momento, mirando el mapa del merodeador con atención. La señora Norris estaba más adelante, salida de un pasillo paralelo a través de un pasadizo.

Maldiciendo su suerte, volvió en sus pasos con la intención de tomar otro camino. No sabía si los animales podían ver a través de la capa pero no quería arriesgarse a encontrar a la gata de Filch.

Dio otra mirada al útil pergamino, examinando la mancha de tinta que pertenecía a sí mismo; decía claramente Harry Potter, y abajo, en caracteres japoneses, Kaneki Ken.

Frunció el ceño, pensando en los gemelos, quienes habían venido a verlo mientras dormía. Probablemente ellos vieron los caracteres también, pero no dijeron nada. Kaneki, a su pesar, se encontró agradeciendo a Dumbledore por sus palabras sobre "denle tiempo a Harry para adaptarse, y él les contará cuando esté listo", realmente no tenía ganas de ser interrogado.

Fred y George habían querido solidarizar con la condición de "prisionero" de Harry, dándole él, según ellos, "secreto de su éxito"

Se dio cuenta de que eran más inteligente de lo que se les daba el crédito, se aseguraron de venir cuando Kaneki estaba completamente solo, sin siquiera la presencia de Hocicos.

-"Lo siento, pero no confiamos en tu perro"

Habían dicho cuando les preguntó si la falta de Hocicos había sido algo intencional o una coincidencia.

-"Es como el gato de Hermione"

Él les preguntó a que se referían.

-"Son como… muy inteligentes"- había dicho George, ¿o era Fred?

-"Aterradoramente inteligentes"- había agregado el otro gemelo.

Obviamente Kaneki entendía sobre hocicos, era un animago después de todo; pero, ¿el gato de Hermione? Hizo memoria sobre las veces que había visto a la masa de pelo canela que era Crookshanks, lo había visto sobándose contra Hocicos un par de veces, y las pocas veces que el gato le dirigió la mirada tenía un extraño brillo en los ojos, casi calculador.

Realmente tiene que preguntarle a Hermione sobre ese gato.

Finalmente llegó a un baño, era de mujeres pero no estaba en ánimo de mirarle el diente a un caballo regalado, por lo que entró sin contemplaciones mayores.

Y fue directo a vomitar al inodoro más cercano.

Fue un alivio indescriptible el vaciar su estómago de toda la comida humana que se había visto obligado a ingerir durante su estadía en Hogwarts, apenas había sido capaz de tragar las comidas livianas y no quería imaginar lo difícil que sería cuando, para los estándares de la señora Pomfrey estuviese mejor y se le comenzase a traer comida más pesada. Se le revolvía el estómago de solo pensarlo.

Se acercó al lavabo y se enjuagó la boca y la cara. Se quedó allí unos momentos, con las manos apoyadas en la cerámica blanca y el agua goteando por su rostro.

"Puedo hacerlo" se dijo a si mismo cerrando los ojos. Su estómago gruñó de manera ruidosa y Kaneki apretó con más fuerza de la necesaria el lavabo, provocando unas pequeñas fracturas. Dejó su vista vagar por sobre la cerámica húmeda y los grifos de cobre, intentando centrarse en cualquier otra cosa, entonces algo captó su atención, el lado del grifo parecía extrañamente irregular, como si tuviese un diseño; miró un poco más de cerca, entrecerrando los ojos, parecía una…

-¿Te duele el estómago?

Kaneki salto lejos inmediatamente, con los ojos moviéndose en todas direcciones mientras buscaba a la dueña de la voz.

¿Cómo era posible que alguien le hubiese sorprendido? Había un silencio total por lo que habría oído si alguien se le acercaba, y estaba bastante seguro de que su olfato habría sido capaz de detectar al intruso. Pero por sobre todo, él había estado mirando el mapa del merodeador antes de entrar y no había nadie en el baño ni en sus alrededores.

Un lloriqueo lo sacó desde su ensimismamiento.

-¡Me preocupo por ti y ni siquiera te dignas a mirarme!

Ahora Kaneki logró identificar de dónde provenía la voz; movió su vista lentamente había el techo para ver al fantasma plateado de una niña mirándole.

Se sorprendió, no porque fuese un fantasma, sino porque no la conocía, creía haber visto a todos los fantasmas durante su primer año.

-¡Fuera de aquí!, ¡Es un baño de mujeres y tú no eres una mujer!

Kaneki parpadeó unas cuantas veces, notando el aspecto lloroso de la niña.

-Lo siento, no te había visto.

Al parecer eso fue lo peor que podría haber dicho, porque los labios de la chica se fruncieron y comenzó a sollozar fuertemente.

-¡Claro que no me viste, nadie ve a Myrtle!, ¡Ella es demasiado insignificante como para que alguien fije su vista en ella!, ¡En Myrtle la invisible, la sin importancia, la llorona!

-¡No fue mi intención, lo siento!

Kaneki comenzaba a desesperarse, no sabía qué hacer con el fantasma lloroso delante suyo, temía que si seguía haciendo tanto ruido alguien vendría a ver. Dio una rápida mirada al mapa y suspiró de alivio, todo bien.

-Myrtle, por favor deja de llorar…

Myrtle lloró más fuerte.

Kaneki frunció el ceño, la única vez que había tratado con una niña llorando fue cuando la señora Ryouko murió, y el llanto de Hinami no se comparaba a esto. Dio otra mirada al mapa, solo para estar seguro.

-Lamento haberte hecho sentir mal, ¿hay algo que pueda hacer para remediarlo?

Myrtle inmediatamente dejó de llorar y miró a Kaneki con el ceño fruncido.

-¿Qué haces aquí?

Kaneki se preguntó si los fantasmas podían tener problemas mentales.

-…Yo necesitaba usar el baño y este…

-No aquí en el baño idiota- dijo Myrtle haciendo un gesto despectivo con la mano -…aquí en Hogwarts, es julio, se supone que los estudiantes estén en sus casas.

-Yo…- Kaneki se preguntó qué decir, en el lado positivo Myrtle había dejado de llorar, en el negativo, probablemente comenzaría de nuevo si tardaba mucho en responder. Dio otra mirada al mapa, y se horrorizó al ver a la señora Pomfrey acercándose. La llegada de los gemelos y su escape de la enfermería se pudieron llevar a cabo solo gracias a la ausencia de la enfermera, que había salido un tiempo, y si ella llegaba antes a la enfermería y veía la cama de Harry vacía…

Harry se estremeció.

-Yo me aparecí en los terrenos de Hogwarts escapando de una mala situación y dejé una tercera parte de mi cuerpo atrás y ahora tengo que volver a la enfermería o moriré a manos de una mujer muy enojada.

Rápidamente tomó su capa- gracias a todo lo sagrado porque ese día Dumbledore hubiera mandado a un elfo doméstico a traer su viejo baúl desde su alacena en Privet Drive- y se apresuró hacia la salida.

-¡Espera!

Kaneki se dio la vuelta con molestia, pero interiorizó esos sentimientos y simplemente le dio a Myrtle una mirada de indiferencia.

-¿Qué?

Ella parecía insegura, y Kaneki temió que volviese a ponerse a llorar.

-¿Podrías…volver alguna vez?

-¿Por qué?

Ella se removió incomoda en el aire.

-Eso que dijiste tan rápido… sonó interesante… y no es como si yo tuviese algo mejor que hacer que llorar y pensar en la muerte…

Kaneki la miró, luego miró el mapa, luego miró a su futura muerte inminente si no se apresuraba.

-Volveré, lo prometo.

Se cubrió con la capa y corrió por el pasillo, pero fue capaz de oír la despedida de Myrtle.

-¡También podemos hablar sobre tu bulimia!

Kaneki tropezó.


Una vez estaba yo feliz entrando a leer un capítulo mas largo de lo normal de un buen fic, y cuando entro me doy cuenta de que la mitad del cap es una nota de autor como de 1000 palabras, luego hay un cap como de 500 palabras, y luego otra nota de autor como de 1500 palabras. En resumen, odio las notas de autor largas, asi que intento mantener las mias lo mas cortas posibles; quiero decir, si ustedes ven mi nota de autor de 4 lineas no tienen problema en leerla, pero si ven mi nota de 40 lineas, la omitiran e irán directo al cap. ¿Que por qué digo esto? No se, como que tenía ganas, también, en cierta manera es un consejo para todos los autores leyendo esto :)