Lo primero¡perdón por el retraso! Trabajar y estudiar al mismo tiempo durante la época de exámenes es estresante.
Aquí teneis el último capi, si habeis leido bien, el último.
Tomaos un ratico en leer las notas al final, gracias!
Capítulo 12 A través de la cerradura
El ejército de Dumbledore se reunió de nuevo en el salón de requerimientos esa misma noche. Harry les informó de todo lo que había visto como fénix.
¡Un mortifago! – Exclamó Dean cuando Harry acabó su relato.
-Eso es. – Replicó Harry.
-Iremos contigo. – Dijo Dean. Los murmullos de asentimiento llenaron la habitación.
-No - Harry negó con la cabeza – no quiero poner en peligro a nadie más. Tan pronto como sepamos cómo agrandar la grieta, Ron, Neville, Ginny, Luna y yo entraremos, pero nadie más.
¿Hay algo que podamos hacer para ayudar? – Preguntó Ernie Macmillan.
-Si. – Contestó Harry – Una vez entremos en la grieta, necesitaremos que algunos de vosotros la mantengan abierta para una rápida salida.
-Cuenta con ello. – Dijo Dean – Estaremos ahí cuando volváis.
¿Sabéis cómo agrandar la grieta? – Les preguntó Harry a los Ravenclaw.
-De hecho, ya hemos estado trabajando en ello. – Dijo Cho – Hemos encontrado un hechizo que puede usarse para que otras personas canalicen el poder a través de la persona que hace la grieta, creemos que funcionará.
-Está hecho, creo que tendré que daros las gracias de nuevo. – Dijo Harry asintiendo.
Poco después, una pequeña tropa del ejército de Dumbledore hacía el camino hasta el pasillo de la biblioteca. Atraían las miradas sospechosas de los Slytherin que se cruzaban porque iban armados con sus varitas y no desviaban la mirada del frente. Harry detuvo al grupo cuando alcanzaron el, ahora familiar punto, por el que Hermione había desaparecido.
¿Estáis preparados? – Preguntó Harry. Murmullos afirmativos y asentimientos le llegaron como respuesta y se dirigió a Ron, Neville, Ginny y Luna – Me transformaré antes de que entréis, no podemos arriesgarnos a ser vistos. Vosotros entráis después y seguís la carretera, mientras yo vigilo todo el trayecto desde el tejado de la fortaleza.
-Entendido. – Dijo Ginny. ¿Podrás hacerlo?
-Tengo que hacerlo. Bien… allá vamos. – Harry apuntó con su varita al muro.
¡"Laceraportus"! – Como la vez anterior, las antorchas titilaron hasta apagarse y un rayo de luz blanca golpeó el muro abriendo una grieta. Era algo más grande que la última vez, pero no lo suficiente.
¡Ahora! – Indicó Harry.
Al mismo tiempo las varitas del resto del grupo le apuntaron a él y sus compañeros murmuraron:
¡"Sustino laceronis"!
Una corriente de chispas impactó en Harry y sintió el canal de fuerza a través suyo. El rayo blanco que salía de su varita se ensanchó y, con facilidad aparente, la grieta se expandió hasta alcanzar el tamaño perfecto para que pasasen varias personas a la vez.
¡Estupendo! – Dijo Harry – Ahora mantenedla abierta.
El grupo asintió y apuntó a la grieta. Las chispas habían cesado, pero Harry podía ver el esfuerzo de concentración de sus compañeros, y la grieta permanecía intacta.
¿Listos? – Preguntó Harry a sus acompañantes, los cuales asintieron en silencio. Entonces, tratando de superar el cansancio que sentía, Harry se transformó de nuevo. Despegó y atravesó la grieta adentrándose en la estéril extensión.
Tan pronto como hubo pasado el destello de luz blanca, Harry se quedó suspendido en el aire justo encima de la grieta. Vio a Ron y los otros en el pasillo de Hogwarts empezando a andar y, al momento, sus amigos ya pisaban la arena de la polvorienta carretera, sintiéndose fuera de lugar vestidos con las túnicas del colegio.
¿Por dónde ahora Harry? – Preguntó Ron mirando hacia el lugar donde Harry se mantenía en el aire batiendo suavemente las alas.
Harry descendió hasta ponerse a la altura de sus amigos, y siguió planeando lentamente por el polvoriento camino. A pesar de que iba muy despacio, era mucho más rápido que sus amigos, que iban andando, y continuamente tenía que hacer paradas para esperarlos, aunque estas paradas le servían para recuperar algo de fuerza pues se sentía tremendamente cansado.
-No nos dijiste que teníamos que subir una montaña. – Se quejó Ginny cuando el camino comenzó a ascender.
'Lo siento' pensó Harry, aunque sabía que no podían oírle.
Poco tiempo después, ya habían alcanzado las puertas de la fortaleza.
-Nosotros entramos por aquí. – Dijo Ron mirando a Harry – Tú continúa hacía arriba.
Harry bajó la cabeza y comenzó el ascenso. Mientras subía pudo oír a Ginny citando el Alohomora y la cerradura abriéndose, sonido no muy conveniente para mantener al mortifago alejado.
La mortifaga estaba presente cuando se posó en las almenas. Todavía vestida con las siniestras ropas negras, se encontraba de pie frente a Hermione, que estaba llorando con la cara entre las rodillas.
¡No te diré nada! – Dijo Hermione.
-Eso tendremos que verlo. – Dijo una familiar, fría y aguda voz desde la capucha. La figura levantó la varita – Cruc…
'¡No!' Harry pretendía gritar, pero lo único que se oyó fue un estridente chillido de un fénix. La mortifaga miró a su alrededor, y Harry podía afirmar que le estaba mirando a él, aunque su cara aún se mantenía en la sombra.
¿Qué es esto? – Preguntó la mortifga ¿Un fénix esmeralda?
Se acercó a Harry, olvidando la maldición que estuvo a punto de mandar a Hermione, y cogió la capucha. La retiró de su cabeza y el corazón de Harry se desbocó al enfrentarse con los grandes ojos y pálida cara de sapo de Dolores Umbridge, la alta inquisidora de Hogwarts.
'¡Tú!' pensó con rabia mirando a Umbridge, que lo contemplaba con una desagradable sonrisilla cruzando sus innaturales labios. Detrás de Umbridge, Harry vio a Hermione mirándolo fijamente, con un brillo de esperanza desesperada en sus ojos de nuevo.
¿Harry? – Dijo silenciosamente Hermione. Harry bajó sutilmente su cabeza, casi imperceptiblemente, esperando que Umbridge no se diera cuenta.
-Siempre había creído que el fénix esmeralda era un mito. – Reflexionó Umbridge – Supongo que estaba equivocada.
'Estás equivocada en un montón de cosas' pensó Harry. Desde el piso inferior de la fortaleza, llegó un "crack" pero Umbridge pareció no darse cuenta 'Date prisa Ron'
-Podrías ser inofensivo - murmuró Umbridge – estar aquí sólo para reconfortar el corazón roto de la Srta. Granger, pero también podrías ser un espía enviado por el chiflado de Albus Dumbledore. Estaría loca si te diese una oportunidad.
Harry sintió que hervía de ira cuando Umbridge le apuntó con la varita, pero no se movió.
'Quédate aquí, ellos no tardarán en venir' – pensó.
-Veamos qué haces ahora. – Sonrió con malicia Umbridge – Avada…
Las pesadas puertas de madera que daban acceso a la entrada, estallaron en astillas. Ron estaba de pie en la entrada, seguido por Neville, Ginny y Luna, que le habían ayudado a realizar el hechizo que reventó las puertas.
¡Hermione! – gritó Ron al verla encadenada. Ella lo miró contenta, pero cuando se disponía a hablar Umbridge la interrumpió.
-Hem, hem. – La típica tos fingida. Ron miró en esa dirección y su cara se tornó en odio cuando la mortifaga le apuntó con la varita.
-Umbridge. – Dijo con rencor.
¡Sr. Weasley! – Gritó ella y Harry pensó que Umbridge parecía casi contenta ¡Encantada de verlo de nuevo!
¿Entonces era una mortifaga? – Preguntó Ron.
-De hecho no en un principio. – Dijo Umbridge con desprecio, la expresión de placer en su cara se deshizo – Pero me uní a ellos, la Srta. Granger pudo verlo. ¿Quién esperaría que me mantuviera al margen después de que mi reputación en el ministerio esté arruinada y después de lo que me hicieron los centauros¿Quizá Dumbledore?
Hermione hundió la cara entre las manos. Harry quería decirle 'No es culpa tuya' pero no podía.
-Déjala libre. – Dijo Ron con la voz calmada.
-OH si, claro, ahora mismo. – Rió Umbridge – Naturalmente voy a rendirme, después de todo, aquí hay cuatro magos adolescentes amenazándome con sus varitas. No cariño, creo que no. Y ¿dónde está su buen amigo Potter?
-No ha podido llegar. – Contestó Ginny.
¡Qué lástima! Estaba empezando a preocuparme. – Dijo Umbridge.
-Te he dicho que la sueltes. – Repitió Ron.
-No. – Dijo Umbridge negando con la cabeza.
¡Stupefy! – Gritó Ron. Un disparo de luz roja arremetió hacía Umbridge, pero ella la desvió a un lado con un movimiento de varita.
-Demasiado débil. – Dijo Umbridge ¿No se supone que sois la élite de Dumbledore ¡Discutera!
Un rayo de luz violeta salió de su varita y el suelo a los pies de Ron explotó como si hubiese estallado una pequeña bomba. Ron, Neville, Ginny y Luna fueron lanzados de espaldas al pasillo, donde Ginny y Luna se golpearon las cabezas contra el muro, desplomándose en el suelo, sin conocimiento. Harry sintió una punzada de ansiedad, mientras Ron y Neville, que habían aterrizado en el suelo, se levantaban tambaleándose y alzaban sus varitas de nuevo contra Umbridge.
¡Déjala ir! – Exigió Neville.
-Si Sr. Longbottom – dijo Umbridge – esto empieza a ser cada vez que lo oigo más amenazante. ¡Crucio!
Neville gritó con agonía cuando el hechizo golpeó su cuerpo. Se mantuvo durante un largo segundo de pie, pero después cayó, agitándose. Umbridge, con un movimiento rápido, apuntó a Ron.
-Decipero.
Las cuerdas disparadas desde la varita de Umbridge, envolvieron el cuerpo de Ron. Sus brazos se pegaron a su cuerpo y su varita cayó a su lado. Con una aterrada expresión, Ron cayó al suelo. El último de la partida de rescate había sido desarmado. Ginny y Luna estaban sin sentido, Ron atrapado en las cuerdas de Umbridge y Neville todavía temblando en el suelo.
-Bien, parece que sólo quedamos el pájaro cantor y yo. – Sonrió Umbridge apuntando de nuevo a Harry con su varita – Avada Kedavra.
¡Nooooo! – Gritó Hermione.
El disparo de luz verde se dirigía inexorablemente hacía Harry, que quería eludirlo, pero no había tiempo, de hecho, Harry miró directamente a Umbridge e infló su pecho.
'¡No!' pensó decidido '¡Nunca sabrás qué es el verdadero amor!'
El hechizo golpeó las plumas de su pecho y se hizo pedazos. Los fragmentos de luz verde se dispersaron en direcciones diferentes antes de desaparecer por completo. Umbridge lo miraba con la boca abierta, con Ron y Hermione también mirando preocupados a su amigo.
¿Qué es esta magia? – Gritó Umbridge – Nadie puede sobrevivir a la maldición asesina. Nadie excepto…
Harry dejó escapar unas vengativas notas de la canción del fénix, todo su cuerpo se iluminó. Comenzó su transformación y, al mismo tiempo que volvía a su forma humana, sacó su varita.
-… Potter. – Acabó de decir Umbridge.
-Accio varita. – Gritó Harry.
La varita de Umbridge saltó de sus manos y llegó hasta la izquierda de Harry, que la recogió y la guardó. Indefensa, Umbridge se sentó en el suelo.
-Deja a Hermione libre. – Dijo Harry sin alterarse, acercándose a ella.
Umbridge rebuscó entre sus ropas y sacó una oxidada llave que lanzó al suelo con desprecio.
-Hazlo tú.
-No- dijo Harry, la ira empezaba a dominarlo y el cansancio extremo al que había llegado empezaba a nublarle la vista – tú lo harás.
¿Qué vas a hacer¿Matarme? – Sonrió maliciosa Umbridge – Te falta valor para hacerlo y yo no pienso desencadenar a tu amiga.
-Estás en lo cierto, no voy a matarte. – Dijo Harry.
-No pienso moverme. – Dijo Umbridge luciendo su mejor sonrisa de sapo.
-Sólo voy a darte lo que mereces. – Amenazó Harry.
¿Y qué ser�? –Se burló Umbridge ¿Vas a pegarme con tus propias manos ¿Una sentencia en Azkaban? Últimamente nosotros los mortifagos no pasamos mucho tiempo allí. Hay una tendencia al escape ¿lo sabías?
Harry se preparó y aprovechó toda la ira y la rabia que podía concentrar, por encima de su cansancio. Estirando el brazo en el que tenía la varita y recordando lo que Tonks había dicho al principio del curso.
¡EXPECTO DEMENTORUM! – Gritó Harry.
Todo el espacio se volvió negro y una enfurecida y fría ráfaga apagó todas las antorchas. Una figura cubierta con vestiduras negras con brazos esqueléticos tomó forma frente a la varita de Harry y lo miró esperando las órdenes.
La necesidad de vomitar empezaba a apoderarse de Harry, fue forzado a recordar la muerte de sus padres una vez más, pero permaneció de pie y dirigió la varita hacia Umbridge. Harry escuchó a Neville gimoteando cuando el dementor empezó a deslizarse hacia Umbridge, que, por la expresión de terror en su cara, empezaba a darse cuenta de lo que le iba a pasar.
¿Qué estás haciendo? – Lloriqueó Umbridge.
-No te estoy matando. – Dijo Harry en el momento que el dementor alcanzaba a Umbridge y le cogía la cara por las mejillas. Ella intentó liberarse del agarre, pero le fue imposible.
La espeluznante cara de la criatura emergió de debajo de la capucha y sus labios se encontraron con los de Umbridge. Entonces, un asqueroso sonido de succión, consiguió que la temperatura del lugar bajara un par de grados. El dementor se apoderó del alma de Umbridge a través de su boca. Con el deber debidamente cumplido, Harry dejó que los recuerdos se apoderasen de él, con la reacción producida por el dementor y el agotamiento que ya no se sentía capaz de soportar, perdió el conocimiento.
¡Harry, contesta!
La voz le llegaba aún difusa, Harry se revolvió y abrió lentamente los ojos. Neville estaba agachado junto a él y el brillo parpadeante indicaba que las antorchas estaban encendidas.
¿Qué ha pasado con el dementor? – Preguntó Harry.
-Se deshizo cuando tú caíste. – Respondió Neville.
Harry se incorporó con su ayuda. Ron y Hermione estaban intentando despertar a Ginny y Luna. Umbridge estaba sentada contra el muro con la mirada perdida en el espacio.
¿Todo el mundo está bien? – Preguntó Harry.
-Eso creo. – Contestó Neville – Gran hechizo.
-Gracias.
Ginny y Luna ya se levantaba mientras Ron abrazaba a Hermione.
-No vuelvas a asustarme de esa forma. – Pidió Ron.
-Lo intentaré. – Contestó sonriente Hermione.
-Salgamos de aquí. – Dijo Harry.
El grupo hizo el camino de vuelta por la misma polvorienta carretera. Harry iba al frente junto a Neville, seguidos por Ron y Hermione, que caminaban muy juntos. Ginny y Luna cerraban el grupo, usando alguna de las cuerdas de Ron para arrastrar a Umbridge, que los seguía obedientemente. En poco tiempo Harry pudo ver la brillante grieta al final de la pendiente.
Harry se paró antes de cruzar, estaba seguro de haber oído algo. Entonces todos pudieron ver una enorme y marrón criatura parecida a un dragón con tres desiguales cuernos y una espinosa cola, que sobrevolaba por encima de ellos.
¿Qué es eso? – Preguntó Harry desconcertado.
-Un Snorkack de cuernos arrugados. – Contestó Luna sin darle importancia.
Harry se encogió de hombros y atravesó la grieta. Si podía creer que era capaz de transformarse en un pájaro mitológico a voluntad, podría creer en cualquier cosa.
FIN
Barby-Black - Es normal sospechar de quien tiene mala reputación. No te preocupes que "al pobresito de Harry" no le pasa na.
juaniweb - me alegro de que te guste.
marc - Hola marquitos...
Sarhaliene - Mi más fiel lectora. Bellatrix era una buena opción. Espero que tu máquina ya esté a punto.
Este es el final de la historia original (recordad que esto es una traducción) Si alguno de vosotros/as se siente con ganas de acabar el sexto año desde aquí, estaré encantada de seguirlo y leerlo, de hecho os animo a ello. Avisadme si alguien lo intenta.
Estad atentos por que no tardaré en empezar mi versión del sexto curso, estoy dándole los últimos retoques.
Muchisimas gracias por vuestro apoyo y vuestras opiniones,
icaro
Hasta la próxima!
