Una nueva pesadilla me ataca está noche, es la misma que desde hace días, Peeta amenazándome con quitarme a mi hijo y sé que él nunca lo haría.

Entro al cuarto de Eidan y no me sorprendo al no encontrarlos ahí, desde hace días que se levantan demasiado temprano, hacen tantas cosas juntos que dentro de dos días cuando Peeta se vaya sé que Eidan se sentirá triste.

Éste año nos quedaremos en el Capitolio hasta poder irnos de nuevo al distrito doce, aún queda por darle la noticia a mi madre y familia, ¿Cómo tomaran la noticia ellas? ¿Podría Peeta darle la noticia a ellas? Yo no soy lo suficientemente valiente para decirle la verdad.

Miró por la ventana y los veo jugando en el jardín, se pasan la pelota y ambos corren por todos lados.

Me dirijo a la cocina para desayunar algo y después unirme con Peeta y mi hijo. En el camino me encuentro con Haymitch quién estaba vertiendo alcohol a su café como siempre.

—Esos chicos no se han separado —me comenta cuando me siento a su lado— alguien ya te quito tu lugar.

—Nadie me quito nada —respondo—. Simplemente le está dando a Peeta lo que le corresponde.

—Es tu pensamiento —dice— ¿Cuándo se va el chico?

—El viernes por la tarde.

—¿Llevarás a Eidan?

—Por supuesto.

—¿Y no has pensado en que el chico se quiera ir con él?

—Haymitch, no sé porque me dices estás malditas cosas. Eidan tiene cinco años. Se me hace extraño que me digas comentarios tan estúpidos en referencia a un niño. No sé a qué es a lo que quieres llegar. ¿Es que hay algo que no sepa?

Guarda silencio por unos minutos, bebe de su taza de té y luego me mira.

—Nada, chica.

El apetito se me va y ya no quiero seguir aquí. Así que me levantó de donde estoy sentada y me voy al jardín, donde ahora Peeta y Eidan se encuentran sentados bajo la sombra de un árbol.

—Buenos días, Katniss —me dice Peeta con una sonrisa—. No te quisimos despertar porque estabas muy a gusto dormida.

—Doy por hecho que entraron a mi habitación sin mi permiso —digo fingiendo enojo. Eidan ríe.

—Sí, papá dijo que no pero yo le dije que conmigo no había problema.

—Y por eso entramos.

—Muy mal chicos. ¿Qué han estado haciendo toda la mañana?

—Papá me estuvo enseñando a dibujar —dice con una sonrisa—, ya sabes que yo dibujaba muy feo.

—¿Feo? —Frunzo el ceño— Eso es mentira, a mí me gustan muchos las bolitas y palitos que hacías de mí.

—¡Eran horribles! —refunfuñe.

—Pero podemos seguir practicando.

Peeta saca una libreta y varios lápices, comienza a trazar líneas de un lado a otro, le pide la opinión a Eidan sobre si las líneas se encuentran buen formadas, Eidan dice que no.

Peeta lo hizo a propósito porque él es un excelente artista. Así es como le está permitiendo a Eidan que aprenda.

Eidan toma la libreta y pone una hoja limpia, después toma un lápiz y comienza a dibujar. Frunce el ceño, después borra lo que dibujo e inicia de nuevo, al final lo que ha dibujado es un árbol.

Sencillo pero mejoro.

El día está tan tranquilo, entre los tres sonreímos, cambiamos miradas, Eidan nos pide opiniones a ambos. Todo lo que dice se refiere a los dos. Y eso es lo que tendríamos ahora si hubiéramos estado juntos desde el principio.

Una familia feliz.

Me permito imaginar que está es mi familia, está es mi casa.

—Cada vez mejoras más, Eidan —la voz de Finnick me saca de mi ensoñación.

—¡Tío! —Eidan corre a los brazos de Finnick y esté lo alza en brazos.

—Hey, campeón —le revuelve el caballo y lo vuelve a bajar al suelo—. ¿Quién es él? —es lo último que escucho, ya que se ponen a hablar en susurros.

Tarde o temprano iba a salir de mi alucinación.

Observo a Peeta quién no despega la mirada de Finnick y Eidan, está muy concentrado observándolos. A pesar de que Finnick no es más que su tío, Eidan tiene un lazo más fuerte con él, muchas veces me sentí celosa de Finnick.

Las noches en las que él me invitaba a cenar y Effie se encargaba de Eidan, cuando regresábamos, Eidan no corría a mis brazos, sino a los de Finnick.

—¿Qué hace él aquí? —me pregunta Peeta, sacándome de mis pensamientos.

—Cómo puedes ver, vino a vernos —contesto.

—Pues dile que se vaya.

—Mejor no digas nada.

—Estos días me la iba a pasar con mi hijo Katniss, no quiero que nadie más interceda.

—Y los vas a pasar. Simplemente, Finnick ha estado con él, desde que nació.

—Yo pude estarlo pero me quitaste ese lugar.

Lo miró a los ojos y sus pupilas se han dilatado.

Oh no…

Su otro yo está a la vista. Eidan y Finnick se acercan a nosotros, de nuevo Eidan está en los brazos de él.

—Finnick Odair —dice con una sonrisa y extendiéndole la mano a Peeta, él la estrecha.

—Peeta Mellark.

—¡Papá, él es mi tío! —dice Eidan con emoción.

—Me lo acaba de decir tu mamá —su sonrisa es forzada, Finnick se ríe sarcásticamente—. Vamos a jugar, mientras tu mamá habla con tu tío.

—¡Pero acaba de llegar! —Oh no, nunca le comenté a Peeta que cada visita de Finnick para Eidan significa mucho—. ¿Tío quieres jugar?

—Mejor ve con tu papá —dice—. Ya en otro momento tú y yo jugaremos.

—¿Con mi papá?

—Sí, con tu papá.

De mala gana Eidan toma la mano de Peeta y se alejan a la parte trasera de la casa, no sin antes que Peeta me lancé una mirada, que detecto como enojo. ¿Estará celoso de Finnick? No tiene porque y no debería estarlo, después de todo, él ya me dejo las cosas en claro en referencia a nosotros.

Invitó a Finnick a pasar, en la sala está de nuevo Haymicth solo que ahora Effie también está integrada.

—No te esperábamos —dice Effie dándole un beso en la mejilla.

—Fui improvisto —contesta él, se sienta a mi lado—, no había planes para venir.

—Supongo que tienes nuevas noticias —dice Haymitch.

—Neh, algunas. Muchas sin importancia. Aunque cuando me dijiste que el padre de Eidan estaba aquí, quise venir.

—Dijiste que no tenías planes —digo.

—Una buena excusa —dice con una sonrisa—. Por lo que he visto hoy, Eidan se ha tomado muy bien la noticia de tener un padre.

—Chico, tu siempre vas a ser el padre de Eidan —dice Haymitch, tirando una sonora carcajada—. Me agrada Peeta, no lo niego…

—¿A dónde quieres ir con tu comentario? —le pregunto, no entiendo lo que quiere decir.

—Eidan podrá decirme como quiera —contesta Finnick— pero está mucho más entusiasta con su padre de verdad. Yo aceptaré el nombre que quiera decirme.

—Ooohh… —Effie suspira—, recuerdo la noche en que Eidan te dijo papá fue tan tierno. También me agrada, Peeta pero tenemos muchos recuerdos que compartimos contigo, Finnick.

—Cabe recordar que no solo me llamo a mí, papá, también a tu amigo —dice mirándome.

—Gale —digo.

—¿Qué sabes de él? —pregunta Effie.

—En estos días está en una misión al distrito dos —contestó—, no sé hasta cuando regrese.

El teléfono comienza a sonar, Effie se levanta para atender.

—Effie ya está planeando todo para tus arreglos de boda —comenta Haymitch.

—Ya no habrá ninguna —susurra—. Annie decidió cancelarla.

—¿Por qué?

—No logro entenderla, ya le di mi apoyo incondicional pero nada parece hacerla cambiar de parecer. Está obsesionada con que no quiere atarme a ella y parece ser que mí amor por ella no es suficiente.

—Effie se pondrá eufóricamente.

Todos reímos en la sala, Effie regresa a la sala pero ahora acompañada de Eidan, se sienta en donde mismo y Eidan se coloca sobre mis piernas.

—La llamada era para Peeta —dice con una sonrisa.

—¿Cómo es que tuvo nuestro número? —Haymitch pregunta.

—El día en que llegamos, Peeta llamó a su esposa, él debió pasar el número de donde encontrarla —contestó como si fuera lo más lógico del mundo.

Unos minutos después de estar platicando sobre cuánto tiempo Finnick estará en el Capitolio, Peeta aparece y pide hablar conmigo.

—¿Qué ha sucedido? —preguntó.

—Era mi papá, Delly ha caído enferma y al parecer es grave. Necesito estar con ella.


¡Feliz miércoles!

Siento la tardanza y les diré porque he tardado. Mi mente se me está bloqueando, tengo imaginación pero no las palabras adecuadas y no se me viene como desarrollar el capítulo. Lo siento en verdad :(

Pero en sí, muchas gracias por sus reviews chicas :) Y espero que les guste esté capítulo.

¡Nos leemos!