Capítulo Once: Un despertar confuso

Harry despertó desorientado. Antes que lograra analizar lo que estaba ocurriendo, sintió una terrible nausea que provocó que su cuerpo se doblara dolorosamente y tuvo que voltear para vomitar ruidosamente y escuchar el desagradable eco que el lugar le regresaba.

Cuando su estómago le dio un descanso pudo mirar el sitio en el que se encontraba y frunció el ceño.

¿Qué lugar era ese? Y lo más importante, ¿Qué estaba haciendo ahí?

El moreno se limpió la boca con la manga de su túnica y notó esa extraña ropa que estaba vistiendo. No era ese vestuario el que había utilizado el día anterior.

Con más calma observó ese lugar. Se encontraba en un interior gótico, podía deducirlo por ese sucio empedrado. También estaba seguro de que no se trataba de una habitación o cámara del colegio; cosa que lo inquietó bastante.

No recordaba haber hecho nada, la noche anterior, para provocar que despertara en ese lugar. Incluso tenía la seguridad de que no llegó a su habitación.

¿Entonces?

Harry forzó un poco a su memoria para dar un poco de sentido a toda esa situación, pero un agudo pinchazo en el pecho lo obligó a bajar la cabeza un poco mientras sentía una nueva convulsión en el estómago y vomitó nuevamente.

Nada. No entendía nada.

Fue entonces que notó ese peculiar sabor en su boca, así que se obligó a ajustarse los lentes, notando el temblor de su mano antes de poner real atención a la masa de desechos que rechazaba su cuerpo.

El moreno jadeó cansado y parpadeó al ver eso que acababa de expulsar.

Sangre.

Vaya. De todas las cosas raras que le estaban pasando, esa era la peor.

Pero no pudo analizarlo antes de sentir otro doloroso temblor que le hizo inclinarse de manera dolorosa para seguir vomitando.

No paraba.

Fue hasta un momento en que sintió que su estómago estuvo lo suficientemente satisfecho como para dejarle descansar y se acomodó en el mugroso suelo para abrazar su abdomen adolorido y esperar con paciencia a que su mareo inicial terminara.

Harry volvió a limpiarse la boca y se puso de pie lentamente, sosteniéndose de la mohosa pared.

De nuevo estudió el sitio en el que se encontraba, descubrió el grupo de objetos dispuestos en el interior y frunció el ceño al reconocerlos como instrumentos de tortura. Todos en uso, a juzgar por las manchas que escurrían por ellos.

Malo. Cada nuevo descubrimiento empeoraba la situación.

Lo peor es que seguía sin recordar absolutamente nada.

Con pasos tambaleantes caminó por el sitio y procuró conocer el lugar lo mas pronto posible, aunque lo escabrosos de la situación le confirmaba que no estaba precisamente en una buena situación. Eso le hizo buscar entre sus ropas y apretó los labios al no encontrar su varita.

¿Qué hacía en un sitio como ese sin varita?

Harry se olvidó de ese detalle al encontrar una presencia conocida y corrió hasta una esquina en donde se arrodilló para sujetar el cuerpo de Draco Malfoy.

Inconsciente.

Lo angustiante del hallazgo era notar esa inusual blancura en el rubio, quien no despertó pese a que lo sacudió con energía.

¿Por qué estaba Malfoy ahí?

Con una gesto ausente retiró los cabellos largos del rostro del rubio y se humedeció los labios al apreciar ese calor que se escapaba lentamente.

¿Herido?

La mirada verde recorrió el cuerpo del rubio, sin encontrar nada. Lo que si pudo apreciar es que la elegante túnica que vestía le daba aspecto más maduro que le chocó un poco, y un extraño impulso hizo que su mano se posara sobre ese pecho masculino, en busca de alguna ligera señal de vida. Aunque eso pasó a segundo plano cuando sus ojos localizaron esa varita mágica y la tomó con decisión.

Bien, al menos ya no estaba indefenso. Cualquier cosa que estuviera pasando, podría ser de mayor utilidad con una varita en las manos.

El chico volvió a posar una mano en el cuerpo del rubio. Ésta vez tuvo que fruncir el ceño al localizar una viscosa humedad que le hizo levantar la palma para verla teñida de rojo. Con desesperación comenzó a apartar la ropa con la idea de aplicar cualquier hechizo que detuviera la hemorragia.

La idea de presenciar otra muerte no terminaba de agradarle, aún si era la del antipático de Draco Malfoy. Sin embargo debía admitir que no sólo se trataba de eso. Por alguna causa tenía la impresión de que el rubio tenía lago que ver con su actual situación y la idea de dejarlo morir no sólo resultaba un temor hacia su supuesto papel de salvador de la comunidad mágica. También sentía ¿angustia?

No podía terminar de comprenderlo.

Harry sintió otra despiadada protesta desde su estómago y tuvo que apartarse del rubio para permitir que la sustancia carmín pasara por su garganta de forma dolorosa.

Cuando terminó de vomitar tuvo que ser consciente de esa nueva presencia en la cámara, a varios metros de ambos y frunció el ceño al notar su penetrante y atenta mirada.

No lo conocía; estaba seguro. Sin embargo tenía la idea de que ya había visto al joven en algún otro lado.

.-¿Cómo te sientes, Harry?- preguntó el desconocido con una siseante voz y sus facciones se adornaron con una retorcida sonrisa- ¿Recuerdas la razón por la que estás aquí?- soltó una carcajada-. Por supuesto que no. Por culpa de ese traidor no debes entender lo que ocurre. Me diste muchos problemas este año, Harry, pero eso se terminó.

El moreno frunció el ceño.

.-¿Voldemort?- murmuró y automáticamente se llevó una mano a la cicatriz. No dolía.

¿Por qué?

.- El lazo que has creado con Malfoy absolvió aquel que hemos estado compartiendo desde que intenté matarte, cuando solo eras un bebé - sonrió - Por lo que veo resultó ser muy fuerte, pero ahora que el chico ha muerto no habrá problema.

Harry apretó los labios al comprender que tendría que preocuparse por preguntar una vez que estuvieran a salvo, pese a que las palabras de Voldemort merecían un exhaustivo análisis.

El primer movimiento brusco de ese joven cuerpo marcó el inicio de una batalla para la que no estaba preparado, sin embargo su propio cuerpo parecía recordar la forma correcta de corresponder a cada ataque y Harry logró mantenerse a salvo, eludiendo los hechizos de Voldemort, sin alejarse mucho de Malfoy.

Sin embargo sabía que su suerte no podría durar mucho y el primer hechizo que le golpeó, arrojándolo contra uno de los grotescos instrumentos manchado de sangre, fue el primero de tantos que maltrató su cuerpo una y otra vez, logrando que pensara que estaba en reales dificultades.

Pese a ello, había algo que le impulsaba a seguir. Era una extraña seguridad de que Voldemort, su enemigo de toda la vida y mago oscuro más poderoso de todos los tiempos; no era superior. Al contrario; el poder resultaba ligeramente inferior.

Harry no se detuvo a analizar esa rara certeza. En realidad sólo le preocupaba aprender a usar ese potencial lo más pronto posible.

o.o.o

Ron apareció en el interior de una antigua estancia medieval y frunció el ceño al divisar el cuerpo inerte de Lucius Malfoy. Pudo imaginar la causa de ello, pero no le dio importancia y volvió a activar el hechizo que Hermione había puesto en Harry para asegurarse de que no estuviera ilocalizable a ellos; especialmente ahora que estaban seguros de que su próximo encuentro sería con Lord Voldemort y deseaban auxiliarle en lo posible.

El pelirrojo apretó los labios al detectar esa barrera mágica que le impedía llegar hasta su amigo por medio de la aparición.

Eso le convenció de comenzar a avanzar. No podía perder el tiempo en pequeñeces.

o.o.o

La pared lo recibió con un doloroso golpe, expresado en un gemido nada elegante.

Harry se llevó ambas manos al pecho con la esperanza de que eso calmara un poco el dolor que sentía y frunció el ceño en un intento por enfocar la imagen ante él, ya que había perdido los anteojos en alguno de los golpes que se llevó.

Justo cuando estuvo por levantarse de nuevo, sintió un delicado tacto en una de sus piernas. Fue ridículo en verdad, ya que eso calmó el dolor en su pecho y pareció mejorar su visión.

El chico bajó la mirada y descubrió un par de ojos grises puestos en él.

Fue místico. Sólo de esa manera podría describirlo. Descubrir esa mirada suave, débil y preocupada, encendió algo en el interior de Harry y tontamente sonrió para acercarse a Malfoy y enlazar su mano lastimada con la de él.

El rubio sonrió. El corazón de Harry saltó con ese gesto y sintió un calor en su pecho que se extendió rápidamente.

Escuchó que Voldemort se acercaba, pero no le dio importancia y se inclinó a besar esos labios. Una gran cantidad de energía lanzada contra ellos iluminó el sitio de color verde, pero a Harry no le importó. Sólo había espacio en su mente para el momento en que Draco pasó las manos por su cuello y profundizó ese beso de la forma más dulce que jamás hubiese sentido.

¿Por qué?

La intensa luz que los bañó a ambos pareció reflejarse con la misma velocidad en llegar a ellos. Un furioso grito llenó la cámara y después todo se oscureció y llenó de silencio.

No entendía nada, pero ya no le importaba.

o.o.o

Fue un terrible mareo el que lo hizo brincar de la cama para moverse de manera brusca y vomitar a un lado.

Se llevó ambas manos al estómago presionando un poco, deseando ingenuamente que ese gesto terminara de sacar lo que su cuerpo rechazaba de forma tan insistente.

Cuando terminó se dejó caer en el colchón y gimió miserablemente. Al instante sintió que un trapo húmedo se paseaba por su frente de manera generosa; calmando un poco su malestar.

- Gracias... - musitó - He tenido un sueño horrible, Mione.

Hermione pareció interesada en las palabras de Harry y lo miró con cuidado antes de sonreír y seguir limpiando la suciedad en su rostro.

- ¿Qué has soñado? - preguntó ella.

- Mi muerte... - Harry soltó una risita avergonzada - Una intensa luz verde me bañó junto con... Chispas... Con Malfoy nada más y nada menos.

- ¿El Avada te envolvió? - ella enarcó ambas cejas - ¿Y qué pasó después?

- Desperté.

Hermione guardó un prudente silencio y llevó el trapo a un cuenco con agua fresca para enjuagar los residuos de él y acercarse a limpiar el sudor de la cara de su amigo.

- ¿Has soñado algo más, Harry?

El moreno se extrañó con la pregunta, pero aun así hizo memoria y soltó una risita.

- Que Lord Voldemort había rejuvenecido y... - se ruborizó.

- ¿Algo antes de eso? - insistió la muchacha.

Harry tuvo que admitir que el tono que su mejor amiga había utilizado comenzó a preocuparle. Justo cuando estaba por preguntar la razón a todo ello vio que el sitio donde se encontraban no era la enfermería de la escuela. Parecía, mas bien, una simple habitación que jamás había visto. Y justo en ese momento la puerta se abrió para dejar entrar a un pelirrojo que parecía realmente imponente con esa expresión serena y... ¿madura?

- ¿Ron?

- Hola, Harry - saludó el chico con una sonrisa y se acercó - Veo que has decidido volver, tal como ella dijo - hizo una mueca - Nos diste un terrible susto.

- ¿Ella?

- Narcisa Malfoy - aclaró Hermione - Ha estado cuidando de ti toda esta semana.

- ¿Qué me pasó? Iba al entrenamiento y... entonces... - se incorporó velozmente - ¡Malfoy me petrificó! ¡¡Ese pequeño hijo de perra!!

- Así que por eso no llegaste - comentó Ron con algo de melancolía y palmeó el hombro de Harry, antes de sentarse a la orilla de la cama - Hay algo que debes saber, compañero. Definitivamente te hará enfadar más.

- Ron - advirtió la morena.

- ¿Qué? - el pelirrojo hizo una mueca - ¿Planeamos ocultárselo?

Hermione apretó los labios.

- ¿Qué pasa? - cuestionó Harry - Ustedes saben porqué aparecí en un castillo donde estaba Voldemort, ¿verdad?

- Lo sabemos - dijo la muchacha con cierta pesadez - Es una historia muy larga.

- Ahora que Voldemort no existe podremos contársela - ironizó Ron.

- ¿Voldemort... - Harry arrugó el ceño - no existe?

- Por alguna razón el hechizo rebotó - Ron se pasó la mano por el cabello - Y habría sido totalmente hermoso si no te estuvieses besando con...

- ¡Ron! - regañó la chica.

Harry se ruborizó.

- Sólo fue un sueño... - musitó débilmente.

- No lo fue, compañero - contradijo Ron - Ha pasado un año desde que no llegaste al entrenamiento de quidditch. Creo que deberías enterarte de lo que pasó todo ese año.

Harry apretó los labios.

Tuvo razón al pensar que nada de eso le gustaría.

o.o.o

Narcisa Malfoy no podía dejar de frotar sus manos con nerviosismo. Sus ojos vagaban de una cara a otra, a espera de cualquier tipo de condena, pero nada de eso llegaba. Y debía admitir que era mucho más difícil manejar la situación tal como estaba.

Albus había sido increíblemente amable al explicarle todo, pero a ella le resultaba tan absurdo que simplemente no podía concebir que ellos, la familia Malfoy, se hubiese convertido en una simple pieza del anciano, quien hablaba con ese tono calmado y casi cordial que comenzaba a exasperarle.

Finalmente Albus calló. La mujer desvió sus ojos de los de él para mirar a Severus, quien permanecía impasible a las palabras que acababan de escuchar y suspiró.

Había perdido a su esposo en esa guerra. Y lo había hecho de la manera más dolorosa posible; tanto que aun no podía explicar la manera en que salió con vida tras oponerse a él.

Ahora el problema en manos era mucho más grave, al menos para ellos, cuya familia había sobrevivido a escándalos peores sin tacha alguna.

Narcisa ya no estaba segura de que fuesen a resultar librados de este.

- Comprendo - musitó débilmente - ¿Pero es necesario que él lo sepa?

- El hechizo que ha creado el lazo de Harry y su hijo es más de lo que cualquier libro puede explicar.

- Excepcional - se escuchó la voz proveniente de un cuadro y Narcisa odió el silencio al antepasado Malfoy que había estado atento a toda charla desde el principio.

- Se ha roto justo ahora - insistió ella - Podemos retirarnos sin causar más conmoción.

- No creo que el joven Potter sea feliz a sabiendas que un año de su memoria se ha perdido - dijo Severus con cinismo - Lo sabrá.

- Pero usted puede convencerlo de las bondades que le ha acarreado - Narcisa miró a Albus de manera suplicante - Nosotros nos retiraremos a Francia, donde podremos instalarnos algunos años.

- Es posible - Albus hizo un ademán afirmativo - Aun así me resulta totalmente desconcertante la manera en que ha actuado el hechizo.

- Simplemente excepcional - insistió el viejo en el retrato, y Narcisa se obligó a mirarlo de manera severa.

- Draco debería hacerse responsable, al menos de esto - Severus sonrió de manera socarrona y se puso de pie - Después de todo ha sido su obra. No ha aceptado la ayuda de nadie e hizo esto solo, pese a que intenté saber la forma exacta en que lo hizo.

- Mi hijo tenía mucha presión sobre sí - la mujer se humedeció los labios - Fue natural que actuase de esa manera.

- Tendrá más presión ahora.

- Nada que no pueda resolver con la ayuda de su madre - insistió ella - Déjenos ir.

- Temo que el joven Malfoy debe responder por las consecuencias - Albus pareció apenado, pero Narcisa no creyó que lo sintiera en verdad y dio la vuelta para salir de esa habitación.

Su hijo había tenido mucha suerte para salir con vida de esa, pensó con amargura. Sin embargo, justo con lo que estaba por ocurrir, la suerte se le estaba terminando.

o.o.o

Harry abrió la puerta de la habitación de la que Ron le había hablado y entró con grandes zancadas hasta detenerse en una cama ocupada, donde la tenue luz de una cortina entreabierta se filtraba para iluminar el rostro tranquilo de ese... ese...

- ¡Malfoy! - llamó con malhumor y se inclinó para tomar al rubio de los hombros y zarandearlo violentamente - ¡Despierta, pequeño desgraciado!

La mirada gris golpeó a Harry de lleno y sintió un violento mareo que le hizo inclinarse a un lado de la cama para vomitar.

Demonios.

- Vaya... Si que estás indispuesto - musitó Draco y gimió quedito - Y eso que no llevaste la peor parte en todo esto. Aún duele, mierda.

- ¿Qué no llevé la peor parte en todo esto? - Harry lo miró con odio - ¡¡Me hechizaste!!

Draco parpadeó.

Fue tarde cuando comprendió lo que estaba pasando y sólo pudo meter un poco las manos para aminorar el impacto de los golpes que estaba recibiendo tan repentinamente.

Libre.

¡Harry estaba libre!

Draco dejó escapar un jadeo cuando uno de los golpes coincidió con la herida recién curada y sollozó de dolor. Increíblemente eso hizo que el moreno se detuviera y lo mirara con detenimiento antes de que sus manos apartaran las mantas y descubrieran esa piel amoratada en el abdomen que le hizo fruncir el ceño.

- ¿Por qué no te han curado esto? - demandó con furia.

- ¿Cómo quieres qué sepa? - Draco hizo un ovillo con su cuerpo y respiró agitadamente luchando por calmar el dolor - El sanador ha comenzado a decir un montón de idioteces sobre hechizos inadecuados y reacciones alérgicas que me tienen así. Y luego llegas tu y me atacas a golpes como demente.

- ¡¡Tengo razón para estar molesto contigo!! - aulló Harry indignado.

- Supongo...

Harry odió la tranquilidad con la que el rubio había dicho eso. Con aun más furia deseó volver a golpearlo, pero otro terrible mareo le hizo volver a voltear a vomitar ante la atenta mirada del rubio, quien suspiró.

- Es raro que aun halla poción en tu cuerpo - dijo con cansancio - No te preocupes, Potter, pronto terminarás de expulsarla y todo volverá a la normalidad.

¿Qué era normal?

- No creas que no te lo haré pagar, Malfoy - escupió el moreno antes de levantarse y salir de la habitación sosteniéndose de todo lo que estaba a su alcance - Por tu culpa me siento así.

Draco lo sabía.

- Después, Potter... Después...

Harry chocó contra el suave cuerpo de Narcisa Malfoy y se ruborizó al ver esa expresión preocupada de la mujer, quien le tocó la frente de inmediato. Al instante se apartó de ella, como si el tacto le quemara y detectó una mirada dolida en los bellos ojos claros.

- Lo siento - dijo ella al comprender y le dio paso para que pudiera salir - Sólo no hagas movimientos bruscos, las nauseas te durarán mucho más.

¿Qué?

- En algún momento debo terminar de expulsar la poción que me dio su hijo, de mi cuerpo - dijo Harry con rencor.

Narcisa enarcó una ceja.

- Ya no hay poción en tu cuerpo, Harry.

Pero el chico estaba muy ocupado vomitando para escuchar y se fue maldiciendo por el corredor.