Hacia el mismo rumbo
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by
Kuraudea
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Capítulo 12
Impide su esclavitud
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«La libertad, mi querido Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida»
Miguel de Cervantes (1547-1616).
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«Si no tienes la libertad interior, ¿Qué otra libertad esperas poder tener?»
Arturo Graf (1848-1913)
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El empresario junto con su asistente personal, continuaban en la cafetería que se situaba en la parte externa del museo. La exhibición de arte quedó en segundo término, puesto que otra razón se originó gracias a las experiencias vividas. Ésta cobró sentido al ver la calidad de las obras: el demonio, los querubines, hermosos paisajes y su fantástica aventura; todo se mezcló. Y en conjunto, como si fuese un rompecabezas, se prestó para charlar por horas y horas. Fue ahí, que las verdades se descubrieron con olor a nicotina. Después de varias tazas de café, voluntariamente el joven comenzó a contar su historia, como si fuese el propio relato de un libro. Cada detalle hacía que su vista pareciera perderse en medio del recuerdo. Se transportaba con tanto sentimiento que fácilmente todo su entorno se suplía por los hermosos paisajes descritos. Todo lo narrado era proyectado en un holograma; el joven lo hacía ver tan claro como si aún estuviese en el lado Este.
El establecimiento era amenizado por una hermosa pieza musical desde sus bocinas situadas en cada esquina del lugar. La bella canción era un tema clásico de una novela muy popular entre los televidentes de la Capital «Summer Snow»; "El verano en invierno" Como el propio verano que tuvo la dicha de ver, aquel que lo enamoró. Y evidentemente, aquel olor y sabor natural que tanto echaba de menos. No era para menos arrojar un suspiro.
Justo en medio de esa melodía, platicaba el empresario el momento más «elevado» de su relato. Mientras él continuaba con una actitud serena, su pobre secretaria seguía sorprendida. Pero, ¿El carácter de él era normal? Quizás sí o quizás no, depende del enfoque que se le adjudique. Si es si, sería por las obvias razones de que eso paso hace algunos meses. Y si es no, quizás es por el simple hecho que su rostro reflejaba añoranza.
—Yo solo sé que esta persona era impresionante—prendió un cigarrillo que le dio cabida en sus labios.
—¡Pero estaba loco!—recriminó Rita—No me salga con que ahora le admira.
—No me malentiendas, no me refería a sus trastornos—puso su vicio en el cenicero que tenía rastros de otras tantas fumadas—Más bien, puede apreciar que si este sujeto no hubiese tenido ese grado de locura, sería una eminencia en la técnica de las artes marciales. Él era un asesino profesional, y créeme, le hacía honor a su nombre; era temible.
—¿Y qué pasó? ¿Le hirió? ¿Él vive?
—Hice lo posible por defenderme, aun así recibí una buena paliza. Y después de tanto pelear, lo único importante aquí era «impedir su esclavitud»
—¿Impedir su esclavitud?
—Sí, así es.
—Siento que cada vez me confunde más, Señor Brief—el nombrado mostró media sonrisa—Pero bueno—agitó Rita con ligereza su cabeza—¿Y el Dragón Shenlong?
—Verás, yo estaba en mi pose de defensa, entonces ...
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Sus pies apenas y rozaban la punta de las hierbas. Él era como el propio viento; se movía como una sutil hoja, como una pluma. El hombre de metal se le miraba levitar y con sus brazos a una velocidad infinita llena de majestuosidad, retiraba las ramas de los árboles que se interponían en su paso. Era una avalancha, una ráfaga, un verdugo que junto con su locura incomprendida, estaba dispuesto a dar todo por tal de verse otra vez cubierto por pétalos violetas. Solo quería volver a escuchar esa cínica voz reír al ritmo que se reventaba la goma de mascar. Él simplemente quería una oportunidad. Pero no le dejaban realizarse. Ese joven azul, tan parecido a ella en color, ¡No le entendía! Y odiaba tanto que se le interpusiera en su camino. Quería deshacerse de él, pero es que sus ojos y cabello le atormentaban tanto. Ese simple mirar le hacía sentir más frío en sus huesos. No lo permitiría. Ese sujeto no debía de tener esos ojos. Esa mirada era de ella, no de él ¿Cómo se atrevía?
El Shizo Phrenos lo estaba sumergiendo en una plataforma desequilibrada carente de sentido alguno, mediocre en cordura más significativo en sentires. Su vista roja tenía remembranza de lo que fue y de lo que pasaba en ese preciso instante. Era una mezcla de realidad, pasado y alucinaciones; ver todo en distintas imágenes: el Coronel Red, el reventar de la goma de mascar, el deseo, la risa, la mancha de sangre expandirse en el suelo cubierto de sus cabellos morados. Y la serenata de Schubert adornando cada dispositiva en su mente junto con esa voz femenina que la entonaba tan armoniosamente; se escuchaba perfecta. Aunque después sus notas se agudizaban o se hacían graves. Y así, esa sonata que tanto disfrutaba en sus épocas de asesino profesional, lucía pesada y torpe.
Con la nubosidad de la lluvia el cielo se miraba tan grisáceo, tan triste. Pero irónicamente tan apto para el crucial momento de la lucha. Y sin importar las gotas de lluvia que empezaban a cubrir los alrededores, él maniobraba con gozosa virtud sus moviéndose pese a lo partido de su mente.
Sus ropas rosas bailoteaban, se movían del excedente largo de la parte travesera como si fuese un papalote. Así, una de sus manos se situaba en la espalda baja mientras la otra parecía un sable a punto de atacar, brillante y filoso como era su mano de metal. Ésta se mantenía flexionada marcando una línea atravesada entre su rostro y parte del pecho.
El joven azul estaba ahí.
Con una pose de lucha esperando que la avalancha de metal cayera sobre él. Sus manos se empuñaban adquiriendo fuerza, su respiración era agitada. Sus orbes, pese a todo, se mostraban dilatados por el asombro de ver a ese sujeto. Las gotas de lluvia caían sobres sus largos mechones, estas se resbalaban escurriéndose después sobres sus mejillas. Con el rostro elevado, apreciaba la altura de los árboles; se observaba el cielo llorar y justo en el medio, sobre el aire, con un movimiento giratorio aterrizaba el Cyborg para dar su primer ataque.
El joven cruzó sus brazos recibiendo el impacto del robot. Por gravedad o quizás también por el mismo impacto, se formó un remolino de aire, como un aura que los envolvía a los dos.
El azul sobre el rojo, el rojo sobre el azul.
La lucha por los deseos dio inicio.
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Casi en la punta del risco con las manos temblorosas, Mai, sacaba del morral las siete Esferas del Dragón. Recordaba lo que Trunks le había dicho previamente.
«Inventa una frase que invoque, ¡La que sea! Y finalmente agregas el nombre del dragón Shenlong elevando tus brazos hacia el cielo. Recuerda acomodar las esferas en forma de flor, la primera, de una estrella, en el centro. Y prosigues de derecha a izquierda con la de dos estrellas, con la de tres, hasta llegar a la séptima»
Eso fue lo que hizo.
Sin embargo, situó su vista a una distancia cercana. Con cierta ligereza se movían algunas ramas de los árboles, entonces lo nombró:
—Trunks ...—estaba segura que se trataba de él junto con el sujeto de metal.
Regresó su vista a las esferas, se levantó y extendió sus brazos. El gran dilema ahora era invocar al dios dragón.
—Piensa Mai, piensa ...—apretaba los ojos para visualizar una frase en su mente.
Pero es que había tantas.
Entonces, lo intentó.
» Manifiéstate Dragón
» ¡Oh, Shenlong!
» Yo te invoco dios dragón
Por más que intentaba nada surgía efecto. Quizás a lo mucho las esferas en sincronía brillaban doradas, pero era todo.
—¡Rayos! —se tenía que dar prisa porque ¿Qué tal si el Cyborg llegaba?
Tenía que hacer algo al respecto desde ya. Entonces, ¿Qué pasaría cuando el dragón saliera? Quizás lo más lógico era pedir que el metálico desapareciera del plano, que lo mandaran a otra dirección. En cuanto al segundo deseo, pediría su casa para formar al fin una familia. Tal vez, le preguntara en directo a Shenlong sobre revivir a los muertos, no perdía nada al intentarlo. Una cosa era lo que le habían dicho Trunks en base a sus investigaciones, pero no había como cerciorarse bien.
Entonces Mai siguió y siguió gritándole miles de frases a las esferas.
—¡Muéstrate dragón!
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El refrigerador con la insignia de la «CC» había quedado completamente vacío.
—¡UFF...! —exclamó satisfecho el hombre de cabellos puntiagudos—¡Estuvo delicioso!
Mientras tanto, Goten aún inspeccionaban el lugar a detalle «¡Vaya, vaya!» pensó y a la vez sonrío al concluir que su amigo durante la travesía no la había pasado tan mal. El chico suspiró, pues claro, toda esa cuna de «amor» le hizo recordar a su amada florecita y los profundos deseos que sentía por ella.
...
Después de regresar de su recuerdo; se recostó unos instante en la cama con los brazos extendidos—suspiró—Dirigió la mirada hacia el refrigerador donde permanecía Goku sentado en el suelo, éste se sobaba el estómago a punto de reventarle de lo inflamado que se miraba.
—¡Ay, papá! —se irritó—¡Qué descortés! Vaciaste el refrigerador de Trunks.
—Lo siento, no puede evitarlo. Aun así, me quedé con hambre.
—¿Qué dices?
—¡Si! Desearía tanto poder comer esas ricas empanadas de carne que prepara tu madre—los ojos se le pusieron cristalinos y movía los dedos de las manos manifestando una gran emoción.
—Lo sé, son deliciosas—recostó nuevamente la cabeza en la cama—Oye...
—¿Si? ¿Qué pasa? —preguntó Goku al parpadear un par de veces.
—¿No crees que ya demoró Trunks?
—Tranquilo—sonrío—Yo estoy seguro que no debe de tardar.
—Sí, lo sé, pero es raro. Hace un instante comenzó a llover, la puerta de la casa estaba abierta mmmm...No sé, simplemente es algo que me preocupa. Pero bueno esperaremos un poco más.
En tanto Goku vaciaba una pequeña alacena.
—Pff...—el menor simplemente regresó su vista al techo y acomodó sus brazos de bajo de su nuca.
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El tronco de un árbol se partió en dos tras recibir el impacto del metálico. El joven azul cayó de rodillas y para evitar que su rostro se estampara sobre el suelo, se detuvo con los antebrazos. Se incorporó tembloroso y al subir la mirada vio al Cyborg de manera imponente, siendo deslumbrado por un gran relámpago plateado. Éste cínicamente mostró una risa torcida, y al escucharse el sonido motriz de sus ojos rojos indicó:
—¿Esto fue todo, mocoso?
El joven azul mostró sus dientes con ira, frunció las cejas y se incorporó de manera inmediata. Sin pensarlo demasiado, le atacó lanzándole unos golpes, de ahí unas patadas. Debía de hacer algo al respecto, había recibido entrenamiento en las artes marciales gracias a su padre. Pero el Cyborg era tan pulcro en sus movimientos, que le costaba trabajo atacarlo. Sin embargo, su paciencia estaba llegando a sus límites, sentía la burla en esos ojos tan rojos y vacíos.
No lo permitiría.
No más.
—¡Vaya! No lo haces tan mal, eh— Tao Pai pai, seguía esquivando los golpes.
—¡Cierra la maldita boca, hojalata! —contratacó.
La lluvia no paraba. Charcos yacían en los suelos que se convertían en lodo; truenos, relámpagos, y la furia de las ráfagas de viento arrasaba con violencia a los árboles.
Cada hombre después de darse generosos golpes tomaron distancia. El azul de la justicia y el rojo de la locura incomprendida.
—Tu eres como esos sujetos de la Red Ribbon—exclamó.
«¿Pero qué diablos estaba diciendo?»
—Hace mucho tiempo—alzó la barbilla y colocó sus brazos detrás de media espalda—Peleé con un joven como tú.
—¿Y a qué viene eso? —preguntó el muchacho sin encontrarle sentido a sus palabras, mientras estabilizaba su respiración.
—Se creía el mejor soldado de la Red Ribbon—sonrió con maldad—Pero su soberbia no le ayudó. Quizás era fuerte, incrementaba su poder a niveles máximos mostrando un aura azul que hacia juego con su nombre—esbozó—Pero el General Blue, apenas hizo un insignificante movimiento cuando murió. Con tan solo la punta de mi lengua fue suficiente para acabar con él.
—¡¿Qué?!
—Al menos debo de reconocerte que para ser un mocoso peleas bien. Te has mantenido.
—No entiendo un carajo de lo que dices, ¿Quién es ese General Blue?.
—Me habló de la Red Ribbon—mencionó el empresario mientras continuaba con su cigarrillo—Cuando regresé a la capital le pregunté a mi abuelo sobre esa sociedad. Y me dijo que era un gran escuadrón militar, este consistía en varios niveles jerárquicos: generales, sargentos, coroneles hasta un grupo de reconocidos científicos. Ahí laboraba un tal doctor Gero—expulsó humo y depositó el cigarrillo en el cenicero—Pero después de unos años desaparecieron como organización. Aunque las malas lenguas dicen que una parte de ellos se mantiene activa, se esconden en bases subterráneas en una parte llamada El Desierto del Diablo.
—¿Por qué desaparecerían? —preguntó la mujer a tocar su barbilla.
—No lo sé, ni siquiera mi abuelo supo la razón.
—Señor Brief, pues todo indica que era una organización grande. ¿Recuerda a Silver? ¿El hombre del relato de Mai? Si mal no recuerdo era coronel de ahí mismo.
—Sí, también lo recordé.
—Pero bueno, ¿Qué más le dijo ese sujeto?
—Continuó hablándome de cada coronel y miembro de esa asociación. Era como si estuviese hablándome en dos realidades, pero pese a su locura—colocó los codos sobre la mesa para acercar su rostro hacia la mujer—Tenía un poco de cordura. Y lo vi.
—¿Cómo que lo vio...?
—Vi sus ojos ...—sonrió ante la locura que había dicho.
—Todos eran unos malditos cretinos—esbozó con amargura—Sin mis servicios no sé qué hubieran hecho.
—¿Por qué no te largas a saldar cuentas con quien realmente debes? ¡Déjanos en paz!
El metálico soltó una carcajada.
—Ya te dije, ocupo de tus esferas.
—Estás loco ...—dijo Trunks, con poco aliento.
—¿Loco? —negó con la cabeza—Tú no sabes lo que es una desgracia.
Ahora, el que esbozó una cínica sonrisa fue el azul.
—¡Vaya! Un asesino hablándome de desgracias, cuando él mismo fue partícipe de realizar muchísimas de ellas. ¿Irónico, no?
Sin embargo, el Cyborg no podía detenerle la mirada. Tenía esos orbes que le hacía sangrar su profunda cicatriz de antaño.
—Tú no comprendes, mocoso. Quítate de mi camino y déjame utilizar las esferas. O ¿Te gustaría que matara a tu novia? Tal vez, así puedas comprenderme mejor. ¿No lo crees?
—¡No digas estupideces! —se enfureció el muchacho—Te he de confesar que por un momento había pensado que te llevarás las esferas. Pero tú maldita locura me lo impide. Eres un peligro prominente, no sé qué clase de deseos serías capaz de pedir. Y me es injusto, que un demente como tú, venga de la nada con una historia sin fundamentos y entorpezca mi travesía. Llevándose al carajo mi investigación y parte de mis anhelos. ¡No, no lo permitiré! Tal vez yo me quede sin pedir mi deseo, pero no te dejaré que intervengas en los de «ella».
—Tus palabras me conmueven...—dijo con exquisita ironía.
—No comprendo nada de lo que dices...Pero algo si puedo concluir de todo esto—adoptó una posición de pelea— Y es, que cada acción trae consigo una consecuencia. Cada uno de tus pasos, de tus decisiones fue causante de que ahora estés así.
El hombre se enfureció.
—¡¿Cómo te atreves ...?!—refunfuñó con coraje.
Adoptó una pose de pelea con los brazos hacia arriba. En cada mano, juntó sus dos dedos como si fuese la aguja de un escorpión.
Ambos se miraron por unos segundos y se lanzaron en contraataque.
—¡AAAAHH!
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La pelea se reflejaba en la bola de cristal de Uranai Baba. Pero a la vez, se miraban a la chica que trataba de invocar al dragón.
«Impide su esclavitud»; esas palabras no dejaban de atormentar a la bruja.
Más no conforme, volvió a tirar sobre la mesa las cartas de Tarot, pero el resultado era el mismo.
«Impide su esclavitud»
Fijaba su vista cabizbaja en la bola de cristal, ¿Pues a qué se refería esa frase? ¿Qué alma estaría necesitada? Y ¿Cuál de ambos?
...
De momento algo gaseoso apareció. Se trataba de Usher, el asistente fantasmal de la guardiana de los Bosques Negros, también conocido como «Sheretsu Shinji Obake». El ser espiritual, siempre estaba con esos ojos sin parpadear, abiertos a más no poder. Su boca sonriente en todo momento, aun cuando no existiese un motivo para tal gesticulación. Un sobrero de paja se mantenía en su cabeza, no le iba para nada bien, más siempre se aferraba a usarlo por alguna razón desconocida.
—¡Usher! ¡Hasta que apareces! —dijo la bruja irritada.
—Uranai Baba ...—contestó. Y sonreía mientras sus manitas las mantenía flexionadas—No ha entrado gente nueva a los Bosques Negros. Así no podremos juntar más dinero. Yo solo vi a un joven y...
—... ¿Y qué pasó?—preguntó malhumorada.
—Le dije: ¡Adelante, caballero! Yo le mostraré el camino hacia la choza de Uranai Baba—su vista se miraba perdida como de costumbre—Entonces el hombre se asustó y salió corriendo.
—¡TONTO! ¡Cuántas veces te he dicho que no te les aparezcas a los visitantes! Con razón nadie ha venido últimamente.
En tanto, Akkuman, quien ignoraba toda discusión, seguía balanceándose en el pequeño columpio de la jaula, con el particular rechinido que provocaba éste con el ir y venir.
—Bien, lo dejaremos así por el momento— la bruja volvió a fijar su vista en el artefacto circular. Hasta que de momento nombró a su asistente—¿Usher...?
—¿Si...? —volteó el simpático fantasma.
—¿Cómo andas con tus poderes psíquicos?
—¿Mis... poderes...?
—¿Tendrás suficiente energía para vagar en la mente de ese sujeto?—señaló.
—A ver…
El fantasma vio la imagen del Cyborg, y sin cambiar de semblante contestó:
—Sí.
—Bien, adelante.
Tratando de buscar un significado que le diera cordura a todo; Usher se concentró. Mientras levitaba, su vista permanecía en el hombre rojo que se debatía entre lucha con el muchacho. Hasta que de un momento, un aura dorada con reflejos cristalinos lo rodeó. Viajó a esa mente de metal y vislumbró todo: la bomba, la desgracia, la muerte de la mujer, y su posible descenso al mundo cruel del purgatorio; su esclavitud.
—¡AH!—volvió en sí—Uranai Baba, es él—señaló.
—¡Vaya, vaya! Ahora todo tiene sentido—contestó la anciana voz.
Pero ahora, ¿Qué se supone que se debería de hacer? En primer instante, frenar esa pelea absurda. ¿Y después ...?
—Usher, ¡A trabajar!
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—¡Por favor Dragón sal de ahí!—alzó sus manos esperanzadas al esperar el triunfo de su invocación. Pero no funcionaba—¡No puede ser, por qué no sale!
Cayó de rodillas al suelo y se inclinó hacia adelante sosteniéndose con las palmas de sus manos. Estaba sudando la gota fría, desesperada, ya no sabía más qué hacer. Frunció el ceño y sus orbes se llenaron con la ligereza de unas lágrimas que con la lluvia se borraban sin dejar rastro alguno. Respiró hondo, trató de mantener la calma y mientras tanto pensaba en «él» que seguramente estaba pasándola mal o recibiendo una gran paliza.
Eso precisamente fue que lo que le hizo persistir; «Él».
—¡Vamos Mai, tú puedes! —elevó sus manos y continuó. Más no completó su frase cuando alguien la interrumpió—¡Oh, poderoso dragón...
—¡Oye! —exclamaron detrás de ella a una considerable distancia—¿Qué estás haciendo?¿Por qué estás hablando sola?
—¿Eh? —Mai volteó con sorpresa—¿Quiénes son ustedes? ¡No se los ocurra llevarse mis esferas, extraños! —se puso a la defensiva.
—¡Mira, Goten! Ahí está mi abuelito Gohan—señaló Goku a los objetos dorados que estaban en la punta del risco.
—¿Abuelo Gohan ...? —Mai, no entendía nada.
—Lo que pasa que a un amigo le prestamos esa esfera de cuatro estrellas—dijo Goten—¿Por cierto, no has visto un chico llamado Trunks? Llevamos rato que llegamos a su casa, entonces comenzó a llover y nos preocupamos mucho. Fue así que le insistí a mi papa: «¡Anda sal de ahí!» al rato puedes seguir comiendo.
—Y todavía me estoy muriendo de hambre—sonrió el de cabellos puntiagudos al escucharse el rugir de sus tripas.
—Lo sé, lo sé, hace cinco minutos que me lo acabas de decir. Bueno te decía, le insistí miles de veces «¡Anda papá muévete, sal de ahí»—rascó su nuca—Hasta que por fin lo convencí. Caminamos un rato y aquí estamos.
—¡Un momento, un momento! —indicó la chica con sus manos extendidas muy acorde a su expresión—¿Cómo dices que le dijiste a tu papá? —le preguntó al muchacho.
—¿Eh? ¿A mi papá? Mmmm ¿Deja de comer...?
—¡No, no! Antes de eso.
—¿Sal de ahí, papá?
—Sal de ahí ...—susurró pensativa, hasta que un claro de luz le iluminó la mente—¡Eso es!
—¿Tú sabes dónde está Trunks? Digo, no es por interrumpirte, pero...
—La bruja «Araña Baba» —intervino Goku—Dijo que él corría peligro.
—En realidad quiso decir «Uranai Baba»—corrigió Goten—Pero en efecto, eso nos mencionó. Además, también nombró algo como «Impidan su esclavitud»
—Oh... —esbozó la chica—No entiendo, perdón pero, no tengo tiempo para eso—le dio la espalda e invocó con fe—¡SAL DE AHÍ SHENGLONG!
«¡Sal de ahí, Shenlong!»
Tras unos segundos todo pareció muy normal, pero entonces una luz se apoderó de las esferas, y un rayo dorado surgió dirigiéndose al cielo; en las nubes parpadeaban relámpagos rojos. El clima de por sí no era favorable, pues ahora, era como si se aproximará el peor desastre natural, todo se tornó en oscuridad. Ráfagas de viento azotaban por todas partes con violencia. Y ellos se aferraban al suelo para no salir volando.
Pero Mai fue víctima de las ráfagas y tras no resistir fue arrojada a la punta del risco—¡AAAHHH!— Pero justo antes de caer al abismo, una mano la pescó.
—¡Te tengo! —gritó Goten. El muchacho de alguna forma la ayudó a subir.
Fue entonces que una silueta larga y enorme se comenzó a materializar. El rugir de lo que parecía un poderoso dragón retumbó a los alrededores.
En tanto, los que se surtían de golpes, con sus puños ensangrentados y pese a la rabia que sentían, pararon un momento tras percibir la luz dorada.
En la orilla del risco; Mai, Goten y Goku, estaban asombrados. No daban crédito a lo que miraban. Y así, una gran cabeza de color verde y largos bigotes se acercó a ellos y con voz espeluznante expresó:
—¿DIME CUÁLES SON TUS DESEOS?
—¡¿Eh?!
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Uranai Baba y Usher se tomaron de las manos. Velas e incienso habían sido colocados alrededor de la bola de cristal. Con la idea en claro, la bruja quería realizar una «Metempsicosis»; término griego que se adjudica al fenómeno de trasladar información de un sujeto a otro sin importar las distancias. Esto claro, sin importar que sea en vida o en muerte. Esa vieja técnica ancestral, la bruja la dominaba. Sin embargo, sus inicios se fundaron en el hindú y fue practicada también por otras religiones hace muchas décadas atrás.
El objetivo de todo, era realizar un tipo de «regresión» con Trunks. Hacerle ver al tener un ligero roce con el Cyborg; el problema. Que el joven viera sus sentimientos, las alteraciones de su consciencia, y los acontecimientos pasados. Uranai Baba quería llevar la consciencia del chico a un nivel más corpóreo. Y así, escabullirse de alguna forma en el cerebro del otro individuo. Todo para poder visualizar los momentos de la verdadera persona afligida.
—Logremos con la ayuda del muchacho que este moribundo trascienda y se arrepienta de sus pecados—oraba la bruja en voz alta—El alma que se estanca sufre mucho, que no muera en gracia.
Mientras tanto en la bola de cristal se miraba como el muchacho surtía de golpes al robótico. Él estaba encima de su cuerpo, sangrando, con la lluvia sobre sus hombros y los charcos cada vez más pronunciados. Sin embargo, no paraba. Un puñetazo, otro, y otros más. Hasta que ciertas chispas salieron de las partes motrices del sujeto, especialmente de la parte del cráneo. Y aun así, se daba el lujo de soltar tremendas carcajadas con bocanadas de sangre y decía: «¡Tú no comprendes, no comprendes!»«¡No me mires así, cretino»
—Aliviemos su dolor, su sufrimiento, impidamos su esclavitud—la bruja y el fantasma elevaban la vista al techo. Y una ráfaga de aire azotó la ventana—¡Trunks! —invocaba—¡Trunks, VE MÁS ALLÁ DE SUS OJOS!
» Ve más allá de sus ojos.
» Impide su esclavitud.
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El azul continuó.
Parecía que todo estaba marchando a la perfección. Todo indicaba que Mai había despertado la furia de Shenlong. Así que probablemente ella estuviese cumpliendo sus deseos. Trunks estaba ciertamente cansado, su rostro estaba hinchado, sus ojos cabizbajo, se miraba muy agotado. Estaba agitado, puesto que detener al sujeto había sido una ardua tarea.
Solo tenía que aguantar un poco más.
«Un poco más»—se dijo así mismo.
Para así poder desplomarse con la misión cumplida. Hasta que, de un momento a otro, como si fuese un sueño escuchó su nombre.
«Trunks»
Se preguntaba, ¿Quién carajos lo nombraba?.
Tal vez por haber recibido infinidad de golpes quizás estaba alusinando.
Y otra vez.
«Trunks, impide su esclavitud»
—¿Eh...?
Chispas salían de cráneo que en vez de tener venas eran cables; las manos de metal temblaban. Pero estas sostuvieron las muñecas del muchacho con la poca vitalidad que les quedaba. Con fuerza el hombre lo jaló a hacia su rostro, mientras retorcía sus delgados labios. Al escuchar el movimiento de sus ojos robóticos, Trunks, se perdió en la laguna infinita del rojo. En su mente se plasmaron imágenes en color blanco y negro, como una cronología de los sucesos, vio todo el origen, la raíz de la locura. La mujer violeta, la muerte, la desgracia de la bomba, el frío, sus crímenes, pescados, la mancha de sangre expandirse, todo. Vio todo en pocos segundos y los ojos azules se dilataron ante el asombro de apreciar la verdad, ante la impresión de que este hombre se le miraba ya poca vida, y que nunca, jamás, encontraría la paz. Nunca se reencontraría con la mujer de violeta.
Comprendió su locura, la supo. Después de tanto pecado cometido él tenía un poco de amor. Y testarudamente le impedía realizarse «¿Y qué tal si quería recuperar su cuerpo?» «¿Qué tal si quería hacer algo por esa mujer?» Los ojos rojos cada vez se miraban más apagados, como una vieja lámpara que solamente parpadeaba. Y tras profundizarse más en los orbes de metal, pudo ver sus antiguos ojos, esos que alguna vez fueron rasgados y negros, llenos de vida.
Y comprendió.
Las manos del metálico soltaron sus muñecas y Trunks, volvió en sí como si le hubieran arrojado una piedra en la cabeza. La luz del rojo se apagaba. Y éste negaba con su cabeza.
—No.… no puede ser… no puede ser.
A veces las cosas no son como se aparentan.
Se retomó al inicio de viaje y recordó que había dicho que quería la mejor de las aventuras. Que idiota había sido, si todo el año que duro viajando era signo de lo que lo había cumplido. ¿Y el hogar de Mai? Él de alguna forma podía ayudarle a que lo consiguiera. ¿Y al metálico?¿Quién podría hacer algo por el? Si no eran las esferas del dragón, tal vez nada el mundo podría ayudarle.
—Impide su esclavitud...—volteó hacia donde se escuchaba el rugir del dragón. —Tengo que hacer algo.
Se levantó, dejó convulsionándose entre chispas al hombre. Y a como pudo se fue tambaleándose hacia el risco.
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—¿QUÉ ES LO QUE DESEAS? —volvió a insistir Shenlong.
—Yo... yo deseo—Mai aún continuaba en shock—Go...Goten...—tartamudeaba sin dejar de ver al dios—Sostén esto, por favor—le dio la cámara al muchacho y éste lo recibió.
—Esta bien, claro...
—Goten... Pss...Pss—el joven Son fue solicitado de nuevo—¡Hey, Goten!—le susurraba Goku a su hijo.
—¿Qué pasa...?—contestó sereno o quizás seguía impactado por el suceso.
—¡Me estoy muriendo de hambre! —volvieron a cantar sus tripas.
—¡YA BASTA, PAPÁ! Este no es tiempo para pensar en comida.
—Pero es que yo «DESEO TANTO» unas empanadas de carne como las que hace tu mamá.
—ESO ES MUY SIMPLE DE CUMPLIR...
Los ojos del dragón brillaron en colores rojos y exclamó:
—¡CON–CE–DI–DO!
Por obra de magia del cielo cayó una canasta de mimbre con el platillo solicitado.
—¡¿QUÉÉÉ?!—pegaron un grito Mai y Goten.
—¡¿VES LO QUE HICISTE, PAPÁ?!
—Perdón...je,je,je...—rascó su nuca nervioso—No era mi intensión pensar en voz alta.
—¡Magnífico! —interrumpió Mai molesta colacando sus manos sobre la cintura—¡Ocupaba de ese deseo! ¡Ustedes no entienden lo que pasa!
—¿CUÁL ES SU SEGUNDO DESEO? —insistió, el omnipotente.
¿Ahora qué iba hacer? No iba a poder ayudar a Trunks. O en todo caso ella se quedaría sin su deseo.
—Ni hablar...—dijo en susurros.
Así tenía que ser.
—Yo deseo...
—¡Alto! ¡Mai, no lo hagas! —exclamó el azul quien había llegado al risco.
—¡Trunks...!—dijo la chica sorprendida—¿Por qué? Mira cómo te dejó ese miserable.
El joven volteó hacia un costado y vio a sus amigos.
—Goten, señor Goku...
Éstos asintieron tras escuchar sus nombres.
—Mai, no tengo tiempo de explicar.
—¿Explicar qué cosa? ¿Dónde está el Cyborg?
—Impidamos su esclavitud.
—¿Eh?
—Él lo necesita, nosotros no, entiende por favor.
Trunks con las ropas rotas, golpeado y con signos de sangre alzó su mano. Y justo antes de pedir su deseo volteó hacia atrás con su amigo y mostró media sonrisa.
—¡Hey, Goten!
—Sí, ¿Qué pasa?—parpadeó.
—Ponte listo con la cámara, ¿Sí?
—¡Por supuesto!—enfocó el lente del artefacto. Y Goku mientras tanto, fue corriendo a pescar la canasta de las empanadas.
—¿Estás seguro de esto Trunks? —insistió Mai quien permanecía a su lado izquierdo.
Él asintió.
Y proclamó el deseo final.
—¡Escúchame, Shenlong! ¡Deseo que...!
—El dragón rugió, el cielo relampagueó. Y de manera espontánea, justo al final del risco, se formó un túnel de luz blanca con destellos tornasoles. Era algo mágico, celestial.
—Ajá...
—Entonces una mujer de vestir blanco caminaba sobre esa aura. Y era ella. Lo que vi en mi mente. De alguna forma me sonrió como muestra de gratitud. Era muy bonita, sus ojos y cabello eran exactamente como los míos. De ahí, como si fuese un fantasma pasó una sombra rozando mi hombro. Y la mujer más sonrió, extendió su mano y recibió una de metal que poco a poco iba cobrando la apariencia de tener piel. En cosa de segundos el hombre de metal fue humano otra vez. Ambos caminaron al final del túnel, pero él se detuvo y sobre su hombro me observó y asintió ligeramente con la cabeza.
—Entonces, ¿Cuál fue el deseo?
—Que se reencontrara con la mujer, en otro mundo, en otro momento o en otra realidad. Pero que estuviesen juntos. Ella era el complemento de él, su guía. Y así, donde quiera que esté su cuerpo y alma; se libre de la esclavitud que tenía arrastrando durante años. ¿Dónde está? ¿Qué fue de él? No lo sé. El cuerpo que yacía en uno de los charcos desapareció. Solo espero que este bien.
Todo brilló blanco, al borde de encandilar. Goten mientras tanto sacaba a como podía las fotografías que Trunks le había pedido.
—NOS VEMOS EL PRÓXIMO AÑO...—dijo Shenlong y desapareció al instante.
En tanto, las esferas se elevaron al cielo. Y cada una se disipó en diferente dirección. Fue entonces, que Goku dejó de comer y corrió alzando uno de sus brazos.
—¡Abuelito Gohan, no te vayas! —pero fue inútil. La esfera de cuatro estrellas se fue a un rumbo desconocido—Abuelito...
Sin embargo, para el azul todo se vio en blanco, perdiendo noción de todo.
—¿Trunks estás bien? —dijo la de cabello negro.
Y como ecos se escuchó una y otra vez: «?Estás bien?, ¿Estás bien?»
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El sonido de la moto pedorrera era muy característico, su oído fácilmente lo captó. «¿En verdad se tratará de ellos?» Abrió la puerta principal de su casa y a lo lejos vio a sus hombres.
—Goten... Goku...—susurraron sus labios.
Después de tantos meses parecía como si fuese un sueño. Pero no. Su par de gorilas habían regresado.
—¡Goten, Goku! —dijo Milk entre lágrimas y risas. Fue corríendo al cerco a recibirlos.
—¡Hola mamá!
—¡Miilllkk!
Antes de darles un afectuoso abrazo, sacó su furia.
—¡TONTOS! ¡NO SABEN LO PREOCUPADA QUE ESTUVE POR USTEDES! ¡CÓMO SE ATREVEN...! —empezó a llorar con exageración a grito abierto, al grado que sus lágrimas parecían chorros de agua—Pensé que se habían convertido en unos rebeldes, ¡AAAAAHHH! —se desmoronó en el pasto.
—Milk, tranquilízate por favor—Goku la tomaba de los hombros. Y de ahí, juntó sus manos en forma suplica.
...
Un rato se había cumplido de su regreso. Sin embargo, no volvieron solos, Trunks que estaba inconsciente había sido alojado en el cuarto de huéspedes para que se recuperara de sus heridas. En cambio, Mai, tomó prestada la casa-cápsula del greñudo y acampó a un lado de huerto de manzanos, no le gustaba dar molestias. Goku comió como desesperado sinfín de delicias que le preparaba Milk. Y ésta con una amorosa sonrisa picaba verduras tarareando una melodía.
«A esto se le llama una vida familiar»—pensó para sí misma.
Por otro lado, Goten se fue directo a tomar una ducha. Cuando estuvo listo y perfumado, buscó en el establo su bicicleta, monto en ella y partió.
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Ya había leído ese libro más de tres veces. ¡Pero qué importaba! Al fin y al cabo, no tenía nada que hacer. Marron permanecía acostada sobre su cama que lucía colchas de matiz azul celeste y fijaba su vista del mismo color en el techo—suspiraba— El reproductor de música situado en el tocador, tocó una grata melodía que en susurros comenzó a tararear. Ella portaba un vestido rosa fucsia que llegaba justo al nivel de sus rodillas. Y éste, era escotado mostrándose así la blancura de sus hombros, la misma de sus pies descalzos que rozaban la suavidad de la sábana. A un lado de su rostro estaba su celular sin rastro de vida. ¿Cuándo tiempo había pasado que su móvil no recibía algún mensaje? Ya ni siquiera se acordaba del sonido del timbre.
La canción seguía.
Estaba muy pasada de moda pero era linda. O al menos entraba en los gustos generales de todo mundo, sin que el artista llegase a ser el cantante predilecto de muchos; retumbaba la bocina a medio volumen.
«I just called to say, i love you»—la canción estaba en su coro.
Marron tarareaba y tarareaba. Pero, un sonido extraño desencajada con la melodía. Fue así, que el vibrato de su móvil la hizo voltear a él. Había recibido un mensaje. «¡Imposible!» Abrió la bandeja de entrada y este decía: «Hola, florecita» Y en sincronía un «toc toc» se escuchó desde la puerta que conducía al pequeño balcón. La rubia volteó y no lo podía creer.
—Go... Goten...—una lligera lágrima se deslizó sobre su mejilla.
Sin embargo, después rió, se levantó de cama y salió corriendo abrir la puerta del balcón.
—¡Goten!
—¡Florecita! —sonrió y se carcajeó—¡Mi amada Marron! ¡La auténtica Marron! —se abrazaban fuertemente.
—¿La auténtica...? —dijo entre risas.
—Sí, porque fíjate que en mi viaje salió una Marron igualita a ti, pero resultó ser una mujer serpiente. Entonces ella quería morder mi cuello. Me decía «¡Quiero beber de tu sangre AARRGG!»—rieron y con una de sus manos rascó su nuca, sin dejar de abrazar a su novia—Fue horrible y más porque...
La frase no terminó porque la chica se prendió de sus labios. El muchacho parpadeó sorprendido, aunque poco después cerró los ojos y disfruto de ese sorpresivo beso.
Al separar sus labios la chica susurró.
—Te extrañé...
—Y yo a ti, mi florecita.
El abrazo se fortaleció nuevamente y sus cuerpos se balanceaban de un lado a otro como si estuviesen bailando.
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Pasó una semana desde el enfrentamiento con el Cyborg. Y el joven empresario mostró mejoras. Milk trataba de ayudarle a curar sus heridas y Mai lo visitaba de vez en cuando durante su recuperación. También ayudaba con los quehaceres y con la recolección de manzanas en el huerto.
Pero la vida seguía y él tenía un contrato con su madre que debía de cumplir.
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Nuevamente se repetía la misma escena, él junto con Mai se despedían de los Son.
—Gracias por sus atenciones—dijo Trunks y después hizo reverencia—Cuando llegue a la Capital prometo gratificarlos de alguna forma. Me siento muy apenado por perder su esfera, señor Goku.
—¡Vamos! No es para tanto, tal vez mi abuelito Gohan se fue de vacaciones.
El joven rió tras lo absurdo.
—Cuídense mucho—dijo Milk—Por cierto, ¿Van Hacia el mismo rumbo?
La pregunta había dolido.
—No, me temo que no...
—Me dejará solo a unas millas de aquí. Yo me dirijo al sur, señora—dijo Mai.
—Entiendo, de todas formas, vayan con cuidado—insistió la mujer Son.
—¡Oye Trunks...! —interrumpió Goten—Tenemos una promesa, ¿Cierto?
—¡Claro!, Verás que la cumpliré—sonrió y del bolsillo del pantalón sacó su móvil, se lo aventó al muchacho—¡Ten! —mostró media sonrisa—Te lo obsequio, así podremos estar en contacto.
—¡Oh, esto es genial! —y claro, pues comparado con su modesto celular, éste que le había dado Trunks era un tremendo lujo—¡Gracias!
—Bien, es hora de partir—subió a la motocicleta y Mai se montó en el asiento de atrás—¡Nos vemos!
—¡Adiós! —dijeron en una sola voz los de la familia Son.
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La moto a rueda de llanta siguió su camino. El silencio se había colado junto con los muchachos en su viaje. ¿Y quién pensaría que ya se había acabo la aventura? En compañía mutua, después de todo, no había sido del todo malo. Durante la semana que habían estado con los Son, platicaron sobre lo que había pasado con el Cyborg, el verdero significado que lo llevó a actuar de esa esa manera. De alguna forma Trunks se disculpó con Mai porque había estropeado su sueño. Pero de alguna manera le hizo ver que sus anhelos se plasmaban en algo más tangible, en algo más superficial y sobre todo en algo fácil de obtener.
...
La moto frenó; su separación se acercaba.
Frenó ante un camino de asfalto que tenía dos direcciones opuestas. Una señalaba al Oeste y la otra al Sur.
La muchacha bajó de la motocicleta, se colocó su mochila con la mirada cabizbaja. Trunks por su parte con el pie sacó la patita oculta del vehículo para hacerla sostener sola. Y de igual forma, bajó de la moto.
—El día no pinta para nada bien, ¿Cierto? —trató de romper el hielo. Sin embargo, el clima era húmedo y tal parecía que se aproximaba una tormenta.
—Sí, tienes razón. En verdad puede ser que llueva.
—Bueno ... ¿Vas estar bien?—el azul le miró a los ojos.
—Sí, no te preocupes. Tengo que regresar a mi verdadero hogar—sonrió nostálgica—Ahí es donde pertenezco. Cuídate, ¿sí? —su mano forrada por un guante negro acarició atrevidamente los mechones lilas.
Él suspiró.
—Tú igual.
Gotas de lluvia empezaron a caer tan delicados sobres sus hombros, como una ligera brisa de verano que les perfumaba al rozarles. Y eso, fue motivo para sacarles una sonrisa.
—¡Te lo dije! —afirmó la muchacha.
Sin permiso tomó su mano. Cuando Mai se percató, él habían depositado dos cápsulas.
—¿Y esto?
—Es la casa-cápsula, tómala para ti. Además, en la otra hay una aero-moto, ¿No pensabas viajar caminado, ¿verdad?
—¿Pero y tú?
—No te preocupes, yo me quedaré con aquella casa de campaña rectangular.
—Gracias, Trunks—después de agradecer lo miró a los ojos—Bueno, supongo que este es un adiós.
Torpemente, con nervios y tristeza ejecutaron un sentido abrazo. Ella rodeó su cintura recargando su rostro en el pecho masculino. En tanto, él tomó de su espalda y respiraba en su nuca.
Y tras respirar el olor particular de su cabello negro, se preguntaba a sí mismo ¿Por qué no la detenía? Por qué no le decía «¡Ven, vamos juntos al Oeste!»«Vamos Hacia el mismo rumbo» Pero no. No debía de interferir en los planes de la muchacha, debía de respetar sus caminos. No era quien para interponerse.
En tanto, la lluvia comenzó a caer con más fuerza. Aflojaron un poco el abrazo y tras estar mojándose. Había algo final por confesar.
Trunks suspiró, acarició su rostro y dijo:
—...Me llamo Trunks Brief—mostró media sonrisa— Si algún día ocupas de mi ayuda, solo ve al Oeste y búscame—suspiró—Recuerdas siempre estas tres palabras que te conducirán a mí—y repitió—Trunks Brief, Capital del Oeste... Corporación Cápsula.
Ella asintió. Y su mente procesaba esas palabras claves.
«Trunks Brief, Capital del Oeste, Corporación Cápsula»
Con el dedo pulgar, él acariciaba sus labios y entonces recordó
»¿Cuál sería una de tus fantasía, Mai?
»Tal vez hacerlo bajo la lluvia. Pero una lluvia fresca, de esas de verano.
Qué lástima que no iba a poder hacérselo. Afortunado quien de ahora en adelante tendría la dicha de estar con ella.
Entonces no pudo evitarlo. Al menos quería llevarse consigo ese sabor de sus labios. Y sin permiso y sin titubeos sus labios se unieron en el beso más sentido que se habían dado, lento, pronunciado, estudiando. Y sobres sus mejillas la lluvia se escurría, su cabello se humedecía, pero no paraban. El abrazo se intensificó por motivos obvios de que ya se estaban despidiendo.
...
Una moto tomó rumbo al Sur y mientras tanto la otra desaparecía entre la densa brisa hacia la ruta Oeste.
—Y esa fue la última vez que la vi—dijo el empresario.
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CONTINUARÁ...
MUCHAS GRACIAS QUERIDO LECTOR POR LLEGAR HASTA AQUÍ.
BETA READER: Mari tourquoise. Gracias, linda, por echarle siempre un previo ojo a mis capítulos.
Nota del final:
Hola, hola, ¿Cómo están? Pues aquí les traigo el capi 12 de HelMR, ojala que les haya gustado a todos. Y bueno, nos acercamos al final, sí, estamos a dos capítulos de terminar esta maravillosa historia. Bien, ¿Y qué pasará después? Eso lo sabremos muy pronto n_n Aunque no lo crean hay mucho que contar aún.
Será que estos dos ¿Pueden ir Hacia el mismo rumbo?
La canción que escucha Marron, es un clásico ochentero llamado "I just called to say, I love you" interpretado por el cantante Stevie Wonder, pueden buscarlo en youtube si desean saber que canción es. En cuanto a la información que planteé con Uranai Baba y las "regresiones", es verídico; tuve que investigar un poco esa rama espiritual para darle más soporte a lo que deseaba transmitir. Espero se hayan emocionado igual que yo. En serio, fue un capitulo de lo mas complejo.
Como siempre gracias a las comunidades: Por los que leemos Fanfics de DB, Dragon Ball Fanfics, Recomiendo Fanfics y Trunks & Mai /Page.
Saludos: Miguel, gracias por estar al pendiente de esta historia y de cada capítulo. Saludos tambíen para: Jimena, Maoko, Cereza de pastel, YOS, karol, Jackesita, algunos guest. Sin ustedes, en serio, creo que no hubiera llegado ni al 10 rw, ¡GRACIAS! por su fidelidad, por pasarse a leer y por su confianza, pero sobre todo por escribirme y dejarme esos rw que son parte de mi motivación para continuar. Gracias a los lectores silenciosos, a los que me agregaron a sus favoritos, a los están alerta de mis actualizaciones, ¡MIL GRACIAS! También gracias a Mallu, que la muy linda me escribió un fic maravilloso.
!Gracias a todos!
Nos vemos en el penúltimo capítulo.
Con cariño:
kuraudea.
Respetemos los derechos del autor
¡Di NO al plagio de historias!
31/Agosto/2016
