Volvemos en un buen estado de forma, y con nosotros otro Domingo de cap nuevo! Sin mas preámbulo les dejo al panadero les pido que critiquen y comenten. Gracias por Leerme.
Esta historia nació del vídeo de Quantic dream's llamado "Kara" y "The Hunger Games" los personajes no me pertenecen y esta historia se escribe sin fines de lucro.
Capítulo 12: El heredero en desgracia Parte 1.
La humedad hacia brillar el reflejo de la luz sobre una calle de piedra en la noche. En una calle bastante transitada, se escuchaba música suave y romántica mientras varios grupos de amigos y parejas caminaban o platicaban en los bares y restaurantes animadamente.
Un establecimiento con un letrero que rezaba "Dessert Jardin" era uno en el que se podía ver más parejas juntas, disfrutando de bebidas calientes o postres exquisitos. Afuera de este lugar había varias mesas y en una de estas se podía ver a un chico de cabello rubio, ojos azules, algo bajito, pero bastante fornido, vestía un sobre todo negro con una bufanda azul suelta sobre los hombros. El chico se quitaba los guantes algo apurado mientras no despegaba los ojos de un exquisito Tiramisú viéndolo como si fuese la octava maravilla del mundo, mientras una chica a su lado estaba concentrada haciendo trazos sobre una tableta transparente y levantaba la vista de cuando en cuando viendo al chico, y luego al postre. La chica de cabello rubio liso y largo, de facciones finas y nariz respingada, tenía una innegable belleza, y concentrada a como estaba en ese momento se miraba incluso más atractiva, con sus cejas gruesas arrugadas sobre su frente completamente atenta en su trabajo.
– Las texturas son simplemente hermosas. – dijo el chico mientras levantaba la cuchara y se disponía a degustar del postre.
– ¡Eh! espera que no he terminado – le detuvo la chica a escasos centímetros de que tocara el postre. La chica hablaba el inglés un poco siseado ya que no era su lengua materna.
– ¡Oh! Lo siento Marie – le dijo el chico sonriendo algo abochornado. – Es que me deje llevar la verdad es que verlo por más de 30 minutos es una tortura.
– Ya, ya aguanta que ya casi termino – le pidió Marie dando un último trazo y viendo la tableta y el postre por última vez. Puso la tableta sobre la mesa a la par del postre, dentro se podía ver un programa de dibujo con una paleta de colores alrededor de una imagen al centro que parecía una viva copia del postre. – Vaya que eres desesperado, tómalo como un calentamiento.
–¿30 minutos de calentamiento? ¿No te parece exagerado? – pregunto el chico mientras bebía un poco de té.
–Nunca están demás. – respondió Marie coqueta.
– Hay un tiempo para todo. – dijo el chico levantando el dedo índice. – Saber medirlos es la clave.
– Y tu como siempre te saltas el plato principal y quieres ir al postre. – le recrimino Marie molesta.
– Nunca te has quejado. – Susurro el chico bebiendo otro sorbo de té.
"Paf"
– ¡Ay! – se quejó el chico. Marie le había pateado la chimpinilla debajo de la mesa, estaba roja como un tomate y le miraba con furia.
– Una palabra más y la próxima ira más al centro – le advirtió Marie en un susurro mientras le agarraba con fuerza el antebrazo.
–¡Lo siento, lo siento! – se disculpó el chico con mientras sonreía y se sobaba la chimpinilla. – La verdad no entiendo a los galieses
– ¿No te basto la advertencia? – le pregunto Marie haciendo un puño amenazante con su mano –¿Ahora quieres insultar a mi nación?
– Es la verdad, no sé cómo pueden ser tan pasionales y románticos y a la vez tan rígidos – se quejó el chico alejándose a manera de evitar un nuevo golpe.
– Puede que los hombres sean así. – respondió Marie levanto el rostro de manera altiva. – En cambio a nosotras nos gusta más la discreción y que se nos trate de manera más delicada y especial.
– Como una princesa. – dijo el chico con una sonrisa.
– Exacto. – respondió orgullosa Marie.
– Eso no era un cumplido – susurro el chico rodando sus ojos hacia atrás.
– Para mí si lo es – replico Marie con altivez mientras guardaba la tableta transparente en su bolso.
– Bueno dulce princesa este vulgar caballero no aguanta más y ya desea devorar este suculento manjar – dicho esto el chico tomo la cuchara y comió un pedazo de tiramisú.
El chico no dijo nada y dejo que el postre de deshiciera en su boca saboreando cada matiz y textura del mismo. El chico mantuvo los ojos cerrados intentando visualizar en su mente los procesos que se hicieron hasta crear ese manjar, pero en su mente entraban las manos de sus padres batiendo los huevos y azúcar, el café, el agua, el ron, las galletas. Miraba el proceso y recordaba el ambiente de la panadería, vapor que salía de los panes, sus padres gritando sobre el gentío para llamar a los meseros, el ajetreo en la cocina, los clientes platicando y pidiendo órdenes.
– Hey, Marco. – Marie le toco el brazo. – ¿Estas bien?
– ¿Ah?, ¿si, si por qué? – pregunto Marco abriendo los ojos.
– Estas llorando. – susurro Marie mientras pasaba su mano sobre la mejía de Marco para limpiar una lagrima.
Al parecer el Marco sin darse cuenta había derramado una lagrima, la nostalgia lo embargo y casi lo arrollo como un tren que no pudo evitar que su mente reaccionara de esa manera. Llevaba ya dos años y medio en ese país, pero no fue sino hasta en ese momento que su mente libero algo que el mismo no se había permitido sentir, no sabía si por orgullo o tozudez, o simplemente por el miedo al fracaso. Pero en ningún momento se permitió sentir nostalgia o nada que se le pareciera, porque de verdad temía que eso se interpusiera en su meta.
"Que ridículo" se dijo a si mismo mentalmente.
– No pasa nada, solo que estoy…un poco nostálgico solo eso. – explico Marco sacudiendo la cabeza.
– ¿Seguro? – insistió Marie.
– Si, si tranquila no pasa nada. – respondió.
La chica dispuso a probar el tiramisú sin apartar la vista del chico todavía dudosa. Él se limitó a volver a sonreír para darle más confianza.
K&P
Era bastante entrada la noche cuando Marie sostenía su mano mientras caminaban por la acera de regreso a los departamentos. La situación ya lo tenía un poco harto, pues Marie le lanzaba mirabas aprehensivas de cuando en cuando, como si él fuese a explotar en lágrimas de un momento a otro.
– Basta – dijo Marco deteniéndose de golpe mirando a Marie de manera severa.
– ¿Qué? – pregunto Marie haciéndose la desentendida.
– La noche está muy hermosa, teníamos un ambiente agradable y no me gusta que estés haciendo turno vigilando cada segundo por la tontería que acaba de pasar. – dijo Marco. No quería tratarle de esa manera, pero no pudo contenerse "Creo que ya me encargué yo de arruinarla" pensó al ver que había sido un poco grosero.
– No sé de qué hablas – replico Marie soltando la mano del chico de un tirón para comenzar a caminar dejándolo atrás.
El chico rodo los ojos, conteniendo un insulto al aire. Camino rápido y tomo la mano de Marie jalándola hacia él, luego la rodeo fuerte mente con ambos brazos para que no pudiera golpearlo.
–¡Aaaah! ¡¿Qué diablos te pasa?! – chillo Marie molesta, había chocado contra él y comenzó a forcejear para poder golpearlo.
– Lo siento – susurro Marco. Marie detuvo su acción todavía molesta por lo grosero que había sido el chico hacia unos segundos, cuando ella solo se había preocupado por él. Sus rostros estaban a escasos centímetros, pero Marie volteo el rostro ofreciéndole solo su mejía al chico.
– He venido hasta aquí con una meta, y sé que no soy el único – comenzó a decir el Marco al oído de Marie. Esta sintió un delicioso escalofrió recorrerle el cuerpo por ese gesto. – Todos tenemos sueños y ambiciones en este curso, eres la hija del chef del restaurante más prestigioso de esta ciudad, no puedo ni comenzar a imaginarme la presión que debes de sentir por ser la sucesora de tan gran apellido y legado. Por mi parte soy el hijo de los panaderos más famosos de mi país, y aun así eso no es suficiente para mí.
– Yo lo…se – dijo Marie algo apenada. Ahora Marie no quería voltear a verlo del todo, pues ella se había puesto a investigar un poco la vida del chico y cuando supo su apellido "Mellark", encontró que eran los panaderos más famosos de todo "Capítol City", su fama, su marca y las franquicias por todo el país eran un sello de calidad incontestable.
– ¿Lo sabes? – pregunto Marco sonriendo alagado. – Que bueno, te diré lo que no sabes y que solo mis amigos saben, sería solo uno y contigo ahora dos. Y aunque los amigos no se investigan a sus espaldas, me pregunto si es que ¿te puedo contar entre mis amigos?
Marie lo miro sintiéndose ahora culpable y asintió calladamente. El chico la había manipulado un poco, pero ella se lo había puesto fácil.
– La verdad es que ese legado no es lo que yo quiero, no me mal entiendas me gusta trabajar ahí, hacer pasteles, aprender técnicas, postres y todo lo demás, pero la cocina siempre me ha llamado y yo no he podido negarme. Yo quiero hacer un nombre por mí mismo, crear algo desde el cero, así como lo hizo mi padre. – confeso Marco mientras soltaba a Marie para ahora tomar solo su mano y comenzar a caminar mientras esta lo escuchaba atentamente.
– Te entiendo perfectamente – dijo Marie que ahora solo miraba al piso. Seguía apenada porque el chico la había descubierto.
– ¿Alguien más lo sabe? ¿Tal vez Baptiste? – pregunto Peeta intentando ver un atisbo de duda.
– ¡No! ¡Te juro que nadie! – dijo Marie sorprendida abriendo los ojos como platos. Peeta vio que estaban llorosos y unas lágrimas amenazaban con salir. Baptiste, que no era su verdadero nombre, había sido bastante hostil con él, en la opinión de Marco era un cocinero competente pero cuando vio que Marie y el comenzaron a salir paso a rivalizar con Marco en todo y había vuelto su estadía algo complicada, aunque a él le pareció que gracias a eso era menos aburrida. – ¡Baptiste no tiene nada que ver con esto!
– ¿Y cómo lo supiste? – pregunto Marco ahora curioso.
– Zemir mi amiga es hija del chef Belmont. – Marie se tapó la boca con las manos asustada por lo que le acababa de confesar, estaba tan nerviosa y con miedo a la reacción de Marco que olvido que no tenía que mencionar la relación entre uno de sus maestros y su amiga.
– Tranquila, sabes que no diré nada. – le tranquilizo Marco. – Además en una semana esto ya ni importara, y si ella sabe quién soy yo, únicamente es justo que yo sepa quién es ella. – la chica asintió y continúo relatando.
– Pues un día al volver de una de mis salidas logre colar una cámara, ya sabes las pequeñas y baratas…te tome una foto. Ella luego acceso a la base de datos personal de su padre, en su casa no tiene una gran seguridad una vez ella se conectó a la red inalámbrica tuvo acceso a todo. – confeso Marie sin voltear a ver a Marco. – Busco con el reconocimiento facial y encontró los datos…la verdad fue curiosidad, estaba desesperada porque tu parecías no confiar en mi por más que quería probar que podías y empecé a pensar locuras y tuve un poco de miedo y…
Resulta que el curso en el cual estaban juntos era el más prestigioso del mundo, y solo entraban los mejores, y claro muchos de ellos eran hijos o parientes de los cocineros de mayor renombre del planeta. La solución ante tanto ego y fama por parte de la escuela especial de cocina para evitar problemas, influencias o manipulaciones de parte de varias franquicias, era que los chicos se conocieran por nombres y apellidos falsos, algo que para el chico era extremadamente ridículo ya que él creía que lo mejor en el mundo culinario era la cooperación, la inspiración y la influencia. Pero el dinero mandaba más que nada en este mundo y no podía luchar contra eso. Les hacían eliminar sus redes sociales, las visitas de familiares o amigos estaban prohibidas y solo podían salir una vez por mes para ver a sus familiares, las redes estaban controladas y tenía un sistema de seguridad muy estricto, era un internado muy difícil en toda regla, aunque en su defensa tenían un campus enorme y era donde se encontraban en ese momento, se podía hacer casi de todo en las áreas recreativas.
– No creas que no quería hablar de esto porque no confié en ti Marie – dijo el chico mientras se acercaba a una fuente que estaba en una pequeña plaza y se sentaba en el borde. – Sabes que me parece una reverenda estupidez lo del secretismo. Y me sentí increíblemente halagado cuando decidiste confiar en mí y decirme tu verdadero nombre. ¿Sera que sentías algo de culpabilidad?
– Tal vez un poco, pero P… –
– Tranquila. – le interrumpió Marco con una sonrisa. Marie jugaba con sus manos de manera nerviosa y parecía que tenía pesas de plomo en el cuello pues miraba el piso constantemente y le costaba levantar el rostro pare ver a Marco a la cara. "Creo que con eso ya tuvo" pensó Marco, el cual le parecía divertido cuan en serio se tomaban algunos chicos la regla del secretismo. – Tu confiaste en mí y yo también me aproveche un poco de eso.
– ¿A qué te refieres? – pregunto Marie ahora viéndolo con temor y nerviosismo.
– Cuando me contaste quien eras, y dijiste que no querías "de momento" saber quién era yo de verdad, aproveche eso para tener una amiga "de verdad" y así mismo no revelar nada de mí. – dijo Marco sosteniendo ambas manos de Marie entre las suyas. – Me diste mucho y no te entregue nada, y claro era perfecto porque así me evitaba hablar sobre este peso que siento.
– Oh, entiendo…pero al final no me has dicho si…si…si confías en mí. – dijo Marie mirando a Marco a la cara por unos segundos que parecieron torcerle el cuello del esfuerzo que estaba realizando.
– Mucho gusto, me llamo Peeta Mellark – se presentó Peeta sacudiendo la mano de Marie lentamente mientras le sonreía de oreja a oreja.
Marie miro la acción de Peeta incrédula y abrió la boca, pero las palabras no salían de ella.
– Yo ah, yo ah…yo ah soy Sophie…Lacasette – dijo Sophie completamente sonrojada.
– Mucho gusto Sophie y dime. ¿Sales con muchos chicos sin saber siquiera su nombre? – pregunto Peeta mientras arrugaba la cara esperando el típico golpe.
– Idiota – susurro Sophie mientras sonreía y le daba un puñetazo en el hombro – No, la verdad las princesas no hacemos eso.
– Ja, ja, ja vaya me siento halagado – dijo Peeta. Ambos se miraron y estallaron en carcajadas como locos a media noche en medio de esa pequeña plaza sentados sobre la fuente. Sin esperarlo o planearlo Sophie se lanzó sobre Peeta y lo beso con pasión, el chico no respondió al inicio pues la acción lo había tomado por sorpresa, ahí con los ojos abiertos solo pudo atinar a aguantar su peso y el de Sophie para no caerse dentro de la fuente. Luego de unos segundos el correspondió al beso de Sophie, pero con más calma y avidez. A pesar de que hacía mucho frio sus labios estaban cálidos, su rostro subía poco a poco de temperatura a medida el beso se prologaba, cuando metió su lengua en la boca de Sophie para jugar lentamente con ella, sintió como esta se sacudió un poco entre sus brazos visiblemente nerviosa, lo cual a Peeta le pareció tierno. Cuando el beso se detuvo, Sophie miraba el piso completamente sonrojada.
– ¿Y las princesas besan siempre así de bien? – pregunto Peeta recobrando el aire para dar un beso más suave a Sophie en su mejía mientras la afirmaba en sus brazos.
– Siempre – respondió Sophie con una sonrisa.
– Es tonto como una regla tan ridícula puede poner muchas cosas en duda en tan solo segundos – dijo Peeta.
– Entiendo tu visión Peeta, pero es el legado de mucha gente – dijo Sophie. – No nos corresponde a nosotros decidir si eso se destruye o no, y entiendo que tal vez tu no quieras seguir el tuyo, pero a algunos cuando menos nos toca protegerlo.
– Lo bueno es nos graduamos la otra semana. – dijo Peeta alegre. – Y toda esta tontería se acabará.
– Protección. – dijo Sophie.
Peeta y Sophie había comenzado a salir hacia tres meses más o menos, aunque ya se veían con regularidad las cosas se habían puesto más intensas poco a poco hasta que un día ella le dijo que quería confiar en el de verdad y le conto cuál era su verdadero nombre al instante le pidió a Peeta que no le dijera el suyo pues no quería que se siéntese obligado, y así quitarle valor a una verdadera muestra de confianza. Peeta también supo leer que a Sophie le gustaba esa aura de misterio y lo que conllevaba convivir con alguien y genuinamente no saber si es un amigo o alguien que está detrás de tu franquicia y conocimientos de la cocina. Seguramente para las chicas como Sophie era algo excitante, aunque para él la verdad eso le daba igual.
– Esta bien – dijo Peeta mientras se levantaba y estiraba la mano a Sophie para ayudarla a ponerse de pie. – No quiero debatir esto aquí afuera, nos llevaría toda la noche y la verdad me gustaría debatir otras cosas en mi cuarto.
Sophie tomo su mano con una sonrisa y se levantó siguiéndolo.
K&P
Escucho el sonido del teléfono en medio de la noche. Se levantó con cuidado de no despertar Sophie que dormía plácidamente a su lado y desnudo busco a tientas en el piso de la oscura a habitación hasta que lo encontró dentro de sus vaqueros. Sacudió el cubo y la pantalla se desplego mostrando varias llamadas perdidas de números desconocidos y luego la más reciente que decía "Delly", el teléfono sonó otra vez.
– ¿Qué sucede? – pregunto Peeta en un susurro soñoliento al contestar. – ¿Sabes que aquí son como las tres de la mañana?
– Peeta. – dijo Delly en un llanto. Sonaba bastante mal y por un segundo pensó que tenía problemas con su novio.
– ¿Delly que pasa? – pregunto preocupado. El sueño se le fue de golpe y sintió un vacío en su pecho, algo no andaba bien.
– Tienes que sentarte. – dijo Delly entrecortadamente. Peeta hizo caso y corrió al baño, encendió la luz y sentó su desnudo trasero sobre la tapa del inodoro.
– Ya, ahora dime por favor Delly. – le pidió Peeta ya desesperado.
– Son tus padres Peeta. – soltó Delly al fin. Peeta sintió que ese hoyo se hacía más grande, y su corazón comenzó a latir de manera acelerada.
– ¿Qué con ellos? ¡Delly habla de una vez! – hablo exaltado Peeta.
– ¿Peeta? – escucho que una soñolienta Sophie lo llamo desde la cama.
– Ellos tuvieron…un accidente Peeta. – dijo Delly al fin mientras la escuchaba llorar con fuerza. – Hace unos minutos recibí una llamada, porque no pudieron…contactar contigo…y vine…vine al hospital lo más rápido que pude.
Peeta permanecía en silencio mientras escucha que Sophie se levantaba de la cama y le volvía a llamar.
– Tu mama no…no…no lo logro. – dijo Delly con un hilo de voz. Escucho que alguien la reconfortaba detrás "Ya, ya cariño. Déjame hablar" le pidió la voz que reconoció como la de Peter el novio de Delly.
– ¿Peeta?, habla Peter. – dijo el hombre a través del teléfono. – ¿Peeta?, ¿Peeta estás ahí?
El teléfono yacía en el piso mientras Peeta lloraba abrazándose a sí mismo sin poder creer lo que Delly le acababa de decir "Tu mama no lo logro". Sophie entro cubriéndose con la sabana y miro la escena sin poder comprender.
– Peeta, ¿Qué pasa? – pregunto preocupada acercándose a él. Peeta la vio como si no supiera quien era, parecía que su mente estaba en otro mundo. Cuando ella le toca la espalda él se sobre salto y reacciono cogiendo el teléfono del piso.
– Peter, dime que paso. – le pidió haciendo fuerzas para hablar mientras las lágrimas salían sin control de sus ojos. – Dime que Delly se equivoca…por favor.
– Peeta, creo que sería mejor que vinieras. – sugirió Peter visiblemente nervioso. No quería ser el quien le relatar lo que escucho, era amigo de Peeta por así decirlo, pero no como Delly.
– Dime…que paso. – ordeno ahora con una voz más grave. Escucho a Peter soltar un suspiro nervioso.
– Esta bien…
K&P
Peeta salió del baño con sus utensilios cosméticos y las guardo en su maleta. Cerro la maleta para luego coger el tubo y sacudirlo frente a su rostro, "08:30 AM" leyó la hora. Había comunicado a la junta su situación y le permitieron salir de inmediato, posponiendo su prueba para una fecha indefinida.
"Al parecer tus padres salieron a cenar esta noche."
Vio una notificación salir de celular, "Su transporte ha arribado y le espera en el lugar acordado". Cogió la maleta y dejo una nota en la cama antes de salir rápidamente de la habitación. Una vez salió del edificio abordo el deslizador sin responder al saludo del chofer.
"Cuando regresaban a casa, en una de las intersecciones fueron embestidos por un deslizador"
El deslizador se detuvo en un semáforo, el trafico estaba algo ligero a esa hora de la mañana. El chofer pensó en avanzar sin respetar la señal ya que no vio a nadie cerca, cuando se dispuso a hacerlo un deslizador salió de la nada y casi les impacta.
– Lo siento, se lo juro que no lo vi. – dijo el chofer. Peeta no respondió.
"Impacto del lado de tu madre y los envió a embestir de frente en un edificio"
Llego al aeropuerto y luego de pagarle al chofer se dirigió a la sala de abordaje. Su vuelo salía en media hora.
"El conductor se dio a la fuga, la policía está investigando"
Estaba sentado solo en medio de la sala de espera mientras esperaba pacientemente que le llamaran para el abordaje.
"Tu padre estaba consiente unos segundos y como pudo llamo a emergencias antes de…antes de perder el conocimiento"
Dio el pase de abordaje a la recepcionista que le saludo amablemente, él ni se molestó en responder.
"A como Delly te dijo cuando llegaron tu mama…ya…tu mama ya no estaba con vida"
Sophie entro en la habitación apurada.
– ¡¿Peeta?! No puedo creerlo la junta me lo permitió a mi también – le llamo buscándolo en la habitación. Fue al baño y vio que sus cosas ya no estaban. Luego de dirigió a la cama y vio la nota.
"Tu padre todavía lucha por su vida…"
Le leyó varias veces sin poder creerlo, el todavía no confiaba en ella. Sophie se sentó en la cama derrotada apretando la nota con rabia. Ella sabía quién era, pero no sabía dónde encontrarlo y aunque le había dicho que la esperaría, le mintió y la había dejado sola con esa nota.
"…pero los pronósticos no son buenos"
Peeta miraba la ciudad de Lutecia por última vez desde la ventana del aerodeslizador mientras este se elevaba en el aire con gracia y luego de unos segundos solo era un punto lejano que se perdía entre las nubes.
"Tengo que hacer esto solo Marie ha sí que por favor no me sigas, ha sido lindo conocerte y aprecio cada minuto de ese privilegio. Te deseo suerte en todo lo que te propongas, estoy seguro que tu padre estaría orgullo de lo que has logrado. Att: Marco"
K&P
Las nubes que cubrían el cielo trajeron consigo una lluvia suave que caía sobre una desolada calle. El viento soplaba suavemente mientras unos papeles de periódico volaban sobre el asfalto hasta chocar contra un poste de luz que estaba comenzando a iluminar.
"Buenas tardes damas y caballeros, aun con este clima les traemos con ustedes un emocionante encuentro el día de hoy".
Las calles estaban desiertas, aunque eran los suburbios ciertamente a esa hora usualmente la gente transitaba con normalidad. Pero este día tenía a la ciudad vuelta loca con tantos eventos tanto tecnológicos como deportivos.
"Definitivamente a la madre naturaleza no le interesa que este sea uno de los encuentros más importantes y apasionantes de la temporada"
Un pedazo de periódico se despegó del poste y voló pasando frente al escaparate de una panadería que rezaba "Mellark". En el periódico se podía leer "Tragedia azota a una de las familias más queridas…"
"Ahora comienzan los 90 minutos del deporte más hermoso del mundo"
La calle de la panadería siempre era bastante visitada y el establecimiento siempre estaba lleno de gente joven que gustaba de las bebidas y los postres que se preparaban en ese lugar. Pero el día de hoy solo se podía leer el letrero que decía "Cerrado" mientras era pringado por las primeras gotas de la brisa.
Dentro de la tienda sobre la barra del mostrador se podía ver a un chico de cabello rubio ceniza, de mediana estatura, piel pálida, de contextura robusta, su rostro era bastante atractivo, pero estaba serio y dubitativo, su nariz moqueaba un poco y sus ojos de color azul mostraban un toque rojo e irritado en esos momentos. El chico vestía un traje negro, con una camisa blanca y una corbata negra aflojada. Estaba sentado con la mirada perdida sobre una taza de café, tenía el cabello húmedo pues varias gotas caían sobre el mostrador y su ropa estaba empapada, pero eso parecía no importarle. De fondo los hologramas de tres hombres le acompañaban mientras narraban un encuentro de futbol con un estadio lleno de gente, el chico al parecer había encendido un proyector holográfico únicamente para no quedarse solo con el silencio de la tienda.
El chico estaba tan ensimismado en sus pensamientos que se sobresaltó al sentir la vibración de un teléfono en su bolsillo. Era un pequeño tubo cuadrado que desplego una pantalla holográfica cuando lo miro por un segundo, en la pantalla se miraba la foto de una bella chica rubia de cabello rizado haciendo el signo de paz y sacando la lengua mientras lo abrazaba a él por detrás, rezaba "Delly". El chico negó con la cabeza haciendo que la llamada pasara directa el buzón. El teléfono mostro ahora el menú principal en el cual se podía ver un buzón de mensajes con "99+" y luego un símbolo de llamadas sin contestar de igual cantidad.
Un mensaje entro directamente en el teléfono y se expandió en una pequeña pantalla:
"Peeta volveré a llamar en 5 minutos sino contestas me tendrás ahí en menos de lo que canta un gallo".
Peeta se limitó a verlo sin expresar ninguna emoción y coloco el pequeño tubo cuadrado a un lado, haciendo que la pantalla holográfica se cerrara.
"Extendemos nuestras condolencias a la familia Mellark, desde aquí mandamos nuestro apoyo y más sinceras condolencias en estos terribles momentos a su.."
– Apagar. – dijo el chico levantando ligeramente la vista.
Los hologramas emitidos por el proyector de desvanecieron al instante, instaurando de nuevo el silencio en la tienda. Las gotas de la lluvia que comenzaba a arreciar chocando contra el cristal del escaparte eran lo único que se escuchaba ahora.
Peeta tomo un sorbo de su taza de café mientras miraba tres delantales colgados frente a él, uno de ellos rezaba "Matza", el chico no pudo evitar que dos lagrimas resbalaran de su mejilla. Ante el chico se presentó la imagen de una mujer sonriente mientras sostenía un trozo de papel.
"Flash Back"
Una mujer de cabello largo y negro azabache estaba parada detrás del mostrador mientras miraba un trozo de papel con lágrimas en los ojos. Vestía un suéter rosado bastante holgado, con unos vaqueros y el delantal que rezaba "Matza".
– Cariño esto es…– la mujer se interrumpió y levanto la vista para mirar al chico que estaba parado frente a ella con una gran sonrisa.
– ¿Bueno? – dijo dudoso Peeta viéndola algo inseguro, pero aun sonriente.
– Maravilloso…ja ja ja – dijo la mujer con la voz algo ronca y riéndose por el comentario del chico. Al parecer le costaba hablar por las fuertes emociones que la llenaban en ese momento. La mujer no se pudo aguantar más y se abalanzó sobre la encimera para abrazar a Peeta con fuerza y llenarlo de besos en la frente y las mejías.
– Me duele el pecho. – susurro Peeta que estaba aplastado sobre la encimera.
– A mí también. – dijo la mujer mientras abrazaba al chico con fuerza aun llorando. – Es como si la alegría no cupiera en mí.
– No, es que… la encimera me está… presionando. – susurro Peeta entrecortadamente.
– Jajajaja lo siento – se disculpó la mujer soltando el abrazo.
"Clak, paf, paf"
– Mierda, genial – se escuchó la voz de un hombre quejarse a lo lejos detrás de una puerta blanca que estaba a la derecha del chico. Al parecer varios moldes de metal habían caído al piso.
– ¿Cómo crees que lo tome? – pregunto Peeta a la mujer mientras él se frotaba las manos ansiosas y con algo de miedo en sus ojos.
– No tiene que objetar. – dijo la mujer mientras se quitaba el delantal que rezaba "Matza" y se secaba las lágrimas de los ojos. – Es tu futuro del que estamos hablando, esta estúpida panadería nos ha dado tanto pero no es tu vida.
La mujer puso el delantal de golpe sobre la encimera y comenzó a rodearla para tomar la mano del chico y guiarlo hacia la puerta blanca.
– Iras a la escuela de cocina más prestigiosa del mundo y no hay nada en este mundo que lo impida. – dijo la mujer mirando hacia el techo solemnemente. – Ni el negocio, ni la tienda, ni tu padre y sus estúpidas ambiciones.
"Fin del Flash Back"
Peeta apretó la taza con fuerza y la aventó al frente de repente haciendo que la imagen se desvaneciera, la taza se hizo añicos al chocar contra la pared frente a él y derramo todo su contenido sobre los delantales.
El chico bajo la vista y puso ambas manos sobre su cabeza. Tenía los ojos abiertos de par en par puestos sobre la encimera, sus manos temblaban al igual que sus labios, sus ojos bastante rojos e irritados estaban acuosos; parecía luchar contra un fuerte impulso de querer romper todo a su alrededor.
Se levantó de golpe haciendo que la silla alta en la que estaba sentado cayese fuerte contra el piso, camino hacia una puerta blanca que empujo de un golpe dándole acceso a una enorme cocina, aunque paso de largo de esta y giro a su izquierda hacia unas escaleras, mientras terminaba de quitarse la corbata y la tiraba el piso. Subió a la segunda planta de la tienda que aparentemente constaba de 5 habitaciones, una vez arriba iba a doblar a la derecha, pero se detuvo y miro hacia su izquierda hacia una puerta que estaba al final del pasillo cerrada.
Parado ahí arriba miro la puerta durante unos segundos que parecían una eternidad y camino lentamente hacia esta como si tuviera miedo de encontrar algún monstruo esperándolo al otro de ella. Tomo la perilla y la giro lentamente, empujo la puerta haciendo que apareciese frente a él una gran habitación en penumbras, frente a él solo podía ver una gran cama matrimonial perfectamente arreglada y el poco de luz que podía entrar a través de las cortinas y la ventana iluminaban un tocador con un gran espejo. En él había perfumes, cremas y varios potes de diferentes cosméticos.
Peeta puso su mano sobre la pared a un lado para hacerse con el interruptor e iluminar la habitación. La luz mostro una gran habitación con dos mesas de noches a los lados de la cama, cada una con una lámpara, un gran armario a un lado de la cama y frente a esta el tocador que estaba bajo una gran pantalla holográfica, había otra pequeña estancia a un lado que seguramente era un baño. La habitación estaba impoluta, completamente limpia sin ninguna mota de polvo por ningún lado, aparentemente los habitantes la limpiaban diariamente.
Dio un paso dudoso, su mirada estaba fija sobre un portarretrato a un lado de la cama, sus manos temblaban. Tomo el portarretrato y rodeo la cama para sentarse en el piso recostado sobre el borde de esta, no quería desarreglarla. La verdad no quería cambiar nada en esa habitación a la que no había entrado en meses desde que paso el accidente, pero si pedía a sus empleados que la limpiaran todos los días.
Sostenía el portarretrato con ambas manos, había una imagen en movimiento donde se podía ver a un hombre que corría para hacerse al lado de una mujer sonriendo mientras sostenían un gran pastel entre los dos, en el pastel rezaba "Opening", a sus espaldas se podía ver una pequeña tienda la verdad podía ser del mismo tamaño que esa habitación, sobre ellos había un letrero que rezaba "Mellark". Una gota cayó sobre el marco distorsionando un poco la imagen, luego Peeta paso suavemente sus dejos sobre la imagen como si de una caricia se tratase. La imagen de un hombre se materializo a su lado, también miraba la foto con cariño.
"Flash Back"
Peeta estaba parado sobre el marco de la puerta. Había subido hasta ahí para hablar con su padre, pero lo encontró sentado sobre el borde de la cama en silencio. El hombre sostenía un marco con su mano derecha y con la izquierda su barbilla.
El chico disponía a irse y dejar a su padre tener ese momento de intimidad cuando este hablo. – Es curioso ¿no? – dijo el hombre mientras ponía el marco a su lado en la cama.
– Puedo volver luego… ¿Si quieres? – ofreció Peeta.
– No, está bien hijo. – dijo el hombre mientras se limpiaba los ojos con el dorso de muñeca – Sé que la palabra sentimental y mi nombre no van de la mano.
– Lo que pagaría mama por verte así – dijo Peeta sonriendo mientras se apoyaba en el marco de la puerta.
– Tu madre ha visto cosas peores que esta – se defendió el hombre haciendo una mueca de molestia. – Y seguramente diría algo como "Damarcus, ¿Estas llorando por esa maldita franquicia?"
– Ja, ja, ja si seguro que diría algo así – se rio Peeta que todavía no se atrevía a entrar en la habitación.
– De alguna manera siempre supe que tu interés era la cocina en general – dijo Damarcus mientras le daba la espalda a su hijo. – Pero creo que tengo la misma terquedad que tuvo mi padre conmigo y el servicio militar, nunca quisimos ver lo que era obvio para todos.
– Si te pones así harás que me quede – dijo Peeta mientras al fin tomaba algo de valor y camino para sentarse al lado del hombre que había vuelto a tomar el marco y miraba la foto nuevamente.
– ¿Quieres que tu madre me mate? – le pregunto Damarcus.
– ¿No se? ¿Cuán grande es tu deseo de que me haga cargo de la tienda? – le pregunto Peeta divertido.
El hombre no respondió y se limitó a sonreír. Le dio el marco a su hijo para que sostuviera la foto con ambas manos.
– Tu madre me dio la noticia de su embarazo ese mismo día. – dijo Damarcus mientras señalaba el vientre de su madre que sonreía divertida viendo a su padre correr en ese loop. – Fue por eso que ese primer día fue un desastre. No era capaz de concentrarme en nada, mi mente divagaba por todo lo que íbamos a necesitar en ese entonces y cuando no estaba ocupado con eso, quería quitarle trabajo a tu madre para que no se agotara.
– ¿Y te hacia caso? – pregunto el chico incrédulo.
– ¿Tu qué crees? – respondió su padre de manera irónica. – Tenia tanto miedo…toda la confianza y seguridad en mi pasión parecía no ser suficiente, sabía que tu madre me apoyaría porque hasta en ese momento la verdad fue gracias a ella que logramos abrir ese día…pero luego contigo en el panorama…dejo de ser un reto para ser un deber.
– Papa…
– No me mal interpretes hijo escucha. Lo que quiero decir es que agradezco cada minuto de mi miedo, de mi pasión, del apoyo de tu madre y de ti. – dijo su padre quitándole el portarretrato para luego tomar sus manos. – Fue gracias a todo eso que hemos logrado algo tan grande y estoy seguro que ahora…con esta nueva aventura tú te sientes igual, pero es lo que tú has escogido y tal como me dijo mi padre luego de siete años de haber escogido el camino que él no quería "no quiero lamentar mas no estar a tu lado"
Peeta no dijo nada solo esbozo una sonrisa mientras su padre hacia el esfuerzo por no llorar.
– "Olvida tus penas y calma tu alma, pues por la mañana todo estará en calma." –ambos voltearon a ver hacia la puerta cuando escucharon la voz de Matza pasar al otro lado de la puerta cantando.
– Tu madre siempre canta esa canción cuando esta triste. – dijo Damarcus viendo que el tono de la situación se puso algo melancólico.
– La canción del valle. – dijo Peeta asintiendo. – Todavía lo hace, no ha parado todo el día de hoy.
– Siempre le dije que cada vez que la cantaba me enamoraba un poco más de ella – dijo su padre. – Creo que pasaba lo mismo contigo cuando eras un bebe, siempre fuiste muy activo y necio, pero cuando ella te cantaba, para ti el mundo parecía detenerse y solo la mirabas a ella, siempre te reías…siempre.
Fin del Flash Back
La imagen del hombre se desvaneció cuando emitió un fuerte llanto de su boca. Su control se quebró y varias lagrimas comenzaron a bajar por sus mejillas mientras se abrazaba a la foto y la apretaba contra sí mismo con fuerza, parecía que quería fusionarse con el marco y entrar para vivir para siempre en loop de ese recuerdo, su cuerpo se sacudía con el llanto que seguía saliendo de su boca.
– ¡¿Peeta?! – se escuchó que alguien lo llamaba desde abajo.
Peeta no se inmuto y siguió sosteniendo el marco contra sí mismo, mientras se escuchaban unos pasos que subían por la escalera. Luego de unos segundos la chica de la llamada, Delly estaba parada sobre el marco de la puerta toda empapada de pies a cabeza.
– Te dije que vendría y ten más cuidado, la puerta estaba abierta y…oh. – la chica se calló e inmediatamente corrió y se abalanzo sobre el chico abrazando por la espalda. Peeta mantenía los ojos cerrados, y no se inmuto ante el frío cuerpo de Delly y sus grandes pechos abrazándolo con fuerza, la verdad por sentir físicamente no sentía nada. Lo único que sentía era un ardor que corría sobre su pecho y su estómago, y sus cienes palpitar con fuerza como si la cabeza le fuese a estallar de toda la rabia que tenía contenida.
La lluvia comenzó a arreciar y los truenos ocultaban el sonido de su llanto del exterior, solo esa habitación, la imagen y Delly eran testigos de su pena y su dolor.
K&P
Volvía a tener una taza humeante de café frente a él. Ahora tenía una manta sobre su cabeza y cambio de ropas, vestía un suéter azul y unos pantalones azules de pijama, con unas pantuflas. Estaba sentado en una de las mesas frente a la ventana y frente a él estaba Delly, una chica muy guapa, era cabello rubio rizado, su contextura era bastante curvilínea, sus pechos eran muy grandes seguro rondaban la copa E. Ella también se había cambiado de ropa, también tenía una manta y vestía un suéter rojo cuello V de Peeta que le quedaba bastante apretado del busto, unos pantalones pijama a juego y pantuflas. Ella mantenía la taza entre sus manos para darse calor.
– No debiste molestarte. – hablo Peeta al fin después de un rato de silencio. Mantenía su mirada puesta hacia la lluvia en exterior a través de la venta, mientras ella intercambiaba miradas entre la mesa y el.
Cuando ella llego lo encontró llorando desgarradoramente mientras se abrazaba a un marco donde salían sus padres frente a la tienda el día la inauguración. Ella corrió a abrazarlo y así pasaron un rato hasta que se calmó su llanto y salieron de la habitación sin decir palabra, Peeta la había tomado de la mano y la había llevado a su propia habitación, saco ropa y la puso sobre la cama para luego salir de habitación cerrando la puerta detrás de él y cargando una muda para el también. Cuando ella se hubo cambiado salió y lo busco por el pasillo sin éxito, para luego bajar las escaleras encontrándolo sentado ahí frente a la ventana, ya cambiado y con dos tazas humeantes de café listas.
"Es increíble, ni siquiera en estos momentos deja de preocuparse por otros" pensó Delly en ese momento. Peeta no dejaba de ser el mismo ni en los peores momentos, después de la desgracia que le estaba tocando vivir, se tomaba la molestia de detener su propio duelo, para preocuparse por ella y por qué no enfermara. Esas eran el tipo de cosas que cualquier persona que conociera a Peeta podía decir que era su sello, era un chico genial y divertido, y a veces hasta demasiado bueno para ser cierto, se preocupaba por otros antes que por el mismo siempre.
– Te lo advertí. – dijo Delly mientras daba un sorbo a su taza. Le parecía ridículo que ella había llegado ahí con intenciones de ayudarlo y al final él fue que se tomó todas esas molestias con ella.
– Te dije que estaría bien. – dijo Peeta sin apartar la mirada del exterior.
– No Peeta, no estás bien. – dijo Delly poniendo su taza en la mesa y viéndolo seriamente. – Vengo y encuentro las puertas abiertas, el piso hecho un desastre, dijiste que irías a dormir y fue por eso que acepte no acompañarte a tu casa, le dije a Peter que vendría aquí porque sabía que no me estabas diciendo la verdad, yo siempre se cuándo mientes, recuerda aquella vez en la preparatoria cuando…
Delly comenzó a hablar de manera rápida y ofuscada sobre alguna situación de su pasado que Peeta no alcanzo a entender muy bien. Peeta aparto la vista del exterior sin mucho ánimo, pero al verla así amago el esbozo de una sonrisa. Ella siempre había sido así, muy activa, parlanchina y vivaracha, siempre sonriendo y hablando hasta por los codos con quien fuera, era algo torpe y perezosa pero una chica de gran corazón, seguramente tan grande como sus enormes pechos.
Peeta se levantó de la silla en silencio y bordeo la mesa de dos pasos, se paró frente a Delly que lo miraba en silencio y extrañada, y la abrazo.
– Gracias, Delly. – susurro en voz baja. Ese mago de sonrisa era los mas que había logrado sonreír desde que regreso de viaje. Lo había logrado ella su mejor amiga, casi sin darse cuenta o sin esforzarse, era Delly siendo Delly. La misma chica que él había ayudado a llegar a casa el día que la conoció pues se había caído de su bicicleta de pequeña, la misma chica que lloro en sus brazos cuando su primer novio le había sido infiel, la misma chica que le ayudaba muy gustosa a probar los platillos que el cocinaba para entrar a su escuela soñada, la misma chica que lo había llamado esa noche y que le dio esa fatídica notica. – Eres la...la única familia...que me queda.
– oh Peeta. – alcanzo a decir Delly mientras respondía al abrazo y comenzaba a derramar unas lágrimas. – Ven
La chica hizo que jalara una silla y se sentara al lado de ella. Lo abrazo maternalmente e hizo que posara su mejilla en su amplio busto mientras le sobaba el cabello. Peeta esbozo una sonrisa mientras Delly intentaba confortarlo.
– Tal vez a Peter le encante que hagas eso Delly. – dijo Peeta separándose algo sonrojado luego de unos segundos. – Pero no es necesario conmigo.
Delly sonrió alegre, al parecer no tenía muchas ideas sobre cómo hacerlo sentir mejor. ¿Y quién sí? En una situación como esa seguramente nadie, pero al menos Delly lo intentaba de todas las maneras posible.
– Cuando peleamos nunca falla. – dijo Delly sacando la lengua y guiñándole un ojo.
– Si, eso es seguro. – dijo Peeta volteando los ojos.
Se acomodó mejor en la silla y junto Delly observaron la lluvia caer.
- ¿Me prestas tu teléfono? - pregunto Delly.
– Claro. – Peeta señalo el pequeño tubo en medio de la mesa. Delly lo tomo y lo agito frente a Peeta, el reconocimiento facial se activó y Delly comenzó a inspeccionarlo.
– !Cien mensajes! Peeta. – dijo Delly en tono reprobatorio. – Si me hubieras dicho, los hubiera contestado por ti.
– No tenía ánimos ni ganas de mentir. – se defendió el chico. – Yo los responderé más tarde.
– No, lo harás ahora. – dijo Delly, para luego comenzar a revisar todos los mensajes uno a uno. Pasaron así un rato, Delly reconociendo los nombres de socios, amigos de su familia y trabajadores de diferentes sucursales con mensajes educados de pésame. Se detuvo en un mensaje que decía "Sophie".
Peeta escucho el nombre y se tensó sobre su silla. Recordó la última vez que la vio, su mejía ardiendo y ella llorando mientras soltaba ardida "Eres el peor imbécil Peeta Mellark"
Delly leyó el mensaje en voz alta: "Lamento mucho tu perdida Peeta, si necesitas una amiga, yo estaría muy feliz de estar ahí para ti. Olvidemos lo que ha pasado en este momento creo que nada de eso importa"
– Vaya. – atino a decir Delly. – Sí que es una buena chica.
Peeta no comento nada y se limitó a encogerse de hombros.
– ¿No le dirás nada? – pregunto Delly preocupada.
– No ahora. – respondió Peeta apenado. – Sé que tengo que disculparme, pero con tantas dudas no se ni como verla a la cara.
Delly no dijo nada y no respondió el mensaje. Sabía que las cosas no habían salido también la última vez que se vieron, ella escucho parte de la discusión que Peeta luego le relato.
– Bueno, aquí hay otro. – dijo Delly intentando cambiar de tema. – "Señor Mellark, le saluda Tigris Bondurant, mi más sentido pésame por su perdida, nuestros corazones están con ustedes también..." ¡pero que descaro! – soltó al final ofendida.
– ¿Qué paso? – pregunto Peeta extrañado.
– Es el de la tienda Tigris. – dijo Delly mirándolo todavía molesta. – Te saluda y encima aprovecha para venderte un androide, es el colmo.
Peeta solo sonrió con lastima, había visto alguna que otra vez al señor Bondurant. Era una rata de los negocios, así que no le extrañaban ese tipo de actitudes de su parte. Delly siguió con los mensajes hasta que uno llamo su atención.
– ¿Quién es Gale Hawthorne? – pregunto Delly ahora.
Peeta no respondió y se limitó nuevamente a encogerse de hombros mientras hacia una mueca de no tener idea.
– "Señor Mellark, soy Gale Hawthorne, mi más sentido pésame por la pérdida de su padre. Ustedes son nuestro más antiguo y leal cliente y créame que nos duele profundamente la tragedia que afronta en este momento. También sabemos lo importante que es legado de su familia, y aunque podría ser una severa descortesía ofrezco nos visite porque es importante ponerlo al día con las finanzas de su empresa. Tómese el tiempo necesario, pero le recuerdo que este asunto es urgente". – leyó Delly. – Es el contador, o si el guapo ese de la empresa de consultorías. Lo recuerdo, salió en la revista de solteros más codiciados junto a ti-i-i-i.
Delly rió mientras le picaba la mejía con un dedo mientras se burlaba. Peeta rodó los ojos, recordaba ese ridículo numero cuando hicieron una nota de los jóvenes que eran herederos de fortunas importantes y recordó salir en una tonta revista juvenil.
– Pareciera que eso es de lo que todos quieren hablar. – dijo Peeta molesto. – Dinero, empresas, ¡franquicias! – esto último lo dijo dando un golpe sobre la mesa.
Delly se asustó y lo miro con pesar. Se mordió el labio pensando en que decir.
– Es el legado de tu familia. – dijo Delly tímidamente. "No nos corresponde a nosotros decidir si eso se destruye o no" Peeta recordó las palabras de Sophie. No pudo evitar pensar lo irónico de situación y apretó los dientes con rabia, estaba quedando a cargo del sueño de su padre y él no estaba con vida para verlo.
– Tienes razón. – reconoció Peeta asintiendo. – Tengo que saber en qué estado está todo antes de deshacerme de esto.
–¡¿QUEEE?! – grito Delly sorprendida. – Tienes que estar bromeando, ¿Venderás el sueño de tus padres?
– Tú lo has dicho Delly. – dijo Peeta viéndola con lágrimas de rabia en los ojos. – El sueño de mis padres, bien cambiaria todo esto por tenerlos aquí. Lo que hace este lugar, los establecimientos, todo…me enferma. No puedo ver un simple delantal sin recordarlos, no estoy en condiciones para estar al frente de nada.
– Pero Peeta, piensa en lo que tu padre hubiera querido. – abogo Delly viendo que Peeta estaba iracundo.
– Ya no hay forma de saberlo. – respondió Peeta. – Y que hago mientras adivino por alguna señal divina, ¿me enveneno dentro de esta casa?, no puedo Delly, hay tantos recuerdos, tanta felicidad que ellos vivieron y compartieron conmigo que ahora me asfixia...
– Peeta. – susurro Delly viendo al chico llorar mientras apretaba la tasa de café que temblaba en sus manos.
– Y sabes que es lo peor de todo, es que…que de todas las personas del mundo ellos no se merecían ese final…no así Delly. La policía no encuentra al culpable, nadie ¡SABE UNA MIERDA! ¡POR MAS QUE BUSQUE O SE INVESTIGUE! ¡ESE MALDITO ASESINO QUEDO IMPUNE! ¡Y YO NO PUEDO HACER NADA MIENTRAS ME AHOGO EN ESTA MALDITA CASA!
Peeta ya no pudo más y se echó a llorar mientras Delly lo abrazaba maternalmente. El chico odiaba explotar de esa forma sobre con todo Delly que había sido su principal soporte todo ese tiempo, pero era algo que venía meditando desde que había llegado a ver a su padre un mes atrás. De alguna forma siempre pensó en que algún día manejaría las panaderías junto con su propio sueño, pero ahora no quería saber nada de la cocina, poco a poco comprendió que cuando intentaba tocar algo en ese lugar los recordaba a ellos, la harina, los utensilios, el horno, parecía que siempre había algún recuerdo que regresaba para atormentarlo y el terminaba botando todo y poniéndose de mal humor. Pero para su alivio si había una certeza detrás de todo eso, y es que siempre se decía que, al encontrar al culpable, al ver que fuera puesto tras las rejas entonces tendría paz y talvez, solo talvez entonces podría pensar en volver a hacer lo que más quería.
– Tomate tu tiempo Peeta. – le susurro Delly mientras le acariciaba la cabeza. – Y piensa bien lo que estas a punto de hacer.
– Créeme ya lo hice Delly. – respondió Peeta mientras miraba la lluvia a través de la ventana. – La semana que viene, veré al señor Hawthorne.
Lo siento Marilole pero es que había dicho en el 12, gracias por el apoyo siempre tan necesario. La buena noticia es que el panadero ya esta aquí y la mala es que no la esta pasando nada bien en estos momentos. Pero bueno veremos si en la segunda parte su suerte cambia? Tal vez si, o tal vez no.
Algo curioso y es que la historia del internado de cocineros con todo eso de secretos y falsos nombres me hizo pensar en una historia alternativa bastante interesante, jaja la verdad jugué bastante con la idea y hasta escribí un capitulo, pero lo guardare en el baúl y tal vez vuelva a tocar ese mundito loco en un futuro para una historia o un One-shot, quien sabe.
RECOMENDACION DE LA SEMANA: Seguro viene algo tarde para muchos pero Blade Runner 2049 es un "Must watch" si eres un amante de la ciencia ficción, chicos tiene el tono del mundo que todos imaginamos y por momentos intento plasmar aquí. Es una belleza visualmente hablando y el OST es genial, si alguno busca accion pura y dura no la encontrara aquí, xq esos momentos son contados, es mas sobre el desarrollo del protagonista su visión de ese mundo y ese debate eterno de la humanidad y los replicantes. Podría hacerles un ensayo por lo genial que me pareció el film, pero se también que no es una peli para cualquiera, ya q a muchos les podrá parecer por momentos aburrida, en mi opinión personal la ame.
Me despido sin antes pedirles que comente, critiquen y agradecerles por leerme!
