12. Lucha
-Vaya, vaya, pero si es un perrito faldero- Se burló Demetri- Hay que ver Rennie... ¡qué mal gusto que tienes! Ya sabía yo que un monstruo como tu sería una pervertida.-Añadió socarrón mientras le daba una patada a Snyke en los riñones. De haber sido humano Snyke estaría en un charco de sangre.
El lobo se puso a gruñir de manera más fuerte mientras mentalmente diseñaba su plan de ataque. Estos segundos eran preciados para determinar quien ganaría la pelea. Debía dar la impresión de que estaba indefenso, que era como acaban de llamarle un perrito faldero.
-Rennie, pequeña, pequeña Rennie- Añadió Félix-las niñas malas no van al cielo.-Rió macabramente. Demetri y Heidi se unieron a las risas.-Irás derechita al infierno.
-No os tengo miedo, sois unos cobardes. No servis para nada.-Replicó Rennie. Su postura era relajada, de puro aburrimiento, y sólo Jake que estaba cerca de ella, pudo notar el temblor de su cuerpo. Él se sintió muy orgulloso de ella. Dios como la amaba. Después de matar a estos imbéciles, le confesaría sus sentimientos y marcharían juntos a La Push.
Ante la provocación, la sonrisa desapareció del rostro de Demetri. Se dispuso a atacar pero Félix lo cogió del brazo y con una fingida expresión inocente preguntó:
-Hay algo que quiero saber, ¿te follaba como lobo, no es así? ¿Si no tiene cuatro patas, no te corres verdad?-Murmuró con desprecio.
Jake lo vio todo rojo, iba a matar a ese cabrón, hizo a hacerlo pedacitos... la estrategia que estaba llevando resultaba insostenible.
-Me folla como quiere, y siempre me corro.-Respondió ella como si hablara del tiempo, la sorpresa hizo que Jake se quedara atónito y su mente se enfriara lo suficiente como para volver a la estrategia- Ya se sabe, cuando a una la follan bien está satisfecha-mirando directamente a Félix completó-no necesita hacerse la sumisa y que le golpeen.
-¡Zorra!-Félix y Dementri fueron hacia ella. La atacaron a la vez. Ni siquiera le tocaron un pelo. Jake les atacó por sorpresa. Y en su furia, fueron torpes.
Demetri confió en sus posibilidades y le golpeó con el puño... haciendo que el lobo le arrancara el brazo. Chillando de dolor, enfurecido, retrocedió. El lobo lo despedazó.
Félix fue más cauteloso y empezó a danzar, a buscar las flaquezas de Jake. Cuando comprendió que era peor defensando su lado izquierdo, fue a por él. Se equivocó. El lobo le había engañado.
Heidi estaba distraida, por lo que Snyke fue a por ella. Al ver sus intenciones, Rennie se fue a echarle una mano. Snyke estaba herido y Rennie era mestiza, pero así se igualaban las fuerzas.
Heidi era muy rápida y les asestó sus buenos golpes. Pero la balanza se inclinó a su favor, cuando Rennie fingió una retirada y Snyke fue a por su cuello. Ella abandonó este mundo.
Félix sabía que estaba acorralado. Le faltaban varios miembros y era cuestión de tiempo que le clavaran la puntilla. Iba a dejarles un regalito. Con un giro inesperado, le dió una patada fortísima a Rennie en el abdomen. Ella chilló de dolor, al sentir un pinchazo atroz en las entrañas.
Pero el bastardo de Félix, no pudo disfrutar con el espectáculo. El lobo terminó con él.
Tras la pelea, pasaron unos minutos y poco a poco todos se fueron moviendo.
El lobo, cubierto de heridas que ya iban cicatrizando, llevaba los trozos de los vampiros hacia el centro, pero luego quemarlos.
Snyke se ausentó hacia el bosque, seguramente, para cazar pequeños animales y reponer fuerzas.
Rennie estaba bien, a excepción del pinchazo que ardía y dolía cada vez más.
La hoguera estuvo activa un par de horas. Jake, ya completamente restablecido y recién duchado, fue hacia Rennie que estaba sentada en un rincón, haciendo mala cara.
-Ya está, cariño-Dijo él-He llamado al aeropuerto-Dentro de cuatro horas sale el avión hacia Seattle. He comprado los billetes. Snyke ha dicho que volverá en una hora. Sólo tenemos que empacar las cosas y salir pitando de aquí.
Ella asintió, intentó levantarse pero el dolor fue instantáneo, perdió el equilibrio y volvió al suelo.
-¿Estás bien?-Preguntó Jake mientras que la cogía en brazos.
-No-La voz de ella fue un suave murmullo-Tengo una herida interna, necesito a un médico- ella respiraba con dificultad-Pero no puedo ir, ningún médico sabrá como tratarme... no soy humana-añadió- sólo querrían experimentar conmigo.
-Conozco a un médico y está en Washington, al lado de Seattle- Respondió Jake- Es muy bueno y me consta que no tendrá problemas en atenderte, ni dirá nada acerca de tus cualidades. Aunque huele fatal.
-¿Quien es?-Preguntó ella.
-Carlisle Cullen.
