Disclaimer: Los personajes del fic son del derecho de su creador, Gosho Aoyama, yo solo hago una versión a mi estilo, sin ánimo de lucro.


12 - SENTIMIENTOS

POVS DE RAN MOURI

Hilera catorce, butaca ocho.

La luz iluminó la estancia, dando paso a una inmensa sala de paredes negras junto con unas butacas rojas muy cómodas que daban un ambiente bastante acogedor. Delante de mí, había una gigantesca pantalla blanca por donde acababan de salir los créditos. Bajé la cabeza y vi el suelo lleno de palomitas, estas habían sido tiradas "accidentalmente" por mi mejor amiga. Siempre que venía a ver una película con ella, el suelo acababa sucio, mi amiga era muy sensible y con la mínima se emocionaba, y entonces, tiraba las palomitas descontroladamente. Suspiré. Quien tenga que limpiar esto no le hará ninguna gracia.

La sala se encontraba a rebosar de mujeres, tanto adultas como adolescentes, que habían presenciado el film y ahora, se levantaban para abandonar el lugar, y de esta forma, dirigirse a sus hogares.

- ¿Qué te ha parecido? -pregunté a mi amiga mientras me levantaba del cómodo asiento y me ponía a andar hacia la salida.

Ella llevaba el pelo suelo y como siempre, en forma de melena. Vestía una blusa azul cielo de seda; una falda ajustada azabache que a cualquier hombre le dejaría volar la imaginación; y por último, unos tacones negros charol. Estaba fabulosa.

Por otro lado, yo, me había puesto un vestido de flores blancas y rojas, junto unos tacones también blancos. La vestimenta me hacía más esbelta y mucho más adulta, aunque no dejaba de tener un encanto adolescente y elegante.

- ¡ME HA ENCANTADO! Es tan, tan... bonita, fantástica, romántica, mágica... ¡Ojalá me pasase eso a mí! -medio gritó mientras sus ojos chillaban de pasión y profundo amor-. ¡Además el actor esta para comérselo!

- Sonoko... -murmuré un poco cohibida.

- Oye, oye... No me vengas así. Seguro que tú, estabas imaginando el actor principal como Shinichi –habló mientras me miraba picarona y con cierta malicia.

- ¡Sonoko! -grité enojada.

- Vale, vale... -rectificó-. Pero te has sonrojado -dijo señalándome y riéndose como una niña pequeña.

- Eso es mentira -giré la cara para que no me siguiese viendo-. Vamos para casa, ya pasan de las diez –miré el reloj de muñeca-. Seguro que mi padre y Conan me están esperando.

Sonoko Suzuki estuvo de acuerdo. Seguidamente, nos despedimos de un par de chicas que conocíamos de la escuela. Poco después, cuando nos dispusimos a irnos del lugar, escuché que alguien me llamaba.

- ¡Ran! ¿Eres tú?

Busqué con la mirada el individuo que me había llamado y en unas butacas más atrás, la encontré. Velozmente haciéndose paso entre el resto de gente, se dirigía a nosotras una mujer. Ella iba con una falda hasta las rodillas, una cazadora y una blusa roja. Se trataba de Miwako Sato e iba acompañada de Yumi Miyamoto, su amiga y policía de patrulla.

- ¡Sato! ¿Qué hace aquí? –pregunté una vez que estuvo a mi lado.

- Pues ya ves, he venido a ver esta película romántica con Yumi.

- Pero si te lo he tenido que medio rogar para que vinieras... –habló su amiga en tono gracioso y mirándola.

Todas empezamos a reír a excepción de la inspectora, que habló para intentar defenderse:

- Ya sabes que yo soy más de las películas de acción.

- Si, si, si... -le dijo irónica-. Eso es lo que nos quieres hacer pensar, pero en realidad, eres una romántica.

Miwako suspiró resignada.

- Bueno chicas, ¿todo bien? -preguntó la mujer para dejar de lado el anterior tema.

- Estupendamente, gracias -hablé mientras miraba a mi acompañante en señal que le prestaran atención-. Bueno, no sé si se acordaran pero, ella es mi mejor amiga, Sonoko Sukuki.

- Sí, en algún caso nos hemos visto -ahora la inspectora miró a Yumi y se la presentó a Sonoko.

- Bueno, -dijo mi amiga- me parece que ya va siendo hora que nos vayamos.

Asentimos y nos despedimos, dándonos un cálido abrazo y dos besos en las mejillas. Poco después, la inspectora y la patrullera se fueron por una de las puertas de salida. Mientras tanto, nosotras nos quedamos en el lugar sin hacer ni decir nada. Cuando pasó un minuto, las dos nos dirigimos a la salida mientras hablábamos sobre la película.

- ¡Au! -grité dolorida cuando mi trasero se estampó contra el suelo.

Me había chocado con alguien. Ay, que daño…

- ¿Te encuentras bien, Ran? –me preguntó mi amiga mirándome preocupada, y yo le contesté con un gruñido. A continuación, Sonoko miró la causante de mi caída- …Ran…

- ¿Aoko, cómo te sientes? –escuché decir a alguien.

Levanté un poco la cabeza. Entonces vi que al suelo había otra chica en la misma posición que me encontraba. Al lado de ésta, había una joven que al parecer estaba intentando ver si se encontraba bien.

- Si, si... Estoy bien... –dijo la chica con la que me había chocado.

En ese momento, las dos mantuvimos contacto visual durante unos minutos, mientras nos quedábamos en completo silencio y nuestro dolor desaparecía, poco a poco. Se parece tanto a mí…

- Siento haberme chocado... -empezó a disculparse ella.

- No, si he sido yo que iba distraída...

- Sí, lo sabemos, las dos sois muy torpes -contestaron las dos amigas mientras empezaban a reír descontroladas y nosotras fruncíamos el ceño.

- ¡Va, no pongáis esa cara! -dijo la amiga de Aoko divertida mientras continuaba riendo.

- Me llamo Ran Mouri –le espeté sin saber bien por qué.

- Aoko Nakamori, encantada de conocerte.

- Bueno chicas, ¿pueden acortar las presentaciones y levantarse o es que el suelo es muy cómodo?

Ante la broma de Sonoko, todas nos pusimos a reír, mientras Aoko y yo nos ayudábamos para levantarnos y mirábamos que estuviésemos bien. Poco después, ya nos dirigimos a la salida del cine.

La noche refrescaba, hacia un poco de frío, pero nada que no se pudiera soportar con una chaqueta. Hacia un poco de mal tiempo aunque la luna llena brillaba en el cielo que se encontraba completamente oscuro.

- Adiós chicas, me están esperando –se despidió Aoko moviendo su mano.

Poco después, se fue hacia donde había un chico de nuestra misma edad. Este tenía el pelo alborotado, unos ojos azules electrizantes, e iba vestido con unos tejanos y un polo violeta. Me suena de haberlo visto... Espera... Se parece a él... Shinichi. Rápidamente moví mi cabeza, pero la semejanza era asombrosa.

- ¡Kaito! -saludó mi replica-. ¡Ya he salido!

- Uf... ¡Cómo has tardado! –medio refunfuñó el chico.

- Venga no seas gruñón. Ya sabes que no hacía falta que me esperases, te dije que sé volver sola a mi casa.

- Eso ya lo sé, tonta. Pero lo que no iba a dejar es que fueras rondando por la calle sola a estas horas de la noche. A más, hay mucho pervertido por ahí.

- Pienso que teniéndote a ti, ya he conocido al mayor pervertido de la historia -el chico hizo una leve mueca aunque ella contraatacó con un gesto para quitarle importancia al asunto-. Y si tan preocupado estás por mí, podías haber venido conmigo a ver la película, así no te quedabas todo el rato aquí esperando.

- ¿Yo? ¿Ir a ver una película para mujeres? ¡Qué quieres que todo el mundo se ría de mi o qué!

- Te lo decía para que no te resfriaras. Solo me estaba preocupando ti, ¡imbécil!

- ¿Qué me has llamado? ¡Vuélvelo a repetir!

- Si eres sordo, no es mi culpa -dijo ella mientras le enseñaba la lengua, burlona.

Siguieron así un buen rato. A pesar de la discusión, se notaba que se querían mucho.

- No os preocupéis. Ellos son así -aclaró la amiga de Aoko que aún estaba a nuestro lado-, aunque se peleen, se tiene mucho aprecio mutuamente.

Seguidamente, se despidió diciendo que tenía prisa para llegar a su casa y marchó. Poco después, la pareja adolescente también se fue aunque un poco más relajada ya que habían parado de discutir.

No sabía el por qué pero al verlos juntos echaba de menos a alguien, a él… Shinichi.

- Os parecéis tanto... -empezó a decir mi amiga, reflexiva-. Son una réplica exacta de ti y Shinichi. A más, me apuesto lo que quieras que ahora estabas pensando en él, tenias esa cara de boba tan característica cuando piensas en Shinichi.

No contesté, era verdad, ya no tenía ganas de negarlo… Necesitaba que estuviese a mi lado.

Poco después, Sonoko me hizo un gesto para que emprendiésemos la marcha hacia casa. Mientras íbamos de camino, de pronto, se paró y yo hice lo mismo. Al instante, me miró a los ojos y me cogió de los hombros.

- Ran –habló seria, como pocas veces la había visto-. No puedes seguir así, promete una cosa.

- ¿Qué cosa?

- Primero me lo debes prometer.

- Pero sino sé que es... ¿Cómo quieres que te lo prometa?

- Ran, promételo.

No sé si fue su forma de decirlo tan segura y madura que no pude resistirme a prometer algo que ni siquiera sabía. Asentí con la cabeza. Aunque un instante después, supe que esa sería mi perdición.

- Bien, me has prometido que la próxima vez que veas a Shinchi Kudo, el hombre al que amas, le dirás tus sentimientos –abrí la boca enormemente, sorprendida-. No puedes seguir así, Ran, tú lo sabes. Debes enfrentarte a tus sentimientos y declararte, ya que él es un cobarde que tampoco te los quiere decir.

- ¿¡Qué!? ¡CÓMO QUIERES QUE SE LO DIGA!

- Me lo has prometido.

- Pero Sonoko, esto es un tema delicado…

- Ran, como tu mejor amiga, odio verte sufrir y esta es la única solución. Además, te diré una última cosa: haz caso a tu corazón, él tiene la respuesta a este caso.

- Em… ¿Esto no lo habrás leído en una de esas revistas de cotilleos que te compras, verdad?

- Puede… Bueno, no me cambies de tema –miró un momento el alrededor-. Nos vemos el lunes en el instituto, y yo ahora me voy por esa calle a mi casa –se separó de mi, y mientras se iba siguió hablando motivada:- Adiós y cumple tu promesa. Recuerda que debe ser la próxima vez que lo veas.

- Pero… Espera… -murmuré inútilmente mientras ella desaparecía de mi alcance de visión.

Sonoko… ¿Cómo quieres que me declare a un fanático de los detectives? Suspiré desolada, me encontraba completamente desconcentrada, sin saber qué pensar de la situación. ¡Maldita sea! ¿¡Como le he podido prometer eso?! "La próxima vez que veas a Shinchi Kudo, el hombre al que amas, le dirás tus sentimientos", esa era la promesa. Bueno, seguramente, nuestro encuentro aún está lejano… Él se preocupa más por sus casos.

Con el pensamiento anterior, mi corazón se llenó de una misteriosa tristeza que provocó que de mis ojos empezaran a fluir pequeñas lágrimas saladas. ¡Idiota, para de llorar! No podía, me sentía débil. Sin darme cuenta, había agachado la cabeza y me había puesto a caminar hacia delante, sin fijarme si habría algún obstáculo.

No sé cuanto caminé, pero para fastidiar más la escena, había empezado a llover como la noche anterior. Había que joderse, con el buen día que había hecho... No había pensado en traerme paraguas. Suspiré.

De pronto, mi cuerpo se chocó, aunque no sentí ningún daño. Parecía que me había estampado contra alguien, seguidamente, sin levantar mi cabeza de donde estaba, murmuré:

- Lo… siento… mucho, perdón. -hablé con un tono casi inaudible, sin moverme.

El individuo en vez de contestar o marcharse del lugar, me cogió suavemente de la barbilla y me la levantó con mucho tacto. Tenía los ojos un poco borrosos por la cantidad de lágrimas que había expulsado, y además la lluvia cada vez era más densa, aún así, le reconocí. Delante de mí, se encontraba una figura masculina, la persona que era la causante de mis lágrimas.

Él… Estaba aquí.

- Shinichi…

- ¿Cuándo tiempo sin vernos, verdad, Ran?

Sentí que mi mejor amigo de la infancia intentaba mantener buen porte, aunque se le notaba consumido por una preocupación que no comprendí. Además, parecía cansado ya que percibí que había estado en una tensa situación hasta hacía pocos minutos.

No le contesté, no sabía por qué, pero desde que había tocado mi piel con su mano me sentía imponente a cualquier cosa.

- Ran -volvió a hablarme-, no llores, por favor. Si lloras, como una vez ya te dije, yo lo paso mal –concluyó mientras cariñosamente me secaba las lágrimas con la mano que había sujetado mi barbilla.

Eso no servía para mucho ya que la lluvia caía encima de nosotros. Nuestra ropa empezaba a mojarse lentamente, aún así, me encanta ese gesto que había hecho.

- No… lloro –dije, al fin-. Solo me ha entrado un poco de lluvia en el ojo…

- No está bien mentir, Ran.

"La próxima vez que veas a Shinchi Kudo, el hombre al que amas, le dirás tus sentimientos. No puedes seguir así, tienes que enfrentarte a tus sentimientos y declararte ya que él es un cobarde que tampoco te los quiere decir. Cumple tu promesa", fue lo único que me pasó en esos momentos por la mente.

No podía, era inútil.

Sin embargo…

Mis ojos se reflectaron en los suyos, como si estuviésemos unidos por el destino.

¿…qué tengo que perder?

- Shinichi, tengo algo importante que decirte...

De pronto, sin razón ninguna, me puso su dedo en los labios, interrumpiéndome. Paré de hablar.

- Como ya te dije una vez, si mis deducciones eran ciertas, lo que tú quieres decirme y lo que yo quiero decirte, es lo mismo –me sorprendí por su astucia y mi dedicó una sonrisa radiante.

Lo siguiente pasó demasiado rápido para mí. Al instante, la mano que me había estado secando las lágrimas, me agarró un mechón de cabello y me lo puso detrás de la oreja. Estaba un poco frío pero no me molestó. Seguidamente, la otra mano la bajó a mi cadera, dándome un pequeño abrazo. Entonces, mantuvimos contacto visual y le observé apasionada.

Estaba fabuloso, su cabello le caía de una forma inmejorable por su rostro empapado y su ropa, un poco movida y revuelta, lo convertía irresistible ante mis ojos. Inmediatamente, se me paró el corazón. Poco a poco, el detective fue acercando su nariz hasta la mía, rozándose suavemente. Ocupábamos el espacio íntimo del otro.

- Shinichi...

¿Qué tiene pensado hacer? Esta posición... ¿Nos vamos a…? No me lo podía creer.

- Sssh –se tomó el lujo en murmurar, atrevido-. Ahora viene la mejor parte -aclaró con una sonrisa pícara.

Lentamente, acercó sus labios a los míos y estos se rozaron. Segundos después, inconscientemente, me acerqué hacia él queriendo hacer el beso más profundo. Mis brazos se enroscaron por detrás de su cuello, abrazándolo; mientras que Shinichi me cogía fuertemente de la cadera aprisionándome contra él. Dejé mi mente en blanco, no quería que mis pensamientos estropearan ese momento.

Por falta de oxigeno separamos nuestros labios. No sé cuanto duró, ni me importaba lo más mínimo saberlo. Nos volvimos a mirar fijamente a los ojos, mientras nuestras respiraciones volvían a un ritmo regular.

- Me alegro tanto de volver a verte, Ran. Estoy tan fe...

De pronto, paró de hablar y se separó de mí. Se cogió fuertemente el pecho, y empezó a sudar de tal forma que era muy alarmante. Contemplé su rostro llena de frustración, nerviosismo y sin saber del todo como ayudarle.

POVS DE SHINICHI KUDO / CONAN EDOGAWA

Mi corazón empezaba a arder, me dolía igual que horas antes cuando me había convertido en Shinichi Kudo en el museo. Notaba como mis huesos se desasían, y un sudor frío aparecía por todo el cuerpo, congelándome hasta el último músculo. Me costaba respirar y cada segundo se hacía eterno. Me iba a convertir nuevamente en Conan Edogawa, el muchacho de gafas de siete años.

¡Maldición!

Entretanto, oía la chica que tanto amaba gritarme preocupada y histérica, mientras que de sus impecables ojos volvían a salir lágrimas. Ella se encontraba impotente por saber qué hacer.

- Shinichi... ¡SHINICHI! ¡¿Qué te ocurre?! ¡NO ME DEJES!

Jadeé. Ran... Todo está perdido. Ahora ella descubrirá la verdad. La verdad de todo este caso, de mí encogida, de los hombres de negro… Todas las mentiras que me rodean... ¡Mierda! Lo único de que me lamento es que ella se entere de esta forma tan miserable y cobarde... Seguro que cuando lo sepa todo, ya no me querrá volver a ver por ocultárselo... Sonreí en mis adentros. Bueno, al menos por unos instantes la he tenido entre mis brazos como Shinichi Kudo... De eso no me arrepiento.

Ahora lo sabía con exactitud, estaba enamorado de Ran Mouri, sin ella yo no era nada… Y también, la protegería con mi vida… A pesar que por ello, tuviera que desaparecer de su grandioso corazón por el peligro que me rodeaba.

Cada vez me sentía más vulnerable. Ran insistía una y otra vez para que me mantuviera de pie pero, mis músculos no respondían a las órdenes de mi cerebro. De repente, mis oídos escucharon a alguien a la lejanía, este se acercaba con velocidad. El individuo era una niña que gritaba mi nombre. Poco después, averigüé que esa voz me era conocida y se trataba de Ai Haibara. Parecía que al final había algunas esperezas para mí.

- Ran… Te aseguro que todo saldrá bien… -fue lo único que pude decirle en aquel momento mientras intentaba no desmayarme-. Confía en mí…


Continuará...


Hola!

Aquí estoy con mi doceavo capítulo y el próximo ya será el final o epilogo (como prefiráis llamarle).

¿Qué os ha parecido el capi? Sinceramente, a mi me ha encantado redactarlo, es el primero que subo que no tenga demasiado "misterio" (ya que es de lo que estoy acostumbrada a escribir) aunque encuentro que me ha salido bastante bien, espero que no me haya quedado muy "bobo".

Sin mucho más, una breve contestación a los reviews:

Lady Paper: Ay, no sabes la gracia que me dio leer tu comentario, sobre todo la parte de que Ginzo sacaba esa escopeta... ¡Qué miedo! ¿Pero acertaría al objetivo? jejejeje xD Bueno, al final lo de Kaito&Aoko no ha sido una cita... Pero qué bonito detalle que Kaito vaya a buscar a Aoko ;) Finalmente espero que te haya gustado este capítulo! Un besazo!

DontTakeMySmile: Hola, me gusta tenerte como lectora! Bienvenida :) Jejeje Me gusta que la nota de Kid te enganche, espero que disfrutes del fic! Un beso!

Mystery-thief: Me alegra que te haya gustado el anterior capi! Bueno, lo de Kaito&Aoko no ha sido exactamente una cita y con respecto a Shinichi&Ran puedo decir lo mismo... La verdad que a mi también me da algo de penita que este fic acabe aunque ya tengo un par de ideas para el próximo que haré! Sí! Seguiré escribiendo, que si no me aburro xD De momento te digo que tratará de mi ladrón favorito! Kaito Kid :3 Bueno, como siempre será de esas historias que tiene una trama misteriosa, de esas que a mí me encantan xD Sin mucho más, espero que te haya gustado este nuevo capítulo! Un besazo guapa!

¡Y dejadme reviews, que me anima a seguir escribiendo!

Un beso :D