You are mine
Capítulo 10: Cosas de Alfas…
Las clases comienzan de nuevo en Beacon Hills, lo que significaba una nueva jornada de clases, y el inminente comienzo del proyecto Hale, aquel al que todos temían, aquel que destruiría las vidas de los adolescentes durante dos semanas. Aquel que Stiles esperaba con ansias casi enfermizas.
Porque, ciertamente y sin omitir detalles, se había asustado cuando Derek le amenazó con arrancarle la garganta, de nuevo, pero aún no podía olvidar que Derek, el profesor Derek Hale, el alfa entre los alfas Derek Hale, se comportaría como un estereotipado omega durante esa semana, y él, como buen hombre Stillinski, demostraría que se puede ser un alfa sin importar la biología.
Porque los Alfas protegen, aman y defienden a los indefensos, a aquellos que no pueden defenderse solos, son líderes natos, dispuestos a dar sus vidas por sus creencias. A luchar con pasión por sus seres amados, a dar todo de ellos por su causa, como en la Gran Guerra, a dar a respetarse porque una persona así es lo mejor de lo mejor aquí y en el otro lado del mundo; y con aquella intensidad amaban. Amaban con insensible fuego, devoción e incluso mucho más que ello.
Stiles veía todo lo que un alfa significaba cuando su padre se iba a trabajar, dando su vida día a día para proteger a su pueblo de sus semejantes que perdían el verdadero significado de ser Alfa; a dar lo mejor de sí para brindarle una buena educación y ejemplo a su hijo, arriesgando su vida para defenderle a él y mantener la ciudad que aman ambos en armonía. Porque para Stiles la biología no importa, porque eso no te hace ser quien eres, ni que eres. Tu jerarquía no decide por ti, sino tus motivaciones para mejorar como persona o para ser una. Estaba en ti poder decirte todos los días al espejo que debías de ser fuerte, no por ti, sino por aquellos que realmente necesitan que seas fuerte. Su padre necesitaba que el fuera fuerte, él quería ser fuerte porque él estaba cansado de eso, de llegar a un lugar y agachar la cabeza cuando claramente es una persona como todos los demás, y merece el respeto y el trato de una.
Por eso Stiles debía de ser fuerte.
Por su padre. Por él. Por ambos.
Y es justamente por ello que cruza el camino con su seguridad acostumbrada, sin bajar la mirada en lo más mínimo y con dirección a su casillero, donde Scott e Isaac, el primo de Derek que increíblemente se ha llevado estupendo con su mejor amigo, le esperan conversando mutuamente.
—No deben de extrañarme más—comenta con una sonrisa el omega, mientras abre su casillero—. Ya estoy aquí, amigos.
—¿Extrañarte a ti? ¿En qué universo pasaría eso? —Isaac resopla levemente.
—En todos y cada uno de ellos, rulitos.
Lahey suelta un bufido, mientras observa algo en el pasillo y se despide con un movimiento de cabeza. Stiles ve por el rabillo del ojo que se dirige a Malia, quien al parecer tiene problemas con sus libros de texto. Scott sonríe, acostumbrado al humor sarcástico de, al parecer, ambos chicos.
—Te quedaste al final de la clase de Derek—dice McCall, y Stiles le ve mirarle expectante.
—Gracias por decir lo obvio Scott—Stiles se limita a roda los ojos, girándose y quedando de frente a ambos chicos—. Sí, me quede para sacar mi papel.
—¿Y cómo fue?
—A que no adivinas quien es el nuevo Alfa de Beacon Hills
—¿Alfa? —Scott pareció sorprendido—. Pensé que serias omega de nuevo, o Beta. Al parecer solo hubo pocos Alfas en el salón, y no pensaba que fueras uno de ellos.
—Ya vez lo fabuloso que es el destino conmigo.
—Eso es genial, Stiles—comenta su amigo, mientras baja la cabeza al piso cuando Jackson pasa por el pasillo—. Yo soy omega e Isaac es Beta.
—¿Por qué demonios bajas la mirada de esa manera tan idiota? —chasquea la lengua, y antes de que se dé cuenta ya tiene la mano en la quijada de Scott. Nota que está un poco torcida cuando la sube, para que los ojos chocolates de su amigo se conecten con los de él. Le sonríe—. ¿Ves? Los omegas no necesariamente bajamos la vista ante la presencia de cualquier estúpido Alfa, menos la de un alfa como Jackson. Eso… es denigrante, ni siquiera un perro le mostraría sumisión a Jackson.
A Scott literalmente le brillaron los ojos, y eso le provoca que sonría de lado.
—Ahora vámonos, que no te quieres perder como actúa Derek en clase.
.
Y como dijo Stiles, ciertamente nadie tenía que perderse esa clase.
Derek entra por la puerta con su, aparentemente, normal porte, sin mirar absolutamente a nadie, y aunque Stiles tenía una sonrisa que se podía interpretar como una variante de la del gato Cheshire, Scott no sospecha que algo malo deba de pasar, pero eso era de esperarse. McCall podía ser el más inteligente en cuestión de Stiles, pero ciertamente dejaba demasiado que pensar cuando se trataba de todo lo demás relacionado con otra persona que no fuera él; no era observador, o bien, no tenía el interés suficiente en los demás como para desear prestarles atención.
Por ello, Stiles solamente está ansioso, esperando con impaciencia y emoción que Derek comenzara a hablar, y dejara en claro quién era el omega en el salón. Puede que los maltratos y discriminaciones que recibía no se los deseaba a nadie, ni siquiera a Hale, pero no puede ser hipócrita y decir que no va a disfrutar la sumisión que mostrara ere Alfa ante el grupo.
De hecho, lo hará y mucho.
—Bueno—carraspea levemente, y Stiles puede ver que, si bien el tono es menos dominante que antes para tratar de llamar la atención de los chicos, tiene el mismo volumen de siempre, y el mismo tono amargo—. Hoy comenzaremos con la revisión de jerarquías de la clase de ayer, mientras lo apunto todo en la hoja de monitoreo. Después de eso les indicare exactamente la actividad que tienen que realizar en la clase, antes de que puedan irse, ¿Quedo claro, o tienen alguna duda?
Como nadie contesta, comenzaron a acatar las indicaciones, diciendo en voz alta la jerarquía falsa que habían ganado. Cuando llega a Scott, nadie le extraña que el adorable Alfa fuera omega, o bien, a nadie le interesaba. Si bien es el co-capitán del equipo de Lacrosse de la escuela, su amigo y él siguen siendo uno de los menos populares de la escuela, porque siendo sinceros, ¿A quiénes podían importarles en verdad cuando Jackson era el rey de la escuela desde hace mucho tiempo? No es que Stiles le tenga envidia, o que el Whittemore no lo merezca, pero nadie más podía brillar mientras él estuviera ahí, siempre tratando de opacar a los demás con su brillo y egocentrismo del tamaño del sol. Y aunque él siempre trataba de decirse así mismo que eso no importaba, es obvio que sí. Mientras Jackson estuviera ahí, era difícil que él pudiera formar una vida social activa.
Entonces, cuando llega su turno, y se para con una actitud desafiante que ya es característica de él, lo dice en voz alta y clara.
—Alfa.
Y no puede evitar notar la mirada de odio contenido que Jackson le dedica, pero tampoco puede evitar que por primera vez le fuera irrelevante. O eso hasta que una bolita de papel cae en la cabeza del profesor Hale mientras este escribe.
Los ojos verdes de Derek les miran a todos, mientras sus cejas oscuras se fruncen con fuerza y su boca queda en una línea recta. Erika detrás de él, contiene el aliento. Las pupilas se vuelven incluso más negras de lo usual, y los irises le brillan con intensidad casi fantasmagórica, y de repente ya no hay más color avellana en ellos, solo un increíble color azulado y verde que se combinan, en una nebulosa de color de furia gélida, fría. Stiles sabe perfectamente que está conteniendo el coraje, porque generalmente esas miradas se las dirige solamente a él, y no puede evitar sentirse extrañado al reconocer las emociones de Derek tan perfectamente, pero tampoco puede contener los sentimientos de celos que le hierven el estómago.
Porque Derek antes no había mirado a alguien tan intensamente, o al menos, no a alguien que no fuera Stiles. Esa es su mirada, la que combina colores, la que muestra emociones detrás de esa capa de hielo.
Aprieta los dientes.
—¿Quién ha sido? —pregunta con los dientes apretados, contenida, pero con un tono imponente que sorprende a Stiles. Suena casi como si quisiera hacer algo al respecto, pero como si no pudiera hacerlo por algo. Como sonaría él mismo.
La mano de Allison se levanta desde el otro lado del aula, y sus ojos se dirigen a ella con rapidez, viendo como sonríe hacia Scott.
—Fue Stiles, profesor—y la muy… lo ha dicho, y ahora sí, Stiles tiene esa mirada llena de furia sobre él, y desea no tenerla. Allison le sonríe, a pesar de que su expresión muestra lo indignado y herido que está—. Yo lo he visto.
Traga saliva de manera nerviosa, y Derek se cruza de brazos, alzando una ceja en su dirección.
—Bien, señor Stillinski, sabía que era propenso al peligro, pero no que fuera idiota—suelta un resoplido—. Se queda después de clases castigado.
Y Stiles está considerando cambiar de amigos seriamente.
.
Stiles no sabe que es peor, si el hecho de tener un hermano que daría la vida por ti, y que definitivamente no tienen ningún parentesco sanguíneo, o que este mismo es un completo idiota que se empeña en usar lo que estaba a su alcance para molestarle y hacerle la vida aún más imposible de lo que, sin quererlo, ya era.
Y eso era exactamente las cosas que odia de Scott.
Era cierto, su mejor amigo era su hermano prácticamente, pues lo único que no habían compartido era padres y placenta, pero desde el nacimiento de ambos eran inseparables, y no precisamente porque sus padres fueran amigos antes de conocerse. Stiles era un hermoso bebe, con la piel pálida similar al de uno de los muñecos de porcelana que su madre solía poseer cuando era niña, y con unos hermosos ojos de color whiskey que miraban con curiosidad a todo lo que le rodeaba, cosa que para un omega era especialmente extraño; Scott era un bebe con piel canela, de ojos chocolates levemente rasgados y un hermoso brillo de timidez en ellos, a pesar de ser un Alfa. Definitivamente ninguno de los dos podía en ese entonces (y actualmente) ser considerado la perfecta representación de su jerarquía, puesto que no cumplían con los estereotipos de ninguno de ellos cuando cumplieron los cinco, pero eso no les impidió ser amigos a pesar de sus diferencias notables.
Cuando Scott tenía un problema, Stiles estaba ahí para resolverlo con su ingenio característico, y cuando el omega era víctima de agresiones, el alfa hacia todo lo posible para ayudarle, defendiéndole si era necesario y plantándole cara a los brabucones. Además que Scott era el único que le veía el lado bueno al sarcasmo que el omega empleaba a diario excusándose de que era su única defensa en un mundo donde él era, definitivamente, más débil que los demás, y de igual manera, Stiles tenía una paciencia (que aunque no lo pareciera, realmente la tenía) para tratar de no asesinar a Scott por su ingenuidad.
Pero no todo era color de rosa en la vida perfecta de amistad y arcoíris de McCall y Stillinski. Porque aunque no mostraran las ganas que tenían de matarse, estas seguían ahí.
Por eso nadie se sorprendió cuando Stiles se abalanzo sobre el pobre de Scott, tumbándole al piso en medio del pasillo.
—Pensé que había quedado claro, McCall—gruñe el omega, con los dientes apretados y sosteniendo al otro por los hombros, evitando que se levantara del suelo—. No puedes ir comentando toda mi vida privada e íntima con tu novia, y encima tratar de decidir por mí.
Scott soltó una risotada ante la cara de molestia de su amigo.
—Si bueno, solo comente que tenías algo con…
—¡Ni siquiera se te ocurra decir su nombre! —exclamo, sonrojado hasta las orejas.
Demonios, que comenzaba a odiar a Harris y a Scott mucho más de lo que odiaba a Derek.
Y es que, como buen mejor amigo que es, y como persona que definitivamente no deseaba perder la apuesta, le había dicho a Scott sobre los encuentros intensos, por describirlo en una palabra que no fuera atemorizantes o humillantes, que había tenido con Derek a lo largo de la semana, relatando todos y cada uno de ellos.
El coche.
La primera clase.
El primer Castigo.
Cuando lo empotro con la pared.
El postulado de presidencia, que aunque Derek no tuvo nada que ver daba completamente lo mismo.
El juego de Lacrosse, y la sonrisa adorable de Derek.
El viaje silencioso en coche.
Derek diciendo que era su amigo, porque Stiles le había dicho que quería ser su amigo.
El incidente con los olores.
El Centro comercial, aunque de ese Scott había sido testigo.
Finalmente pero no menos importante, el reciente acontecimiento del omega Derek y el Alfa Stiles.
¿Y qué fue lo que hizo Scott? Oh si, contarle a Allison. Porque Scott tiene novia, una novia que es amiga de Stiles, o al menos eso supone él, y que quiere ayudarlo, porque siente que Derek y él tienen algo, ¿y que hizo Allison? Obviamente un plan brillante no tan brillante.
Y ahora debe quedarse con Derek, en otro castigo, y por millonésima vez pasara algo incómodo que le haga besarlo, porque Stiles quiere besarlo, pero eso le asusta y no quiere hacerlo.
No quiere porque si bien Derek no es la persona perfecta y más amable que conoce, es un amigo, o al menos puede considerarlo de esa manera. Porque es uno de los pocos que le conoce de verdad a parte de Scott y su padre. Porque si bien se la llevan peleando como perro y gato, durante todas esas peleas Stiles ha dejado que se le escape un poco de su verdadera personalidad, y porque definitivamente Derek, aunque este nunca lo admita, es su amigo y se preocupa por él. No puede destruir eso por un capricho de su omega… no…
Y se aleja, se levanta de encima de Scott y se va corriendo, lejos de todo.
Llega a los vestuarios, y se da cuenta que sus ojos están llenos de lágrimas calientes que le escocen, los vuelven acuosos, y estás se derraman y corren libremente por sus mejillas. No reprime los sollozos de desesperación, no evita que sus manos se dirijan a su cabello y lo jale con fuerza, enojado consigo mismo, porque definitivamente él debía de ser más fuerte que todo eso, porque él no podía llorar con eso, pero está mucho más sensible que de costumbre. Y no quiere eso. Pero no deja de llorar, ni siquiera cuando la puerta de entrada se abre.
Siente los pasos que avanzan hacia él, pesados, seguros y confiados, y el omega de su cabeza espera que Derek fuera él. Y Stiles también lo espera.
—¿Llorando, Stillinski?
Y un escalofrió de puro terror le recorre el cuerpo.
Jackson…
.
Stiles no puede hacer nada.
Los golpes se reparten sobre su cuerpo, tan rápido que no puede cubrirse con las manos y pararlos. Tan fuertes que siente como sus músculos se mueven con horror sobre sus huesos y los hematomas se forman alrededor de toda su piel. Tan insistentes que la sangre sale de su nariz y boca sin detenerse, que su labio se parte, y que se queda sin aire alguno.
Y entonces, como si de una mala broma se tratara, sufre un ataque de pánico.
Siente como sus huesos se recubren con una capa de hielo frio y gélido, tanto que le queman, y que sus pulmones chillan por el terror contenido, retrayéndose e impidiendo que el aire pase por ellos y llene su sistema. Los siente arder, pero a la vez siente el frio que le rodea y el sudor que le baja por su espalda, empapándola. Los golpes siguen ahí, pero el ya no puede sentirlos como antes, sino que lo hace levemente, como si estuviera en su cuerpo y a la vez no, y el pitido de sus oídos opaca el de los gemidos de dolor que salen de sus labios.
Sin que se dé cuenta una persona entra en el vestuario.
Sin que se percate Jackson es lanzado contra la pared con una brutal fuerza que le rompe la mandíbula y le deja sin conocimiento.
Sin que haya presenciado como los ojos verdes estoicos se llenan de preocupación, y unos brazos fuertes y cálidos le rodean impidiendo que la brume de frio traspase para llegar a su cuerpo. Sin saber que Derek le llama con insistencia mientras lo lleva a su coche con dirección desconocida.
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Alan Deaton es un veterinario de Beacon Hills, un beta tranquilo que se encarga de problemas sencillos como cuidar animales abandonado, o curar perros y gatos de los residentes.
Y su sorpresa no puede ser más grande cuando Derek Hale pasa por esa puerta, cargando a un inconsciente adolescente que él inmediatamente reconoce como Stiles.
—Necesito su ayuda.
