N/A: Muchas gracias a todos por leer y comentar...


CAPÍTULO 12: ESTOY A TU LADO

Sam llegó de trabajar y se sorprendió porque Blaine no estaba en el apartamento. Fue a la cocina para beber algo y se dio cuenta de que el plato de comida que había dejado para el moreno estaba intacto. Su amigo había sido despedido por su embarazo porque "no podía bailar la coreografía" y pasaba los días en casa. Nadie quería contratar a un embarazado y empezaba a notarse su estado, por lo que no podía mentir.

Estaba extrañado y entró a la habitación del ojimiel, encontrándolo en la cama, dándole la espalda a la pared. Iba a cerrar la puerta para dejarlo dormir cuando escuchó un sollozo. No se lo pensó dos veces, se quitó los zapatos y se tumbó en la cama de su amigo para abrazarlo de manera que la espalda de Anderson quedó pegada a su pecho.

– ¿Qué ocurre? – El rubio preguntó, abrazando con fuerza a su amigo.

– Estoy gordo y feo y nadie me va a querer, no voy a encontrar trabajo y no voy a tener dinero para mantener a mi bebé. – Blaine protestó entre sollozos y sintió como el otro lo abrazaba con fuerza.

– No estás gordo, estás embarazado y es normal que tu vientre crezca, que engordes, que te encuentres más pesado y que tu ropa ya no te quede bien... Iremos a comprar nuevas cosas para que te sientas cómodo... Yo te quiero, Brittany te quiere, Santana te quiere, Tina te quiere... Y eso son sólo son unas pocas, hay muchos más que te quieren y lo saben... No importa que no encuentres trabajo, los dos tenemos algo ahorrado y yo tengo algo estable, así que no hay prisa y entre los dos vamos a poder mantener al bebé, de verdad. No te preocupes por nada que no sea tu salud ahora. – El ojiverde hablaba de manera suave mientras acariciaba el vientre de su amigo.

– ¿Tu crees? – El moreno se dio la vuelta para poder mirar al otro.

– Claro que sí, tienes que empezar a confiar en ti mismo... Y vamos a ser los mejores padres del mundo... ¡Ya lo verás! Y hasta ese momento, lo que tienes que hacer es comer porque nuestro bebé tiene que crecer... Vamos.


Blaine estaba muy nervioso. Se encontraba junto a Sam en el hospital, esperando a que le dijeran como estaba su bebé y, con un poco de suerte, el sexo. El ginecólogo movía el ecógrafo sobre su vientre y parecía tranquilo. Aun así, la mano de Evans apretaba con fuerza la de Anderson para mostrarle su apoyo.

– Señor Anderson, es una niña y parece sana. – El médico informó.

– Una niña. – El moreno susurró con lágrimas en los ojos. Estaba emocionado por saber que tendría una pequeña en sus brazos en unos meses.


Estaban en una reunión de ND en Nueva York. Tina, Mike y Quinn habían decidido visitarlos y todos se encontraban en el loft de HummelBerry. Las cosas entre Kurt y Blaine seguían algo tensas pero no podían dejar que eso estropeara la visita de sus amigos. El castaño no había querido hacerlos elegir, sobretodo desde que Brittany estaba obsesionada con el embarazado (más al ver confirmadas sus sospechas de que era una niña), lo que significaba que ella y Santana elegirían a Blam y con Evans y Lopez en ese lado, Quinn iría con ellos. No dudaba de que Tike también, ya que la amistad de la asiática con Blaine seguía siendo especial. Hasta Artie iría con ellos, algo lógico si se paraba a pensar en ello. Por eso no los hizo elegir, sabía que de haberlo hecho, él no habría visto a sus amigos.

Las chicas hablaban con Blaine, interesándose por como se encontraba y Fabray le daba algunos consejos que el moreno agradecía. Los chicos (sorprendentemente, incluido Kurt aunque no sabía mucho del tema) hablaban sobre una película de acción.

Todo estaba muy animado cuando el moreno dejó de prestar atención y miró su vientre redondeado, colocando ambas manos sobre él. Había algo extraño, sentía algo diferente pero no sabía qué. El gesto no pasó desapercibido y pronto Sam se levantó de su silla para acercarse a él.

– ¿Estás bien? – El rubio preguntó pero su amigo no respondía. Iba a entrar en pánico cuando Quinn le tocó el hombro.

– Creo que acaba de sentir al bebé por primera vez. – Ella informó con una cálida sonrisa. Al escuchar eso, Brittany se levantó y puso su mano sobre el vientre de su amigo y Evans rápidamente la imitó. Todos observaban la escena con diferentes sentimientos. La mayoría estaban felices por sus amigos, Santana estaba encantada por la sonrisa de su novia al haberse enterado de eso y Kurt estaba enojado.

– Parece que es tímida. – Pierce susurró. – Vamos, bonita. Muévete para que la tía Britt pueda sentirte.

– Y el papá Sam... ¿O seré Papi Sam? – El rubio miró al embarazado.

– Creo que yo seré papá y tú papi... Si estás de acuerdo. – Blaine informó, aunque estaba algo inseguro. Era la primera vez que hablaban algo sobre como educarían a su hija.

– Me parece perfecto. – Evans asintió, dejando que esa sensación de que iba a ser padre traspasara aun más su piel. Cada día que pasaba, cada avance que se producía, cada nueva noticia lo acercaba a asimilar que en unos meses tendría una hermosa niña entre sus brazos, que dependería totalmente de él y de Anderson para alimentarse y crecer sana.

Un pequeño movimiento lo distrajo de sus pensamientos, Brittany gritó de emoción y él sabía que tenía que concentrarse en no llorar. La rubia besó el vientre de Blaine y Sam se preguntó si el podría hacer lo mismo. Sin embargo, no se atrevía, se veía un gesto demasiado íntimo y raro entre dos hombres. Por eso simplemente se quedó ahí, con sus manos sobre el vientre del moreno, a la espera de un nuevo movimiento de su pequeña.