La noche en la que Edward se apareció en mi habitación le pedí a Jacob que se quedara conmigo. Su explicación inconclusa me había dejado algo alterada, y a decir verdad tampoco quería seguir con ella. Lo que sea que fuera a decir prometía acabar con la paz que poco a poco y tan duramente me había creado tras su partida. El no podía volver y arruinarlo todo, ¿o si?
A Jake no le pareció mala idea, ya que él tampoco contaba con que el vampiro se mantuviera alejado de mi casa. Pero había un pequeño detalle: El horario de Jacob para patrullar era durante la noche. Igualmente él prometió intentar convencer a Sam de cambiar puestos solo por esta vez.
Para las dos de la madrugada ya me había hecho a la idea de que no volvería, y fue cuando oí el taladrar de piedrecillas en el cristal de mi ventana.
Corrí a abrirla inmediatamente, y un segundo después Jake se encontraba en la habitación. Y aunque al principio fue un poco incómodo tenerlo colado allí, aunque ya habíamos dormido juntos una vez antes, cuando ya estuve rodeada por sus brazos cálidos no hubo más nada que el negro vacío de mi inconciencia.
Desperté dos horas más tarde con un jadeo y bañada en sudor, esto último más por la culpa del calor abrasador de la habitación que por la pesadilla misma. Jacob, quien había estado durmiendo a mi lado se sentó en la cama automáticamente, desorientado.
-¿Qué ocurre? -susurró unos segundo después, supongo que cuando se dio cuenta de donde se encontraba-. Lo siento -se disculpó rodeándome con los brazos y atrayéndome junto a su pecho y de nuevo hacia la cama-. Supongo que aún no puedo encargarme de esa parte del todo.
-Créeme, te encargaste de espantar todas las pesadillas.
-Pues al parecer no de todas.
-No estoy muy segura de que esto se trate de un sueño.
-¿No? ¿Y entonces de qué?
-Creo… Creo que es un recuerdo -intenté explicar, pero cuando oí su silencio supe que no me estaba entendiendo -¿Recuerdas hace unos días que me encontraste en la playa bajo la lluvia?
-Como olvidarlo -se burló él, e instantáneamente atiné a golpearle el brazo-¿Auch?
-No te burles. No estaba allí por gusto…
-Si, si. No te diste cuenta, ya se ¿Qué tiene que ver eso con tu sueño?
-Pues, que me pareció ver algo cuando nos marchábamos de ahí.
-¿Qué cosa?
-Me pareció ver una llama roja… en el agua.
No necesitaba luz para saber que Jacob me estaba mirando fijamente ahora, y sabía perfectamente que estaba pensando que me había vuelto loca. Vamos, si alguien me hubiese dicho lo mismo pensaría igual.
-Sabes que eso es imposible, ¿verdad?
-¿No me digas? -ironicé -No quise decir exactamente que hubiese fuego en el agua, o algo por el estilo, en realidad.
-¿Entonces qué?
-Creo… Creo que era Victoria -dije al fin, poniendo mis pensamientos en palabras.
Eso lo puso inmediatamente alerta.
-Eso es imposible, Bella.
-No lo es. Piénsalo bien, Jake. Ese día dijiste que se había arrojado al mar y que temiste que me hallara ya que siempre estoy en la playa. Tal vez tenías razón y llegaste justo a tiempo.
Él se quedó en silencio por al menos un minuto entero antes de maldecir en voz baja.
-Mierda, no puedo aceptar que ella se pueda meter dentro de la reserva tan fácil. Debemos tener más cuidado de ahora en adelante, ¿de acuerdo?
-Si.
-Eso significa no más paseos por la playa sola.
-De acuerdo -asentí.
De igual forma tenía planeado alejarme de «first beach» por un tiempo.
