¡Chicas! ¿Saben lo que sus comentarios significan para mí? ¡TODO! ¡Absolutamente todo! Lo he dicho y lo repito, este no es un fic para nada convencional, como dicen muchas es tan real que a veces duele, por eso me encanta que me sigan y me dejen sus comentarios, eso me hace querer seguir escribiendo y créanme, este fic simplemente fluye, no pienso, solamente escribo y así que espero seguir contando con su apoyo.
Faby Sama: OHHH mi querida amiga... jajajaja lo sé... he creado un personaje tan odioso así como lo es Izayoi o Irasue en el oscuro secreto. Y bueno, esto creo que sera de los últimos flashback que hemos tenido, ya que nos aclara realmente que fue lo que sucedió, a veces las decisiones no son las más lógica, probablemente solo son más cómodas, llenas de temor. En fin, me alegro que el capítulo te haya gustado, y que el fic lo siga haciendo. Me tardé un poco más pero sigo cumpliendo 1 actualización por semana (aunque no diga que día) Naoki Caos: jajajaja amiga! cuando pusiste prra en wattpad por eso me quedé... ¿Naoki? ¿eres tú? jajajajaja.
mimato bombon kou: pues me encantó la decisión de Kagome, su entereza, no humillarse ni nada, eso puedo decir que sí me gustó. Dollchuu: creo que ambos se dieron por vencido :C fue una tristeza, pero nunca es tarde para enmendar errores... angelsounanimo: te agradezco tu comentario, la verdad es que yo sé... he hecho una Rin odiosa y muy necesitada, pero bueno, es mi versión de una amante que por muy bonita que pueda ser, cuando se ponen en ese plan, en ¡odiosa!
Kagome de Taisho: wooow! cuando regresas, lo haces en serio! Sí fue largo tu comentario, pero al mismo tiempo, no lo fue, inclusive me quedé con ganas de seguirte leyendo, eres demasiado para mi ego, creo que este ha sido un bonito regalo de navidad de tu parte. Y bueno, yo sé que este fic he hecho que odien a cierta personita, pero como dije, para mí ella fue la representación perfecta de una amante, una mujer muy bonita por quien un hombre perdería fácilmente la cabeza, pero insegura y con baja auto estima, alguien que puede aceptar migas y no darse su lugar, y creo que sí, les darán muchos problemas después de tantos gozos, las cosas no se ponen mejor pero ahora ya no solo serán uno por su lado, sino que serán dos luchando en una sola dirección. A veces, tenemos que perder lo que más amamos para darnos cuenta de lo que realmente teníamos, triste realidad pero cierta. Y bueno, no creo que haya mucho que leer, estuve inactiva casi 2 años, lo único fue poder actualizar dos capítulos del oscuro secreto y terminar el dios Demonio, espero tener mejor suerte este año con mi inspiración. Así que gracias amiga por haberte tomado tu tiempo de leer ambos fics y de dejarme comentarios tan hermosos en cada uno.
PD: Esta será mi última actualización de este año, espero regresar a 1 capítulo por día para la primera semana de enero y así poder terminar este fic como el yaoi también, los drabbles continuarán. Saludos a todas y cada una y les deseo unas ¡felices fiestas! Un abrazo a la distancia mis queridas amigas y lectoras.
Disclaimer 1: todos los personajes pertenecen a la grandiosa mangaka Rumiko Takahashi, yo solo los tomo para poder expresar todo lo que tengo, hacer que sufren y de paso cumplir mis perversidades.
Disclaimer 2: NO PRESTO mi fics, no hago continuaciones de lo que ya terminé, así que, si se terminó, así quedará, no me insistan en ninguna de las cosas porque si no, simplemente ignoraré los comentarios y/o peticiones.
Disclaimer 3: Esta es una historia Sesshome, así que si no son fanáticos no la lean, ¡simple! Cada uno está en el derecho de elegir las parejas que más nos gusten (ya sea para leer o escribir), así que evítense el odio visceral contra mí (y contra el fandom) y háganse un favor alejándose de este fic.
Nota: Digan NO al plagio, es cierto que nosotros los fickers tomamos los personajes famosos, pero las historias son originales, así que cuando vean una de mis historias (o de cualquier otro ficker) tomadas por alguien más, por favor avisen y reclamen, porque no es justo.
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Capítulo 12
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Ojo por ojo, diente...
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Sesshoumaru POV.
Kikyo, junto a mi hermano, que tenían un despacho de abogados, me ayudaron a disuadir a Rin de la demanda y al enterarse de mi divorcio con Kagome, ella inclusive aceptó retirarla. Cuando se presentó en el estacionamiento suplicándome que regresara con ella, prácticamente le pedí a los de seguridad que se encargaran de sacarla, yo no tenía nada que hablar o discutir con ella.
A nuestros hijos le dijimos, que su madre y yo teníamos algunas dificultades y que por el bien de todos habíamos decidido separarnos, Kanna no lo entendió porque estaba muy pequeña, los gemelos estaban confundidos y Haku simplemente optó por el silencio.
Me mudé a un apartamento que compré, estaba cerca de la fábrica, Kagome estaba cumpliendo su promesa, yo podía llegar cuántas veces quisiera a la casa y estar con mis hijos, inclusive había llegado a recogerlos al colegio para que se fueran conmigo a mi oficina y tenerlos todo el tiempo que pudiera a mi lado, pero la soledad por las noches me estaba matando.
No sé qué momento decidí nuevamente aceptar que Rin estuviera a mi lado, tal vez era el temor de quedarme solo o quizás ella era mi propia debilidad. Le dije a Kagome que empezaría una relación con ella, mi exesposa solo se rio y dejó de hablarme, claro que podía entender su reacción, aunque hubiese preferido que me reclamara, tal vez de esa manera yo también hubiera reaccionado diciéndole que todavía la amaba, pero ¿cómo podría quererme si estaba con mi amante? Tal vez lo más fácil era quedarme al lado de Rin, aunque fuese solo por una compañía.
El divorcio se había firmado 6 meses atrás, uno rápido sin complicaciones porque los dos aceptamos por completo nuestras mutuas demandas, pero sus palabras de aquella noche cuando le confesé todo, todavía seguían taladrándome cada parte de mi cerebro, ¿habría sido capaz de engañarme también? ¿tendría algún derecho de reclamarle si fuese así? ¿o solamente dijo esas cosas para lastimarme?
Hasta el momento, no sabía que estuviera viéndose con alguien, según mis hijos se había dedicado por completo a su empresa de moda y la verdad es que sus actos decían más que mil palabras, su marca estaba siendo muy reconocida cada vez más, se estaba expandiendo e inclusive pensaba en abrir un salón de belleza y SPA para completar el servicio, no la habían visto con nadie, excepto con Bankotsu ¿podría haber sido él?
—¿Sabes de lo que me enteré? —estaba en el apartamento de Rin viendo mi tableta y leyendo un contrato, ella salía desnuda del baño con una toalla en su cabeza, no podía negar que era sumamente hermosa y bastante atractiva, pero aun solo con verla no me estimulaba por completo.
—¿De qué? —dije con desgano sin quitar la vista del aparato.
—Al parecer Kagome y su socio han estado teniendo un amorío desde hace tiempo —solté mi tableta dejándola a un lado de la cama.
—¿Qué has dicho?
—Como lo oyes. No sé cómo ella puede reclamarte que estuviste conmigo si ella hizo exactamente lo mismo —me levanté desesperado por sus palabras agarrándola por sus antebrazos sin darme cuenta.
—¿Quién te dijo eso Rin? ¿Cuándo lo escuchaste?
—Solo... lo escuché... Sesshoumaru... suéltame, me haces daño —hasta cuando ella me reclamó reflejando dolor en sus palabras me di cuenta de lo que estaba haciendo, así que la solté negando de un lado a otro, ¿por qué tendría que afectarme tanto? Aunque ¿cómo no podría hacerlo?
Me di la media vuelta agarrando mi pantalón y mi camisa para vestirme en el salón.
—¡¿A dónde vas?! Son las 10 de la noche.
—Me voy a mi casa.
—Espérame, solo me tardaré un minuto —me acerqué a ella acariciando suavemente su rostro.
—No te quiero conmigo Rin, quiero estar solo.
—¿Cuánto... tiempo? ¿Nos veremos mañana? —preguntó con sus ojos brillosos.
—Si es para siempre sería mejor.
—¡No puedes terminar conmigo Sessh! ¡No puedes! —gritó llorando.
—Nunca debimos de regresar en primer lugar.
—Ella te dejó, ¿no lo entiendes? ¡No te quiere a su lado! Ni siquiera luchó por ti, yo siempre lo he hecho, te amo y podría darte...
—¿Qué? ¿Una familia?
—Sí —sus ojos brillosos me indicaban que me quería a su lado, pero realmente ese no era mi deseo.
—Tengo una.
—Podríamos empezar otra.
—Sería imposible.
—¡Claro que no! Estoy dispuesta a...
—Rin —la tomé agarrando sus manos entrelazando sus dedos con los míos de la manera más delicada que pude—. Cuando Kagome me pidió el divorcio y durante nuestra primera semana juntos, me hice la vasectomía, no podré volver a tener hijos, aunque lo desee.
—Tú... ¿qué?
—No quiero más hijos Rin.
—No puedes... —dijo confusamente separándose de mí—... pero yo...
—Rin... mi familia son Kagome y mis hijos, ya traicioné a la primera y no pienso traicionar a los segundos —le di un beso en su mejilla izquierda y salí de su apartamento.
Ella no me habló en una semana, pensé que liberándome de su maldición podría regresar a buscar a Kagome, pero cada vez que intentaba acercarme a ella siempre tenía una excusa para no estar cerca o quedarnos solos. Al final opté por algo muy sencillo, hice una cita con Bankotsu y nos reunimos en un pequeño restaurante cerca de la fábrica de Kagome, tenía que salir de dudas y era mejor enfrentar al tipo cara a cara.
—¿Y bien? —preguntó sentándose frente a mí pidiendo un café—. ¿A qué se debe a que tengas el honor de mi presencia?
—¿Te has acostado con Kagome? ¿Has sido su amante?
—¡Vaya! Sí que eres directo.
—No me gusta perder el tiempo.
—Sin embargo, le hiciste perder mucho a Kagome.
—¿Son amigos desde hace tiempo reuniéndose a tomar té todas las tardes? O es que ¿acaso se hacen trencitas y luego juegan a la botella en sus noches de pijamadas? —me burlé, pero el solo decir aquello e imaginármelos juntos en la cama hizo que un dolor de estómago apareciera de la nada.
—Pues si a botella te refieres a otro... artefacto... es probable —sonrió con tanta autosuficiencia que quise partirle su sonrisa al instante.
—¿Te estás acostando con ella?
—Kagome no es una mujer a la que quieras tener por amante.
—Dilo de una puta vez Bankotsu.
—Actualmente, no nos hemos acostado.
—¿Y cuando todavía estábamos casados?
—No me gustan los chismes Sesshoumaru —se levantó—, si quieres preguntar algo, hazlo con ella directamente y cualquier cosa que ella te asegure yo la respaldaré.
—¿A qué te refieres? —me levanté también evitando que se retirara.
—A que, si ella dice que no, te aseguraré que nunca la he tocado ni tampoco la he deseado, pero si dice que sí, te diré que ha sido la mujer más hermosa y exquisita que he tenido en mi cama, y sabrás que no miento porque también has probado de ese delicioso y dulce manjar —lo último lo dijo saboreando uno de sus dedos, como si éste estuviese tan húmedo por los jugos de Kagome.
Me volví loco y sin pensarlo siquiera le solté un puñetazo rompiéndole instantáneamente la ceja izquierda, los guardias de seguridad me agarraron y me tiraron del lugar. Antes de salir, por medio de las ventanas vi cómo hizo una V con sus dedos pasando su lengua en medio de ellos, la manera en que lo realizó fue tan obscena que al instante supe que todo era cierto, Kagome y él se habían acostado aun cuando estábamos casados.
En ese momento entendí todo lo que le hice a Kagome, ¿cómo podría volverla a ver cuando ella también había destrozado mi corazón? ¿Cómo le pediría una segunda oportunidad?
Nunca le dije nada y guardé en mi corazón aquel momento, imaginé que también Bankotsu se lo calló por algún motivo que nunca entendí, hubiese sido una buena excusa para ponerme en mal con ella, pero nunca me reclamó nada.
Durante las siguientes semanas nadie supo realmente que Rin y yo habíamos terminado, pero cuando me enteré de que Kagome empezó a salir con Bankotsu entendí que ella nunca regresaría conmigo, mis esperanzas se habían deshecho, aunque sabía que no debía de guardar ninguna. Tal vez, eso fue lo que me impulsó a regresar con Rin, con la condición de que nunca insistiría en tener familia que si quería tenerla era mejor que se buscara a otro hombre, viviríamos juntos, pero ella no se desharía de su departamento y finalmente nunca la antepondría a mis hijos, ellos siempre serían una prioridad.
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¿Podremos sobrevivir?
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He intentado buscar en cada uno de los hospitales ayuda para poder conseguir el donante para mi hija, aunque siendo un órgano tan importante, no es nada fácil. Estamos en el tope de la lista de espera, y aunque suene difícil aceptarlo realmente lo único que estamos haciendo es esperar a que alguien tenga un accidente tan grave que le sea imposible sobrevivir, pero que su corazón se encuentre sano para que mi hija pueda obtenerlo y así vivir.
Inuyasha, mi hermano, tiene contactos con médicos en Hong Kong, a donde vive, también está haciendo su parte por ayudarnos. Mis padres han regresado de su viaje por Europa para estar con nosotros, realmente no sé qué haría si no tuviera a mi familia apoyándonos en este momento tan difícil.
El teléfono me suena, lo veo esperanzado para poder encontrar las mejores noticias, pero veo con tristeza y hasta con cierto desgano que es Rin, por décima vez, así que decido responderle.
—Rin, lo siento, pero no puedo hablar en estos momentos.
—Lo siento... yo... lo siento... me prometí que no lo haría... pero... lo siento Sesshoumaru...
Solo son sus sollozos los que escucho y al instante la llamada se corta, no deseo pensar que Rin podría hacer una locura, imagino que solo es un intento por llamar mi atención, pero no deseo correr ningún riesgo.
Le envío un mensaje a mi asistente: Kohaku Yamashita. Después de mis problemas con Rin y antes de que ella insistiera en que me demandaría por acoso cambié a mi asistente, es también de la edad de Rin y aunque no fue el mejor de su clase, es bastante eficiente, aprende con mucha facilidad e inclusive mejora mi productividad, con lo cual una vez más puedo confirmar que una nota de un aula no define al estudiante.
Le pido que vaya a su apartamento y si no la encuentra, entonces que vaya al mío.
Bajo hasta el primer piso buscando un refugio entre tantos problemas y me encuentro que Kagome está con Bankotsu en la sala de espera, me apoyo contra la pared escondiéndome para poderlos escuchar.
A medida los escucho mi corazón se acelera, ¿Rin ha estado en contacto con Bankotsu? ¿por qué lo haría? ¿con qué propósito? No deseo creer que ella lo ha estado haciendo con la intención de conocer cuáles son las intenciones de Kagome, de saber si ella y yo seguimos separados, de indagar sobre sus sentimientos.
Kagome le dice a Bankotsu que no está segura si ella y yo regresaremos, eso me duele, hemos acordado que así sería, aunque creo que yo he sido el único que he puesto los sentimientos sobre la mesa y no le he dado oportunidad de decirme lo que realmente siente, ¿qué pasaría si ella me rechaza? ¿Regresaría con Rin? Niego de un lado a otro, porque a diferencia de aquel entonces cuando no luché por mi decisión de quedarme con mi esposa y aceptar su rechazo ante mi traición, esta vez será distinto, pero Bankotsu se empieza a exasperar tomándola por sus brazos así que decido salir de mi escondite para protegerla.
—Suéltala Bankotsu —le ordeno con autoridad, los dos vuelven a verme, él ni siquiera cambia los gestos de su rostro, mientras que ella se sorprende al verme.
—Sesshou...maru...
—¿Si no qué? ¿Otra vez emplearás la violencia como lo hiciste hace tiempo? —Kagome vuelve a verme extrañada confirmándome que ella desconocía aquel encuentro que tuvimos con su amante.
—Haré lo que tenga que hacer, pero no te permitiré que le hagas daño a mi esposa.
—Ex —recalca sin soltarla, así que me acerco obligándolo a que lo haga e interponiéndome entre ellos dos.
—Solo porque lo dictamina un papel, porque en nuestros sentimientos todavía lo somos.
—¡Bravo! ¡Pero que poético! —se burla aplaudiendo lentamente—. ¿También creías eso cuando te cogías a Rin o solo lo creías cuando estabas en la cama con Kagome apestando al perfume de otra?
Cuando lo dice es como si un ácido me fuera corroyendo desde adentro derritiendo cada partícula de mi ser, así que sin pensarlo dos veces lo agarro del cuello de la camisa empujándolo hasta una pared. Unos guardias de seguridad se acercan a nosotros, alguien los ha llamado al ver nuestro altercado y lo menos que necesito es que me saquen del hospital.
Así que lo suelto bufando y burlándome de él.
—Nunca valdrás la pena —lo digo con desprecio viéndolo de arriba abajo—. Probablemente seas bueno para coger y seducir a las mujeres, pero a la larga ellas no quieren al ave de paso, necesitan un verdadero hombre que se quede a pesar de todo.
—«A pesar de todo», ¿dices? ¡¿«A pesar de todo»?! —al ver el ofuscamiento que mis palabras le provocan los guardias se nos acercan más.
—Si no se tranquilizan, entonces tendremos que pedirles que se retiren —nos advierte uno.
—Si tienen alguna diferencia, vayan a arreglarlas a otro lado, ¡esto es un hospital! Si no tienen respeto por el lugar, por lo menos tengan la decencia de ser empáticos con el resto de las personas que sí están sufriendo.
—Bankotsu —interviene Kagome colocándose en medio de los dos—, por favor... en este momento mi prioridad es Kanna...
—¿Tu prioridad es Kanna? ¿Prioridad mientras te revuelcas con ese tipo? ¿Quieres convertirte en la amante del hombre que te engañó y te hizo sufrir?
—¡Imbécil! —le grito perdiendo por completo mi cordura abalanzándomele para darle un golpe en la quijada el cual lo hace rebotar en la pared y caer al suelo sobre su culo, los guardias me agarran por detrás impidiendo que me mueva.
—¡Basta! ¡Lárguense los dos! —nos dice uno de ellos.
—¡No puedo! —aseguro con firmeza—. Mi hija está en la UCIN de este hospital, este hombre es quien debe de irse, no tiene nada que hacer aquí.
—¡Eso lo hubiese pensado antes de quebrantar la paz de este lugar! —me grita el otro de los guardias sacándome de la sala de espera.
Veo cómo Kagome lo ayuda a levantarse, pero él le rechaza la mano muy molesto. La señala con el dedo diciéndole algo que no sé qué es, uno de los guardias se queda con él para evitar que no nos encontremos afuera.
—Si quiere beber un té, fumarse un cigarrillo o hasta una planta completa con tal de tranquilizar sus nervios, lo dejaré en paz —me advierte el guardia que está sumamente molesto dejándome a un lado de una máquina de café cerca de la cafetería, mientras veo que el otro escolta a Bankotsu fuera del hospital—. Solo porque es su hija quien está hospitalizada dejaré que se quede, si sucede una vez le pediré al director del hospital que lo multe por infringir la paz de este hospital y que le prohíba la entrada y no me importará que no esté al lado de su hija en algún momento crítico, porque esa, señor, debería de ser la prioridad en la que usted debe de pensar.
Me paso la mano por la frente frustrado por lo que acaba de pasar, ¿por qué siempre pierdo mi entereza cuando estoy con Bankotsu? Creo que soy yo el imbécil.
—Tampoco te he dejado de amar.
Escucho la voz quebrada de Kagome a mi espalda volteándome inmediatamente, ¿habré escuchado bien?
—¿Qué?
—Tampoco te he dejado de amar —sus lágrimas empiezan a recorrer sus sonrosadas mejillas e intento acercarme para abrazarla, pero ella me detiene negando de un lado a otro.
—Si me abrazas, no... podré continuar...
—Sé porque me duelen esas palabras de ese idiota Kagome, lo sé a la perfección —me sincero—. ¿Por qué te hice pasar por todo eso? ¡No lo entiendo! Lo teníamos todo, yo, lo tenía todo contigo y por una estupidez...
—Sesshoumaru... yo... —me interrumpe llorando más—... sé que no debo decírtelo... pero al mismo tiempo sé que debo de hacerlo... ¿cómo puedo pedirte honestidad si yo no lo soy contigo?
Mi corazón me empieza a doler, ¿está por decirme lo que creo?
—¿A qué te refieres? —ella niega dándose la media vuelta para irse, pero luego regresa.
—No sé... no sé si pueda...
—¿El qué? ¿regresar conmigo? ¿dejarlo a él?
—¡No lo sé!
—¿Lo amas? —ella se queda callada, sus gestos no me indican nada, no sé qué es lo que está pensando, en otra época podía adivinar a la perfección cuáles eran sus pensamientos, pero hoy no sé que es lo que está pensando.
—Te amo a ti, pero a él...
—¿También lo amas?
—No como a ti —sus palabras hacen que inclusive mis piernas flaqueen, me doy la media vuelta herido por ellas para tomar todo el aire que puedo y regreso para acogerla entre mis brazos.
—Aunque ese idiota también esté en tu corazón, te prometo —niego—, te juro que volveré a ganarme ese único puesto, y aunque me tome la vida entera, me disculparé cada día por todo lo que te he hecho sufrir.
—Sesshou...maru... —gime en mi pecho llorando desconsoladamente y aferrándose más a mi cuerpo—. Lo siento... lo siento...
—Tú no eres quien debe de disculparse Kagome —ella asiente.
—Sí... sí debo... porque yo también... —me separo de ella tomando su rostro entre mis manos para darle en un beso en sus labios.
—No importa el pasado Kagome, para mí...
—Yo también... te engañé con Bankotsu, Sesshoumaru... —mi cuerpo entero se contrae y mi mente me hace recordar instantáneamente aquellas palabras que ella me dijo cuando le confesé lo de Rin.
—Creo... que lo sabía... solo que... no quería aceptarlo —confieso con dolor.
—¿Lo sabías? ¿Cómo?
—Probablemente como tú ya sabías lo de Rin... presentimientos, chismes... y esa sensación que no te deja en paz porque sabes que, aunque no quieras aceptarlo, eso que tanto te molesta podría ser verdad.
—¿Desde cuándo...?
—Casi cuando nos divorciamos —ella deja caer su frente sobre mi pecho.
—Somos un caso perdido, ¿verdad? —me río con ese comentario.
—Pero si podemos superar esto Kagome —la separo de mí tomándola con ternura por sus antebrazos—, estoy seguro de que nada nos volverá a separar en el futuro, lo único que nos quedará será hacernos más fuerte y solidificar nuestra relación.
—¿No te importa?
—¿El qué?
—Que... Bankotsu y yo...
—Mentiría si te dijera que no me importa, porque ¡mierda Kagome! Duele como si estuvieran miles de alfileres clavándose en mi piel, pero entonces también entiendo lo que te hice sufrir con mi falta, pero eso solo me hace reafirmarte lo que te he dicho: no importa lo que haya pasado, te quiero siempre a mi lado.
—¡Oh Sesshoumaru! —a pesar de sus lágrimas, su gesto cambia de tristeza a uno de alegría y la vuelvo a besar.
Nuestras lenguas se encuentran en un choque bestial y aunque nuestras salivas se mezclan con lo salado de sus lágrimas es un sabor que me sabe a cielo, porque sé que nada será fácil, nos hemos quebrado mutuamente, pero después de tanto tiempo estamos al lado del otro, y si algo tan fuerte no nos ha podido separar para siempre, entonces nada de lo que venga lo hará.
Bajo mis manos por su cintura acariciándola con lujuria.
—Nunca serás mi amante —le aseguro separándola de mí—, siempre has sido mi amiga, mi novia, mi esposa, mi mujer, la madre de mis hijos y aunque no lo creas, la única mujer a quien le he entregado mi corazón.
La vuelvo a besar y de pronto escuchamos como alguien a nuestras espaldas aclara su garganta de manera tan obvia que nos separamos como dos adolescentes que estaban escondiendo un noviazgo de sus padres.
—Mamá... —al momento de escuchar la voz de Hakudoshi ambos nos avergonzamos, nuestras manos que están entrelazadas ella intenta separarlas, pero hay algo muy cierto en todo lo que he dicho, ella nunca será mi amante, esa mujer con la que solo puedo salir a ciertos lugares para que nadie nos vea, al contrario ella siempre estará a mi lado luciendo lo que es, así que le impido que deshaga ese nudo que por el momento une nuestros cuerpos.
—Haku... —dice temblando, pero desiste de separarse de mí, pero los ojos de nuestro hijo cambian, sé que al principio ha demostrado sorpresa disfrazado en una fachada de ecuanimidad, pero al instante transforman al escuchar hablar a su madre.
—Kanna acaba de tener un paro...
