Despertó en medio de una jaqueca insoportable, todo le daba vueltas como si sufriera un estado de resaca. Abrió los ojos con calma y contempló una tenue luz proveniente de la ventana. Por el brillo que irradiaba eran cerca de las 7 de la madrugada.

Hubiese preferido dormir un poco más, no se sentía con ganas para levantarse y comenzar su día, su cuerpo entero se sentía adolorido.

Cerro sus ojos y exhaló un momento, necesitaba comprender que había pasado minutos antes. Sólo tenía un recuerdo en mente. El recuerdo de un chico de cabellera rubia y sonrisa infantil.

-Igual a mi Yurio.- dijo para sí.

No podía rememorar más. Aquella imagen surrealista era lo único que tenía. El recuerdo de un cuerpo con complexión delgada cuyo rostro y voz no existían para su mente

Intento ir a hecho más antigüos, recordó su paseo con Phichit pero no entendía por qué había venido a Rusia. - Tal vez quería pasar un rato a mi lado y huir de Celestino.

Era extraño su mente viajaba por tantas cosas, algunas lo hacían dudar si eran solo vagos sueños o en verdad lo vivió.

Se esforzó por reconocer cuando y como conoció a ese rubio de actitud extraña pues parecía ser la clave de esta amnesia. Pero entre más trataba de pensar su cabeza dolía más.

-¿Quién diablos eras? ¿qué necesitabas?.- procesaba la situación, mientras llevaba su mano derecha a la cabeza, fue entonces que se percató de una pulsera plateada en su mano.- ¿ehh? Desde cuando tengo esto. ¿Qué será?- un ruido de afuera lo interrumpió.

Su mente fue obligada a reconocer su entorno, unos segundos bastaron para sentir como su cuerpo se tensaba dando pasó al miedo, todo le decía que debía huir e investigar. Pero ¿investigar qué cosa? Aquel cuarto lo recordaba perfectamente. Era su casa o mejor dicho ¿su antigua casa?

Era confuso su subconsciente y razocinio disputaban por tener el dominio del cuerpo, parecía que peleaba con otra persona. Alguien que pensaba diferente y cuya versión del mundo era plana y sin sentido. Sin motivo de vivir.

- Es como si estuviera muerto -.

Fue en el momento que vio la puerta cuando recordó algo más; un sombrío y decadente departamento en el cual vivía solo y lloraba.

-¿Qué hacia ahí?, ¿Por quién lloraba?.-

Su corazón pálpito se sentía vivir entre sueños y realidades. Aunque ¿como saber cuál es cuál?.

Se levantó con temor de su cama, seguía contemplando aquella puerta de caoba no sabia que hacer, era como vivir atrapado. Dudoso de su alrededor y de su propia existencia. Dudoso de tan siquiera estar vivo.

-¿Este es mi hogar o era mi hogar?, ¿qué hago aquí...

-Hey cerdo, cuanto más vas a seguir dormido.- Yuri entró en el cuarto con calma mientras su mano derecha sostenía una toalla cuyo función radicaba en secar su cabello.

Mirada verde-azul y café se cruzaron. Aquellos milisegundos generaron tantas emociones. Yuri se sentía inseguro ante la mirada de su amado. Katsuki transmitía una especie de alegría y dolor, como si su sola presencia lo alegrará y al mismo tiempo lo lastimará . Sus ojos no brillaban, parecían unas perlas negras cuyas emociones yace en lo más profundo, igual al mar muerto.

Comenzó a ver cómo gruesas lágrimas salían. Yuuri no podía explicarlo pero todo su cuerpo se relajo ante la presencia del rubio, su instinto venció sobre la duda generando que corriera a sus brazos. Buscaba consuelo, necesitaba alguien que lo protegiera, y Yuri, su amado Yuri era él único y capaz de lograrlo.

Costaba explicar la situación. No era el dolor lo que hacía surgir esas lágrimas, sino la felicidad misma, el éxtasis de verlo a su lado. Como si un ángel bajará del cielo y le permitiera acceder de nuevo al paraíso. Le permitiera sentir lo que era la gloria misma.

Yuuri sollozaba con amargura, haciendo que algunos quejidos salieran a la luz. Yura no entendía que pasaba, tenía una expresión de total espanto.

-Yuri. Yu-riii...¿eres tú Yu-ri? En verdad es mi Yurio, mi Yura.- lloraba en su pecho, una sensación de dolor y alegría lo invadía segundo a segundo.

- Si -. Respondió atónito

Con movimientos torpes y dudosos correspondió su abrazo, sus manos se colocaron lentamente sobre su cintura mientras dejaba que su pareja se refugiara en su cuerpo. No le gustaba su manera de llorar, su pecho le dolía cada vez que decía su nombre con tanto pesar.

-No llores cerdito. Soy yo, tu Yura.

Lo estrecho más en sus brazos mientras Katsuki asentía y no dejaba de pronunciar su nombre junto algunos balbuceos. - Ya no llores más, aquí estoy, no me he ido a ninguna parte.

-Es-tás seguro...

- Por supuesto que si.. no me iré a ningún lado ni hoy, ni nunca.- levanto el rostro ajeno con calma con ayuda de su pulgar quitó unas finas lágrimas. Se acercó lentamente hasta generar que sus frentes chocarán. - ¡puff! quería darte un beso pero toda tu cara está llena de lágrimas. Qué asco, mejor no.

-Yu-ri- Katsuki lloro más al escucharlo y verlo tan cerca- Al fin estamos juntos

-Tsk de que me hablas, llevamos más de dos años juntos. Hablas como si me hubiera desaparecido

- ¡Porque así fue, la vida te hizo alejarme de ti. No quiero que eso vuelvan pasar, no me dejes, ¡nunca te vayas!

Yuri comenzó acariciar su cabello.-

Deja de confundir tus sueños depresivos con la realidad. Yo no me he ido a ningún lado.- Uso la toalla para secar sus lágrimas.- Anda deja de llorar. Mejor ve a bañarte, tenemos práctica hoy.

-Si, espera qué acabas de decir.

-Que tenemos que ir a la pista de patinaje-

-No, no. No quiero ir Yakov me...- Dudo su respuesta.

-¿Te?

- Me... Me importa un comino. Quiero estar solo contigo. No ir a ningún lado más que a tus brazos.

-Vaya que tenemos aquí el cerdito despertó necesitado de mi presencia.

-Si. Así es, desperté necesitado de ti. De tu aroma, besos y abrazos. Así que solo por hoy no salgamos de la casa. Huyamos de nuestros deberes por un momento.

- La ofertando es tentadora pero- tomo su mentón para darle un cálido beso- Mi Yuuri no es un chico malo y desobediente, ese es mi papel. Así que ve alistarte. - El mayor solo asintió mientras un leve sonrojo lo acosaba.

Salió de la bañera dirigiéndose al retrete, daba arcadas intentando vomitar el asco que sentía era insoportable. Todo había surgido momentos antes, al sentir la calidez del agua. Su mente viajo al olor y recuerdos de la sangre, de su sangre.

Su felicidad se estaba disipando cada vez más, y ahora un temor quería florecer. El miedo de comprender que pasaba aquí lo sometía a cada instante.

Se levantó con pesar, si en verdad quería saber todo debía indagar en todos los rincones del mundo.

Tenía que hablar con los demás.

Llego con Yuri quien al verlo reconsidero la propuesta de no salir, su chico se veía demacrado, con ojos rojos y llorosos. Sin embargo se rindió en cuanto él otro opuso resistencia usando sus palabras antes dichas de "responsabilidad" y "trabajo".

El desayuno y viaje transcurrió con calma. Se tomaban de la mano en cada oportunidad, mientras que Yuri no dejaba de darle pequeñas nuestras de afectó. Tenía un miedo total por ver lo desorientado que estaba su pareja. Actuaba como si no supiera en que mundo vive y confundía hechos.

Yuuri por su parte se sentia en un sueño del cual suplicaba jamás salir. Cada acaricia, suave tacto y mirada tierna lo hacía sentirse especial.

Una vez en la pista la dulce pareja se separó. Plisetsky le explicó al anciano ruso la situación de su cerdito, le pidió que tuviera un poco más de consideración solo por el día de hoy. Este dudo por unos minutos pero al ver su cara de preocupación y mirada decaída comprendió que solo quedaba acceder.

Yuuri se sentía tranquilo una vez que se deslizó sobre el hielo, al parecer todo se encontraba bien en su cuerpo, podía moverse como siempre lo hacía. Levanto las manos durante un doble axel, recordando aquella pulsera planteada cuyo color ahora mostraba un tono azulado. Su mente jugaba en creer que aquel accesorio era una representación de sus emociones, sin embargo lo dejo pasar.

Repaso el plan con calma mientras visualizaba a Viktor en dirección a los vestidores, en todo el día evitaba acercarse él por miedo de ser cuestionado y descubierto antes de tiempo.

Respiró profundo mientras recordó sus diálogos, salió de la pista sin antes recordar girar en busca de su rubio. Lo vio a lo lejos siendo regañado por Yakov.

- Bien, así no me seguirá.- dijo para sí.

Los nervios lo comían lentamente y no comprendía ese motivó, una vez dentro dudo, si esto no salía como lo había analizado podría comprometerme la situación. Era momento de ser valiente.

-Yuuri, creí que estabas enojado conmigo.- Katsuki salió de sus pensamientos y contempló a cierto conocido cerca de la máquina expendedora.

- Aaahhh...hola Viktor. Lo siento, es que... hoy no fue un día de muchos ánimos.- sus nervios le ganaban, no debía seguir así. Debía seguir el plan.

- Escuché por parte de Yakov que no andabas bien. ¿Dime, como te sientes ahorita? ¿mejor?

- Pues... algo así, aún tengo un dolor de cabeza insoportable.- se acercó al mayor, al parecer todo iba bien.

- Algo me dice que no has dormido lo suficiente. ¿tienes problemas con Yuri?

-No, no, para nada. Todo va de maravilla entre nosotros, ya sabes el sigue siendo tan lindo y amable. Es más, tanto se preocupo por mi estado de salud que quería faltar el día de hoy a...

Se escucho el crujir de una lata. Yuuri se tenso cuando Viktor la tiro en el basurero, había tocado un tema que no. ¿había dicho de más?

- Mi lindo cerdito, sabes que no me gusta cuando dices eso. ¿Acaso amas hacerme entrar en celos? .- se acercó con furia, aquel azul celeste pacífico se transformó por una mirada completamente diferente.- O ¿te excita el hecho de maltratar me?

- ehhh ¿a que te refieres Viktor? Yo solo dije la verdad. No sé a qué estás jugando.

- La verdad .- lo tomo de los hombros.- la verdad es otra y tu lo sabes muy bien.

Y, no estamos jugando o ¿tal vez si? Tu que opinas Katsuki Yuuri.- sus sentidos fueron alterados ante esas palabras, sus pies no respondían mientras que el rubor de sus mejillas proseguía

Sintió el suave toque de una lengua por su labio inferior, la cual ingresó con calma en su boca. Cerró los ojos sintiendo lentamente aquel pasional beso.

¿estás listo para dar tu vida por él?

Su corazón dolió al momento de sentir un leve contacto entre sus lenguas. Una leve repulsión lo azotaba. Su cuerpo quería responder y empujarlo lo más lejos posible.

Debía huir, huir aquellos cálidos abrazos que siempre esperan por su regresó.

Ir con él.

Fue entonces que recobro la memoria. Recordó el nombre de aquel chico de mirada carmesí y sonrisa tierna. Aquel pequeño trato que hicieron y que al parecer si había cumplido. Las lágrimas comenzaron a caer, volvía a ser un estúpido.

Vivía el sueño perfecto, la proyección que tanto anhelo y suplico a los dioses, la había conseguido después de tanto sufrir. Solo que como lo imagino el tiempo era limitado, el bello ángel que lo rescató y cumplió sus deseos, ahora bajaba para recordarle lo patético que era.

-Aleksëi te di mi vida solo por este momento.

Sólo para volver a cometer el mismo error.