Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y algunos a Claudia Gray. La historia tampoco es mía, pertenece a Isabella Pattinson Masen y esta en mi blog por razones personales.

Mi advertencia es que este fic esta creado para mayores de 18 años, si eres menor de edad y sensible a estas cosas, obténgase a leer.

Capitulo 11: Muerte, dolor y posible venganza.

Corrí con la máxima velocidad que podía, sintiendo el corazón latiéndome a mil por hora y retorciéndose en dolor. Bajé las escaleras como pude entre lágrimas y sollozos desgarradores que salían de lo más profundo de mi pecho. La gente que pasaba por mi lado se me quedaba mirando rara, pero los ignoré con simpleza y seguí mi camino.

Cuando llegué al aparcamiento del edificio, saqué las llaves del bolsillo de mi pantalón y me subí al Porche sin importarme nada. Sabía muy bien que necesitaba relajarme un poco para poder manejar como se debía, así que recosté mi cabeza en el respaldo del asiento y cerré mis ojos con fuerza, inspirando lentamente en un vano intento de calmar mi corazón y mi angustia. No lo podía creer, no podía creer que todo eso nos estuviese pasando.

Ya un poco más calmada eché a andar el carro y emprendí el camino hacía el hospital de Nueva York donde Edward me había dicho que estaban. Las lágrimas inundaban mi rostro y me nublaban la vista de modo que tuve que pestañear varias veces para poder enfocar bien mi vista en la carretera. Mis manos, aferradas al volante, temblaban al igual que mi cuerpo, con sacudidas violentas que arremataban contra mí sin piedad alguna. Mis sollozos se escuchaban muy fuertes y mi dolor era palpable.

Ya llegada al hospital corrí a dentro del edificio dejando mi Porche estacionado en el aparcamiento. Corrí pasillos adentros reconociendo, a velocidad, caras conocidas de compañeros de trabajo que me miraban como si tuviera un tercer ojo. Corrí escaleras arribas sin prestar mayor atención a los ascensores ya que estos eran muy lentos para mi gusto y llegué, exhausta, al sexto piso donde me encontré con una escena desgarradora frente a mis ojos.

Edward estaba tirado en el piso, en un rincón, con su cabeza entre sus manos y jalándose el cabello con fuerza. Desde mi posición, que era bastante lejos de él, se podía escuchar perfectamente sus sollozos ahogados y se podía sentir su dolor tan palpable y grande como el mío. A su lado estaba su fiel hermana, Bree, abrazándolo como si su vida dependiese de ello y entregándole ese consuelo que mi amigo necesitaba. Lágrimas caían por las mejillas de Bree Cullen y se podía ver perfectamente el dolor que poseían sus ojos verde esmeralda tan iguales a los de su hermano. La escena era tan dolorosa, tan llena de sufrimiento que el corazón se me retorció de dolor. Mis piernas temblaban como gelatina y no podía retener las lágrimas que salían por mis ojos.

Me acerqué a donde estaba Edward y este escuchó mis pasos inmediatamente. Alzó la vista y clavó sus penetrantes ojos en los míos, con ese dolor suyo reflejándose en sus ojos. Se paró de su lugar, apartando cariñosamente a Bree de su costado para poder pararse, y me miró con fijeza mientras gruesas lágrimas caían por sus mejillas. Entonces, su mirada, me lo dijo todo. Comencé a negar frenéticamente con la cabeza, deseando que todo eso se convierta en una maldita pesadilla de la cuál pueda despertar. Mis manos se aferraron a mi cabeza mientras un grito desgarrador salió de mis labios y en mi pecho se creó una abertura, un hueco profundo lleno de dolor que causó que mis piernas flaquearan y cayera de rodillas al piso.

El dolor era insoportable, inaudito. No podía creer que existiera dolor así y me imaginaba el sufrimiento y dolor que el pobre Edward tuvo que haber pasado, porque si a mi me dolía todo esto, a él le dolía el triple que a mí.

Edward cayó de rodillas ante mí y me rodeó con sus brazos mientras yo me dejaba llevar por ese dolor que sentía. Deseaba despertar de esa pesadilla por la cuál estaba pasando, deseaba que todo volviera a la normalidad, pero nunca sucedió aquello. Me aferré a Edward deseando que de la misma forma se aferrara a la vida.

—A-Alice —musitó Edward con la voz quebrada en el llanto.

Negué febrilmente con la cabeza y tapé mi rostro con mis manos.

—No, por favor —rogué entre sollozos descontrolados—. Por favor, no me lo digas. No lo digas, te lo suplico.

El cuerpo de mi amigo temblaba al compás de las sacudidas de mi cuerpo por el llanto. Lo abracé con fuerza y cerré mis ojos, deseando que al abrirlos todo volviera a la normalidad, que nada de eso hubiera pasado.

—M-Murió, Alice —dijo Edward a lo que yo pegué un grito lleno de dolor en su pecho—. Se me murió, ya no está. ¿Qué voy a ser en este mundo sin su presencia? ¿Cómo podré vivir sin su alegría y vitalidad que me regalaba todos los días? ¿Cómo podré vivir si ya no está en este mundo?

— ¡No! —exclamé tomando las solapas de Edward entre mis manos y alcé la vista para mirarlo con fijeza—. No, por favor. Dime que esto es un sueño, una pesadilla de la que puedo despertar. ¡Dímelo!

Negó con la cabeza y en ese momento sentí que algo se me desgarró por dentro. Abracé la cintura de mi amigo y enterré mi rostro en su pecho, cerrando los ojos con fuerza y sintiendo un dolor tan agudo que no me dejaba respirar. Mi corazón parecía querer salirse de mi pecho, no soportaba tanto dolor y tanta angustia.

No podía creer lo que estaba pasando, parecía insólito, inaudito que todo esto estuviera pasando. Sólo hace unas horas atrás estábamos todos bien, pero ahora una vida de todas las que estuvimos reunidas se nos fue. Una vida muy importante para mí, una vida muy pero muy importante para mi amigo.

Edward se paró, arrastrándome con él en el proceso y se sentó en una de esas incómodas del hospital, al lado de su hermana que lo miraba destrozada. Yo me senté a su lado y recargué mi cabeza en su hombro, mojando su camisa con mis lágrimas incesantes. Alcé la vista y miré a mi amigo, este se encontraba con la mirada perdida, con sus ojos verdes llenos de dolor y una expresión de sufrimiento total en su rostro. Sollocé a un más y le abracé, comprendiendo todo el dolor que el pobre debió sentir en esos momentos.

Me aclaré la garganta en un momento, dispuesta a preguntar algo.

— ¿H-Has… has pasado a...?

Edward negó con la cabeza y apartó la mirada, avergonzado y destrozado.

—N-No puedo —susurró, quebrado—. No soporto ver… no quiero ser testigo de…

Asiento con la cabeza.

—Comprendo —mascullé, apenada—. ¿Puedo pasar yo a…?

—Si, puedes. Pero mi padre ahora está… haciendo todo lo que tiene que hacer en… —gimió con dolor y cerró los ojos con fuerza—… estas circunstancias.

Asiento con la cabeza, nuevamente.

—Iré a…

Edward solo asintió y me dedicó una mirada de agradecimiento. Sacudí la cabeza y me encaminé hacia el frente.

—605

Asiento ante el murmullo de Bree y caminó. Mis pasos eran vacilantes, temerosos. Tenía miedo de la situación de la que me podía encontrar. Me fui acercando poco a poco a la habitación, con mis piernas temblando y mis mejillas inundadas de lágrimas que había derramado todo ese rato. Entonces cuando voy llegando los sollozos comienzan a brotar de mi pecho y la angustia comienza a carcomerme por dentro. Con la mano temblando giré la perilla y entré en la habitación.

Y ahí estaba ella, más pálida de lo que nunca la vi. Estaba pálida, helada, con su cuerpo tumbado en esa camilla de sabanas blancas. Sus labios carecían de color alguno, estaban blancos como la cal y sin vida alguna. Su cabello caoba caía rendido alrededor de su cabeza y sus ojos estaban cerrados, inexistentes. Y su bata, su bata blanca que estaba llena de sangre y sus manos estaban rojas de tanta sangre que había en ellas.

Al momento de verla mis ojos se llenaron de lágrimas nuevamente y deseé derrumbarme ahí, junto a ella. Los recuerdos de la primera vez que la vi inundaron mi mente y sonreí sin poder evitarlo. Había sido impresionante su belleza inigualable, de esas que jamás había visto en mi vida. Sus sonrisas sinceras, sus sonrojos, sus miradas achocolatadas y esa alegría que irradiaba por todas partes. Sollocé fuertemente y tapé mi rostro con mis manos por unos segundos.

No podía creerlo, no quería creerlo.

Entonces ella abrió sus ojos marrones y los clavó en mí, haciéndome dar un pequeño respingo.

—Alice… —murmuró con voz rota. Sus ojos marrones no tenían vida, estaban vacíos, sin una emoción que predominara—. Dime que no es cierto, dime que esto es una broma.

Negué con la cabeza. Quise hablar pero la voz no me salió, estaba muda de tanto llorar y de tanto dolor. Entonces Bella, en su camilla, comenzó a sentarse y luego a sacar sus pies por fuera de la camilla. Abrí mis ojos como platos al verla saliéndose de su camilla, débil y sin ninguna fuerza en el cuerpo. Mi amiga tuvo que afirmarse de la camilla para no caer al piso. De inmediato me acerqué a ella, corriendo.

—Bella, ¿qué estas haciendo?

Sacudió la cabeza con enfado.

—Esto es una broma, ¡una puta broma! Y quiero demostrarlo.

Sollocé con fuerza y la sujeté de su brazo para que no cayese al suelo.

—Bella… no…

— ¡No! —El grito que pegó Bella me dejó con los nervios de punta. Cayó al suelo de rodillas y comenzó a golpear su cabeza—. No, no, no. Despierta, despierta. ¡Despierta de una maldita vez, estúpida!

Me derrumbé a su lado y tomé sus manos entre las mías, reteniendo los duros golpes que se estaba dando en su cabeza. Mi amiga sollozó y se derrumbó contra el suelo.

— ¡No! ¡No, por favor, no! Alice, dime que esto es un sueño, dime que no es verdad, por favor —decía entre lágrimas.

No sabía que hacer en esos momentos, no sabía que consuelo le podía dar a ella. Su dolor era algo que yo desconocía, que solo ella podía comprender a la perfección. Por eso no tenía palabras para darle ese consuelo que ella tanto necesitaba.

Bella volvió a pararse y la sujeté contra mi pecho. Ella comenzó a gritar, con gritos que te desgarraban el alma, y comenzó a forcejear conmigo para que la soltase. En ningún momento lo hice, solo me quedé allí, reteniéndola. En ese momento la puerta se abrió y entró Edward en la habitación, con sus ojos buscando desesperados a su esposa. Bella alzó la mirada inmediatamente y clavó sus ojos marrones en los verde esmeralda de su esposo, los dos se mantuvieron la mirada, con sus ojos brillando llenos de ese amor que yo desconocía pero del cuál era testigo todos los días. Parecía que eran capaces de comunicarse con la sola mirada.

Edward se acercó y estrechó a mi mejor amiga entre sus brazos mientras los dos lloraban la gran perdida que habían tenido. Yo solo salí de allí para darles privacidad.

Afuera estaban todos, toda la familia de Edward y Bella. Pude reconocer con facilidad al jefe de policía de Forks, mi ex hogar, Charlie Swan junto con una señora a su lado, de piel morena, cobriza, cabello negro azabache y largo, con ojos negros como la cal. En medio de ellos se encontraba un niño, de no más de tres o cuatro años, con cabello caoba al igual que Bella, ojos negros y rostro angelical. También había una señora muy parecida a Bella, con cabello castaño claro, ojos verdes muy hermosos y las mismas facciones de Bella, supuse que era su madre. Al lado de esta señora se encontraba un hombre alto y musculoso que la abrazaba y que tenía en sus brazos a otro niño de cabello castaño claro y ojos azules.

También estaban los Cullen; Carlisle, Esme y Bree Cullen. Los tres estaban abrazados y las mujeres de esa familia lloraban desconsoladamente mientras el patriarca de la familia intentaba controlarlas y darles consuelo. Pero también estaban los Whitlock. Elissa estaba con George a su lado, tomados de la mano y con la preocupación surcando sus rostros… y también estaba Jasper, quién gracias a Dios no estaba con su prometida. Jasper miraba ansiosamente la puerta detrás de mí, parecía que no tenía ojos para nada más que esa puerta. Sus ojos azules estaban llenos de dolor y sufrimiento.

Sacudí la cabeza al mismo tiempo que sentía como Edward se colocaba a mi lado.

—Alice, necesito que te quedes con Bella allí adentro —murmuró en mi oído.

Asentí con la cabeza y sequé mis lágrimas con el torso de mi mano.

—Yo iré a darles a todos la noticia —prosiguió, tragando en seco—. Bella no debe pasar malos ratos, está en un estado de shock muy complicado y necesita tranquilidad ante todo.

—Okay… iré a verla —murmuré.

Edward me dio un beso en mi sien murmurando un gracias y luego de fue a donde estaban todos, para luego fundirse en un abrazo con su hermana y llorar en el cuello de esta. Sacudí la cabeza nuevamente y di media vuelta para entrar en la habitación de Bella donde mi amiga estaba tumbada de nuevo en su camilla, mirando a la nada.

Me acerqué a ella y acaricié sus cabellos con suavidad.

— ¿Sabes? —Me sobresalté al escuchar la ronca voz de mi amiga—. Iba a ser niño, ayer me enteré de eso y se me olvidó decirte por lo de la cena y todo eso.

Reprimí el impulso de soltar un sollozo y solo me dediqué a seguir acariciando los cabellos de mi amiga. Comprendía que el que mi amiga sufriera tanto, pero no tenía en consuelo suficiente para ella. Nadie lo tenía.

En ese momento la puerta de la habitación se abre dejando ver a un dolido Jasper Whitlock. Al momento de entrar mis ojos se posan automáticamente en él, parecía que ese hombre tuviera un imán para mis ojos. Mi corazón comenzó a latir con fuerza contra mis costillas y mi respiración era acelerada.

Pero Jasper no me miraba a mí. Sus ojos azules estaban fijos en Bella, parecía que nada más existía en este mundo que ella. Sus ojos brillaron al momento de verla, provocando que mi corazón se apretara contra mi pecho con dolor. Jasper comenzó recorrer a Bella con la mirada ansiosamente, en busca de heridas o rasguños que pudiera tener, y cuando se dio cuenta de que no tenía nada soltó un suspiro teñido de alivio. Se acercó a la camilla y observó detenidamente a la castaña mientras yo solo le miraba a él.

— ¿Cómo está? —preguntó Jasper, volteándose para mirarme.

Bella parecía totalmente ajena a este acontecimiento, parecía que no estaba ahí, en la misma habitación de nosotros. Su estado de shock era tal que estaba segura de que no se había dado cuenta de la entrada de Jasper a la habitación. Sacudí la cabeza, negando, y aún acariciando los rizos castaños de mi amiga.

—Mal, está muy destrozada. Parece estar en un estado de shock muy severo —contesté.

Jasper asintió con la cabeza.

En ese momento Edward entró en la habitación y Bella reaccionó inmediatamente, volteando el rostro para verlo. Edward se sentó frente a su esposa mientras Jasper y yo lo mirábamos expectantes por lo que fuera que iba a decir.

—Hay personas que quieren verte, amor —le dijo Edward a Bella, sonriéndole como pudo.

Bella negó suavemente con la cabeza y apretó el agarre en su esposo.

—No quiero ver a nadie más que no seas tu, Alice o Jazz.

Edward sonrió levemente y se acercó para darle un beso en la mejilla.

—Yo creo que a estas personas si quieres verlas —murmuró suavemente—. Pasen.

En ese momento entraron dos niños en la sala, los niños que había visto afuera. Los dos niños sonrieron alegremente, con sus ojos brillantes al ver a Bella y se acercaron corriendo y gritando:

— ¡Bella!

Algo hizo reaccionar a Bella y sonrió levemente para abrirles los brazos a los dos niños que se arrojaron a sus brazos. Los estrechó con fuerza contra su cuerpo mientras lágrimas caían por sus mejillas y sollozos brotaban de su pecho. Mis ojos se llenaron de lágrimas al ver la escena que estaba presenciando.

—Visen… Thomas —susurró Bella, besando ambas mejillas de los niños.

Ellos soltaron unas risitas y le dieron un beso en la mejilla a su hermana. Uno de los niños se bajó de la camilla y fue a buscar algo afuera, cuando volvió estaba con una flor en su mano de un hermoso color violeta. Pero cuando llegó a donde estaba la camilla, se dio cuenta de que no podía subirse a la camilla solo así que alzó la vista a Edward y tiró levemente del pantalón de mi amigo.

—Ed —murmuró con una armoniosa voz y alzó los brazos a Edward.

Edward sacudió la cabeza con diversión y alzó al niño en brazos. Lo sentó en la camilla al lado del otro niño que era un poco más alto que el otro. Los niños tomaron la flor entre sus manos y se la extendieron a Bella. Esta sonrió sin poder evitarlo, al mismo tiempo que sonreíamos todos, enternecidos.

—Una linda flor para ti —dijeron los niños a la vez.

Bella tomó la flor entre sus manos y sonrió nuevamente.

—Gracias, niños. Está muy bonita.

Visen y Thomas se acercaron a su hermana y le dieron un beso en la mejilla. Luego se acercaron a Edward y, entre los dos, le revolvieron el cabello como un gesto de cariño. Edward parecía sorprendido.

— ¿Y eso porqué? —preguntó a los niños.

Estos se encogieron de hombros.

—Por cuidar de nuestra hermana —dijo uno de ellos.

Edward solo sonrió y les revolvió el cabello. En ese momento Jasper me tomó por la cintura y nos arrastró hacia la puerta, pero justo cuando íbamos saliendo, Bella nos habló:

— ¿Para dónde van, chicos?

—Iremos a tomar un café y comer algo —respondió Jasper, encogiéndose de hombros—. Alice no ha comido nada desde que llegó y yo tampoco, además los dejaremos solos un poco para darles privacidad.

Edward se levantó de su asiento y Bella lo miró de inmediato.

—Yo tengo que ir a ver algo sobre… eso. Luego vuelvo.

Bella asintió suavemente con la cabeza y su esposo le dio un suave beso en los labios, haciendo que los niños a su lado se quejaran de asco. Jasper y yo nos reímos sin poder evitarlo mientras Edward sonreía contra los labios de su esposa.

—Te amo —le dijo Edward a mi amiga. Está se sonrojó un poco y le sonrió.

—Yo también te amo.

Edward salió de la habitación y Bella clavó sus ojos en nosotros.

—No tarden mucho que necesito a mis dos mejores amigos a mi lado.

Yo sonreí y le lancé un beso al soplo mientras Jasper sonreía con un deje de tristeza. Apretó su agarre en mi cintura y dijo:

—Volveremos en cinco minutos.

Salimos de la habitación y Jasper nos dirigió a la cafetería del hospital mientras seguía con su brazo alrededor de mi cintura. Traté de no prestarle mucha atención a este hecho pero su toque enviaba descargas eléctricas a mi cuerpo impidiendo el que me olvidara de él.

Nos sentamos en una mesa luego de que pedimos nuestros cafés y nos miramos el uno al otro sin saber que decir. Mi corazón estaba rebosante ante su presencia pero muy en el fondo sabía que Jasper no se sentía igual que yo. De seguro el seguía creyendo las mentiras que María y sus embustes tan bajos. Aunque esto me doliera, era solamente la pura verdad.

— ¿Qué le sucedió?

Suspiré y desvié mi mirada de él. Sabía que tarde o temprano me iba a inquirir eso. Nadie sabía lo que en verdad le había sucedido a Bella para que esto pasara, solo lo sabíamos Edward y yo ya que mi amigo no deseaba que nadie más lo supiera. Pero sabía que de cierta forma Jasper era el mejor amigo de Bella, aunque este estaba enamorado de ella, y sabía que Bella le contaba todo.

—Edward me contó que habían salido a comprar unos chocolate ya que Bella estaba con antojos —comencé, sonriendo con melancolía—. Compraron los chocolates pero dejaron el carro al otro lado de la calle, así que tenían que cruzar para llegar al carro. Entonces, justo cuando Bella cruzaba la calle y Edward pagaba los chocolates, un coche apareció de la nada, yendo a alta velocidad por la calle y…. —cerré los ojos con fuerza, dejando que las lágrimas salieran de mis ojos—… la arrolló. El carro atropelló a Bella y Edward no pudo hacer nada para evitarlo, estaba muy lejos.

Jasper gimió con dolor y se llevó las manos a la cabeza, como si le doliera todo eso. Yo desvié mi mirada. No me apetecía mirarlo y observar como sufría por todo lo que estaba pasando, no me apetecía ver como sufría por su enamorada, por mi mejor amiga. Sonreí con ironía, todo esto era muy irónico. El hombre que me gustaba estaba enamorado de mi mejor amiga, pero se comprometió con mi prima que por alguna extraña razón me odia desde siempre.

Justo en ese momento vi como María venía caminando muy alegremente, con una sonrisa de oreja a oreja en nuestra dirección y a su lado venía… James. Una furia enorme inundó mi cuerpo mientras me puse en pie de un salto. Las manos comenzaron a picarme, deseosas de golpear a alguien con todas sus fuerzas. Tuve que ocupar mi máximo autocontrol para no arrojarme a golpearlos a los dos.

¿Cómo mierda tenían el descaro de presentarse frente a Jasper y a mí los dos juntos? ¿Cómo podían ser tan cara duras?

María me vio y me guiñó un ojo con simpleza mientras que con la cabeza apuntaba a la habitación de Bella, dándome a entender lo que yo ya sabía. Con un gruñido me arrojé a María pero una mano en mi cintura me impidió llegar a mi destino. Era Jasper quien me sujetaba.

— ¡¿Cómo mierda te atreves a venir aquí?! —Mi voz sonaba por todo el edificio pero no me importó demasiado—. ¡Tú! ¡Tú eres la culpable y causante de todo! ¡Tú amenazaste a Bella con que se arrepentiría por meterse contigo, que eras capaz de todo! ¡Tú eres la culpable de que mi mejor amiga perdiera a su hijo!

Y todo eso era verdad. Yo había escuchado muy bien como María amenazaba a Bella por meterse con ella, yo escuché muy bien como le decía que se arrepentiría de meterse con ella. Por culpa de María mis amigos estaban sufriendo la perdida de su hijo. Por culpa de María mi ahijado, el niño que hubiera sido como un hijo para mí, ahora estaba muerto. Ante este pensamiento no pude evitar sollozar y llorar desconsoladamente. ¿Cómo podía existir gente tan mala y despiadada que matan a un bebé, que no tiene nada que ver con los problemas, por venganza?

Mi ahijado, el hijo de mi mejor amiga, estaba muerto. Pero su muerte no iba a quedar impune, no señor. Me quería vengar por su muerte, deseaba tener en mis manos las pruebas de que María tenía que ver con el aborto de mi amiga, deseaba hacer justicia por la muerte de mi ahijado.

María solo me miraba sonriente mientras James me miraba sin expresión alguna en su rostro. El agarre en mi cintura se congeló y Jasper miró con fijeza a María, con el rostro blanco como la cal.

— ¿Qué? —jadeó sin fuerza alguna.

Alcé mi mirada y la clavé en Jasper.

— ¡Oh, si! —dramaticé irónicamente, alzando mis manos al cielo—. Tu prometida amenazó a Bella con que se arrepentiría si se metía con ella. Todo porque Bella le dijo que tarde o temprano se iba a mostrar la verdadera María frente a todos.

Jasper fulminó con la mirada a María de tal manera que por primera vez la vi asustada. Si no hubiéramos estado en una situación tan sufrida y llena de dolor, me hubiera echado a aplaudir al ver la cara de María, pero no podía ser tan desubicada. Jasper me soltó, haciéndome sentir extraña sin su toque, y tomó a María del codo para llevársela a algún lado, gruñendo como loco.

Yo, por mi parte, corrí a la habitación de Bella y abrí la puerta de un tirón, encontrándome con mi amiga sentada en su camilla, sola. Al verme sonrió imperceptiblemente con sus ojos llenos de dolor.

—Menos mal que llegaste —murmuró mientras me acercaba a ella—. Visen y Thomas tuvieron que irse a comer algo porque tenían hambre y me sentía sola.

Me acerqué a mi amiga y tomé su rostro entre mis manos mientras sentía como mis lágrimas caían por mis mejillas. Sentía un dolor inmenso en mi pecho pero tenía que ser valiente por mi amiga, por ella. Sabía que María tenía que ver con el accidente de mi mejor amiga, pero necesitaba las pruebas necesarias para demostrarlo.

—Bella, dime por favor que viste al conductor del auto que te arrolló —pedí entre sollozos. Bella abrió los ojos como platos—. ¿Le viste el rostro al conductor del coche que te atropelló?

El cuerpo de mi amiga temblaba de pies a cabeza. Cerró los ojos y sentí sus lágrimas mojando mis manos. Le sequé las lágrimas mientras ella abría los ojos.

—Sí, lo vi.

Mi corazón latió con fuerza en ese momento.

—Dime quién es. Dímelo, por favor.

Bella cerró los ojos y dijo:

—Fue María, tu prima.

Solté un jadeo involuntario y solté el rostro de Bella. Mi amiga se recostó en su camilla mientras cerraba los ojos y a los minutos después, mientras yo estaba en un estado de shock, se quedó dormida. Sacudí la cabeza fieramente y salí de la habitación, dispuesta a ir hablar con Edward sobre lo que Bella me había dicho. Pero de pronto una mano en mi cintura me rodeó y otra se posó en mi boca, impidiendo que mis gritos se escucharan.

Me arrastraron por unos pasillos desolados mientras yo me debatía entre los grandes brazos que me sujetaban y trataba de gritar, pero mis gritos eran callados con la mano que estaba en mi boca. Entonces entrábamos en una habitación y me daban la vuelta para luego soltarme. Quedé mirando la pared blanca de la habitación hasta que me hicieron dar vuelta y unos labios se aplastaron contra los míos.

Conocía muy bien esos labios.

Esos labios eran los de James Vulturi.


¿Qué les pareció? ¿Les gustó? Espero que si, de verdad. Bueno como ven no demoré tanto en actualizar como la vez pasada, espero que eso perdone mi atraso anterior. Espero que les haya gustado el capi y aquí, abajo, están las preguntas que deben contestar. Por favor recuerden que esto es para que yo sepa sus opiniones sobre las cosas que pasan a lo largo del fic. Así que sin más les dejo las preguntas:

Adelanto del próximo capítulo:

Bella cayó a mis pies, llorando desconsoladamente mientras yo la miraba aterrada.

—No puedo, Alice —lloró con desconsuelo—. El doctor me dijo que no puedo tener más hijos. A causa de la perdida de mi hijo... quedé estéril.


¿Kate MacCarthy y María siendo amigas? No, esto no era muy normal que se diga. Detrás de esto había gato encerrado.

PREGUNTAS PARA CONTESTAR POR MEDIO DE LOS REVIEW:

1. ¿Qué piensan sobre la traición de James y María hacia Alice?

2. ¿Qué piensan de María ahora que a mostrado su verdadera forma de ser?

3. ¿Qué piensan de James con todo lo que está haciendo con María?

4. Si tuvieran a María en frente de ustedes, tomando en cuenta todas las cosas que les ha hecho a Alice y a Bella con Edward, ¿qué le harían? Por favor, describan todo esto porque me parecen muy buenas sus ideas de torturar a María en en futuro jajaja xD.

5. ¿Qué piensan sobre el accidente que tuvo hace años Diego y su fascinación por las carreras?

6. Ahora con este capítulo, ¿sufrieron a la par con Bella sobre la perdida de su bebé? ¿Qué sintieron cuando leyeron sobre su dolor en el capítulo? Yo, por mi parte, lloré mucho escribiéndolo.

7, ¿Creen que el ahijado de Alice merecía que María se vengara con él sobre su pelea con Bella?

8. ¿Qué piensan que hará Jasper con María luego de enterarse de que su prometida amenazó a su enamorada? ¿Creen que Jasper sigue enamorado de Bella?

9. Y por ultimo: ¿Qué creen que pasará con este beso que le dio James a Alice?

¿Qué tal si tratamos de pasar los 80 Review y actualizo?

Por favor contesten estas preguntas y nos leemos en el siguiente cap. Cuídense mucho :3