Capítulo 11. Escala de grises
Hermione— Miro el cuerpo del rubio tendido en el piso, sin saber que hacer rápidamente se acercó a él. — ¡Draco! — Exclamo mientras que con manos temblorosas se acercaba a él, al mismo tiempo que lo llamaba por su nombre mientras tratando que reaccionara sin éxito. Volvió su vista a la entrada tratando de buscar ayuda y logro escuchar los pasos de alguien caminando en el pasillo. — ¡Ayúdeme por favor! ¡Draco no reacciona¡
Exclamo mientras corría a la puerta. Al abrirla se encontró con un hombre alto de cabello negro y fornido y ojos grises oscuro, el chico entro al departamento de Draco, lo tomo con brusquedad y lo sacudió.
Fabricio— ¡Hey! Draco despierta, tu novia está aquí.
Al escuchar estas palabras los ojos de Draco se abrieron con pesadez, mientras el chico lo sostenía de la camiseta.
Fabricio— Está bien. — Dijo con naturalidad, para después soltarlo y salir por la puerta tranquilamente.
El sonido del agua inundaba la pequeña habitación, Hermione se encontraba sentada en la orilla de la cama mirando a su alrededor.
Hermione— No tiene muchos muebles, solo hay un teléfono y una cama… —Observo alrededor el pequeño apartamento.
El sonido del agua se detuvo y Draco se asomó por una pequeña puerta, por su níveo cuerpo escurrían unas finas gotas de agua.
Draco— ¿Podrías pasarme la toalla? está en mi cama.
Hermione no pudo evitar sonrojarse y desviar la mirada apenada mientras su corazón latía con fuerza en su pecho.
Draco— O podría salir e ir y cogerla pero no creo que te guste verme desnudo ¿O tal vez si? — Comento con un tono divertido.
Hermione— Tomo rápidamente la toalla y se la dio mientras miraba del lado contrario a donde él se encontraba. — ¿Qué estoy haciendo? deje la escuela y vine al apartamento de Draco… —Pensó mientras veía como el chico salía con sus jeans puestos y su torso desnudo.
Ella no pudo evitar notar el cuerpo del chico frente a ella. Draco era delgado pero bien proporcionado y tenía un abdomen bien trabajado, su piel nívea perfecta.
Él ni siquiera se daba por enterado de la mirada crítica que recorría su cuerpo debido a que se estaba secando su cabello con la toalla, una vez que termino de secar su cabello, se puso una camiseta negra. Camino hasta un pequeño refrigerador y lo abrió.
Draco— ¿Quieres algo de beber?
Hermione— N… No… Lo siento entre sin permiso.
Draco— No importa, estoy sorprendido de que vinieras. — Comento mientras tomaba un cigarro de una cajetilla y lo encendía. — Esto no es demasiado elegante además ¿Hoy no hay clases? ¿Qué estás haciendo aquí?
Hermione— Estaba preocupada porque no habías asistido a clases, tenía miedo de que tus heridas hubieran empeorado.
Draco— Estaba trabajando como un loco y me olvide de la escuela.
Hermione— ¿En que trabajas?
Draco— En una construcción, es duro pero pagan bien. Mi viejo dejo de enviarme dinero después de que se enterara de que me suspendieron y tenía que pagar la renta.
Hermione— ¿Tu padre está enfadado?
Draco— Me quiso arrancar la cabeza. — Dijo en un tono indiferente, pero al ver la reacción preocupada de la chica agrego. — Estaba bromeando, mi viejo nunca me pegaría, nunca le he visto enfadarse hasta ese grado.
Hermione— Debe ser un buen padre…
Draco— Naah… Él no puede hacer nada porque me tiene miedo, no cree que sea normal. —Esta vez era una afirmación.
Hermione— ¿No eres normal? ¿Cómo puede tener miedo de su propio hijo?
Draco— Tiene miedo porque soy brutal y agresivo… —Volvió a afirmar. — Incluso me interno en un psiquiátrico durante mucho tiempo ¿Sabes que son las camisas de fuerza? — Pregunto mirándola con frialdad. — Son denigrantes.
Hermione— Un escalofrió recorrió su columna vertebral ante las palabras del blondo pero sobre todo al ver ese ser frio que estaba ante ella. — Estas bromeando ¿Cierto?
Draco— La vio por unos segundos después desvió su mirada y sonrió. —Si… estaba bromeando. —Comento mientras apagaba la colilla de su cigarro en un cenicero.
Hermione— Lo sabía. Ningún padre haría eso con su propio hijo. Krum e incluso Gael me dan miedo, el profesor Albert me daba mucho miedo, pero tú no me das miedo…—Dijo mientras sacaba un óleo de una bolsa que traía y se lo entregaba al Draco.
Él lo miro sorprendido. Era la pintura de la madre y su hijo al igual que el boceto.
Hermione— ¿Cuándo murió tu madre?
Draco— Cuando tenía cinco años, creo que tenía cáncer en la sangre… ¿Sabes cómo es el olor de una madre? Mi madre olía a lejía. Era lo suficientemente grande para notar que ella estaba en el hospital, pero no recuerdo haber vivido con ella, siento como que no era mi madre sino una desconocida… Cuando conocí a tu madre pensé "así es como se debe sentir el calor de una madre."
Hermione— Aunque estaba en el hospital, debes haberla tocado o abrazado…
Draco— Ella intentaba acercarse, pero yo siempre apartaba sus manos…Ahora que lo pienso detenidamente ¿Por qué me apartaba? Sus manos eran pálidas y fantasmales… Creo que eso era cruel… — Comento más para sí mismo que para ella.
Hermione— Ese boceto y esa pintura son tuyos, es lo único que puedo darte; no son míos, son solamente tuyos, así que has lo que quieras con ellos.
Él observo ambos objetos y los puso en un cesto de basura, les tiro un poco de alcohol y les prendió fuego ante la mirada atónita de ella quien solo podía observar la escena. Ambos permanecieron ahí en silencio hasta que el boceto y la pintura terminaron de consumirse.
Draco— ¿Qué vas a hacer ahora?
Hermione— ¿Qué?
Draco— ¿Vas a ir a la escuela?
Hermione— No, no creo.
Draco— ¿Quieres ir algún lado?
Los rascacielos y los edificios se alzaban desafiantes entre los antiguos inmuebles lo cual hacia una hermosa mezcla entre lo nuevo con lo antiguo. Las calles concurridas por personas de todas las edades y todo tipo de estilos hacia resaltar los contrastes de la ciudad.
Draco— ¿Adónde deberíamos ir?
Hermione— Yo… no sé, no acostumbro salir de mi vecindario y la escuela. —Confeso apenada. —Así que tú debes saber mejor que yo…
Draco— Todo lo que conozco son hoteles. — Soltó con naturalidad. —Podríamos dar una vuelta en mi moto.
—Disculpa. —La voz de una chica interrumpió los pensamientos del rubio, este se giró para encontrarse con una pelinegra de cabello corto. — ¿Estarías interesado en modelar? —Pregunto tendiéndole una tarjeta. —Soy manager de una agencia de modelos.
Draco— Lo siento, ya estoy en otra agencia.
— ¿Qué agencia? ¿Estarías interesado en cambiar de agencia?
Draco— No, gracias. —Dijo tomando a Hermione por el hombro y dándose media vuelta.
Hermione— ¿Estas en una agencia de modelos?
Draco— Es una excusa para decir que no, ellos abandonan cuando escuchan eso, no sé si es por mi estatura o mi apariencia pero muchas veces han intentado contratarme.
Hermione— ¡Wow¡ Es la primera vez que veo a alguien que podría convertirse en alguien famoso… ¿No pagan bien por modelar?
Draco— Tienes que posar y modelar como te digan ¿cierto? Eso no es para mí, tú deberías saberlo mejor que nadie.
Hermione— Recordó en ese momento como se quedaba completamente dormido mientras ella trataba de dibujarlo. —Ja, ja, ja es cierto…
Draco— Le devolvió la sonrisa. — Ya lo entendiste.
Hermione— Ya sé a dónde quiero ir.
Esculturas de varios tamaños y formas, al igual que un sin número de pinturas de lo clásico a lo moderno. Ambos estaban fatigados después de recorrer la enorme galería, por lo que decidieron tomar asiento en una banca.
Draco— Es la primera vez que vengo a una galería.
Hermione— Perdona, creo que es un lugar un poco aburrido para ti.
Draco— Es bueno debes en cuando salir a conocer este tipo de lugares.
Hermione— ¿Estás seguro que no te estas aburriendo?
Draco— No, hay muchas piezas interesantes, por ejemplo esa. —Dijo señalando aun abuelo dormitando en una banca del museo. —Se llama "Sueños de una noche de invierno" y aquella. —Dijo señalando a un grupo de señoras mayores que cotilleaban en el centro del museo. —Se llama "Los cotilleos de las pre menopáusicas."
Hermione no pudo contenerse y soltó una carcajada, mientras el rubio sonreía satisfecho.
En el subterraneo
Draco— ¿Desde cuándo dibujas?
Hermione— Desde los cuatro años, mi padre dibujaba y el me enseño.
Draco— Así que te pareces a tu padre ¿Debe ser genial compartir las mismas aficiones que él?
Hermione— Ya no… Mi padre murió cuando estaba en la primaria.
Draco— ¿Así que solo son tú y tu madre?
Hermione— Si…
Draco— ¿Estaba enfermo?
Hermione— No, fue un accidente automovilístico…
Ambos chicos se quedaron en silencio por un momento hasta que un hombre se sentó al lado de ella. El sujeto se encontraba fumando como si nada dentro del tren. Hermione se tapaba la nariz y la boca con discreción para no percibir el humo del cigarro.
El señor tiro la colilla a los pies de un anciano y saco otro cigarrillo, lo puso en su boca mientras buscaba el encendedor, antes de que pudiera hacer nada Draco le tendió su encendedor, el le agradeció y cundo acciono el encendedor, salió una enorme flama que le quemo parte del cabello.
Draco rápidamente tomo de la mano a Hermione y salieron corriendo del tren antes de que las puertas se cerraran.
Hombre— ¡Bastardo¡
Draco— ¡Mierda¡ estaba muy enfadado. —Dijo divertido.
Hermione— ¿En que estabas pensando? —Pregunto mientras corría sin soltar la mano del chico.
Hermione— Hace bastante tiempo que no reía tanto, no tengo miedo a nada cuando estoy con Draco. —Pensó mientras caminaban y llegaban a un centro comercial. — Es la primera vez que juego en un tren…
Draco— También es la primera vez que lo hago, fue divertido.
Hermione— Tengo que ir a comprar unas cosas ¿Me acompañas?
Draco— La acompaño hasta las escaleras eléctricas. —Bueno entonces mientras vas a comprar lo que necesitas, yo iré a la librería a hacer una lectura gratuita.
Ella asintió mientras se dirigía a las escaleras y el observa cómo se alejaba.
Draco— Nos vemos.
Hermione termino sus compras rápido y bajo a la librería, busco alrededor y no encontró señales de Draco por lo que comenzó a buscar al chico por todas partes. Repentinamente ella iba subiendo por las escaleras eléctricas cuando vio lo vio bajando por las escaleras de al lado.
Draco— Hermione. —Dijo mientras subía en la dirección contraria a la que iban las escaleras, al igual que ella lo imitaba en la otra escalera.
Hermione— Pensaba que te habías ido.
Draco— Ni hablar, te estaba buscando; espera, si seguimos así no iremos a ningún lado.
El subió a toda prisa por la escalera mientras se disculpaba con las personas que iban bajando por ella, ya arriba espero. Ella corrió hacia él, la recibió con los brazos abiertos y ambos se abrazaron, una mujer mayor los vio con cara de reproche. Draco sonrió divertido y aprovecho para abrazarla más.
Señora— Estos chicos indecentes.
En ese momento Hermione solo podía pensar. — Te quiero, Draco.
Ambos salieron del centro comercial tomados de la mano y riendo, cuando de repente una mujer de cabello negro y lentes miro por unos segundos al chico frente a ella.
Señora Mery— ¿Perseo? eres Perseo ¿No es así? ¡Has crecido tanto!
Al escuchar este nombre Draco se detuvo en seco y soltó la mano de Hermione dejándola desconcertada.
Señora Mery— ¿No me recuerdas? Soy Mery, hace dos años trabajaba en el hospital y donde eras un voluntario…
Draco— La miro un poco desconcertado pero en seguida sonrió con dulzura. — Disculpe, ese era mi hermano. Yo soy Draco.
Hermione se sorprendió al escuchar que Draco tenía un hermano.
Señora Mery— ¿Tu eres el hermano mayor de Perseo? son iguales…Tu hermano hizo mucho por ayudar en el hospital, es un chico muy amable y listo, es un gran chico ¿Cómo está?
Draco— Él está bien.
Señora Mery— Por favor salúdalo de mi parte. —Dijo mientras se marchaba.
Draco— Lo hare.
Hermione— ¿Tienes un hermano?
Draco— Si.
Hermione— Pensaba que solo eran tú y tu padre, debes parecerte mucho a él para que te haya confundido con tu hermano.
Draco— Es natural porque somos gemelos.
