Capítulo 9: Amor Hyliantiano.

Advertencia: La escena que se menciona, basada justo días después de que se inaugura el evento X -ósea Super Smash Bros Brawl. Por lo tanto, los 5 del evento Deluxe no serán removidos y por lo tanto, se le ignorara dicho movimiento que el creador hizo en el juego. Ya que en el evento X es 5 años atrás del evento actual del Smash.

Ah... vientos frescos salen en otro bello día en Smashville. Justo a 1 semana de San Valentín. Y la gente de este pueblo se está preparando para llegar ese día. Organizando tanto comercio como obras de teatro y atracciones turísticos. Sin embargo, mucha gente empeñan para dar felicidad a los ciudadanos, pero hay otros que están, sin duda al punto exacto de la presión.

En aquel comercio, ubicada entre la avenida Dark West, el peor barrio de toda cuidad y enfrente de la iglesia Skylaw, está el restaurant recién inaugurado a días del evento X: The Wusted Wario, una de las propiedades de la Cadena WarioWare y del mismo propietario nada más que el rival feo y amante de los ajos y el dinero de cualquier costo.

Y no, no hablaremos de Wario en este capítulo, sino en su asistente financiero y subgerente de la empresa: el héroe del tiempo, el poseedor de la Trifuerza de la valentía y el protector de la Princesa Crepúsculo y de todas las princesas y muchachitas que se encuentren en peligro... creo que tantos halagos, ¿no creen?

He aquí a nuestro pobretón elfo, Link, quien a su vez anota cuentas y cuentas en cada una de las libretas y usando la calculadora para dar la cuenta final de la semana en la oficina del segundo piso. Y justo que iba a darle con el punto final a su trabajo...

—Qué raro... creí que me saldría la misma cantidad que Wario anoto la semana pasada... —checo la libreta de apuntes de la semana pasada, comprobando algunas cifras. —No... ¿Cómo es posible? Si lo calcule tres veces...

Salió de su oficina, bajando hacia el primer piso, abriendo la caja registradora, volviendo a contar los billetes y monedas por cuarta vez.

—49... Punto... ¿¡8 centavos!? —volvió a contar, contar y contar, hasta que salto en desesperación. — ¿49.8? ¡Nos faltó un centavo! — ¡Waahh! –y se puso a llorar, poniendo su cara en la caja.

—Oh no. Un centavo. —Falco pasa, con su naturaleza sarcástica. —Ayuda, que alguien nos ayuden...

Young, que iba a dejar su bandeja de comida sobre el la mesilla de los cubiertos, vio su contraparte adulta llorando, pensando que es el mismo tema de siempre y se acercó en la caja.

—Vamos Link. Es solo un centavo. —el hylian adulto para de llorar, escuchando a Young. —Eso no importa.

— ¿No importa? ¿Crees que el dinero no importa, Young? —miro incrédulo al joven niño. — ¡Es el dinero hace que el mundo gire en circulos! ¡El dinero que mantiene nuestros sombreros estén en triángulos puntiagudos! —toma el sombrero de Young y se lo vuelve a poner en su cabeza. — ¡Y también eso deja que Pichu se emocione con el aroma a pétalos primaverales!

Vio a Pichu salir de baño de damas, oliendo sus patas.

—Ah... —soltó un suspiro. —Lila... -sonríe.

— ¡Y también cuenta con las reparaciones que hicimos con ese dinero, Young! ¡No lo olvides! —Y ahora la pantalla se muestra cantidades de vendajes grandes en algunas partes de restaurante.

—Okey... ya entendí.

—Además, no hay nada que los caballos de tropa deben importarse, ni menos en... —pero bueno paro un momento, mirando en una dirección distinta. —Vaya... ¿Quién es esa belleza triangular, rodeada de montón de círculos crujientes dorados?

—Ah... eso debe ser... los Crungetts —nugetts de pollo crujientes en salsa de soya con ensalada. — con piezas de papa triangulares. Es un clásico.

—No hablaba de la comida Young, sino la bella dama que come en esa esquina.

Una joven de pelo largo de oro, llevando una corona de 3 triángulos, vestido elegante morado con blanco, unas botas y algo de joyería dorado mientras seguía comiendo su ensalada. Los ojos de héroe de Hyrule quedaron atónicos. al ver ese rostro angelical pero elegancia.

—Ah, esa debe ser la princesa de Hyrule, Zelda.

—Wow... se ve muy elegante y hermosa... pero supongo que ella tiene novio... —dijo Link resignado.

—El que yo sepa, no creo que tenga. Pero la última vez que tuvo novio, lo mando con los calzones alzados. Pero si te gusta tanto le llamo aquí y veras.

—Ni lo pienses Young. Yo... no debería y digo... además no sé si debe ir... Mira como ando.

La ropa de Link, toda rasgada, llena de agujeros y manchas de tontas en todas partes como si luchara entre pulpos en el mar, aunque sea un zoom desagradable.

—Tú te ves bien Link. Así que espera aquí y rompo el hielo por ti.

—No por favor... ¡Young, alto! —y no pudo detener a su pequeño fenómeno.

Ahora la cámara se enfoca a la princesa, disfrutando de su comida tranquilamente; y cuando el pequeño hylian llego a la mesa por atrás, la llamó tocando su hombro en su dedo.

—Princesa.

Zelda —rubia— soltó su tenedor y empezó a gritar como neurótica recién tomada.

— ¡Por lo que más quieras Ganondorf, toma mi oro o conquista mi tierra, pero no me raptes otra vez! ¡Nooooo!

— ¡Tranquila princesa, soy Young! ¡Tranquilícese! —Young chasqueo los dedos para calmar la princesa y en volverse en sí. Ella miro a la figura infantil de héroe, sonriendo.

—Ah... Eres tu pequeño Young. Ha pasado mucho, ¿no? —Y soltó una risita. —No sabía en verte por aquí, ¿cómo estás?

—Yo estoy bien, princesa. Y sigue tan elegante y linda de siempre.

—Ay, siempre tan cortés y lindo conmigo, pequeñín. —le pellizca su mejilla gentilmente. — ¿Quieres un poco de esto? Creo que la ensalada y dos o tres de estos me satisficieron.

Y el joven de la Ocarina aceptó a comer los nugetts sobrantes. Pasaron 5 minutos de plática hasta que la princesa rubia da el paso de partida.

—Me dio gusto de verte de nievo Young, ya debo irme.

Y este, olvidando que era lo que quería hacer, y eso que no dejar de ver a la princesa.

— ¡Aah, princesa! ¡No se vaya, olvide decirle algo! Es que... no es que quiera molestar, pero... quiero igual presentar un amigo.

—Pero Young, yo no...

— ¡Solo será por un segundo, espere aquí!

Segundos después ya Young traia aLink arrastrando.

—Princesa, me permite presentarle a... —el elfo grande se cae al piso en cara y el pequeño lo reocje. —Princesa, él es el submananger del restaurant y mi compañero de cuartos y amigo, Link.

—Eh... hola... —la princesa respondió con algo de nervios.

Y el elfo, callado y parado como piedra.

—Pss. Link, dile hola.

—Agghh... —solo dijo eso.

—Oh por favor, Link —dice en susurro. —Solo dile hola.

—Agghh... —y abrió la boca como un pescado, sacando burbujas de saliva.

—Eh... yo creo que será en otra ocasión.

Zelda se levanta de su asiento, pero se sienta viendo a Link gritar.

— ¡No, espere! Yo creo que Link, intenta decirle algo.

Y de ahí hace señas con las manos, balbuceando como tonto.

—Yo... no entiendo. —la princesa se pone incomoda con lo que ve.

—Ahm... creo que intenta decirle que... ¡quiere pegarle con un rastrillo!

— ¡Oh por dios! —gritó asustada.

Link, agito la cabeza en no, jaloneándose su cabello a fuerzas, balbuceando.

—A lo mejor... ¿saber sobre su peso?

— ¿Qué? —la princesa se sintió ofendida.

Link todavía seguía agitando sus manos, aun balbuceando como loco. Young adivino que es lo que quería decir.

—Espere. Creo que quiere pedirle... ¡Una cita!

— ¡Haaaaaaah! —y se cayó de espalda.

—Es cierto, señor Link? ¿Quiere tener una cita conmigo?

—Aye. ¿Qué dice?

— ¿Qué es lo que digo? Ji, ji. Puede que eso me asuste, pero bien que me dio una invitación bastante perspicaz.

—Entonces... —Link se levanta del suelo, viendo a la princesa de cerca. — ¿Aceptará?

—No puedo decirle que no, pero acepto con gusto, señor Link.

—Dígame Link, si gusta. —le dijo sonriendo.

—Bueno, Link. Es un placer conocerte. Y... ¿Te parece la cita en 2 días?

—Suena perfecto.

—Bueno, entonces me retiro. De nuevo, es un placer y me dio mucho gusto en verte otra vez, pequeño Young.

—Oh no, princesa. Para mí es un honor verla aquí. Espero vernos pronto.

—Je. Así que, nos vemos pronto.

Y la princesa se despidió de los dos héroes, saliendo del restaurante. Young se veía feliz, pero no tanto como Link, con una sonrisa estúpida en la cara. Un tonto enamorado más bien, pero algo así se ve.

—Oye... ¿En serio tienes dinero para tener una cita?

— ¿A qué te refieres con tener dinero, Young?

—Bueno, digo. Es hermosa, elegante, pero igual es de realeza y seguro que come en lugares muy sofisticados y elegantes.

—Eso sí sería un problema... y con sueldo que tengo... es imposible... —se pone en un rincón. Y después se acuerda de algo importante. — ¡Ah! ¿Y qué tal en la caja fuerte de Wario?

—No... ahí sería una mala idea...

— ¿Por qué? Wario está en el hospital y no tendrá idea que le falte algo.

—Si... pero te digo Link, es una mala y pésima idea. —el pequeño Hylian se asustaba un poco.

—Ah por favor, igual no sería malo. Andaaaa~. Solo por esta vez. Soy el único que sabe la combinación y de ahí le devolveré de todo, ¿va?

—Aunque signifique que trabajes hasta toda tu vida, trato hecho.


Dos días después, en la noche. Mansion Smash.

— ¿Listo para la mejor noche de citas, Link?

— ¡Listo como cualquier guerrero! ¡Pregunta!

—Spray para aliento.

—Listo.

—Pañuelo de la suerte.

—Listo.

— ¿Aretes genuinos de la región elegante de Termina?

— ¿Aretes? ¿Termina? ¡No tengo tiempo para ir allá!

Ambos Links bajan de la escalera al llegar la puerta. Pero Link se veía alterado por no tener aretes, pero el pequeño. Suelta una risa burlona.

— ¡Ja, ja, ja! No te preocupes Link, solo estoy bromeando. —le abre la pierta. —Así que buena suerte con ya sabes quién. —dibuja un triángulo en el aire y alza sus cejas.

— ¿Quién?

—Me refiero a la princesa, Link.

—ja, ja. Es verdad. Deséame suerte, Young.

Restaurant Elegant Stars of Macbeth.

El restaurante, en el exterior tanto combinados entre plata y oro, fines muebles elegantes, personajes muy sofisticadas en pinturas en un muro —le personeige sotisficaide— y comida buen preparada de altísima cálidad. En pocas palabras, es un santuario para ricachones, lo cual es una manera propia de sacar algunas blasfemias sobre todo, incluyendo en ellos mismos.

Ahora, estando en las afueras del tercer piso, con el bello cielo nocturno con hermosas estrellas, brillando en todo su resplandor, Link —lleva un smoking negro— y Zelda, —vestido de gala rosa pálido con poquitas joyas triangulares— disfrutaban de su cita, mientras conversaban de lo más le gustan.

—Oh Link, debo reconocerlo, la cena está muy perfecta. Esos bocadillos estuvieron cocidos a la perfección. Y dudo que no podía comer un pedazo más.

—Todo lo que sea por usted, mi bella princesa.

—Je, je. Creo que me está consintiendo demasiado, Link. Quiero decir, el masaje en los pies, —un pequeño hombre honguito, en el debajo de la mesa, masajeando en los pies de ella. —Caricaturas... —muestra una caricatura de ella. —Música importada. —Y escena se cambia hacia Waluigi, con smoking, tocando una suave melodía elegante. Aunque tenga cara de malhumorado —pero igual en este local le pagan muy bien—.

—Nada mejor para satisfacer a una mujer de elegante como usted, princesa.

—De eso tiene razón, pero lo que trato de decir...

–Disculpe señor, —Bill Grey, el bulldog gris de Star Fox 64, capitán de meseros, llega a la mesa de Link. —Su muy elegante limosina está en la entrada.

— ¡Oh, qué bien! Bella princesa, su carruaje le espera.

—Está bien...

Link silbó, llamando a unos tres meseros —de distintas series—, llevando a Zelda a cargas mientras esta grita. Link la despide su mano, quedándose sentado.

—Ya no tendrás que volver a caminar, mi hermosa perla.

Suelta un suspiro enamorado, y Bill llega con la cuenta.

—Disculpe señor, aquí esta su cuenta.

El bulldog llega y le entrega su cuenta, el elfo queda sorprendido, con el ceño fruncido.

— ¿¡Qué significa esto!? ¿¡100 Dólares!? ¡Está cuenta debe está incorrecta!

Bill miro la cuenta.

—Oh, mi error señor. Gracias por la aclaración, está es su cuenta.

Y de ahí Link se pone en una cara WTF, sus ojos se agrandaron como grandes orbes, sonando a fondo vidrios rotos al ver el verdadero estado de la cuenta.

— ¡HAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHH!

Y con su grito, no solo se rompieron las ventanas, la gente que venía al restaurant, fueron sacados fuera del dicho lugar ya que el grito del héroe se pusiera en ecos grandes y con ráfagas de viento.

De regreso a la Mansión, en la sala.

— ¡No puedo creerlo Link! ¿Cómo pudiste gastar casi 100000 dólares en una sola noche?

Después de regresar del restaurant, el elfo grande lloraba sobre la piernas de su pequeño contraparte y Young sentado en la sala, consolando, con darle palmaditas en su espalda.

—Oh Young... fue horrible... pero al final, no podría evitar gastar tanto dinero para impresionarla... ¡No puedo controlar eso y se supone que yo cuidaría el dinero de Wario y no gastarlo!

—Por eso te dije que era mala idea... —murmuró en voz baja. — ¿Y qué es lo que harás ahora?

—No lo sé. Mañana tendré otra cita, pero igual se siente como estar atrapado entre dos amantes. La dulce, linda y elegante princesa Zelda... —dice en una voz dulce y enamorado. — ¡Y el resto de dinero de Wario! —y volvió a llorar. Tonto.

—Ay... —El pequeño puso una mano en su mejilla, sintiendo lástima a su compañero. —Me gustaría ayudarte, pero no creo que haiga forma...

El foco se la prendido en la mente de Link, secando sus lágrimas.

— ¡Ya sé! —saca su billetera, entregándosela a Young. — ¡Te lo encargo mucho!

—Pero Link...

— ¡Tú serás responsable del dinero de Wario y nos acompañaras a la cita de mañana!

— ¡¿Yo?! P-p-pero...

— ¡Nada de peros! Tú me acompañas y te diré que hacer.


La mañana siguiente.

—Wow... conque esa es su casa...

—Pensé que fuese un castillo o algo, pero no una casa normal...

—Sí... pero, ¿por qué debo acompañarte en esto, Link?

—Ya te dije anoche. Así no gastaremos más dinero como anoche. Solo daremos una vuelta económica en el parque, así que, no me des ni billete al menos que diga. Dame un dólar.

—Nope.

— ¿Ves? No es tan difícil.

Al llegar la casa de la princesa, tocaron el timbre.

— ¿Quién es? —la voz de la princesa se sonó dentro de su casa, haciendo que Link se vuelva a perder.

—Soy yo, mi hermosa pastelito. —y sus ojos se volvieron en corazones.

— ¡Salgo enseguida!

— ¡Flores, Young! ¡Necesito que vayas a comprar flores! —se ponía nervioso sin tener nada en las manos.

—Pero Link, eso no es lo que acordamos.

— ¡Pero qué cosas dices, no es momento para dudar! ¡No puedes ir a la casa de una linda chica con las manos vacías! ¡No hablamos de esto, ni esto! —y con sus dedos dibuja un circulo y cuadrado en el aire. —Solo de esto... —y al final un triángulo. — ¡Rápido, ve por las flores, ya, ya!

Young se fue corriendo, Zelda abre su puerta. Traiga vestida una camiseta de lila con unos jeans y sandalias, y con el pelo dorado atado a caballo.

—Oh princesa, como siempre tan linda se ve. —elogiándola.

—Je, gracias. ¿Soy yo o me pareció oír la voz de Young?

—Oh sí, es él. Será nuestro asistente personal.

—Que bien. Si me disculpa, creo que voy a llamar mi corredor de seguros. —y de nuevo entro a du casa, algo de miedo, pero eso no le importó a Link.

—Como quieras, precioso ángel. —Vuelve a suspirar, corazones en su alrededor del aire. Pero luego se explotaron cuando escucho la voz del niño venir.

— ¡Link, Link! ¡Traje las flores! —cansado después de correr rápido, con un bello ramo de flores en las manos.

— ¡¿Qué hiciste qué!? ¡Teníamos un trato de no gastar nada!

—Pero tú me dijiste...

—Ya volví.

El enojo de Link se volvió alegría al escuchar la melódica voz de la rubia, rodeado de nuevo de corazones y tomó las rosas.

—Para usted. Son bellas como usted, princesa.

— ¡Oh que bellas rosas! Es muy detalle de tu parte.

—Y también tengo una caja de chocolates. —pero no tenía ningún chocolate nada más una mano vacía. — ¿Y los chocolates? —voz molesta, volteando a ver al joven.

—Pero Link, no deberías...

—Nada de peros, ¡tráeme una caja de chocolates, pero ya!

Y el joven de la Ocarina volvió a la tienda, y trajo consiguió una caja de chocolates en forma de corazón, de tamaño grande.

— ¡Traje una caja más grande que había!

—Compra, gasta, compra, gasta, compra, gasta. ¿¡Eso es todo lo que piensas!? —grita y ve a Young temblar de miedo.

— ¿Linky Poo?

Ahora su cerebro de vuelve tonto al escuchar la princesa.

—Mire. Traje chocolates finos para usted. ¿Qué es lo que haremos hoy? ¿Baile, cena o un viaje a la luna? ¿Qué desea?

—Link, Link. —jalonea su cabello del elfo grande. — ¿No recuerda que íbamos al paseo al parque?

—Estoy de acuerdo con Young. Un paseo en el parque no es mala idea. —la princesa sonríe a esa idea, aliviando al que no se trate de gastar mucho. —Es un bello día, pero necesitare mi sombrero de sol...

— ¡La princesa necesita un sombrero para el sol! —activando su sentido enamorado. — ¡Ve a comprar uno!

—Ah, eso no creo que necesite...

— ¡No me importa de lo que digas, Young! ¡Ve por ese sombrero! ¡¿No te importa que esa hermosa piel blanca se quede manchadas por los rayos solares!?

—Como tu asesor financiero, sugiero que...

— ¡Me da igual tus sugerencias, Young! ¡Ve por el sombrero, ya!

—Pero...

— ¡Lo quiero ahora! —y de nuevo el joven Link corre hacia la tienda, con miedo. — ¡No se preocupe, princesa, yo la cubriré! —toma una sábana que estaba colgada de un tenedero y la enrolla como taco. — ¡Young, ¿Dónde está el sombrero?!

— ¡Ya tengo el sombrero! —el joven ya llega con el sombrero.

— ¡Dame, dame! —desenrolla la sabana que le puso a Zelda y le puso el sombrero.

—Oh muchas gracias, Link. No era necesario comprarlo. Tengo uno guardado en mi armario.

—No es necesario comprarlo... —y gira su cabeza como robot, de nuevo viendo a Young. — ¿Escuchaste lo que dijo? "No era necesario comprarlo" —imita la voz de la princesa con un tono chillido y grita de nuevo. — ¿¡No se supone que cuidarías el dinero!?

—Eso es lo que trato de hacer, Link. Pero igual me dices que gaste y no gaste en cosas para la princesa, me confunde...

Y al escuchar de lo que Young dijo, soltó de nuevo un suspiro de culpa.

—Si... lo siento Link. Pero ya sabes que no puedo controlar. Y todo es mi culpa. Pero a partir de ahora, me prometo como héroe que, no compraré más cosas para la princesa Zelda.

Y un par de segundos después...

— ¡Oh Young, la princesa quiere un abrigo de piel!—teniendo de fondo corazones flotando y sonrisa lela. Young corre hacia la tienda, trayendo un abrigo de piel costoso. — ¡Desperdicias todo mi trabajo! —dólares quemando de fondo, con enojo en su rostro, para luego después volverse en corazones y sonrisa de enamorado. — ¡También necesita un par de zapatos! —Young, vuelve a correr, pero cansado, y zapatos en manos. — ¡Me estás arruinando, niño! —otro fondo de dólares quemados, más fondo de corazones flotando. — ¡Y necesito unas joyas finas! —y así, repentinamente. Corre, lleva, corre, lleva. Gritando de emoción o de enojo.

Tantas cosas compró que ya le está empezando a cansar de correr de una tienda a otra, escuchando reclamos o pidiendo favores una y otra vez. Y así al paso del tiempo, tirado en el piso, tomando respiro en comprar tantas y tantas cosas.

— ¡Oh Link! ¡Qué bueno que te encuentro! Zelda necesita...

— ¡No más Link! ¡Ya sé lo que dirás! —se levantó de suelo, sonando molesto. —Quieres que vaya a la tienda y compre algo no sé qué, una cosa que NO necesita. —quita su sombrero, imitando la voz del elfo grande. —y me dices: "¡Demonios Young, deja de gastar el dinero de Wario!", y luego te digo: —con voz de triste y ojos brillosos. — "¡Pero Link, hago de lo que puedo!" y de ahí me dices de nuevo: —otra vez imitando, pero ronca y dibujando en aire. — "¡No hablamos de esto ni esto! ¡Solo hablamos de esto Young, de esto, ESTO!" —y vuele a tomar suspiro de todo sacar su ira.

—Pero Young... necesito esto... es en serio... y esta vez es diferente...

— ¿Podemos ir al parque ya? —Zelda, acostada en una cama lujosa, más con cualquier cosa lujosa en su alrededor —literalmente, demasiadas cosas.

—Por favor... —se arrodilla, llorando. —Soy solo un elfo solitario enamorado... no quiero perderla, Young, no quiero...

—No... Cálmate Link... No llores... —y de ahí se sintió un poco culpable, acercando a su amigo, dando palmaditas. —Creo que... entiendo... iré por lo que me pediste...

De nuevo se va, pero regresa con una lavadora con su carriola.

—Anímate Link, traje la lavadora que querías.

— ¿Animarme? ¿Cómo quieres que me anime si estos gastando... ¡todo el dinero de Wario!?

— ¡Ahí esta! ¡Estamos haciendo de nuevo el paradoja de este fic se repita!

—Chico, no puedo ver de como gastando el dinero de otros. —y para el colmo de esto, el elfo grande ve la lavadora y de nuevo se le funde el cerebro. — ¿Crees que la princesa necesite una secadora que haga juego con eso?

Escuchando eso, Young no tuvo más remedo dar el ultimátum.

—Bueno, Link... ¿Quieres saber de lo que pienso?

Y para sacar con una furia inentendible, el joven héroe, amante de la leche y las mascaras oscuras, empezó a maldecir balbuceando no muy a discreto, al igual que las largas orejas de la princesa Zelda escuchara todo esto. Saco un diccionario para buscar ese significado de 'aquellas palabas', sonrojándose un poco, soltando un "¡Ah!" grande. Y al final, se va alejando del lugar, aun refufuñando molesto, soltando lo último en murmuro —"gastando todo del dinero de Wario".

Link, por otra parte, con la boca quien grandota y ojos de tecolote al estilo One Piece, muy sorprendido por lo que escucho de su contraparte joven. Zelda se levantó de la cama, acercando al joven aun con la boca abierta.

—No tenía idea que Young supiera hablar de ese tipo de vocabulario. De hecho, hay algo que quiero decir de esto, Link. —retira los zapatos, el abrigo y el sombreo. —Me temo que no me siento muy a gusto aceptando todo estos regalos. Digo, soy una princesa, pero igual tener cosas materiales es algo que ni quiero aceptar. Igual es molesto, ¿no cree?

—Si... —Link suspiró resignado. —Supongo que no tuve en cuenta en saber qué es lo que le gusta más a una princesa... lamento por lo que hice pasar y m as a Young.

—No se disculpe, joven Link. Tal vez, si aprendieras que, no todas las chicas —aunque sean de gala o sin fortuna, no siempre necesite cosas materiales solo para satisfacer sus necesidades. —la princesa mostro sonrisa muy radiante.

—Recordare ese dicho princesa. —y luego después miró todas las cosas que Young compró sin ser necesitados. —Dudo que me den rembolso al comprar todo eso... —suspiró en tristeza. —Mi jefe me hará trizas...

—No se preocupe, joven, Si quiere, puedo donar esas cosas a la caridad y a cambio le regreso todo el dinero de su jefe que gasto —más incluyendo la cena de anoche.

—Oh no se moleste, princesa. No es necesario que haga eso.

—Es lo menos que puedo hacer por usted. Solo quiero que me pida una cosa.

— ¿Y cuál es?

—Uno: nada de princesa, dos: menos cosas costosas, con flores y un pastel me basta y tres: en pedir que me acompañe al parque. —sonríe nuevamente.

—Ah... —el rostro de Link se ruboriza muy rápido. —Princesa...

—Eso te dice un sí, ¿no? — le besa su mejilla, haciendo que el rostro del elfo se elevara como vapor.

—Oh por dios... —siente que está las nubes, cayendo al suelo de espalda. —Ah...

—Ja, ja. ¿Se encuentra bien?

—Nunca he estado mejor... entonces, ¿aun quiere ir al parque, Milady?

—Por supuesto que sí. Pero primero... —entra de nuevo a su casa, tomando unos minutos. Al salir, lleva un sombrero de flores lila adornados en ella. —Ahora sí, vamos.

—Por supuesto, prince... quiero decir... Zelda.

—Ji, ji. Sin duda eres un chico muy dulce, Link.

—Ja, ja, ja. Como cree. Igual no siempre soy así. –se pone una mano en la suya, aun ruborizado. —Y una cosa: su sombrero es muy lindo.

—Ah gracias...

Y una lección que Link siempre recuerda, no siempre hay que impresionar una mujer con lujosos regalos o lugares elegantes, con tal de estar a su compañía es lo que más le importa una chica, eso sin importar de que clase social sean. Lo importante es que, siempre y cuando le permites estar solo por unos minutos, es más que suficiente.


Lamento subirlo hasta ahora! mañana dare la explicacion! Dx

-llorando por no tener una compu en casa T_T-