CAPÍTULO 12

La chica solía usar adornos poco comunes para lucir en su uniforme del colegio; siempre traía encima de esos prendedores o botones con imágenes de las bandas que le gustaban, su mochila estaba llena de parches con los logos de Metallica, Megadeth, Guns N' Roses, y varias bandas más.

Era el primer día de colegio ese año, las caras eran casi todas nuevas, muchos de sus compañeros se habían cambiado de salón o de colegio, y los que se quedaron en su clase nunca la tomaron mucho en cuenta; ella tenía una personalidad especial, y sus gustos musicales y estilo no iban con los de los demás.

Mientras se hallaba parada fuera de la sala apoyada abrazando un pilar, en uno de los descansos de clase, una mano tomó la orilla de su chaqueta con inusual confianza lo que la sorprendió un poco.

-¡Te gusta Megadeth!, ¡Qué genial!, a mi me encantan, es mi banda favorita- el chico, que antes estaba de pié a su lado, dio un paso para quedar frente a ella y seguir la plática.

-Eeem, sí es una de mis bandas favoritas- ella le regaló una sonrisa.

-Entonces parece que seremos buenos amigos, ¡Mi nombre es Daniel Hernández!-

-Patricia- le contestó la chica y lo saludó con un tímido beso en la mejilla.

Siguieron conversando de música, bandas, estilos de rock y muchas cosas más, entre ellas el chico le contó su afición por los automóviles y el tuning.

A ella también le gustaban, pero no era muy amante de la velocidad, más bien prefería los clásicos, soñaba con tener algún día una Volkswagen Combi como la que la llevaba al jardín de niños a los tres o cuatro años, y expresó que también le gustaría, algún día, tener una motocicleta, una Harley Davidson.

-¡Huuuy!, ¡Esas son palabras mayores para una chica!- le dijo Daniel mientras se reía.

-¡Oye!, ¿Qué hay de malo? Además, si te digo que me gustaría ser parte de una banda te vas a burlar de mi ¿Cierto?- miró hacia abajo haciendo un puchero.

-Eso, sería genial. Veo que eres rockera de tomo y lomo-

Cada día que pasaba, se complementaban más; al margen del resto, tenían algo así como su propio mundo entre sueños y rock.

Los compañeros de clase solían molestarlos pensando que eran novios, pero no, ambos disfrutaban de su amistad al cien por ciento y no les importaba lo que los demás decían.

A decir verdad, cada uno se dio cuenta que sentía algo más que amistad por el otro, pero ambos tenían miedo de decirlo, no querían echar a perder tan hermosa amistad.

Decidieron sentarse juntos en el ultimo asiento del rincón de la sala, en el banco de adelante se sentaba el mejor amigo de Daniel, Oscar, que aunque no le caía mal del todo a la chica, siempre estaba metiéndose en medio; acabó por sentarse él junto a su amigo, y Paty en el banco de adelante; aunque seguían compartiendo como siempre, el chico este era una molestia a veces.

Después de la graduación de preparatoria, los compañeros, en su mayoría se fueron por caminos separados, Patricia y Daniel incluidos.

Con los años perdieron contacto para encontrarse una vez más por casualidad, gracias al nacimiento de Facebook, un día decidieron juntarse; cuando al fin se encontraron, en un gran abrazo pudieron expresar cuánto se habían extrañado a lo largo de esos años.

-¿Cómo has estado?- El chico inició la conversación.

-Pues bastante bien, ¿Y tú qué cuentas?-

-Mmmm, pues, me casé, mi mujer está esperando nuestro primer hijo- su voz no se notaba tan alegre como debiera ser por una situación así.

-Me alegra, pero, no te ves muy contento- ella lo vio a los ojos, pero él la evitaba.

-Es que para ser sincero, cuando aun éramos novios quedó embarazada, y tú me conoces, no pude evitar hacerme responsable, así que le pedí que se casara conmigo-

-Ya veo- empezaron a caminar hacia un café cercano y hablar con más calma.

Se veían incómodos, la chica no imaginó recibir una noticia así, tenía la idea de que su amigo estaba contento con su vida, tal y como ella hizo la suya.

Seguían redundando en conversaciones sin sentido, hasta que el chico se quedó en silencio viéndola fijamente a los ojos.

-Yo estaba enamorado de ti en preparatoria- dijo sin aviso, lo que dejó muda a Patricia –Tengo la esperanza de que era recíproco- continuó –Y creo que más vale tarde que nunca confesar un sentimiento así-

La chica, apoyada con los codos en la mesa, se tomó el rostro con ambas manos, seguía en silencio, por su cabeza pasaban mil pensamientos.

-No te voy a mentir Daniel, para mí fue exactamente igual, y puedo apostar que, así como yo, nunca dijiste nada por no perder la amistad, ¿Cierto?-

El silencio del chico le dio la razón, ambos se quedaron callados; después de un largo rato así, fue él quien se atrevió a continuar.

-Yo aun te quiero, y sé que no soy libre ahora, pero después que me casé reflexioné y me di cuenta que no sería feliz nunca, quiero estar contigo, quiero realizar este amor que siento, no me importa dejarlo todo, menos ahora que sé que tú sientes lo mismo-

-Espera un momento- aclaró la chica –Yo no he dicho que ahora sienta lo mismo, sí te quiero y mucho, pero no voy a iniciar una relación con alguien porque en el pasado sentí algo. Además ya hiciste tu vida-

-Ya te dije que lo dejaré todo, ¿No escuchaste acaso?- el chico se notaba un poco molesto con la respuesta de Patricia.

Pronto se despidieron, los ánimos no estaban como para seguir dando vueltas al asunto; el chico quedó de llamarla, lo que nunca ocurrió.

Un par de años después fue Oscar quién se encontró a Patricia en el centro de la ciudad; no la habló de inmediato, sólo la observó desde cierta distancia, la chica iba de la mano con un tipo de cabello muy largo, pantalones de cuero, casaca de mezclilla y un bolso con una guitarra colgando de su hombro.

De repente se les cruzó de frente para interrumpir la amena charla entre sonrisas que tenía la pareja mientras caminaban.

-¡Hola Paty!, ¿Cómo estás?-

-¡Oscar!, bien, bien, ¿Y tú cómo estás?-

-Bien también- dirigió su mirada al chico al lado de su amiga –Y, ¿Él es…?-

-¡Hola!, Sebastián, novio de Paty, mucho gusto- le ofreció la mano pero el otro chico no correspondió el saludo.

-Aaah, ya veo, bueno, fue un gusto verte, me tengo que ir, ando haciendo un encargo para Daniel, ¿Lo recuerdas cierto?- usó un tono irónico.

-Por supuesto que sí Oscar, no lo olvidaría-

Antes de despedirse se dieron los números telefónicos para "No perder contacto", como le dijo el ex compañero a la chica.

La pareja continuó su camino, no hicieron más que alejarse un poco y Oscar ya le marcaba a Daniel para contarle lo sucedido.

Una vez sola en su casa, Paty se tendió en su cama pero su teléfono celular sonó interrumpiendo su descanso.

-¿Aló?, ¿Paty?-

-Si, ¡¿Daniel?!- la chica reconoció esa voz de inmediato.

-Después de lo que ambos confesamos aquella vez, ¿Ahora estás de novia con un rockero greñudo?- El tipo ni siquiera se dignó a saludarla primero, le habló con gran prepotencia lo que molestó mucho a la chica.

-¡¿Qué te pasa?!, no me has contactado en dos años ¿Y me llamas así con ese tonito?, ¿Estás loco?-

-¿Cómo pretendes que no me ponga así?, yo ya estoy separado, no tengo nada que ver con mi ex mujer, yo te dije esa vez que aún te amaba y quería realizar lo que no pasó antes, ¡Tu también me quieres!-

-Daniel, sí, te quiero, pero como amigo, lo que alguna vez sentí ya lo superé, ahora tengo una linda relación con alguien a quién he llegado a querer mucho, pienso que tú debieras hacer lo mismo y buscar tu destino en otra persona-

-¡No!, toda mi vida tú has sido a quién quiero y no me daré por vencido nunca-

-¿Sabes qué?, creo que no podremos ni siquiera ser amigos si estás con esa actitud, ya supéralo, aquello está en el pasado, llámame cuando te calmes, ¿Ok?-

La chica colgó, estaba molesta con la actitud de Daniel, nunca se le pasó por la cabeza que éste siguiera atado a algo que en realidad nunca se realizó; ella lo había olvidado, había hecho su vida y estaba feliz disfrutando su relación con Sebastián.

A causa de las escenas de celos que siempre hacía el chico, la relación entre el rockero y Paty se había desgastado hasta terminar; después de ese quiebre, para ella siempre fue difícil sacarse de encima a Daniel, éste terminaba por arruinar cualquier reunión en la que aparecía, generalmente, sin invitación.

Recostada en su cama, la chica redundaba en aquellos recuerdos, sobre todo en los de su adolescencia junto a quién ahora se había convertido en un ser totalmente diferente al que conoció en aquel entonces.

Se preguntaba cómo es que ese chico tan dulce y amable se había transformado en una persona posesiva y de malas intenciones, un manipulador capaz de hacer cualquier cosa para obtener lo que quería.

Luego los recuerdos viajaron hasta unos minutos atrás, al pánico que le provocó esa conversación que acababa de oír, y la invadía la incertidumbre de no saber bien si este patrocinador de la banda, se había dado cuenta que ella escuchó lo que hablaba con su cómplice y amigo.

-¿No vas a contestar?- le preguntó el tipo, ella, lo miraba paralizada mientras la llamada de Keun seguía repicando insistentemente.

-Emm…- estaba nerviosa, no sabía qué hacer- ¿A… aló?-

-¿Cómo estás? Suenas raro, ¿Te pasa algo?-

-N… no, todo está bien, ¿Cómo llegaste?-

-Bien, ya estoy en casa, ¿Ese imbécil no te ha molestado verdad?-

Daniel la veía a los ojos y esbozaba una sonrisa de satisfacción por los nervios de la chica mientras hablaba con el actor; empezó a caminar hacia ella.

-Buenas noches mi amor- le dijo mientras pasaba por su lado en dirección a su habitación.

Paty no sabía si decirle o no lo que había escuchado al coreano, quién si oyó lo que el otro tipo dijo al pasar por el lado de la latina.

-¿Fue ese imbécil cierto?, ¡Maldita sea!, me tiene loco el hecho de saber que está ahí contigo, no lo soporto- el actor sonaba angustiado -¿Porqué no dejas todo y vienes a Corea conmigo?, juntos podemos encontrar alguna solución-

-Keun, sabes que no se puede-

-¡Aish! No sé qué hacer, ¡Esta situación me enloquece!-

-¡Tranquilízate!, yo puedo manejarlo, no te preocupes, mira, me dijiste que mañana tienes tiempo, relájate en algún lugar, no sé, ve de compras, o haz una reunión con Chocoball, cualquier cosa y olvídate-

-Esto no es el final, ese imbécil cree que todo está de su lado pero no es así, ¡No me voy a tranquilizar hasta que al fin salga de nuestras vidas!, ¿Él cree que porque no estoy ahí he abandonado la situación? Algo voy a hacer-

-¡Hombre cálmate! Ya basta con esto, no quiero que algo sin importancia arruine lo que tenemos, insisto, no te preocupes, yo sé manejar a Daniel, lo conozco hace mucho, ¿Ok?-

La chica trataba de aparentar tranquilidad y no dar importancia a la situación, aunque un gran dolor de cabeza se había apoderado de ella por lo que escuchó minutos antes; no podía decírselo al actor de inmediato, ya que en esa conversación entre Oscar y Daniel, éste había dicho que quedaba algo por hacer, y si ella hablaba, podía resultar todo en otra tragedia como el accidente del coreano antes de ir a Tailandia.

Ya se habían despedido, el actor notó algo extraño en la voz de la latina, pero pensó que tal vez era imaginación suya, colgó y del mismo aparato se metió a Twitter.

La chica también vagaba en la red para tratar de despejar un poco su mente, entró al mismo sitio, el actor acababa de escribir algo.

-¡Aish! ¡¿Keun porqué escribes en coreano?!, ¡No entiendo nada!- hablaba para sí misma, mientras copiaba y pegaba la frase en un traductor online, luego de luchar un poco con la estructura del mensaje, pudo traducirlo.

"¿Quién ha abandonado el momento? Esto no es el fin del tiempo, es realmente la gabongga final, secretamente a confiar en las expectativas vagas que cayeron sin duda, todavía…"

Torneó los ojos a un lado y movió la cabeza mientras pensaba que gracias a Dios Daniel no era un fan de las redes sociales porque si no, la estúpida pelea seguiría en Internet.

La latina se sorprendió con una agradable llamada que recibió estando en su oficina, giró en su asiento hacia la ventana, a pesar de estar nuboso y frío le parecía un hermoso día.

-Hola, ¿Qué haces?- le interrogó la voz al otro lado de la línea.

-Estaba coordinando una entrevistas para los chicos…- la chica hizo una pausa

-¿Estás más tranquilo?- continuó.

-No mucho, pero hice caso a tus consejos- mientras le hablaba, el actor caminaba por los pasillos de una tienda departamental.

-¿Dónde andas? Tu voz suena como si fueras caminando-

-Te dije que te hice caso- Afirmó el chico, y le mandó una fotografía.

Luego de verla ella no pudo evitar reírse de buena gana.

-¡¿Qué rayos es esa cosa?!- Preguntó mientras reía.

-Mi nuevo amigo-

-Y si es tu amigo, ¿Por qué lo tratas así? En la fotografía que mandaste lo estás pisando al pobre-

-¡Porque imagino que es Daniel!-

-Estás bien loco tú ¿Eh?- la chica se tapaba la boca para contener una carcajada.

-No tengo problema en ir ahora mismo y hacerlo con el real- trataba de sonar serio pero no pudo evitar reír también.

El actor le pidió que mientras hablaban fuera a su computadora y echara un vistazo a Twitter, la chica no podía parar de reír viendo cómo el loco de su novio había estado de compras en una tienda departamental acompañado de un cerdo de goma, que según él se parecía al nuevo patrocinador de la banda y cada vez que lo recordaba no hacía más que maltratarlo.

Había pensado en ponerle de nombre Daniel, pero reflexionó en que sería demasiado evidente.

Después de colgar la llamada, la chica siguió con su trabajo, abrió el segundo cajón del escritorio para buscar algo, pero sin dejar de ver la pantalla de su computadora; al tantear se encontró con algo extraño en el fondo, era una textura rara, y le costó sacarlo de entre el resto de cosas que había.

Cuando ya lo vio, sólo pudo echarse a reír, era un cerdo igual al de la foto y tenía pegada una nota.

"Este cerdo se llama Daniel, si el imbécil te molesta, haz como yo, aplástalo hasta que se deforme, patéalo, pégale, o se lo tiras por la cabeza al idiota."

Seguía riendo con ganas cuando interrumpieron su relajo.

-¿De qué te ríes?-

-Eeem, de nada, ¿Qué quieres Daniel?- disimuladamente devolvió el juguete al cajón y lo cerró.

-Yo me voy a almorzar con unos amigos y creo que no volveré a la oficina, ¿Vas conmigo?-

-No gracias, tengo bastante qué hacer-

La expresión del tipo no fue de agrado, pero la dejó y se marchó.

Los amigos de los que el patrocinador hablaba, eran personas de dinero, para ser más exactos, éstos eran quienes lo proveían de la mayoría de artículos para tuning de automóviles que el chileno solía comercializar en su país, tanto legales como ilegales, lo que le había dado la riqueza que ahora ostentaba.

Todos japoneses, estos hombres estaban reunidos en un lúgubre salón con muy poca luz, el ambiente era bastante tenebroso, un mundo totalmente aparte del hermoso restaurante en que se encontraban, era una habitación especial para estas reuniones.

Más que un almuerzo, era una cita de inversionistas, pero no de los honrados y trabajadores; tras cada uno de estos personajes se hallaba de pié un guardaespaldas que observaba atentamente cada movimiento a través de sus lentes oscuros.

Daniel fue recibido amenamente por uno de ellos, lo presentó con el resto, y luego tomaron asiento.

El resto de la semana transcurrió tranquilamente entre unas cuantas entrevistas en radio y pequeños shows en algunos bares para dar a conocer a la banda.

Mientras tanto en Corea, un nuevo empleado llegaba al staff de la gira de Team H, el tour iba a toda máquina y siempre hacían falta manos extras.

Eran días de ensayos y pruebas antes del Team H Party en Taiwán, como siempre el dúo y el grupo de baile trabajaban arduamente para que el show fuese perfecto.

El 4 de abril era el gran día, desde temprano el staff trabajaba en el complicado escenario para dejar todo listo para el show, el Dj se hallaba en la consola central probando el sonido, el actor venía llegando y se dirigía hacia su amigo, traía el teléfono celular pegado a su oído.

-¡Te extraño demasiado! Debiste venir a este show, me encantaría tenerte junto a mí, que me acompañaras como cuando llegaste de sorpresa al show en Kobe y luego pasamos juntos unos días mientras había tour por Japón-

-Créeme Keun, si fuera por mí estaría ahí-

Mientras seguía hablando saludó al Dj, quién estaba de un humor extraordinario, se reía solo y lo veía; con gestos el actor, extrañado por esa particular alegría, le preguntaba qué le pasaba, a lo que su amigo respondía moviendo la cabeza y modulaba un "nada", aunque seguía con su maliciosa sonrisa en la cara.

El sector de butacas en la galería del recinto estaba oscuro, solo resaltaba el gran escenario en medio, estaban haciendo algunas pruebas de iluminación, los focos giratorios desplegaban rayos de colores por todo el lugar.

De pronto, distraído por su conversación con la latina, el actor dio un paso atrás y estaba a punto de tropezar con algo como una caja negra.

-¡Cuidado atrás!- gritó la chica al teléfono.

El actor se detuvo y volteó, vio una caja que, antes de que él pasara por esa misma vía, no estaba. La caída hubiese sido bastante fea.

Big Brother no pudo evitar reír, tanto que le dolía el estómago, esto enfadó un poco al actor que aun no se daba cuenta de lo que realmente pasaba.

-¿De qué te ríes tú?-

-¡De lo idiota que eres!- Respondió el Dj aún muerto de risa.

-¡Oye!, casi tengo un accidente, si no hubiera sido por Paty que me previno me caig…- El actor enmudeció y abrió los ojos, el Dj no aguantó más y estalló en carcajadas.

Seguía con el aparato en su oído, y desesperadamente empezó a buscar por todas partes. Le preguntaba a Big Brother pero este no podía ni hablar de la risa.

-¡En las butacas a tu izquierda!- dijo la chica que también se reía con ganas.

El chico se giró y la vio, ahí estaba Paty, hace mucho que lo observaba sin que el coreano lo notara.

Ese jueves no había mucho que hacer, ella sólo había hecho acto de presencia temprano en la oficina ante Daniel y con una excusa había salido rumbo al aeropuerto sin decírselo a nadie, excepto a Kurt, quién ya era su cómplice habitual en este tipo de situaciones.

Sin pensarlo el actor corrió donde la chica, quién también ya se había puesto de pié y comenzaba a caminar hacia él.

-Sorpre…- La latina no pudo seguir hablando, puesto que el actor había acallado sus palabras adueñándose intensamente de sus labios con un apasionado beso.

La chica dejó caer su mochila al suelo, y rodeó el torso del coreano con sus manos hasta llegar a su espalda y acariciarla, mientras él la sostenía de la cabeza con los dedos enredados en su cabello.

El ambiente se sentía como aquella vez en el bar de Santiago, siempre que estaban juntos así lo demás no importaba, se besaban como si fuera la última vez, a cada segundo más intensamente.

Estaban tan sumidos en su pasión que no notaban que estaban siendo atentamente observados, Kurt se había ido del lugar momentos atrás llevándose a dos o tres miembros del staff que daban vueltas por ahí, para dejar a la pareja a solas por unos minutos.

Los ojos del observador estaban fijamente concentrados en la escena romántica, detrás de un pilar y escondido a la vista de los demás estaba un hombre. La expresión en su rostro era de desagrado, de enojo.

El actor había terminado su largo y apasionado saludo, abrió los ojos para ver a la chica, se quedó observándola con el rostro invadido por una profunda alegría ya que ese era un encuentro que jamás esperó tener.

-¿Pero cómo…?-

Ella sonrió dulcemente, y luego le explicó que al no haber mucho trabajo ese día, y considerando que el viaje era de unas dos horas y media, había cogido el primer el vuelo desde Tokio, algo en su corazón la empujó a tomar una decisión rápida sin pensarlo dos veces, quería verlo, estar con él, sentir el aroma de su piel, sus labios, porque los extrañaba, los necesitaba.

El actor la tomó de la mano para ir hacia una escalera al costado del escenario y sentarse a conversar mas cómodamente; la chica observaba las instalaciones que se hallaban arriba, le llamó la atención la cantidad de focos ya que en los shows de rock no suele haber tantos.

Una vez sentada, el coreano ofreció traerle algo de beber, cruzó el escenario para ir hasta el otro lado cuando escuchó un grito y que alguien lo empujó.

Patricia que se había quedado observándolo mientras caminaba vio un haz de luz que la distrajo, pudo notar que el foco de donde salía esa luz se movía de manera extraña y se soltó de su lugar, cayendo en dirección al actor.

Por eso fue el grito y el empujón que sintió el coreano, quién fue a dar muy lejos; cuando se reincorporó, se puso de pié y se giró: pudo ver a la latina tirada en el piso y el enorme foco a su lado, la rápida reacción de la chica evitó que éste cayera en la cabeza.

Corrió hacia ella y se arrodilló a su lado, trataba de despertarla pero ésta no reaccionaba.