¡Hola!
¡Aquí el nuevo capítulo D!
Por cierto, aparece una chica que es invención mía, pero no preocuparos, no está con la intención de hacer las cosas difíciles a Sakuno, ni con quedarse con algún chico. Sólo que quería poner otra chica más, al ver escaso en la obra S
¡Nos leemos abajo!
'On my way.'
Capítulo 12: 'Llegada desde América'
Sonó el reloj despertador, alzando una mano perezosamente logró dar con él y apagarlo. Quedó unos segundos con la cabeza pegada a la almohada, con la más mínima intención de moverse, disfrutaba estando echada sobre la cama. Deseando poder dormir un poco más, pero le era imposible si no quería llegar tarde.
Y no era precisamente para ir al estudio.
Las vacaciones de verano habían acabado, empezaba la Universidad, se matriculó en la de Bellas Artes, ya le habían dicho que tenía talento, pintaba dibujos preciosos.
Los horarios cambiaron para ella, tendría que ir al estudio nada más salir de clases, agotador, pero le gustaba porque así la mantendría ocupada. Cuando llegasen los exámenes ya pensaría qué hacer para apañárselas.
Se dio una ducha rápida, vistió y se dirigió a la cocina, donde encontró a su madre colocando el desayuno sobre la mesa del comedor.
-¿Vas bien de tiempo?- Sakuno asintió a su madre y se sentó para comer. –Espero que vaya bien en tu primer día- Le sonrió y siguió en la cocina.
Sakuno, mientras engullía su desayuno pensaba en lo último que dijo su madre. Debería de estar tranquila, no dejaría que pasara lo mismo que en la primaria o secundaria.
Además, esa vez es diferente. Sólo esperaba llevarse bien con todos.
Al terminar, recogió los platos y se los llevó a su madre, seguidamente se despidió de ella y salió de casa para ir a la Universidad.
Iba con paso ligero, nerviosa. Suspiró aliviada al encontrarse a Tomoka por el camino, al menos iría acompañada, aunque Tomoka no esté junto a ella, estando en otra facultad, la de periodismo.
Se ofreció en ir a acompañarla después de clases al estudio, precisamente nombró en voz baja el hecho de querer burlarse del chico de una ceja. Hablaba de Horio.
Veía a la cantidad de personas que hablaban entre ellas, sonrientes y entrando. Al pasar ellas, se tuvieron que despedir para entrar cada una a su facultad, Sakuno se puso más nerviosa, el hecho de pensar que tiene que buscar su clase, la estremecía. Simplemente porque tiene mala orientación, aunque siempre viene bien preguntar a cada alumno que viera por el camino.
Buscó con la mirada su clase, pero no la encontraba, tal como se temía. Miró a su alrededor para ver a quién podría preguntar el camino.
De lejos, una chica pelo largo, suelto y ondulado, veía cada rincón, buscando algo. Sakuno sonrió esperanzada, pensando que estuviera buscando alguna clase. Se encaminó a paso ligero hacia ella, a medio camino, tropezó y logró agarrarse al brazo de dicha muchacha, la cual volteó rápidamente hacia ella al notar el contacto en su brazo.
Sus ojos eran algo apagados, pero oscuros como su cabello. En sí, era muy guapa.
-P-perdón…- Sakuno le sonrió nerviosamente. –Estoy buscando…- Calló de repente, al ver una clase en frente, a Sakuno se le iluminó la mirada. Le hizo una reverencia, pidiéndole disculpas nuevamente y se encaminó hacia la sala.
La chica la observó yéndose y entrar en aquella aula, miró cuál y suspiró resignada, entrando igualmente por ella.
Sakuno observó toda el aula, alucinada. Mirando a sus ahora compañeros charlar amistosamente, riendo, inhaló aire y con decisión fue a buscar un lugar donde sentarse. Un poco más arriba encontró un buen asiento, cuando fue a sentarse, observó a su derecha, como unas chicas cuchicheaban entre ellas, mientras le dirigían una ligera mirada a otra, la cual ya había visto antes. En los pasillos, intentando preguntarle por su clase, pero que al final pudo encontrarla al tenerla justo en frente de ella.
¿Qué hablaban mal de ella?
Se fijó en la expresión de la chica, pero no tenía expresión de amargura, miraba seriamente un libro, como si no pasara nada con ella. O tal vez fingía.
Aunque no le afectara, le llegaba muy al alma, se apartó de su supuesto asiento y se acercó hasta ellas, pasando por al lado de las que cotilleaban, les mandó una mirada rápida y se dirigió al asiento de la otra muchacha. Justo al otro pupitre, sin sentarse, se inclinó posando ambas manos sobre la dicha mesa, atrayendo la atención de ella. Aunque tan sólo levantó la mirada un poco, observándola de reojo.
-¿Está ocupado?- Preguntó con más valor, tragando saliva esperando la respuesta de ella. La morena bajó su mirada nuevamente sin cambiar su expresión de frialdad. -¿Puedo… sentarme?-
-Haz lo que quieras- Respondió sin interés alguno, centrándose en aquel libro.
Ryuzaki se sentó posando sus cosas sobre el pupitre, la miró de reojo, observándola. Aquella expresión le recordaba a alguien, tan seca y fría con todo el mundo. Tal vez le tome tiempo, pero podría simpatizar con ella por experiencia propia.
Llegó un profesor y comenzó a hablar de lo que sería su clase, recordando además que no sería igual a la secundaria que dejaron atrás. Decidió pasar lista para saber si estaban todos y, de paso, conocer los nombres de cada uno. Antes de comenzar, la puerta se abrió de golpe, entrando dos chicas jadeantes, pidiendo perdón por el retraso. Aunque una de ellas, con el cabello recogido en una coleta era la que más se disculpaba, dando a ver que era más educada que la otra chica.
Pero lo que se pudo dar cuenta Sakuno, es que eran iguales. Sino fuera por el distinto peinado que las diferenciaba, no sabría quien era quien.
-¡Gomen nasai, sensei!-
-Ya va, Narumi…, no tantas- Se quejó la otra, el profesor las miró suspirando.
-Que no se repita, sólo fueron unos minutos, dad gracias que eran de presentación- Ambas agacharon la cabeza y asintieron levemente. –Podéis sentaros-
La nombrada Narumi, la más cortés según Sakuno, iba por delante y vio asiento libre justo donde estaban Sakuno y aquella chica. Narumi sonrió y se acercó, pidió permiso para sentarse y llamó a su compañera.
-Cada vez que os nombre, levantaos y saludad. Así ver quien es el nombrado- Todos asintieron.
Pasaron por Sakuno, la cual se levantó tímidamente e hizo una reverencia al tiempo que se sentaba.
-Kurumi y Narumi Ijuiin- Nombró alzando la voz. Ambas se levantaron y saludaron. Kurumi, agitando la mano y su hermana, como todos los demás, reverencia.
-Kurumi…- Murmuró Narumi mirando de reojo a su hermana. –Sé más educada-
-¿Eh¿Por qué? Dice que saludemos¿por qué iba a estar mal con la mano?- Decía Kurumi ladeando la cabeza.
Narumi miró a su lado y sonrió a Sakuno, ésta se sorprendió y sonrió nerviosamente.
-Espero que nos llevemos bien, soy Narumi y ella, mi hermana gemela, Kurumi- Presentó señalando a su hermana, la cual agitaba la mano sonriendo. –Sakuno¿verdad¿Puedo llamarte así?- Ella asintió amablemente.
-Miyazawa, Miyazawa Karin-
Al lado de Sakuno, aquella chica respondió al llamado, levantándose lentamente con su siempre expresión seria, hizo una leve inclinación hacia el profesor y se sentó de igual forma.
-Vaya careto…- Susurró Kurumi al ver a Karin. –Podría al menos sonreír o algo- Narumi le dio un leve codazo a su costado, regañándola.
Ante la mirada penetrante de Karin, las tres quedaron calladas al instante, Miyazawa siguió con su atención al libro. Las chicas suspiraron.
En el descanso, nuevamente volvieron a juntarse un grupito de chicas a hablar de algunas cosas, y que seguidamente observaban a Karin. Tomoka se reunió con Sakuno, al ver donde tenía ella la mirada, hacia Miyazawa, parpadeó varias veces y le contó algo sobre ella.
No era muy sociable, aunque eso se notaba con solo verla, por lo que no tiene amigas, aplicada al estudio, siempre viste de negro, a veces, a lo gótico. Ahora que ella se daba cuenta, afirmaba que iba de negro, las uñas de las manos igual.
Decían que era rara por aquellos gustos, además de no juntarse con nadie.
En cierta manera, le ocurría igual que a Sakuno, solo que Karin ignoraba todo lo que decían de ella. Cosa que envidiaba de Miyazawa.
Volvió a mirar a las chicas, que no paraban de lanzar miradas a Karin, mientras ésta estaba sentada en unas bancas leyendo un libro.
Tomoka entendió lo que le pasaba a Sakuno, seguida de ambas gemelas, se acercaron hacia aquellas chicas y disimuladamente, la castaña preguntó qué pasaba. Una de ellas se acercó a las cuatro y susurró que, Karin se dedicaba al teatro y que admitía que no era porque le gustase, sino que, al vivir sola, se tenía que ganar la vida con algo y por suerte, le ofrecieron sitio para interpretar.
¿Qué problema había de ello, entonces?
Decían que Miyazawa se la hacía de dura, interesante y que no se hablaba con nadie por que según ella, no estaban al alcance de relacionarse con gente como ella. Con estilo.
Sakuno negó en su interior. Sacaban conclusiones a la ligera, ella había estado observando a Karin y no le parecía esa clase de personas, ahora que conocía alguien como ella, la podía entender mejor.
Y tenía su misma profesión, por ahora. Aunque Sakuno no sabe ni por qué acabó en aquel sitio.
-Gente como ella, que tiene esa suerte de trabajar en eso se las pasa de importantes- Añadió una de ellas ladeando la cabeza.
-Yo creo que lo que tenéis es envidia- Intervino Kurumi rodando sus ojos. –Miyazawa no se ve que se las pase de lista. Ella es así, pienso. Poco sociable, hay mucha gente así-
-Cierto- Afirmó Tomoka. –¿Verdad, Sakuno?-
-Hai- Sonrió. –Conozco a alguien así. Y con sólo intentar tratar con ella, podríamos hacer que se relacione con la gente- Recibió un leve golpe en la cabeza por parte de Osakada.
-Mira quién fue a hablar- Rió Tomoka.
Las chicas apartaban la mirada al escuchar el comentario de Kurumi. ¿Envidia? Era eso lo que tenían. Visto que Karin, aunque no trabajase en el teatro, tendría mucho más estilo que aquellas chicas.
Sakuno volteó a un lado al notar que se sentía observada, abrió un poco más sus ojos al sorprenderse, encontrándose con la mirada penetrante de Karin, que estaba igual de sorprendida, al notar la mirada de la castaña la desvió mirando el suelo. Se echó el pelo hacia atrás y se largó del sitio.
Tiempo al tiempo.
Se dijo Sakuno.
Al salir de clases, por el camino, acompañada por Tomoka y ambas hermanas, se dirigían al estudio. Kurumi, pegó un grito en el cielo al escuchar que Sakuno también trabajaba en el teatro y más, al enterarse donde.
Entraron al gran edificio, Kurumi estaba bastante nerviosa observándolo todo a su alrededor, Narumi intentaba tranquilizarla, ya que cada vez que veía a alguien pasar, saludando a Sakuno, pegaba un pequeño grito reconociendo quién era.
Atobe las logró divisar al bajar por las escaleras, arqueó una ceja viendo que Sakuno no venía sola.
Más mocosas…
Se rascó detrás de la cabeza y se acercó lentamente a ellas para saludar a Sakuno. Al parar frente a ellas, haciendo que posaran su atención en él, el cual, rozaba levemente sus flequillos presumidamente. Sakuno sonrió nerviosamente.
-H-hola Atobe-kun- Él inclinó la cabeza y posó mirada en ambas chicas que eran iguales. –Perdón por no avisar que traería visita… Son Narumi y Kurumi, compañeras…-
-De acuerdo…- Suspiró. –No arméis mucho alboroto, esto no es ningún salón recreativo¿de acuerdo?-
Antes de que Kurumi contestara a la defensiva, Narumi le tapó la boca y ella asintió por las dos.
-Qué borde eres a veces- Respondió Tomoka frunciendo el ceño.
-Que toca narices te puedes llegar a poner- Agregó Atobe con un tic en su ojo izquierdo.
Sakuno antes de hubiera discusión empujó a las tres chicas a que siguieran andando, despidiéndose así de Keigo.
Por el camino Kurumi se quejaba de lo borde que era Atobe, lo había visto por televisión y daba la impresión de ser bastante majo, pero al verlo en persona, su opinión sobre él cambió. La chica paró de golpe al escuchar música, miró a todos lados buscando de donde podría venir el sonido. Las demás esperaban por ella, pero al ver que andaba rápidamente hacia un sitio fijo, Sakuno empalideció e intentó correr para impedirle entrar.
-Espera, Kurumi-chan!- Gritó Sakuno, pero la chica no hacía caso. -¡E-eso es…!-
Tarde, abrió la puerta de repente, con el semblante serio observando todo en su interior. Los presentes la miraban extrañados, preguntándose quién era aquella chica que había entrado sin avisar.
La mirada de Kurumi se iluminó al detectar la presencia de alguien, la música aún sonaba, el chico abrió sus ojos, mostrando sus ojos azules, de mirada penetrante. Kurumi enrojeció e hizo una reverencia. Sakuno apareció por detrás de ella sonrojada y pidiendo perdón por la intromisión, no pasaba nada, decían ellos. Aunque sean en los vestuarios, no los habían pillado en paños menores.
-¿Qué tal te ha ido, Sakuno-chan?- Preguntó Fuji sonriendo. –Veo que has hecho amigas- Ella asintió. –Me alegro-
-¿Nos vamos Kurumi-chan?- Pidió Sakuno, pero ella estaba con la mirada en el suelo, algo tensa.
-¿Kurumi?- Insistió Narumi.
Su hermana de repente levantó al fin la mirada, expresión decidida y avanzó unos pasos adentrándose en la habitación. Todos observaban cómo se colocó delante del castaño, Syusuke. Éste la miraba sin decir nada, Kurumi lo miró algo sonrojada y se inclinó hacia él.
-¡Onegai, un autógrafo!- Exclamó a forma de súplica. -¡Soy una gran fan tuya, adoro tus canciones!-
Sakuno se sorprendió, para que Kurumi se comportara así es que de verdad admiraba a Fuji, Narumi suspiró, sabiendo que a su hermana le encantaba él.
-Claro, encantado- Aceptó Fuji sonriéndole. Giró un poco y cogió una carátula de Cds, un rotulador negro, luego la miró. -¿Kurumi, verdad?- Ella asintió rápidamente con la cabeza, lo cual hizo reír a Syusuke.
Al rato, Syusuke le entregó dicho objeto, ella lo cogió agradecida pero extrañada en donde lo había firmado.
Fuji rió levemente y la miró.
-E-esto es…- El castaño asintió.
-Espero que te lleves bien con Sakuno-chan- Pausó unos momentos observando a la susodicha en la puerta. –Este single saldrá dentro de tres días. Te regalo una copia antes de su salida-
Los ojos de Kurumi se iluminaron, su sonrisa se ensanchó y se sonrojó de la emoción. Se inclinó nuevamente agradeciéndole el detalle, que lo guardaría como un tesoro.
Sakuno sonrió al ver la escena, el día de hoy, Kurumi lo recordaría como uno de los mejores.
Tomoka preguntó a Sakuno dónde estaban los servicios, al indicarle, Narumi, seguida de una Kurumi bastante feliz, acompañaron a Tomoka.
Cuando se marcharon, la castaña se dirigió, después de dejar su bolsa en los vestuarios, hacia los ensayos.
Sintió como unas manos tapaban sus ojos y se asustó un poco sin esperárselo.
-¿Quién soy?- Canturreó la voz.
Ella quedó pensativa, luego, por el tono de voz utilizado pudo tener una idea posible de quién se trataba.
-¿Kikumaru-sempai?- Contestó dudosa. Él hizo un sonido con la boca, indicándole que se había equivocado.
-¡Él está con Koshimae!-
¿Koshimae?
Rió ante la ocurrencia, se había delatado él mismo. Cogió ambas manos que le impedían la visión y se las fue apartando de a poco sin girarse a verle.
-¡Touyama-kun!- Exclamó divertida y se volteó hacia él sonriendo. Él la miró sorprendido.
-¡Uaaahh¿Cómo lo has sabido?- Ella ladeó la cabeza riendo.
-DijisteKoshimae. Según sé, eres el único que llama a Ryoma-kun así-
Kintarou se rascó detrás de la cabeza sacando la lengua torpemente, mientras reía ante su despiste. Le contó sobre el día en la Universidad, sobre todo, las nuevas amigas, que eran dos hermanas gemelas.
Él se alegró por ella, bastante cabe decir. Pasó una mano por el cuello de la castaña atrayéndola hacia él, mientras que con la otra le revoloteaba el pelo, riendo y diciéndole que estaba muy contento por ella.
Sakuno se sonrojó por el contacto, había veces que Kintarou hacía tales actos hacia ella sin percatarse de la situación. Por lo que, a su edad, le hacía ser un encanto.
-Deberías madurar, saber lo que está bien y lo que está mal. Sólo logras confundir y hacer mal pensar a los demás con tus actos… hacia ella.-
Ambos jóvenes voltearon encontrándose con Ryoma, que los miraba seriamente.
-¡Koshimae!- Exclamó el pelirrojo alegre al verle. Aunque no entendiendo las palabras del peliverde.
-Sería mejor que no te inmiscuyas en sus asuntos. O seré yo quién impida tu cercanía.-
-¿Qué estás diciendo, Koshimae?-
Al igual que el pelirrojo, Sakuno no entendía a qué venían las palabras de Ryoma. Echizen se fue acercando hacia ellos, paró delante de los mismos y sacó del bolsillo trasero de su pantalón un libreto fino.
Lo alzó mostrándoselo a ellos con una expresión de indiferencia pero, que bien decía claramente "¿No es obvio?".
-Baaaka- Dijo viéndolos con una ceja levantada. –Sólo repetía uno de los diálogos de mi personaje-
-¡Ah, ya veo!- Contestó Kintarou sonriendo. –En medio de la obra, tendremos muchas escenas juntos- Ryoma asintió levemente.
-¿Eh?- Emitió la castaña bastante confundida. Ryoma suspiró y le dio levemente con el puño en la frente de la misma.
-¿No sabes los papeles de los demás? Te habían dado una hoja con el reparto¿no es así?- Ella asintió. –Huum… Y como debe ser… no lo has mirado siquiera- Volvió a asentir levemente avergonzada. El pelirrojo rió divertido.
-¡Qué mona!- Comentó el chico acariciando la cabeza de ella.
Sus ojos se agrandaron desmesuradamente. La vio pasar de repente, a cámara lenta había notado su largo cabello ondulado, de un negro intenso. Mirada indiferente.
¡Miyazawa!
Exclamó para sí, se zafó del agarre del pelirrojo y corrió a dar el encuentro a la morena. Si estaba ahí, es que ella trabajaba en ese estudio. Bien sabía que se dedicaba al teatro temporalmente, pero nunca pensó que sería donde ella mismo.
Dobló una esquina y, antes de que la chica entrara a la sala de ensayos logró dar con ella, haciéndola retroceder debido al…leve estirón en su cabello.
-¡Ittai!- Pronunció molesta sobándose la cabeza. Al girar para ver quién sería el culpable se sorprendió al ver a Sakuno detrás, aún con parte de su cabello en sus manos, inclinada mientras jadeaba por la corrida. -¿Ryuzaki?-
-¡Miyazawa-san!- Nombró contenta reincorporándose. -¡Qué sorpresa encontrarte aquí! Me habían dicho que trabajabas en una obra de teatro, pero no imaginé que en ésta misma- Ella levantó una ceja y suspiró.
-Llevo bastante tiempo por aquí, incluso me crucé por delante tuya en varias ocasiones- Explicó ante una mirada de sorpresa por parte de la castaña. –Por lo visto mis teorías son ciertas, eres muy despistada. Baja de las nubes ¿quieres?-
-¡Gomen nasai!-
Karin desvió la mirada, viendo el suelo. Sakuno la observó curiosa, como si estuviera encontrando palabras para decirle.
-Y…- Comenzó en un murmullo haciendo que Sakuno se acercase más. –No hace falta que me defiendas en clases. Yo sólo voy por lo mío, me dedico a estudiar. Si a ellas no les gusta como hago las cosas que se aguanten y vayan a lo suyo- Concluyó mirándola de reojo. –Tal vez sea eso, lo que decía Ijuiin. Tendrán envidia, por que… ¿sabes?-
Miyazawa señaló con la mirada a una dirección, Ryuzaki la siguió topándose con Atobe, el cual estaba hablando con algunos compañeros, concretamente, Jiroh, Shishido y demás.
¿Qué tenía que ver Atobe en todo esto?
Será que…
-No pienses mal- Regañó, como si hubiera leído sus pensamientos. –Esas chicas son unas fans endemoniadas de Atobe Keigo. Al saber que yo trabajo aquí se pusieron de esa forma. Aunque cabe decir que yo trato lo más mínimo con ese engreído-
Sakuno rió nerviosamente por el nombramiento de desagrado hacia elpobre chico. Ante la aclaración, entró junto a ella a los ensayos y, mientras esperaban a los demás se hicieron con unos refrescos.
A ella le resultó ser más habladora que en clases, sin mirarla le hacía preguntas intrigantes seguida de una sonrisa insinuadora.
-¿Eh?- Emitió la joven de trenzas ante la pregunta.
-Repito- Dio un sorbo de su refresco y la volvió a mirar de reojo. –Se te nota muy a la legua que te sientes atraída por dos chicos. Tal vez, estás confundida- Comentó Karin. -¿A cuál prefieres?-
Ryuzaki tragó saliva. ¿A cuál prefería¿Qué clase de pregunta era esa?
Nunca se le había pasado por la cabeza, no pensaba que se sintiera atraída por alguno de aquellos dos chicos. Sólo que, si se sonrojaba, era por que ella era tímida y, a veces, ambos chicos hacían alguna que otra cosa que la ponían nerviosa. Pero sólo porque ellos eran hombres y ella, mujer.
Sacudió su cabeza levemente, mirando su refresco. Ponta de uva que cogió sin darse cuenta de cual elegía. Ahí se percató que eligió al que le gustaba a Ryoma y se sonrojó levemente.
-¿Y bien?- Insistió la morena.
-N-no sé de qué me hablas- Contestó Sakuno nerviosa.
Al rato notó que Tomoka y las hermanas tardaban en llegar… ¿Por qué no? No las había avisado de donde estaría ella. La puerta se abrió, entrando por ella Ryoma y Kintarou, que se alejó del peliverde al ver a Shiraishi al fondo.
-¡Ah¡Voy en busca de Tomoka y las demás, se me olvidó decirles donde estaría!- Anunció, dejándole su refresco a Karin y se disculpaba.
Ryuzaki pasó corriendo por al lado de Ryoma, el cual la miró de reojo con indiferencia, Miyazawa se acercó a él con una sonrisa maliciosa poco notable.
-Ne- Llamó, Ryoma la miró de reojo. Karin le tendió un refresco. -¿Quieres?- Ryoma la vio, la lata de Ponta abierta, así que levantó una ceja interrogativo. –No te preocupes, está abierta, pero no he bebido de ella. Me equivoqué de lata y, cuando me di cuenta ya la había abierto- Explicó tranquilamente. –He oído que te encanta la Ponta de uva¿no?-
Ryoma la miró a ella, luego al Ponta, cogió la lata y le dio un leve "Gracias" indiferente. Seguidamente, él bebió de ella mientras se iba alejando a paso lento.
-Huum- Murmuró Karin. –Mentí- Dijo al instante, Ryoma paró de repente sin girarse. –Esa lata no es mía. Te dije que no bebí de ella, pero sí… Ryuzaki-
Pudo notar como casi se atraganta con el líquido y se le caía la lata de las manos, aunque logró sostenerla. Ella sonrió arrogantemente.
-Felicidades- Prosiguió. –Acabas de tener un beso indirecto de Ryuzaki- Dicho esto, dio media vuelta para marcharse para ensayar sus partes con otros del cast.
Echizen volteó lentamente hacia la chica que le daba la espalda. Éste fruncía notablemente el ceño. No había hablado mucho con Karin, pero, con esto que acababa de hacer le estaba cayendo mal. Muy mal.
Miró la lata en sus manos, medio vacía y frunció más el ceño, se acercó apresurado a una papelera que había en una esquina, forzó la lata y la tiró seguido de un leve suspiro.
Nada más estuvieron todos para los ensayos, Atobe indicó las partes para ensayar de cada uno, que dividió en grupos.
A Sakuno, como su papel era el de una joven de baja categoría, no disponía de buena economía. Vivía sola, se iba muchísimas veces al parque, donde se le acercaban muchos niños al escucharla contar historias y, algunas que otras veces, les cantaba alguna canción. Los niños la adoraban.
La idea de Keigo era que, la pobre Sakuno ensayara aquella parte, ya que en una escena tendría que cantar alguna canción. Sabía que le costaba, por eso insistía para que practicase y delante de los demás por supuesto, quitándole poco a poco la vergüenza.
Kurumi, Narumi y Tomoka pillaron unas sillas, y se sentaron al fondo, observando los ensayos de la castaña de trenzas.
Atobe carraspeó varias veces, haciéndose notar, alguien había ocupado su sitio.
-Jiroh- Nombró arqueando una ceja molesto. –Levanta, es mi sitio- Ordenó. El chico lo miró de reojo, medio dormido. -¿Has oído?- Insistió. Akutagawa se levantó perezosamente y se sentó a un lado, sobre el suelo.
Y bien que podía coger una silla, que había bastantes. Después de eso, Keigo se sentó y se preparó para observar a Sakuno.
Aquella parte, en la que uno de los hermanos mayores del personaje de Ann, el cual interpretaba Echizen Ryoma, había salido con su hermana, pasaron por el parque y escucharon un revuelo de personas, en el cual encontraron a dicha chica ya conocida por Ann, rodeada por varios niños, escuchándola cantar melancólicamente.
Sakuno se sentó en medio del escenario, sacó el libreto y abrió por la parte indicada y suspiró. Ryoma y Ann se colocaron a unos pasos alejados de ella, observándola, Atobe prendió el cassette y fue sonando una leve melodía, al principio suave, al intensificarse, Sakuno comenzó a entonar la canción. Sus mejillas estaban con un carmín intenso, sabiendo que todos, o casi todos estarían observándola, pero, cuando fue avanzando en la canción se fue acostumbrando y se dio más confianza a sí misma.
-Sakuno-chan lo hace bastante bien… ¿verdad, Echizen-kun?- Preguntó Ann en un murmullo.
Ryoma no dijo palabra, tan sólo pudo asentir con la cabeza levemente, sin despegar su mirada del escenario. No es que fuera una profesional, pero, la voz de Ryuzaki era bastante suave y, debía de admitir que no se le daba mal.
Al llegar a cierta parte, chasqueó la lengua. Un fallo leve, pero notorio, el problema de la chica era la entonación al inglés.
Cuando acabó, ella suspiró aliviada, pero igual, al levantar la mirada a todos, se sonrojó. Atobe dio un leve aplauso seguido de los demás.
-El único fallo es tu pronunciación del inglés- Aclaró Keigo con una mano en el mentón. Giró su mirada a donde estaba Ryoma y Ann, éste primero, desvió la suya de Atobe. –Y sé de la persona perfecta para ayudarte-
Sakuno siguió la mirada de Atobe, viendo como Ryoma la tenía desviada. Agrandó sus ojos, pensando que sería él, y tal parece que tenía razón. Atobe se acercó a Echizen y le dio un leve empujón para acercarlo a Ryuzaki.
-Tú que te consideras un verdadero bilingüe, ayúdala- Más que una petición era una orden. Al ver la mirada que le mostraba el peliverde, él le dirigió de la misma forma, acompañado de una sonrisa maliciosa. –Será divertido verte hacer escenas… caramelosas-
Ryoma agrandó sus ojos y lo volvió a mirar asombrado, con la mirada le suplicaba que no lo hiciera.
-Bien sabes que podría cambiar algunos aspectos de la obra… Echizen-
-Psché…- Miró a Sakuno, que aún seguía sentada en el suelo, ella los observaba desde abajo, curiosa. –No me queda otra…- Suspiró resignado.
Atobe estando satisfecho se alejó para ver a los demás como lo llevaban, Ryoma lo seguía con la mirada, hasta que notó un jalón de su camiseta. Sakuno lo llamaba, aún estando sentada, de piernas cruzadas. Sonreía tímidamente.
-Perdón por lo que tienes que hacer. Soy un desastre-
Volvió a quedar en silencio, mirándola. Se rascó detrás de la cabeza mientras suspiraba.
La castaña abrió sus ojos al ver cómo Ryoma le tendía una mano, aunque su rostro demostraba indiferencia, nunca sabía descifrar qué estaría pensando. Le ofreció la mano para ayudarla a levantar, al estar de piernas cruzadas, le costó un poco cuando Ryoma tiró de ella y perdió el equilibrio agarrándose a él.
-¡Mou…!- Lamentó. –No tires tan fuerte…- Murmuró ella estando aún pegada a él.
-Gomen…- Susurró.
Cuando ella iba a levantar la mirada, él le impidió, alejándola de sí mismo. Él se giró dándole la espalda.
-Sigamos ensayando- Pidió secamente mientras se alejaba lentamente de ella.
Otra vez…
Sacudió la cabeza mientras pasaba una mano por su pelo, giró un poco, mirándola de reojo, ella estaba hablando con sus amigas.
Decidió ir a los servicios, donde se lavó la cara varias veces. No era la primera vez que le pasaba, una simple cercanía con aquella chica y sentía su rostro arder.
Maldijo por lo bajo, lo inconsciente que puede llegar a ser ella y, a veces él mismo. Por ella lo decía por que no se daba cuenta de las cercanías y, hace un momento no la vio apenada.
Volvió a empaparse el rostro y se miró al espejo. Ya se le había pasado el efecto, y pensar que hace unos segundos estaba que parecía una bombilla andante. Pensó que, al ser una mujer y él, al no haber tenido ninguna tan de cerca, le habría avergonzado.
Lo extraño es que, con nadie más le había ocurrido, incluso teniendo a Ann, que a veces, por alguna broma, le había abrazado, en plan amistoso. Y él no se había inmutado.
Tal vez sea por lo diferentes que eran. Sakuno era una chica diferente, tímida, bastante buena, dulce. Él, muy distinto. Polos opuestos.
Volvió a suspirar, hastiado.
-Seguro que me ha pegado sus típicos sonrojos…- Se explicó así mismo.
Pero obviamente, no tenía lógica.
Se secó la cara y decidió volver, ya se estarían preguntando dónde se había metido. A la vez que se iba acercando a la puerta del gran salón de actos, escuchaba voces alzar, exclamando como si de alguien a quién hace tiempo que no ven, hubiera llegado de improviso.
Justo en la puerta se quedó estático al reconocer el dueño de aquella voz.
-¡Hai, hai¡Ya hace tres años, cuánto pasa el tiempo!- Decía animado el susodicho.
¿Qué…?
-¡A ver si llega Echizen, se alegrará mucho al verte!- Respondió Momoshiro.
-Debe de haber ido al baño, nyah…- Añadió Eiji.
Fue abriendo la puerta lentamente, asomando un poco la cabeza para observar mientras fruncía el ceño. Pero fue visto por Horio, el cual gritó su nombre.
Aquel chico giró hacia él y levantó una mano sonriendo abiertamente.
-¡Chibi-suke!- Gritó, pero Ryoma lo miró con mala gana y tuvo intención de cerrar la puerta, yéndose del lugar. Pero el mismo chico lo atrapó a tiempo y lo arrastró llevándolo junto a los demás. -¡No seas así chibi-suke¡Hacía tiempo que no te veía, te veo genial!-
-Hasta hace un momento sí…- Susurró volteando la mirada.
Su hermano, Echizen Ryoga había venido de América a Japón de visita, hacía tres años que se había ido, después del incidente con su hermano. Se dedica al tenis, Ryoma también tenía talento, pero no le interesaba ganarse la vida jugando a ese deporte, tan sólo practicaba tenis como pasatiempo.
Ryoga revoloteó el cabello de su hermano, riendo.
-¿Cómo te ha ido todo? Ya tienes casi veintidós años ¿verdad?- Preguntó entre risas al decir lo último. -¿Has heredado el título de "Rompe corazones"?-
-Para nada- Intervino Momoshiro agitando la mano negativamente. –No se le ha visto con ninguna chica-
-¡Tú tampoco!- Agregó Eiji riendo. –Yo he tenido unos desvaríos hace años, pero, supongo, que aún no he encontrado mi media naranja- Sacó la lengua torpemente.
-Vaya, vaya. No ha cambiado nada en estos años…- Comentó el mayor de los Echizen, volteó a su lado, notando que Ryoma había escapado y chasqueó la lengua. –Este chibi-suke…-
Ahora que su hermano había vuelto a Japón, sentía que no todo sería igual que antes. Tendría a su querido hermano para fastidiarle en cada momento y, lo peor es que lo tendría también en casa.
-¡Mira, Sakuno!- Exclamó Tomoka acercándose a ella emocionada, hizo que volteara y señaló al fondo a un chico alto, peliverde.
-¿Quién es?- Preguntó asombrada por el gran parentesco que tenía con Ryoma.
-Es el hermano mayor de Echizen- Contestó sonriendo. Ante la mirada de sorpresa de Sakuno arqueó una ceja. -¿No sabías que tenía un hermano?- Ella negó con la cabeza y Osakada, le golpeó levemente la frente. –Eres un caso…- Rió.
-Es increíble el gran parecido…- Tomoka asintió.
Sakuno observó a Ryoga, que hablaba animadamente con los demás sempais, físicamente se le podría comparar con Ryoma, pero por lo que notaba en su comportamiento, eran muy diferentes en personalidades. El mayor parecía ser más sociable y animado que Ryoma.
Echizen Ryoga ha vuelto a Japón, el menor suspiraba fastidiado, pensando en los inoportunos comentarios, apariciones o acciones de su hermano hacia él.
Lo estaba viendo venir y temía por él.
Continuará…
Hasta ahí xD
¡Ryoga llegó! Me encanta el hermanito mayor x3 Siempre metiendo las narices en los asuntos que no le conciernen XD
Ya veis que, Karin está ahí para meter caña xD Y no parará, así abriendo los ojos de cada cual xD A ver ¬.¬
Capítulo 13: ¿Por qué?; Ahora que Sakuno comenzó la Universidad, entrará por las tardes a los ensayos. Algo pasa entre Momo y Ann, hay un intento de Sakuno, producto entre Kintarou y Ryoma, éste último inconscientemente. Luego de una llevada a casa ¿Qué vio¿Por qué Ryoma actúa así?
Nyah, qué record, llegando a estos números de capítulos xD a ver hasta donde llegará x)
¡Muchas gracias por los reviews¡Espero leeros en este!
Un saludo.
