¡Buenas noches gente hermosa! es tardísimo, no pude actualizar cuando quería por el poco tiempo que tuve este fin de semana.

pero sin mas demora les traigo este capitulo! no está revisado así que puede tener muchos errores XDD

bien, no molesto!

disfruten de su lectura!


Era algo imposible que el corazón de Makoto sintiera consuelo o calma, su vida tranquila había dado un vuelco tan abruptamente que llegaba a ser utópico. Él, el chico amable, perfecto, amado por todos, se encontraba encerrado como un perro en una sombría perrera, sintiendo el miedo de que en cualquier momento iba a ser sacrificado, pero oh… Tal vez la muerte sea lo mejor en este caso, para por fin caer en un letargo, aunque sea este eterno. No iba a negar que sintió envidia de su pequeño amigo cuando lo dejaron en libertad instantánea, no lo culpaba… No del todo, la mirada de lamento que le había dado aquel chico de preciosas orbes rosadas, le hizo sentirse miserable, y la promesa de que los iba a sacar de ahí se escuchaba absurda. ¿Qué había hecho para merecer tanta desgracia? Miró a su lado, al chico que le había entregado su corazón; razonó, no todo era desgracia, si no fuera por Haruka, su cordura lo habría abandonado desde un principio, el adolescente de mirada oceánica se convirtió en su pilar y gracias a esto no se ha derrumbado.

La noche dentro de la celda era eterna, Nanase necesitaba a Tachibana para dormir, pero tomando en cuenta el lugar donde se encontraban, ser tan cercanos no era lo mejor. Suspiró y se detuvo a observar a su novio, se veía incómodo mientras dormía, quería tocarlo, acogerlo, quitarle ese ceño fruncido, si hacía todo lo que deseaba, las burlas de los policías no se harían de esperar; cerró los ojos tratando de conciliar el sueño pero era incapaz de lograrlo, era incómodo, frío, desesperante y deprimente; debían salir de ahí, tenían que hacerlo lo antes posible, antes… De que fuera demasiado tarde. Así con estos lamentos y anhelos, Haruka se quedó dormido por el cansancio.

El día llegó con el nombre de lunes, la semana había empezado y si los dos nadadores no estuvieran aprisionados, estarían caminando hacía la escuela. El delfín estaba sentado en el suelo imaginando que estaba en el agua mientras que Makoto se paseaba por toda la celda. El policía encargado de vigilar a los prisioneros se encontraba sentado en su oficina improvisada, babeando y durmiendo plácidamente, cualquiera podría escapar en ese mismo momento, lo único que impedía la fuga, eran las llaves de sus jaulas que estaban fuertemente amarradas en el cinturón del joven oficial, había un silencio ensordecedor y una tranquilidad inquietante, la mitad de los encarcelados estaban inconscientes en el sueño, mientras que la otra mitad se mantenía insomne observando su miseria ¿Cuánto de ellos fueron encerrados injustamente? ¿Son todos criminales? ¿Son todos inocentes? Que importaba ahora, lo único que les importaba a esos dos adolescentes, era salir, tener la libertad que se les estaba negando. La calma muda fue interrumpida por la llegada del jefe de la estación, quien en cuanto vio a su inferior dormir, lo despertó golpeando la mesa en donde descansaba su castaña cabeza.

-¡Fukuzawa! ¡Otra vez estás durmiendo en horarios de trabajo!- Regañaba al pobre chico que más de veintitrés años no tenía.

-¡Lo siento mucho Obinata-san!- Se disculpaba haciendo una reverencia, él apenas era un aprendiz y sólo llevaba un mes como policía.

-Vaya Fukuzawa ¿Se te está haciendo muy pesado este trabajo?- Decía con burla el uniformado que se había ganado el odio eterno de Haruka por haber sido tan brusco con su novio a la hora del arresto. El policía que tenía una sonrisa arrogante en su rostro, debía tener unos veintiséis y parecía ser la mano derecha del jefe.

-¡Claro que no!- El chico desvió la mirada molesto.

-Disculpen…- Makoto llamó la atención del trío de uniformados.

-¡Buenos días señoritas!- El policía que se estaba burlando de su compañero dirigió su total atención al par de adolescentes, pero se fijó más en el menor de orbes esmeralda –Tú eras… Makoto ¿Verdad?- Se apoyó en los barrotes de la celda, mirando de pies a cabeza al chico orca, no se había dado cuenta hasta ahora, que el adolescente era muy lindo. El oficial era un poco más alto que él; Makoto sólo asintió algo nervioso por la intensa mirada que le estaba dando –Bueno, puedes llamarme Tatsuo- Si Haruka lo odiaba, ahora lo quería matar, si no fuera por los fierros que lo separaban, ese animal prácticamente estaría encima de su novio-¿Pudiste dormir?

-No- Respondió secamente el chico de ojos oceánicos ganándose al lado de su hermoso amigo y futuro esposo.

-¿Enserio? Es una lástima- Habló con claro sarcasmo haciendo que el pelinegro se enojara más. Desvió la mirada de Haruka y la volvió hacia Makoto –Yo me procuré de darles la mejor celda.

-Está bien… No se preocupe- El adolescente de cabello oliva podía sentir la tensión que estaba creciendo entre Haruka y el oficial.

-Quería darte algo más cómodo- Le sonrió de forma seductora –Como mi cama- Y eso fue suficiente para hacer enfurecer al delfín quién a pesar de los barrotes, tomó al mayor por el cuello de su camisa con claros deseos de querer golpearlo.

-¡Haru!- Makoto sabía que no era nada bueno pelearse con los policías -¡Déjalo!

-Hazle caso a tu amigo, pequeño idiota- Dijo con un tono amenazante –El único que perderá serás tú.

-¡Suficiente!- Intervino el jefe separándolos –Saeki ve a hacer ronda.

-De acuerdo- El nombrado se estaba divirtiendo con esta situación, pero no podía desobedecer las órdenes de su superior, le dio una última mirada Makoto y salió del lugar.

-Dejaré pasar esto porque fue culpa de ese idiota- El hombre se dirigió a los dos adolescentes –Pero para la próxima, tendrás que controlarte- Le advirtió a un Haruka furioso.

-Lo sentimos, no volverá a pasar- Se disculpaba la orca.

-Escuche… Nosotros no debemos estar aquí- El pelinegro aprovechó esta ocasión para poder razonar con el adulto, a él no le importaba estar encerrado pero, si iba a estar ese tal Saeki, insinuándosele a SU novio, entonces haría cualquier cosa para salir lo antes posible.

-Todos los que están en estas celdas piensan lo mismo- El policía había escuchado miles de veces esas mismas palabras.

-Esto es diferente- Makoto tenía la pequeña esperanza de que si le explicaban bien la situación, podrían entender –No queríamos secuestrar al bebé, nos confundimos y cometimos un error.

-Bien, explíquense- El más alto suspiró aliviado de poder tener esta oportunidad.

-Ese día, también perdimos a nuestro bebé en el parque de…

-¿Tienen un bebé?- Interrumpió Fukuzawa ganándose una mirada de regaño por parte de su jefe.

-No es un bebé real, es algo de la escuela, tenemos que cuidarlo y ser sus padres por dos semanas- El menor trataba de no parecer nervioso.

-Si perdieron a su bebé, entonces no son muy buenos padres- Nuevamente Fukuzawa interrumpió al adolescente.

-Fukuzawa no hables- Decía con total calma el oficial, pero el chico podía escuchar la molestia en su voz.

-Perdón Obinata-san- Dijo en voz baja pareciendo un ratón asustado.

-No fue nuestra culpa- Esta vez fue el delfín quien habló –Se lo pasamos a un par de inútiles para que lo cuidaran por unos minutos, y ellos lo perdieron- Tal vez debería golpear a Rin después de salir de aquí.

-Lo buscamos por todos lados y por coincidencia el bebé que supuestamente secuestramos, estaba vestido igual al nuestro… Entonces, nos confundimos y… Nos llevamos al bebé equivocado- El menor rogaba para que el policía le creyera.

-Eso suena estúpido, pero eso explica por qué traían un bebé falso cuando los arrestamos- Razonó el oficial Obinata –Pero mientras dure la investigación, ustedes seguirán en prisión, a no ser que los padres del niño levanten la demanda o alguien pague sus fianzas, en ese caso, quedan en libertad inmediata- Los ojos del par de nadadores brillaron con entusiasmado al escuchar estas palabras, aún tenían esperanzas, aunque estas fueran remotas.

Los dos policías salieron del lugar, cerrando obviamente la puerta para que nadie escapara, a pesar de estar encerrados en celdas, aun habían personas que se las ingeniaba para salir de ellas. Haruka volvió su lugar en el suelo y Makoto se sentó al lado de él, no podía creer que estaba faltando a la escuela, su asistencia perfecta había sido arruinada.

-No me gusta- Decía el pelinegro llamando la atención del precioso muchacho de orbes esmeralda.

-¿Qué cosa?- Lo miró confundido el menor.

-Ese idiota,.. No me gusta la forma en la que te mira… Y habla- Ahora entendía a lo que se refería el otro nadador.

-Sólo tienes que ignorarlo- Le sonrió dulcemente a su novio.

-No puedo- Todavía estaba molesto, muy molesto –Ese imbécil se te estaba insinuando demasiado.

-Haru, no seas celoso- ¿A quién engañaba? Amaba al delfín cuando sentía celos.

-Tengo que serlo, eres mi novio- Dijo desviando la mirada sonrojado –Y tengo que cuidarte de… Las personas que… Quieren alejarte… De mi- No podía creer que estaba diciendo esto y Makoto no podía creer lo que estaba escuchando.

-¡Haru!- El adolescente de cabello oliva no pudo resistirlo, así que abrazó a su mejor amigo.

-Makoto…

-Está bien, es sólo un abrazo- La orca sabía de la preocupación del delfín hacia las muestras de cariño en el lugar en donde se encontraban. Discretamente besó el cuello del mayor provocándole un leve escalofrío; se separaron odiándose por eso.

Las horas avanzaban y con ellas la vida del par de tortolos, la estaban pasando bastante mal, en especial Haruka que no podía estar tranquilo cada vez que el estúpido policía se ponía a coquetearle a su novio, Makoto sólo suspiraba rogando que el pelinegro no terminara por golpearlo y meterse en más problemas de lo ya tenían. El día estaba resultando eternamente aburrido, pero no podían hacer nada, sólo sentarse y resignarse por su mala suerte.

-¡Hola chicos!- Apareció Nagisa junto a Rei frente a ellos, al parecer era la hora de visita, y los dos nadadores aprovecharon para visitarlos después de la escuela.

-¡Rei, Nagisa! ¡Es bueno verlos!- Makoto estaba feliz de poder ver a sus amigos.

-¿Cómo han estado?- Preguntaba Rei preocupado por sus superiores.

-Pésimo- Contestó Haruka sin moverse de su lugar en el suelo.

-¿Tan mal, Haru-chan?- El rubio podía ver el enojo acumulado en el cuerpo del chico adicto al agua.

-Lo que pasa, es que Haru no se lleva muy bien con uno de los policías- Explicaba el más alto.

-Lo que pasa es que no deja de coquetearte- Lo miró molesto el adolescente de ojos oceánicos.

-Haru ya hablamos de esto- Habían hablado de muchas cosas durante el día, hasta habían planeado su boda.

-Ustedes dos son tan lindos, ya están teniendo sus peleas de pareja- El pingüino sonreía divertido.

-Entonces… Ustedes están… ¿Saliendo?- El chico de lentes miró a sus dos amigos, algo avergonzado por su pregunta.

-Sí…- Tachibana se sonrojó pero, se sentía bien decirle a los demás que él y Haruka eran novios.

-Me alegro, es bueno saber que Haruka-senpai por fin se haya dado cuenta de sus sentimientos por Makoto-senpai- Nagisa estuvo de acuerdo con las palabras de Rei.

-Es cierto, Haru-chan siempre estuvo enamorado de Mako-chan, sólo que no lo sabía- El pequeño rubio pudo ver al pelinegro sonrojarse levemente –Lo supe en el momento en que me di cuenta de que Haru-chan no dejaba de mirar a Mako-chan cuando se ponía su traje de baño y… También cuando se lo sacaba- Haruka se sonrojó de sobremanera, no sabía que Nagisa lo miraba cuando hacía "esas cosas" pero ¿Alguien podía culparlo por mirarle las piernas a su amigo? Y es que estas eran hipnóticas, simplemente era incapaz de dejar de mirarlas.

-¿Haru?- Makoto dirigió su mirada esmeralda a su novio que estaba completamente rojo.

-Yo… No… Lo hacía… Siempre, sólo los días… En los que… Había práctica- Todos los días había práctica, excepto los sábados y domingos.

-Es la primera vez que veo a Haruka-senpai sonrojarse así- A Rei le provocaba gracia todo esto.

-¡Haru-chan está tan avergonzado!- Molestaba el pingüino al delfín.

-Bueno, bueno- el chico orca salvó a su novio de las burlas del rubio –Realmente estoy feliz de que nos hayan venido a ver.

-¿Hasta cuándo van a estar prisión?- Decía el nadador de estilo mariposa mientras se ajustaba las gafas.

-No lo sabemos, pero nos enviarán a la correccional en unos días- Cada vez que Makoto pensaba en esto, la angustia se apoderaba de su corazón.

-Tranquilos, yo los ayudaré a salir de aquí, sólo confíen en mi- Dijo Nagisa con tono esperanzador

-Confiamos en ti y mira donde terminamos- Haruka alzó una ceja mirando al pequeño pingüino aburrido.

-Eso fue mala suerte…

-Muy bien, terminó el horario de visita- El muchacho al que llamaban Fukuzawa, entró al largo pasillo despachando a las demás personas que se encontraban visitando a los prisioneros –Pueden volver Mañana si quieren.

Rei y Nagisa se despidieron de sus amigos y prometieron que volverían al día siguiente. Así lo hicieron; el día fue bastante aburrido, para los dos adolescentes y Haruka se había enojado con Makoto por el hecho de que este le había preguntado algo al imbécil de Saeki, haciendo que el imbécil de Saeki se acercara demasiado a él; aunque luego se le pasó al ver la mirada de cachorro abandonado bajo la lluvia y con hipotermia que le daba su novio. Cuando llegó el momento de las visitas, Nagisa acompañado obviamente por Rei, estuvieron con ellos por un rato, antes de que dejaran pasar a Rin y Aiichiro, sólo permitían entrar a dos personas, así que tuvieron que turnarse.

-Hey chicos vinimos a… ¡Holy Shit!- Exclamó Rin mirando a Haruka -¿Qué te pasó?- El aspecto que tenía el pelinegro, era devastador, su cabello estaba desarreglado al igual que su ropa y tenía unas enormes y marcadas ojeras debajo de sus preciosos ojos.

-Hace dos días que no ha estado en el agua- Decía Makoto sintiendo pena por su novio.

-Vaya…- Esta era la primera vez que, Aiichiro veía a alguien estar en tal estado por no estar sumergido en el agua.

-¿Qué hacen aquí?- El delfín no estaba de humor para recibir visitas.

-Vinimos a disculparnos- Nitori se inclinó en señal de perdón, obligando a Rin para que también lo hiciera –Fue por nuestra culpa el que ustedes estén aquí.

-Está bien, era obligación de nosotros cuidar a Aoi, no la de ustedes- Le sonrió al lindo niño de hebras plateadas.

-Entonces ¿No están enojados?- Preguntó Aiichiro un poco más aliviado, cuando se enteró de la situación de Makoto y Haruka, no pudo evitar sentirse culpable.

-Claro que…

-Sí- Interrumpió al chico orca.

-No es cierto, no le hagas caso- Makoto se apresuró a decir al ver la angustia en los ojos del más bajo.

-Makoto, te traje esto para que no te aburras- El depredador le pasó una revista al más alto –La compre especialmente para ti.

-¿Una revista de tatuajes?- El chico de orbes esmeralda miraba confundido al pelirrojo.

-Es para que elijas uno y te lo hagas cuando vayas a la correccional- Le sonrió y Makoto entendió que se estaba burlando.

-Te odio- Rin sólo podía reír haciendo que Makoto se molestara.

-Lo siento, pero tenía que hacerlo- Se revolvió sus hebras rojizas con una mano.

-No es divertido estar aquí- Decía el de orbes esmeralda haciendo un puchero.

-Lo sé- El tiburón cambió su expresión a una seria, se sentía mal por sus amigos –Enserio… Realmente lo lamentamos.

-Descuida… Sólo espero que se den cuenta de que somos inocentes antes de ir a la correccional- Y el adolescente orbes esmeralda esperaba que sus palabras fueran escuchadas.

-Bien, debemos irnos- Rin miró a Aiichiro quien asintió –Espero que queden libres lo más pronto posible.

-Sí… Nosotros también- Makoto se despidió de la joven pareja mientras que Haruka resoplaba con ánimos de nada.

Y así, otro día se había acabado, las pocas esperanzas que tenían se estaban desapareciendo, Makoto apenas pudo dormir aquella noche, estaba muy preocupado por lo que iba a pasar; recordó cuando Saeki le dijo que el jueves se iban a ir a la correccional, si lo hacían, se estarían condenando por toda la vida, porque una vez encerrados ahí; no saldrían hasta que cumplieran su sentencia. Eran cinco años los que le estaban arriesgando, cinco años sin poder estar con su familia ni amigos, cinco años privados de libertad; ahogó un suspiro y trató de ignorar el dolor que le había invadido, se preguntaba cuanto más soportaría esta tortura.

-Creo que me haré este- Los esposos se encontraban mirando la revista que había traído Rin. Era miércoles por la tarde y ambos muchachos ya se habían resignado a que sus vidas fueran condenadas.

-¿Te lo harás en la espalda?- Haruka le preguntó a su novio mirando con gran interés un tatuaje de delfín.

-¿Quieres que me lo haga en la espalda?- El pelinegro le dio una leve sonrisa y asintió, Makoto se vería aún más sexy de lo que era con ese dragón de agua en su espalda. Estaban mirando más tatuajes cuando el jefe de la estación se acercó a su celda.

-Ustedes dos- Llamó la atención del par de nadadores.

-¿Sucede algo?- Decía el más alto mirando nervioso al mayor que estaba abriendo su jaula ¿Acaso los trasladarían ahora a la correccional?

-Quedan libres…

… …

-¿Qué?- Makoto miró a Haruka y este tenía la misma expresión de incredibilidad que él.

-Quitaron todos los cargos y la demanda, así que pueden volver a casa…

Ni Haruka, ni Makoto eran capaces de creer lo que estaba pasando, eran libres, completamente libres. Cruzaron la puerta de aquel pasillo encontrándose con Saeki y Fukuzawa, este último sosteniendo a Aoi.

-¡Aoi!- Makoto tomó a su precioso bebé en sus brazos y no lo soltó jamás.

-Es una pena que te vayas- Se acercó al menor, el policía que más odiaba Haruka, en el mundo –Te extrañaré- Acarició las hebras olivas.

-Aquí están sus cosas- Fukuzawa interrumpió la escena entregándole las pertenencias que se les había sido confiscadas.

-Bien muchachos, espero no volver a verlos por aquí- El oficial Obinata se paró frente a ellos y les sonrió.

-¡Muchas gracias!- El chico orca hizo una reverencia, estaba demasiado feliz para ocultarlo y apenas estaba conteniendo sus ganas de llorar. Cuando los adolescentes salieron de la estación, vieron a Nagisa que los estaba esperando -¡Nagisa!- Se acercaron a su amigo.

-Les dije que los sacaría- Makoto le dio el bebé a Haruka y abrazó al pequeño pingüino.

-¡Gracias, gracias, gracias!- No lo soportó más, así que se puso a llorar -¡Eres increíble!

-¡No llores Mako-chan!- Dijo el rubio recibiendo encantado el abrazo de su amigo.

-Lo siento… Estoy muy feliz- Se separó del más bajo.

-Gracias Nagisa- El delfín le sonrió y puso una mano sobre su hombro –Por esto, serás el padrino de mi boda con Makoto en Las Vegas.

-No me agradezcan tanto- Se rascó la cabeza –Deben agradecerles a los padres del pequeño Hiroshi- Hazuki dirigió su mirada a la pareja que estaba detrás de él –Yo sólo los convencí, pero ellos hicieron todo el trabajo.

-Les pido perdón por todos los problemas que les provocamos- Esto generalmente lo diría Makoto, pero como él se encontraba llorando, su novio se hizo cargo.

-Nosotros también fuimos descuidados con nuestro bebé- Decía la mujer acariciando la cabeza de su niño –Además, ustedes cuidaron bien de Hiroshi.

-Aunque suene imposible, estas cosas pasan- Agregó el padre –Sentimos todo lo que les hicimos pasar.

-No se preocupe…- Haruka dirigió su mirada oceánica del padre al bebé quien le estaba entregando su delfín de juguete, el pelinegro sonrió, no se había dado cuenta de que el niño se lo había llevado –Gracias.

Los tres adolescentes se despidieron de la familia que los había ayudado y se encaminaron a sus propios hogares, Nagisa se separó de ellos en la mitad del camino, sin antes de recibir otro gran abrazo de Makoto. En cuanto llegaron a la casa de Haruka, este unió sus labios con los de su novio en un beso necesitado, toda la tensión y angustia se habían ido, lo único que quedaba ahora, era el amor que siempre estuvo presente.

Era la noche del miércoles y en la oscuridad de la habitación, aquellos dos adolescentes durmieron abrazados, enamorándose cada vez más.


Que les pareció? espero les haya gustado.

se me olvido agradecerles por todos los comentarios! muchísimas gracias por tomarse la molestia de escribirlos!

debo informales que esta historia ya está por terminar, estos son los últimos capítulos.

bien, nos leemos en el siguiente cap!

hasta entonces, se despide su servidora.

Airi.

¡muchos kissus llenos de amor virtual!