::: Ruby :::
(Segunda parte)
La tarde-noche había sido escandalosamente una bomba nuclear, según los estándares de medición de momentos memorables en la vida de Ruby Lucas. Apenas la cachorrita de la familia Swan-Page, alias Patito, había despertado, la nueva manada al completo de la rubia se había presentado en el pórtico para tomar el Té y conversar con las jóvenes. Cabe decir que la parte humana de la morocha no estaba muy conforme con la nueva familia de Emma, pero su instinto lobuno danzaba en sus entrañas con tal euforia que le era casi imposible no saltar de alegría. Podía sentirlo, muy ligeramente, pero podía sentirlo, él como el amor rodeaba la casa con la calidez propia que solo el corazón de Emma en sus primeros días podía desprender, un amor puro y desinteresado. Una calidez propia del corazón de la verdadera salvadora, Emma Swan, la caballero blanco.
La hora del Té fue sumamente interesante, sobre todo cuando "padre" e "hija mayor" se lanzaron a hacer un montón de tonterías en conjunto para hacer reir a todas las presentes. Cabe decir que los trucos de magia fueron impresionantes, dignos de la envidia de cualquier mago de las vegas, aunque la desventaja de ellos sobre Emma y Roberth radicaba en que ellos hacían trucos visuales mientras que Gold y el Cisne negro hacían magia pura, verdadera y sumamente muy poderosa sin la necesidad de ayudantes, trucos o maquinas de humo.
Gold fue sumamente paternal con ella apenas puso un pie en la casa, la estrecho en sus brazos y le dio la bienvenida que jamás le habían dado, muy para el asombro de la loba, pero termino atribuyéndolo al vinculo que se podía percibir en el ambiente entre todos ellos.
Al final, cuando la tarde caía, y la niña había cenado, Belle, la matriarca de aquella particular y oscura familia, habia notado un ligero temblorcito nervioso mal disimulado de parte de su esposo e hija mayor y literalmente les había ordenado salir de la casa a sacar toda aquella energía que les incomodaba mientras ella cuidaba a las niñas. Gold y Emma, apenas escucharon aquella orden, parecían niños en la mañana de navidad mientras revoloteaban por todos lados mientras cuchicheando planes que llevarían a cabo en aquella noche, mientras hacían lo suyo, Lilith Page reía a pierna suelta en el sillón sosteniéndose el estomago por la risa incontrolable, ante la mirada resignada de su suegra y la expresión anhelante de Ruby. Porque para Ruby no habia nada en el mundo que quisiera mas que salir a parrandear de nueva cuenta con Emma Swan, y por vez primera con aquella sensual morena que parecía no apartarle la mirada en ningún momento, para dicha de su lobo interno. Y fue así como al anochecer, las tres mujeres y el patriarca fueron lanzados, casi literalmente, a la calle por la joven princesa Belle. Y es ahí cuando la verdadera diversión comenzó.
La primera parada fue la residencia de la "Familia Real". Les cortaron el cableado completo de la luz en miles de pedazos que le haría el día al electricista del pueblo con la cuantiosa cuenta que le tendrían que pagar por arreglarla, taparon las tuberías del agua con un grumoso lodo negruzco que Gold había jurado era poción para la calvicie y habían convertido todo liquido restante en aquella residencia en baba de caracol pantanoso, también habían escondido un par de bombas fétidas con retraso de explosión en lugares donde estaban seguros no las encontrarían y como bonus extra, habían desaparecido todos los implementos necesarios para el cuidado de pequeño "Salvador" Leoneal y sellado cada salida posible de aquel lugar. Y de ahí no se fueron sino hasta soltar un par de termitas que sabían no tardarían en reproducirse y obligar a los habitantes de dicho lugar hacia otra residencia. Lástima que todas las propiedades deshabitadas de la ciudad le pertenecían al usurero del pueblo y este se aseguraría de que la única residencia disponible fuera una lejos de la que recién le había regalado a su hija, pero por sobre todo, se aseguraría de que el precio fuera razonablemente caro, lo suficiente como para dejarlos endeudados por tres vidas enteras.
La próxima parada fue la casa de Leroy, quien particularmente tenía la tendencia de meterse con las pertenencias de Emma. Para él, dejaron un gran pantano en el piso inferior de su residencia, un montón de Hormigas Bala bajo las sabanas de su cama y toda su ropa fue rociada un una potente pócima indolora e incolora que le haría sentir la piel aguijoneada por abejas africanas después de haber sido untada con lava ardiente. Y para el acto final, fueron a buscarle al Rabbit Hole y le aplicaron un encantamiento en conjunto lo suficientemente poderoso para hacer que cierta Hada atolondrada se asustara por los efectos de dicho encantamiento. Había mil formas de hacerle la vida imposible a ese hombre, y entre los cuatro hicieron que el enanito experimentara cada una de ellas el día siguiente.
La penúltima parada fue la estación. No hubo piedad alguna, literalmente demolieron el edificio, no sin antes sacar algunas cosas que la misma Emma había ocultado en los rincones menos esperados, principalmente las pocas pertenencias de Graham que pudo reunir y esconder de los celos iracundos de cierta reina malvada, quien por cierto había demolido la casita del hombre apenas la rubia le hubiera besado por vez primera. El coche patrulla había quedado colgado en un frondoso árbol en el bosque, completamente desbalijado e incendiado, para deleite de cierta dragona que gustosa había vaciado el fuego de sus pulmones en el auto y los escombros del edificio del Sheriff.
Y la última parada había sido el ayuntamiento. Habían hurgado en todos los lugares, esperando encontrar el tesoro escondido de la alcaldesa, ese que Emma Swan le habia otorgado desinteresadamente. Unas gotas de su sangre en su estado más puro, un par de prendas intimas, muy para el bochorno de la rubia al verse burlada por sus compañeras de crimen al haberse confesado, y un riso de sus rubios cabellos. Todo aquello formaba un tesoro sumamente tentador e invaluable para cualquier practicante de magia, ya sea negra o blanca. Emma Swan jamás supo el por qué Regina le había pedido semejantes regalos, sobre todo cuando lo encontró en una pequeña caja de zapatos en ultimo cajón derecho de su escritorio y como seguridad tan solo un listón rojo amarrado a su alrededor.
Habían hecho un autentico revuelo en aquella inmaculada oficina, y ya podían sentir la magia de Regina rugiendo por venganza mientras en su sangre corriera la sed de sangre ante el descubrimiento en la mañana del estado de su despacho. Ni uno solo pudo evitar las ganas de reir a carcajadas en cuanto notaron las manchas de lodo, ceniza y hojas secas en la fina alfombra, el reguero de hojas de papel medio chamuscadas flotando aun por todos lados y libros a medio masticar adornando los rincones, pero por sobre todo, tres de los cuatro ahí presentes sabían que la reina pegaría en grito en el cielo al ver los enormes agujeros en su precioso librero de caoba, y lo mismo hiba a pasarle al escritorio, de no ser por la negativa de la rubia, muy para el desconcierto de las morenas y diversión de su padre.
- Todo el dia me he percatado de algo. – susurro la rubia con un deje de burla en su tono de voz mientras se acercaba lentamente hacia su pajera. – no has dejado de comértela con la mirada, Lilith. – delicadamente tomo la mano de su novia, quien en sus ojos tenia un deje de incomodidad en ellos. – ya habíamos hablado de ello. – le acaricio suavemente la mejilla y casi soltó una risa al notar la incomodidad casi furiosa de su amiga loba. Como respuesta obtuvo un apretado abrazo de parte de la morena.
- ¿Qué pasara contigo? ¿Qué haremos con patito? . – inquirió Lilith refugiada en el pecho de su, hasta ahora, amante. Su voz temblorosa hiso estrujar el pecho de ambas mujeres, quienes ahcian de tripas el corazón para dejar que la situación culminase.
- Lo único que importa es tu felicidad. – Emma estrecho el abrazo mientras susurraba estas palabras en el oído de la joven. - Ya veremos que decirle a patito cuando sea el momento. – culmino con una enorme sonrisa en el rostro mientras se separaba de la morena. A lo lejos las tres escucharon al padre de la rubia desapareciendo en una nube de humo, acto seguido, la rubia se separo de la morena como un resorte, sonrió ampliamente y les señalo con la mirada el enorme escritorio de Regina. – no pierdan el tiempo, mañana será un dia glorioso y les recomiendo le dejen un espléndido regalo a nuestra señora alcaldesa, no sé, quizá fluidos sexuales bañando su inmaculado escritorio.
Apenas dicho esto, desapareció en una nube de magia gris, y pese a sentir una gran opresión en el pecho, una por haber roto con su amante apenas un segundo atrás, y la otra por haberle robado la hembra a su cachorra, ambas se lanzaron a los brazos de la otra para darse el mas furioso de los besos, prometiéndose entre ambas dejar el escritorio completamente mojado como pidió la rubia y pensando en un futuro recompensarla.
A lo lejos, mas alla de donde los oído de ambas pudieran oír, Gold se encontraba en medio del bosque, sentado en el puente donde una vez Regina había intentado enseñarle magia a la rubia, con botella de Whisky y un par de vasos reposados a un lado suyo, ambos con el liquido alcohólico a la espera de ser vaciados. Un segundo, el sonido de una aparición le hiso curvar sus labios en una sonrisa apenada.
- Siempre haces lo correcto, aun si con ello te destrozas el corazón en el proceso. – soltó con un suspiro mientras le entregaba un baso a su hija, quien se bebió el liquido como si fuera agua en el desierto – Haces lo correcto pese a que eres el Cisne Negro.
- Solo me importa su felicidad. – refuto la rubia mientras se serbia otro trago.
- ¿Y que hay de la tuya?. – inquirió su padre mientras le daba un sorbo a su Whisky
- Me cambio por desodorante con olor a pino. – susurro Emma antes de sonreír con melancolía hacia la negrura del cielo.
Y esa noche, su segunda noche en Storybrook, le habían roto un poco mas el corazón a Emma Swan, de ello solo fue testigo su padre en ley, quien limpio cada una de las lagrimas de su hija adoptiva mientras ambos se embriagaban en aquella fría madrugada, ambos sabiendo que eso sucedería tarde o temprano.
Señoritas, les informo que este es el final del primer Arco de Corazones Rotos. Y de nuevo culmina con el corazón de Emma demasiado frágil, aunque al menos su padre Gold esta con ella.
El siguiente capitulo es de… si, asi es… Regina Mills! Asi que nos enteraremos de su magistral reacción ante semejantes actos en su pueblo.
Alguien se preguntara ¿Por qué no fueron al 108 de Mafflin Street? Me vi tentada, muy tentada.
Independientemente de todo, ¿Les ha gustado? ¿Esperaban algo mejor? Recordemos que Belle no permitiría ninguna muerte, que mas quisiera yo, además de que aun hay algo de bondad en Emma, para nuestra desgracia, de no ser asi habrían pasado calamidades muy exuberantes, como en los primeros tiempos de Gold como el Oscuro. Tiempos maravillosos. Lastimosamente hay anclas de bondad que les retienen a ambos ¿Saben cuales son?
Nos leemos pronto. Les mando un beso y un gran abrazo.
¿Merezco un Review?
