Tell me how much you miss my warmth
parte 2
Entro despacio, captando cada ambiente y recorriendolos con la mirada; la sala de estar, las estanterias con libros, los sillones, los cuadros. Siguio avanzando entrando a la cocina, observando las encimeras y alacenas, los electrodomesticos que jamás estrene, la mesa redonda de la esquina con sus cuatro sillas. Cuando compre la casa, mantuve la mayoria de los muebles que ya tenia; comprando simplemente las cosas que me faltaban y los libros que saque de la biblioteca de Malfoy Manor. Cruzó el pasillo hasta las escaleras, subiendo peldaño a peldaño mientras estudiaba las pinturas que decoraban el ascenso.
Cerre la puerta y la segui, se paro en el pasillo de las habitaciones. Tres puertas blancas cerradas; se acerco a una de las dos de la izquierda; y abrio la puerta. Se quedo parada en el marco observando la habitación. Me acerque por detras, mirando por encima de su hombro lo que ella veia. Si bien en toda la casa hay libros; esta habitacion es la que mas tiene, es una version pequeña de la biblioteca familiar, un escritorio de roble con una lampara y un sillon individual ocupan el espacio que las estanterias de suelo a techo no ocupan.
Se voltea a enfrentarme, elevo una ceja interrogante; y ella se traga sus comentarios y cierra la puerta avanzando a la de al lado. Esta habitacion esta vacia; literalmente vacia. Aun no se me ocurre que uso darle; por eso la mantengo vacia. Cierra rapidamente la puerta, y se cruza a la unica del lado derecho.
La abre despacio, casi asustada de lo que pueda llegar a encontrar en su interior. Da un paso al interior y la sigo; captando como se tensa cuando su mirada se frena en la gran cama del centro. Se da vuelta, y espero su veredicto en silencio.
-Veo que no hay señora Malfoy. -dice despacio, y no puedo elevar evitar una ceja y que mis labios se curven una sonrisa.
-Aun no.- le digo. Y ella se muerde el labio inferior, como cuando una respuesta no le agrada, quiero terminar esto de una vez. La comadreja debe estar esperandola, y el whisky de fuego me espera a mi en la biblioteca. -¿Cafe?- le ofresco para cambiar de tema.
Asiente entonces la invito a salir de la alcoba y seguirme hasta la sala de estar. La dejo que se acomode en uno de los sillones y yo voy a la cocina a preparar el cafe. Debo decir que con los años y viviendo solo y a base de comida rapida lo unico magico que puedo hacer sin magia es el cafe.
Vuelvo a la sala de estar con dos tazas; le ofrezco una y me siento al otro lado de la mesita ratona. Doy un sorbo y la veo oler el contenido de su taza.
-No esta envenenada si eso te preocupa- le digo serenamente mientras doy otro sorbo. Ella niega con la cabeza y prueba su cafe.- ahora bien; dime. ¿Qué tanto tenemos que hablar?
Se tensa y apoya la taza en la mesa; se agarra las manos y sus nudillos se ponen blancos de tanto que las aprieta.
-¿Por qué huiste?- lo dijo bajito, en un susurro. Pero lo suficientemente alto como para que la oyera.
-Debia. Me estaba llamando- No iba a mentir, quiero saber a qué quiere llegar.
-¿No podias despertarme? ¿Avisarme siquiera que te ibas?- Su tono estaba cargado de reproche.
-No. Tu plan era pedir asilo en la Orden. La guerra debia terminar pronto, no podia esconderme hasta el final. Tenia otros planes en mente- le dije bebiendo lo que me quedaba de cafe.
-¿Otros planes? ¿Qué otros planes eran tan importantes que huiste como un cobarde?- auch. Si ella supiera que me fui por ella y para ella. No entiendo a que vienen sus reproches ahora.
-En primera no hui. Acudi al llamado. En segundo lugar, ¿Porque habria de avisarte si lo nuestro no fue nada?-Bien Draco, bien. El premio al hombre con mayor tacto es paraaaaa Draco Lucios "Cabron" Malfoy. Aplausos. Sus ojos se opacaron, y aprieta fuertemente sus labios.- Lo que quiero decir, es que si no acudia iba a haber mas repercusiones de las que hubieron.-le digo tratando de enmendar mi error.
-Tus padres. Él los mato por no acudir al primer llamado ¿Verdad?-No necesito responderle ella lo ve en mis ojos. Aun tengo pesadillas sobre ellos - Lo siento. De verdad. No debi detenerte aquella noche- dice solemnemente mientras su mano sostiene la mia atraves de la mesa.
-No, si no lo hubieras hecho. Yo no habria hecho lo que hice despues. Y la guerra hubiera continuado quien sabe hasta cuando. Tu me salvaste y yo indirectamente te salve a ti- le digo apretando su cálida mano.
-Eso no es cierto. Tu me salvaste de un modo más directo. Aunque no lo supieras. ¿Sabes? Luego de la guerra deje Inglaterra y me mude a Estados Unidos. Regrese hace 2 años por cuestiones laborales. Pero no me fui sola.- escucho sus palabras y son como puñaladas.
-No me interesa saber de tu vida sentimental con la comadreja- le gruño retirando mi mano de la suya. Pero ella se levanta y me enfrenta. Con las manos en las caderas.
-Eres un idiota ¿Lo sabes? Me tomo los ultimos 8 años de mi vida preparame para este momento; y los ultimos dos para juntar el valor de enfrentarte. Draco Lucius Malfoy, ¿Sabes por qué me fui de Inglaterra? -no le respondo y esquivo su mirada- Draco, mirame. -no pienso pienso mirarla- Muy maduro. Bien, no me mires. Me fui de Inglaterra porque necesitaba un hogar. Necesitaba un lugar sano, y en paz. Un lugar para criar a mi hijo.-Cuando dijo hijo me giré automaticamente; perforandola con la mirada; sospechando algo que jamás hubiera pensado- Si, Draco. Tu hijo. Nuestro hijo. Veras, esa noche no solo te salve, tu me salvaste a mi. Esa noche creamos una vida-
Estoy demasiado shockeado para reaccionar o decir algo. ¿Un hijo?. ¿Un hijo mio y de ella?
Pero no es hasta que la siento abrazarme por la cintura que me doy cuenta que de la impresión me levanté de mi asiento. Y es en ese momento en que todo cae como un gran balde de agua helada sobre mis hombros. La aparto bruscamente, siento la ira inundar mis venas; la odio. La odio con cada parte de mi ser. Ella se aleja; herida. ¿Por qué se siente herida si ella fue la que huyo con mi hijo? ¿Si ella se encargo de criarlo de la mano de la comadreja? ¿Qué busca ahora? ¿Qué espera? ¿Qué pasé por alto su traición?
-No me toques. No te atrevas a poner tus suscias manos en mi otra vez. Se acabo la diplomacia, ahora mismo vas a sentarte y a decirme toda la verdad.
La vi titubear, pero suspiro y volvio a su asiento. Cruzando las piernas y apoyando sus manos en su regazo. El pequeño abrazo que me dio, de algun modo logro calarse nuevamente en mi; su calor, su ternura, ahora eran cosa del pasado. Granger se equivoco conmigo y yo como estupido estaba dispuesto a abrirle la puerta de mi vida para que se instalara. Iluso, han pasado 9 años; ella no es quien fue. Y yo tampoco soy aquel.
-Bien. Se llama Orión Granger. En unos meses va a cumplir 9 años; tiene el cabello castaño y los ojos grises de los Malfoy. Él sabe quien eres, que fuiste y que hiciste; nunca le negue tu existencia. Y aunque hace dos años Ron es parte de nuestras vidas nuevamente, es simplemente el tio Ron para él. No quise ocultarlo de ti. ¿Pero puedes ponerte en mi lugar un segundo? Tenia 17 años, era huerfana y escapaba de una guerra embarazada de un mortífago sangre pura que me estigmatizo gran parte de mi adolescencia. Necesitaba protegerlo. Por eso hui. Trabaje en el Ministerio americano, hasta que hace dos años me dieron un pase para volver a Inglaterra. Despues de mucho papeleo pudimos regresar. Pero aun no estaba lista para enfrentarte, primero necesitaba asentarme nuevamente aqui. Fue cuando me entere de todo lo que estuviste haciendo. Ya sé que no tengo ningun derecho a pedirte ni reclamarte nada. Pero él quiere conocerte. Más allá de lo que pasó entre nosotros, él merece conocerte. De todos modos, supongo que entenderá si no quieres verlo. -Dijo levantandose.
Todavia estaba anonadado debo confesar que en algún momento me pico el gusanito de la familia; habia considerado la idea de casarme con alguna dama de clase alta y tener un hijo para continuar el linaje. Pero cuando eso pasaba la recordaba a ella, recordaba sus jadeos, su cuerpo, sus manos; y terminaba ebrio en la soledad de mi biblioteca.
-Se me hace tarde. Ya debo irme. Si... Si deseas conocerlo. Toma, aqui esta nuestra dirección. - Me dice mientras deja un papel doblado sobre la mesa del recibidor, y abre la puerta. Escucho como se cierra y siento frio. Siento frio cubrirme como una segunda piel; su calor abandono la casa, mi cuerpo y mi vida como tantos años atras el mio la abandono a ella. Habia extrañado su calor.
