Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. Solo la trama me pertenece.

¡Hola! Volví por fin ha sido un mes durillo y apenas avanzaba con la historia pero ya estoy por aquí, primero y ante todo muchísimas gracias por todos vuestros mensajes de apoyo no me esperaba todo eso y me habéis sacado más de una sonrisa. Mi mami ya se encuentra mejor y poco a poco se va recuperando ¡GRACIAS!

Bueno creo que me enrollo demasiado el Soundtrack de este capítulo es Haunted – Kelly Clarkson: http : / www . youtube . com / watch?v=JwGqsnTbaY0

Nos leemos abajo


Capitulo 1

Edward comenzó a desperezarse en la enorme cama del hotel de Honolulu. Quedaba solo un día para volver de nuevo a Chicago, sería su última noche juntos. Se giró para buscarla pero el frío de la sabana le indicó que no estaba a su lado, abrió los ojos intentando buscarla por la habitación, se volvió a tumbar en la cama, podría estar dándose una ducha. La noche anterior le había preocupado su actitud, pues había estado muy extraña desde que la dejó sola unos minutos mientras iba a por unas copas, por más que le preguntó, su respuesta siempre fue que no le ocurría nada, por lo que lo dejo pasar, aun así estuvo a su lado después de eso e intentó hacer que olvidara cualquier cosa que le rondara por la cabeza y no le hiciera disfrutar. Después de varios minutos tumbado en la cama decidió levantarse para buscarla, estaba tardando demasiado en el baño. Cuando se acercó allí no se oía correr el agua, tocó la puerta esperando recibir contestación pero nada se escuchaba en el interior, giró la manilla abriendo la puerta y observó que estaba desierto, cruzó la habitación dirigiéndose al salón, a ella le encantaba sentarse en el balcón para ver la playa desde allí, pero no estaba por ningún lado, podría haberse ido a dar una vuelta por los alrededores del hotel o dar un paseo por la playa, se sentó en uno de los sillones para esperarla.

Una hora después comenzó a impacientarse, aquello era muy raro, Bella no solía irse y menos durante tanto tiempo, decidió vestirse para buscarla, cuando abrió el armario toda la realidad que habían olvidado durante esos días se le vino encima. La parte donde debería estar toda la ropa de Bella estaba completamente vacía y su maleta no se encontraba allí, golpeó fuertemente la puerta del armario rompiéndola en el acto, la sangre corría por sus nudillos mientras apoyaba la frente en la madera. No podía ser, ella no se podía haber ido. Después de limpiar la sangre de su mano con una toalla, se vistió deprisa y salió fuera de la habitación, necesitaba encontrarla.

Todo un día recorriendo aquella isla y aunque en el fondo sabía que no iba a encontrarla no podía darse por vencido, ella no podía haberle hecho eso, no después de todos esos días que habían pasado juntos, no después de la noche en la que le sorprendió besándole, no cuando ella por fin se había abierto contándole todo su pasado.

Era ya de madrugada en Honolulu y se encontraba sentado en el suelo de aquella habitación, donde tantos momentos habían vivido, mirando fijamente la única cosa que había dejado allí, el vestido que había usado la noche anterior. Lo había descubierto cuando había sacado toda su ropa para hacer la maleta y marcharse de aquella isla. Después de todo el día fuera preguntando a todos y cada uno de los miembros del hotel por ella, se había rendido, no podía apartar la mirada de esa prenda ¿qué había pasado esa noche para que ella cambiara en cuestión de minutos y lo abandonara sin ninguna explicación?

La vuelta en el avión se hizo eterna solo recordando como siete días atrás ella estaba a su lado viajando emocionada y temerosa a la vez por su primer vuelo. Cuando llegó a su casa dejó tirada la maleta cerca de la entrada y fue hacia su despacho,en uno de los muebles que adornaban el lugar estaba escondido lo que más necesitaba en ese momento, un exquisito whisky que le ayudaría, o eso creía él, a alejar malos pensamientos; se sirvió una copa y se sentó en su sillón, durante toda la noche no pudo pegar ojo, demasiadas preguntas se formulaban en su cabeza y todas sin una maldita respuesta.

Dos días después de ahogarse en alcohol decidió conseguir respuestas en el único lugar dónde podían dárselas. Una vez estacionó el coche frente a Eclipse respiró hondo y salió, no miró nada de lo que le rodeaba solo quería ir hacia un sitio y ese era el despacho de Aro. Entró sin llamar, lo que vio le produjo arcadas, no quería ni imaginar por ningún momento que Bella pudiera haber hecho eso con él. Una de las chicas estaba sentada en su regazo mientras otra de ellas estaba agachada entre sus piernas, ni siquiera se inmutó al verse sorprendido, más bien se lo tomó con calma y separó a la chica que tenía encima.

- Pequeñas tengo un asunto que tratar con el Sr. Cullen, seguiremos más tarde –ambas se levantaron y acomodaron su ropa mientras salían con las cabezas agachadas mientras Aro metía su polla dentro de sus pantalones como podía. Respiró hondo para no tirarse encima de ese vulgar proxeneta.- ¿A qué debo tu visita Edward? Aunque no se por qué pregunto si creo saber la respuesta.

- ¿Dónde está Bella? –apretó los puños agarrando la silla que estaba delante de él.

Aro sonrió mirándole- creí que tu lo sabrías mejor que yo - apoyó los codos encima de la mesa mientras entrelazaba sus manos sin dejar de mirarlo, su sonrisa se volvió perversa- creo que esa zorra nos ha engañado a los dos ¿no crees Edward?

Contestó esa pregunta abalanzándose sobre él, ningún mueble le impidió llegar y levantarle del sillón en el que estaba sentado, ejerció la máxima fuerza en sus manos sobre su cuello mientras lo miraba con odio.

- No hables de ella –los ojos de Aro comenzaron a ponerse blancos por la fuerza que Edward ejercía sobre su garganta quería apretar hasta que ni una gota de aire entrara en sus pulmones quería ver como expiraba su último aliento, después de unos segundos mirándolo intensamente reaccionó soltándole, no valía la pena ensuciar sus manos con aquella escoria, lo dejó caer al suelo, tenía en mente un mejor destino para él- eres basura Aro Volturi ¿dónde está todo el dinero que te dí? Te dije que la mitad sería para ella.

Aro se agarraba el cuello intentado tranquilizar su respiración, su voz salió entrecortada por los segundos que estuvo sin aire- se lo llevó todo... no tengo ningún dinero tuyo... me ha robado en mi propia casa –una risa estridente se oyó en aquel despacho por parte de su propietario- veo que a ti también te ha robado y no solo dinero, esa muñeca nos ha engañado a todos, ha sido una buena alumna yo le enseñe a que los hombres creyeran que los deseaba, caíste en su juego…-no pudo continuar por mucho más tiempo su discurso pues recibió una fuerte patada en su estomago mientras la puerta hacía temblar las paredes de la habitación al ser cerrada.

Estaba demasiado furioso había perdido los papeles delante de esa escoría, necesitaba salir de aquel sitio cuanto antes, olvidar todo lo que alguna vez había vivido allí ¿podía ser que ella lo hubiera engañado? ¿Qué se hubiera ido con todo el dinero? ¿Qué todo fuera una vil mentira? Había sido tan imbécil.

Estaba dirigiéndose a su coche cuando alguien se interpuso en su camino, levantó su cabeza mirando fijamente, conocía a ese tipo, era el que una vez había intentado obligar a Bella a irse con él, estaba de un humor de perros y lo último que necesitaba era darse de golpes otra vez con aquel desgraciado, empezó a caminar de nuevo, pasó a su lado golpeándolo con su hombro y así pudo apartarlo de su camino, siguió su camino hasta su coche cuando oyó su voz.

- Mi Bellita ha hecho muy bien su trabajo –respiró hondo e intentó seguir hasta su coche, sabía que lo estaba retando y su paciencia se agotaría si seguía allí escuchándole- disfrutamos mucho engañándote Cullen.

No pudo más, se giró hacía él mirándole con odio- ¡eres un hijo de puta!

Vio como se reía socarronamente- si, quizás tengas razón, pero yo también la tengo, nuestro plan salió perfectamente, es demasiado buena en su trabajo y ahora los dos disfrutaremos de tu dinero, como nos reíamos de ti mientras follábamos, ella venía a pedirme lo que tu nunca le lograbas dar.

Si con Aro se había retenido con ese miserable nadie ni nada podía pararle esa vez, se lanzó sobre él y lo golpeó haciéndole caer al suelo, se sentó sobre su estomago mientras golpeaba su cara con sus puños, todo el odio, rencor y dolor que se mezclaban en su cuerpo estaban siendo expulsados en ese momento hacia aquel hombre no le importo el dolor en sus nudillos ni que pudiera matarle a golpes es más deseaba hacerlo quería borrar de su cara esa sonrisa, quería borrar de su cabeza lo que le había dicho, sintió como alguien le apartaba de él, intentó zafarse pero le fue imposible, seguro que algún miembro de seguridad del local lo tenía sujeto, no se equivocaba cuando miró alrededor y vio a muchas de las chicas observando aquel escenario, se zafó del agarre mirando hacia aquel malnacido, tenía toda la cara ensangrentada pero aun así le sonreía con burla.

- Ella es mía Cullen, siempre lo ha sido –se abalanzó de nuevo contra él pero no se lo permitieron, esta vez ni le miró solo se fue hacía su coche, arrancó el motor tan deprisa como pudo y salió de allí haciéndose una única promesa: hundiría aquel sitio, era poderoso y podía hacerlo.

Intentaba vendarse los nudillos, estaban bastante dañados, se dio por vencido y dejó de hacerlo, una botella de whisky casi vacía adornaba la mesa del salón y una canción lo acompañaba de fondo, sonrió irónicamente al escuchar la letra.

Más alto, más alto

Las voces en mi cabeza

Suspiros burlándose

De todas las cosas que dijiste

Más rápido los días pasan y yo todavía estoy

Estancada en este momento de quererte aquí

Tiempo

En el parpadeo de un ojo

Sostuviste mi mano, me sostuviste fuerte

Ahora estas muerta

Y todavía estoy llorando

Impactado, destrozado

Estoy muriendo por dentro

[…]

Si, estaba muriendo por dentro, ella le había engañado en todo y escuchando esa letra ¿realmente la necesitaba? Había sido su válvula de escape, pero lo que nunca creyó es que lo hundiría más en su miseria. Y como un autentico imbécil se había enamorado de ella, ahora estaría riéndose de él por lo fácil que había sido engañarlo.

Sonrió sarcásticamente recordando como después de que ella le contara su historia pensó que había sido tan valiente al seguir adelante, incluso la comparó con Victoria, pues al contrario que su esposa ella no se había dejado vencer por las circunstancias ante ese pasado tan terrible. Golpeó la mesa de cristal que tenía delante rompiéndola en el acto haciendo que sus manos sangraran más que antes. Esa historia seguro que era una cruel mentira para engatusarle, para que sintiera lastima por ella, para que cayera en sus redes y así poderse llevar todo su dinero y disfrutarlo con su amante, esa semana había sido una mentira.

Quería odiarla por todo, pero no podía, tendría que arrancarse su maldito corazón para solo despreciarla.

….

No sabia cuantos días había pasado allí, tirado en ese sofá, bebiendo sin parar; pero ni el alcohol le hacía olvidar su cara, su risa pero sobre todo lo que no podía olvidar era su traición.

Escuchó como la puerta de la calle se estaba abriendo, no tenía fuerzas para levantarse, si querían robarle, adelante, no iba a hacer el mínimo esfuerzo en defenderse.

- Edward –levantó los brazos que ocultaban sus ojos para mirar al dueño de aquella voz- ¿désde cuándo eres de los que se emborrachan durante días?

- Vete Eleazar, no estoy para tonterías –volvió a tapar sus ojos poniendo uno de sus brazos encima.

- ¿Sabes? esta mesa nunca me gustó en tu salón has hecho bien en romperla –volvió a apartar su brazo alzando una ceja ¿Eleazar le estaba vacilando?

- Nunca debí darte ese juego de llaves de mi casa ¿Qué haces aquí?

- Tu madre esta preocupada, ha estado llamándote- si, había oído su teléfono.

- ¿Y te manda a ti?

- Sabes que están en Londres con Alice, tu mismo no quisiste ir por que tenías mucho trabajo la semana pasada, algo que me extraña cuando hace más de una semana y media que no pisas tu empresa- ignoró ese último comentario, a su amigo no se le escapaba nada- tu hermana también estaba demasiado preocupada.

Si hubiera sabido en lo que iba a acabar esa semana habría preferido ir a ver a su hermana y a su amigo Jasper.

- Luego les llamaré para que se tranquilicen. Gracias Eleazar por la preocupación, ya puedes irte, estoy bien como has comprobado.

Pero no se movió de allí, estaba mirando su salón cuando habló de nuevo sin mirarle- pensé que eras más fuerte, que lo de Victoria no acabaría contigo, mira tus manos tienes un aspecto horrible.

Comenzó a reírse a carcajadas incorporándose en el sofá, Eleazar lo miró- ojalá mi único problema fuera Victoria –su amigo lo miró asombrado- seguí tu consejo, busqué a otra persona.

- Edward te dije que debías seguir adelante, no que buscaras por todos los medios posibles a alguien que supliera a Victoria.

- Ya empezó a existir antes de que tú y yo habláramos –volvió a tumbarse en el sofá- no quiero hablar de ello, ha sido demasiado doloroso.

- Pues deberás echarme una copa de eso que estas bebiendo por que no me pienso mover de aquí.

- Conmigo no valdrán tus truquitos de Licenciado en Psiquiatría –Eleazar le sonrió.

- Ya veremos.

Podían haber pasado cerca de dos horas y allí seguía Eleazar sin inmutarse y hablando sin parar, le estaba levantando un verdadero dolor de cabeza.

- Esta bien, te lo contaré pero cállate de una jodida vez, mi dolor de cabeza es cada vez más insoportable –vio como sonreía con suficiencia- pero quita esa sonrisa o mi boca estará sellada – Eleazar rodó los ojos y se sentó más cómodamente.

- Te escucho.

Respiró hondo aunque en un principio no quería que nadie supiera de ella sabía que tenia que desahogarse y que mejor que con el único amigo que tenía en aquella ciudad- La conocí en un lugar llamado Eclipse…

Siguió contando su historia durante lo que le parecieron horas, Eleazar ni se inmutó cuando le confesó a lo que se dedicaba, mantuvo su mirada en él mientras hablaba de toda la semana pasada, de todo lo que había pasado allí con ella.

- No lo puedes negar, estás enamorado de ella –al oírlo se levantó por fin de aquel sofá.

- Y me odio por ello, me ha traicionado de la peor de las maneras.

Eleazar negó con su cabeza- ¿Qué te hace pensar eso? ¿Crees en ellos más que en lo que te contó ella?

- Se fue –le grito dándole la vuelta encarándolo- ¿qué quieres que piense? todo fue una mentira.

- Edward, tuvo que tener algún motivo para huir así –se quedó pensando- tu mismo has dicho que después de volver con las copas estaba rara.

- No vas a convencerme de nada.

- Ni quiero hacerlo, está en ti creer eso o creer en ella –se levantó y palmeó la espalda de su amigo- sé que has sufrido mucho por Victoria y que esto está pudiendo contigo, pero si hay una mínima esperanza, simplemente confiaría en esa chica.

- Mi única esperanza es la venganza.

- Eso no te llevará a ningún lado, lo sabes – su amigo recogió todas sus cosas- siempre puedes contar conmigo para lo que quieras.

- ¿Y ese es el consejo de un gran psiquiatra? No me has servido de mucho Eleazar.

- No estoy aquí como Psiquiatra, sino como amigo – fue hacia la puerta de salida- búscala y encontraras las repuestas que necesitas –abrió la puerta de la calle- llama a tu madre estaba demasiado nerviosa- asintió mientras lo vio salir.

Si, la buscaría pero no para encontrar respuestas, él las tenía muy claras, le haría sufrir, nadie jugaba con Edward Cullen.

Estuvo hablando con su madre más de media hora, después de jurarle que se encontraba perfectamente pudo colgar y dirigirse hacía la ducha, necesitaba relajarse y pensar en como empezar, sonrió, primero Aro, después ya vería como seguir.

….

Estaba sentado en su despacho mirando unos informes de su empresa, habían pasado tres meses desde que había vuelto de Hawaii desde esa conversación con Elezar había decidido no ahogarse en el alcohol, eso era de perdedores, necesitaba sus cinco sentidos para continuar con todo lo que tenía pensado, en todo ese tiempo había estado investigando los negocios turbios de Aro, faltaban pocos pasos para alcanzar su objetivo, un golpe en la puerta lo sacó de sus pensamientos.

- Adelante.

- Sr Cullen, su abogado está aquí –su secretaría lo miró esperando una respuesta.

- Hazlo pasar –ella asintió, mientras se echaba a un lado dejando pasar al hombre, se levantó para recibirlo estrechando su mano- Alistair ¿qué te trae por aquí? ¿Quieres tomar algo?

- No, seré breve no tengo mucho tiempo- al oír aquello su secretaría se retiró- he venido a darte buenas noticias.

- Hacía mucho que no oía esas palabras, te escucho.

- Es sobre tu divorcio, han inhabilitado a Victoria, por lo que presenté ayer mismo la demanda de divorcio.

- Si, parecen buenas noticias –intentó parecer satisfecho pero en esos momentos ni siquiera eso le alegraba- Gracias.

- No hay de que, todavía queda todo lo del divorcio pero puede que en menos de un año ya puedas ser un hombre libre- mostró una ínfima sonrisa a su abogado asintiendo- bueno, pues tengo que irme tengo un juicio en menos de una hora –se levantó y le acompañó a la puerta- pronto te traeré todos los papeles para que puedas firmarlos.

- Está bien –volvió a estrechar su mano- nos vemos.

Su abogado salió de allí y cerró la puerta tras de él, se dirigió de nuevo hacía su escritorio, que distinto hubiera sido todo si ella no se hubiera ido, ahora estaría extremadamente feliz, golpeó con sus puños fuertemente la mesa para después llevarse ambas manos a su pelo; uno de sus planes fue casarse con ella para poder sacarla de allí, sabía que llevaría tiempo pero estaba dispuesto a pagarle a Aro para que ningún hombre la tocara y ahora de nada servía. Abrió uno de los cajones que estaban debajo de la mesa y sacó una foto, allí estaba ella, en al playa de Honolulu mirando hacía la cámara mientras el viento hacía que su pelo ondeara, más de tres meses y no había podido seguir ningún rastro de ella, era como si la tierra se la hubiera tragado, pero no descansaría, tenían algo pendiente.

- Podrás esconderte de mi todo lo que quieras, pero te juro que acabaré encontrándote –tiró la foto de nuevo hacia el cajón y lo cerró con fuerza.

Una hora después volvieron a llamar a su puerta, su secretaria entró por al puerta una vez que el dio permiso.

- Han traído este sobre, me han dicho que era urgente que se lo entregara.

Cogió el sobre después de darle las gracias, una vez se quedó solo lo abrió y pudo ver su contenido una sonrisa se formó en su rostro, por fin lo que tanto había esperado, ya tenía todo lo que necesitaba.

- Aro Volturi, estás en mis manos.


¿Os gusto?

Gracias por los reviews, los alertas, los favoritos ^^

Debo de dar las gracias también a toda la gente que me voto en el contest de Navidad y apoyo "Sin ti"

Como veis quería subir el capítulo lo antes posible pero la semana que viene volvemos a los domingos.

Muchas gracias a mis dos adoradas betas Beth y Vicky sois lo mejor ^^

Gracias a las chicas que no tienen cuenta por sus comen JELI y Beakis.

Nos leemos en el siguiente

Gracias se os quiere

xao