Capítulo 12
[…]
Marinette estaba detrás del mostrador en la panadería familiar, el día marchaba con tranquilidad así que ella abrió su cuaderno de bosquejos y empezó a hojearlo. Se escuchó la campanilla de la puerta que indicaba la llegada de un nuevo cliente.
– Bienvenido – dijo la peliazul mientras le dirigía la mirada y cerraba su cuaderno de bosquejos. Se llevó una sorpresa al darse cuenta que se trataba del pelinegro. – Luka… – lo llamó sonriente. Ya se había familiarizado con verlo ir a la panadería.
– Mari… yo… –dijo en tono algo afligido.
– ¿Todo bien? –indagó interesada.
– Me temo que… no puedo quedarme con esto– susurró mientras colocaba el colgante que la peliazul había diseñado para él sobre el mostrador del establecimiento.
Marinette se quedó sorprendida, ¿acaso había algo de malo en el accesorio? Quizás después de todo si era demasiado sofisticado y no encajaba con el estilo del pelinegro. – …Puedo modificarlo si no es de tu agrado...
– No es eso… –le interrumpió y se acercó hacia ella. Se inclinó lo más que pudo para llegar al otro lado del aparador. Sus cabezas estaban muy próximas. Entonces la peliazul reconoció ese aroma, ese era Gabriel, el perfume del diseñador que tanto admiraba. Inhaló ligeramente para captar por completo el aroma del pelinegro.
Luka estaba muy cerca de ella, Marinette quería evadir esos grandes ojos celestes que la miraban con detenimiento. Aunque en un inicio le llamó la atención los ojos escarlata que poseía el pelinegro por los lentes de contacto, tenía que admitir que los ojos celestes que poseía eran más atractivos. Esos grandes ojos celestes que no la dejaban de mirar fijamente al extremo de ponerla nerviosa.
Ella agachó la mirada para que el pelinegro no notara el rubor de sus mejillas. Había algo en él que no sabía qué era, pero la ponía algo nerviosa. Hubo un momento de silencio incómodo. –Mari… yo… –susurró el pelinegro llamando la atención de la joven, quien levantó la mirada para prestarle atención. En eso fue besada sorpresivamente por Luka. Un beso, un tierno beso que el pelinegro le había robado tomándola por sorpresa. ¿Cómo es posible que él haya tenido la osadía de besarla?, quería reaccionar de alguna manera, apartarlo para pedirle una explicación, pero había algo en ese beso, algo que le era familiar, así que sólo se dejó llevar.
[…]
Marinette abrió los ojos lentamente. Estaba siendo besada por alguien. Pero ese beso era tierno, muy diferente a como se hubiera imaginado para haber sido por sorpresa. Aún estaba medio adormilada. – Que real es ésta sensación– se decía mentalmente mientras aún sentía los suaves labios de quien sea que la estaba besando. Entonces se dio cuenta de que no era un sueño. Abrió los ojos sorpresivamente. Un joven alto estaba sobre ella. Todo estaba oscuro, no podía identificar de quien se trataba. Pero ese aroma le era familiar. En su cabeza pasaron ideas locas rápidamente– ¿Será Luka? – se dijo– Pero él no sería capaz de hacer algo como eso ¿o si?–. Entonces ató cabos rápidamente. El único con la capacidad de entrar a su habitación en la noche aun cuando todo estaba oscuro era Chat Noir. Se ruborizó por completo aún seguía pasmada.
El joven se alejó lentamente. Podía ver a través de la oscuridad así que pudo darse cuenta cuando Marinette había abierto los ojos. Agradeció que la joven no pudiera ver en ese momento la expresión de su rostro. Pues estaba sumamente apenado por lo que acababa de pasar.
No dijo palabra alguna. Primero le da una mala impresión esa tarde como Adrien Agreste, y ahora tendrá un terrible concepto de Chat Noir. Sentía que esta vez ya había perdido toda clase de esperanzas con Marinette. Tenía que decir algo. ¡Pero ya! Sin embargo las palabras no salían de su boca.
– ¿Chat? – Susurró apenada Marinette – eres tu… ¿verdad?. Susurró mientras se sentaba en su cama. Ella se dispuso a ponerse de pie.
– … –El joven héroe no dijo palabra alguna. Por supuesto que lo descubriría, no es como si las personas fueran besadas y no sintieran nada ¿o si?. Además, esta vez no fue un beso fugaz, sino uno más prolongado. ¿por qué tenía que pasarle todo esto justo ahora?.
Nuevamente el tintineo de su anillo sonó en la habitación. –¡Genial! Encima de todo, me queda poco tiempo para destransformarme– se dijo mentalmente estresado. Se dispuso a marcharse por la ventana, tenía que irse cuanto antes.
Sin decir palabra alguna por la vergüenza, se dispuso a retirarse cuanto antes, llegó al umbral de la ventana y colocó su mano en su espalda dispuesto a sujetar su báculo para salir de la habitación. Pero algo lo detuvo, alguien lo sujetó del brazo para detenerlo, acto seguido lo tomó por la cintura. Se quedó inmóvil.
– Chat… – susurró la peliazul mientras apoyaba su frente en la espalda del héroe. –…No te vayas así… –finalizó.
Chat Noir, se encontraba tenso, ¿Cómo era posible que la peliazul lo haya alcanzado tan rápido? Bueno, estaba en su habitación, así que era obvio que ella conociera el ambiente aún en la oscuridad. No podía esconderse por más tiempo. Tenía que decir algo, de lo contrario nuevamente habrían malos entendidos y eso era lo que menos quería en ese momento.
– Marinette… yo… –dijo titubeante el felino– yo… lo siento… no debí irrumpir en tu habitación de esa manera…–dijo resignado.
– Descuida… –fue todo lo que contestó Marinette mientras abrazaba la cintura del joven héroe con fuerza. No quería que Chat Noir se vaya, tenía muchas preguntas que hacerle, pero más importante aún, se sentía tan bien estando cerca de él, que no quería separarse de su compañero. Entonces vinieron dudas a su cabeza. No sería capaz de besar a todas las chicas que conoce… ¿o si?. Ella sabía que el felino era todo un coqueto y galante con las damiselas… pero en las últimas semanas que pasó con él, las visitas nocturnas y las amenas pláticas entre ellos, le demostró que era una persona de confianza, es más se atrevería a confesar que… –¿me gusta?– se dijo mentalmente la peliazul. –¡Claro que no! Me gusta su compañía… eso es todo...– trató de recapacitar al respecto– …Entonces… ¿por qué no puedo dejar de abrazarlo?.
– Marinette me gustas… –susurró casi inaudible el joven héroe.
Marinette estaba sorprendida, no se esperaba que él le dijera eso de manera imprevista. En ese momento la peliazul dio gracias de que Chat Noir le diera su espalda, de esta manera no podría ver lo avergonzaba que se encontraba. Se quedó en silencio buscando las palabras adecuadas para contestarle.
Al no recibir respuesta alguna, el joven héroe sacó la peor de las conclusiones – ella no sabe cómo rechazarme…– pensó, mientras recordaba a Luka, la cita, el colgante y lo cercanos que se ven, trató de atar cabos, entonces afligido decidió dar por finalizado el tema de la confesión.
Se liberó del abrazo para poder girarse hacia donde estaba ella, era adorable poder verla en la oscuridad, estaba en pijama y descalza con el rostro completamente ruborizado. Sonrió nostálgicamente, pues quizás después de lo que iba a decir, ya no podría verla de esa manera, de nuevo.
– Marinette… yo… –esbozo un suspiro con pesar– …descuida… yo comprendo que te guste alguien más…
La peliazul reaccionó con sorpresa –¿alguien más?–. La habitación estaba en oscuridad, pero podía identificar el tono afligido del héroe. – Chat no es lo que trato de decir… – a este paso volverían los malos entendidos… tenía que decir algo… ¡YA!. Ella se había familiarizado tanto con la compañía de Chat, que sentía que podía confiar en él, no solo como un compañero, sino también como un amigo, pensó en Luka por un instante, pero el nerviosismo es diferente cuando esta con cada uno de los chicos. Con Luka es más admiración, pero con Chat es… diferente. Sin analizarlo mucho, contestó al felino héroe – Chat Noir… tu… también me gustas… –fue lo único que atinó a decir. Agachó el rostro, pues estaba apenada.
Con completa sorpresa por lo que había dicho la peliazul, el joven héroe trató de aclarar la situación para evitar malos entendidos. Tomó del mentón de la joven peliazul y la miró fijamente (bienaventurados los gatos que pueden ver en la oscuridad) – Mi lady… solo porque quizás… no hayas comprendido a lo que me refiero… hay cosas que quiero hacer contigo… que no haría con mis admiradoras – dijo en tono pícaro mientras acercaba su rostro al de ella.
Ella sentía de nuevo la respiración del joven felino en su rostro, sabía lo que se venía, un beso, ella cerró sus ojos lentamente y sintió los suaves labios del joven aferrarse a los de ella, con torpeza correspondió al beso, sentía su corazón palpitar tan fuerte que quizás se saldría de su pecho, este sentimiento era diferente, diferente a cuando estaba con Luka o cuando estaba con Adrien.
Un pitido se oyó desde el anillo del héroe, acto seguido un resplandor verde iluminó la habitación, los jóvenes separaron sus rostros en ese instante, Chat Noir se había destransformado, de nuevo, con la única diferencia que esta vez estaba frente a Marinette.
Marinette estaba sorprendida, ¿otra vez se excedió del tiempo límite?, no quería admitirlo… pero era la oportunidad perfecta para descubrir la verdadera identidad del felino, quería saber la verdadera identidad de su compañero en batalla y del joven que se había convertido en su… –¿Qué seríamos? ¿Enamorados?– pensó.
El joven rubio estaba sorprendido, –el tiempo pasa tan rápido cuando estás con la chica que te gusta– se dijo mentalmente. Abrazó por reflejo a la joven que tenía frente suyo fuertemente– Hace mucho tiempo quise hacer esto– susurró.
Marinette correspondió al abrazo, aunque ya estaba acostumbrada a sentir el cuero del traje del héroe, abrazarlo sabiendo que se trata de un joven estudiante al igual que ella es genial, alzó la mirada quería ver cada detalle de su rostro, pero todo estaba oscuro, no podía verlo, así que solo… tenía que encender la lámpara más cercana. –¡Claro que no! Se supone que nuestras identidades deben estar ocultas– se recriminó mentalmente– …Pero… y si ¿yo le muestro mi verdadera identidad también? No tendría nada de malo, ya que sé que puedo confiar en él… ¿verdad?.
– Chat… yo… –entonces sin querer, un bostezo interrumpió lo que quería decir.
– Marinette… ya es tarde… y mañana hay escuela… debes descansar… yo esperaré un rato para volver a transformarme.
– ¿Qué? ¡Claro que no! Tu kwami debe de alimentarse– susurró la peliazul.
– Me agrada esta chica…– refutó el pequeño gatito en la oscura habitación– …se acordó de alimentar al gato.
– Vamos Plagg no empieces con tu sarcasmo– susurró el joven rubio.
Marinette entre la oscuridad caminó hacia su escritorio tocando los muebles que la rodeaban para no chocarse con ellos. Una vez que llegó hacia su escritorio, abrió unos de sus cajones y sacó dos cajas selladas. –De seguro… No será el mejor queso que hayas comido… pero es camembert. –dijo mientras se disponía a acercarse al joven rubio. ¿Dónde estás gatito? …no te veo.
Plagg se dirigió hacia la peliazul y sostuvo las dos cajas de tamaño mediano, se colocó sobre el escritorio y las abrió, efectivamente, era queso camembert envasado. Los sacó de su empaque y se los devoró.
En la habitación se escuchaba al pequeño kwami masticar el queso con rapidez. –Plagg, no seas tan puerco… al menos mastica la comida– Le increpó el rubio apenado. Marinette estaba cerca de él, parada mirando hacia… Todo estaba oscuro, no tenía idea hacia donde estaba mirando la peliazul. Así que tenía que decir algo –Esto… Muchas gracias por el queso… –dijo apenado.
– ¿Qué? – dijo sorprendida la peliazul, giró su cabeza hacia donde se encontraba el joven– No… yo… ehhh… en realidad… después de la última vez… supuse que serían de utilidad… además… tu kwami dejó en claro que le encanta el camembert… – dijo en tono nervioso.
– Mmmm… Entonces… me estás confirmando que… ¿esperabas a que vuelva a visitarte? –susurró en tono pícaro el rubio mientras se acercaba en la oscuridad hacia la silueta de la peliazul. Estaba tan agradecido de que fuera considerada con él, que quería darle un beso en ese momento.
– ¡No!... es decir…te esperaría igual… quiero decir… era obvio… – titubeó de nuevo. –¿Cómo es posible que de nuevo me ponga a tartamudear?– se dijo mentalmente –Respira Marinette… respira… se trata de Chat Noir, nada ha cambiado. Inhaló y alzó la mirada. Una sombra alta estaba parada frente a ella. De nuevo sintió que su corazón se saldría de su pecho. Sintió como sus mejillas ardían de lo ruborizada que estaba y sintió un cálido abrazo por parte de la verdadera identidad de Chat Noir.
Alzó su mirada, en medio de la oscuridad ella quería besar al joven que aún la sostenía entre sus brazos, sintió como sus rostros se acercaban ella tenía que empinarse para poder alcanzar el rostro del joven rubio, ambos podían sentir la respiración uno del otro, próximos a juntar nuevamente sus labios…
– ¡Hey tortolitos! – Interrumpió Plagg, rompiendo el ambiente romántico que rodeaba a los jóvenes adolescentes –Ya está por amanecer… –dijo.
Los jóvenes giraron automáticamente su rostro hacia la ventana, efectivamente, el cielo estaba aclarándose.
– Oh vaya… – susurró Marinette– el tiempo pasa rápido cuando vienes a visitarme gatito– dijo sonriente.
– Eso debería decir yo mi lady– contestó sonriente el joven rubio mientras posaba un tierno beso en la frente de la peliazul. –Bueno… me temo que, este gatito debe dejar dormir a su doncella. Dijo mientras se estiraba para quitar todo rastro de pereza. – Plagg… garras…
– Espera Chat… – le interrumpió la peliazul– yo…
– ¿Si Marinette? – Preguntó sorprendido– ¿ocurre algo?
– Chat.. Yo… – No supo cómo tocar el tema, ella quería que se quedara hasta que la mañana se aclare e iluminara su habitación para conocer su verdadera identidad, pero de ser así ella también tendría que confesar que es Ladybug. Sumado a eso, sus padres ya no tardaban en despertar, y se suponía que había escuela esa mañana. – Quizás en otro momento– se dijo mentalmente. Sonrió y se acercó al rubio, se empinó nuevamente y le robo un tierno y rápido beso. – …ve con cuidado– fue todo lo que atinó a decir.
El joven rubio estaba ruborizado por el repentino accionar de la peliazul. – Ejem– aclaró su garganta. – Ehhh… Plagg… garras fuera… –dijo antes de transformarse nuevamente en el héroe de París.
– Mi lady… ehhh… creo que… aunque sea unos minutos… deberías tratar de descansar– susurró mientras la observaba con el rostro ligeramente cansado.
– Pero no tengo sueño– dijo Marinette mientras se dirigía hacia la ventana – Por favor ve con cuidado… y… vendrás mañana a visitarme de nuevo ¿verdad?
Chat sonrió, aún si ella no decía nada al respecto, el joven héroe iría a visitarla cada noche. Se giró para ver nuevamente a Marinette, se sentía culpable por las últimas trasnochadas que le había hecho padecer, es más… ligeras ojeras podía ver en el rostro de ella, pero no podía evitarlo, sus visitas nocturnas eran la única manera en que podían tener un momento a solas. Ah no ser… que… le confesara que es Adrien Agreste de una vez por todas… pero… eso requiere mucho tiempo de conversación. Agitó su cabeza ligeramente para alejar cualquier pensamiento negativo. Ahora estaba feliz por como sus sentimientos habían sido correspondidos por la joven peliazul.
– Nos vemos más tarde mi lady– fue lo único que dijo antes de besar su frente y atravesar la ventana para salir de la habitación de Marinette.
Continuará…
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Muchas gracias por los comentarios (es lindo saber que si me leen T_T). Ya sé que el capítulo quedó cortito... pero a mí me gustó :3
Publicaré el próximo capítulo en un par de semanas, o quizás antes, dependiendo sus comentarios de crítica constructiva o destructiva jajaja
Espero leerlos pronto... ^3^
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