A/N: ¡Penúltimo capítulo! La autora está completamente incomunicada, así que es definitivo… la historia está incompleta y descontinuada hasta el capítulo 13. O hasta el capítulo 12, si es que no se cuenta el prólogo (es decir, hasta el próximo capítulo).

A/N 2: La historia está leeejos de la historia actual del manga, pero bueno XD. Es de hace bastantes años. De todas formas, espero que les guste y gracias por la paciencia. :)

Disclaimer: Ni Naruto ni este fic son míos. Le pertenecen a Masashi Kishimoto y a Crystal Renee, respectivamente.


Sacrificio: Flor Marchita en Primavera

Capítulo XI: Auto resistencia


Sakura saltaba de rama en rama, manteniendo cuidadosamente sus ojos en los movimientos de Sasuke. Notó la forma en que él se había puesto rígido, a medida que más se adentraban en el denso bosque que estaban atravesando; eso significaba que estaban cerca de Orochimaru, o que él se estaba acercando a ellos. Un escalofrío recorrió los nervios de su columna; era un personaje que no quería ver en esos momentos. Él siempre había mostrado un aire de molestia y peligrosidad. La idea de estar en cualquier lugar a una distancia próxima del Sannin, la aterraba y la dejaba en un estado de silencio.

—Sakura… hagas lo que hagas, no te paralices —la voz de Sasuke estaba mezclada de dolor.

Ella no respondió—toda su atención estaba centrada en obligar a sus pies a moverse uno en frente del otro. Sus músculos estaban tratando de iniciar un alto. Los químicos de su cuerpo enviaban señales mixtas que forjaban adrenalina adicional en su sistema. La sobrecarga hizo que se sintiera mareada, y el miedo no hizo nada para anular ese efecto.

Sasuke se detuvo, pellizcando con sus dedos el sello maldito y apoyándose contra el tronco del árbol. Mordiéndose los labios para reprimir las ganas de gritar, se acomodó a sí mismo para quedar sentado y mirar hacia el frente, donde podía mantener sus ojos en todo lo que lo rodeaba. Sakura aterrizó delante de él, observando el dolor reflejado en las arrugas de su cara. Su miedo de aproximarse a él estaba en su máxima alerta, pero a pesar de todo se acercó.

Preocupada, quiso colocar su mano sobre la frente de él, pero se detuvo a milímetros de su piel.

—Sasuke…

Ten… Tengo que ayudarlo… Tengo que hacer algo, cualquier cosa para liberarlo de ese dolor…

—Detente, Sakura —masculló, con sus dientes apretados—. No te encuentras en el estado mental para tocarme, lo sé.

—Yo… —no podía responderle. Tenía razón.

—No podemos huir de él, no así. Se ha vuelto más rápido.

Aquella realización cayó sobre ella. Por eso le había dicho que no se paralizara; iba a haber una confrontación de la cual no la podía proteger. Sasuke no podía luchar en su estado; un desliz podría costarle todo el tiempo y molestia que había atravesado para desligarse del hambre de poder que había sido implantado por el sello maldito. Una confrontación con Orochimaru sólo resurgiría el poder de la maldición.

Ella dejó que su mano volviera a caer a su lado.

—No serás capaz de pelear.

—Tengo que hacerlo. Tú no tienes el poder para detenerlo —respondió él—. Yo soy el único que conoce sus técnicas y la mejor manera de enfrentarlas.

—Pero…

—Simplemente no sientas miedo por mí, Sakura —le exigió, obligándose a ponerse de pie—. Voy a necesitarte en esta pelea. No puedo usar mi chakra, pero tú sí puedes.

Sus ojos se abrieron desmesuradamente. El poder del sello maldito se activaba cuando él usaba su sharingan o su chakra; si Sasuke iba a enfrentarse a Orochimaru, sólo involucraría taijutsu y armas. Al Sannin serpiente le sería fácil destruir a Sasuke en ese estado. Ella tendría que compensar la desventaja de Sasuke con sus propias técnicas. Sacudió su cabeza.

—¡Sasuke, no puedo!

Él la miró con cansancio, buscando una razón para respaldar lo dicho. Sakura mantuvo sus instintos protectores; ella no tenía otra razón más que la de estar asustada. Aunque estaba más que asustada. El miedo corría con fuerza en sus huesos y sangre, contaminando su mente con conjeturas y resultados mucho peores que la muerte. Envenenaban sus músculos y extremidades.

—Sí puedes y lo harás —sentenció él con frialdad—. No dejaré que Orochimaru se te acerque, pero necesito que me prestes tus habilidades.

—Yo… ¿por qué, Sasuke-kun? —se estremeció, abrazando su cuerpo—. Eres mucho más fuerte que yo… ¡soy la persona más débil aquí! No voy a funcionar correctamente, solo voy a estorbar…

Él le dirigió una mirada fría.

—Cállate.

Dolida, los ojos de Sakura se llenaron de lágrimas. Entendía su enojo. La situación era grave y ella se estaba quejando, rebajándose a sí misma como el eslabón más débil que necesitaba ser protegido. Cuando Sasuke necesitaba confiar en ella, hacía que él tuviese que cargar con todo. A pesar de saber que tenía todo el derecho a estar enojado, se sentía traicionada. Sasuke sabía lo que le había pasado y la forma en que reaccionaba en una batalla; ¿por qué trataba con tanto ímpetu de meterla en situaciones para las que no estaba preparada? Estaba ignorando completamente el trauma que ella había sufrido.

Tan pronto como esos pensamientos viajaron por su cabeza, Sakura los lamentó. ¿Desde cuándo se había vuelto tan egoísta?

—Lo sé todo, Sakura– pero Tsunade-sama era la única que podía derrotar a Orochimaru en ese entonces. En vista de que tú eres su pupila, asumí que tendrías la misma capacidad sobre él que tenía ella —respondió Sasuke—. Además, no puedo acercarme demasiado a Orochimaru con el sello activado.

—Lo… lo entiendo —asintió ella.


—El olor a sangre es abrumador —se quejó Kiba, deteniendo sus pasos durante la segunda parte de la misión de rescate de Tsunade—. Definitivamente, hay por lo menos dos cuerpos aquí.

—Una batalla —corrigió Neji—. Supongo que el primer grupo ya se metió en problemas.

Sin vacilar, se introdujeron en lo más profundo del pabellón del bosque, tratando de obtener ventaja vía asalto aéreo. Cuando el sonido de los metales tintineando y los gritos de jutsu estallaron en todo el bosque, el grupo se separó en dos equipos distintos. Kiba y Naruto tomaron el piso para una distracción frontal, mientras que Neji y Tenten se mantuvieron en el pabellón para aprovechar la distracción.


Ino rodó hacia la derecha, apenas arreglándoselas para esquivar el ataque dirigido a su yugular. Sus ojos escanearon el área; había pasado tiempo desde que había regresado a su cuerpo, y ni ella ni Shikamaru habían visto a los otros dos miembros de su equipo. Era preocupante, pero debían enfrentar los enemigos a mano limpia, ignorando la posibilidad de que sus compañeros estuvieran en problemas.

Girando sobre sus talones, Ino corrió delante de Shikamaru. Teniendo en cuenta de que alguna vez fueron compañeros de equipo, habían descubierto que era fácil complementar sus técnicas en un gran ataque. Usando la sombra de Ino para extender la suya propia, Shikamaru había conseguido crear una versión más larga del Kage Nui. Con la confusión que provocaba su técnica, Ino podría usar su Shinranshin no Jutsu y engañar a los oponentes para atacarse unos a otros.

—Ino… no bajes la guardia —sentenció Shikamaru, colocándose en una posición de defensa—. Algo no anda bien.

Ella asintió.

—Todo quedó en silencio demasiado rápido.


Sakura permitió que el plan que Sasuke había formulado viajara por su mente. No parecía haber ningún espacio en su plan para atacar a Orochimaru. La cercanía de la batalla era desalentadora, pero sabía que no debía quejarse más de su posición en esa pelea. Había pasado años tratando de obtener el reconocimiento que Sasuke le estaba dando ahora. Sentía cierto orgullo de que él confiara en ella; pero más que nada, Sakura se sentía aterrada. Ella ya había sido la causa de suficientes problemas para los miembros de su equipo. Tenía que dejar de paralizarse durante una batalla, antes de que alguien resultase muerto.

—Ya está aquí —comentó Sasuke—. Ve a tu posición.

Asintiendo, Sakura desapareció dentro del dosel del bosque. Era su trabajo esconderse en las sombras. Habían creado un código de técnicas que ella debía usar por su propia cuenta. Se suponía que Sakura debía permanecer detrás de Orochimaru, mientras Sasuke ocupaba el frente. Iba a ser difícil ocultar su chakra de un Sannin, pero ello podía ser disipado con algunos clones de sombra. Naruto le había enseñado a Sakura su Kage Bunshin no Jutsu un año antes de los exámenes Jounin, convencido de que iba a necesitar esa habilidad para aprobar junto con él y Sasuke.

Teniendo en cuenta que cada clon tenía su propio suministro de chakra, sería más difícil para Orochimaru identificar dónde estaba. No había participado en esa idea de Sasuke, pero asumía que no iba a afectar el plan original de la batalla—ella estaba haciendo un rol de apoyo y tener más de una idea podría ayudar. A diferencia de Naruto, no podía retener una gran cantidad de clones durante un tiempo largo, y su limitado chakra ya había sido desgastado cuando intentó curar a uno de los ANBU. Era un riesgo extender su chakra de esta forma, pero no había mucho que pudiese hacer. En primer lugar y más que nada, necesitaba ocultarse. Orochimaru era lo suficientemente hábil para detectarla, incluso si ella ocultaba su presencia. La mejor opción era tratar de engañarlo, haciéndolo creer que estaba rodeado.

Con el jutsu iniciado, Sakura envió sus clones en diferentes direcciones para rodear el campo de batalla en forma circular. Su cuerpo se estremeció con anticipación. Habían pasado años desde la última vez que había visto a Orochimaru y era dudoso que lo reconociera en aquella batalla. Puesto que no utilizaba el cuerpo de Sasuke como contenedor, existía la posibilidad de que hubiese usado por lo menos otros dos cuerpos desde su último encuentro. La única forma de distinguir a Orochimaru era el aura que lo rodeaba, junto con su largo y negro pelo.

Sakura no necesitó escuchar el choque del kunai para entender que la pelea había comenzado. Pudo sentir el aire gélido entrando al bosque antes de que el sonido llegara a sus oídos. Sus ojos descendieron hacia Sasuke, manteniendo una estrecha vigilancia en sus movimientos mientras viajaba más cerca de la batalla. Tenía que estar lo suficientemente cerca para escuchar la conversación entre ambos.


—No estoy aquí por ti, Sasuke-kun —siseó el Sannin. Sasuke lo miró con enfado.

—Entonces, ¿por qué estás aquí?

—Estoy seguro de que no has olvidado nada de tu estadía en la Aldea del Sonido, Sasuke-kun. Hubo planes que nunca se realizaron —respondió él con indiferencia.

Lo observó con desprecio. Por supuesto que no se había olvidado de su tiempo con Orochimaru; ni tampoco se había olvidado de las cosas que había aprendido con el Sannin serpiente. Había aspectos de su vida en el Sonido que había suprimido de su memoria, pero la mayoría de los planes, poderes e ideales de la aldea permanecían en su conciencia. Sasuke odiaba admitirlo, pero aún retiraba el poder de aquellos pensamientos durante las batallas y entrenamiento. Aunque ya se hubiera redimido, era imposible negar que allí había adquirido muchas habilidades que aún usaba y practicaba, desde su regreso a Konoha.

—Te refieres a que… ¿aún piensas atacar Konoha?

La risa sádica de Orochimaru llenó el bosque.

—Pude haber renunciado a ti, pero destruir Konoha siempre ha sido nuestro objetivo final.

Agarrando su sello maldito, Sasuke cayó sobre sus rodillas; Orochimaru estaba jugando con él.

—Entonces, ¿qué estás haciendo ahora? Pensé que ibas a aprovechar la falta de ANBU y jounin capacitados en Konoha. Pero en lugar de eso, me has seguido a mí.

No hubo una respuesta, a la vez que el sudor resbalaba por el rostro de Sasuke. El dolor del sello maldito venía en olas que variaban en intensidad y duración. El malestar le dificultaba concentrarse en el asunto en cuestión. A fin de cuentas, había una falta más grande en conflicto de lo que originalmente había pensado. Hacía que sus sentidos entraran en un modo hiperactivo, buscando una emboscada mientras intentaba detectar las verdaderas intenciones de Orochimaru. La regla número uno de enfrentarse con Orochimaru, era siempre esperar lo inesperado.

Tomando la decisión de comenzar a atacar, Sasuke mordió su pulgar y comenzó a hacer sellos con las manos para una técnica de convocación. Era la señal para que Sakura atacara por la espalda, dejando a Orochimaru incapaz de moverse al cortar los músculos de su pierna. Habían estimado el momento exacto de su aparición, los ángulos—si todo caía en su posición correcta, el ataque sería un triunfo seguro.

Orochimaru levantó una ceja.

—No era a ti a quien seguía.

En el momento en que la mano de Sasuke golpeó el suelo, Orochimaru se giró. Agarró la muñeca de Sakura, por debajo de la palma irradiada de chakra y observó fijamente su rostro. La luz se disipó lentamente mientras que el miedo se apoderaba de ella.

—Iba detrás de ella —sonrió, extendiendo su lengua para saborear su piel.

El cuerpo de Sakura comenzó a temblar y sus ojos se ensancharon. Sus rodillas empezaron a ceder y la concentración en su Jutsu de clones desapareció. El humo flotaba en el aire. La niebla creada empujó un manto de color gris entre Sasuke y ella. Habiendo perdido su visión de ellos, Sasuke se esforzaba por escucharlos.

La mano libre de Orochimaru se dirigió a la mejilla de Sakura, acariciando su piel con suavidad.

—No todos los días tengo a una mujer tan hermosa en mi vida.

Nishi sostuvo su muñeca, esperando que la jeringa cayera de las manos de ella.

Hm… no todos los días tengo a una kunoichi tan hermosa en mi vida.

—¡Déjame ir, déjame ir! —gritó Sakura, transfiriendo su chakra a su otra palma y, con sus ojos cerrados, se giró hacia Orochimaru.

Sintió que su lengua le enrollaba el cuello. Colocó su chakra en ambas manos y las puso sobre el músculo extendido. Su cuerpo se sacudió y pronto salió disparada a través de la niebla. Aterrizó sobre su columna y contra un tronco de un árbol, dejándola sin aliento. Sasuke apareció a su lado mientras ella tosía para recuperar su oxígeno.

No se tomó el tiempo para pensar qué estaba haciendo—fue puro instinto activar el sharingan y mantenerse firme. La marca roja rodeando el cuello de ella lo estaba enfureciendo. ¿Por qué era Sakura el nuevo objetivo de Orochimaru? Él moriría antes de dejar que eso pasara.

—¿Qué quieres de Sakura? —masculló.

Orochimaru sonrió.

—Ella mató a Nishi Kyo. Si tiene el poder para hacerlo, es un poder que deseo tener.

La misión de asesinato… pensó él.

Volviéndose a Sakura, Sasuke apenas esquivó el kunai arrojado a su cabeza. Observó cómo los ojos de Sakura se agitaban mientras trataba de ponerse de pie. Se agarró de la corteza del árbol con fuerza, cortándolo dentro de sus manos para tener un buen agarre. Tanto crecía la ira dentro de él por verla tan asustada, que estaba llevándolo a sus límites.

—Tenemos que salir de aquí, Sakura. ¿Puedes levantarte? —susurró, tratando de mantener un tono tranquilo.

Ella asintió suavemente, su fuerza disminuyendo a medida que el miedo pesaba sobre sus músculos.

—Yo no veo una salida.

Serpientes volaron de las mangas de Orochimaru, a punto de atacar. Sakura y Sasuke saltaron en diferentes direcciones, evitando la colisión de reptiles y la explosión de su contacto con el árbol. Tropezando con un alambre, Sakura activó una trampa que no había notado antes. Pudo oler el aceite que ya goteaba sobre la madera que la rodeaba; por el rabillo del ojo vio cómo Orochimaru comenzaba a hacer sellos con sus manos, preparando un jutsu de fuego.

—¡Sakura, no te quedes ahí parada!

Las llamas provocaron una explosión, incendiando las áreas del bosque.


—Oi, ¿Ino? —inquirió Naruto—. ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Dónde están Sakura-chan y Sasuke-teme?

Shikamaru sacudió su cabeza.

—Perdimos el contacto por radio hace media hora. ¿Encontraste algún miembro ANBU?

Tenten negó con la cabeza, y luego comenzó a inspeccionar el campo de batalla.

—¿Ustedes dos están heridos?

Ambos lo negaron; habían obtenido lesiones, pero no eran mortales. Después de un gesto con su mano, el grupo siguió a Ino hacia el único sobreviviente conocido de la emboscada. El hombre todavía estaba pálido, pero el desangramiento había disminuido. Estaba hablando incoherentemente, mientras Ino trataba una vez más de hacerlo beber el agua que Sakura le había entregado.

—Tenemos que llevarlo de vuelta a Konoha —decidió Neji—. Tenten, tú y Kiba llévenlo.

Naruto estaba junto a Shikamaru, observando al Ninja caído.

—Son todos shinobis de tierra, como los que antes atacaron a Sakura-chan y a Hinata-chan.

—Ellos también fueron los que emboscaron a los ANBU —comentó Shiakamaru—. Creo que la Godaime sabe algo de esto que nosotros no. Hemos tenido demasiados enfrentamientos con esta aldea como para que sea un suceso pasajero. Yo creo que se está gestando una guerra. A juzgar por la energía que usaron para destruir a los ANBU… estamos en serios problemas.

Un fuerte ruido de explosión llamó la atención de todos.


La cabeza de Sasuke salió por encima del agua del lago, sus ojos buscando desesperadamente a su frágil compañera de equipo. La había sujetado cuando se habían sumergido al agua, pero ahora no había rastro de ella.

—¡Sakura! —gritó, esperando a que apareciera en algún lugar más lejano.

Algo le comenzó a arañar la pierna; a Sasuke le tomó todo su autocontrol no patearlo, fuera lo que fuera. Se subió a su cuerpo, hasta que cabello comenzó a flotar en la superficie. No muchas cosas tenían el pelo color magenta. Elevando a Sakura con un brazo que él instintivamente había envuelto en su cintura, observó su rostro mientras ella se inclinaba sobre su hombro para toser sangre y agua. Los músculos del rostro de Sasuke se negaban a escuchar a su cerebro y se retorcían por los sonidos desgarradores que Sakura estaba haciendo; cada corte o resuello provocaba una contracción en su fachada, normalmente impasible.

Sin pensarlo dos veces, Sasuke comenzó a nadar hacia la orilla. Los ojos de Sakura estaban caídos pero luchó contra la fatiga y le ayudó a remar, cosa que Sasuke agradeció. Una vez que estuvieron lo suficientemente cerca, el dúo se puso de pie y comenzó a caminar por el agua de la costa, apoyándose el uno contra el otro hasta colapsar sobre la hierba bajo los árboles.

—¿Estás bien? —preguntó en voz baja, volviéndose para mirarla.

Sakura estabilizó su respiración, tosiendo ocasionalmente cuando el agua emergía de la posición inactiva de sus pulmones. Abrió sus ojos levemente, con el mismo miedo que había visto en ellos antes de ser expulsados del bosque hacia el lago. Vacilante, Sasuke levantó el brazo y se inclinó para tocar su hombro, en un intento de llamar su atención.

La manera en que Sakura se estremeció y cerró los ojos, bajando la cabeza y apretando su hombro cerca del cuello no fue inadvertido para él e hizo que detuviera su movimiento, retirando la mano que se suponía que debía consolarla. Sasuke retiró su mirada y se concentró en sentarse y observar el cielo para calmar su corazón y su mente. Después de lo que había pasado… debería haber sabido que reaccionaría como si él fuese un vil veneno empeñado en destruirla.

Un suave y húmedo sonido llamó su atención. Sakura se estaba moviendo. De soslayo, Sasuke la observó levantarse; no fue desapercibido como ella se puso de pie, cubriendo su pecho con los brazos húmedos y temblorosos. Agachando la cabeza, con sollozos silenciosos empezando a escapar de sus labios cuando comenzó a alejarse, y sus pies torpes al movimiento, haciendo difícil su retiro.

No así… No puedo dejar que Sasuke-kun me vea así… el haría lo mismo…

Su espalda se golpeó contra un árbol.

Sasuke se levantó y guió sus ojos hasta ella, permitiéndole ver a través de él, La angustia que sentía por ella, la culpa, la rabia, el odio… la compasión. Avanzando unos pasos hacia ella, Sasuke se detuvo cuando estuvo al alcance de los brazos, sus ojos jamás dejándola mientras observaba sus inquietos movimientos. La mirada de Sakura voló a su alrededor, obviamente buscando una salida antes de permitirse fijar su vista en él.

Estaban ahí parados, ambos completamente empapados, en medio del bosque a medianoche. Uno mirando con miedo y el otro como si estuviera buscando el perdón.

Tirando de sus mangas, Sakura bajó la vista hacia el suelo del bosque. Cruzó sus brazos sobre el pecho, tratando de protegerse de esta nueva mirada de él.

—Nunca respondiste mi pregunta, Sakura.

Su voz salió silenciosamente.

—Estoy… estoy bien.

Los ojos de Sakura se abrieron de par en par y se elevaron hacia el rostro de Sasuke, en el momento que sintió las manos de él tomando sus brazos con suavidad, separándolos de su cuerpo. El miedo en su mirada viajaba a través de vibraciones y empujó su cuerpo contra el árbol lo más que pudo. El agarre de Sasuke era suave pero firme, y decía que no iba a poder alejarse de él. Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, gemidos silenciosos escapaban de sus labios mientras lo miraba, rogándole para que la dejara en paz y la dejara escapar.

Poniendo sus manos sobre los brazos de él, trató en vano de forzarlo a liberar su agarre, apretando los nervios cerca de su codo, pero fue inútil. Él no iba a dejarla ir y no iba a quitar su mirada obsidiana de ella. Sakura sintió que sus rodillas se debilitaban por el miedo; Sasuke no iba a… él no le haría eso, ¿verdad?

—Por favor… déjame ir… —rogó ella, su voz quebrándose por los sollozos que se negaba a liberar.

Sasuke miró hacia el suelo.

—Lo… lo siento. Por lo que pasó. Debí haber sido yo el que realizara el asesinato en lugar de ti.

—Por favor… —la voz de Sakura se quebró, las lágrimas cayendo ahora por su rostro—. Sasuke-kun… no sigas…

Una pequeña sonrisa apareció en sus labios—era la primera vez que oía su nombre con el sufijo –kun durante un tiempo. Odiaba ver el miedo en su mirada; pensaba que iba a lastimarla. Tenía miedo de que él fuera a violarla. Había tanto lamento en la voz de ella como había en los ojos de él. Sasuke sabía que se estaba dando por vencida. Todos estos años había luchado por él y ahora que finalmente estaba comenzando a darse cuenta de cuánto significaba para él, de cómo su apoyo invaluable lo había traído hasta aquí… ella tenía que perderlo todo.

No iba a perderla.

—No me lastimes… por favor —rogó, dejando que sus ojos descendieran de nuevo al costado, tratando de retener las lágrimas que ya estaban cayendo.

—Sakura…

Ella lo observó.

—Confía en mí, Sakura —Sasuke la miró a los ojos—. No voy a hacerte daño.

Se inclinó lentamente esperando a que Sakura dejara de moverse, antes de que sus labios se posaran suavemente en los suyos.