Esta mini historia transcurre después de la guerra contra Gea, como normalmente.
PD: Estos personajes son de la creación de Rick Riordan.
Punto de vista de Annabeth
Suspiré.
¿Por qué me tenían que pasar a mí esas cosas?
Mi compañera de cuarto del internado en Nueva York al que voy me ha liado como de costumbre para que asista a una fiesta.
Pero no cualquier fiesta, esta la organizaba Elizabeth Carson, ella iba a otro instituto y sus fiestas eran muy exclusivas solo podías ir con una invitación y resulta que yo me encontré con ella el otro día y pasamos el día juntas, y como le caí tan bien me obsequio con dos invitaciones para su súper fiesta.
Y encima la fiesta era de disfraces.
-¿Annabeth no estás emocionada?- pregunto María revoloteando por nuestro cuarto.
-Uy, no me cabe la emoción – dije sarcástica.
-A mi también- sonrió.
Ella no sabía diferenciar el sarcasmo.
-Lo voy a preguntar otra vez ¿por qué tengo que ir a esa fiesta?
-Porque la propia Elizabeth te ha invitado, además de que allí nos podremos codear con algún que otro famoso, dicen que este año ha contratado a R5 para que toquen, y ya sabes que Ross Lynch es mi platónico.
-Entonces vete tú sola, te recuerdo que tengo dos entradas.
-¿Ir y estar allí sola sin conocer a nadie? No gracias, Annabeth necesito que estés conmigo para poder hablar con alguien.
-Podrás hablar con alguien interesante.
-Pero yo no quiero hablar con alguien interesante, quiero hablar contigo.
-Gracias por la parte que me toca- dije sarcástica.
María se coloco su disfraz, ella había elegido el disfraz de vampira, ahora mismo llevaba puesto una camiseta de manga larga negra, unos leggins negros, con uno capa roja y unos colmillos de quita y pon.
-Estoy terrorífica- dijo mostrándome los colmillos.
-Me das un miedo- el sarcasmo es mi favorito.
-¡Venga ponte tú disfraz que llegamos tarde!
-Pero no eras tú la que decía que llegar tarde era de gente con clase- sonreí.
-En una fiesta así no.
Me coloque mi disfraz, consistía en un top blanco, una falda también blanca que me llegaba por la mitad de los muslos, en el top había colocado unas alas y me puse un aureola. Iba de angelito.
-Ya estoy, podemos irnos.
-¡Ya era hora!
María salió pitando de nuestra habitación dejándome a mí el trabajo de cerrarla.
Mi amiga se encontraba enfrente de mi descapotable rojo.
-¿Por qué tenemos que ir en mi coche?
-Porque tu coche es mucho mejor que el mío.
-¿Y?
-Tenemos que tener clase.
Nos subimos al coche y comencé a conducir.
-Hoy hay tráfico- dije.
-¿Cómo conseguiste el coche?
-Pues me lo regalo mi madre.
-¿Tiene un trabajo importante?
-Digamos que sí, ella es muy importante.
Y ahí acabo la conversación pues por fin llegamos a la fiesta.
Le entregamos las invitaciones y enseguida vino a recibirnos Elizabeth vestida de Campanilla.
-Me alegro que hayas podido venir Annabeth- nos sonrió.
-Gracias a ti por invitarme a mí y a mí amiga.
-Espero que disfrutéis.
-¡Ross Lynch!- María se fue corriendo.
-Mejor voy a controlarla- la señale.
-Mejor- dijo Elizabeth.
Salí corriendo detrás de María.
Pero como era de esperarse me perdí.
-Genial, esto solo puede ser genial- ironicé.
Gente había bailando a mí alrededor, y por fin encontré a María, estaba hablando con un chico de pelo color cobre y ojos azules cielo.
-¡María!- la llamé.
Corrí hacia ella.
-Ben, esta es mi amiga Annabeth, Annabeth este es Ben- nos presentó.
-Hola- saludamos.
-Tengo que presentarte al amigo de Ben, esta como un tren- me susurro la última parte.
-No gracias, no vine aquí a conocer chicos, ni a hacer de carabina- dije alejándome del lugar.
Por dios, María tenía un serio problema con los chicos, normal que sus padres le hayan metido a un internado solo de chicas.
Por el camino me encontré con Campanilla.
-Annabeth si ves a un diablo me avisas- dijo mientras salía corriendo.
Dioses, hoy todas las chicas querían conseguir novio, menos mal que yo tenía.
Fui a por un ponche cuando una voz masculina habló.
-¿Te dolió cuando te caíste del cielo?
-Jaja- reí sin humor- como soy un ángel- por el rabillo del ojo vi una cola en punta y un tridente rojo- Campanilla te anda buscando.
-Ya, pero me gusta más estar con un ángel, se me da muy bien corromperlos Annabeth.
-Primero tengo novio así que no ligues conmigo y segundo ¿cómo sabes mi nombre?
Me di la vuelta y me encontré a Percy Jackson vestido de diablo.
-Somos el ying y el yang- sonrió- vamos conjuntados.
Reí.
Estuvimos hablando cuando María apareció.
-Hola soy María- le guiñó un ojo.
-¿No estabas con Ben?
-Quería emparejarme con su amigo el congrio- reí.
-Eso es lo que querías hacer tú conmigo.
-Maldito karma- maldijo- ¿y tú quién eres?- miro a Percy.
-Yo soy Percy Jackson, el novio de Annabeth.
-¿Ya te has echado novio? ¡Joder que rápida eres!
-María, llevamos saliendo desde hace ya un año- conteste calmada.
-¿Tanto tiempo?
-Sí, recuerda que te dije que tenía novio.
-Sí, pero pensé que lo decías de coña.
-Pues no.
-¿Soy yo o campanilla esta coqueteando con tu novio?
Me gire y efectivamente eso estaba pasando.
-Pues es verdad lo que dices.
-¿Qué vas a hacer?- pregunto.
-Presentarle formalmente a mi novio- dije.
-¡Qué aburrida eres! Mejor es ir y quemarle el pelo.
-¡Es ese Ross Lynch!
-¿Dónde? ¡Ross cariño voy por ti!
Y María salió corriendo.
-Hola Elizabeth- sonreí.
-¿Annabeth conoces a Percy Jackson?
-Sí, desde los doce años.
-¿Enserio?
-Nos conocimos es un campamento- sonrió Percy.
-¿Elizabeth y tú conoces a Percy Jackson mi novio?- pregunte.
Ella se quedo callada.
-Uy, creo que Ross me llama.
Salió corriendo.
-Guau- soltó Percy.
-Lo que es mío nadie me lo quita- gruñí.
-Esa es mi Annabeth marcando su territorio- dijo besándome- aunque esa hadita no tiene comparación con mi ángel.
-Anda vamos a la pista de baile, que este diablo que tengo enfrente ha corrompido a este pobre e indefenso ángel.
Y lo bese.
